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Villas del Sol no existe para el alcalde de Toa Baja

ccotto@claridadpuertorico.com

“Yo estoy bien, yo tengo mi vida y mi alma muy tranquila”.

El firme temple y hasta jovial con que se expresa Luz Irene Paca, junto a varias vecinas residentes de la comunidad Villas del Sol, en el sector Ingenio, en Toa Baja, contrasta con el ambiente que les rodea. Ninguna de las humildes viviendas de madera, excepto  unas cuantas de cemento, lograron retener su techo ante la furia del paso del huracán María. Planchas de zinc, pedazos de madera, muebles destrozados por la lluvia, perros y gallos por todos lados, hasta una vaca pastando en lo que parecía que antes era un patio, confirman la desolación que dejó el huracán.

La comunidad, que desde su origen es una sobreviviente por ser una de rescate, cuando hace unos años fue expulsada de unos terrenos aledaños, se siente y encuentra olvidada por las entidades del gobierno, a casi ya un mes del azote del terrible temporal María.

Luz Irene, quien perdió su casa, contó a CLARIDAD que solo han recibido una bolsita de comestibles a unos cuantos días después del huracán, pero, peor aún, es que la comunidad de Villas del Sol no aparece en la lista de comunidades de Toa Baja, que el alcalde Betito Márquez,   le entrego a FEMA, por lo que tampoco han podido solicitar ninguna ayuda de la citada agencia de Estados Unidos y “el alcalde no aparece por ningún sitio”, agregó.  La otra ayuda que han tenido, dijo, fue la del cónsul de la Republica Dominicana en Puerto Rico, quien visitó a la comunidad a los pocos días y entregó algunas provisiones de comida enlatada.

Entre un tono de dolor mezclado con indignación la joven expresó: “Quiero hacerle saber al pueblo de Puerto Rico que el alcalde de Toa Baja hizo una lista para FEMA y puso la comunidad de Ingenio, la comunidad de Villa Calma, la Comunidad 26, pueblo de Toa Baja y dejó Villas del Sol que quedó en el medio, no aparecimos en la lista por ningún lado y todos nosotros aquí… también se metió el agua, hubo casas que se metió seis pies de agua por la represa y todas estas casitas están toditas destruidas, ¿por qué él hizo eso y a nosotros no nos apuntó en la lista para nosotros poder ir a reclamar que por lo menos nos ayuden con nuestra casita”.

Según denunció, ante esta situación en el Municipio tampoco supieron dar ninguna solución.

La joven, quien vive con su esposo Oscar de Jesús y su hija de ocho años, (al lado vive su madre, Alida Paca de Jesús),  indicó que tanto ella como su madre son pacientes de diabetes y llevan casi tres semanas sin insulina. “Yo quiero mis medicamentos porque yo los necesito”,  casi imploró la sexagenaria y a su vez denunció sobre el alcalde: “tanto que venía hacer promesas al centro comunal”.

Tras el azote del huracán, de las 170 familias que había en la comunidad ahora apenas quedan 60, la mayoría son personas envejecientes, precisó Luz Irene.

Entre los pocos vecinos que se encontraban en sus casas nos topamos con Jesús Taveras, quien dijo ser uno de los líderes de la comunidad. Taveras contó que se fue a un refugio a pasar el huracán pero que regresó al otro día: “los refugios no tenían condiciones, entendimos que aquí estábamos mejor”, declaró, aunque haya perdido su techo.

“Aquí todo el mundo arrancó pal refugio”, intervino Antonio Castro, otro vecino, quien dijo que en su casa se refugiaron 16 familias. Su casa es una de las pocas de cemento que hay en la comunidad. Castro y Tavares coincidieron en comentar que la mayoría de los que viven en la comunidad, en referencia a los hombres, trabajan independiente de chiriperos, y ahora “estamos casi todos paralizados”. Castro y Tavares dijeron que no han visto a nadie de FEMA por la comunidad.

La mujer estaba exprimiendo ropa cuando nos vio pasar por el camino de tierra, frente a su casa nos dijo: “entren, entren, yo quiero que entren”, nos gritó con una sonrisa. La casa de María Figueroa, su esposo y dos hijos, un joven y una joven estudiante universitaria, es de cemento pero su techo era todo en plafón y por supuesto no resistió los vientos y la lluvia.

