Inicio Blog Página 1909

Oscar en Casa: Oscar: Una sola nación

No recuerdo un país que haya logrado el éxito de Puerto Rico en libertar a sus prisioneros políticos. Y esto lo hemos alcanzado en un país tan profundamente dividido como el nuestro en cuanto a su estatus político y donde las fuerzas independentistas son minoritarias, que es de donde salen nuestros presos políticos.

La liberación de Oscar López deja por primera vez en muchos años las cárceles del imperio y de la colonia vacías de luchadores independentistas. (Ana Belén Montes está presa por otra causa tan noble como la lucha independentista pero su encierro no está vinculado directamente con esta).

El encarcelamiento de independentistas podríamos decir que comenzó con la condena de Pedro Albizu Campos y los compañeros nacionalistas en 1936 luego de ser enjuiciados en la corte de Estados Unidos en Puerto Rico. Acompañaron a Albizu en su destierro a la prisión de Atlanta, Juan Antonio Corretjer, Luis F. Velázquez, Erasmo Velázquez y Clemente Soto Vélez.

Desde entonces, y por espacio de 81 años, hemos tenido independentistas presos, con excepción de un breve período de unos tres años a finales de los años cuarenta. A partir de la insurrección nacionalista en 1950, hace 67 años, hemos tenido siempre prisioneros políticos, aunque la oficialidad del Partido Popular con Luis Muñoz Marín a la cabeza por mucho tiempo los negara y con gran desprecio los llamara políticos presos. Conducta típica de nuestra política colonial, inventar frases para despachar asuntos serios y no tener que enfrentar la realidad y definirse ante ella.

Con la salida de Oscar recuerdo que en mi primer día en la Cámara de Representantes en 1973, durante los mensajes protocolarios de inicio de la sesión legislativa anuncie que había radicado como mi primera pieza legislativa una resolución a favor de los prisioneros nacionalistas Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda, Irving Flores, Andrés Figueroa Cordero y Oscar Collazo.

Para mi sorpresa, luego de terminar mi mensaje, Severo Colberg , Vicepresidente de la Cámara, solicitó un turno para anunciar que se unía como coautor de la medida. Minutos mas tarde se acercó a mi banca para decirme que él se hacía cargo de conseguir los votos para la aprobación. Y así lo hizo. Un par de semanas mas tarde se aprobó la resolución, no sin antes producirse algunos encontronazos en el debate.

Recuerdo también que en el debate Roberto Rexach Benítez rompió con la postura oficial del PPD de que eran políticos presos y atacó fuertemente lo que hasta entonces era el discurso oficial del PPD.

Traigo estas memorias porque la campaña de excarcelación de los nacionalistas atacantes del Congreso dejó unas enseñanzas sobre el trabajo unitario y de amplitud que sirvieron en buena medida para triunfar con Oscar. En la campaña de Oscar también hubo que romper con posturas sectarias para lograr hacer la causa de Oscar la causa de un pueblo. Una vez el pueblo mayoritariamente hace suya la demanda es cuestión de tiempo el triunfo.

Pero regresando al inicio, sería interesante un estudio del comportamiento del pueblo puertorriqueño en su apoyo a los presos políticos y como y por qué se rompen los esquemas de división tradicionales de nuestra política partidista y de tribu, y se logra una unidad puertorriqueña. Unidad que logramos en el plano cultural y deportivo pero que tan difícil se nos ha hecho trasladar esa unidad y alcanzar consensos a nivel político a pesar de una experiencia tan aleccionadora como la lucha de Vieques y el triunfo que obtuvimos sobre un enemigo tan poderoso como la Marina de guerra de Estados Unidos.

Una vez mas en esta lucha por Oscar se manifiesta la enorme fortaleza y la reafirmación de nuestro sentimiento nacional. Eso que llamamos sentimiento nacional no es otra cosa que sentirnos puertorriqueños por encima de todo. Ese sentimiento nacional es lo que nos ha mantenido vivo como pueblo frente a la agresión de mas de un siglo de coloniaje yanqui.

A la misma vez en esta jornada hemos validado nuestro concepto de nación: el que somos una sola nación los boricuas de allá y los de acá. Qué mejor ejemplo de “una sola nación” que el de Oscar y el de los compatriotas pertenecientes a la FALN liberados en 1999, luego de una larga e intensa campaña. Junto a Oscar tenemos también que rendir tributo a Carmen Valentín, las hermanas Alicia y Lucy Rodríguez, Dylcia Pagán, Alejandrina Torres, Luis Rosa, Edwin Cortés, Ricardo Jiménez, Adolfo Matos, Elizam Escobar, Alberto Rodríguez y Carlos Alberto Torres liberado más reciente. Ellos han hecho sentir con enorme fuerza ese otro pedazo de la nación puertorriqueña en el reclamo de nuestra libertad e independencia.

