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Al finalizar el año 2018 El bipartidismo PPD-PNP está en franco deterioro

Especial para CLARIDAD

Al concluir el año 2018, varios elementos del escenario político demuestran que —aunque el bipartidismo cerrado PPD-PNP no ha desaparecido— dicho binomio está en estos momentos en creciente deterioro:

(1) ambos partidos tienen graves divisiones internas;

(2) ambos tienen lideratos “sacados de balance” por las exigencias de la Junta de Supervisión Fiscal. Ante las amenazas de reducciones en las pensiones, Puerto Rico no tiene realmente quien lo defienda en ninguno de esos dos partidos. Sus líderes están demasiado perplejos para tomar la ofensiva. Ni siquiera tienen una defensiva coherente; algunos dicen algo, pero luego bajan la cabeza y callan.

(3) ambos muestran incapacidad para traer al gobierno propuestas que propendan a lograr un nuevo ciclo de desarrollo económico: atolondrados como están por la ideología de la austeridad que impone el Congreso, ninguno de los dos partidos ve que pueda tener un verdadero programa de desarrollo para el país y no menos importante;

(4) los dos, el PPD y el PNP, han visto al Congreso y otras autoridades estadounidenses hacer trizas las esperanzas del PNP con la estadidad y las del PPD con la viabilidad de un ELA territorial mejorado, en otras palabras, ambos partidos padecen hoy de anemia perniciosa ideológica.

Las divisiones internas

Las divisiones se han agravado en ambos. El PNP ya no es un partido coherente. Se ha convertido en un monstruo de tres cabezas: Rivera Schatz por un lado desde el Senado con sus propias prioridades; Ricardo Rosselló disparando al aire, sin ton ni son, ante lo que se le ha venido encima; y Jenniffer González, por otro lado, como Comisionada Residente, con sus propias agendas, más fracasadas que exitosas. Los encontronazos entre sectores se repiten. Como epítome del “entertainment” de la negación, el Gobernador Rosselló dijo en días pasados, en respuesta a los conflictos personalistas en el PNP, “en este partido todos somos estadistas”. Lo dijo para responder al actual presidente del PPD Aníbal José Torres y como para recordarnos a todos que, mientras en el PNP hay unidad sobre el estatus, el PPD anda dividido por eso. Tampoco es cierto que “todos sean igualmente estadistas en el PNP”. Eso se evidenció en los datos de las entrevistas profundas que hicimos en 2015 con 59 seguidores de ese partido. ¡Ya van apareciendo quiénes empiezan a dudar del promisorio paraíso estadista que les vendió el PNP!

En el caso del PPD la división está servida hace un tiempo entre los conservadores de la cúpula y la base votante de ese partido, mucha de la cual se refugia en los gobiernos municipales simpatizantes de la soberanía propia para Puerto Rico. Los líderes conservadores del PPD, o se reafirman en mantener el ELA territorial, o son aspirantes a algo tan confuso como “el crecimiento orgánico del ELA” que el propio Estados Unidos ha descartado por inconstitucional. Eso los distancia cada vez más de su propia base, quienes, o desean ya vehementemente un cambio de rumbo, o viven sumamente confundidos con lo que declaran los diferentes dirigentes del PPD. Para más división y complicación interna, buena parte de la base del PPD está muy molesta porque los líderes tampoco son capaces de hacerle una oposición efectiva al PNP.

La última sutileza inútil nos la acaba de servir el flamante Presidente del PPD en su reunión de Asamblea General en Río Grande. Aníbal José (Josie) Torres declaró que en el Partido Popular lo principal no es el estatus —descubrió el Mediterráneo— sino la “justicia social”. Válgame, como dice el jíbaro a quien los Populares olvidaron, ¿la justicia social? Todo el mundo con algún dedo de frente sabe que justicia social hoy día implicaría frenar el Plan Fiscal aprobado por la Junta de Supervisión Fiscal que precisamente incluye múltiples decisiones que van contra la justicia social. Dicho plan agrava las diferencias entre los puertorriqueños al quitarles recursos a los más vulnerables, mientras dejan incólumes los sueldazos en el gobierno, así como los “contratitos” tan costosos con los amiguillos de los líderes políticos. Sigue la fiesta para los amigos y favorecidos mientras el Pueblo continúa como víctima de las austeridades de la Junta Fiscal. Y víctima también del hábito de Rosselló de preferir contratar compañías estadounidenses a las puertorriqueñas, con lo que lanza a la quiebra a muchos aquí, todo por hacerles ver a los estadounidenses que él protege sus intereses en Puerto Rico. Tal conducta tan lesiva a la economía boricua no tiene otra explicación que la ingenuidad del Gobernador creyendo que, al actuar de esa manera, acerca la posibilidad de aceptación de la Estadidad para Puerto Rico en Estados Unidos.

En cuanto al PPD, para que le pudiéramos creer alguna palabra sobre justicia social, dicho partido tendría que organizar, no después de las elecciones, si gana, sino desde ahora mismo —que para eso es el principal partido de oposición— un reclamo masivo y contundente para que se eliminen de los planes fiscales de la Junta todas las decisiones que empeoran la mala distribución de los ingresos y de las oportunidades. Por eso se reitera la misma indignación en gente de su base, más o menos expresada en estos términos: “Yo he sido Popular y leal a mi partido, pero el ELA anda mal, ya dio lo que iba a dar y necesitamos un estatus de soberanía. Necesitamos los poderes aquí para que Estados Unidos no pueda anularle los poderes al país”. ¡Cómo será la división interna en el PPD que hasta un legislador como Rafael “Tatito” Hernández salió últimamente a proponer unos diálogos con la base para poder tener un “partido unido” y ganar las próximas elecciones!

