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Nuyorican déjà vu: La reconsideración de Puerto Rican Obituary y Viejo San Juan in Spanglish de Pedro Pietri.1

Casi cada detalle que sabemos, entendemos, estudiamos sobre la energía creativa e intelectual de la expresión artística y literaria nuyorquina –“Nuyorican”— se relaciona con las décadas post-Operation Bootstrap, post-Manos a la Obra (fíjense un momento en la diferencia entre los dos términos que nombran el mismo proyecto: uno de ayuda y el otro de gestión). Seguramente, ese proyecto no es el comienzo del tránsito puertorriqueño entre la isla y Nueva York (y los Estados Unidos en general). Podemos citar el movimiento de activistas revolucionarios como Ramón Emeterio Betances y Eugenio María de Hostos en el siglo 19, Bernardo Vega al principio de siglo 20, Fernando Sierra Berdecía, autor de la obra teatral Esta noche juega el Jóker (1938; que se ubica su acción en Nueva York), de Jesús Colón, de José Luis González, Pedro Juan Soto, etc. Pero realmente no hay comienzo como tal, porque el tránsito inter-isleño y entre Borikén y los continentes al sur y al norte de ello empezó antes de la llegada de Colón y con poblaciones y culturas antes de la llegada de los llamados Tainos y Caribes.

Pero provisionalmente, podemos empezar la “mirada atrás” con La carreta (1952-53; montada por primera vez en Nueva York y entonces en Puerto Rico) de René Marqués. La obra es piedra angular de la literatura nacional y documenta el tránsito del campo a los arrabales de San Juan y finalmente al “Urbe”, “Noo Yall”. Es mi comienzo porque también allí mismo mejor se documenta la añoranza, el deseo de regresar. Luis muere en la fábrica que tanto amó y Juanita se agarra de su pequeña carreta de regalo para decir que ella y doña Gabriela llevarán su cuerpo a Puerto Rico para entonces encontrarse con su hermanito Chaguito, reunirse con su novio de infancia Miguel y vivir en su finca perdida en el campo. Volver, volver, volver; la finca, la vaca y la mujer (en este caso el novio.)

La nostalgia de volver –la añoranza— emerge de manera casi universal a través de la diáspora caribeña: de las generaciones post-Windrush de las islas anglófonas como Jamaica, Trinidad y Barbados, de Martinica, Guadalupe y la Guyana Francesa, de Aruba, Bonaire y Curaçao, de Haití y la República Dominicana y de Cuba. Pero son los poetas “Nuyorican” como Miguel Piñero, Tato Laviera y especialmente Pedro Pietri que miran atrás con más perspicacia y aún más con un sentido agudo de ironía. En los años 1990, Pietri adaptó la más conocida canción de nostalgia, En mi Viejo San Juan de Noel Estrada como Viejo San Juan in Spanglish:

(cantando)

In my Viejo San Juan

They raise de price of pan

So I fly to Manhattan

It was there that I swear

Everyone took Welfare

Especially de Latins!

To El Barrio I went

In pursuit of low rent

In an five room apartment

Where my neighbors will be

Puerto Ricans like me

Dressed in tropical garments

I know,

I know, I know

I’ll miss Puerto Rico

(land of de Palm trees)

And so,

And so and so

I’ll live in El Barrio’s

(Latin Community)

And whennnnnnnn

When I hit de numbers

I’ll return to San Juan

Afford de price of pan

Until my life is done

(Island blessed by the sun

Here I come Here I come

Donde my roots are from)

Pedro Pietri (1944-2004) es el mejor conocido de los poetas llamados “Nuyorican”. Escribe en inglés entrecortado por español –Spanglish— la mezcla callejera común de las comunidades puertorriqueñas y latinas de las ciudades norestes de Estados Unidos. Vamos a oír el sentido de salsa, de ritmos de Jazz latino, la letra de plenas y de bomba en sus versos en la creación de imágenes táctiles, de textura cotidiana y a la vez multi-niveladas y multi-dimensionales en su famoso poema de 1973, Puerto Rican Obituary:

(Video de Pietri leyendo)

They worked

They were always on time

They were never late

They never spoke back

when they were insulted

They worked

They never took days off

that were not on the calendar

They never went on strike

without permission

They worked

ten days a week

and were only paid for five

They worked

They worked

They worked

and they died

They died broke

They died owing

They died never knowing

what the front entrance

of the first national city bank looks like

. . . .

