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País en tinieblas

Tres largos meses han transcurrido desde el azote del poderoso huracán María. Su secuela inmediata, que para muchos fue de una dimensión inesperada, dejó una enorme devastación en el país, que se ha prolongado y ha repercutido en muchos órdenes de nuestra vida. Hoy, más de la mitad de la Isla, incluyendo municipios enteros, continúan a oscuras, por lo cual la actividad económica ha decaído a niveles catastróficos. El número de fallecidos sigue siendo incierto, habiéndose desacreditado las cifras oficiales. El exilio ha tomado proporciones insospechadas. El desempleo, la pobreza, la criminalidad y los suicidios, han aumentado dramáticamente. El manejo de la crisis, de parte del gobierno federal y local ha sido, cuando menos, ineficiente e irresponsable. Ha dejado muchos que desear la movilización de brigadas del ejército de Estados Unidos, FEMA y el Cuerpo de Ingenieros, puesto que enormes sectores de nuestra población siguen padeciendo la crisis, privados de servicios esenciales, en abierto menosprecio del derecho de todos y todas a una vida digna. Ha sido la sociedad civil en Puerto Rico y en la diáspora, la que ha mostrado la mayor solidaridad con nuestra gente desposeída. Sufrimos como pueblo, la visita insultante del presidente de E.U., Donald Trump, así como la farsa montada por el Vicepresidente Pence y varios congresistas, a quienes, con lastimoso orgullo, acompañó la Comisionada Residente, Jennifer González. El dócil reclamo de ayuda federal del gobierno de Rosselló, fue atendido con legislación que impone a Puerto Rico, entre otras medidas, un impuesto de 20% a los productos manufacturados en la Isla y que entren a los EU, a sabiendas de los efectos devastadores que ello podría tener en nuestra economía. Los anexionistas más serviles, abogan por la imposición de contribuciones federales a Puerto Rico, en un acto de alta traición al país. Poco después de descubierto el chanchullo de Whitefish, Rosselló prometió al país, que el 95% de los abonados tendría energía eléctrica para el 15 de diciembre. Ésta, como tantas otras proyecciones y gestiones del ejecutivo, ha resultado en un soberano fiasco. Aun ante la magnitud de la crisis, en su gobierno no faltó la repartición de contratos a los amigos de la casa ni la legislación retrógrada que pisotea derechos fundamentales obtenidos con lucha y sacrificio.

La crisis por la falta del servicio de energía eléctrica, que se hace aun más profunda dado el abandono y saqueo, hasta hoy impune, de que fue objeto AEE, ha ocasionado enormes daños a nuestro país. A 90 días del paso del huracán, la ausencia de este servicio esencial, ha alterado significativamente la rutina de vida de quienes siguen a oscuras, causando una gran inestabilidad emocional en muchos sectores de nuestra población, particularmente, en nuestros viejos. Continúa amenazada la sobrevivencia de miles de pequeños y medianos comerciantes y decenas de miles de empleos directos e indirectos. La dejadez e ineptitud del gobierno de Rosselló se hace cada vez más evidente. En el pueblo cunde el desaliento y la angustia, ante lo que parece ser un callejón sin salida, por la indolencia de un gobierno federal y local que nos ha abandonado a nuestra suerte. Ante el caos desatado, el país continúa experimentando un éxodo masivo, sin precedentes, que incluye jóvenes profesionales de distintas ramas que resultan indispensables para la reconstrucción del país. Muchos experimentan el doloroso desmembramiento de sus familias. La desesperanza y la frustración son la orden del día, ante la angustia de vivir en un país en tinieblas, no sólo por la carencia de energía eléctrica, sino por la falta de información veraz y confiable y lo incierto de nuestro futuro.

Ante esta coyuntura, somos muchos los que consideramos que es momento para que las fuerzas patrióticas y progresistas del país, tomen la batuta y nos convirtamos en opción viable para la reconstrucción del país, encaminándolo a su soberanía. El proyecto de país existe, pero es fundamental buscar los medios para difundirlo con efectividad. Para ello es necesario, retomar los esfuerzos para crear un movimiento amplio que deje atrás la pugna pequeña, innecesaria y divisiva entre organizaciones independentistas y soberanistas, que canalice un proceso legitimo de crítica y autocrítica, que nos permita revisar el discurso y las estrategias que hemos utilizado y que nos mantienen en un estancamiento insostenible, ante esta coyuntura histórica. Nuestra soberanía es hoy más urgente que nunca. Debemos hacer lo que esté a nuestro alcance para lograrla. Ése y no otro, debe ser nuestro objetivo.

