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Otro Operativo del FBI

Desde su llegada a Puerto Rico en 1936, hasta nuestros días, el FBI ha tenido como su tarea principal en la Isla la vigilancia y persecución del movimiento independentista.

Los primeros dos agentes que llegaron en el 1936 fueron enviados para trabajar junto a la fiscalía federal en la investigación y acusación del caso que llevó a Pedro Albizu Campos y cuatro dirigentes nacionalistas a condenas de prisión en la cárcel de Atlanta. Es y ha sido siempre la función primaria de esta policía federal proteger el dominio colonial y los intereses de Estados Unidos sobre la Isla de quienes impugnan y combaten ese dominio. Claro está, estos son los independentistas.

En su función estos policías federales no tienen limitación alguna para actuar. Sus ejecutorias van desde la tortura de Albizu en prisión hasta el asesinato de Filiberto Ojeda Ríos, sin que tengan que responderle a nadie.

El carpeteo prohibido por los tribunales de Puerto Rico no les aplica a ellos. Mantienen a cientos de puertorriqueños con carpetas, infiltran las organizaciones independentistas y a sus dirigentes les hacen perfiles sicológicos según revelara hace algunos años quien trabajara para ellos en la oficina de San Juan.

Además, usan su poder para montar campañas dirigidas a mover la opinión pública contra quienes ellos tienen sed de venganza. En la década de los setenta montaron un operativo contra el independentismo llamado COINTELPRO en que ensayaron todo tipo de trucos, incluyendo envío de anónimos sobre las relaciones familiares y matrimoniales de independentistas.

El historial de sus abusos y persecuciones es largo y conocido. Hoy ensayan un operativo contra Oscar López luego de que no pudieron evitar el indulto del presidente Obama a pesar de todas las presiones que ejercieron para mantenerlo preso.

Las confidencias de una carta firmada por treinta y dos agentes del FBI instando al Presidente a negarle el indulto nos dice de su ensañamiento con Oscar.

Pero hay más allá de confidencias para confirmar la saña del FBI contra Oscar y su excarcelación. Hay un récord de la vista celebrada hace unos cuatro años ante la Junta de Libertad Federal en la que aparecieron sorpresivamente unos agentes del FBI con familiares de los muertos en Frances Tavern para testificar y oponerse a la petición de libertad de Oscar.

Hoy ensayan una campaña de boicot al Desfile Puertorriqueño en Nueva York, actividad que por setenta años convoca el mayor número de puertorriqueños de allá y de acá y que constituye la expresión mas contundente de lo que somos: una nación caribeña y latinoamericana asentada una parte en la metrópolis y otra en la Isla. Pero sin lugar a dudas una sola nación.

¿Alguien puede creer que un grupito de pepenés puede mover a la dirección de empresas como Jet Blue, ATT, Goya, los Yankees de Nueva York, y al gobernador de Nueva York a boicotear el desfile?

Algunos de los boricuas homenajeados han expresado la enorme presión que le han puesto para rechazar el reconocimiento que se les hace en el desfile. Creo que deben hablar de esos acercamientos y quién los ha hecho.

Hasta ahora no ha surgido una organización ni los personajes detrás de esta campaña. Trabajan en la clandestinidad, bajo las capuchas que tanto critican cuando otros las usan. Sin identificarse como organizadores del boicot comienzan a publicarse columnas de personajes del PPD y el PNP como Roberto Prats y José Aponte echando leña al fuego. De aquí al 11 de junio seguramente habrán otros “invitados” a escribir y manifestarse.

Lo último es un llamado de un grupo que promueve el mecanismo de petición al presidente de Estados Unidos We the People demandando que se reabra la investigación de los sucesos de Frances Tavern de 1975.

Los puertorriqueños residentes en Estados Unidos hace tiempo rompieron con la mentalidad colonial que les fabricaron en la Isla y conocen bien las entrañas del monstruo. Todos los días se tienen que enfrentar a la marginación del discrimen y el racismo en las ciudades que viven y están acostumbrados a pelear diariamente contra la opresión en sus comunidades.

Como se dice en la calle, en la diáspora hay que vivir con el cuchillo en la boca. A los que viven en una guerra continua no los pueden intimidar. El 11 de junio miles y miles de boricuas, como siempre, estarán en las calles de Nueva York.

Oscar en Casa: “Luchar no puede ser un ejercicio fútil”

17 de enero de 2017. Mientras muchos de nosotros apenas podíamos concentrarnos en los asuntos cotidianos, pensando obsesivamente en el frágil e infausto destino de Oscar López Rivera, el ex prisionero político pintaba apaciblemente en la prisión de Terre Haute Indiana.

Un guardia penal lo llamó para informarle que tenía una llamada a las 3:30p.m. Cuando llegó la hora, Jan Susler, su abogada, le dio la noticia: “Oscar, el presidente Obama acaba de conmutar tu sentencia”. López Rivera se quedó tranquilo. “¿Cómo te sientes, Oscar? ¿No estás alegre?”, le preguntó Susler. “Me siento igual que ayer, igual que siempre”, le contestó él.

Fueron demasiados años preparándose emocionalmente para el peor de los escenarios. Eso tal vez explica por qué no se sintió inmediatamente eufórico con la noticia de su liberación física.

Mientras tanto, en Puerto Rico, nos íbamos enterando poco a poco y por diversidad de medios. Hubo llantos colectivos, abrazos sentidos, miles de mensajes de textos, las redes sociales se volcaban emotivamente con la noticia. Esa noche se celebró por todas partes. Los pleneros se juntaron en varias plazas, en distintos puntos de la ciudad las amistades se encontraban para celebrar. Y Oscar López seguía apacible. Tal vez no se lo creía.

