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“La consulta de ubicación no es un permiso”

 

Entrevista con José Rivera Santana

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

“Mejorar el sistema de permisos es posible, todo lo que se pueda implantar, diseñar, pero para que ocurra debe hacerse siempre y cuando no se afecte y se derrote el interés público”, apuntó en entrevista con CLARIDAD el planificador José Rivera Santana.Desde esa óptica, los proyectos para una “reforma de permisos”, que se apresta a volver a considerar la Legislatura en esta segunda sesión, el PC 1213 radicado por la gobernadora y el PS 1183 del presidente del Senado, no hacen ninguna falta.

El no afectar y derrotar el interés público tiene que ver con una buena planificación, el mejor uso del suelo y la seguridad de la gente ante las actividades que se vayan autorizar mediante permisos que se concedan. Ya sea actividades de construcción o permisos de uso de ciertas actividades, el principal requisito es que el permiso sea uno  responsable. Un permiso responsable es aquel que garantiza una buena planificación del territorio, la seguridad de los ciudadanos y el derecho de la gente a hacer uso de las distintas actividades que quiera realizar y a las que tenga derecho, expuso.

Ante el hecho de que no todo se puede construir, ni en cualquier parte, el  sistema de permisos tiene como fuente principal las políticas de uso de suelo que están contenidas en el Plan de Uso de Terrenos (PUT) y en las leyes aprobadas mediante legislación. Esas fuentes de donde  parte el sistema de permisos no pueden ser derrotadas, apuntó. Una de las cosas que saltan a la vista cuando se analizan ambos proyectos es que el sistema de permisos propuesto  derrota las políticas del uso de suelo y las políticas de planificación.

En otras palabras, se refiere a aspectos como el  PUT, a las leyes que protegen la zona del Karso, las de designar reservas agrícolas, la protección de los suelos rústicos especialmente protegidos, reservaras naturales, las leyes que tienen que ver con el manejo y uso responsable de protección de toda la zona costanera.  En el caso de la zona costanera  no solo tiene leyes, sino que, de hecho, existe el Programa de Manejo de la Zona Costanera que es uno en conjunto con agencias federales y el Gobierno de Puerto Rico, en especial con el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) y la Junta de Planificación (JP), las cuales tienen la responsabilidad de formular el plan y velar que se implante en toda la zona costanera de Puerto Rico. “Todas esas políticas aprobadas son agredidas o invalidadas de aprobarse tanto el proyecto de la gobernadora como el de Rivera Schatz”, indicó.

Otra dimensión del proceso es la garantía de la participación ciudadana. “El proceso tiene que ser responsable con garantizar a los ciudadanos la transparencia y la participación en dichos procesos, y en ambos proyectos se restringe la participación ciudadana, para no hablar de la Ley 82 que ya aprobaron y que estaba contenida en el proyecto de la gobernadora”.

La consulta de ubicación

El planificador que participó del Consejo Asesor para la JP en la preparación del PUT, puntualizó que la consulta de ubicación no es un permiso. Lo importante de la consulta de ubicación es que se trata de la solicitud de un uso que no está contemplado en la zonificación, en la calificación, ni en el PUT, ni en el plan territorial del municipio ni  está avalado por la política pública.

La necesidad de llevar a cabo una consulta de ubicación responde a que se trata de un uso o actividad en un lugar que se supone que no se haga. Por ejemplo, el proyecto Esencia requiere una consulta de ubicación porque  la calificación  del suelo es suelo rústico especialmente protegido y claramente esa calificación  establece que lo que propone Esencia no está permitido, además de por la zonificación.

Otra de las razones para la llevar a cabo una consulta de ubicación es si el proyecto es uno a gran escala. La  reglamentación de la JP  establece que debe hacerse una consulta de ubicación porque no se sabe el impacto que pueda tener el proyecto de una escala grande, por tanto es importante saber si en efecto el lugar se puede considerar  para hacer el proyecto.

Otro  ejemplo que trajo es el de la necesidad de una consulta de ubicación fue la construcción del Paseo Lineal en Puerta de Tierra. Este requería una consulta de ubicación, porque en el área donde se iba a construir —y que en efecto se construyó— es una zonificación dotacional. En específico, esa  zonificación establece que proyectos de esa escala no se pueden autorizar de manera automática, tiene que haber una evaluación.

