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Residentes de Vivienda Pública exigen al gobierno se pronuncie sobre medidas de HUD

CLARIDAD
ccotto@claridadpuertorico.com
Los residentes de vivienda pública reclamaron, tanto a la primera ejecutiva, a los
legisladores, alcaldes y a los funcionarios del Departamento de la Vivienda (DV) y la
Administración de Vivienda Pública (AVP) que se expresen públicamente sobre la
nueva reglamentación para vivienda pública del Departamento de la Vivienda y
Desarrollo Urbano (HUD, siglas en inglés) de Estados Unidos.

El reclamo surgió tras una reunión convocada por la Coalición de Residentes de
Vivienda Pública del Área Metropolitana (CRVPAM) en la que se orientó sobre las
nuevas reglamentaciones de HUD y sus consecuencias. En la reunión participaron
líderes comunitarios miembros de la coalición del sur-oeste y área este.

En entrevista, Mirta Colón Pellicier, portavoz de la coalición del área metro, confirmó a
Claridad que ni la AVP, ni el DV han informado a los residentes nada respecto a las
nuevas reglamentaciones. El primer conocimiento que tuvieron sobre el tema -dijo- fue
por medio de la prensa, en particular la divulgación que hizo la organización Ayuda
Legal Puerto Rico (ALPR) con la cual se comunicaron para solicitar orientación y
asesoramiento. De hecho, en la reunión llevada a cabo este pasado 21 de marzo en el
Centro de Reunión Comunitario Renaissance Square (antiguo Las Gladiolas), contaron
con el asesoramiento de la licenciada comunitaria de AL, Naiomy López Rivera.

En la reunión se discutieron las reglamentaciones; exigir 40 horas semanales de trabajo
a las personas aptas entre los 18 y 61 años; los dos años mínimos para residir en
vivienda pública incluyendo sección 8; y la eliminación de asistencia a familias mixtas.
“Eso es tremendamente delicado estamos hablando de romper familias, escoger me
quedo con la familia es algo bien fuerte”, expresó la líder comunitaria sobre la negativa
a ofrecer asistencia a familias en las que uno de sus miembros tenga un estatus
migratorio no definido. Por último, se discutió la reducción del tiempo de notificación
de desalojo a 30 días.

Colón Pellicier, indicó que se suponía que este plazo de 30 días iba a comenzar de
manera preliminar el próximo 27 de marzo, pero HUD decidió hacerlo efectivo el 27 de
abril. De esto se enteraron en la reunión comunitaria. Describió que todas las
reglamentaciones son extremadamente importantes. Según HUD -acotó la lidera
comunitaria- las reglamentaciones son opcionales, y aunque están tratando de
implementarlas, quien se supone que decida si se adoptan o no serán las agencias es
decir la AVP y/o DV, o los agentes que sean dueños de vivienda. De adoptarse, HUD
exige que la agencia o agente presente documentación que especifique el procedimiento
a implementar.

En tono enfático Colón Pellicier expresó que la preocupación aquí es que “ahora mismo
todo lo que diga el presidente Trump aquí se hace”. ¿Cómo es posible tenemos una
ejecutiva que todo lo que él diga se va hacer? Esa es la gran preocupación. Le digo a la
gente que en vez de preocuparse tiene que ocuparse. Estamos pasando tantas cosas a la
vez en este momento, que si no nos pronunciamos, nos vamos a fastidiar”.
En esa línea denunció la conducta del administrador de VP, Juan Rosario Hernández,
quien hizo una publicación en Facebook que se limita a llamar a los residentes a que se
expresen.

“HUD fue bien claro y dice cuáles son las fechas finales para comentarios, y hay que
enviarlas en inglés y el administrador dice que él va hacer todo aquello que sea a favor
de los residentes. ¿ Esa expresión dice algo? No dice nada. Mira hasta donde llega la
desinformación”, tronó la portavoz de los residentes de vivienda pública del Área
Metro. Precisó que la fecha dada por HUD para presentar comentarios es el 27 de abril
de este año.

Sobre la regla de los dos años apuntó que esta no le conviene al agente administrador, ni
a los dueños de vivienda rentadas por Plan 8. “Esa persona que tiene una vivienda,
quizás tiene la misma familia viviendo ahí por 10 o 15 años porque no ha sacado los
pies del plato. Por las mismas condiciones como estamos viviendo en la isla”. También
cuestionó la disposición de los patronos a dar a sus trabajadores 40 horas de trabajo
semanal.