Figueroa, nos dijo que quería que entráramos a su casa para que confirmáramos las perdidas, porque desde afuera  “tú la ves lo más bien”, pero todavía está sacando agua de los cuartos, la mayoría de los muebles son pérdidas y denunció que hace dos semanas le dijeron que FEMA iba a pasar y todavía no los han visto. “Lo que me duele es que teníamos una casa tan linda”, y nos mostró fotos de su celular. Figueroa, quien es empleada de trabajo doméstico, recobra su estamina dispuesta a enfrentar la situación, “yo te digo que no es fácil pero yo sé que Dios es grande”.

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Crucigrama: Loida Figueroa Mercado

Horizontales

1. _____ Figueroa Mercado; educadora, defensora de la independencia Patria, historiadora, novelista y poeta puertorriqueña.

5. Océano.

7. _____ Morales Ayma; presidente de Bolivia.

9. Dirigirse.

12. Asesinar.

14. Breve historia de Puerto _____; obra didáctica de Figueroa publicada en 1968. El segundo tomo salió en 1977.

16. Dios islámico.

17. Anillo.

18. _____ abolicionistas de Puerto Rico; ensayo de Figueroa de 1974.

21. 6 de _____ de 1917; nacimiento de doña Loida Figueroa.

23. Aquí.

25. Ciudad natal de Figueroa.

27. Yerba que el chivo no mastica, así se le llama en Puerto Rico.

29. Tejido de seda, algodón, etc., cubierto de hilo suave.

32. Formaba y disponía eras para poner plantas en ellas.

34. Símbolo químico del indio.

35. Azulona, especie de paloma de las Antillas.

38. Interjección militar para ordenar la ejecución inmediata de un movimiento.

39. 14 de _____ de 1996; fallecimiento de Figueroa.

40. Untura.

41. _____ Tolstoi; novelista ruso.

43. Ganso.

47. País cuya capital es Kiev.

48. _____ Suárez Díaz; autora de “El Antillano: Biografía del Dr. Ramón Emeterio Betances (1827-1898)”.

50. _____ Figueroa Cordero (del anonimato al patriciado); libro de Figueroa publicado en 1991.

51. _____, el angustiado; libro de Figueroa publicado en 1988.

Verticales

1. Stanis?aw Herman _____; escritor polaco.

2. Alga verde que se cría en el mar o en los ríos y estanques.

3. Novena letra del alfabeto griego.

4. Asalto.

5. Habitará.

6. Historiografía de Puerto _____; libro de Figueroa publicado en 1975.

8. Tisana.

10. Voz usada para arrullar.

11. Virtud teologal.

13. Del verbo alocar.

15. _____ Delano; dirigió en 1947 el primer taller de artes gráficas de la Comisión de Parques y Recreos Públicos de Puerto Rico. Esposa de Jack Delano.

19. Escuchan.

20. Agudeza, donaire, chiste en el habla.

22. Uno.

23. Quiere.

24. Nación antillana que le confirió en 1996 a Figueroa la Medalla por la Cultura Nacional.

26. Aupado.

28. _____; título de ensayo de José Enrique Rodó.

29. Loida _____ Mercado; perteneció a la Logia Mariana Bracetti, logia femenina. En 1990 fue admitida a la Logia Masónica, Gran Oriente Nacional de Puerto Rico, la cual era reservada para hombres. Fue la primera mujer en iniciarse en la masonería mixta.

30. Descendí abruptamente.

31. Personaje bíblico, hijo de Noé.

33. _____; novela de Figueroa publicada en 1961.

35. Doscientos uno en números romanos.

36. Loida Figueroa _____; autora de El caso de Puerto Rico a nivel internacional (1979); El papel histórico y social de la mujer en el Caribe Hispánico (1982); Hostos (ensayos inéditos selección y anotación de Emilio Godínez Sosa); y Hostos, el angustiado (1988); entre otras obras como el poemario Acridulce.

37. En Ecuador, jobo.

42. El papel histórico y social de la _____ en el Caribe Hispánico; publicación de Figueroa de 1982.

43. Reza.

44. _____ Lydia Vega; escritora puertorriqueña.