El programa político del Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) desde su fundación elaboró el concepto de “una nación” al expresar: “Los puertorriqueños residentes en la Isla y en las ciudades de Estados Unidos formamos parte de una misma nación y constituímos una nacionalidad única y diferente a otras existentes en ese país. Por consiguiente proclamamos nuestro derecho a organizar a los puertorriqueños de aquí y de allá”.

Sigue diciendo el programa del PSP de entonces y tan vigente hoy como lo fue ayer:

“El hecho de encontrarse dentro de las fronteras nacionales de la metrópolis imperialista les provee a los puertorriqueños en Estados Unidos la oportunidad de hacer contribuciones decisivas a nuestra lucha de liberación. Esa parte de los nacionales puertorriqueños que se encuentran en las “entrañas del monstruo” significa que la nuestra es una lucha de liberación que el imperialismo tendrá que pelear dentro de sus propias fronteras nacionales.”

No hay duda que Oscar y los compañeros y compañeras de la FALN han hecho contribuciones decisivas en la libertad de la Patria y ha obligado al imperialismo a combatir nuestra lucha de liberación dentro de sus fronteras nacionales.

Oscar en Casa: Los y las que estuvieron con él

Un día antes del cabal cumplimiento de su sentencia, era mucha la emoción que sentían. Al teléfono, sus compañeras y compañeros exprisioneros(as) políticos(as) puertorriqueños evidenciaban la contentura de un niño o niña que se medio duerme esperando la llegada de los Reyes Magos.

“Estoy loca de que amanezca”, contestó de inmediato Carmen Valentín a preguntas de este semanario sobre la excarcelación de Oscar López Rivera, quien saldría a la libre comunidad al día siguiente, el pasado miércoles 17.

Valentín resaltó durante la corta entrevista telefónica la alegría que sentía por Karina, su nieta y la de Oscar también. Rememoró, en un intento de recorrer los casi 36 años que pasó en prisión López Rivera, cuando de niña Karina visitó las diferentes cárceles de Estados Unidos para ver a su abuelo. Dijo, además, que al fin había llegado el momento para que Karina, Oscar y Clarisa (única hija de Oscar) compartieran juntos en total libertad.

Antes de despedirse, Carmen Valentín auguró un miércoles “especial y diferente” para Oscar, pues lo recibiría el pueblo que se unió para lograr su indulto. Y así fue. Ese 17 de mayo, desde tempranas horas de la mañana se presenció en las afueras del apartamento de Clarisa – donde Oscar se encontraba bajo arresto domiciliario desde el pasado 9 de febrero – un nutrido grupo de personas que apoyaron la gran campaña nacional e internacional a favor de la excarcelación. Hasta el Coro del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico entonó canciones en ese primer recibimiento.

A eso de las 11:00 de la mañana, periodistas de medios locales y extranjeros aguardaban en la playa de El Escambrón el inicio de lo que fue la primera conferencia de prensa que López Rivera ofreció tras haber cumplido su sentencia. Allí, frente al mar que anhelaba sentir, le habló al pueblo puertorriqueño y le agradeció a todos los y las que fueron esenciales para obtener ese logro colectivo.

“Quiero darles las gracias a los presidentes Jimmy Carter, Bill Clinton y Barack Obama porque ellos respondieron a los reclamos y exigencias de nuestro pueblo y conmutaron las sentencias de todos(as) nuestros(as) presos(as) políticos(as). Primero, en 1979, las de nuestros cinco Héroes Nacionales: Lolita Lebrón, Irvin Flores, Andrés Figueroa, Oscar Collazo y Rafael Cancel Miranda. Segundo, en 1999, la de mis doce camaradas: Alejandrina Torres, Dylcia Pagán, Carmen Valentín, Lucy Rodríguez, Alicia Rodríguez, Carlos Alberto Torres, Elizam Escobar, Luis Rosa, Adolfo Matos, Edwin Cortés, Alberto Rodríguez y Ricardo Jiménez. Y por fin, la de este humilde servidor. Las decisiones de los tres hicieron posible que ya no haya presos políticos boricuas en prisiones estadounidenses, y que haya sido nuestro pueblo el único que ha logrado la excarcelación de todos(as) sus presos(as) políticos(as)”, expresó Oscar mientras el público presente le regalaba aplausos a cada uno de los compañeros de lucha que iba mencionando el hombre de 74 años de edad.

El compañero Alberto Rodríguez le comunicó a CLARIDAD que le complacía ver a Oscar libre y que se alegraba de que ya pudiera caminar entre su pueblo. Continuó expresando que “para mí lo más importante es que nos alegramos por su regreso a la lucha por la independencia de Puerto Rico. Ahora más que nunca, la Nación necesita que cada uno de nosotros se una para luchar contra la Junta de Control Fiscal y la austeridad inhumana que nos impone, y para comenzar un verdadero proceso de descolonización”.