Juan

Miguel

Milagros

Olga

Manuel

From the nervous breakdown streets

where the mice live like millionaires

and the people do not live at all

are dead and were never alive

Hay tiempo para “visit sister López again, the number one healer and fortune card dealler in Spanish Harlem”, jugar la bolita y esperar “for the welfare check to come and go and come again” o para “[your]supervisor to drop dead so [you] could get a promotion” y para trabajar:

As lavaplatos porters messenger boys

Factory workers maids stock clerks

Shipping clerks assistant mailroom

Assistant, assistant assistant

To the assistant’s assistant

Assistant lavaplatos and automatic

Artificial smiling doormen

Y para soñar los sueños falsos de movilidad social:

Dreaming about Queens

Clean-cut Lily-white neighborhood

Puerto Ricanless scene

Thirty-thousand-dollar home

The first spics on the block

Proud to belong to a community

Of gringos who want them lynched

Proud to be a long distance away

from the sacred phrase: Que Pasa

. . . .

They knew

They were born to weep

And keep the morticians employed

As long as they pledge allegiance

To the flag that wants them destroyed

. . . .

Juan

Miguel

Milagros

Olga

Manuel

All died yesterday today

And will die again tomorrow

Hating, fighting and stealing

broken windows from each other

Fuerte, vibrante, dinámica, una poesía de protesta: anti-colonial, anti-establecimiento y todavía con un sentido de auto-reflexión (también es mucho más que eso). Además, está escrita desde allá, la calle, desde el punto de vista de El Barrio y no de los pasillos de la Universidad de Puerto Rico o el Ateneo Puertorriqueño o las escuelas graduadas de NYU o CUNY. El poema Kafka-esco “Suicide Note from a Cockroach in a Low Income Housing Project” sigue con ese tono de compenetración socio-lingüística y cultural local por el punto de visto de una cucaracha –el nivel más bajo– que pueda ser también compartido por el inmigrante inconforme con su estatus cambiado:

. . . .

I want to be

A million miles away from humanity

With their vanity and profanity

And insanity preachers preaching survival

For them and to hell with everybody else

Who cannot read the new york times

Drink good booze have the wall street blues

Hate discriminate castigate castrate

Liquidate assassinate and instigate air pollution

Oppose revolutions that will put a conclusion

To confusion and welcome positive solutions

End false illusions of the beginning of time

I want to be a million miles away

From nickels and dimes and quarters

And dollars White collars, bright collars

Blue collars go screw yourself collars

Millionaires carfares welfares nightmares

And all of that neurotic, psychotic idiotic

Chaotic air of despair found everywhere

If I have to sin to make this wish come true

I will start by saying: our father

Who art in heaven FUCK YOU!

Ya estamos lejos de la “mirada atrás”, el deseo de volver, el sueño de la finca, la vaca y la mujer; lejos de La carreta. Estamos dentro de la pesadilla de la clase baja inmigrante que no puede volver pero a la vez que ha cambiado de manera significativa la vida y cultura de la ciudad donde va a seguir viviendo, trabajando y muriendo.

Sin embargo, la a veces criticada última sección de “Puerto Rican Obituary” parece como pura nostalgia:

. . . .

Here lies Juan

Here lies Miguel

Here lies Milagros

Here lies Olga

Here lies Manuel

Who died yesterday today

And will die again tomorrow

Always broke

Always owing

Never knowing

That they are beautiful people

Never knowing

The geography of their complexion

PUERTO RICO IS A BEAUTIFUL PLACE

PUERTORRIQUEÑOS ARE A BEAUTIFUL RACE

If only they

Had turned off the television

And tune into their own imaginations

If only they

Had used the White supremacy bibles

For toilet paper purpose

And made their latino souls

The only religion of their race

If only they

Had return to the definition of the sun

After the first mental snowstorm

On the summer of their senses

If only they

had kept their eyes open

at the funerals of their fellow employees

who came to this country to make a fortune

and were buried without underwears

Juan

Miguel

Milagros

Olga

Manuel

Will right now be doing their own thing

Where beautiful people sign

And dance and work together

Where the wind is no stranger

To miserable weather conditions

Where you do not need a dictionary

To communicate with your people

Aquí Se Habla Español all the time

Aquí you salute your flag first

Aquí there are no Dial soap commercials

Aquí everybody smells good

Aquí tv dinners do not have a future

Aquí the men and women admire desire

And never get tired of each other

Aquí Que Pasa Power is what’s happening

Aquí to be called negrito

Means to be called LOVE

Pero, ¿dónde está “aquí”? ¿Puerto Rico? Un Puerto Rico colonizado, americanizado, endeudado, mediatizado, endrogado, consumista, dependiente; un Puerto Rico de éxodo que cada día pierde más y más de su población, que sufre cada día más de la corrupción e incompetencia oficial del gobierno y la Junta de Control Fiscal. Y seguro, después de María esta situación se ha empeorado.