A ambos partidos del bipartidismo, la metrópoli les desmanteló sus propuestas de estatus

No habré de comentar las múltiples pruebas de cómo las tres ramas del Gobierno de Estados Unidos han hecho trizas tanto al ELA como las perspectivas de obtención de la estadidad federada. Eso está ya más que comprobado y todo el mundo lo sabe. Lo importante en este momento es examinar cómo se están afectando esos partidos —en su base y en su liderato— por su frustrante comprobación de esas realidades.

Lo que se esperaría de líderes con los pies en la tierra es un cambio de rumbo: en el PPD la adopción del credo de la libre asociación soberana, que además de tener precedentes históricos en el Pacífico, tiene respaldo por varios alcaldes, entre ellos la alcaldesa de la capital, y otros líderes menores del partido, y por buena parte de su base militante. En el PNP se esperaría un giro hacia una independencia con tratados especiales con Estados Unidos, que provea al país poderes de soberanía propia, a la par que mantenga lazos y compromisos con Estados Unidos. De hecho, para buena parte de la base de ese partido, tal es el rumbo a seguir, si se les niega la estadidad. El problema radica en que no acaban de admitir que la indiferencia del Congreso y la posición del Presidente Trump al respecto son ya de por sí una negativa. En su ingenuidad e ignorancia política sobre cómo opera el Congreso en Estados Unidos, mucha gente de esa “base estadista” sigue esperando una negativa tajante del Congreso que elimine la estadidad como opción. Eso no va a ocurrir. El Congreso no opera de esa manera. A EEUU le conviene mantener la ilusión estadista como estrategia, no para dar o imponer la estadidad a Puerto Rico, sino para mantener la colonia. Saben muy bien que mientras un porcentaje alto de los puertorriqueños, aunque sea minoría, tenga cifradas sus esperanzas en la estadidad, ni la libre asociación soberana, ni la independencia, serán opciones vencedoras en cuantos plebiscitos o referendos se quieran organizar. La estadidad no vendrá, pero la ilusión estadista es un veto efectivo contra las únicas dos fórmulas realmente descolonizadoras: la libre asociación soberana y la independencia. Divide et impera.

El liderato conservador del PPD ha puesto el partido en manos de dos personas conocidas por favorecer la libre asociación: Aníbal José Torres y José Ariel Nazario. Hasta el momento, sin embargo, no existe evidencia alguna de que ese sea el nuevo derrotero político del partido. No cuando el propio nuevo presidente, Aníbal José Torres en su primera declaración pública dice que el PPD no es un partido principalmente de estatus sino de “justicia social”. Cuando todo el mundo sabe que no tienen un proyecto claro ni para lo uno ni para lo otro. Mientras tanto, se les pide a los seguidores que se unan para que el partido gane en las próximas elecciones lo que podría ser su “último turno al bate”. Pero, ¿qué turno al bate ni que turno al bate? Si el bate, la bola, el guante y todas las bases las controlan hoy la Junta de Supervisión Fiscal y la jueza Swain? Ese es el mayor problema del PPD: con su boca teatral habla de asumir posiciones claras, pero con las acciones, los líderes “se hacen los que no saben” quiénes son los que realmente mandan en la colonia. Mientras tanto, la base del PPD se erosiona por vía de que la gente más inteligente cae en la cuenta: el alto liderato del PPD está “en la Babia”, mientras la poca autonomía que tenía Puerto Rico se despedaza y mientras las decisiones del Plan Fiscal agravan la injusticia social.

El PNP no está mucho mejor y por eso su base se sigue deteriorando. Mientras Rosselló se contenta con decir que “en el PNP somos todos estadistas”, la estadidad se sigue demostrando imposible en Washington, y los líderes, como si nada hubiese pasado. Eso va debilitando la fe de muchos, quienes van acercándose a considerar una posible independencia con tratados especiales con EEUU. Lo que el liderato debiera hacer, pero no hace, lo va poco a poco adoptando la base: de ahí la abstención y los votos por candidatos independientes en las elecciones de 2016.

Ya el Pueblo votante lo aprendió de las elecciones de 2016. La combinación de alta abstención y de voto para Gobernador por candidatos independientes, da resultado para debilitar el bipartidismo. Si continúa aumentando la abstención —como reacción al desgobierno en este cuatrienio— no es imposible que algún candidato independiente a Gobernador logre en 2020 un 30 y pico% de los votos que sea mayor al 30 y pico del candidato PPD y al 30 y pico% del candidato del PNP. Si ese escenario posible ocurre, por primera vez el bipartidismo podría ser retado fuertemente por el voto del Pueblo.

Entretanto, termina 2018 y no se ve en el horizonte, todavía, un Frente Amplio electoral alternativo, y efectivo, de los indignados. Quiénes parecen más adelantados en esto, el grupo VAMOS y sus seguidores, no parecen haber decidido todavía una estrategia electoral única para 2020. Así, terminamos el 2018 con más incertidumbres que certezas. Típico de la política en estos tiempos.