Alberto Rodríguez recalcó la gran victoria que significó para Puerto Rico lograr la excarcelación del natal pepiniano a pesar de que “a los puertorriqueños se nos recuerda constantemente que somos una pequeña nación insular, que somos la colonia más antigua del mundo, que somos pobres e incapaces de manejar nuestros propios asuntos y de lograr nada”. En cambio a esos planteamientos, Rodríguez destacó que “esta pequeña isla ha obligado a la metrópolis, al imperio, a liberar a nuestros soldados, nuestros prisioneros políticos no una, sino tres veces. Una vez más hemos demostrado nuestra fuerza, nuestro genio y nuestra determinación movilizando a nuestra nación para liberar de nuevo a otro prisionero político: Oscar López Rivera”.

Precisamente, el hombre que recién pudo ver el mar dijo en sus primeras declaraciones públicas que continuaría luchando por adelantar la descolonización de Puerto Rico apoyándose en el valor de la unidad. En ese sentido, Carlos Alberto Torres expresó que “escucharlo prometer que va a luchar por la independencia de Puerto Rico es evidencia de que el hombre está claro”. Torres, quien reside en Chicago, fue testigo de la segunda fiesta de bienvenida que le regalaron a Oscar. El 18 de mayo el pueblo puertorriqueño en la diáspora lo esperaba “conmovido y alegre” en el Paseo Boricua.

“Mientras estuve preso, yo nunca dudé que íbamos a estar juntos aquí”, le confesó Oscar a Carlos Alberto durante su encuentro en Chicago. “Oscar llega a Puerto Rico cuando el país está tan malo y desde Wall Street quieren seguir sacándole; el plan de ellos es enriquecerse a nuestras costillas”, comentó Torres antes de declarar que la llegada de Oscar a la Isla significa que “un auténtico líder y hombre de compromiso puede ofrecerse al rescate de la economía…Podemos contar con una voz sabia, con un líder que trae buenas ideas y que ha sacrificado su vida para cumplir con lo que él considera importante”.

Por su parte, Luis Rosa coincidió con Carlos Alberto en que, debido a lo que está atravesando Puerto Rico, la salida de Oscar tiene un significado grandísimo “primero porque a esos que luchan les entra un poco más de ánimo y deseos de continuar la lucha, y segundo porque para los que se han sentido un poco pesimistas es una victoria que les llena de esa esperanza de que un Puerto Rico diferente es posible”.

“Los que luchamos nunca esperamos nada en recompensa; luchamos por la necesidad de hacerlo, por el amor a la Patria y a nuestra gente, pero cuando uno recibe el abrazo del aprecio, el cariño de un pueblo, eso se acepta”, dijo Luis Rosa sobre las manifestaciones de afecto que le ofrece el pueblo a estas personas que han renunciado a su libertad física por defender un ideal.

“Para mí, Oscar todavía no ha internalizado lo que él representa para este pueblo, pero yo creo que los abrazos de la gente le van a dejar saber que ha llegado a su Patria, a su hogar, donde va a poder compartir e integrarse a una lucha vibrante, que cuenta con unos estudiantes que han demostrado un patriotismo y un amor por la Universidad”, afirmó Rosa.

Respecto al estudiantado que continúa en pie de lucha en defensa de la Universidad de Puerto Rico, Edwin Cortés expresó en entrevista con CLARIDAD que Oscar debe representar un ejemplo de victoria para los estudiantes sentenciados de la UPR. Cortés aseguró que López Rivera, en sus primeros discursos públicos, ha tenido presente la situación actual de la Universidad y “el futuro de nuestra Nación, la juventud”. Este compañero se ha comprometido con la juventud puertorriqueña y latina en el Barrio Boricua en Chicago y se ha desempeñado en proyectos educativos como el Centro Cultural Puertorriqueño y la Escuela Pedro Albizu Campos, ambos impactados por la figura de Oscar López Rivera.

Otro compañero de lucha que le concedió la entrevista a este medio fue Ricardo Jiménez, quien indicó que “para mí” es una profunda alegría ver a nuestro héroe nacional regresar otra vez a su Patria, pero fue una agonía para mí esperar 17 años, desde que salí de la cárcel y lo último que vi fue su espalda”. “Si algún día me pasa algo, al fin mi corazón está aliviado porque sé que él está con la nación puertorriqueña, con su familia, y que fue una victoria grandísima el poder traer a todos los presos políticos de esta época”, continúo Jiménez.

La conversación con Ricardo se efectuó dos días antes de que Oscar pisara el Barrio Boricua en Chicago. Por eso, dijo que todos los líderes comunitarios, oficiales electos y organizaciones comunitarias que conocen a Oscar por décadas estaban felices con el próximo encuentro. En cuanto a él, confesó: “soy afortunado de conocer a Oscar hace 45 años”.