45. Tres puntos claves: _____, historia y soberanía; publicación de Figueroa de 1972.

46. Tercera nota musical.

49. Río de Italia.

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A pesar de María, lo que pude ver de cine en septiembre y octubre

El ruido, la fuerza del viento y la lluvia que acompañó al huracán María sobrepasó mi memoria de Hugo (1989) y la de Georges (1998). Estuve sin agua por 2 días (lo sé, muy privilegiada). Ahora tengo comunicación a través del celular y la Internet va y viene. Mientras sigo sin esperanza de ver la luz en quién sabe cuánto tiempo, comento varios filmes que vi antes y después de María,  gracias al esfuerzo de Caribbean Cinemas; nos han dado un simulacro de normalidad abriendo algunas de sus salas sin tener todavía agua y operar con su propio generador.

Extraterrestres

(directora, guionista, productora y editora Carla Cavina; cinematógrafo Pedro Juan López; elenco: Marisé Alvarez, Emanuel Sunshine Logroño, Laura Alemán, Yamil Collazo, Alba Escobar y Prakriti Maduro)

Esta joven puertorriqueña se conoce por la creatividad y calidad de sus cortometrajes galardonados en festivales de cine. Este es su primer largometraje y desarrolla una historia local—en el mejor sentido de la palabra: familiar y particular de una región—que conecta las ataduras y presiones sociales dentro de un marco político que puede vincularse con el mundo de la astrología. Lo maravilloso es que todos estos elementos encuentran un espacio común.

Nos adentramos—hasta donde se le permite a una familia dirigida patriarcalmente—en una empresa avícola que tiene que manejar, casi como un malabarista, los elementos de empleo de trabajadores, el cuido, alimento y producción de las aves, la competencia desleal, las relaciones familiares, los intereses vendidos de los gobiernos de turno, especialmente en su relación con las leyes federales que aplican o no a la colonia. La hija pródiga regresa después de estudiar, tener un empleo de mucho prestigio en la astrofísica y de descubrir estrellas hasta el momento sin nombre. Teresa Díaz considera que este es el mejor momento para un encuentro familiar ya que se siente segura de la carrera elegida y de su vida personal, pero al momento de reentrar en ese núcleo familiar, vuelve la inseguridad que tuvo cuando niña y adolescente. El conflicto principal es con el padre, a quien admira por su compromiso con su empresa y su gente, pero a quien no puede confrontar para hacerle entender que ella tiene el derecho de elegir lo que quiere hacer con su vida tanto profesional como íntima.

Aunque el concepto de “extraterrestre” queda muy en el aire, los conflictos privados y públicos se enlazan muy bien para dar un cuadro conocido y esperanzador a base del diálogo y el respeto. Los aspectos técnicos de sonido y fotografía le dan al filme el nivel profesional que debe distinguir a nuestro cine nacional.

Mother!

(director y guionista Darren Aronofsky; cinematógrafo Mathew Libatique; elenco Jennifer Lawrence, Javier Bardem, Ed Harris, Michelle Pfeiffer, Brian Gleeson y Domhnall Gleeson)

Todos los filmes de Darren Aronofsky son extraños por su uso de metáforas que tienen múltiples capas de significado y que él las lanza todas para que cada espectador lo interprete según su propio conocimiento y experiencia. Muchos reseñistas se conforman con un elemento al que pueden anclarse para clasificarla como buenísima o genial (aunque no lo sea). Black Swan (2010), The Wrestler (2008) y Requiem for a Dream (2000) fueron nominadas o ganadoras de Oscares, Golden Globe y BAFTA en las categorías de Mejor Actriz, Mejor Actor y Mejor Actriz principal y de Reparto respectivamente. Mother! tiene este mismo impulso con Jennifer Lawrence siempre en close-up, Javier Bardem con su mirada misteriosa y amenazante y los casi cameos que nos sacuden de Ed Harris y Michelle Pfeiffer.