Con la Ley 162 del 2009, de Reforma de Permisos, se eliminó la obligatoriedad de llevar a cabo vistas públicas para todas las consultas de ubicación. La celebración de vistas públicas para una consulta de ubicación quedó limitada principalmente a casos de recalificación  de suelos o variaciones significativas de uso. Además, la facultad de llevarla a cabo le fue transferida a una Junta Adjudicativa, en la Oficina de Gerencia de Permisos (OGP).

Rivera Santana resaltó  que aunque no es obligatorio la celebración de una vista pública y la participación ciudadana  en la consulta de ubicación,  sí debe haberla por la razón lógica de que  se trata de algo discrecional, debido a que  la política pública no lo avala o lo que se está proponiendo es para un lugar que no está zonificado y, como no está zonificado, no hay una política pública  establecida.  Denunció que aunque  no es obligatoria la participación ciudadana, el uso y costumbre  de la Junta Adjudicativa era celebrar vistas públicas, hasta que llegó el proyecto Esencia.

El planificador recalcó la pertinencia de la participación ciudadana en la consulta de ubicación, ya que en esta se toman en consideración los impactos que puedan tener lo que se está proponiendo, las consecuencias negativas para los recursos naturales, para el entorno urbano, así como la contaminación, las personas o que el proyecto está fuera de escala que desborda la capacidad de la infraestructura. En el caso de Esencia eso es claro, entre otros aspectos.

Las quejas sobre los procesos de permisos

 Cuestionado sobre qué tan difícil es un proceso de permisos, por ejemplo, para un pequeño comerciante como alegan los sectores que avalan los proyectos presentados, Rivera Santana reconoció que sin  duda hay casos donde no hay razón para que no se haya otorgado el permiso, por ejemplo, lo que se llaman los permisos ministeriales, que es cuando la zonificación permite el uso  que se pretende. Presentó como ejemplo un local en el centro urbano de Río Piedras, en donde la  zonificación  es comercial. Si la persona interesa poner una hospedería  y la zonificación lo permite, ese es un permiso ministerial, por lo que no hay razón para que no se dé, siempre y cuando el proponente pruebe que es dueño de la propiedad o tiene un contrato de alquiler y cumpla con los requisitos de ley. En este caso, por ejemplo, permiso de bombero, si tiene restaurante, el certificado de salud. Estos son unos requisitos lógicos que hay que cumplir.

“Si el peticionario cumple con los requisitos no hay razón para que no se dé el permiso y se emita rápido. El tiempo que puede tomar es el tiempo que le tome al proponente someter los documentos”.

Al respecto, atribuyó los retrasos en la otorgación de permisos a la falta de recursos de las agencias, la falta de tecnología, capacidad técnica y gerencial  más que a las políticas públicas y a la normativa.

En el caso de proyectos ambientales a  gran escala, denunció que hace falta que el DRNA tenga más técnicos para intervenir y poder emitir comentarios en un periodo de tiempo en que no comprometa un recurso natural por un problema de falta de capacidad y recursos humanos.

Rivera Santana dijo creer que el Centro Unido de Detallistas (CUD), el cual participó de la redacción del proyecto de la gobernadora, está exagerando cuando dice  que todo el que solicita permiso tiene problemas, porque se le expide tarde. Insistió en que la demora está en la falta de recursos de las agencias o, en ocasiones, porque el proponente  no sometió la  documentación completa, no probó que es el dueño de la propiedad o no tiene un contrato de alquiler, entre otros aspectos, o es un uso que no lo avala la zonificación y entonces tiene que ir por consulta de ubicación y por consulta de ubicación el proceso va a tomar más tiempo.

En esa línea, describió varios tipos de conducta  o experiencias en el proceso con el proceso de permisos. Están las personas que desconocen que se requiere un permiso  para la actividad que interesan e invierten en el negocio y no obtienen el permiso.  Hay otras personas que, conscientes de que la zonificación no  permite la actividad propuesta, insisten y se van por la consulta de ubicación, por lo que no puede reclamar después que se atrasó.  Y está la persona que es consciente, que sabe que se va a tardar, pero tiene una gran confianza de que van a  aprobar su proyecto por sus conexiones políticas o la corrupción. “Hay un componente de la jaibería,  que quiere de todas formas imponer su negocio por encima del interés público”.

