Inicio Blog Página 219

Coser lo roto

Hay silencios que te persiguen toda la vida. Se te meten por dentro, te salen en dibujos, en sueños, en conversaciones sin respuestas que podrían convertirse en callejones sin salida. Hace unos años comencé a dale voz a uno de ellos. Quise conocer la historia de mi bisabuela Francisca Esquilín Donis (1881-1924). 

Quise saber de dónde vengo, por qué mi abuelo materno llevó el apellido de su madre y por qué nunca la mencionaron en reuniones familiares. Lo escribo y duele. Lo escribo y siento que saco un trauma viejo del pecho. Por el color de su piel, su estatus social y porque el papá biológico de sus hijos estaba casado, ninguno de sus hijos fueron reconocido por Juan Manuel Díaz. 

Saber esta información y descubrir datos de Francisca comenzó a contestar preguntas esenciales. En la búsqueda descubrí que mi bisabuela era agricultora, como yo. Supe que lavaba ropa en el río, una imagen que amo desde la infancia, que también me explica mi obsesión por la ropa tendida al sol, que no es poca cosa. Tender a la luz los secretos. Que les dé el viento y se despeje lo manchado. 

El pasado jueves 21 de noviembre abrió la muestra “Los libros negros” en el Museo La Casa del Libro en el Viejo San Juan y allí está la historia de mi bisabuela, en un libro textil de catorce páginas, que resume algunos de mis hallazgos. 

No es casualidad que sea un libro textil, el medio donde presento su historia. Coser es reconstruir, re-crear, transformar y hacerlo nuevo, coser es la manera rápida de ver la idea convertida en materia. Es el albergue de las mujeres rotas. Es el refugio, la vestimenta y la joyería de una sonrisa que lucha por seguir.

Coso porque vengo de una tradición de mujeres que han hilvanado desde salas, balcones y butacas familiares. Yo coso para mostrar los silencios de lo privado. Coso y descoso. Escribo y borro. Imagino el rostro de una ancestra mulata que me dice, desde las montañas de Trujillo Alto, sigue, sigue, busca más. Y en esa búsqueda encuentro ancestros en la isla de Martinica, en la calle Esquilín de Villa Palmeras y en mi conexión especial con los textiles. Rescato fotografías familiares del olvido y saco a la luz, como si fuera la ropa que se seca al sol. 

“Francisca Esquilín Donis, te nombro”, es mi acto de psicomagia, para devolverle a mi bisabuela mi abrazo familiar y agradecer su legado. Aquí su bisnieta, la rescata. 

Presento en la portada una imagen recreada con Inteligencia Artificial, a partir de información que tenían de mi bisabuela mis primas mayores. Todas coinciden que era una hermosa mujer negra de pelo largo. Al no tener imágenes suyas, la recreé digitalmente sin imaginar que su parecido a las tías mayores es asombroso. Esto se revela ahora, al completar el libro y comenzar a conectar con más familiares de apellido Esquilín, que se acercan y cuentan sus historias. Este viaje apenas comienza.

La muestra «Libros negros» estará disponible hasta marzo del 2025 y contó con el auspicio del programa antirracista Tiznando el país .

Sentidas condolencias

Doña Carmen y Maribel. Tomado del FB de Maribel.

 

Desde Junta Directiva y el Colectivo de trabajo de CLARIDAD le enviamos un abrazo grande y solidario a nuestra compañera de trabajo y lucha, Maria I. Franco Rivera ante la muerte de su querida madre doña Carmen María Rivera Meléndez.

Doña Carmen crió a sus tres hijos sola luego de la muerte de su esposo a una edad temprana. Trabajó por más de 50 años en la administración de la Academia Nuestra Señora de la Providencia. Fue una madre dedicada y una trabajadora incansable, que inculcó a sus hijos el valor del trabajo la responsabilidad y la solidaridad. Durante  su enfermedad recibió la atención y los cuidados esmerados de su hija Maribel.

Reciban su hermana doña Belén Rivera, su hija Maribel, sus hijos, José, y Ángel Franco, y toda su familia nuestros sinceros deseos de mucha fortaleza en este triste momento.