La autora es la Presidenta Movimiento Unión Soberanista

El conflicto judío-israelí (versus) árabe-palestino

Por Nino Gallegos

En el conflicto judío-israelí (versus) árabe-palestino, hay quienes argumentan que Palestina no tiene ningún derecho territorial, porque nunca existió, y, además, si existe, está por desaparecer, piedra sobre piedra, escombro sobre y bajo escombro.

Ahora, con la inauguración, la autorización y la imposición de Jerusalén como capital de Israel por parte de Trump-USA, quedándose los palestinos desde la reducida y la hacinada Franja de Gaza en el otro lado del muro metálico que, el Estado Sionista Israelita, les puso de por medio, las razones no son bíblicas, acaso, más territoriales que religiosas, pues para eso el judaísmo, el islamismo y el cristianismo tienen su respectivo Dios: el reduccionismo suburbano y infrahumano aplicado a Palestina es el expansionismo urbano y humano de Israel, y, la banalidad del mal, bien, gracias a Dios.

La sombra metálica del nihilismo contra Palestina, no es un asunto y problema de invisibilización social, porque, geopolíticamente, cuando se advierte un sionismo-nacionalismo de corte fascista-nazista por la capital de Jerusalén, cosmopolita y religiosa, y, a Palestina, se le siga reduciendo a escombros sobre y bajo escombros, no será nada más Trump el que se sienta orgulloso de su protectorado-protegido en Medio Oriente, porque hasta Hitler se sentirá recompensado por lo bien que los judíos, aprendieron, por su propio bien, la lección del Holocausto.

No sé por qué F. Nietzche y el nihilismo cuando abraza aquel hermoso caballo de la locura en un ser humano cuando pasó de la condición humana a la condición animal:

“Los signos se hallan en todas partes, sólo faltan los ojos para este signo.”

En la sangre árabe de la carne palestina, el fuego y la herida, el arma y la bala, el gatillo y el dedo, el francotirador y el tanque de guerra, la opresión del pecho y la represión del cuerpo, el hilo de voz y el escombro del eco, la franja y el muro, vivir en la oscuridad de Dios, de construir piedra sobre piedra lo que se destruye piedra sobre piedra, pudriéndose las naranjas en los naranjos sin flor, deshuesándose las aceitunas en los esqueléticos olivares, lo que camina y peregrina alrededor de Jerusalén es la marginalidad en la Franja de Gaza y es la miserabilidad de Israel, no sé si para la intifada las piedras y las hondas en todo lo que fue Palestina y en todo lo que es Israel.

Lo que no es nuevo y sí renovado en el conflicto judío-israelí versus árabe-palestino es la efectividad, la eficiencia y la letalidad del ejército israelita con su publipropaganda de la Pax Judía-Israelí que, a vista de todos-nosotros, todavía el Estado Sionista de Israel, se queja de que Hamas es el terrorista transgresor y agresor que tiene asolado, asediado, acosado y atacado al ciudadano israelita de Dios por todos los lugares, sitios y partes de Israel, a lo que el mundo de arriba, el cielo de en medio y la tierra de abajo deben responder enérgica y militarmente defendiendo lo que, territorialmente, a fuego y sangre, ha conquistado y colonizado el Estado Sionista de Israel con Jerusalén como capital, Dios como guía y USA como protector.

Y cuando el conflicto judío-israelí versus árabe-palestino, no es ético ni moral y menos religioso, el ser humano árabe y la condición humana palestina, por la banalidad del mal y la ejecución de la solución final, deben desaparecer del territorio en el que nunca existieron, y por ende y por ellos, los judíos-israelíes, deben prevalecer mientras la complicidad en el mundo de arriba, en el cielo de en medio y en la tierra de abajo, lo permitan, ¿por ahora, desde siempre o por siempre?

TOPOGRAFÍA: Ladra, Laika. No pares de ladrar.

Es fascinante la obsesión terrícola con los viajes espaciales. Y terrorífica. (Si no, que lo digan los perros.) Y, compartida, desde luego, por algunos científicos como Stephen Hawking, tan célebre que hasta una figurita suya suele aparecer como artista invitado en los dibujos animados de Los Simpson.