El punto que hace, sin embargo, no es nostálgico ni es la recreación imaginaria de una utopía de infancia perdida sino, primero, la necesidad de sobrevivencia, no importa el costo, como puertorriqueños, cambiando su nuevo ambiente más que cambiado por ello. Eso quiere decir reconocer y retener viva la noción de una identidad y nación compartida, a pesar de la distancia y las diferencias, tanto allá como acá. Segundo, son instrucciones de vida tanto para nosotros acá como para los puertorriqueños de allá de cómo vivir sin perderse en un sueño que no es lo suyo, que milita hacia la destrucción en vez de la sobrevivencia –son instrucciones que a veces necesitamos más los que vivimos aquí que los que sobreviven allá. El mensaje para ambas orillas recibe refuerzo veinte años después de “Puerto Rican Obituary” en “Viejo San Juan in English”:

(cantando)

De hard times were plenty

De pockets stayed empty

But the soul nunca dyyyyed

And junto we survived

And danced after we cried

Defending our pride

. . . .

Las Botánicas saved

Us from an early grave

All aspirins did was kill you

Muchas gracias Chango

La plena y el mambo

For coming to the rescue!

Some did assimilate

In de United States

They got rid of de accent

Tho whenever they spoke

You knew who were their folks

That will always unmask them!

But de majority

Kept their identity

Never did lose de accent!

They were proud not ashame

Of their Boricua names

If you don’t believe ask them

. . . .

I know

I know I know

I am being followed

(By my destiny)

And so

And so and so

I will not be swallowed

(By inferiority)

And whennnnnnnn

De plane take off again

I know that there will be

No return trips for me

Back to New York City

(Island blessed by the sun

Here I come Here I come

Donde my roots are from)

And wih my family

We’ll struggle and believe

That one day we’ll be free!

Empecé por decir que “casi cada detalle que sabemos, entendemos, estudiamos sobre la energía creativa e intelectual de la expresión artística y literaria nuyorquina –“Nuyorican”— se relaciona con las décadas post-Operation Bootstrap”, pero desde más o menos 2006 ha comenzado un nuevo drenaje de Puerto Rico, una succión del norte lleva puertorriqueños, no para ser parte de un “reserve industrial army” o de “equipos de cuido y de limpieza doméstica e institucional” sino como “profesionales” educados acá para dar servicios allá. Y ¿cómo educados acá para allá? ¿Ya podemos ver a Puerto Rico como una fábrica educativa que prepara sus estudiantes para suplir las necesidades afuera antes de dar servicio aquí? En vez de generar una nueva economía local, tenemos a Puerto Rico como una incubadora para preparar sus nuevas crianzas y así mandar a cumplir con necesidades en los Estados Unidos. Esto ha sido la lección o revelación, tal vez, más grande de la vida post-María en Puerto Rico: hemos preparado nuevas generaciones no tanto para participar y ayudar en la recuperación acá sino para irse. Y esta vez, ¿habrá la añoranza, esa “mirada atrás” o la ola de creatividad de las generaciones anteriores como la que nos muestra los poetas “nuyorican” como Pedro Pietri?

NOTAS

1 Una conferencia presentada en la UPR-Bayamón el 24 de abril de 2018.

Será Otra Cosa: Virus

Soy una mirona incorregible. Tal vez por eso me hice antropóloga, para tener una excusa. Me le quedo mirando al cerezo florecido, a las burbujas diminutas descansando en un sorbeto, al pequeñín desconocido y regordete que practica y aprende eso que llamamos “caminar”. Hasta ahí, todo bien y muy bonito; el problema es que también me le quedo mirando a la aguja que extrae sangre de mi brazo durante un examen médico, al aburridísimo “infomercial” donde audiencia y actores se emocionan hasta el paroxismo ante las virtudes de algún artefacto electrónico, brilloso e innecesario (dos por uno, si llamas ahora), al cadáver aplastado del mapache neoyorkino que, como la proverbial gallina, quiso cruzar la calle, y así por el estilo.