Vino a internalizarlo realmente el día que le abrieron las puertas de la cárcel. Lo primero que lo sorprendió de la libertad fue el tremendo espacio físico que se abría ante él. “El día 9 de febrero, estoy en un salón de espera en la prisión y me dicen ‘llegaron’. Clarisa es la primera que sale del carro y nos encontramos pero para mí lo primero fue la cuestión del espacio, porque cuando uno está preso está en un espacio bien limitado, entonces de momento uno empieza a ver espacio sin ninguna limitación, es algo bien liberador. Ellos están hablando, yo los estoy escuchando pero ahora no hay verjas, no hay murallas interviniendo, ahora no hay nada”.

Cuando llegó al inmenso aeropuerto de Indianapolis, de nuevo lo sorprendió la holgura extrema de aquel lugar. “Pero ahora venía acompañada de gente, casi nadie hablando sino texteando. Es algo bastante diferente. No estoy acostumbrado a esto”.

Su primera noche en San Juan fue recibido por un coro de coquíes santurcinos, seguidos de madrugada por un cantío de gallos. “Son experiencias bien lindas, al día siguiente me levanté bien tempranito, como a las cuatro y cuarto y empiezo a mirar el cielo, había bastante aire fresquecito, miré las estrellas, y de nuevo pues son experiencias bastantes lindas, pues oí coquíes, oí gallos, yo hacía 35 años que no oía un gallo”.

Una de las cosas que más lo impresionaron desde el primer día fue el aburguesamiento (gentrification) de los barrios populares de Santurce. “Yo en el clandestinaje viví como cuatro meses entre la San Jorge y la Loíza. Cuando llegué no lo conocía. Cuando me dieron permiso para correr vi la ‘gentrificación’. El que no ha vivido la gentrificación no sabe lo dañina que puede ser para el pueblo puertorriqueño. La primera comunidad en Estados Unidos que se gentrificó fue una comunidad boricua en Chicago, Lincoln Park. Ahí nació y se crió Luis Gutiérrez y las hermanas Rodríguez hasta 1969”.

El Puerto Rico que recibe a Oscar López Rivera tras una lucha que muchas veces pareció imposible, es posiblemente el Puerto Rico más difícil de la modernidad. Pero Oscar dice que es un hombre que gusta ver el lado bueno de las cosas y rápido contesta que la crisis puertorriqueña tiene elementos positivos. “El tema de la descolonización está mucho más claro que hace diez años”.

Y lo de la Junta, “eso venía”, dice y, acto seguido, se adentra en un relato ávido y elocuente, evidentemente muy bien estudiado, sobre cómo este desenlace se viene cuajando, calculando, desde los años setenta.

“En el 1971, los billonarios en Estados Unidos decidieron tomar las riendas del poder de una forma diferente”, cuenta Oscar. “Decían que había demasiada democracia. Era la época de David Rockefeller. Crearon los think tanks que a su vez crearían las estrategias para proyectarse veinte años hacia el futuro. (El presidente) Reagan desregula la banca y comienzan a nacer los hedgefunds y los procesos (financieros) usureros. Comienzan los payday loans y, simultáneamente, procesos de globalización como NAFTA. Se puede decir que es el neoliberalismo en todo su esplendor. Antes, las familias podían vivir con un solo sueldo. Del 1976 en adelante, con la situación económica comienzan a tener que trabajar todos en la familia, esposa, hijos. Se desmantela el sindicalismo. Los Right to Work Laws eliminan o minimizan dramáticamente los sindicatos. Por otro lado, la delincuencia empieza a aumentar, se da el fenómeno de la vida en el guetto. En 2007 aparece un artículo de John Polson, entonces secretario del Tesoro de George Bush y hedgefunder en Puerto Rico. Hace mucho tiempo aprendí a ‘follow the money’. Siempre he seguido el dinero. Apartamentos para la venta en dos millones de dólares, eso no es para puertorriqueños. Todo esto ha sido planificado. No es casualidad”.

Para Oscar siempre fue obvio que, en Puerto Rico, “siendo colonia, era donde peor estarían las condiciones. Rosselló (padre) empieza a privatizar”, recuerda. “Los Koch Brothers, un club de millonarios, buscaron conformar el poder con legislaturas municipales y estatales bien conservadoras. Por todo Estados Unidos lo hicieron así. Con ese fenómeno comienza la posibilidad de que un Trump llegue al poder. Empezaron temprano y todo fue minuciosamente calculado. Ahora tenemos un presidente cuya política pública es la del racismo. Trump y el racismo en ese país ilustra lo sofisticado del trabajo que hicieron”.

Si no se hace nada, el destino de Puerto Rico será el de las reservaciones indígenas en Estados Unidos, dice López Rivera. Ha salido poco pero ya se ha percatado de la proliferación de extranjeros estadounidenses por todas partes, especialmente en pueblos como San Juan, Isabela, Rincón, etc. “O una reservación indígena o un Hawaii, un Alaska..”.

Sin embargo, existen condiciones para impedirlo, insiste.

“Es un momento de grandes retos que se puede aprovechar. Viendo el primero de mayo, fue positivo. Hay un entusiasmo por la lucha. Creo que es posible trascender el kioskismo, el protagonismo. Hay un denominador común, que es la descolonización de Puerto Rico. Hace falta armar una carpa amplia donde quepamos todos los que amamos esta patria”.

Confiesa que gran parte de su entusiasmo viene, por supuesto, de la lucha estudiantil. “Muy entusiasmado con la lucha de esos estudiantes”, dice. “Los estudiantes son el futuro de la patria”.

