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Barbados: Memoria que arde y resiste

Por Roberto Massola Martínez

Era 6 de octubre de 1976 y un avión de Cubana de Aviación despegó de Barbados para quedar, minutos después, partido en dos por la explosión de dos bombas C-4. No hubo sobrevivientes.

Setenta y tres personas cayeron al océano: cincuenta y siete cubanos, once guyaneses, y cinco coreanos. Entre ellos, veinticuatro jóvenes esgrimistas que regresaban de un campeonato en Venezuela donde habían ganado todas las medallas de oro. Eran muchachos y muchachas de manos rápidas y futuro largo, con los sables guardados en sus fundas y el himno todavía tibio en la garganta. Los mataron antes de que pudieran contar cómo habían ganado.

Sin embargo, los autores intelectuales, Luis Posada Carriles y Orlando Bosch, murieron viejos, tranquilos, en cama, en una paz cómplice garantizada por quienes siempre los protegieron.

Impunes.

Esa palabra debería dolernos como una brasa: impunes. Porque la impunidad no es olvido ni perdón: es una invitación a repetir.

Barbados es la cara más visible, la más evidente, de una política de terrorismo de Estado que ha probado casi todas sus armas contra Cuba, por el grave delito de no saber ser sumiso ante el Imperio: invasión, sabotaje, bandidismo, magnicidio, guerra sucia, terrorismo.

Y aunque ninguna ha funcionado, porque Cuba se niega a la “paz” de la esclavitud, en dependencia de la época han priorizado más uno u otro método, pero nunca han desechado del todo ninguna forma de presión, y mucho menos han cesado en su propósito. Hay una línea continua que une el avión caído al mar con el barco explotando en el puerto, con campos de cañas quemándose, con maestros colgando ahorcados de un árbol, con bombas en hoteles, con incendios en círculos infantiles, con enfermedades y plagas, hasta llegar a la asfixia silenciosa que hoy aprieta la garganta de la Isla.

¿Quién puede decir que el bloqueo no es terrorismo de Estado, puro, duro y, sobre todo, premeditado, si el propio Subsecretario de Estado, Lester Mallory, cuando lo propuso en 1960 para “lidiar” con la Revolución, dejó claro que el objetivo era (y citamos sus propias palabras) “provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”?

Solo entre marzo de 2025 y febrero de 2026, el bloqueo causó pérdidas récord de 8.083 millones de dólares, un 7% más que el año anterior. Son cifras que se dicen rápido pero que pesan como montañas y tienen repercusiones reales, palpables, tristes por lo cotidianas: escuelas sin reparar, fábricas detenidas, medicamentos que no se producen, barcos que no atracan, familias que sufren ante la incapacidad de suplir todas sus necesidades básicas.

Familiares de las víctimas del sabotaje al avión de Cubana el 6 de octubre de 1976. Foto: Jorge Oller/ Granma.

Pero encima de eso, el 29 de enero de 2026, el presidente Trump firmó una orden ejecutiva que declaró a Cuba “amenaza para la seguridad nacional” e impuso un bloqueo petrolero de facto.

Desde entonces, por solo poner un ejemplo, nuestros médicos se crecen aún más en su conocido heroísmo, y los niños siguen naciendo, aunque sea bajo la luz de una lámpara de baterías; pero también hay cien mil pacientes en listas de espera quirúrgica, cada uno con un nombre y una familia que espera con angustia.

El canciller Bruno Rodríguez lo dijo con la crudeza de quien conoce la herida desde dentro: “El bloqueo no castiga a un gobierno. Castiga la vida cotidiana de un pueblo en cada aspecto”.

Esa es la verdad que hay que repetir mil veces, porque el enemigo sabe disfrazarse de norma y propaganda. Detrás del lenguaje administrativo con que casi cada semana anuncian más sanciones unilaterales e injustificadas está el mismo designio de 1976: impedir que Cuba exista en paz, que sufra, que tiemble, que elija la desesperanza y el derrotismo, que el cansancio y la angustia haga caer las banderas. Lo que antes fue una bomba en el aire, hoy es una asfixia calculada que mata a diario, despacio, sin ruido, sin cadáveres que puedan fotografiarse para la primera plana.

Pero Cuba no es un avión en llamas. Cuba es un pueblo que aprendió a volar. Y hay una diferencia esencial entre quien pretende matar y quien decide no morir: nosotros sabemos por qué resistimos.

Cada 6 de octubre no solo honramos a los caídos: denunciamos el terrorismo de Estado que ha causado más de tres mil muertos en Cuba. No hacemos un duelo quieto, de manos cruzadas y cabeza baja. Hacemos un duelo de pie, con la verdad en la boca y el puño apretado, porque recordar es una manera de exigir justicia y de impedir que la impunidad vuelva a cobrar factura.