El autor es profesor jubilado de Ciencia Política de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Comentarios a: angelisrael.riveraortiz@gmail.com

Medioambiente: El 2018 y la apuesta de futuro

Especial para CLARIDAD

Son los más vulnerables los que nos muestran el camino hacia la recuperación tras el paso de los huracanes en el 2017. Por un lado vemos a la naturaleza trabajando con eficiencia, sin perder tiempo, reestableciendo los procesos que permiten la interacción entre animales, plantas y el medioambiente y que dan forma a la comunidad natural. Por otro lado vemos a las comunidades que enfrentan las injusticias de la desigualdad tomando las riendas del futuro en sus manos para asegurar el bienestar de sus residentes y del país en general, poniendo sus capacidades en función para brindarse apoyo, abrirse a nuevas ideas, desarrollar iniciativas y procurar soluciones sostenibles. En el 2018 vemos pues un país que en su capacidad natural y comunitaria está en movimiento y evolución y que contrasta con un gobierno que no sale del estancamiento.

El golpe de los huracanes todavía se refleja en el semblante de nuestro entorno natural. Fue la naturaleza el primer frente de batalla, sufriendo los estragos de un ataque sin piedad. Y es sin duda un ataque, porque aunque natural, estos son eventos alimentados por la acción irresponsable del ser humano que ha permitido contaminar nuestro planeta, a cambio de muchas monedas para unos pocos, produciendo un cambio climático que hace más violentos y frecuentes estos episodios atmosféricos. El resultado: bosques devastados en 90 por ciento y reducción en las poblaciones de especies de fauna y flora tras enfrentar los fuertes vientos y las crecidas de los ríos; corales fracturados y la pérdida de costa y de su vegetación producto de la embestida enérgica del mar. Todavía no se sabe con precisión y detalle el efecto total de estos dos eventos atmosféricos en nuestros recursos naturales, pero sí sabemos que hoy se encuentran vulnerables, con capacidad limitada para enfrentar tormentas futuras. Los expertos indican que tomará más de una década para que la naturaleza se regenere.

No empece el embate, ha sido la naturaleza la primera que ha tomado un paso afirmativo hacia la recuperación. Sin necesidad de un plan fiscal que la guíe, ya vemos a nuestras montañas recubriéndose nuevamente del verdor que las distingue. Vemos a nuestra flora y fauna en plena faena de reproducción y propagación. No estar a la merced de fondos federales brinda gran capacidad de acción.

A la vez hemos visto el compromiso de tantas personas y entidades dedicadas a apoyar la recuperación de elementos naturales en estado de fragilidad. Desde los apicultores que buscan restablecer la población de abejas en la isla, el 80% de la cual se vio afectada tras los huracanes, hasta los determinados buzos que con escasos fondos se han dado a la tarea de restaurar parte de los arrecifes despedazados, así como los grupos apoyados por organizaciones del exterior que buscan proteger los polluelos del gavilán de sierra, ave endémica de Puerto Rico en peligro de extinción. Estos son solo algunos de decenas de ejemplos de proyectos e iniciativas en curso que procuran brindarle ayuda a los más vulnerables en la cadena natural.

Y así como la naturaleza busca reestablecer su capacidad y funcionamiento, hemos visto como miles de puertorriqueños y puertorriqueñas, algunos con respaldo filantrópico y de organizaciones no gubernamentales, han tomado también riendas sobre sus destinos. Ya sea reestableciendo y mejorando el funcionamiento de sus acueductos comunitarios, procurando organizar sedes de apoyo y respuesta en sus centros comunitarios y dándose a la tarea de potenciar el recurso sol mediante la instalación de placas fotovoltaicas y hasta sistemas de almacenamiento. Sin duda el 2018 tiene que ser el año en que más sistemas fotovoltaicos se han instalado a nivel de residencias y comunidades. El 2018 ha representado también la ampliación en el conocimiento general de la población sobre el potencial del sol como recurso energético, renovable, limpio y local. Iniciativas como 50 con Sol, liderada por Casa Pueblo en Adjuntas, así como la propuesta Queremos Sol, presentada por un grupo multisectorial, han recogido ese sentir ciudadano traduciendo a la acción lo que el gobierno se ha negado a hacer y lo que muchos solo consideraban una aspiración: que Puerto Rico pueda energizarse 100% con energía distribuida derivada del sol y almacenamiento, poniendo fin a la era de los combustibles fósiles. La transformación hacia la autosuficiencia energética apenas comienza.

Desafortunadamente, en contraste con el vigor que nos muestra la naturaleza y nuestro pueblo que procuran superar la evidente fragilidad causada por los huracanes, vemos un sector público desenfocado e incapaz de tan siquiera aprender de los eventos naturales del 2017. Y es que la falta de nociones básicas sobre el rol del gobierno, la ocupación de las instituciones públicas por parte de consultores que con el consentimiento del gobierno procuran proteger intereses propios, así como la perversidad que implica la Junta de Control Fiscal y su prédica basada en el desmantelamiento de lo público concentra el campo de acción de la gestión gubernamental al enriquecimiento de unos pocos a costa del sufrimiento de toda una población, y les impide ver otros caminos. Es pues la acción recogida en la agenda del gobierno, de los partidos, de la Junta y de los intereses del lucro la que hoy nos deja con el aparato gubernamental más enclenque de las pasadas décadas.