El encuadre de la historia es el fuego de una casa que incluye la muerte de una mujer en llamas. Una pareja habita una casa grande y hermosa reconstruida precisamente después del fuego. Es una casa que tiene significados tanto para HIM en el pasado como para MOTHER, quien escucha sus paredes para reconocer historias pasadas y reconstruir paredes y habitaciones con esos latidos. Nos recuerda la relación del fantasma con la casa en la reciente película A Ghost Story. Mientras la creatividad de MOTHER está en esta remodelación, HIM intenta escribir nuevamente y adquirir el reconocimiento que una vez tuvo. Pero mientras a ella la inspira el compartir su espacio únicamente con su marido, él necesita tener personas a su alrededor que le cuenten sus propias historias y lo adulen por su poesía. Según la casa se vaya abriendo al mundo exterior, la tensión aumentará entre la pareja. Cada inclusión traerá ruptura hasta regresar al principio.

Los conocedores del mundo fílmico de Aronofsky leen metáforas y alusiones en Mother! relacionadas con Dios, la creación del mundo y Adán y Eva hasta la obsesiva creatividad e inspiración que se lleva todo por el medio. Podemos seguir explorando estos y otras interpretaciones.

Victoria and Abdul

(director Stephen Frears; guionista Lee Hall; autor Shrabani Basu; cinematógrafo Danny Cohen; elenco: Judi Dench, Ali Fazal, Tim Pigott-Smith, Eddie Izzard, Adeel Akhtar, Michael Gambon,  Paul Higgins, Olivia Williams, Fenella Woolgar, Ruth McCabe y Simon Callow)

La reina Victoria de Inglaterra (1819-1901) puede no tener tantas versiones fílmicas de su vida como Elizabeth I (1533-1603) aunque su reino (desde 1837) sea el más extenso de cualquier monarca inglés. Su vida se ciñó a ser la esposa bajo la sombra del príncipe Albert y la madre de nueve hijos que por su parte se extendieron para multiplicar las familias reales de finales del siglo 19 y principios del 20. Varios filmes y miniseries se han enfocado en la joven Victoria (The Young Victoria de 2009 y la serie “Victoria” de 2016) o en la relación amorosa de la pareja real (“Albert and Victoria” de 1970 y “Victoria & Albert” de 2001). Sin embargo, han dejado fuera a la reina viuda desde 1861, quien al parecer, pasó los próximos 40 años vestida de negro, peleando con sus hijos por sus intentos de independizarse y moviéndose entre espacios conocidos fuera del ojo público. El filme Mrs. Brown de 1997, protagonizado por Judi Dench, cubre otro aspecto de esta monarca: su romance con un hombre de su servidumbre, John Brown, que duró hasta la muerte de éste en 1883. Esta vez, en Victoria and Abdul, la acción se mueve al 1887, el jubileo de los 50 años de su coronación. La soledad de la reina es doble, tanto por el príncipe Albert como por su gran amigo Brown. Cada día se siente forzada a vestirse y asumir las reuniones y el protocolo que le corresponde. Las escenas de esa rutina diaria son magníficas y graciosísimas.

Es precisamente para estas festividades—que comienzan con un banquete que preside la reina, que apenas se ve a la cabeza de la mesa—que conoce a Abdul Karim, un oficinista de Agra que es escogido para traer una moneda conmemorativa. Por más que instruyeron a Abdul a no mirar a la reina a los ojos y hacer reverencia al llegar y salir de su presencia, su fascinación con la ceremonia, vestimenta, comida, salones, multitud de sirvientes lo hace olvidarse y acercarse a ella. Desde ese momento Abdul va ganando la confianza de la reina hasta convertirse en su Munshi, su maestro y guía. De él aprenderá urdu, se familiarizará con el Corán y aprenderá de la cultura de la India. Mientras tanto Mohammed, quien también fue parte de la ceremonia del Jubileo, tratará de que Abdul no se acomode demasiado en este ambiente desconocido—pero fascinante para Abdul—que para él representa la separación de su familia y país aparte de estar en lo que considera territorio enemigo. Tanto el hijo heredero de Victoria, Bertie (quien luego se convertiría en el rey Edward VII) como toda su corte, desaprueban de esta nueva amistad entre la reina y un sirviente, ahora peor porque no es blanco.