Preguntémonos, entonces, con la sinceridad de quien mira al frente: ¿qué habrían querido los jóvenes del avión 455 si hubieran podido volver? ¿Habrían querido un pueblo cansado, resignado, mirando al suelo? ¿Habrían querido que sus muertes sirvieran de argumento a los que hoy piden sumisión y silencio?

La respuesta no está escrita: la escribimos cada día en los hospitales sin luz, en los maestros que llegan al aula sin transporte, en las madres que inventan un plato de comida cada noche, en los médicos que operan con lo que hay. Eso también es dignidad. Eso también es respuesta.

Porque Cuba ha sobrevivido a seis décadas de agresión por una sola razón: su pueblo convirtió el dolor en dignidad y la dignidad en inteligencia, en solidaridad, en arte, en medicina, en escuela. La Revolución no es una estatua: es un modo de resistir que se reinventa cada mañana. Y esta conmemoración debe ser un acto de resistencia activa, no un rito nostálgico: recordar para denunciar, denunciar para sostener, sostener para vencer.

No nos engañemos: el bloqueo es duro y será duro. Pero los cubanos también somos duros y sabemos florecer en el asfalto.Los muertos de Barbados no murieron para que Cuba se rindiera (ni los de Girón, ni los del Escambray, ni los de Caracas): murieron para enseñarnos que la única respuesta posible a la guerra económica es la victoria de la resistencia. Y cada 6 de octubre esa victoria está más cerca cuando decimos sus nombres en voz alta, cuando no permitimos que el olvido haga el trabajo que las bombas no pudieron terminar.

Imperio, setenta y tres veces te decimos: no estamos de rodillas; setenta y tres veces te decimos: seguimos aquí; setenta y tres veces te decimos: y aquí continuaremos, sembrando lo que ustedes quisieron quemar.

Reproducido de www.cubadebate.cu

https://youtu.be/fjj-rDR0CJs?si=CjH_0AV9v1QEOedb

En los días del cometa

Foto reproducida de Instagram

 

Año: 2061, entre junio y julio

Noah mira hacia los cayos de Pozuelo. En otros años había cayos más al sur; quedaron sepultados cuando subió el nivel del mar. Los que se ven ahora fueron formados por la erosión y la entrada de la marea donde hubo manglares en otro tiempo. Él no vio esos manglares. El sargazo, con su olor peculiar, acapara lo que queda de orilla.

Sus gafas digitales le protegen la vista de los intensos rayos solares. No se ven las cintas de espuma de las olas en su vaivén de antes. Ve los muros de contención que los vecinos improvisaron antes de mudar sus negocios más cerca de la Número Tres. Oye el rumor de drones, prestando diferentes servicios a distancia: servidrones llevan alimentos recién preparados desde un restaurante hasta algún hospedaje; dronmeds, los únicos con luces rojas intermitentes, acarrean materiales médicos a una sala de emergencia. Ese cielo saturado de hélices ha devorado el espacio de la contemplación.

Noah bendice a los viejos. Han tomado importancia desde 2045. Con la obsesión por una sociedad sin papel, se redujo el número de periódicos y bibliotecas casi al de extinción. El leer se consideró una pérdida de tiempo; para aprender estaban las redes. Pero el aprendizaje se fue convirtiendo en diversión, con un aumento de contenido cada vez más liviano. Las centrales de Inteligencia Artificial llegaron a su máxima capacidad de acumulación de datos y comenzaron a olvidar selectivamente la información que no se consultaba.

No fue rebelión de máquinas; fue obediencia algorítmica a la apatía humana. Al principio, pequeños olvidos en que la biografía de algún artista era reducida a su mínima información; terminó en olvido catastrófico. Los cerebros digitales descartaron filosofía, poesía e historia cuando las consultas se volcaron hacia entretenimiento, bochinche y respuestas cortas.

Así dejaban lugar para lo nuevo. Los centros de datos no sólo olvidaban la información guardada, sino que la inventaban al responder. De la información se pasó a la falta de ella; y de allí, a la desinformación total.

Esa es la escuela electrónica del presente: un balbuceo de chismes continuos carentes de profundidad, sin reflexión de lo pasado ni planificación para el futuro.

Noah busca algo más. Ha escuchado historias, y se dedica a recopilarlas. Por la escasez, hace su papel con sargazo, en el que escribe todo aquello que encuentra en su camino.

Noah llega a la casa de María, una de esos vecinos con quien le gusta conversar, cuando el sol comienza a esconderse. El cielo está de un tono ocre, con una bruma de polvo sahariano que flota sobre la región, difuminando las luces de un dronmed que cruza como una sombra hacia el hospital.