Tal vez esa dificultad innata para desviar la mirada explica porqué no siempre uso el botón de “stop” cuando me topo sin querer con una categoría de videos caseros muy particular y siempre presente en los medios sociales. No sé cómo llamarla. Podría bautizarla (por aquello de que me gustan las palabras descaradamente agudas) “video santurrón, fanfarrón y gritón”. Aunque mi verdadero amor son probablemente las palabras ingeniosamente esdrújulas, de modo que podría nombrar al género algo así como “video espasmódico, antipático y…¿fanático? ¿Patético?”

No sé cómo llamarlos, pero el  libreto típico es algo así: la persona se graba a sí misma durante algún acto cotidiano (sentado en el inodoro, por ejemplo, o moviéndose de un sitio a otro en un automóvil); elige alguna expresión diseñada para hacernos prestar atención (les gusta mucho las palabra “mire” y “mere”, así como la advertencia “les voy a decir una cosa” ) y, subiendo progresivamente el volumen de su voz, produce una diatriba que casi siempre tiene como blanco a los puertorriqueños que protestan cosas como medidas de austeridad, o a los pobres que reciben dinero del gobierno, o a las mujeres, o a la gente queer, o a los no-cristianos, o a los “de Yulín” (esa última categoría es para mí un verdadero misterio, los “de Yulín” se han convertido en un cuco de lo más ambiguo, poroso y pintoresco), incluso a veces a todas las anteriores o a una vaga categoría llamada “la gente”. El video siempre incluye referencias a las múltiples virtudes del orador (lo mucho que trabajan, lo buenos que están, lo poco que les importa lo que otras personas piensen, los poderes de su ingenio y capacidad mental, la cantidad de admiradores que se gastan) y culmina con una apretada secuencia de palabrotas, un exceso de sudor en el rostro del protagonista, y la repetición final, por si las moscas y a grito ronco y pelado,  de los argumentos centrales de la cosa, argumentos que por lo general no son oraciones completas sino más bien adjetivos o frases insultantes: “guimas mantenías”, “malagradecidos/as”, “chorro ‘e vagos”, “los que siempre se quejan”…

Los protagonistas de este género audiovisual emergente son variados pero coinciden en el vigor, la furia, el volumen y el blanco de su indignación, un blanco que me parecería muy peculiar si no fuera tan común.

Porque, ¿están acaso indignados con las leyes que perpetúan nuestra miseria? No. ¿Con el cierre, sin explicación, de cientos de escuelas? No. ¿Con el desmantelamiento de la universidad pública? Menos aún. ¿Con la incompetencia gubernamental que multiplicó y multiplica los efectos del huracán? ¿La Junta que no permite una auditoría ciudadana de la deuda? ¿Los buitres que compraron deuda basura barata pero quieren cobrarla cara? ¿Los políticos que aprovechan el río revuelto para adelantar agendas retrógradas y/o ridículas? ¿Los encargados de contar muertos que jamás se contaron, o de atender a los moribundos que parecen no contar?

No. Para nada. Qué va.

Verá usted: a estos personajes que protagonizan los videos rabietudos que describo aquí no les interesa indignarse contra esas cosas o individuos, porque ellos alegan que ‘no hablan de política.” ¿Me sigue? Palabrotas, odio, insultos y amenazas, todas se valen, pero hablar de “política” no. Eso sería tener malos modales. A ellos no les gusta la política; les gusta un sinsentido que llaman “sentido común”.

Están indignados con los pobres (“vagos”) y especialmente con las mujeres pobres (“güimas mantenías”); están indignados con las mujeres que abortan y con la gente queer (por aquello del “pecado”, y el “fin del mundo”); y están indignados, sobre todo, con la gente que protesta, sobre todo si asisten a la Universidad de Puerto Rico, pertenecen a una unión de trabajadores, o son (horror de horrores) exalumnos de la Universidad de Puerto Rico que encima ahora pertenecen a una unión de trabajadores.  Dicen (vociferan) cosas como “mere, deje de quejarse y póngase a trabajar”. Le gritan “mamabicho” al que marcha pero se rasgan las vestiduras y quieren meter gente presa porque alguien le escribió “mamabicho” a Pesquera en un tweet.

¡Ya, ya sé cómo llamarlos! Son Videos Virulentos: ponzoñosos, malignos, violentos, ardientes.

Claro que no son un fenómeno precisamente nuevo. Son parte de una larga tradición que incluye instituciones tan separadas cronológicamente como los gladiadores antiguos y los reality shows modernos –que, bien pensado, son más o menos lo mismo, excepto que a los perdedores de ahora los humillan y los botan, pero no los matan.  La diferencia entre esos circos, pasados y presentes,y los videos virulentos que describo aquí, es que en estos últimos, el orador despotrica contra una víctima tácita pero ausente, y que esa víctima es un chivo expiatorio común –es pobre, de piel oscura, de orientación o identidad sexual “pecadora”, inmigrante, socialista, etc. En eso se parecen menos a un reality show y más a un tweet de Trump.