“En estos momentos, con una tercera guerra mundial en ciernes, ¿qué podemos esperar
de la política norteamericana”?

Mientras, dio a conocer que por reglamentación de HUD se supone que durante este
mes la AVP presente a las comunidades su plan de trabajo anual y el administrador ha
dicho que los residentes aprovechen las vistas para expresarse sobre la reglamentación
propuesta por la agencia federal. La de San Juan sería este viernes, 27 de marzo, por lo
que espera poder dar sus comentarios.

Colón Pellicier expresó a que hay que abarrotar la página de HUD y reiteró su
preocupación por la postura que pueda asumir la gobernadora.

“El llamado es a orientar, que nuestros vecinos entiendan la gravedad del asunto, de las
posibles consecuencias si esto se da. Hay desinformación. En un país donde no hay
vivienda asequible, hay que saber cuántas miles de familias se van a quedar en la calle,
hay que cuestionarse si la remuneración del trabajo de 40 horas va a ser suficiente para
permitirle acceder a una vivienda”.

Una de las recomendaciones hechas por ALPR en una carta dirigida a la entonces
secretaria de la Vivienda y al administrador de Vivienda Pública el 4 de marzo fue la
necesidad de ofrecer información. CLARIDAD confirmó con Ayuda Legal que hasta el
presente no han recibido ninguna respuesta a su carta por parte de dichas agencias. En la
misiva, Ayuda Legal expone su análisis sobre las consecuencias sobre nuestros
residentes de aplicarse la nueva reglamentación.

La tercera presencia en la cama: cómo el celular está cambiando la intimidad de las parejas

 

 

Especial para En Rojo

Cada noche, en miles de hogares, ocurre una escena silenciosa que se ha vuelto tan común que casi nadie la cuestiona. Luego de un día lleno de trabajo y responsabilidades, la casa se calma. Alrededor de las diez de la noche, la pareja se acuesta. Antes, ese momento era el espacio natural para conversar, compartir o simplemente abrazarse. Hoy, con frecuencia, comienza con un gesto automático y casi adictivo: ambos quedan absorbidos por el celular.

No hay discusiones ni conflictos visibles. Solo dos pantallas iluminando la oscuridad.

Ahora imagine que una pareja le cuenta, con total normalidad, que cada noche una tercera persona se mete en su cama. Una presencia que interrumpe el contacto visual, desvía la atención y premia la retirada emocional con estímulos constantes. ¿Lo llamaríamos “relajarse”?

Sin embargo, la entrada a la cama de un “chillo o chilla” es exactamente lo que ocurre. Esa tercera presencia invade a través de redes sociales, mensajes, noticias, apuestas, compras, videojuegos y un flujo interminable de contenido digital. Un enorme salón social virtual al que se puede entrar en cualquier momento, sin el esfuerzo que requiere una relación real.

Los terapeutas de pareja coinciden en que las relaciones rara vez se rompen por una gran traición. Lo más común es un deterioro lento, construido a base de pequeñas desconexiones repetidas, y microagresiones. Momentos en los que el cuerpo está presente, pero la atención ya se fue. El celular es especialmente eficaz generando este desgaste invisible.

La intimidad se construye en detalles: una mirada, una pregunta sencilla, una breve conversación antes de dormir. Los investigadores llaman a esto “responsividad percibida”: la sensación de que nuestra pareja nos ve, nos escucha y le importa lo que sentimos.

El psicólogo John Gottman encontró que las parejas que permanecen juntas responden a los intentos de conexión cerca del 86% del tiempo. En las que se separan, esa cifra baja a 33%. Esos pequeños momentos cotidianos sostienen el amor a largo plazo. Son momentos hermosos, compasivos y amorosos.

Hoy, la atención se ha vuelto un recurso escaso. El ritmo de vida, la carga mental y la sobreexposición a información dejan a muchas personas agotadas al final del día. En ese estado, el celular ofrece una salida fácil: distracción inmediata, alivio y la sensación de escapar.

No es indiferencia. Muchas veces es inconsciente. Pero el efecto se acumula.

Cuando la atención se divide constantemente, aparecen pequeñas heridas invisibles. La conversación se corta, la mirada se pierde y los momentos de conexión desaparecen antes de empezar.