Adolfo Matos, por otro lado, definió como un “sentimiento mixto” su parecer ante la llegada de López Rivera. “Es una alegría inmensa podernos reunir de nuevo después de tantos años de no poder compartir, pero a la misma vez se ve la ofensa grande del gobierno norteamericano que alardea tanto de democracia y mira lo que hace aquí en Puerto Rico”, sentenció Matos en aras de explicar el país y el momento crucial al que regresa Oscar. Pero, como coincidieron muchos y muchas de las entrevistadas, Elizam Escobar aseguró que ahora “lo que faltan son dirigentes que estén probados, que tengan credibilidad y que la gente respete. Oscar López es un ejemplo que tiene el respeto del pueblo”.

Dylcia Pagán respondió que el cumplimiento total de la sentencia de Oscar significa para ella un hecho “histórico porque ya son más de 35 años que no puedo darle un abrazo” y entre risas continúo: “a él le gusta dar, pero va a tener que aprender a aceptar porque todo el mundo lo quiere abrazar”. Pagán informó, además, que el municipio de Loiza está organizando una actividad para Oscar y ella ha sido parte del comité coordinador.

“Todo después de la salida de Oscar va a ser diferente porque conozco lo que él puede aportar y he visto que la gente ha depositado en él una confianza que no va a menospreciar, ni a traicionar”, aseguró Luis Rosa.

Oscar en Casa: Oscar llega repartiendo abrazos

Durante el encarcelamiento que se prolongó por 35 años Oscar López Rivera no tuvo muchas oportunidades para repartir abrazos. En aquel ambiente diseñado para el castigo el amor y la hermandad estaban absolutamente racionados, como una manera de castigar. Para alguien como Oscar esa privación debió haber sido uno de sus peores tormentos.

Tal vez por eso ahora, porque tiene tantos abrazos acumulados a lo largo de más de tres décadas de privación, los reparte con prodigalidad. Y no te abraza alguien que, cargando 74 años de edad combinados con 35 de prisión, debiera tener sus carnes flácidas y la barriga fofa. El que tiende sus brazos fuertes es el pequeño cuerpo de un atleta, sólido y fibroso. Abraza con energía, como queriendo trasmitir en unos segundos el cariño pacientemente guardado por tantos años.

Barack Obama dejó para el final de su mandato la orden que le conmutó la sentencia al héroe boricua. Muchos ya habíamos perdido la esperanza al ver que se acercaba el 20 de enero de 2017 sin que llegara la alegría. Oscar, sin embargo, esperaba tranquilo, siguiendo su rutina en prisión con la misma paciencia que antes habían desplegado otros grandes.

¿Por qué te excarcelaron?, le pregunté el sábado en la tarde cuando ya respiraba el aire de Santurce y con la pasmosa tranquilidad de siempre esperaba la llegada del 17 de mayo, día de su excarcelación definitiva. “Porque Puerto Rico nunca olvida a sus presos”, dijo como si decretara una sentencia.

Relató entonces la lucha que se dio en la Isla y entre los boricuas de Estados Unidos que condujo en 1979 a la excarcelación de los patriotas nacionalistas Andrés Figueroa Cordero, Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda, Oscar Collazo e Irving Flores. Aquella presión, en la que desde Chicago participó activamente el propio Oscar, atrajo la solidaridad mundial que finalmente condujo a la orden de excarcelación suscrita por el presidente James Carter.

Pocos años después, sigue relatando Oscar, comenzó la lucha por la liberación de los patriotas vinculados a las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) entre los que estaba él. La presión desde Puerto Rico y desde los barrios nuestros en Estados Unidos fue otra vez grande, también con impacto internacional, hasta que el presidente Bill Clinton firmó la excarcelación en 1999.

La lucha siguió por los que quedaban en prisión con el desenlace que ya conocemos. Oscar conoce y aprecia el esfuerzo que en su caso se hizo desde distintas partes del mundo; desde la siempre solidaria Cuba, desde Venezuela y tantos otros lugares, así como la participación importante de figuras religiosas como Desmond Tutu y el Papa Francisco. Pero centraliza el esfuerzo en el pueblo puertorriqueño porque es consciente que si aquí no se hubiese desarrollado la lucha que envolvió a prácticamente toda la sociedad, difícilmente los del exterior se hubiesen movilizados.

“Puerto Rico no olvida a sus presos”, repite y compara su situación con la de los luchadores afro estadounidenses que, a pesar de la fuerza política que sin duda tiene esa comunidad y de la ubicación estratégica en el gobierno y en la economía de muchas de sus figuras, no ha logrado excarcelar a un grupo grande de prisioneros que ahora mismo extinguen condenas superiores a la que él extinguió. Como los tiene presente en sus pensamientos, uno por uno fue nombrando a los dirigentes del Black Panther Party que permanecen en prisión, algunos desde hace más de 45 años, sin perspectiva de que puedan dejar los barrotes atrás como fue su caso. Lo clave para que finalmente se lograra su liberación y para que Barack Obama la firmara estando ya de salida, fue que nuestro pueblo nunca lo olvidó. De ahí su agradecimiento.