CLARIDAD, Periódico de la Nación Puertorriqueña

 

Sentido adiós a un amigo y compañero 

 

Desde CLARIDAD, Periódico de la Nación Puertorriqueña enviamos un abrazo solidario a  la compañera María Isabel Vicente, a su mamá y su hermana ante el fallecimiento del compañero Carlos G. Vicente Vega, patriota y consecuente colaborador de CLARIDAD durante muchos años.

Mueblería La Luz en Río Piedras,  el reconocido negocio de la familia Vicente, fue uno de los primeros anunciantes de nuestro periódico, desde muy temprano en la década de 1960 y consecuentemente a través de muchas décadas más.

Por tres generaciones, la familia Vicente mantuvo vivo su compromiso con CLARIDAD. Su fundador, don Gabriel Vicente Maura, destacado patriota, escultor, comerciante y miembro de la Misión Nacional del Movimiento Pro Independencia (MPI) inició la tradición solidaria que fue continuada por su hijo Carlos y su nieta María Isabel.

La presencia de Mueblería La Luz en nuestras ediciones, y el acompañamiento solidario de Carlos Vicente y su familia, serán siempre recordados y agradecidos por quienes integramos la Junta Directiva y el Colectivo de Trabajo de CLARIDAD.

Que habite para siempre en la patria que tanto amó el querido amigo y compañero Carlos G. Vicente Vega.

 

 

Sobre elegir entre males. EEUU, UE, PR

Al micrófono Alexandria Ocasio Cortez , le siguen Nydia Velazquez, Ana Irma Rivera Lassén y Manuel Natal. Foto Alina Luciano/CLARIDAD

 

 

En Rojo

 

A diferencia de algunos amigos, no creo que la elección de proto fascistas en Argentina, Europa y EEUU en el último año sea cuestión de que prefieren a «otros» en vez de a los políticos tradicionales. Milei, Meloni, Orbán -por mencionar a algunos- no tienen nada de novedosos. Lo novedoso es que las redes sociales le permiten más difusión que en cualquier otro momento de la historia. Pero su contenido, a veces aludiendo a escuelas económicas del siglo XIX o a la Escuela de Chicago como en el caso del argentino, no tienen nada de refrescantes.

Plantearse que de dos males, el menor es un falso dilema. Se asume que solo hay dos alternativas (un mal mayor y un mal menor), limitando el espectro de posibilidades. Esto puede llevar a ignorar otras opciones que podrían ser más éticas o beneficiosas. Si es que existen. Entre Trump y Harris en EEUU, ¿cuál es la decisión más ética?

Por otro lado, elegir el mal menor puede llevar a la normalización de la aceptación de daños o injusticias, justificando acciones que, de otro modo, serían inaceptables. Esto crea un precedente peligroso en la toma de decisiones. Además, lo que una persona considera un «mal menor» puede no serlo para otra. Esta subjetividad puede llevar a confusiones y a la falta de consenso sobre lo que realmente es más dañino.

Elegir entre la derecha extrema y la derecha liberal -el mal menor- puede tener consecuencias imprevistas que, en última instancia, podrían resultar en un daño mayor a largo plazo. Pero en estas discusiones sobre el auge del extremismo gracias a que el juego electoral pone en disputa “dos males” a menudo ignora consideraciones éticas más amplias, como la justicia, la equidad y los derechos individuales, lo que puede llevar a decisiones que no reflejan principios morales sólidos. Seleccionar “el menor de dos males” a menudo ignora la posibilidad de soluciones más positivas o creativas. Estas no incluyen nunca que el fascismo sea algo distinto al neoliberalismo.

Está claro que lo que constituye un “mal” puede ser subjetivo y variar según la persona, el contexto y las circunstancias. La idea de que hay un “mejor” mal presupone una comparación objetiva que no siempre es posible. En este caso, la «otra» alternativa es una vieja alternativa que lleva traje y chaqueta en vez de uniforme militar. Pero no se excluyen. Se complementan.

Algunas teorías éticas argumentan que uno siempre debería buscar hacer el bien y evitar el mal, en lugar de elegir entre males. Claro, es más fácil decirlo que hacerlo. Pero al menos en teoría, el “menor” de dos males – el «desconocido», en oposición a los males «conocidos»- podría tener consecuencias no previstas a largo plazo. Lo que parece ser el menor mal en el corto plazo podría resultar en mayores problemas en el futuro. En el caso de Milei, sus propuestas han fracasado donde quiera que se han impuesto y en todos los casos el autoritarismo con el que se imponen son de carácter dictatorial -porque no hay otro autoritarismo- o de crisis permanente.