Algunos especialistas llaman a esto “la adultez mediada por el teléfono”: una forma de vida donde el agotamiento se combina con la tecnología más accesible y adictiva jamás creada.

Incluso los niños lo notan. “Cuando estás en el celular siento que no quieres hablar conmigo”, dicen. Los adultos, en cambio, suelen callar, alejarse emocionalmente o responder con más distancia. Con el tiempo, esto se normaliza.

Las parejas siguen juntas físicamente, pero su atención vive en otro lugar. Y la intimidad, emocional y sexual, depende de la presencia.

Recuperar esos espacios para intimar no requiere eliminar la tecnología, sino establecer límites conscientes: dejar el celular fuera de la cama, conversar unos minutos antes de dormir o reservar momentos sin pantallas.

Porque el amor duradero no se construye con grandes gestos, sino con pequeños momentos de atención compartida.

Y hoy, proteger esa atención puede ser la clave para proteger nuestras relaciones.

Comentarios a: franciscosanmigueltorres@gmail.com

 

Sobre la Insistencia y la poesía*.

Francisco Félix

 

La esencia de la ola es insistir. Así como insiste nuestra piel. Que nos arropa con su tersidad, con ese brillo hermoso que refleja el sudor de nuestras frentes en un día de verano. Esa piel que nos envuelve las manos que empujan y empujan el agua hasta arrastrar un cuerpo victorioso sobre la costa rocosa. Esas son las manos de mi hermana que insisten sobre el barro y la madera, son las manos de mi madre que insisten en el cuidado de la vejez, son las manos de mi tía que insisten en no soltar las manos de mi abuela sobre la pizarra, son las manos que insisten sobre la candela y la poesía.

Las manos del mangle que busca donde enraizarse, a pesar de que al otro lado de la costa, un misil se siembra sobre la tierra. A nosotrxs, el cemento y la piedra nos alejan del mar, a un palestino, un disparo. Sin embargo, el palestino también insiste. No importa cuanto tiempo. Aunque esto es algo terrible. Por eso insisto sobre la poesía, insisto sobre mis manos. Al menos, por hoy, en esta noche de marzo, cerca del misterio del mar, lejos de las manos de mi madre, en este abandono para fomentar el turismo.

 

*Palabras introductorias en la Cumbre Afro 2026

 

El autor  es escritor, editor y comunicador ambiental. Posee una maestría en Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras. Su obra literaria incluye el poemario Esta Isla (Alayubia, 2019) y Sobre los domingos (La Impresora, 2019). Su libro más reciente es Tito Rojas a muerto (2025) en la lista de los mejores libros del año de En Rojo.

 

Duro revés para los bonistas de la AEE

La decisión de la jueza federal Laura Taylor Swain, que ve el caso de quiebra de la
Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), mediante la ley Promesa, representa un duro
revés para los bonistas de la citada corporación pública, así como un paso para el país
de priorizar en la estabilidad del sistema, describieron organizaciones que siguen el
proceso de quiebra tanto de la AEE como del gobierno de Puerto Rico.

En una vista celebrada hace una semana, la jueza Swain rechazó el más reciente
reclamo de un grupo de bonistas encabezados por Golden Tree Asset Management, los
cuales insistían en que la AEE les debía $3.7 mil millones de dólares por dinero que se
debió dirigir al pago de los bonos durante la quiebra y que se utilizó para otros gastos
operacionales, según ellos, no autorizados.

En comunicado de prensa Cathy Kunkel, consultora energética del Instituto de
Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA) señaló que, según los bonistas
dicha cantidad correspondía a ingresos netos de la AEE durante el periodo de quiebra,
exactamente luego del paso del huracán María e Irma y que, según ellos, debieron ser
separados para su pago. Sin embargo, la jueza Swain determinó que el reclamo carece
de validez legal.

“Apoyamos esta decisión de la jueza Swain. Más allá de la argumentación legal, es más
que evidente que el sistema eléctrico no tiene $3.7 mil millones de dólares para regalar a
los bonistas buitres”. Precisó que GoldenTree Asset Management y otros bonistas
adquirieron la deuda a precios reducidos tras el paso del huracán María y en medio del
proceso de quiebra de la AEE.