Agregó que también está el problema de los gestores y profesional autorizado. Por esto último, exhortó a que cuando una persona le solicite la gestión de un permiso, y sabe que no se puede,  si es responsable y está comprometido con la conservación y las leyes, debe orientar a la persona que no gaste dinero ni tiempo. “Eso, creo que las personas lo van a agradecer. En muchas ocasiones son personas que no tienen muchos recursos, que hipotecaron su casa. Por esos sí me da mucha pena que no se les informó bien”.

Rivera Santana  concluyó su entrevista  haciendo hincapié en la necesidad de que de manera constante se ofrezca  divulgación sobre los procesos de permisos..

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Crisis administrativa en la UPR

 

 El Caucus de senadores académicos destacó reducciones en recursos y contradicciones en posturas oficialistas

CLARIDAD

Tras la salida de tres docentes de la Facultad de Ciencias Naturales y un comienzo de clases «alternativo», el Caucus de Senadores Claustrales y Estudiantiles del Recinto de Río Piedras denunció una crisis administrativa en la Universidad de Puerto Rico (UPR) por  disminuciones millonarias al presupuesto y que contrastan con las expresiones de la presidencia del sistema.

El organismo argumentó que el primer centro docente del país no cuenta con los recursos necesarios para comenzar el semestre puesto que la Junta de Gobierno aprobó un presupuesto que reduce, por $4.3 millones, el balance fiscal de Río Piedras. La decisión, rechazada por los representantes claustrales y estudiantiles de esta junta, se suma al patrón de advertencias que la administración ignora.

“La insuficiencia presupuestaria es una realidad documentada por el propio recinto. La Junta Administrativa advirtió desde septiembre de 2025 que la asignación presupuestaria disponible de $176.1 millones era insuficiente para sostener la operación mínima de la institución, identificando una brecha de $14.7 millones entre los recursos disponibles y necesidades operacionales”, expresó el grupo.

Asimismo, aseguraron que la situación financiera del recinto se refleja en la infraestructura y el mantenimiento de la planta física. La propia Junta Administrativa certificó, para el año fiscal 2027, que Río Piedras requería una inversión de $26.83 millones en mejoras físicas. No obstante, la Junta de Gobierno asignó, para ese mismo período, $4.92 millones, una diferencia que supera los $21 millones.

“Aunque el Comité de Presupuesto de la Junta Universitaria recomendó solicitar fondos adicionales para atender esa necesidad, dicha gestión no fue realizada”, agregaron. El Caucus señaló, igualmente, ajustes «uniformes» que quedan injustificados y sin representar ahorros para la institución. Mencionaron la renuncia del doctor José García Arrarás como director interino del Departamento de Biología y la destitución de la decana de la Facultad de Ciencias Naturales, la doctora Carmen Maldonado Vlaar, como consecuencias de las decisiones fiscales en la administración.

“El principal problema es que los recortes fueron aplicados mediante porcentajes uniformes, sin evaluar las necesidades particulares de cada unidad académica. Como resultado, el Fondo General neto asignado al Recinto de Río Piedras para el año fiscal quedó en $173.19 millones, cifra inferior al presupuesto del año fiscal anterior que refleja una insuficiencia de $2.93 millones”, arguyó el Caucus.

Del mismo modo, discutieron una posible disminución en la plantilla docente por las decisiones presupuestarias. Señalaron que el presupuesto que actualmente propone la Junta de Gobierno contempla menos nombramientos docentes, «en momentos en que diversos administradores académicos han presentado renuncias y existen denuncias sobre cancelación de contratos y reducción de servicios esenciales».

Los efectos de tener menos empleados docentes, explicaron, ocurrirán tiempo después, cuando no haya profesores para dirigir tesis, firmar propuestas federales ni responder a las agencias acreditadoras. El profesor Jorge Rivera Colón reparó, por su parte, que la baja en matrícula y el aumento en docentes contratados podría desmantelar la investigación en Puerto Rico, puesto que la UPR invierte $94 de cada $100 en investigaciones hechas en el país.