Pero hay razones. En otra época fue la competencia entre la Unión Soviética y Estados Unidos por el dominio del espacio sideral. Ahora es el Apocalipsis. Según Hawking, el gran final deberá ocurrir en 2617. Ya antes, el popular científico había señalado como posibles causas la guerra nuclear, la inteligencia artificial y un virus modificado genéticamente. Recientemente ha añadido el exceso de población y la gran necesidad de energía. En otras palabras, como decía mi tío Juan, se va a acabar el pan de piquito.

Sin embargo, hay buenas noticias: la emigración. Ya no basta irse ni a Nueva York ni a Orlando, ahora (desde hace un año) el viaje ha de ser para Alfa Centauri, el sistema de estrellas más cercano al sol. Resulta que Hawking participa en el Proyecto Breakthrough Starshot, que en simpática colaboración, luego de la Guerra Fría, financian los millonarios Yuri Milner (ruso) y Mark Zuckerberg (norteamericano) y que cuenta con un presupuesto de 100 millones de dólares. (Ellos son blancos y se entienden.) Según Stephen H. en 20 años se debe organizar el viaje cósmico de la emigración humana. Sí. La tierra prometida queda algo lejos.

Según Hawking, hay que inventar unas naves del tamaño de un chip o circuito que viajen al 20% de la velocidad de la luz. La idea es reducir a 30 años un viaje que tomaría 30, 000. Estas navecitas viajarían a Alfa Centauri, recopilarían información y la enviarían a la tierra para planificar futuros viajes. ¿Qué contraste, no? Aquí en ¿nuestro? “PuertoRicotratadelevantarseperoselehacedifícil” nos conformamos con que llegue la simple agua del acueducto y la humilde luz de la Autoridad de Energía Eléctrica.

La “prehistoria” de todo esto empezó en Moscú, en 1957. (Por supuesto, los historiadores dirán un cuento diferente.) Recorrían la ciudad, libres y andariegas, entre otros, tres perras callejeras: Albina, Mukha y Laika.

Como se sabe, la URSS y EE UU estaban enfrascados en su competencia estelar. Había que enviar seres vivos allá arriba a como diera lugar. Los científicos rusos, encabezados por Serguéi Korolev, pensaron en los perros y en que los mejores candidatos debían de salir de aquellos que hubieran sobrevivido a las más adversas circunstancias. O sea, las calles de Moscú. (Muy darwiniano este sentido del realismo por parte de los rusos.)

De los diez perros recogidos por el ejército, las 3 hembras ya mencionadas fueron las finalistas. Albina estaba preñada, y las patas de Mukhu (según la BBC) tenía curvas poco fotogénicas. Así que fueron descartadas y se salvaron. Laika fue la escogida, aunque también intervino una cualidad importante, su docilidad. (Más le hubiera valido rebelarse. . .). Aunque ese no era su primer nombre, pues tuvo varios, (por ejemplo, “pequeña de pelo rizado) sí se convirtió en su signo de identidad. Laika o la que ladra o la ladradora en ruso, se ganó su nombre durante el entrenamiento por lo mucho que ladró. No era para menos. La preparación consistía en mantenerla en un espacio reducido, hacerla soportar mucho ruido y las aceleraciones y vibraciones de la cabina. Estuvo quietecita, desde el 1ero de octubre en que la pusieron en la pequeña nave hasta el 3 de noviembre cuando fue lanzado el cohete. Así, en 1957, Laika (la dócil ladradora) fue lanzada en el Sputnik II en un viaje histórico del que no regresaría con vida.

Las circunstancias de su muerte fueron terribles. La temperatura de la pequeña cápsula subió a tal punto que le causó un gran estrés, le aumentó el ritmo respiratorio y horas después la perra sufrió un fallo cardíaco.

La nave dio 2,370 vueltas y meses después, en abril de 1958, “regresó”. Pero Laika ya había muerto a la sexta hora de vuelo.

De este modo, los rusos “ganaron” esa parte de la historia. Fueron los primeros en poner en órbita –y vaya que lo hicieron– a un animal y también en 1961, a un ser humano, el cosmonauta, Yuri Gagarin. (También, en 1968, enviaron una tortuga que fue la primera en darle la vuelta a la Luna.) Pero Estados Unidos ripostó: en 1969 colocó al primer ser humano en nuestro satélite, Neil Armstrong. Muchos lo vimos por televisión.