“No era posible priorizar en pagarles cuando el País estaba a oscuras y en los años más
críticos del sistema luego del paso del huracán María, y ahora es imposible sacar $3.7
mil millones del sistema eléctrico sin perjudicar aún más la rehabilitación del sistema y
la recuperación económica de la isla”, añadió.

De acuerdo a la analista, la determinación judicial es fundamental para que la jueza
pueda pasar a evaluar sin más dilación el Plan de Ajuste de la Deuda (PAD) de la AEE,
presentado por la Junta de Control Fiscal (JCF) en marzo de 2025.

Mientras, la directora ejecutiva de la Comisión Ciudadana para la Auditoria del Crédito
Público (CCACP), licenciada Eva Prados, indicó que ese PAD se fundamenta en el Plan
Fiscal más reciente que establece de manera clara que la AEE no puede aumentar las
tarifas eléctricas para cubrir el pago de la deuda más allá de los costos operacionales,
combustible, compra de energía y mantenimiento.

Prados describió que bajo este contexto, la decisión en contra de los bonistas refuerza la
postura de que el sistema eléctrico de Puerto Rico enfrenta limitaciones reales que
deben ser consideradas en cualquier acuerdo de reestructuración.
“Esperamos que la jueza actúe rápidamente para confirmar un Plan de Ajuste de la
Deuda de la AEE que refleje la realidad del sistema eléctrico de Puerto Rico. Hay que priorizar el mantenimiento e inversión en el sistema por encima del pago a los bonistas”, concluyó.

Por su parte la Campaña No + Aumentos destacó que la decisión representa un paso
importante para el País, ya que reafirma que la estabilidad del sistema eléctrico debe ser
priorizada por encima de intereses financieros de inversionistas abusivos que sólo
buscan generar ganancias sin importar el costo humano.

“Como hemos señalado constantemente desde la Campaña No + Aumentos, no es viable
destinar recursos para el pago a los bonistas en momentos en que el país aún no se
recupera de la crisis energética profunda tras el paso de los huracanes Irma y María”.

El Bosque del Pueblo celebra 30 años de triunfo sobre la minería

La brisa crepita con algo de frío a estas alturas. Hay pinos, yagrumos, robles y palmas de toda
suerte. Todos crujen a la merced de un viento que no amaina en su embestida. Entre ramas
explayadas, zambulléndose, un pájaro conocido como el Juan Chiví va chirriando por
todo el camino. Decenas de familias recorren el sendero térreo, empinado, y la propia brisa
apenas escala la vereda como soplido fatigado. En cierto recodo, una de cuatro estaciones
recibe a los caminantes.

“La gente consiguió detener la explotación minera y proteger estas tierras para el disfrute del
pueblo de Puerto Rico, y por eso se llama el Bosque del Pueblo. Su ave símbolo es el Juan
Chiví”, lee el rótulo casi contagiado por los líquenes que salían de un tronco.
La mayoría de los caminantes cargaba sillas, sombrillas y bultos con botanas y carpitas. Más
arriba, donde el viento surcaba el camino y revolvía el polvo, una camioneta expedía
humaredas de pinchos y frituras. Quedaba cerca de una pendiente que revelaba el inmenso
monte que habría sido minería. Y lucían, a la luz del sol, los miles de verdores que acababan
muy lejos, cerca del mar.

Por 15 años, esta zona fue blanco de intereses mineros. Con un suelo rico en cobre, plata y
oro, el terreno recorre 37,000 cuerdas compartidas entre Adjuntas, Utuado, Lares, Jayuya y el
norte de Ponce. Cada estación-letrero reitera el rol protagónico del pueblo en la lucha por
detener la explotación de la tierra.

“Este es el primer bosque en Puerto Rico en ser propuesto y manejado por una organización
comunitaria. El bosque tiene veredas, gazebo, anfiteatro y la plaza Calá Abajo”, lee la tercera
estación.

Al final del camino, la plaza Calá Abajo daba plataforma a decenas de carpas, una tarima
armada con instrumentos musicales y dos banderas: la emblema de la insurrección energética
de Casa Pueblo y la de Puerto Rico. La plaza, que hoy día sería un cráter, está ubicada sobre
17 yacimientos mineros identificados en la Cordillera Central. Luego de barrenar dos mil pies
de profundidad, los proponentes de este ecocidio bautizaron el espacio como <<Calá
Abajo>>. Al borde de la plaza, plétoras de bambúas, helechos, mangoes y
flamboyanes se menean en la espesura.