Al señalársele las resonancias de la lucha estudiantil actual con el escenario desesperante y represivo de la época de los 70, cuando él luchaba en Chicago, así como cierto desafío de la legalidad como modo de lucha de algunos grupos aunque muy distintos y menos organizados que entonces, se queda pensativo unos segundos.

“Luchar no puede ser un ejercicio fútil. Cuando uno es joven, come fuego, comete errores y son costosos. A veces se necesita experiencia. Si vamos presos, nos amarran, los sacas de circulación. Y la cárcel puede romper. O puedes salir débil. La lucha tiene que hacerse con cuidado. Depende de cuán bien preparados estemos en ese momento. Cuando veo a (Héctor) Pesquera me preocupa mucho. Esto no es accidental. Tiene acceso a agentes provocadores. Él puede halar a toda una agencia (FBI) con todos sus vicios: matar gente, meter gente presa, reprimir”.

Lo que logró la figura de Oscar López en Puerto Rico ha sido arrollador. Todo el mundo coincide en que no ha habido una causa tan unificadora como la de su excarcelación probablemente desde Vieques. Su capital político es inmenso. Probablemente de las personas más admiradas y respetadas en el país. Qué va a hacer con eso, preguntamos. ¿Dónde pondrá ese capital de resistencia, valentía y dignidad?

Nuestro ex prisionero político contesta y, al final de la entrevista, fuera de récord, lo reitera otra vez, casi en un murmullo, casi por si acaso: “Yo lo único que sé hacer es luchar. Mi compromiso no para hasta el último suspiro”.

OSCAR VERBATIM: “No hay quien nos pare si queremos hacerlo”

Durante más de dos horas Oscar habló para CALRIDAD. A continuación reproducimos sus palabras, llenas de determinación y humildad.

El 9 de febrero, tras más de 35 años en una pequeña celda, Oscar descubrió el espacio:

“Cuando uno está preso está en un espacio bien limitado. Entonces, de momento uno empieza a ver espacio sin ninguna limitación. Es algo bien liberador, es algo bien diferente. Ellos están hablando, yo los estoy escuchando, pero ahora no hay verjas, no hay murallas, que estén interviniendo. Llegamos al aeropuerto en Indianápolis, que es grandísimo, y de nuevo el espacio, pero ahora viene acompañado de gente, casi nadie hablando. Es algo bastante diferente, no estoy acostumbrado a esto. Comemos, desayunamos y les digo que me den un minutito para yo poder apreciar el espacio, que me dejen ver esto y para mí fue una experiencia extraordinaria. Es algo diferente pues en la prisión tú llegas de un punto a otro y no puedes salir de ahí.”

Y luego, el cielo de su Patria:

“Ya en el avión, ahora quiero ver el mar, la espuma, las olas. Empieza el avión a descender y ya estoy viendo la Patria. Fue algo muy chévere. La azafata me deseó mucha suerte, y que habían leído sobre el caso mío”.

Su primera noche en Santurce:

“Quiero explicarles sobre la primera noche que llegué aquí. Oigo los coquíes y como a las 3:30 de la mañana empiezo a oír el cantío de los gallos. Son experiencias bien lindas. Al día siguiente me levanté bien tempranito, como a las 4:15am y empiezo a mirar el cielo, había bastante aire fresquecito, miré las estrellas, y de nuevo, pues son experiencias bastante lindas, pues oí coquíes, oí gallos, yo hacía 35 años que no oía un gallo.”

El lento proceso de adaptarse:

“Esto es una cuestión de programación. Por ejemplo yo me tenía que reportar cada dos horas. (Lo despertaban de noche). Pues automáticamente yo miraba el reloj. Bueno, 6:00am hora de reportarme, 8:00am hora de reportarme, eso está bien programado. Durante los primeros días, así de momento miraba el reloj, son las 10:00am… Eso duró unos cuantos días y después poco a poco fue desapareciendo. La cuestión de la comida fue otra cosa. El día que llegué me tenían arroz con gandules, aguacate, tostones… Lo disfruté en grande. Yo soy un tomador de café, quizás demasiado, pero café boricua no era café de prisión.”

Descubriendo a su hija:

“Y la otra cuestión es mi hija. Es algo bien diferente empezar a experimentar una relación con una hija. Porque yo claramente nunca he estado con ella, nunca hemos compartido. Cuando ella nació a los 3 meses se vino a Puerto Rico. Yo no estaba listo para perjudicar la vida de nadie, exponer la vida de nadie en peligro. Descubrí un estilo de vida, uno tiene que decidir qué quieres hacer. Ya yo estaba entregado a la lucha cuando ella nació. Y yo lo que quería era la lucha, pero ahora por lo menos tengo acceso a ella y es una experiencia bastante diferente. Ella es la jefa, ella me manda.”

Reencuentro con el sol y los colores:

“Tengo acceso al sol, que es algo que si estás dentro de la prisión, no tienes ese tipo de claridad. El espacio que nos dan es limitado y bastante cerrado, quizás una ventanita. Esta luz hace una diferencia grande (en su pintura) especialmente para la cuestión de colores. Me he dado cuenta de que sí hace una diferencia grande, en la cuestión de los colores. Puedo tener mejor apreciación de colores estando afuera.

Descubre la libertad para crear:

“La otra cuestión es que cuando uno está en la prisión hay mucha presión. Si tú estás trabajando en algo nunca sabes si lo vas a poder terminar o si te van a permitir que lo termines. Un día llegó un alcaide nuevo y vino y se me metió a la celda, yo estoy pintando, y empezó a gritar ‘oye que tú estás haciendo’ me dijo. Bueno yo estoy pintando, y me salí de la celda y a los cuatro días vinieron a registrar. Ese día perdí no la cuestión de arte, sino que me llevaron dos cajas de libros que casi todos tenían dedicatorias. Inclusive en esas dos cajas de libros había dos libros que Antonio Martorell me había enviado de una edición de 50 libros. Yo tenía esos dos. Se fueron como 180 libros, se fueron ajuste porque me los botaron.”