De sus tiempos en prisión Oscar recuerda con cariño los años que compartió con Fernando González Llort, uno de los “Cinco héroes” cubanos que cumplieron largas condenas en Estados Unidos, acusados de espionaje por luchar en la Florida contra grupos terroristas que conspiraban contra Cuba. Fernando y Oscar compartieron la misma celda durante cuatro años, de 2008 a 2011. “Fueron mis mejores años en la cárcel”, dice. Por primera vez gastaba sus horas en buena conversación con otro antillano que, como él, llegaba a la prisión por ser fiel a sus ideas revolucionarias.

Nos cuenta que con ayuda de Fernando pudo elaborar un aparato de radio, rudimentario pero efectivo, que les permitía captar las ondas que llegaban desde el entrañable Caribe de donde ambos provenían. Era un aparato construido a partir de uno convencional que, eficientemente alterado y auxiliado por un cable colocado en la reja carcelaria, permitía que voces puertorriqueñas y cubanas llegaran hasta aquella fría prisión del medio oeste estadounidense. Aquel junte antillano terminó abruptamente en 2012 cuando el revolucionario cubano fue trasladado a una prisión ubicada en Arizona. Pero Oscar se quedó con la radio con la que siguió escuchando voces entrañables que llegaban desde Puerto Rico.

Desde el pasado 9 de febrero Oscar ha estado fuera de la celda. Hasta el pasado 17 de mayo estuvo en virtual arresto domiciliario, aunque en la mejor de todas las “prisiones” posibles, el apartamento santurcino de su querida Clarisa. Llegó allí con un grillete electrónico que vigilaba sus movimientos, pero que no le impidió volver a escuchar otra vez el sonar de un coquí y correr al balcón del apartamento en la primera madrugada para ver las estrellas. Ahora que finalmente terminó su condena carcelaria aclara que no sale a la “libertad” sino que solamente ha sido excarcelado. Nadie viviendo en una colonia puede ser libre y él aclara que no lo es ni lo será hasta que la condena de su patria termine.

Como una vez contó sus años un ex prisionero de las cárceles franquistas, el poeta Marcos Ana, Oscar tiene 74 años de edad, pero tan sólo 39 de vida. Los otros 35 no los vivió plenamente y, como el poeta español, no puede considerarlos como vividos. Pero sale de prisión con la moral intacta y lo suficientemente saludable para seguir luchando. Preguntado cómo se visualiza aclara que sólo “quiere dar un mensaje de amor” y un aviso “de que se puede”. Desea que en el futuro los puertorriqueños pudiéramos “luchar juntos” en un mismo movimiento o frente que nos permita avanzar hacia la terminación del coloniaje. Durante los años que le quedan, que a juzgar por su cuerpo fibroso serán muchos, estará en la lucha diciéndonos con su ejemplo que sí se puede.

Oscar en Casa: Razón de ser de la campaña para excarcelar prisioneros políticos

El Comité Pro Derechos Humanos de Puerto Rico, es una prolongación del Comité Unitario Contra la Represión y de Ofensiva 92, entre otros grupos coincidentes. Se creó para dar continuidad y apoyo a la defensa de prisioner@s que cayeron presos en combate por la defensa de uno de los derechos humanos más fundamentales y genésicos, como es el derecho a la autodeterminación de los pueblos. Uno de esos últimos prisioneros que, de manera ejemplar y sacrificial, cumplió treinta y seis años de cárcel por defender la independencia de Puerto Rico, es el patriota Oscar López Rivera. Con él, como con los demás prisioneros(as) políticos, seguimos la línea de cumplir con los siguientes objetivos:

Creación de  una junta  compuesta por  representantes de diferentes sectores y  miembros de los organismos involucrados en la campañas de excarcelación coordinada por  el Dr. Luis Nieves Falcón. El trabajo se encaminó a sensibilizar sobre nuestros pres@s y las  condiciones de reclusión partiendo de que  estaban encarcelados por su  participación en la  lucha por la independencia de PR y las luchas sociales. Romper con el desconocimiento de quiénes eran éstos  y educar sobre el concepto prisionero de Guerra fue vital. Preparamos cuadernos de formación, documentales y collages de éstos y sus familia y creamos un cuaderno de cómo organizar grupos  de apoyo. Se desarrollaron comités por la Isla reforzando así los  existentes.