No pretendo obligarlos a callar, porque no creo en la censura (aunque ellos, curiosamente, sí la predican, siempre, claro está, contra otra gente). Si fueran sólo virulentos, me parecerían sencillamente incómodos, desagradables. Pero a veces son, además de virulentos, virales. Y entonces son ellos (y no sus “inmorales” víctimas) los que parecen ser el verdadero síntoma y anuncio del fin del mundo.

Algunas notas deportivas

Despedida de dos grandes

Esta semana el fútbol europeo despidió a dos grandes leyendas de sus respectivos clubes profesionales, el italiano Gianluigi “Gigi” Buffon de la Juventus en Torino, Italia, y Andrés Iniesta, del Fútbol Club Barcelona, Barça, en Cataluña, España. Ambos jugadores no anunciaron su retiro del fútbol, sino que se fueron de los clubes a los que dedicaron sus mejores años como profesionales. Ambos se fueron como campeones de Liga. Acá algunos numeritos de estos grandes jugadores:

Gigi Buffon-El mítico portero de la selección italiana y de la Juve de 40 años, se retiró luego de haber jugado brevemente en sus inicios en el Parma, Buffon debutó con la Juventus en el 2001, donde jugó ininterrumpidamente hasta este año. En esos 17 años ganó nueve títulos de Liga. También fue el portero de la selección italiana que ganó su cuarta Copa en el Mundial de Alemania en el 2006. Desafortunadamente Buffon no verá acción en el Mundial de Rusia este verano, ya que Italia no clasificó. Es prácticamente unánime que su nombre aparezca en la lista de mejores porteros, incluso considerado por muchos el mejor de todos los tiempos.

Andrés Iniesta- Con 34 años de edad, Iniesta se retira del único club donde jugó profesionalmente, el Barça, luego de 16 temporadas, ya que debutó en el 2002. En Barcelona fue donde Iniesta se formó futbolísticamente, ya que a los doce años dejó a su familia en Fuentealbilla, en Castilla La Mancha y se mudó a la capital catalana a La Masía, que era donde el Barça formaba a sus niños.

Con el Barça, Iniesta lo ganó todo y fue protagonista de los momentos más importantes del último lustro del club, ganando nueve Ligas de España, seis Copas del Rey, cuatro Liga de Campeones de Europa, entre otros trofeos.

Con 34 años de edad, Iniesta no se retira del fútbol, sino que deja el Barcelona porque siente que ya no está a su mejor nivel. Probablemente juegue en Asia, aunque aún no lo ha afirmado. Donde sí estará presente es en el Mundial de Rusia y es sin duda una de las estrellas de la selección española. Iniesta es el autor del único gol de la final del Mundial de Suráfrica en el 2010, donde España se proclamó campeón al derrotar a Holanda 1-0 con el gol de Iniesta en el minuto 116. Con España, Iniesta también ganó dos campeonatos europeos, en el 2008 y 2012.

Campeonas las Guerreras del Caribe

La selección nacional de volibol femenino se proclamó campeona de la Copa Challenger de la Confederación NORCECA celebrada en Canadá, lo cual le da el pase para disputar la final de dicha Copa en Perú como representante de Norte, Centro América y el Caribe. En la Copa que se celebrará en junio también habrán representantes de Europa, Africa, Asia, y América del Sur. Dicho torneo es para disputar un espacio en la edición del 2019 de la Liga de las Naciones de la Federación Internacional de Volibol (FIVB). Puerto Rico ganó el último juego ante las anfitrionas canadienses en cinco parciales, además de las jugadoras cargar con varios de los premios individuales principales, incluyendo el de Más Valiosa, Mejor Defensa y Mejor Libero para Shara Venegas, Mejor Anotadora para Daly Santana, Mejor Opuesto para Shirley Ferrer, y Mejor Acomodadora Raymariely Santos.

Preparándose los boricuas rumbo a Baranquilla, Colombia

La vallista puertorriqueña Jasmine Camacho-Quinn registró el mejor tiempo en lo que va de año en los 100 metros con vallas, cuando detuvo el reloj en 12:40 representando a la Universidad de Kenucky. Ella se proyecta como una de las favoritas en los Juegos Centroamericanos y del Caribe.