Los caucus de la institución han remitido comunicaciones a la legislatura para contrarrestar la narrativa de que la UPR opera con normalidad, además de constatar su desconfianza en el desempeño de la doctora Zayira Jordán Conde como presidenta del sistema. Reiteraron, por último, su apoyo a los Proyectos de la Cámara (PC) 1201 y 880, que proponen restablecer la antigua fórmula presupuestaria y fortalecer la autonomía universitaria, respectivamente.

Inicio de semestre complicado en Río Piedras

 La senadora estudiantil Astrid Lugo reseñó que 44 % del estudiantado en Río Piedras comienza el semestre con carencias financieras y que el 62 % vive con ingresos mensuales de $500 o menos. La situación, explicó la estudiante, impele a 4 de cada 10 estudiantes a considerar darse de baja y se suma a las determinaciones adversas que 33 estudiantes enfrentaron con accesos a servicios de becas, préstamos y el Programa de Estudio y Trabajo.

“Advertimos que controversias relacionadas con ayudas económicas durante el período de matrícula podrían afectar los niveles de retención, los ingresos por matrícula y los indicadores académicos que observan las agencias acreditadoras y el Departamento de Educación de Estados Unidos”, alertó el caucus.

Igualmente, la unidad más grande del sistema universitario ofrece sus cursos en línea por falta del servicio de agua. El racionamiento impacta directamente a la Planta Central de Enfriamiento, un sistema que depende de 250,000 galones de agua y suple a 25 edificios del recinto de Río Piedras.

 

 

 

 

  ¿La misma historia?

 

Por David Brooks

 

La contradicción fundamental entre un imperio y una democracia acompaña a un país que por un lado se proclama como “la nación indispensable” dedicada a salvar al mundo e imponer su “libertad”, pero que por otro lado es “el país más violento del mundo”, como lo resume Jeffrey Sachs.

Desde sus inicios, Estados Unidos ha tenido que vivir entre las contradicciones de su propia existencia, algo que sólo se ha intensificado al volverse superpoder. La retórica de la igualdad, libertad, democracia, paz y respeto a las libertades civiles –palabras que se proclamaron desde que fue fundada esta república hasta hace sólo poco– han coexistido con la realidad de la esclavitud, conquista y casi exterminio de pueblos indígenas, e incesantes guerras, intervenciones, operaciones clandestinas hasta hoy día (según un conteo, la potencia ha intervenido en otros países más de 200 veces desde 1950). Y eso, a pesar de que una y otra vez se advertía que lo primero sería sacrificado o anulado con lo segundo.

En la Convención Constitucional de 1787, James Madison, uno de los padres fundadores de Estados Unidos, advirtió que “ninguna nación puede preservar su libertad en medio de guerra continua. Una fuerza militar activa, con un Ejecutivo demasiado grande, ya no serán compañeros seguros a la libertad. Los medios de defensa contra el peligro extranjero siempre han sido los instrumentos de tiranía en casa”. Esa advertencia compartida con otros fundadores sigue vigente, escribe Katrina Vanden Heuvel, directora de la revista progresista The Nation en la introducción de un número especial marcando el 250 aniversario de Estados Unidos (la revista fue fundada por antiesclavistas hace 161 años), donde recuerda que siempre ha existido una disidencia contra las acciones imperiales de este pais (https://www.thenation.com/article/society/anti-imperialism-nation-magazine/).

Esa larga historia de la contradicción fundamental entre un imperio y una democracia acompaña a un país que por un lado se proclama como una fuerza del bien bendecida por Dios, la “nación indispensable” dedicada a salvar al mundo e imponer su “libertad” (nunca preguntando quién la invitó a tomar ese papel), pero que por otro es “el país más violento del mundo”, como lo resume Jeffrey Sachs. Thomas Jefferson tiene una frase famosa que encapsula esta contradicción e intenta resolverla: “estoy convencido de que ninguna Constitución jamás antes fue tan bien calculada como la nuestra para un imperio extenso y el autogobierno”, escribió a Madison en 1809.