Y ya es hora de empezar con las preguntas irritantes.

¿ No se estará llenando nuestro mundo de proyectos que son obstáculos para su mejoramiento con la proliferación de propuestas y ensayos de viajes interplanetarios?

¿Para qué sirve la ciencia si al intentar prender la luz nos llevamos una decepción, si no podemos bañarnos en nuestra casa cuando nos place?

Y deben seguir las preguntas. ¿Inventaremos naves fantásticas para emigrar a Alfa Centauri y llevarles el regalo de la actual lamentable cultura humana de desigualdad, clasismo, racismo, homofobia, machismo, xenofobia, patriarcado, injusticia, intolerancia, guerras, neocolonialismo, destrucción del medioambiente, crueldad contra los animales etc.?

Creo que podemos parafrasear la paradójica sentencia de Groucho Marx. El comediante norteamericano dijo algo así como “yo no formaría parte de un club donde aceptaran personas como yo”. ¿Qué estarán pensando de nosotros nuestros vecinos de Alfa Centauri? ¿Estarán ocupados ya levantando muros de defensa espacial ante la amenaza de los ambiciosos y peligrosos terrícolas?

Y seguimos con las interrogantes. ¿Por qué no organizar un viaje hacia aquí, ahora mismo, al planeta de la prosperidad para todos, con ciudades y campos hermosos donde haya un sistema de salud justo, con viviendas bellas y cómodas, educación liberadora y creadora, todo para todos y gratis donde las artes y las ciencias tomen en cuenta toda la complejidad de la realidad humana? ¿Será ese viaje más extravagante que la invención de una nave que vaya a un 20 % de la velocidad de la luz para llegar a Alfa Centauri? ¿Estaremos todavía a tiempo para exigirnos a nosotros mismos, con sensatez e inteligencia utópica, la invención de un mundo más justo y decente?

Volviendo a Marx (el de la G), podríamos decir como él, que no deberíamos ir a un planeta donde aceptaran especies como nosotros, claro está, a menos que ya seamos otro tipo de terrícolas, hijos de una profunda transformación material y espiritual ocurrida en nuestro planeta.

Pero quién sabe, quizá cuando hayamos realizado ese cambio, a lo mejor ya se nos ha ido la dichosa manía de los viajes espaciales. Si no, siempre estará el vuelo sacrificial de Laika, la dócil ladradora, como un poderoso motivo que hará pensar al ser humano en su propia humanidad al confrontarlo con su oscuridad. (Para no mencionar la tragedia de 1986 de la nave Challenger en la que murieron los siete cosmonautas.)

¿”Viaje ahora y pague después”?

Ladra, Laika. No pares de ladrar.

El autor es profesor de la UPR en Río Piedras.

P. de la C. 1018, o el arte de legislar la mentira

En Puerto Rico no sólo se protege el derecho a ejercer la religión como se quiera. También se protegen las iglesias, se protege a los oficiales de dichas iglesias y a sus instituciones. Además, se protegen las finanzas, algunas millonarias, de las instituciones religiosas con generosas exenciones contributivas aún cuando muchas de estas instituciones funcionan como negocios que agresivamente buscan lucro y ganancias. Los miembros de algunas iglesias son bienvenidos a toda hora en la Legislatura, se les da derecho a opinar y se le da peso a su opinión en legislación, en nombramientos de gabinete, en la delineación de política pública y como política pública se impone la oración al Dios Cristiano en múltiples instancias y actividades oficiales de Gobierno. La influencia de la religión es tal que es difícil incluso acusar y lograr la convicción y/o encarcelamiento de pastores, ministros, curas y demás que traicionan la confianza de sus feligreses ya sea robando dinero de la iglesia o abusando sexualmente de menores. La legitimidad de las personas que se amparan en las instituciones religiosas es tal que la impunidad les acompaña muy de cerca.

La estrategia legislativa que se utiliza hoy en día es la misma que se utiliza hace años para engañar al pueblo. La Legislatura promete que el proyecto hará lo contrario de la verdadera intención del mismo. Si vas a contaminar una comunidad o hacer daño al ambiente entonces llamas al proyecto “verde” o llamas al contaminante “limpio”. Así se trató de engañar a Puerto Rico con “la via verde” cuando en realidad el proyecto amenazaba varios ecosistemas importantes y lo único verde eran los billetes que contratistas privados se echarían al bolsillo. También se describe la tecnología que utiliza “carbón limpio” para dar la impresión que el método no es uno tóxico o dañino a nuestro ambiente. Esto aún cuando sabemos que de los 3 combustibles fósiles, carbón, petróleo y gas natural el carbón es el más sucio. La orden Ejecutiva de Fortuño eliminando la reserva del corredor ecológico del Noreste llamando a su proyecto “gran reserva del Noreste” titulo demagógico porque realmente desarrollaría hoteles innecesarios a costa de una reducción significante de la actual reserva ecológica.