Los atletas puertorriqueños Ryan Sánchez, Wesley Vázquez y Andrés Arroyo, coparon los primeros puestos en la carera de 800 metros en un torneo invitacional en Jamaica. En dicho torneo el boricua Alfredo Santana ganó la carrera de 3,000 metros.

La Agenda Puertorriqueña en Chicago, sin prisa pero sin pausa

La Agenda Puertorriqueña de Chicago fue la primera organización en Estados Unidos en asegurar un avión y enviar artículos de primera necesidad. Aterrizó en el Aeropuerto Luis Muños Marín el lunes, 25 de septiembre de 2017. Estos artículos se compraron con los casi $70,000 recaudados en un evento que se llevó a cabo en el Centro Cultural Segundo Ruiz Belvis a dos días de que el Huracán María tocara tierra borinqueña. Toda la planificación se llevó en cuestión de días.

“Comenzamos preparándonos para enviar ayuda tan pronto cuando el Huracán María tocó tierra en Puerto Rico. Sabíamos que iba a ser fuerte y que necesitábamos movilizar algunos recursos y estar claros, sobre cuándo recaudar fondos y cuál sería el criterio. Sabíamos que necesitábamos metas a corto y a largo plazo,” explica la Dra. Cristina Pacione-Zayas, copresidenta de la Agenda Puertorriqueña de Chicago, organización que se encuentra en diferentes ciudades de Estados Unidos y cuya misión la describen como “unir, educar, y crear soluciones para los puertorriqueños en Estados Unidos y Puerto Rico.”

La primera campaña que lanzaron inmediatamente el Huracán María pasó por Puerto Rico se llamó “Pallets and Planes” y consistió en asegurar dos vuelos de United Airlines, los cuales se consiguieron a través del Congresista Luis Gutiérrez y el alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, quienes contactaron al CEO de United Airlines, aerolínea con base en el aeropuerto O’hare en Chicago, Oscar Muñoz.

“Lo que fue increíble de ese primer vuelo es que en el regreso pudimos traer a Chicago a 300 personas que se encontraban varados (en el aeropuerto en San Juan) como resultado de la tormenta,” comenta Pacione-Zayas. Luego, la campaña evolucionó a “Pallets in Puerto Rico,” y consistió en enviar a personas de confianza de esta organización, compuesta por diferentes organizaciones en Estados Unidos, líderes comunitarios y electos, y voluntarios, con el dinero recaudado a través de la página web Generosity y comprar los artículos de primera necesidad en la Isla para ayudar a agilizar la economía y facilitar el proceso de distribución.

Esta campaña se volvió a modificar según las circunstancias iban evolucionando y pasó a llamarse Rescue, Relief, Rebuild (Rescate, Alivio, Reconstrucción). Con esta campaña comenzaron a identificar organizaciones de base comunitaria y municipios que tuvieran proyectos específicos sobre reconstrucción y restauración de energía eléctrica.

Por ejemplo, a Salud Integral de la Montaña (SIM), organización que ofrece servicios de salud primaria y preventiva en los municipios de Barranquitas, Comerío, Corozal, Naranjito, Orocovis y Toa Alta, le proporcionaron medicamentos.

“Ellos nos enviaron una lista de medicinas que necesitaban y pudimos proporcionarle la mitad a través de una droguería local,” precisó Pacione Zayas.

Hasta el día esta organización ha recaudado alrededor de $400,000, y han seguido identificando proyectos que cumplan con sus criterios para poder vitalizarlos.

La campaña que la Agenda Puertorriqueña abrió a través de la página web Generosity, página web donde se crean campañas para recaudar dinero para diversas causas, alcanzó la meta inicial que se habían propuesta en cinco días, justo después de que la noticia del impacto de María sobre Puerto Rico y otras islas del Caribe acaparara titulares en todo el mundo. Además, Pacione-Zayas destaca que otros grupos que han recaudado dinero usan la campaña de la Agenda Puertorriqueña porque confían en el sistema y la logística de la misma.

“Cuando las personas van a la Cruz Roja o a otras organizaciones similares, muchas veces no se sabe a dónde va el dinero y lo que se hace con ese dinero. Nos sentimos confiados que a través de las relaciones que tenemos con los municipios, los alcaldes y las organizaciones de base comunitaria podíamos garantizar trabajar desde la base.”

Pacione-Zayas destaca que la Agenda Puertorriqueña no hace su trabajo desde una perspectiva caritativa, sino siendo lo más respetuoso posible.

“Esto es una crisis humanitaria, es sobre un asunto que viene de antes de María y estamos usando esta plataforma para educar sobre el colonialismo, y cómo esto ha puesto a Puerto Rico en esta situación.”