Gestionamos endosos más allá del independentismo, entre sectores que respetaran el concepto de defensa de derechos humanos de los prisioneros y el derecho a la autodeterminación, independientemente de preferencia final de estatus político en nuestra relación con EE UU. Uno de los objetivos fundamentales era consolidar el respaldo nacional. Mantener opinión pública a favor de nuestra causa aun en el ambiente divisionista electoral.

Se Intensificó la campaña para obtener un amplio y representativo recogido de cartas para enviar a distintos presidentes de EE UU, de manera que se viera la constancia y la determinación de conseguir que creciera el reclamo de excarcelación de nuestros presos políticos. Organizamos actos religiosos por toda la isla y  visitas, casa a casa,  a escuelas e iglesias y grandes movilizaciones.

Se celebraron actividades de carácter indirecto y cultural (celebración de cumpleaños de los patriotas presos). Organizamos eventos de carácter internacional, como el que sesionó en Vieques,  Río Piedras así como el de la Haya en España, y también en NY, Cuba y Nicaragua.  Visitamos China, Irlanda del Norte y Africa.

Nuestro enfoque era dual: En lo procesal, presentar el caso de los presos como un reclamo de derechos humanos, de modo que el mismo pudiera convertirse en voz de consenso de todo nuestro pueblo, yendo más allá de las filas del independentismo, aún cuando éste sector llevara, como en efecto llevó, el peso de la campaña por excarcelar nuestros prisioneros (as) políticos. En lo sustantivo, plantear que nuestros prisioneros estaban presos por sus ideales políticos, en especial por ser combatientes contra el coloniaje y por su defensa a favor de la independencia de Puerto Rico, siendo la independencia el derecho universal más fundamental de un pueblo sometido al delito del coloniaje, como es el caso de Puerto Rico.

Esta posición nos ganó ataques irracionales e injustos, de sectores que pretendían que se suavizara la defensa de los principios políticos de estos compañeros (as) presos, diz que con el objetivo de que se ampliara el apoyo a su excarcelación, aunque en la práctica equivalía a una expresión sugerida, de arrepentimiento, que es lo que el poder colonial históricamente les ha reclamado a todos como condición para excarcelarlos. Persistimos y se logró que todos salieran en libertad sin que ninguno de ellos, con condiciones o sin condiciones, firmara carta alguna de arrepentimiento por haber luchado por los medios que fueran, en defensa del derecho del pueblo de Puerto Rico a combatir el coloniaje y a reclamar la independencia de Puerto Rico como un derecho inalienable.

El caso de Oscar López Rivera fue y sigue siendo el más difícil de los últimos tiempos. Oscar se negó a salir, indultado por Clinton el 1999 para salir diez años más tarde en el 2009, por razón de que no le ofrecieron nada a Carlos Alberto Torres y a Haydee Bertrán, además de que, estando preso, le imponían unas condiciones onerosas que, bajo el control de los carceleros, podían alegar que las había violado y negarle su derecho a la excarcelación final. Añádase a esa dificultad de circunstancia política, el evento de septiembre 11 de 2001, que enrareció el clima de derechos civiles en EE UU y logró que el gobierno incrementara la represión, las medidas de seguridad, legislara el “Patriot Act”, como instrumento preciso de represión política y demonizara a los que lucharan por la excarcelación de presos políticos, a quienes calificaban de terroristas. Bajo ese clima político, varios de nuestros aliados en la diáspora planteaban que Obama estaba bregando con la reforma migratoria y la reforma de salud y no quería que le pusiéramos sobre el plato más presiones sobre controversias agudas que las que tenía. Algunos se plegaron a esa exigencia mediática por razones tácticas y en algunos casos hasta electorales. De más de uno escuché ese argumento sin que lo hiciera público, en espera de mejores tiempos para recabar nuevamente su apoyo político.

Eventualmente conseguimos (el CDHPR), el apoyo de cuatro ex gobernadores de Puerto Rico y uno en funciones. Conseguimos Resoluciones de Senado y Cámara bajo la incumbencia de ambos partidos principales, PNP y PPD. El apoyo de la Coalición Ecuménica, que agrupa iglesias protestantes y la Iglesia Católica, representada por sus líderes principales y más liberales. El apoyo de todo el sector del independentismo, que en el caso de Oscar se unió solidariamente en el reclamo de su excarcelación y consiguió invaluable ayuda para lograr apoyos internacionales. Vale destacar que siete premios Nobel de la paz se unieron a este reclamo, así como la ONU, a través del Comité de Descolonización, la CELAC, La COPAL, La Internacional Socialista, El Foro de Sao Paolo y la red de países que apoyan la revolución, tanto en Cuba como en Venezuela. Puntales en ese apoyo internacional fueron; en igual orden de importancia, el PIP, el MINH y el Comité de Solidaridad con Cuba en Puerto Rico. La lucha de todo nuestro pueblo en y fuera de Puerto Rico, nación interna y diaspórica , fue factor fundamental para que Obama oyera el reclamo de justicia y excarcelara a Oscar. Oscar regresa a su patria, que nunca lo tuvo ausente. Oscar se integrará al pueblo para aprender y enseñar cómo se lucha y se vence, en defensa de un ideal, cuando se resiste, viviendo con amor y constancia en defensa de la libertad patria…C