Esta debilidad institucional se ve reflejada en el estancamiento en el proceso de respuesta y recuperación tras los huracanes, en la falta de empleados para manejar asuntos, en consolidaciones de agencias que procuran reducir el campo de participación pública, en leyes que criminalizan la protesta y coartan la participación ciudadana, en la falta de transparencia que les permite hacer y deshacer tras bastidores. Ante momentos de enormes exigencias no contamos con un servicio de gobierno a la altura de dichas exigencias. La protección del medioambiente y de la salud son dos de sus muchas víctimas.

La incapacidad de internalizar lo sucedido tras el huracán e incorporar cambios dramáticos en la acción del gobierno llaman la atención. Luego de la sacudida que representaron los huracanes, el gobierno regresó como resorte a su estado previo, a su “business as usual” plagado de deficiencias, ineptitud, y corrupción. En el 2018 no vimos jornadas gubernamentales para discutir lecciones aprendidas con la ciudadanía, con las comunidades. No se encaminó una revisión urgente a la normativa relacionada a construcciones costeras. No vimos acción contundente y esperada que permitiera iniciar el dragado del Caño Martín Peña y no continuar a la merced de acción congresional.

El abandono del gobierno a los embalses continuó en el 2018 en el que poco o nada se hizo para atender la crítica situación de sedimentación, que amenaza el abastecimiento de agua potable ante predecibles eventos de sequía futuros. Porque cabe resaltar que el cambio climático traerá consigo cambios significativos en temperaturas y precipitación en nuestra Isla. Y hablando de cambio climático, tampoco hemos visto que éste se integre como eje central en la toma de decisiones del gobierno. Una tímida orden ejecutiva que mantiene el tema como accesorio en la gestión pública no solo es insuficiente, sino inadecuada. Es como si la presencia casi permanente de polvo del Sahara sobre nuestra región este año hubiera nublado la capacidad del gobierno de ver las amenazas venideras.

Por otra parte, la falta de ordenamiento gubernamental en el tema de manejo de desperdicios sólidos echó a perder la gran oportunidad que podía haber representado el recogido de material vegetativo y de troncos de árboles luego de paso del huracán. Un plan ordenado hubiera permitido no solo maximizar el rescate y uso de maderas preciosas, sino que podía haber establecido, con miras a permanecer, centros regionales de composta que generarían empleos y actividad económica a través del manejo sustentable del material. De igual manera el recogido de escombros que hoy amenaza con restarle capacidad y vida útil a los vertederos existentes, pudo haberse estructurado para optimizar su reuso y reciclaje. Cabe mencionar que permanecemos estancados en un 14% en la tasa de reciclaje a nivel nacional.

A su vez, el 2018 fue el año en que el gobierno incluyó en la lista de activos disponibles para hacer negocio diecisiete áreas de valor ecológico, incluyendo la Reserva Icacos y el Corredor Ecológico del Noreste. Y aunque luego la Legislatura ordenó revertir dicha acción, la intención es clara y cónsona con los objetivos de la Ley Promesa: los activos del pueblo de Puerto Rico pueden utilizarse para allegar fondos conducentes al repago a los bonistas. Este fue solo el primer intento y, aunque infructuoso, debemos permanecer alertas a nuevos ensayos. ¿Por qué en vez de tanto empeño en vender propiedades de valor natural, el gobierno no enfoca sus esfuerzos en diseñar y poner en marcha un plan integral de manejo sustentable de desperdicios que incluya la educación para reducir la generación, que procure el desarrollo de negocios para la reparación y reuso y promueva la creación de industrias locales que reciclen material aquí, creando productos nuevos de materiales desechados?

Hay que señalar también que este año las agencias responsables de la protección ambiental continuaron haciéndose de la vista larga, actuando inclusive con complicidad, sobre la operación de la planta de generación de energía a base de carbón de AES en Guayama. Aún con evidencia clara de contaminación a aguas subterráneas y de incumplimientos con la reglamentación ambiental, que es todo lo que se necesita para ordenar la cancelación inmediata del contrato, no vimos respuesta contundente gubernamental. Por el contrario, la Agencia Federal de Protección Ambiental adoptó guías a la medida de AES para no considerar las 400,000 toneladas de cenizas acumuladas al 2017 en Guayama como un vertedero, librando a la corporación de tener que cumplir con parámetros básicos de protección. Y ahora el gobierno estatal propone un reglamento que permitiría que las cenizas tóxicas se puedan utilizar y depositar en cualquier parte de Puerto Rico. Con esa acción se atenta contra la salud de toda una población ya aquejada por altos índices de asma, cáncer y otros padecimientos.

Pero a pesar de las fuerzas en contra, las luchas ambientales anotaron importantes conquistas en el 2018, como el retiro del endoso del gobierno al incinerador de desperdicios sólidos propuesto por Energy Answers para Arecibo, así como el más reciente anuncio de la cancelación por parte del proponente del Aguirre Offshore Gasport, instalación de gas natural impulsada para Salinas.