Cuenta cómo aprendió a vencer la prisión:

“Uno tiene que bregar con eso y no dejar que (la prisión) se meta debajo de la piel. Porque si permite uno que la prisión, los atropellos, o los insultos se te metan en la piel, entonces eso te va a afectar. La mejor forma para uno mantener cierto grado de sanidad, cierto grado de ser menos institucionalizado y menos deshumanizado, es uno aprender a navegar. Y en esa navegación uno no puede permitir ni que el odio, ni que el miedo se apoderen de uno, pues uno fácilmente se puede envenenar con el odio del otro, o con el racismo del otro, o con el miedo del otro. Esas son cosas que uno experimenta y cuando tú estás haciendo arte, te quitan algo o te destruyen algo, tú sientes que parte de uno se le fue ahí.”

Una vez, luego del calabozo, descubrió el arte:

“Me metieron en el hueco y cuando yo salí luego de 66 días, cuando regresé del hueco había (en la celda) un estadounidense que pertenecía a una organización fascista. Me preguntó que por qué no nos ponemos a pintar. Y yo me dije, oye la oferta de pintar está buena. Le dije sí y ese día me acuerdo que hicimos la orden por $186 dólares. Como al mes entregaron el material y ese mismo día, ya con el material, voy donde él y empezó a explicarme un poquito, como 15 minutos. Pero como a las 6:00 de la tarde oigo que llaman su nombre y lo mandaron para otro lugar, para otra prisión. Ahora yo tengo pintura, tengo el material, pero no sé qué diantre voy a hacer con la pintura.”

“Era cuestión de empezar a bregar poco a poco. Salían tres o cuatro presos y los demás muchachos se paraban al frente y decían ‘coño que feo está eso’. Así pasaron como cuatro meses, estaba pintando unos girasoles y de momento se veían como girasombra. Entonces vino uno de ellos y me dijo ‘contra eso está bueno’ y se fue y ése era el más que me hostigaba, bien relajón. Como a los 15 minutos vino y me dijo, ¿me puede hacer una florecita para mi mamá? Poco a poco, de estar buscando un remedio para por lo menos minimizar el impacto de la aspiración sensorial, pues comenzó a gustarme, me relajaba más, me salía de ese entorno y poco a poco pues me fue gustando.”

Sobre los cuatro años que compartió con el héroe cubano Fernando González Llort:

“Tremendo ser humano. Esos fueron los mejores años que yo pasé en la cárcel. Había compatibilidad entre él y yo. Podíamos dialogar, compartir libros, a él le gustaba el ejercicio, así que había bastantes áreas de denominadores comunes. Te digo que la experiencia fue buena para los dos porque él dice lo mismo.”

Sobre la lucha que sigue y la necesidad de crear una “carpa amplia” donde quepan todos:

“Yo soy una persona que a todo lo negativo le trato de buscar lo positivo. En cuanto a la descolonización de Puerto Rico estoy mucho más claro que hace 10, 15, 20, 30 años atrás y es algo positivo.

Creo que es un momento de retos, que se puede agarrar, y si lo agarramos y lo echamos para adelante… Por lo menos viendo, por ejemplo, el 1ro de mayo, fue una movilización bastante positiva, hay un entusiasmo todavía con la lucha. Creo que hay un cambio dentro de las organizaciones independentistas. He tenido la oportunidad de dialogar con algunos de los líderes de los independentistas, y hay un pequeño cambio. Creo que es posible que podamos trascender la idea del “quiosquismo”, de que el quiosco mío es más importante que el del otro, del sectarismo y que podamos quizás dejar el protagonismo a Puerto Rico. Creo que el denominador común es la descolonización de Puerto Rico y que la descolonización sí es factible.

Ahora, ¿qué hacemos? Creo que la única manera en que podemos echar esto pa’lante es crear una carpa amplia donde quepamos todos los que amamos la Patria, todos los que queremos un Puerto Rico mejor.”

Sobre los estudiantes y la necesidad de aprender a luchar:

“Estoy bien entusiasmado (con los estudiantes) porque el futuro de toda sociedad está en la juventud. Si esa juventud se moviliza entonces tenemos que sentirnos esperanzados porque ellos y ellas son el futuro de la Patria. Ahora, tienen que saber luchar, porque luchar no puede ser un ejercicio, tienen que ser un ejercicio para ganarlo.

¿Por qué yo digo que hay que aprender a luchar? Creo que cuando uno es joven tiene muchas energías, nosotros pasamos por todo esto, todos hemos pasado por esa experiencia. Los independentistas por ejemplo aquí en Puerto Rico, pues había mucho comefuego. El comefuego comete errores, la juventud comete errores y esos errores, pues, son costosos y creo que se necesita un poco de experiencia y que sea positiva. En Puerto Rico la hay.

Cuando veo la presencia de (Héctor) Pesquera aquí, automáticamente pienso en lo desgraciado que puede ser este tipo y lo que él sabe. Porque sabe cómo bregar, sabe bien lo que hay, pues verdaderamente me preocupa mucho, porque él tiene acceso a dos cosas. Tiene acceso a lo que podemos llamar agentes provocadores y sabe usarlos bien. Pone tres o cuatro agentes provocadores, a comer fuego, y ahí no estamos ganando. Veo la presencia de ese hombre, un individuo que sabemos lo que ha hecho en el pasado, sabemos sus experiencias, sabemos que él puede halar para acá toda una agencia (FBI) con todos los vicios, que no importa si asesinan, o si meten preso.