La idea de que la “libertad” individual requiere una expansión constante de un imperio benévolo promoviendo la democracia, de donde brota la idea de “policía del mundo” para garantizar la ley y orden, está al corazón de conceptos como la Doctrina Monroe y el Destino Manifiesto, recuerda el historiador William Appleman Williams en su libro Imperio como forma de vida. Pero inconformes y disidentes de este país durante décadas, hasta siglos, han rechazado ese papel del país en el mundo.

Antimperialistas y opositores a las guerras, intervenciones e invasiones desde los inicios del país hasta hoy día –entre ellos figuras como Mark Twain y Martin Luther King e innumerables voces a lo largo de la historia del país, muchos pagando las consecuencias de atreverse a cuestionar el poder– han advertido que las acciones bélicas injustas y criminales a nombre del imperio minan y podrían hasta destruir la democracia, la libertad y los derechos aquí en casa.

Actualmente se cuenta con el imperialista más honesto de la historia de Estados Unidos. El presidente lo deja claro, cuando habla sobre su “triunfo increíble” en la guerra de horas con Venezuela. No menciona democracia, libertad, igualdad, sino sólo petróleo y cuantos millones de barriles Estados Unidos ha sacado de ahí. Ese es el triunfo. Al igual, con la renovada Doctrina Monroe, la Casa Blanca lo dice claramente: nadie puede cuestionar el dominio de Estados Unidos en el hemisferio americano. Al mismo tiempo, los expertos y defensores de derechos señalan que dentro de este país, la democracia estadunidense está en jaque como nunca antes al anularse derechos al voto, de las mujeres y libertades civiles.

Tal vez es pura nostalgia imperial para otro tiempo y la retórica oficial es sólo el último grito de algo que ya empieza a desvanecerse.

Yo-Yo Ma, el Boston Symphony e invitados. We the People. https://www.classicalwcrb.org/show/the-boston-symphony-orches-tra/2026-03-25/we-the-people-part-2-yo-yo-ma-aoife-odonovan-and-jennifer-kreisberg-at-tanglewood

Reproducido de www.rebelion.org

El país en vilo

 

Especial para Claridad

Puerto Rico vive en un sobresalto permanente. Esto no es una metáfora, es la respiración diaria de un país empujado a la incertidumbre por la ineptitud de quienes han administrado el gobierno y el dinero público como si fueran botín, no una responsabilidad.

La escasez de agua y la inestabilidad eléctrica son síntomas visibles de un colapso que lleva años gestándose. No son accidentes ni fatalidades naturales: son el resultado directo de la mediocridad con que se ha gobernado. Cuando un país moderno no puede garantizar agua ni luz, lo que falla no es la tubería ni el cable; lo que falla es el Estado. Lo advirtió el sociólogo Ulrich Beck: las sociedades que no administran sus riesgos “se condenan a vivir en un estado de ansiedad crónica”. Puerto Rico está ahí, atrapado en esa ansiedad que se siente en cada apagón, en cada interrupción del servicio, en cada excusa oficial que pretende disfrazar la incompetencia.

La falta de agua en pleno siglo XXI es una humillación pública. Es la evidencia de que la planificación ha sido sustituida por la improvisación, y la improvisación por el abandono.  La crisis eléctrica, por su parte, es el espejo más claro de la decadencia institucional. Apagones constantes, plantas que fallan, excusas recicladas, promesas vacías. La ciudadanía vive en un estado de vulnerabilidad que no debería tolerarse en ninguna democracia funcional. Tenemos un gobierno desconectado del país y esa desconexión abre la puerta a la indignación, al rechazo y a la ruptura del pacto social. Esta situación se profundiza cuando el gobierno de Jenniffer González decide burlarse abiertamente del país.

El nombramiento de Norma Burgos como secretaria de la Gobernación es una muestra clara de esa burla. En lugar de buscar entre las decenas de profesionales competentes que abundan en Puerto Rico —personas con preparación, trayectoria, ética y capacidad para dirigir la administración pública con rigor— la gobernadora opta por revivir figuras de un pasado político desgastado, marcado por controversias y por una larga historia de desempeño cuestionado. No es un nombramiento, es un retroceso y una  bofetada al país.