Elegir políticos fascistas en oposición a neoliberales, si partimos de la premisa de que son entes separados, sugiere una falta de pensamiento creativo o de exploración de soluciones alternativas que mata.

En lugar de elegir entre dos males, ¿se podría buscar una tercera opción que evite el daño? ¿No es la propia estructura del quehacer político la que evita esa otra opción? En EEUU el movimiento es tan caricaturesco como en Argentina. En Rusia y Ucrania, ¿son Putin y el comediante Zelensky las únicas alternativas? ¿No son ambos unos protofascistas impresentables?

Me niego a ignorar la subjetividad y la complejidad moral en este falso dilema. No quisiera limitar el pensamiento creativo y la búsqueda de soluciones. Me niego a aceptar que la izquierda sea incapaz de ser alternativa. Y claro, decir que no hay distinción entre izquierda y derecha es otro falso dilema, una trampa en la que no voy a caer.

Si bien conocemos las andadas de Donald Trump y su lunatic fringe, en las mas recientes elecciones europeas, las extremas derechas obtuvieron un resultado histórico: cerca de 25% de los votos y a algo más de 200 eurodiputados (sobre 720). Hace apenas 20 años, los ultras apenas superaban el 10% . Sin embargo, hoy, la ultra derecha es la primera fuerza política en seis países (Francia, Italia, Hungría, Austria, Bélgica y Eslovenia).

La normalización de esa visión hija del fascismo se inició en los años 80 (con Reagan y Thatcher) y ahora se recogen los frutos. Ambos líderes implementaron políticas que promovían los principios del neoliberalismo, caracterizados por una economía de mercado libre, la desregulación, la reducción del tamaño del estado y un enfoque en la responsabilidad individual, una ideología que enfatizaba el individualismo, la competencia y la iniciativa privada, en contraposición a las políticas keynesianas que habían dominado después de la Segunda Guerra Mundial.

Estos dos hermanos fraternos ideológicos, no solo transformaron sus respectivos países, sino que también sirvieron como modelos para otros gobiernos alrededor del mundo, fomentando un movimiento hacia políticas neoliberales en diversas naciones que si bien dieron lugar a aumentos en la desigualdad y cambios en la percepción del papel del estado en la vida económica y social, han triunfado ante la pobre coherencia discursiva de la izquierda.

El mayor fracaso de la izquierda radica hasta ahora en su incapacidad para ofrecer una alternativa convincente y efectiva al capitalismo contemporáneo. Algunos teóricos critican a la izquierda por haber caído en el reformismo y la adaptación a las condiciones del capitalismo, en lugar de desafiar sus fundamentos estructurales.

El esloveno, Slavoj Žižek, por ejemplo sostiene que la izquierda ha perdido su capacidad para imaginar un futuro radicalmente diferente y mejor. En lugar de proponer una visión utópica que inspire y movilice a la gente, se ha centrado en reformas parciales que no cuestionan el sistema capitalista en su totalidad.

En todos los países mencionados, la izquierda contemporánea a menudo está fragmentada en diversas corrientes y movimientos, lo que dificulta la construcción de una agenda coherente y colectiva. Esta división impide que se presente una oposición sólida al neoliberalismo. De hecho, en los EEUU la opinión pública llama izquierda a políticos que pertenecen al Partido Demócrata, como Alexandria Ocasio Cortés.

¿Cómo aborda el discurso opositor a los gobiernos de derecha extrema los desafíos como el cambio climático, la migración y la desigualdad global? ¿La atención excesiva a las políticas de identidad y cuestiones culturales ha llevado a la izquierda a descuidar las preocupaciones económicas y de clase que son fundamentales para un cambio social significativo?

Parecería que de San Juan a Washington; de La Habana a Moscú falta una alternativa radical y transformadora al capitalismo y un frente común unido en torno a una visión que aborde de manera efectiva los problemas contemporáneos.

 

 

 

Desolación de Gabriela Mistral en edición conmemorativa

 

 

En Rojo

 

Gabriela Mistral, es conocida como la primera mujer latinoamericana en recibir el Premio Nobel de Literatura en 1945. En general, es valorada hoy como una de las grandes figuras de la poesía y la literatura en español. No siempre fue así.