El filme es una comedia romántica dentro de un encuadre histórico ya que todo se construye con base en los pocos escritos preservados por Abdul ya que cuando muere la reina en 1901—Karim estuvo a su lado desde 1887—el futuro rey y su corte destruyen todo documento, foto, dibujo que pudiera probar su existencia. Ya que la reina no se mueve de su entorno británico, no conoce a fondo su imperio exterior y se incluye muy poco en el filme de los abusos y crímenes perpetrados en su nombre. Mientras Abdul solamente le habla a la reina de la belleza y riqueza cultural de su país y se desborda en su agradecimiento y admiración por el imperio. Algunos críticos ven esta ausencia de detalles políticos como un fallo en la historia y la actitud de Abdul hacia la reina como la de un colonizado. Aunque cierto, nuevamente es la historia de Abdul Karim que, como tantos otros, tenía una admiración inmensa por el imperio británico sin nunca desdeñar su propia historia.

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La pérdida de la niñez y su horror: IT

Por Juan R. Recondo

El cine de horror no es para todo el mundo. Aunque en teoría entiendo la aversión de algunos espectadores a la violencia visual, la desesperación tan agobiante de las víctimas y el terror a enfrentar lo indecible, el horror también nos hace reconsiderar nuestra realidad. El género es una bofetada al espectador ya que con crueldad exige mirar algo muy conocido de una manera diferente. Películas como Halloween (John Carpenter, Estados Unidos, 1978) y A Nightmare on Elm Street (Wes Craven, Estados Unidos, 1984) son joyas del cine que van más allá de sus icónicos monstruos. Estas exploran la moralidad burguesa de los suburbios estadounidenses, la amenaza de la sexualidad juvenil y los secretos más oscuros que una comunidad blanca trata de esconder, pero que arremeten contra futuras generaciones. Esta es la línea que sigue IT (Andy Muschietti, Estados Unidos, 2017) y el elemento mejor logrado. La película, que está basada en la novela de Stephen King, trata sobre un grupo de preadolescentes de alrededor de trece años que notan unas conexiones entre las desapariciones de jóvenes en su pueblo de Derry. El grupo incluye a Bill (Jaeden Lieberher), el líder enfocado en investigar la desaparición de su hermano menor; Ben (Jeremy Ray Taylor), el apasionado investigador de la historia del pueblo; Beverly (Sophia Lillis), la niña rebelde que es víctima de abuso; Richie (Finn Wolfhard), el comediante del grupo que le saca punta a todo; Mike (Chosen Jacobs), el visionario que intuye la maldad que enfrentan; Eddie (Jack Dylan Grazer), el hipocondríaco; y Stanley (Wyatt Oleff), el más afectado por el miedo a eso que los persigue. Esta pandilla de rechazados (losers) no sólo tiene que sobrevivir los obstáculos de la juventud, sino también librar a su generación del mayor depredador de todos, el payaso Pennywise. El monstruo es una amalgama de un sinnúmero de miedos infantiles y, peor aún, la violenta pérdida de la niñez.

Pennywise, actuado magistralmente por Bill Skarsgård, lleva un vestuario de payaso que data de antes del siglo veinte, un maquillaje bastante común de cara blanca y labios rojos, y hasta un simpático globo. Sin embargo, sus ojos desorbitados de mirada amenazante, el maquillaje rojo que conecta la boca a sus ojos y hasta sus dientes de roedor, que se transforman en algo más monstruoso, subvierten toda humanidad de la figura. Skarsgård también le da al personaje unos giros raros que lo alejan de lo reconocible, como cuando se ríe fuera de control o habla con una entonación demencial. El poder mayor de Pennywise está en transformarse en los miedos más profundos de la niñez. Este aterra a los protagonistas de distintas maneras que incluyen un leproso, una lluvia de sangre y hasta el espectro de una mujer que sale de un cuadro, entre otras.

El monstruo es sólo un lado de la película. También vemos cómo la pandilla de niños investiga las desapariciones a través de la historia del pueblo, cómo se ayudan mutuamente en distintos momentos y cómo pueden trascender diferencias para lograr enfrentar sus miedos. Este lado de la historia, que es un “coming of age,” nos recuerda a la maravilla de Stand by Me (Rob Reiner, Estados Unidos, 1986), donde un grupo de niños enfrentan la muerte de otro joven. En ambas películas, la pérdida de la niñez es un tipo de muerte que se recuerda con nostalgia. En IT, vemos un primer beso, las huidas en bicicleta y hasta un chapuzón en un río. Estos momentos de felicidad plena y de libertad están rodeados de la amenaza de los adultos que los oprimen de diversas maneras y que no los entienden. La conexión entre ambas historias (“coming of age” y la de horror) es el payaso. Pennywise se puede interpretar como una manifestación de los adultos que sólo los niños pueden ver.