El mismo truco se utilizó con el P. de la C. 1018, mal llamado “Ley para la protección de la Libertad Religiosa” cuando realmente es un proyecto para hacer inútiles o desechables las reivindicaciones que han conseguido las comunidades LGBTQ en Puerto Rico. El proyecto no debería llamarse Ley para la protección, sino ley para la impunidad de las instituciones religiosas ya que las mismas lo que buscan es eximirse de las mismas leyes que se aprueban para garantizar la plena participación de ciudadanas y ciudadanos en el día a día del país sin temor a que se les persiga, discrimine y excluya de la vida social en el país.

El Proyecto para la impunidad utiliza el ejemplo de los objetores de conciencia durante la guerra de Vietnam. Sin embargo, hay otros ejemplos más puntuales. Yo propongo que el proyecto sea evaluado a la luz de los esfuerzos de los racistas (incluyendo muchísimas iglesias cristianas confederadas) en Estados Unidos para rechazar y socavar los derechos de las comunidades negras una vez se hizo ilegal la esclavitud, la segregación, el matrimonio inter-racial, el voto de los negros, el derecho a tener propiedad, el derecho a acusar a una persona blanca, el derecho a trabajar y recibir paga igual. Todas esas batallas, en las que participaron muchísimas iglesias cristianas del sur de USA en contra de los negros. Los racistas nunca dejaron de discriminar, atacar y menoscabar los derechos reconocidos a las poblaciones negras. Las cortes nunca pusieron fin al racismo y discriminación por completo. La determinación de los Cristianos a odiar a aquellas y aquellos diferentes no tiene límites legales o racionales. De la misma manera en Puerto Rico, algunas iglesias, rehúsan aceptar los avances en derechos civiles y alegan que son impunes a estos avances. Cuando la impunidad se ve amenazada entonces reclaman las protecciones que ellos mismos niegan a otros sectores en el mismo país. ¡Que arrogancia!

Algunas personas preocupadas por las comunidades LGBTQ y conociendo la sed de venganza y retribución de algunas iglesias Cristianas en Puerto Rico contra estas comunidades han sugerido una enmienda al proyecto que especifique que el mismo no se utilizará contra estas comunidades. Esta sugerencia no atiende el defecto máximo de este proyecto y es el efecto de la impunidad y la imposibilidad de predecir a quien se le puede hacer daño con el mismo. El “ejercicio religioso” está definido de manera tan amplia y vaga que el mismo abre las puertas a interpretaciones cuya implementación sería claramente discriminatoria y persecutoria de muchas comunidades. Adelante hago sugerencias de posibles desenlaces que no sólo afectan a las comunidades LGBTQ sino a otras comunidades del país.

1. Bajo esta ley se podría pedir de nuevo que se exima de licencia a las escuelas religiosas, abriendo las puertas a que se enseñe de nuevo que la tierra es plana, que el ambiente no está en peligro y que la mujer debe ser obediente al hombre.

2. Se podría abrir las puertas a que de plano se descarte todo estudio científico haciendo común la ignorancia, el miedo, la desinformación y todos esos males que mantienen a un país atrasado, rezagado entre sus pares.

3. Bajo esta ley se pudiera negar servicios o cuidados a mujeres que hayan tenido abortos, adúlteras, madres solteras, hijos o hijas de madres solteras, mujeres divorciadas, hijas e hijos de padres divorciados, etcétera.

4. En un país donde tantos centros de ayuda y albergue a mujeres victimas de violencia doméstica las condiciones para dar estos servicios pudieran excluir a las poblaciones que más los necesitan.

5. Seguros médicos (que ya se niegan, por ejemplo a proveer métodos anticonceptivos, pudieran negarse también a atender casos de gonorrea, sífilis y otras enfermedades de transmisión sexual.