Y si por algo debemos destacar estas dos victorias es porque validan que son los ciudadanos, las comunidades históricamente golpeadas por la desigualdad, así como las organizaciones que las apoyan, las que nos muestran el camino hacia una transformación justa y sostenible. Aun siendo las más vulnerables ante el azote de los huracanes, y aun con limitados recursos, son las comunidades las que mostraron mayor capacidad para responder, para ayudarse mutuamente, revelando que no es la capacidad económica lo que define nuestra posibilidad de recuperación, sino nuestra capacidad humana: nuestra capacidad intrínseca como seres de un mundo compartido.

Imaginemos las posibilidades que se abrirían ante nosotros si el sector gubernamental decidiera apoyar los esfuerzos que encaminan estas comunidades y sectores. ¿Cuál sería el resultado si en vez de abrirle la puerta a los grandes intereses el gobierno revirtiera el modelo enraizado por décadas y comenzara a e fortalecer la fibra social que hoy vemos despuntando? De igual manera, ¿cómo sería nuestro entorno natural si el aparato gubernamental en vez de estar infligiendo heridas a nuestra naturaleza y viéndola como otra ficha de mercado, la reconociera como nuestro mayor tesoro y destinara los recursos necesarios para preservar y asegurar la máxima expresión de nuestra flora y fauna y para procurar recursos de agua, suelos y aire limpios y protegidos de contaminación? ¡Puerto Rico no tendría comparable en el mundo!

Sin embargo, ante la realidad de un gobierno que no parece capaz de moverse de su posición tenemos que evaluar donde ponemos nuestros esfuerzos. Por ejemplo, ¿a dónde el tercer sector, las cooperativas, los sindicatos, las organizaciones no gubernamentales, deben destinar su atención y sus recursos? El 2018 nos muestra que al igual que los sistemas naturales los ciudadanos, las comunidades, están dando pasos certeros hacia la recuperación del país, sin necesidad de un plan fiscal que les diga lo que tienen que hacer. Es ahí donde debe centrarse nuestro apoyo y nuestra apuesta.

La autora es Ingeniera ambiental, exsecretaria de la gobernación.

Soñando con la Patria

Especial para CLARIDAD

Si por casualidad

duermes y sueñas

que te acaricia la brisa

y sientes que el rocío

mañanero besa tiernamente

tu mejilla

y el aroma del café

te hace cosquillas

seguro sueñas

que estás en Puerto Rico.

Soñando con Puerto Rico, Bobby Capó

Vivir en el exilio siempre es duro… pero en Navidad es casi intolerable.

Desde que me mudé con mi familia de Puerto Rico a los Estados Unidos, de inmediato nos dimos cuenta que las navidades fuera del terruño son bien difíciles.

Confieso que jamás pensé que me convertiría en el clisé, en el estereotipo, en la boricua melancólica que se bebe las lágrimas mientras canta esgalillá “Soñando con Puerto Rico” y toma un ‘sipi’ de coquito (o un shot de chichaíto, dependiendo del día) mirando por la ventana la nieve caer.

Pero sí, cuando se vive fuera una hace todas esas ridiculeces y mucho, mucho más. Soy la boricua del sketch de Teatro Breve que se pasa buscando pasajes con destino SJU, para soñar que hago las maletas. Soy la boricua que declama casi a diario, “Nostalgia” el poema de Virgilio Dávila ¡”Mamá! ¡Borinquen me llama! ¡Este país no es el mío! Borinquen es pura flama, ¡y aquí me muero de frío!” cada vez que veo que la temperatura baja de 40ºF.

No obstante, siguiendo del ejemplo de muchos y muchas que emigraron antes que nosotros, cada vez que llega la época festiva me armo con las estrategias que la familia escogida nos enseñó, cual “kit de herramientas de un boricua bestial, Parranda Edition”. Y así resistimos… no nos queda de otra, más que resistir, más que aguantar.

Decoración: Lo primero que hay que hacer es decorar al estilo boricua. Decoramos desde Sanguivin y se deja todo hasta las octavitas. Mientras decoraba a mediados de noviembre una amiga me preguntó qué hacía. Se sorprendió porque estaba disque muy temprano. “Nena, soy boricua, estoy justo a tiempo”. Hay que poner el arbolito mientras se canta “Me gustan las Navidades que sepan a Puerto Rico”, “El Cardenalito” o el “Bombazo Navideño Mix Volumen 1”.

Conexión de pasteles: Lo segundo que hay que hacer es la conexión de los pasteles. Hay que preguntar entre los boricuas que llevan más tiempo exilados o ya los de segunda o tercera generación quién hace los mejores pasteles. Porque la realidad es que la cena de Nochebuena o la Despedida de Año sin pasteles de masa con cerdo, o de yuca con pollo como que no se pasa tan bien. Si en donde se vive hay alguna fonda boricua, ¡te pegaste en la loto! Esas fonditas criollas valen millones de pesos cuando se extraña el hogar. El primer año de exilio, me llevaron al sabroso restaurante Criollísimo. Recuerdo como ahora estar en el frío helado y pasar el umbral y ya sentirme en casa. El delicioso aroma a pernil, arroz con gandules, ¡morcillas! y ¡fritanga! me llegaron al alma. Después fuimos a la panadería Borinquen para comprar pan sobao, tres leches y tembleque. Tremenda hartera. Repito este tour cada cierto tiempo, cuando me pica la vena de llegar a un lugar, ordenar en español boricua, bien explayá, comprarme mis caprichos gastronómicos y tomarme una Kola Champán o una malta.