Eso no es accidental, eso es bien calculado. Ese señor lo trajeron aquí, él no cayó en paracaídas, él viene con un salario bueno, con control sobre todo y él sabe lo que está haciendo, esa astucia que tiene él, esa mentalidad que es una mentalidad torcida, la tiene. Sabe bien lo que tiene que hacer y cómo hacerlo. Viene a dar la guerra y tiene acceso a recursos que ninguno de nosotros tenemos.”

Sobre la situación actual de Estados Unidos:

“Poco a poco todo lo que se había ganado desde la década de los 70 empieza a disminuir. Por ejemplo, podemos ver más y más racismo, cuando el racismo era algo que como que se había aliviado, que ya no había tantos problemas (raciales). Hoy día tenemos un presidente en Estados Unidos que usó el racismo para montarse

¿Por qué se logró su excarcelación? El éxito es del pueblo puertorriqueño:

“Nosotros, este pueblo, ha sido el único que apoyó la campaña de la excarcelación la de los presos políticos en Estados Unidos. Y te voy a llevar atrás, al 1979, cuando yo entré en la lucha. Nosotros comenzamos en Chicago a hacer campaña, a favor de la excarcelación de los cinco nacionalistas y nunca paramos. Siempre, siempre estaba haciendo el trabajo en favor de la excarcelación de los cinco, nosotros no sabíamos, no teníamos la menor idea de si Carter los iba a excarcelar. Eso nadie lo podía predecir, pues el futuro es impredecible y mucho menos cuando viene a la atención de Estados Unidos, pero siempre estuvimos esperanzados de que se lograría y se logró. Esa fue la primera victoria y lo mismo se repite en el 99.

Ahora mismo hay (dirigentes de las) Panteras Negras presos en Estados Unidos todavía, que están presos desde 1968, 1972, 1973. Hay prisioneros políticos norteamericanos que están presos desde 1981, desde el 84, todavía están presos. Nosotros somos los únicos que podemos decir que durante todos estos años hemos logrado la excarcelación, debemos sentir ese orgullo porque lo hemos logrado.

Tomando en comparación con el poder que tiene el pueblo afroamericano dentro de Estados Unidos, en cuanto a representación política, en cuestión de dinero, de sus atletas que son multimillonarios, grandes corporaciones dirigidas por afroamericanos y, sin embargo, lo más seguro que si no los sacan, pues van a morir en la prisión.

Puerto Rico nunca olvidó a sus presos.”

Sobre cómo visualiza su futuro:

Bueno, en este mundo yo sé hacer dos cosas: yo sé trabajar y luchar. Y mi compromiso no para hasta el último suspiro. Aunque Puerto Rico fuera independiente yo seguiría luchando. Ahora, ¿qué puedo hacer yo? No puedo hacer mucho, pero por lo menos tengo un mensaje importante y es un mensaje de amor, de que podemos. Lo más fácil del mundo es decir yo soy independentista, lo más duro es decir estoy dispuesto o dispuesta a trabajar por descolonizar a Puerto Rico. Creo que si amamos la Patria y podemos unirnos alrededor de un solo punto, la descolonización de Puerto Rico, podemos lograrlo solo con los puertorriqueños y las puertorriqueñas que amamos este país. Creo que hay suficiente amor en Puerto Rico, si nos retamos, si podemos ver lo que en el futuro de Puerto Rico se puede hacer. Nos incumbe a todos y a todas luchar para por descolonizar a Puerto Rico. Creo que sí, que podemos crear una carpa amplia donde quepamos todos los que amamos esta Patria.

En los 35 años que yo llevo preso nunca me sentí sacrificado, nunca me sentí con una carga en mi espalda, nunca me sentí cínico, y nunca permití que nada me quitara el amor por la Patria. Bueno, creo que hoy día tengo más amor por la Patria que en 1981cuando me llevaron a una corte y me sentenciaron a 75 años. No hay quien nos pare si queremos hacerlo, de poder podemos, si queremos. Ahora, tenemos que querer.”

A qué atribuye su buena salud y la fortaleza con que ha salido después de más de 35 años en la cárcel:

“Todo ser humano está dotado con fuerzas que pueden ayudar a uno. Cuando yo entré a la prisión antes habían salido Oscar Collazo e Irving Flores. Lo que yo registré es que si ellos salieron, yo voy a salir también. Hice dos promesas: no darle el tiempo a los carceleros, era mi tiempo, yo estoy preso pero este es mi tiempo. Segundo, era la cuestión de la salud, no le doy mi salud a nadie, la salud mía yo la voy a cuidar. Entonces yo voy a hacer todo lo posible por cuidar mi salud, y le puedo decir a ustedes que cuando uno está preso las limitaciones son grandes. Un preso no tiene acceso a una buena dieta, es casi imposible. Entonces ¿qué tiene que hacer el ser humano, que tenía que hacer yo para bregar con esa realidad? Eso me obligaba a mí todos los días a decir: tienes que hacer ejercicios, tienes que cuidarte. A mí me tenían 22 horas, 45 minutos en una celda, ¿qué hace un preso para hacer ejercicios en una celda? Bueno, siempre los presos son bien creativos y un muchacho me dio una idea con los pantalones, los metes ahí por las rejas y me enseñó a hacer seis clases de ejercicios con un par de pantalones.

Yo llegué a súper máxima en Colorado. Soy el preso número 39 en 1994 y por 58 días consecutivos me estuvieron despertando cada media hora. ¿Cómo uno brega cuando te están despertando cada media hora? Ya empiezas a sentir ciertas temperaturas en el cuerpo, pero si estamos preparados para algo o estamos dispuestos a prepararnos se hace menos difícil y yo he sido afortunado.