El mensaje es claro y ofensivo, en vez de apostar por la excelencia, se apuesta por lealtades partidistas; en vez de promover renovación, se reciclan fantasmas; en vez de fortalecer la gobernanza, se perpetúa la mediocridad. Esa designación no solo revela la falta de visión de la administración, revela su desprecio por la inteligencia colectiva del país. Es otra mentira. Otra burla. Otra falta de respeto.

La incertidumbre se ha convertido en la atmósfera política del país. Una incertidumbre que no nace del azar, sino de la negligencia. De la falta de visión. De la incapacidad de administrar recursos públicos con rigor y ética.

La crisis de agua, la crisis eléctrica y la crisis de liderazgo revelan la distancia entre el país oficial y el país real. El país oficial vive de conferencias de prensa, de nombramientos reciclados, de narrativas vacías, de fiestas y mariachis. El país real vive de cisternas, plantas eléctricas, velas, filas interminables, gastos adicionales, pérdidas económicas y un cansancio que ya no se puede ocultar. Esa fractura es política, pero también es moral.

En Fortaleza deben poner oido en tierra porque la rabia y el colapso producen intolerancia. El país está como agua para chocolate. Estamos llegando a ese punto donde la paciencia se quiebra. La ciudadanía empieza a comprender que la mediocridad gubernamental no es destino, sino consecuencia de decisiones que pueden —y deben— ser confrontadas. Y esa tarea no puede seguir esperando.

 

 

Esto es agua

 

Especial para En Rojo

 

 Cavó la tierra, supuse, con las manos y con la rabia e incomprensión primigenias de los cavernícolas.

La noticia llegó contra natura en esta modernidad líquida en la que vivimos: vía texto, tal cual me hicieron llegar las exequias de mi tía abuela la semana anterior junto a las notificaciones de memes y artículos en otro chat sobre el próximo racionamiento de agua en el área metro puertorriqueña. Mi tía abuela atravesó el umbral de la muerte con cierta tranquilidad contrario a esta muerte particular que aconteció entre verja bayamonesa: un adorado can visitó a Cerbero y atravesó, muy sin querer, al valle del Érebo queriendo tomar el sol en el patio, o queriendo, al verse atorado por el torso felpudo, regresar a su hogar.

Sus alaridos de dolor ante la noticia tropellaron mi sueño y mareajaron mi mar interno durante los días por venir.

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Digiriendo estas dos noticias, pensé en el discurso de This is Water / Esto es agua del fallecido escritor David Foster Wallace (1962-2008). Agua, en boca de todos. Agua, que está en todas partes; en nuestro cuerpo, en este globo terráqueo, pero en parte nula, al parecer, ahora mismo en Puerto Rico. Bueno, sí: desbordándose por las calles humedeciendo el pavimento y humectando los pocos árboles de las aceras (ahí está quizás entre el 40 y el 60 % del agua potable malgastado del país).

Agua que necesitamos para vivir; agua que nos rodea por todas las costas. Agua.

 En el discurso, Foster Wallace cuenta que dos peces disfrutan de mutua compañía hasta que llega otro, el mayor, que les pregunta qué tal el agua, a lo que uno responde: «¿Qué diantre es agua?». Uno se preguntará: si eres pez, ¿cómo no sabes qué es agua? A lo que el orador de entonces responde: «Las realidades más obvias e importantes son con frecuencia las más difíciles de ver y sobre las que es más difícil hablar. Enunciado como una frase, por supuesto, éste es sólo un lugar común como cualquier otro, pero el hecho es que en las trincheras del día a día de la existencia adulta, los lugares comunes pueden tener una importancia de vida o muerte […]».

A continuación, Foster Wallace cuenta otra suerte de parábola en la cual dos hombres en una remota Alaska comparten anécdotas sentaditos en un bar; uno es ateo; el otro, creyente. El ateo cuenta que una vez se vio perdido entre la nieve y que se arrodilló y rezó por una señal, o salvación. Al rato apareció la ayuda. El creyente arguyó que Dios lo había ayudado y que ahora debía ser creyente, ¿no?. «Qué va a ser. Casualmente, un par de esquimales pasaron por aquí y me mostraron el camino de regreso». Durante el resto del discurso, el autor hace hincapié en la importancia de la atención, del criterio, de la observación; de la resistencia a los automatismos de la vida adulta e invita a los estudiantes a dilucidar las diferentes perspectivas que puede tener un mismo evento, como lo fue, por ejemplo, el rescate [milagroso, o no] del hombre perdido en la nieve.