Los Tres Reyes Magos como protagonistas: Una de las cosas más complicadas de vivir fuera de Puerto Rico es transmitir a las nuevas generaciones nuestra cultura y costumbres. Por eso hacemos hincapié en la tradición de los Magos de Oriente. Mi crío de 5 años se sabe que si no se porta bien Melchor, Gaspar y Baltazar no le traerán regalos. Tenemos la talla de los Reyes en un lugar especial y le cantamos “los tres Santos Reyes los tres y los tres”. El único problema es que conseguir gramita para poner en la caja de zapatos para los caballos es senda misión. El año pasado luego de una despiadada tormenta de nieve opté por hacerles unas ensaladas de lechuga, zanahorias y rábanos a los corceles porque no había muchas opciones. Este año, cuando la maestra dijo que había que explicar alguna tradición navideña el chiquito pintó unos Reyes hermosos y les explicó lleno de orgullo a sus compañeros y compañeras quiénes son los Magos. En algunas ciudades hacen paradas el día de Reyes, pero confieso que nunca he tenido la valentía de enfrentarme al frío ártico de enero para ver a los Reyes con abrigos. Ni siquiera para honrar a aquellos bravos del Ejército Popular Boricua que un 6 de enero del 1985 llevaron regalos a niños pobres de Hartford.

Emperifollarse: Como buena boricua me empaqueto y me pongo regia, con la bemba colorá aunque nadie me vaya a ver o aunque me tenga que poner botas hasta la rodilla y abrigo hasta la pantorrilla para combatir el frío. Porque eso de recibir la Navidad o el Año Nuevo en leggins, ‘ugly sweaters’, pantuflas y con la cara lavada, me parece de lo más cafre, como diría mi abuelita QEPD.

Es necesario el junte, jangueo o parrandón: Sin duda lo más importante es reunirse, arrejuntarse con la familia, amistades, y la familia escogida. Porque si bien hace falta la brisa tropical, el cantar del coquí, el lechón a la vara y el pitorro bien ‘curao’, lo más duro es pasar las navidades lejos de la familia… sin ese abrazo caluroso y apretado de tu abuelita, el beso sudao del tío, el alboroto de la prima o la bailadita con el primo. Por eso hay que juntarse, y llevarle el parrandón a quien esté dispuesto a recibir un corillo de boricuas bestiales. Alguien pone la casa y los demás llevamos el pernil, el arroz con gandules, los pasteles, el ron y los instrumentos para acompañar los dos playlists indispensables; el primero de Navidad Boricua, que incluye entre muchas canciones los dos LP’s de Asalto Navideño de Willie Colón, El Gran Combo de Navidad, Vicente Carattini y los cantores y tal vez ‘colao’ alguna del Hígado de Ganso, el gran Tavín Pumarejo. La otra lista de canciones se pone más tarde en la noche, ya descansando del baile y la bebelata. Este incluye canciones de Puerto Rico para esmelenarse, como “Lamento Borincano”, “Boricua en la Luna”, “En mi Viejo San Juan”, “Preciosa”, “Verde Luz”, “Soy boricua” y “Quien no se siente patriota”, para mencionar algunas.

Y por último, hay que llorar y brindar y volver a llorar: Pues sí, hay que llorar y desahogarse y soñar con la patria (liberada). Porque ¿quién puede cantar “Oubao Moin” y no llorar? Porque cómo no llorar cuando escuchas a Bobby Capó y entiendes a la perfección lo que quería decir cuando escribió “Si por casualidad duermes y notas que una lagrima te brota seguramente es que yo sueño que camino por las calles de mi pueblo y en el ventorillo aquel de mil recuerdos revivió el ayer quizá llorando llorando”…

Pero hay que resistir, aguantar y siempre y cuando que se pueda, viajar a la Isla a visitar a los nuestros, a los tuyos y gozar. Porque como ya hasta los compañeritos de Kindergarden de mi chiquito saben que las Navidades en Puerto Rico son las mejores y las más largas del mundo. ¡Asalto!

Dictadura y colaboración

Por Félix Córdova Iturregui

Especial para CLARIDAD

El imperialismo estadounidense desarrolló un notable talento histórico en esta isla. Desde que impuso su férrea dominación en Puerto Rico, hizo lo que estuvo a su alcance para revestir su presencia con un discurso sobre la democracia. Tuvo un éxito relativo. Sin embargo, la efectividad de ese ropaje discursivo no dependió ni de las acciones concretas del poder imperial ni de los recursos persuasivos del discurso. La efectividad de la dominación estadounidense se apoyó principalmente en la debilidad interna de las clases dominantes de Puerto Rico. Entre los más destacados sectores empresariales brilló la incapacidad de organizar una lucha para establecer un estado propio, un proyecto de país dirigido desde el interior. Cuando hubo algún cuestionamiento serio al poder imperial, acompañado de la acción, como fue el caso del nacionalismo albizuista, el imperio dejó caer su máscara y caminó sin pudor sobre los vidrios rotos de su cristalería democrática.