A los pocos días habíamos cuatro en esa galera y los tres que estaban en la galera conmigo, a los tres o cuatro días tenían que llevarlos al hospital por las palpitaciones. Yo había aprendido a usar la respiración de relajación, se mete bien, bien dentro de ti y te relajas. Entonces cuando empezaban a despertarme pues yo empezaba a practicarla y entre más la practicaba más me relajaba. Había una ducha y a las tres o cuatro de la mañana yo abría la ducha y me relajaba. Así uno busca remedios, soluciones a algo que no iba a cambiar.

(Narra que hubo una campaña desde afuera, iniciada desde Chicago, contra la tortura de despertar a un preso cada media hora.)

Un día vino el alcaide y me dijo ‘oye López, nosotros hemos decidido parar la práctica de estarte despertando cada media hora y hoy mismo vamos a empezar a hacer la cuenta cada dos horas. Cuando ellos pasan tienes que tener parte de tu cuerpo descubierto, ellos venían con un flash light, hay una ventana, la cama, si no te movías venía la extracción de celda y es peligroso. Yo miraba el reloj una hora y me movían antes de que ellos llegaran. Él me dice: López queremos que le digas a la gente afuera que ganaron.

Oscar en Casa: Oscar: Una sola nación

No recuerdo un país que haya logrado el éxito de Puerto Rico en libertar a sus prisioneros políticos. Y esto lo hemos alcanzado en un país tan profundamente dividido como el nuestro en cuanto a su estatus político y donde las fuerzas independentistas son minoritarias, que es de donde salen nuestros presos políticos.

La liberación de Oscar López deja por primera vez en muchos años las cárceles del imperio y de la colonia vacías de luchadores independentistas. (Ana Belén Montes está presa por otra causa tan noble como la lucha independentista pero su encierro no está vinculado directamente con esta).

El encarcelamiento de independentistas podríamos decir que comenzó con la condena de Pedro Albizu Campos y los compañeros nacionalistas en 1936 luego de ser enjuiciados en la corte de Estados Unidos en Puerto Rico. Acompañaron a Albizu en su destierro a la prisión de Atlanta, Juan Antonio Corretjer, Luis F. Velázquez, Erasmo Velázquez y Clemente Soto Vélez.

Desde entonces, y por espacio de 81 años, hemos tenido independentistas presos, con excepción de un breve período de unos tres años a finales de los años cuarenta. A partir de la insurrección nacionalista en 1950, hace 67 años, hemos tenido siempre prisioneros políticos, aunque la oficialidad del Partido Popular con Luis Muñoz Marín a la cabeza por mucho tiempo los negara y con gran desprecio los llamara políticos presos. Conducta típica de nuestra política colonial, inventar frases para despachar asuntos serios y no tener que enfrentar la realidad y definirse ante ella.

Con la salida de Oscar recuerdo que en mi primer día en la Cámara de Representantes en 1973, durante los mensajes protocolarios de inicio de la sesión legislativa anuncie que había radicado como mi primera pieza legislativa una resolución a favor de los prisioneros nacionalistas Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda, Irving Flores, Andrés Figueroa Cordero y Oscar Collazo.

Para mi sorpresa, luego de terminar mi mensaje, Severo Colberg , Vicepresidente de la Cámara, solicitó un turno para anunciar que se unía como coautor de la medida. Minutos mas tarde se acercó a mi banca para decirme que él se hacía cargo de conseguir los votos para la aprobación. Y así lo hizo. Un par de semanas mas tarde se aprobó la resolución, no sin antes producirse algunos encontronazos en el debate.

Recuerdo también que en el debate Roberto Rexach Benítez rompió con la postura oficial del PPD de que eran políticos presos y atacó fuertemente lo que hasta entonces era el discurso oficial del PPD.

Traigo estas memorias porque la campaña de excarcelación de los nacionalistas atacantes del Congreso dejó unas enseñanzas sobre el trabajo unitario y de amplitud que sirvieron en buena medida para triunfar con Oscar. En la campaña de Oscar también hubo que romper con posturas sectarias para lograr hacer la causa de Oscar la causa de un pueblo. Una vez el pueblo mayoritariamente hace suya la demanda es cuestión de tiempo el triunfo.

Pero regresando al inicio, sería interesante un estudio del comportamiento del pueblo puertorriqueño en su apoyo a los presos políticos y como y por qué se rompen los esquemas de división tradicionales de nuestra política partidista y de tribu, y se logra una unidad puertorriqueña. Unidad que logramos en el plano cultural y deportivo pero que tan difícil se nos ha hecho trasladar esa unidad y alcanzar consensos a nivel político a pesar de una experiencia tan aleccionadora como la lucha de Vieques y el triunfo que obtuvimos sobre un enemigo tan poderoso como la Marina de guerra de Estados Unidos.

Una vez mas en esta lucha por Oscar se manifiesta la enorme fortaleza y la reafirmación de nuestro sentimiento nacional. Eso que llamamos sentimiento nacional no es otra cosa que sentirnos puertorriqueños por encima de todo. Ese sentimiento nacional es lo que nos ha mantenido vivo como pueblo frente a la agresión de mas de un siglo de coloniaje yanqui.

A la misma vez en esta jornada hemos validado nuestro concepto de nación: el que somos una sola nación los boricuas de allá y los de acá. Qué mejor ejemplo de “una sola nación” que el de Oscar y el de los compatriotas pertenecientes a la FALN liberados en 1999, luego de una larga e intensa campaña. Junto a Oscar tenemos también que rendir tributo a Carmen Valentín, las hermanas Alicia y Lucy Rodríguez, Dylcia Pagán, Alejandrina Torres, Luis Rosa, Edwin Cortés, Ricardo Jiménez, Adolfo Matos, Elizam Escobar, Alberto Rodríguez y Carlos Alberto Torres liberado más reciente. Ellos han hecho sentir con enorme fuerza ese otro pedazo de la nación puertorriqueña en el reclamo de nuestra libertad e independencia.