La película enfrenta varios problemas que asocio con la manera que muchos productores subestiman al público. IT peca de dar una explicación lógica y nada ambigua a Pennywise. Estoy consciente que la explicación del monstruo responde a que Stephen King ha localizado todas sus historias en un mundo donde las fuerzas del mal y el bien están en una lucha constante, algo que podemos ver en la fallida adaptación fílmica de The Dark Tower (Nikolaj Arcel, Estados Unidos, 2017). Sin embargo, limitar al monstruo de esta película a una mitológica lucha entre el bien y el mal, lo debilita precisamente porque ya no representa las pesadillas de la infancia ni la oscuridad del mundo de los adultos. La película también falla en la representación visual de Pennywise. El uso excesivo de efectos de computadora para alterar el tamaño del monstruo o transformar la realidad que lo rodea le restan a la actuación sólida de Skarsgård. Estos efectos también afectan la cinematografía de Chung-hoon Chung, que divide muy bien el mundo juvenil del oscuro espacio de Pennywise. El director toma unas decisiones que me fascinan, como cuando el primer beso deja su recuerdo en la forma de una mancha de sangre en la mejilla del niño. La poesía visual de este momento es entorpecida por el abuso de efectos especiales. Con todos sus problemas, IT es una película bastante buena por un monstruo que recordaremos y por los niños que pierden su inocencia al confrontar el miedo mismo.

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TOPOGRAFIA ¿La luz es como el agua? Apuntes de un edificio “afortunado”

“Usted que escribe para ese periódico, anote”, oigo que me dicen con cierto retintín.  Son mis vecinos de un edificio de trece pisos en la zona de Hato Rey que quieren contar. He aquí algunos apuntes sueltos.

El día después de María un vecino baja las escaleras, -el ascensor no funciona- y empieza a recoger ramas caídas y a amontonarlas en una esquina del estacionamiento contra la verja. Pronto se forma una cuadrilla improvisada que recoge escombros. Otro vecino, de 83 años, al ver desde el último piso el portón de salidas de emergencias en el suelo decide que, entre varios, se puede levantar y amarrar con cadenas. Así se hace.

Días después, otros vecinos, al ver amontonadas las bolsas de basura, forman una cadena para llevarlas al contenedor de metal con la esperanza de que llegue el camión, pues ya empieza la preocupación con la peste, las ratas y las sabandijas.

Una vecina, joven, aficionada a la acupuntura, ofrece sus servicios para calmar las ansiedades.

Un matrimonio que tenía tres gatos pierde uno a causa de la fuerza del viento y la mala instalación de las ventanas (se supo después) . Habían decidido abandonar el apartamento en el piso once y buscar refugio abajo, en la lavandería, pero justo cuando el hombre sale al pasillo el viento le arrebata la jaula del gato y la azota contra el muro. Mauricio muere en el acto. La gata, Grace, salta de su jaula y se pierde escaleras abajo. Días después, es encontrada por una pareja de hermanos que observaba desde arriba con un lente especial de cinematografía. Se había refugiado bajo los escombros de las ramas caídas.

Desde hace varias tormentas y otras calamidades, como fallas energéticas, los habitantes del edificio han aprendido a sustituir las bombillas del alumbrado de los pasillos por un cable que conecta la toma de corriente con la nevera (es lo único permitido, pero no lo único conectado). Si usted recorre los pasillos verá que no hay bombillas sino cables que doblan, dan la vuelta hacia arriba y entran por las ventanas hacia los apartamentos. Lo particular de esta estrategia es el horario. Se activa al caer la noche y se apaga por la mañana con el inicio del día. Si este mecanismo falla, que suele ocurrir, entonces, si la planta funciona, se pueden utilizar los otros enchufes de los pasillos. La gente se la pasa enchufando, desenchufando y volviendo a enchufar.