Supo el imperio moverse con habilidad ante las presiones nacionales e internacionales. Para evadir la poderosa tendencia descolonizadora de la posguerra, hizo sucesivas concesiones importantes: permitió la elección del gobernador, la elaboración de una constitución y el establecimiento del Estado Libre Asociado. Todo lo hizo sin menoscabar la férrea estructura de su dominio. Por eso, cuando se manifestó la severa crisis económica actual, no tardó el imperio en devaluar la mentira internacional que había construido con la colaboración local. Después de casi tres décadas de política neoliberal, el país hundido en una depresión económica que ha sido principalmente hechura del imperio, no le ha temblado el pulso para imponer la descarada dictadura de la Ley PROMESA, con la esperpéntica figura de la Junta de Control Fiscal. ¿Dónde está el reclamo democrático de la misma clase empresarial que ha minado el estado colonial con su política parasitaria y su disposición al robo? ¿Dónde quedó toda la retórica de la prensa sobre las virtudes de nuestra flamante democracia? Lo que ha predominado entre los dirigentes de los grandes sectores empresariales y la prensa comercial ha sido el consentimiento o un silencio que raya en la vergüenza. Se le acabó la gasolina a la estruendosa retórica sobre la democracia. La dictadura brilla sobre la complacencia de burgueses locales que bailan en la charca podrida de la crisis, de la corrupción, de la traición al país y de una total falta de imaginación política.

Pero eso no es todo. Hace falta insistir en un aspecto de enorme importancia en el que se ha manifestado la colaboración del actual gobierno de retórica estadista y la Junta de Control Fiscal. Ni el gobierno ni la Junta han manifestado interés alguno por definir cuáles son y en qué consisten los servicios esenciales. Esto debió ser hecho antes de que la nueva dictadura diera su primer paso. Sobre este vacío o sobre esta ausencia, la Junta ha preparado planes fiscales que más que atender una crisis fiscal parecen tener como objetivo desmantelar instituciones fundamentales para la vida del país. Ha propuesto recortes a las pensiones, reducciones a los planes médicos y a otros servicios de salud, proyectando una insensibilidad y una agresión que en no pocos casos tiene dimensiones homicidas. Si después del huracán María, a pesar de la resistencia vergonzosa del gobierno, salió a relucir el daño severo y las pérdidas de vida de nuestra población de mayor edad, con las medidas propuestas por la Junta, esa misma población se verá al borde del abismo. Es un escándalo observar la obstinación de la Junta por eliminar el bono de navidad, como antes hizo con la Ley 80, mientras hay un éxodo de policías que abandonan la isla y mientras hay una escasez de bomberos que pone en peligro la vida de las comunidades en casos de fuego. La seguridad de la población no parece ser una preocupación de esta Junta. La falta de ética de este bochornoso cuerpo, que no se esconde para proteger los intereses de los grandes bonistas, puede palparse con un ejemplo que pone los pelos de punta: mientras el gobierno hace malabarismos y traslada poco menos de $500,000 del Negociado de la Policía al Negociado de Bomberos para poder extender el contrato de 45 bomberos, Natalie Jaresko tiene un salario de $625,000 al año. Con ese salario de lujo, en un país con un gobierno quebrado, podría pagarse el salario anual de los 45 bomberos necesarios para la seguridad de nuestra sociedad.

Ahora bien, cada paso de la Junta ha tenido su precio. La frase bíblica flota sobre sus acciones: por sus frutos los conoceréis. La Junta de Control Fiscal ha logrado en poco más de dos años invertir los términos sociales de su apoyo. Si antes de llegar, ante la desconfianza de la sociedad con respecto al bipartidismo desprestigiado, tres cuartas partes de nuestra población apoyaba su gestión, actualmente tres cuartas partes repudia su funcionamiento. El desprestigio de la Junta y la falta de apoyo a la violencia institucional de sus decisiones, se abrió paso con una velocidad que supera el acelerado desprestigio del gobierno de Luis Fortuño, que obtuvo una victoria electoral única en la época del bipartidismo y la vio desaparecer en cuatro años. Y no debe olvidarse que el lado republicano dominante de la Junta de Control Fiscal lleva la huella del desprestigiado exgobernador. Basta pensar que en la Junta está sentado Carlos García, uno de los grandes responsables de la deuda y de la actual crisis fiscal.

No debe sorprendernos. El movimiento dirigido por los llamados estadistas carga con innumerables cicatrices provocadas por su propia política: la eliminación de la Sección 936 (1995-2005), la violenta Ley 7 del gobierno de Luis Fortuño, con el despido de más de 20,000 empleados públicos (algo nunca antes visto en Puerto Rico), una lista de privatizaciones que cada día aumenta, el desmantelamiento de leyes históricas de protección laboral, y la ola más poderosa de corrupción que se ha visto en nuestra vida política. ¿En eso consiste el programa de transición hacia la estadidad? ¿Se camina hacia el estado federado aumentando excesivamente los salarios de un grupito de figuras que parecen más vinculadas con la incompetencia que con la competencia, mientras el pueblo se empobrece? ¿El tránsito hacia la estadidad se fortalece privatizando la riqueza pública, desmantelando la AEE, agrediendo la UPR, sembrando desempleo y desolación en la sociedad?