El programa político del Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) desde su fundación elaboró el concepto de “una nación” al expresar: “Los puertorriqueños residentes en la Isla y en las ciudades de Estados Unidos formamos parte de una misma nación y constituímos una nacionalidad única y diferente a otras existentes en ese país. Por consiguiente proclamamos nuestro derecho a organizar a los puertorriqueños de aquí y de allá”.

Sigue diciendo el programa del PSP de entonces y tan vigente hoy como lo fue ayer:

“El hecho de encontrarse dentro de las fronteras nacionales de la metrópolis imperialista les provee a los puertorriqueños en Estados Unidos la oportunidad de hacer contribuciones decisivas a nuestra lucha de liberación. Esa parte de los nacionales puertorriqueños que se encuentran en las “entrañas del monstruo” significa que la nuestra es una lucha de liberación que el imperialismo tendrá que pelear dentro de sus propias fronteras nacionales.”

No hay duda que Oscar y los compañeros y compañeras de la FALN han hecho contribuciones decisivas en la libertad de la Patria y ha obligado al imperialismo a combatir nuestra lucha de liberación dentro de sus fronteras nacionales.

Oscar en Casa: Los y las que estuvieron con él

Un día antes del cabal cumplimiento de su sentencia, era mucha la emoción que sentían. Al teléfono, sus compañeras y compañeros exprisioneros(as) políticos(as) puertorriqueños evidenciaban la contentura de un niño o niña que se medio duerme esperando la llegada de los Reyes Magos.

“Estoy loca de que amanezca”, contestó de inmediato Carmen Valentín a preguntas de este semanario sobre la excarcelación de Oscar López Rivera, quien saldría a la libre comunidad al día siguiente, el pasado miércoles 17.

Valentín resaltó durante la corta entrevista telefónica la alegría que sentía por Karina, su nieta y la de Oscar también. Rememoró, en un intento de recorrer los casi 36 años que pasó en prisión López Rivera, cuando de niña Karina visitó las diferentes cárceles de Estados Unidos para ver a su abuelo. Dijo, además, que al fin había llegado el momento para que Karina, Oscar y Clarisa (única hija de Oscar) compartieran juntos en total libertad.

Antes de despedirse, Carmen Valentín auguró un miércoles “especial y diferente” para Oscar, pues lo recibiría el pueblo que se unió para lograr su indulto. Y así fue. Ese 17 de mayo, desde tempranas horas de la mañana se presenció en las afueras del apartamento de Clarisa – donde Oscar se encontraba bajo arresto domiciliario desde el pasado 9 de febrero – un nutrido grupo de personas que apoyaron la gran campaña nacional e internacional a favor de la excarcelación. Hasta el Coro del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico entonó canciones en ese primer recibimiento.

A eso de las 11:00 de la mañana, periodistas de medios locales y extranjeros aguardaban en la playa de El Escambrón el inicio de lo que fue la primera conferencia de prensa que López Rivera ofreció tras haber cumplido su sentencia. Allí, frente al mar que anhelaba sentir, le habló al pueblo puertorriqueño y le agradeció a todos los y las que fueron esenciales para obtener ese logro colectivo.

“Quiero darles las gracias a los presidentes Jimmy Carter, Bill Clinton y Barack Obama porque ellos respondieron a los reclamos y exigencias de nuestro pueblo y conmutaron las sentencias de todos(as) nuestros(as) presos(as) políticos(as). Primero, en 1979, las de nuestros cinco Héroes Nacionales: Lolita Lebrón, Irvin Flores, Andrés Figueroa, Oscar Collazo y Rafael Cancel Miranda. Segundo, en 1999, la de mis doce camaradas: Alejandrina Torres, Dylcia Pagán, Carmen Valentín, Lucy Rodríguez, Alicia Rodríguez, Carlos Alberto Torres, Elizam Escobar, Luis Rosa, Adolfo Matos, Edwin Cortés, Alberto Rodríguez y Ricardo Jiménez. Y por fin, la de este humilde servidor. Las decisiones de los tres hicieron posible que ya no haya presos políticos boricuas en prisiones estadounidenses, y que haya sido nuestro pueblo el único que ha logrado la excarcelación de todos(as) sus presos(as) políticos(as)”, expresó Oscar mientras el público presente le regalaba aplausos a cada uno de los compañeros de lucha que iba mencionando el hombre de 74 años de edad.

El compañero Alberto Rodríguez le comunicó a CLARIDAD que le complacía ver a Oscar libre y que se alegraba de que ya pudiera caminar entre su pueblo. Continuó expresando que “para mí lo más importante es que nos alegramos por su regreso a la lucha por la independencia de Puerto Rico. Ahora más que nunca, la Nación necesita que cada uno de nosotros se una para luchar contra la Junta de Control Fiscal y la austeridad inhumana que nos impone, y para comenzar un verdadero proceso de descolonización”.

Alberto Rodríguez recalcó la gran victoria que significó para Puerto Rico lograr la excarcelación del natal pepiniano a pesar de que “a los puertorriqueños se nos recuerda constantemente que somos una pequeña nación insular, que somos la colonia más antigua del mundo, que somos pobres e incapaces de manejar nuestros propios asuntos y de lograr nada”. En cambio a esos planteamientos, Rodríguez destacó que “esta pequeña isla ha obligado a la metrópolis, al imperio, a liberar a nuestros soldados, nuestros prisioneros políticos no una, sino tres veces. Una vez más hemos demostrado nuestra fuerza, nuestro genio y nuestra determinación movilizando a nuestra nación para liberar de nuevo a otro prisionero político: Oscar López Rivera”.