El agua sube a los pisos gracias a la electricidad. Así que sin una no llega la otra. Hay una cisterna y una planta eléctrica, pero sus virtudes son por tiempo limitado. De hecho, se ha dicho que la cisterna no es tal, o sea, que no es cisterna, que aunque se le utilice para esos fines esa no es su función. La función principal es de “bombeo” del agua y permite tener algo del preciado líquido siempre y cuando este fluya desde las tuberías del país. No se entiende bien la explicación, pero hay agua racionada (fría). Así que cuando alguien grita que llegó el H2O se sabe que es una oferta por tiempo limitado. La razón para esto es que no se puede abusar de la planta o generador que empuja el agua. (Se agota el “dísel”, la palabra más escuchada en estos días.) Ya desde la mañana no hay luz ni agua hasta el final de la tarde. Y así transcurren los días. Los que viven en los pisos más altos se lo piensan dos veces si tienen que bajar porque los ascensores permanecen inmóviles gran parte del día. (Recuerde, hay que ahorrar “dísel”).

Por las tardes se ven vecinos que suben o bajan escaleras con calderos, ollas o sartenes. Es el junte de tus sobras y las mías antes que se dañen. Se dan así combinaciones poco frecuentes, un arroz a la china con latas de calamares (sin su tinta), cebolla y cualquier otra cosa que aparezca. El guiso de atún de lata y, por supuesto, el arroz con salchichas y el “corned beef” son frecuentes. Los vecinos apertrechados agotan sus reservas de vino, ron y otros líquidos que los mueven a conversar en los pasillos hasta tarde en la noche. Algunos cantan, hablan duro e incomodan a los que no han bebido tanto.

Pero si hay solidaridad, también hay desconfianza. Algunos dudan de la competencia de los administradores pues creen que se podría dar más tiempo a las horas de luz de la planta y las de agua de la “cisterna”. La convivencia se dificulta cuando se limita el consumo de agua y electricidad. Además, ocurren choques entre los distintos temperamentos.

Aunque se han colocado carteles en los que se informa de cuáles electrodomésticos se pueden conectar y cuáles no, -solo la nevera-, siempre subyace la sospecha ( a veces certeza) de que alguien se aprovecha y se “roba” la electricidad de los otros al conectar enseres no autorizados.

Tenemos gas. Pero un día un vecino despistado, antes de abandonar su apartamento, deja abierta, tal vez, la llave de una hornilla. Alguien se da cuenta y da la voz de alarma. La administración, para prevenir una explosión, cierra el flujo a todo el edificio. Pasan casi dos días y el buscado vecino sigue desaparecido. Entonces se plantea un dilema. Unos proponen derribar la puerta para entrar y cerrar la llave del delito. Otros argumentan que forzar la entrada constituye un acto ilegal que traerá problemas con la ley. Al final, (los que estábamos más lejos nunca supimos cómo), el gas vuelve a fluir a los apartamentos y no ocurre ninguna tragedia. El vecino despistado sigue desaparecido.

En octubre, llega la electricidad. Nos sentimos afortunados. Cinco días después se va. Luego de un día, regresa, pero con muy poco voltaje. Así, aprendemos a desconfiar.

Hay quien dice que en el edificio estamos “bendecidos”. No lo creo. ¿Quién, por qué y cómo se bendice a unos y se maldice a otros? Aquí no hay mucho espacio para explicaciones, pero la frecuencia e intensidad de los huracanes actuales y de otros fenómenos atmosféricos son efectos del cambio climático que a su vez es hijo de las brutales agresiones del capitalismo al planeta. A eso se suma en nuestro país la ausencia (o corrupción) de la planificación, la falta de mantenimiento de la infraestructura, la desigualdad en el desarrollo entre las regiones (la zona metropolitana no es lo mismo que el resto del país, incluso dentro de esa misma “zona” hay grandes contrastes) etc. Todo forma una gran maraña de causas terrenales, no divinas. Y claro, la suerte, la casualidad.

En un cuento de García Márquez el narrador afirma que “La luz es como el agua [ . . .] uno abre el grifo, y sale.” Bueno, en la realidad diaria es un poco diferente.

La luz es como el agua solo si pensamos en los trabajadores que la domestican. Ellos y ellas son los que abren el grifo para que las bendiciones de la luz y del agua lleguen a nosotros. No lo olvidemos y pensemos en una transformación verdadera del país con el trópico de aliado. Los dioses del agua, el sol, el viento y la tierra nos ofrecen su energía.

El autor es profesor de la UPR en Río Piedras.

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