Recuerdo algunas expresiones de escritores que admiro en las que se valoraba muy mal la poesía de la escritora chilena. Así, Jorge Luis Borges, ha preguntas de un periodista, se refería a la galardonada Mistral como “esa señora” de la que “nadie recordaba un verso”. Por supuesto, el argentino es recordado por su obra literaria y no por sus expresiones a la prensa y en congresos literarios, donde iba de lo sublime a lo ridículo. Lo traigo a colación porque el premio internacional no supuso que el trabajo literario de Mistral fuera aceptado por quienes por mucho tiempo crearon el canon literario en esta parte del mundo. La visión patriarcal distorsiona la mirada.

Mistral es conocida por su capacidad para expresar emociones complejas y profundas, abordando temas como el amor, la pérdida, la maternidad y la naturaleza. Su poesía resuena con muchos lectores por su sinceridad y sensibilidad.

Además, su estilo poético es innovador, combinando elementos líricos con influencias folclóricas y una rica musicalidad. Mistral experimentó con diversas formas poéticas, lo que le permitió crear un lenguaje único y evocador.

La poeta también es valorada por su compromiso con temas sociales, como la educación, la justicia social y los derechos de las mujeres. Su labor como educadora y su activismo la convierten en una figura relevante en la historia social de Chile y América Latina.

Su obra ha sido objeto de estudio y análisis en diversas disciplinas, desde la literatura hasta la psicología y la sociología. Mistral ha influido en generaciones de escritores y poetas, y su legado continúa vigente en la literatura contemporánea.

Gracias a la gentil deferencia de Eunice Rodríguez Ferguson, tengo en mis manos una hermosa edición de Desolación. Se trata de una edición conmemorativa al cuidado de Sundial House (2023), ilustrada con xilografías creadas por niños, jóvenes y artistas adultos. El grabador, Rafael Lara Monsalve los reunió en el Taller de Grabado Kalifú Kimün de la Academia de Artes Islas al Sur, Chile.

La publicación incluye la correspondencia entre Mistral y Federico de Onís (1921), a la sazón director del Instituto de las Españas y profesor de literatura española en la Universidad de Columbia. Además, reproduce la portada original y frontispicio de la primera edición.

¡La edición bilingüe contiene 37 poemas traducidos por Langston Hughes! Perdonen los signos de exclamación, pero que este poeta haya decidido traducir estos retratos íntimos son un homenaje digno de admiración. El amoroso trabajo de llevar la totalidad de esta primera antología de Mistral al inglés se lo debemos a Alejandra Quintana Arocho, Inés Bellina y Anne Freeland.

Desolación

La bruma espesa, eterna, para que olvide dónde 

me ha arrojado la mar en su ola de salmuera.

La tierra a la que vine no tiene primavera: 

tiene su noche larga que cual madre me esconde. 

   El viento hace a mi casa su ronda de sollozos 

y de alarido, y quiebra, como un cristal, mi grito. 

Y en la llanura blanca, de horizonte infinito, 

miro morir inmensos ocasos dolorosos. 

   ¿A quién podrá llamar la que hasta aquí ha venido

 si más lejos que ella sólo fueron los muertos?  

¡Tan sólo ellos contemplan un mar callado y yerto 

crecer entre sus brazos y los brazos queridos! 

   Los barcos cuyas velas blanquean en el puerto 

vienen de tierras donde no están los que son míos; 

sus hombres de ojos claros no conocen mis ríos  

y traen frutos pálidos, sin la luz de mis huertos. 

   Y la interrogación que sube a mi garganta 

al mirarlos pasar, me desciende, vencida: 

hablan extrañas lenguas y no la conmovida 

lengua que en tierras de oro mi pobre madre canta.  

   Miro bajar la nieve como el polvo en la huesa; 

miro crecer la niebla como el agonizante, 

y por no enloquecer no cuento los instantes, 

porque la noche larga ahora tan sólo empieza. 

   Miro el llano extasiado y recojo su duelo,  

que vine para ver los paisajes mortales.

La nieve es el semblante que asoma a mis cristales: 

¡siempre será su albura bajando de los cielos!  

  Siempre ella, silenciosa, como la gran, mirada 

de Dios sobre mí; siempre su azahar sobre mi casa;  

siempre, como el destino que ni mengua ni pasa, 

descenderá a cubrirme, terrible y extasiada.