Oscar en Casa: Bienvenida a un Gigante de la resistencia y la lucha

Hace cuatro años yo no sabía quién era Oscar López Rivera y tampoco la inmensa mayoría de los puertorriqueños. Varias organizaciones habían mantenido vigente el interés en su excarcelación, pero este éxito se centraba en los grupos independentistas de intensa militancia. La situación en ese momento la describió muy bien un amigo, conocido y respetado partidario de la independencia: Oscar se conocía solo en el “gueto de los independentistas”. ¿Cómo fue que cambió todo esto? No pretendo pensar que nuestro grupo 32xOscar fuera responsable de toda la popularidad actual, pero el sacarlo de ese gueto en gran parte fue consecuencia de varias iniciativas nuestras.

El 29 de mayo del 2013 Oscar cumplía 32 años de cárcel y escasamente seis semanas antes mi prima Sonia Cabanillas, su compañero Nick Quijano, mi esposa Myrta y yo, habíamos seleccionado esa fecha para la primera actividad de nuestro grupo, el encarcelamiento simbólico llevado a cabo simultáneamente en la Plaza de Armas de San Juan y las plazas de Caguas, Ponce, Mayagüez y Arecibo. Empezamos a medianoche. La idea era que, durante 24 horas, numerosas personalidades de nuestro País estarían simbólicamente prisioneros en una celda recreada con las mismas dimensiones en las que estaba encarcelado Oscar. Comenzamos asignando turnos de 30 minutos, pero el entusiasmo fue tal, que para poder acomodar las peticiones, tuvimos que reducir los turnos a 15 minutos y eventualmente, para evitar un motín, terminamos abriendo las celdas para lograr colocar, no individuos, sino grupos de personas. Terminaron encarcelándose importantes personalidades del mundo artístico al igual que del ámbito político, literario, médico, legal y deportivo. Hasta un religioso, famoso por su homofobia, hizo el sacrificio de encarcelarse con Pedro Julio Serrano, reconocido homosexual.

La próxima actividad fue el 23 de noviembre del 2013, cuando nuestro grupo, conjuntamente con el Comité Pro Derechos Humanos celebramos una masiva marcha en pro de la excarcelación de nuestro preso político. Con el fin de servir como himno para la marcha, 32xOscar comisionó a Rafael Taboas una canción. Él tomó prestada la melodía y la letra de la canción “Libre”, popularizada por Nino Bravo y he aquí parte de lo que él escribió y luego nos cantó Chucho Avellanet:

Tiene más de treinta años

nuestro Oscar… en cárcel federal…

pero tras la frontera está su hogar…

su fiel San Sebastián.

Para él los barrotes solo son…

un trozo de metal

Es inminente la excarcelación…

su pueblo aclamará…

Libre, como el sol cuando amanece, siempre libre…

quiero a Oscar…

Libre, como su alma que escapó de la prisión…

no hemos de claudicar…

Libre, como el pueblo que se expresa en su exigencia

y su pensar,

Camina sin cesar por la causa de Oscar…

y sabrás lo que es al fin la libertad…

Con su bandera un pueblo marchó…

cantando su canción….

¡Y cómo marchó ese pueblo solidario! Los cálculos de asistencia fluctuaron entre 35,000 a 50,000.

Las cartas de Oscar a su nieta Karina fue una de nuestras iniciativas más exitosas y su impacto en el proceso de excarcelación es incuestionable. Cuando fundamos nuestra asociación, Oscar era considerado como un gran patriota puertorriqueño, un gran revolucionario, pero lo que nadie había exaltado era su lado humano. Muchas fueron las críticas y los ataques lanzados contra nuestra colectividad al publicar estas cartas que “pintaban a Oscar como un abuelito”, desvirtuando su carácter como patriota. A nadie se le había ocurrido que era compatible el ser abuelo a la misma vez que patriota. La serie de cartas con el título de “Las manos en el cristal” cautivó el corazón de los lectores y humanizó la figura de Oscar desde la primera que publicamos en El Nuevo Día.