Entre algunos de los proyectos que están proporcionando ayuda financiera se encuentran: la Escuela de Artes Plásticas, el Museo de las Américas y el periódico CLARIDAD. Pacione-Zayas destaca que era muy importante para la Agenda Puertorriqueña que estas instituciones contaran con campañas específicas. Añade como ejemplo, que el Museo de las Américas, necesitaba un trabajo específico para extraer la humedad en sus exhibiciones que le financiaron a través de una micro-beca.

“Queremos proveer una red de seguridad y sustentabilidad para instituciones claves en la Isla. Nuestra cultura es tan significativa para nuestra identidad, así que tenemos que asegurar que tenemos un medio de información independiente que puede capturar la historia y la experiencia contemporánea en Puerto Rico. La Escuela de Artes Plásticas ha producido nuestros mejores y más influyentes artistas en todas las áreas. Y por supuesto, los museos continúan preservando nuestra historia, nuestro legado, nuestras artes, nuestra cultura.”

Además, han ofrecido micro-becas a proyectos relacionados al desarrollo sustentable. Hasta el momento han trabajado con los pueblos de Comerío y Loíza. En Loíza van a estar financiando brigadas de la comunidad para reconstruir casas sin techos o con toldos, mientras en Comerío están construyendo una casa de demostración que pueda servir como casa modelo para reconstrucciones de casas que puedan resistir huracanes. También estarán financiando otros proyectos relacionados a las microredes y a la creación de estaciones públicas para cargar y centros de distribuciones en caso de otra emergencia similar al Huracán María, y también otros proyectos relacionados a la agricultura.

Nuevas propuestas temáticas y estilísticas en el cine narrativo puertorriqueño: El chata y El silencio del viento

Pensar que en menos de dos meses el público puertorriqueño iba a poder ver en las salas de cine comerciales tres filmes puertorriqueños al nivel o superior a otros dramas producidos por países de un gran volumen de producción cinematográfica e industria de cine como México, Argentina, Cuba, España por mencionar solamente algunos de los países de habla española, hubiera parecido una fantasía. Pero eso es precisamente lo que ha sucedido con El chata, ¿Quién eres tu? y El silencio del viento, todos estrenos de abril y mayo. La semana pasada dediqué la página de cine al filme más reciente de Arí Maniel Cruz y ahora recojo los otros dos filmes que reclaman y merecen un lugar en el cine narrativo.

El chata (director Gustavo Ramos Perales; guionista e historia original Gustavo Ramos Prales y Xenia Rivery; cinematografía Willie Berríos; elenco Alexón Duprey, Modesto Lacén, Carlos Miranda, Jerome Robles, Mariana Monclova, Camila Monclova, Gael Valentín, Blas Díaz)

El primer largometraje de ficción del cineasta Gustavo Ramos Perales, elogiado por el crítico de cine de El Nuevo Día, JuanMa Fernández, es un creativo y emocional acercamiento a una realidad que nos toca a todos. Al igual que cada puertorriqueño tiene algún familiar viviendo fuera de la isla, también tiene o conoce a algún ser cercano que ha sido encarcelado.

Otra historia de un padre de una chica de catorce años que no ha visto por muchos años por estar encarcelado, la desarrolló anteriormente Arí Maniel Cruz en Antes que cante el gallo de 2016. Pero en esta historia escrita por Ramos Perales junto a Xenia Rivery, el centro de la trama es Samuel Villega, quien es despedido con gritos y ruidos por los otros presidiarios después de compartir este espacio cerrado por ocho años. Y la pregunta que él se hace, y los espectadores también, es ¿cómo va a rehacer su vida si regresa al mismo vecindario que lo llevó a cometer los delitos que lo pusieron en la cárcel? Si no tiene empleo que le permita reentrar en la estabilidad de una familia —esposa e hijo— que lo ha esperado todos estos años ¿cómo no caer nuevamente en los mismos patrones?

¿Y qué empleos puede tener Samuel sin moverse del lugar conocido? Los más sucios y peor pagados con la tentación de revivir su carrera como boxeador que quedó truncada cuando cayó preso. Ser chata—recibir los golpes para que el boxeador que entrena pueda practicar y lucirse—puede ser un trabajo ‘decente’ pero, aparte de que es humillante para Samuel, que muy bien sabe que puede liquidar al supuesto nuevo contendiente sin mucho esfuerzo, el dinero fácil está en las peleas clandestinas que también tienen un contenido alto de drogas, alcohol, sexo y explotación. ¿Cuáles son las alternativas de un ex preso de 30 años con ninguna destreza que genere dinero excepto pelear? Susana, la esposa que lo ha esperado todos estos años, continuamente le ofrece otra salida: emigrar.