Precisamente, el hombre que recién pudo ver el mar dijo en sus primeras declaraciones públicas que continuaría luchando por adelantar la descolonización de Puerto Rico apoyándose en el valor de la unidad. En ese sentido, Carlos Alberto Torres expresó que “escucharlo prometer que va a luchar por la independencia de Puerto Rico es evidencia de que el hombre está claro”. Torres, quien reside en Chicago, fue testigo de la segunda fiesta de bienvenida que le regalaron a Oscar. El 18 de mayo el pueblo puertorriqueño en la diáspora lo esperaba “conmovido y alegre” en el Paseo Boricua.

“Mientras estuve preso, yo nunca dudé que íbamos a estar juntos aquí”, le confesó Oscar a Carlos Alberto durante su encuentro en Chicago. “Oscar llega a Puerto Rico cuando el país está tan malo y desde Wall Street quieren seguir sacándole; el plan de ellos es enriquecerse a nuestras costillas”, comentó Torres antes de declarar que la llegada de Oscar a la Isla significa que “un auténtico líder y hombre de compromiso puede ofrecerse al rescate de la economía…Podemos contar con una voz sabia, con un líder que trae buenas ideas y que ha sacrificado su vida para cumplir con lo que él considera importante”.

Por su parte, Luis Rosa coincidió con Carlos Alberto en que, debido a lo que está atravesando Puerto Rico, la salida de Oscar tiene un significado grandísimo “primero porque a esos que luchan les entra un poco más de ánimo y deseos de continuar la lucha, y segundo porque para los que se han sentido un poco pesimistas es una victoria que les llena de esa esperanza de que un Puerto Rico diferente es posible”.

“Los que luchamos nunca esperamos nada en recompensa; luchamos por la necesidad de hacerlo, por el amor a la Patria y a nuestra gente, pero cuando uno recibe el abrazo del aprecio, el cariño de un pueblo, eso se acepta”, dijo Luis Rosa sobre las manifestaciones de afecto que le ofrece el pueblo a estas personas que han renunciado a su libertad física por defender un ideal.

“Para mí, Oscar todavía no ha internalizado lo que él representa para este pueblo, pero yo creo que los abrazos de la gente le van a dejar saber que ha llegado a su Patria, a su hogar, donde va a poder compartir e integrarse a una lucha vibrante, que cuenta con unos estudiantes que han demostrado un patriotismo y un amor por la Universidad”, afirmó Rosa.

Respecto al estudiantado que continúa en pie de lucha en defensa de la Universidad de Puerto Rico, Edwin Cortés expresó en entrevista con CLARIDAD que Oscar debe representar un ejemplo de victoria para los estudiantes sentenciados de la UPR. Cortés aseguró que López Rivera, en sus primeros discursos públicos, ha tenido presente la situación actual de la Universidad y “el futuro de nuestra Nación, la juventud”. Este compañero se ha comprometido con la juventud puertorriqueña y latina en el Barrio Boricua en Chicago y se ha desempeñado en proyectos educativos como el Centro Cultural Puertorriqueño y la Escuela Pedro Albizu Campos, ambos impactados por la figura de Oscar López Rivera.

Otro compañero de lucha que le concedió la entrevista a este medio fue Ricardo Jiménez, quien indicó que “para mí” es una profunda alegría ver a nuestro héroe nacional regresar otra vez a su Patria, pero fue una agonía para mí esperar 17 años, desde que salí de la cárcel y lo último que vi fue su espalda”. “Si algún día me pasa algo, al fin mi corazón está aliviado porque sé que él está con la nación puertorriqueña, con su familia, y que fue una victoria grandísima el poder traer a todos los presos políticos de esta época”, continúo Jiménez.

La conversación con Ricardo se efectuó dos días antes de que Oscar pisara el Barrio Boricua en Chicago. Por eso, dijo que todos los líderes comunitarios, oficiales electos y organizaciones comunitarias que conocen a Oscar por décadas estaban felices con el próximo encuentro. En cuanto a él, confesó: “soy afortunado de conocer a Oscar hace 45 años”.

Adolfo Matos, por otro lado, definió como un “sentimiento mixto” su parecer ante la llegada de López Rivera. “Es una alegría inmensa podernos reunir de nuevo después de tantos años de no poder compartir, pero a la misma vez se ve la ofensa grande del gobierno norteamericano que alardea tanto de democracia y mira lo que hace aquí en Puerto Rico”, sentenció Matos en aras de explicar el país y el momento crucial al que regresa Oscar. Pero, como coincidieron muchos y muchas de las entrevistadas, Elizam Escobar aseguró que ahora “lo que faltan son dirigentes que estén probados, que tengan credibilidad y que la gente respete. Oscar López es un ejemplo que tiene el respeto del pueblo”.

Dylcia Pagán respondió que el cumplimiento total de la sentencia de Oscar significa para ella un hecho “histórico porque ya son más de 35 años que no puedo darle un abrazo” y entre risas continúo: “a él le gusta dar, pero va a tener que aprender a aceptar porque todo el mundo lo quiere abrazar”. Pagán informó, además, que el municipio de Loiza está organizando una actividad para Oscar y ella ha sido parte del comité coordinador.

“Todo después de la salida de Oscar va a ser diferente porque conozco lo que él puede aportar y he visto que la gente ha depositado en él una confianza que no va a menospreciar, ni a traicionar”, aseguró Luis Rosa.

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