Al llamado, acudieron colectividades como Para la Naturaleza, Colegiales contra la
Contaminación, The Peregrine Fund, la Asociación de Acampadores de Puerto Rico, el
Museo de Historia Natural de Aguadilla, la Sociedad Ornitológica Puertorriqueña, el Sierra Club, Islita de cuentos y muchas más. Algunas participaron en la tarima para discutir la conservación ambiental, las especies endémicas y el valor de organizar actividades culturales.

“Vamos a sembrar los árboles de esperanza. Vamos a sembrarlos en la parte más alta del
Bosque del Pueblo. Esto se llama Punta Victoria, y está a 2,500 pies sobre el nivel del mar.
Quiero decirle que, hace años, celebramos una actividad y sembramos árboles, conectando el
Bosque del Pueblo con el Bosque Los Tres Picachos. Se llamó ‘bosques unidos jamás serán
vencidos’, pero hoy sembramos árboles mirando a todo Puerto Rico… Hoy conectamos con
todos los bosques y reservas naturales”, expresó el cofundador de Casa Pueblo Alexis Massol
González.

Cada una de las personas presentes plantó una variedad de capá prieto, matabuey, maga,
morador, jácana, guabá, capá blanco, guaraguao, moca, palma coyor, nogal, palma de tierra y
ortegón; todos árboles endémicos de Puerto Rico. Revolvían la tierra, vaciaban fundas de
abono, azotaban tiestos y enterraban palitos por toda la pendiente. La siembra fue dirigida por
Arturo Massol Deyá, director ejecutivo de Casa Pueblo, Massol González y un cabezudo de
Tinti Deyá, cofundadora de la organización comunitaria.

Luego de la siembra, cada uno de los <<guardabosques voluntarios>> recibió un pañuelo
simbólico como participante del acto histórico. Al rato, la artista Whitney Rivera interpretó
melodías clásicas como Amanecer borincano, Verde luz y Boricua en la luna.

“Si no hubiese sido por esa labor tan encomiable y tan incansable de Tinti, de Alexis, de
Ariel, de todos los casapueblanos, hoy no estaríamos aquí porque esto sería un gran cráter
que habría terminado con la vida de muchos puertorriqueños y varios municipios. Gracias
Alexis, gracias Tinti, gracias Arturo. Gracias a todos los hombres y mujeres que trabajan día
y noche por hacer que este país sea uno mejor”, expresó la veterana periodista Millie Gil.

Por su parte, Agua, Sol y Sereno presentó una obra teatral que trataba temas de
desplazamiento y la destrucción de la naturaleza. Un grupo de “constructores” daba cantazos
a bloques de cemento, cubetas y tierra con palas mohosas. La pieza representó la tensión
colonial entre las clases dominantes y dominadas, la manipulación de la clase trabajadora y el
desarrollo de proyectos multimillonarios. Actores como Pedro Adorno, Julio Ramos y Jean
Soto Villarini formaron parte del elenco.

Poco antes de concluir, Massol Martínez recordó el apoyo que figuras como Danny Rivera
siempre han brindado a Casa Pueblo. Reconoció los actos de desobediencia civil que el
cantor del pueblo emprendió en distintas efemérides del país.

“Antes del Bosque del Pueblo, las áreas protegidas en Puerto Rico eran 3%. Ahora es el 17%
de las tierras protegidas para que haya para las próximas generaciones… Antes de la
designación del Bosque del Pueblo en 1996, la anterior designación que se había hecho era
del 1940. Hacía 50 años que no había una nueva designación, y Casa Pueblo logra el Bosque
del Pueblo como una reserva natural y protegida manejada por una comunidad. El primer bosque comunitario en Puerto Rico abrió las puertas para la expansión territorial-social con la designación de la reserva Caño Tiburones, en Arecibo, el Bosque Tres Picachos, en Ponce…”, puntualizó Massol Martínez sobre la labor reforestadora que ha hecho Casa
Pueblo.

Al concluir, Danny Rivera ofreció un concierto que deleitó a las cientos de personas que
acudieron a la actividad. Muchos se untaban protector solar y otros, animados por el frío,
ignoraban el astro para escuchar al cantante cerca de la tarima.