Hacia el final discurso, dice: «Nada de esto se trata de moral, religión, dogma o sofisticadas preguntas sobre la vida después de la muerte. La cuestión aquí, es la vida antes de la muerte. Es llegar hasta los treinta, o tal vez incluso los cincuenta, sin querer dispararse a sí mismo en la cabeza. Es sobre el verdadero valor de la educación, que no tiene que ver con calificaciones o títulos sino con la simple conciencia: conciencia de lo que es real y esencial, tan escondido a simple vista alrededor de nosotros, que tenemos que recordarnos a nosotros mismos una y otra vez:

“Esto es agua.”

“Esto es agua.”

“Estos esquimales pueden ser mucho más de lo que parecen.”

Es inimaginablemente difícil hacer esto, vivir de manera consciente, adulta, día tras día. Lo que significa que una vez más el cliché es cierto: su educación realmente es el trabajo de una vida, y comienza ahora.  Les deseo mucho más que suerte».

Sentada en el sofá, con Barrilito y agua soda en mano, a la espera de que volviese mi pareja de enterrar al perro me murmuré «esto es agua» una y otra vez y pensé que Foster Wallace se colgó en el patio de su casa tras pulsear con su gran depresión en 2008.  Y que ambas realidades coexisten: que las palabras más optimistas acaso jamás pronunciadas hayan sido en boca de un gran deprimido. Que yo adolezca la falta de agua del pueblo aunque disfrute de tenerla. Que asuma todos los duelos y pugnas con ligereza y desasosiego.

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Directo de la oficina, salí al hospital al encuentro con mi abuelo bajo un chubasco tenebroso y deseado. El embalse de Carraízo se llenó en algo aquel día como se llenó mi corazón de fe al ver a mi patriarca pizpireto a pesar del asunto en mano. Tenía entonces la impresión de que podría diluviar cuarenta días y cuarenta noches con tal de que la familia se mantuviera en esa pecera de cuarto, nadando y subiendo y bajando con la presión, los niveles de azúcar y sodio de mi abuelo. Curiosa y no tan curiosamente, su afección fue debida a consumo excesivo de agua. Ingesta inmedible de agua; fuga de potasio.  

Ahí, en el hospital, me lamí los labios secos y observé los del abuelo. Estamos sedientos, y todo reenvía al agua. A su estado, a su presencia, a su ausencia. Agua.

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En la adultez, siempre hay una emergencia que aplacar: en Puerto Rico, estas se triplifican y amplifican a medida que los gobiernos se pasan la papa caliente, papa caliente, papa caliente ya al que toque, finalmente, tapar o destapar la verdad. La adultez son decisiones, pienso, en activo: como ciudadanos que sí somos, soportamos, aportamos, pero también portamos cada uno un poder especial.

Foster Wallace dijo en el mismo discurso que «el tipo de libertad más importante involucra atención, consciencia, disciplina, esfuerzo, y ser capaces de preocuparse realmente por las demás personas y sacrificarse por ellas, una y otra vez, realizando miles de pequeños, y nada sexys, actos, día tras día. Esa es la verdadera libertad». Liberación, revolución, sumisión, colonización. El verano 2026 que nunca transcurrió a pesar de la pregunta ¿qué tal el agua?.

En ello pienso a mediados de agosto y, cuando desespero, hirsuta como mis nuevas canas, intento volver una y otra vez a esta libertad que poseo según el escritor. Ninguna distracción, reunión corporativa, superestrella, desparpajo gubernamental, objeto de lujo es suficiente.

La muerte es la muerte. El amor es el amor. «Esto es agua», y de aquí no me han de sacar.

 

* Las traducciones del inglés al español del discurso Esto es agua son algunas mías y otras de Pablo Robles Gastélum (Círculo de Poesía).