Es evidente que en toda esta política no hay ningún programa estadista. Solo retórica vacía, simulacro, fantasmagoría, con el objetivo de manipular una población dependiente y desmoralizada. Una retórica tan vacía como las posibilidades del proyecto de Jenniffer González en el Congreso, tan vacía como todos los fuegos artificiales del Plan Tennessee del gobernador Rosselló. No se puede caminar hacia la solución del coloniaje debilitando al país. Tampoco se puede resolver la dependencia colonial con la hegemonía de políticos transformados en cabilderos, que se enriquecen entregando el país. Aunque estén amparados por la ley, violan la ética, la moral social y el amor al bienestar de la sociedad. El ideal de la estadidad se ha convertido en la posibilidad de meter una faja de billetes en el bolsillo. Tintinea como las monedas y a pesar de toda su retórica, hoy más que nunca, es una tendencia que fortalece el coloniaje. ¿Dónde está el proyecto de país de la Junta o el gobierno? La retórica estadista es una sombrilla para cabilderos y políticos corruptos y el mismo vacío puede encontrarse en toda la retórica de los planes fiscales de la Junta. El llamado camino de la estadidad ha desembocado en las formas más terribles del coloniaje.

Hablan los números

Por Carlos Delgado Lasalle

Hace unos días un renombrado analista de MLB TV, Brian Kenny, con energía criticó la designación de Harold Baines al Salón de La Fama, a través del “Today’s Game Committee”. Es poco usual en este medio ese tipo de señalamientos. Concluyeron que había varios peloteros con mejores números, incluidos dos boricuas: Jorge Posada y Carlos Delgado.

El 11 de diciembre El Nuevo Día publica un reportaje titulado: “Baines abre una brecha para Delgado”. En él hace una comparación de las ejecutorias y estadísticas que favorecen al boricua.

¿De qué se trata?

Resulta que desde el 1939, la Junta de Directores del Salón de la Fama creó lo que se conoce como el Veterans Committee. Con el pasar del tiempo, este comité se ha subdividido en cuatro (4) comités encargados de revisar y pasar juicio sobre el status de los peloteros que hayan perdido su elegibilidad para el Salón de la Fama. Los subcomités están divididos por fechas de participación. A saber: Early Baseball Committee (1871-1949), Golden Days (1950-1969),  Modern Baseball ( 1970-1987) y el Today’s Game Commiåttee (1988 al presente). Son paneles de 16 personas por comité, relacionados directamente con el béisbol: escritores, exjugadores, exdirigentes etc,etc.  Los candidatos, necesitan recibi†r 12 votos de los 16 participantes, equivalente al 75%, para ser seleccionados.

El Comité que nos interesa es el Today’s Game Committee, que fue el encargado de seleccionar a Baines, quien obtuvo 12 votos, y a Lee Smith, el lanzador de relevo, que fue seleccionado por unanimidad.

Harold Baines es un exjardinero zurdo, que durante su carrera se desempeñó principalmente como bateador designado. Jugó por 22 temporadas con varios equipos, mayormente con Chicago White Sox. Fue un jugador carismático, al extremo de que el equipo de Chicago retiró su uniforme –el número 3– aun estando activamente participando con otro equipo. Fue un bateador que, al igual que Delgado, era ubicado en el medio de la alineación.

Delgado, es también un bateador zurdo. Se desempeñó durante toda su carrera en la primera base, jugó 17 temporadas, con tres equipos, participando mayormente con Toronto Blue Jays. Consumió 2,625 turnos al bate menos que Baines (9908 vs 7283), y aun así lo supera en cuadrangulares  (473 vs 384), extra bases (974 vs 921), OBP (383 vs 356), SLUG (546 vs 465), OPS ( 929 vs 820) y WAR ( 44.4 vs 38.7).

Por su parte, Baines lo supera en AVG (.289 vs .280), RBIs (1628 vs 1512) y carreras anotadas (1299 vs 1241). Cuando profundizamos en el examen estadístico, encontramos que Delgado lo supera en productividad. En RBI/ turno,  Delgado (4.81) vs ( 6.08 ) Baines. En extra bases/ turno (7.47 vs 10.75) CA/ turno (5.86 vs 7.62). En Cuadrangulares/ turno (15.39 vs 25.80) .

Cuando se analiza la productividad de Delgado por la cantidad de turnos, lo supera en todos los renglones, menos en promedio de bateo, donde Baines tiene .09 puntos más. Harold Baines tuvo la oportunidad de participar, de ser evaluado y considerado al Salón de la Fama. Lo hizo en cinco (5) votaciones seguidas, hasta que en el 2011, no acumuló los votos necesarios ( 4.8) y perdió su elegibilidad. En el caso de Delgado, ni siquiera le dejaron participar aun con sus números y ejecutorias. En su primer año eliminaron su elegibilidad, al adjudicarle un raquítico (3.8).

Es bueno que nuestro pueblo conozca que de las tres camadas de instalados al Salón de la Fama en los últimos tres (3) años, los números de Carlos Delgado superan en algunos renglones de forma cercana con los instalados y en otros son comparables. Esperamos que en algún momento se corrijan esos “errores” históricos. Estos señalamientos los han hecho decenas de escritores deportivos de Estados Unidos en decenas de artículos y reportajes.