Las cartas a Karina revelaron los pensamientos más tiernos e íntimos y las lecciones de vida de un abuelo a su nieta. Pero más allá de eso, nos permitieron echar un vistazo al mundo secreto del preso político en la cárcel. Cómo se celebra un cumpleaños, una despedida de año, cómo se las ingenia para calentar café en su celda, los abusos cuando le botaron los materiales para pintar sus cuadros, y hasta sus vivencias con los vietnamitas en la guerra.  En esas cartas nos narró también las técnicas que usó para poder sobrevivir doce años en un calabozo estrecho y monocromático, en confinamiento solitario, con periodos en que le mantenían las luces encendidas las 24 horas del día y otros en que le despertaban cada 30 minutos. Igualmente, nos explicó en esas cartas cómo hizo para mantener una sanidad mental envidiable, cuando las estadísticas indican que la gran mayoría de los presos después de unos pocos meses en solitaria desarrolla trastornos mentales serios, incluyendo alucinaciones. De momento teníamos a un personaje, para aquel entonces abstracto, que se nos transformaba en un ser humano sensible, con el que fácilmente nos podíamos identificar. A través de sus cartas todos logramos comprender el extraordinario sacrificio de Oscar por su ideal. Como bien ha comentado el periodista Benjamín Torres Gotay, “Puede que no nos guste que López Rivera sea independentista, pero no podemos negar que dio por sus creencias mucho más de lo que cualquiera de nosotros ha dado, o podrá dar jamás, por las nuestras”.

En una de sus cartas, Oscar escribió “Querida Karina: Después de la familia lo que más echo de menos es el mar, ya han pasado 35 años desde la última vez que lo vi.” Esto nos sirvió de inspiración para nuestra próxima iniciativa, “Al Mar x Oscar”, idea de Nick Quijano. Resultó un espectáculo muy visual, emotivo y de gran colorido provisto por las múltiples pequeñas embarcaciones que zarparon de la Bahía Urbana. Una de ellas transportaba un llamativo cabezudo de Oscar confeccionado por Pedro Adorno y su grupo “Agua, Sol y Sereno”. Al atracar en la Puerta de San Juan, inmediatamente Oscar se unió en un largo abrazo a su hija Clarisa y nieta Karina. De ahí desfilamos todos a El Morro donde disfrutamos de un hermoso concierto con Chucho Avellanet, Chabela Rodríguez, Andy Montañez, la Banda Acústica Rodante, Zoraida Santiago, Christian Nieves y sus Trovadores, Los Bardos (Tuna de UPR), Cultura Profética, Así Somos, Trío Taboas-Scharrón-Calderón, Benito de Jesús, Tito Vicente, Libeth y Josean López con su trío ‘Los Ases del Recuerdo’. Esta actividad fue coordinada por Pedro Muñiz, Julio Ramos, Benito de Jesús y varios otros, e incluyó el lanzamiento de una inmensa chiringa de Oscar, obra de Rafi Trelles.

Otras funciones llevadas a cabo por nuestro grupo incluyeron “A Escribir x Oscar”, una campaña para motivar al pueblo a enviar miles de postales con mensajes de apoyo a Oscar que luego seguimos con otra campaña “A tuitear x Oscar” en la cual enviamos miles de mensajes al Papa Francisco pidiéndole su intervención en el caso de Oscar. “Rogativa x Oscar” fue otra emotiva ceremonia donde convocamos a los líderes religiosos a una procesión que comenzó en la estatua de la Rogativa en el Viejo San Juan.

Hay más, pero se acabó el espacio. Concluiré diciendo que tal y como presagió Rafael Taboas: “es inminente su excarcelación… y sabrás lo que es al fin la libertad”. Ya todos podemos comenzar a celebrar la aspirada unión de nuestro héroe nacional a su patria. Un pueblo totalmente hermanado y que por años reclamó su regreso, el 17 de mayo recibirá a Oscar eufóricamente agradeciéndole su extraordinario y noble sacrificio.

Durante su torturado y deshumanizante encarcelamiento, el carácter de Oscar fue moldeado por 12 largos años de privación sensorial en solitaria y 23 años adicionales durante los cuales ni tan siquiera le permitieron asistir al entierro de su madre. La meta final de su castigo era el “espiriticidio”, palabra que el mismo acuñó asegurando que “mi espíritu resucitará si los carceleros logran sus metas … Mi certeza radica en mi confianza en que he elegido servir a una causa justa y noble.” No fue necesario resucitar, porque sus carceleros se equivocaron al no saber aquilatar que detrás de este hombre de escasamente 5 pies con 3 pulgadas había un gigante en espíritu y resistencia. Oscar se impuso por encima de todos los arduos esfuerzos de sus carceleros por aniquilarle la voluntad que ahora resurge más fuerte que nunca.

Sería sumamente injusto despedirme sin antes reconocer la labor del mas talentoso y comprometido grupo de personas que he dirigido, las que formaron o colaboraron con 32xOscar, cuya meta ya se cumplió cabalmente y así felizmente llega nuestro grupo a su final no sin antes agradecer la devota tarea de Zulmi Santiago y Vitin Calderón en desarrollar y mantener nuestra página web al igual que la del Dr. Manuel Martínez Maldonado en servir de portavoz.