6. Algunas iglesias que creen que insisten en negar la equidad e insisten en que el hombre es cabeza del hogar se pueden negar a cumplir con la Ley 54 en perjuicio de la persona maltratada.

7. El matrimonio con niñas menores, que algunas iglesias Cristianas promueven o al menos se hacen de la vista larga, pudiera institucionalizarse en perjuicio de cientos de niñas menores.

En fin, en momentos en que en Puerto Rico hay hambre, miles de hogares no tienen techos ni luz o agua. En una crisis de administración que ha mantenido cientos de escuelas cerradas y donde la oferta de empleos y trabajo remunerado sigue disminuyendo. En un país a punto de entrar a un disimulado bloqueo económico gracias a la reforma fiscal en Estados Unidos y con una deuda sin auditar de billones de dólares, la Legislatura escoge, sin vistas públicas y en secreto dar paso a este tipo de proyecto que no une sino que por el contrario divide al pueblo de Puerto Rico, enfrentando a unos(as) contra otros(as) y fomentando el abuso, discrimen y violencia al que algunas iglesias nos tienen ya acostumbrados. Lo único sensato que queda por hacer es exigir al gobernador de Puerto Rico que lo vete.

El autor es abogado y activista.

Tengo rabia La rabia es mi vocación

Después de varias semanas del huracán María, el estupor, el miedo y la tristeza se me han convertido en una rabia pura y persistente que emana de la profundidad de mis vísceras y se me empoza en la garganta y en los ojos. Al principio, la sentía difusa y opaca, que casi la confundía con el hastío, pero con el paso de los días sus contornos se han vuelto más claros y precisos. Es una especie de calor, de llama, que se intensifica con un vistazo a los titulares de los periódicos o con el vergonzoso atestiguamiento de un acto mezquino en mitad de la calle. Durante un tiempo, logré mantener mi rabia oculta, pero nuestros muertos ignorados y silenciados me pesan ya demasiado. Aunque no la busqué, he decidido acogerla, incluso cultivarla, pues la considero la más auténtica afirmación de mi condición humana y a ella me aferro ahora más que nunca.

Tengo rabia con los que se aprovechan sin misericordia de nuestra desgracia colectiva para adelantar sus agendas o llenarse los bolsillos; peor aún, aquellos que dicen llamarse nuestros hermanos, pero no dudan en robarse nuestros suministros o cabildear en contra de nuestros intereses. Whitefish, CSA…

Tengo rabia con los que se hacen de la vista larga, mientras los anteriores nos revictimizan una vez más, especialmente los que, de aquí a las próximas elecciones, les darán su “voto de confianza” a los mismos de siempre.

Tengo rabia con los optimistas profesionales, quienes con sus slogans trillados, simplones  y hasta insensibles pretenden deslegitimar nuestro sufrimiento. El otro día escuché decir al que le pagan por ser positivo que si alguien se queja de dolor en un brazo debe estar agradecido porque, al menos, tiene el brazo.

Tengo rabia con los que se quejan por todo sin mover un músculo para cambiar en algo sus circunstancias. Son los que llevan esperando meses a que les remuevan los escombros de su balcón para salir a hacer Patria.

Tengo rabia con los que no se quejan por nada por temor a parecer poco solidarios con los que están peor que ellos. El que no tiene electricidad hace meses se cohíbe de exteriorizar su frustración porque otros perdieron sus casas.

Tengo rabia con los que pretenden “normalizar” nuestra situación a la brava, con la excusa de que la vida continúa,  pero en el fondo es solo porque les resulta más fácil no mirar nuestra miseria a los ojos. Esos son los que suelen vivir en el privilegio, pero se ofenden si se les recuerda de vez en cuando.

Tengo rabia con los desconsiderados que anteponen sus intereses egoístas al bien común. Duele saber que hay personas capaces de robarle un generador de electricidad a una égida o un hospital.

Tengo rabia con los que osan juzgar a los que han decidido irse del país y también con los que zahieren a los que han preferido quedarse. Cada cual lleva su procesión por dentro.

Tengo rabia con los indiferentes quienes, después de dos duros meses, aún parecen inmunes a la desesperanza o la congoja. El otro día en una oficina médica oí a una mujer decirle a otra que el problema aquí ha sido que las personas están muy apegadas a las cosas materiales, que hay que fluir.
Tengo rabia con los que, a estas alturas, no la han abrazado aún.

Tengo rabia, a veces, contigo… y conmigo.

Tengo rabia.