Alexón Duprey interpreta el papel de Samuel con una veracidad desgarrante que no deja que nuestra atención se desvíe a otros temas y que lo acompaña en cada esfuerzo que hace para buscar un empleo que le permita mantener el nivel de pobreza “decente” que todavía tiene gracias al trabajo poco remunerado de Susana durante los años de su ausencia. El director y su equipo de trabajo recrea el ambiente familiar y acomodaticio en el que reentra Samuel con su sentido de machismo, resentimiento, traqueteo de dinero, manipulación y patrones aprendidos para sobrevivir en un ambiente de pobreza y violencia. Integran el resto del elenco algunos de nuestros mejores actores que por fin han encontrado un espacio—que no es la comedia fácil de teatro de fin de semana—para lucir su talento.

La dirección de Ramos Perales y la fotografía de Berríos se distinguen por su acercamiento a lugares que “los de afuera” verían como oscuros y peligrosos, sin ningún atractivo para los que integran otras comunidades, esas que ya tienen electricidad versus esos territorios al parecer escondidos que siguen en la oscuridad. Lo que los espectadores reciben es un microcosmo de nuestro Puerto Rico, ese en que conviven los que trabajan por el mínimo del mínimo, los que prestan su conocimiento y experiencia para tratar de encaminar a los que sobresalen en el boxeo dentro de un gimnasio que apenas se sostiene, los que ya se dieron por vencidos de tratar la ruta legal y han creado sus propio bajo mundo y los que van palante, solos o acompañados, a dar cara en una sociedad que los invisibiliza.

El silencio del viento (director y guionista Alvaro Aponte Centeno; cinematografía Pedro Juan López; productora Maite Rivera Carbonell; elenco Israel Lugo, Kairiana Núñez, Amanda Lugo Alvarado, Elia Enid Cadilla, Eddie Díaz, Iris Martínez, Aurelio Lima Dávila)

La historia de este filme de Aponte Centeno, explora otro aspecto de nuestra sociedad: la movida ilegal de personas entre la República Dominicana y Puerto Rico, en su mayoría dominicanos pero también de otros países. El enfoque es en una familia cuyo subsistir depende de este negocio donde cruzan el mar con los refugiados, los esconden, hacen el contacto necesario con familiares o conocidos en Puerto Rico para su recogido. El dinero más importante para los hermanos Carmen y Rafito—con familia extendida de madre, abuela, hija—es el que reciben por el recogido de los ilegales en las instalaciones muy rústicas que han moldeado para cumplir con sus necesidades básicas. El cruce del mar es un negocio que se origina en Dominicana y del que Carmen y Rafito no tienen control ni en dinero, medidas de seguridad o sobrecarga.

Nuevamente esta es la normalidad para esta familia—su manera de existir en nuestra sociedad—el resto de su tiempo atienden las necesidades de los que dependen de ellos, mantienen sus instrumentos y lugares de trabajo funcionales y siempre encuentran un espacio para sonreír y disfrutar de su vida, esa que le han endilgado. Pero nuestra realidad diaria irrumpe en su normalidad cuando hay un crimen de género, y las autoridades no le dan prioridad y queda todo en el vacío creado por la ausencia de ese ser querido. Y no se puede uno detener a llorar a los suyos porque la familia necesita comer y vivir con un techo sobre sus cabezas.

Israel Lugo como Rafito, es el protagonista-narrador visual que con muy poco diálogo y con abundantes silencios cuenta una historia llena de dolor. Kairiana Núñez, cuya actuación fue reconocida en el Festival de Mar del Plata, tiene una impresionante presencia de escena como Carmen, la hermana y socia que le da orden y dirección a la familia. Completan el elenco Elia Enid Cadilla como la madre, la recién fenecida y oriunda de Vieques, Iris Martínez, como la abuela, Amanda Lugo Alvarado como Wally, la hija de Rafito, y Eddie Díaz y Aurelio Lima Dávila. Nuevamente distingo el estilo desarrollado por Aponte Centeno junto a su cinematógrafo PJ López—quienes anteriormente trabajaron juntos en el cortometraje “Mi santa mirada” de 2012—donde montan escenas, casi sin diálogo, que lo dicen todo como el silencio que reina tras una muerte violenta o un naufragio.