Ella, al principio con aprehensión, le ha permitido investigar en su colección de elepés muy bien cuidados, acumulados a lo largo de sus setenta y cinco años de vida.

Hoy descubre una danza que nunca había oído: Tú y yo, compuesta por Ángel Mislán en mil novecientos seis de un poema escrito por Bécquer en el siglo diecinueve. María se ausenta unos minutos para buscar una mejor versión. En lo que ella regresa, Noah escribe la nueva información, buscando no dejar nada fuera.

Cendal flotante de leve bruma, rizada cinta de blanca espuma, rumor sonoro

de arpa de oro,

beso del aura, onda de luz:

eso eres tú. 

—¿A dónde se ha ido la poesía? –, comenta María-. Hoy es una desconocida. ¿Quién podrá escribir algo así?

—En Internet hay páginas de esto.

—Esto se llama Poesía, y lo de Internet no lo es. Dictar una idea para que un cerebro digital lo versifique no es hacer poesía.

—Pero un cerebro electrónico lo podría escribir más rápido, y hasta mejor.

María le espeta una mirada seria y prolongada. Hay silencio sostenido. Noah siente que acaba de infringir una ley no escrita que ha aprendido con los mayores: a los viejos no se les contraría. Puede llevar a una reprimenda ruda e inmediata. «Si sabes tanto, ¿pa qué carajos me preguntas? Vete a Internet, que allá aprendes.» Podría significar un destierro de conversaciones futuras.

—Poesía es expresar lo que siente el alma. Eso es indelegable. Y no hablo solo del cerebro artificial. Otro ser de carne y hueso no puede sentir lo que tú sientes. Dejárselo a otros es silenciar tu expresión humana.

La aguja del tocadiscos salta con un chasquido, regresando al silencio que solo interrumpe el zumbido de una motora que pasa por allí.

—¿Conoces del Cometa Halley, el que pasará cerca de la Tierra? -, pregunta ella, mientras coloca la versión que trajo (cantada por un Danny Rivera) en el plato.

Ese no es un tema muy mencionado en las conversaciones hoy día. Noah ha leído algunas cositas y ha visto imágenes en la Red. Contesta que sí, aunque sin mucho convencimiento.

—Pues Bécquer nació el año en que pasó ese cometa en el siglo diecinueve. Mil ochocientos treinta y seis. Quizá es con ése con el que se compara en el poema. Un niño del Cometa, como yo.

Para cuando ella nació (1986), la gente se congregaba frente a los televisores para ver las imperfectas imágenes satelitales, pues no existían las redes inalámbricas (ese año, el Gobernador Hernández Colón realizó la primera llamada de teléfono celular en Iberoamérica, desde Fortaleza hasta Naranjito-).

—

Tú, sombra aérea, que cuantas veces voy a tocarte te desvaneces

voy a tocarte te desvaneces.

¡Como la llama, como el sonido, como la niebla, como el gemido del lago azul!

 Desde ayer en la tarde, los versos de la danza siguen orbitando en su mente. Compás de un dos, un dos. También recuerda las últimas oraciones de su conversación con maría.

—En aquellos tiempos era fácil hacer un poema. Pero hoy día ni siquiera hay olas en la playa.

Ni siquiera hay playa. Y ni siquiera se ven bien las estrellas como antes. Todo ha cambiado para peor.

—Y por eso es más importante el hacer poesía. Porque no depende de lo que se ve afuera, sino de lo que está en el alma. Escribir unos versos, y ver lo eterno en lo fugaz, ya es cambiar lo que se ve. Para eso, hay que saber escuchar lo que se tiene adentro. Pero sin prisa.

Y Noah piensa que hoy día todo se hace a la prisa. Difícil poder hablar con alguien más de cinco minutos sin que la conversación derive a la trivialidad. Y luego, se olvida. Si se le pregunta a alguien acerca de una conversación anterior, se descubre que ya borró el programa. Nada parece tan importante como para recordarlo. Se vive y se habla sólo en presente. Quizás por eso muere la poesía; porque busca lo eterno en lo pasajero, sin acomodarse en ello. Mientras sólo se busque lo fugaz, el alma no tiene espacio en el mundo.

—

En mar sin playas onda sonante, en el vacío cometa errante, largo lamento

del ronco viento,

ansia perpetua de algo mejor,

¡eso soy yo!

 Mientras yerra por la orilla, Noah levanta la vista buscando el firmamento a través de la densa neblina. Se espera una depresión tropical en los próximos días.

Con sus gafas digitales busca alguna foto que le familiarice con el inquieto errante. Aparecen muchas imágenes nítidas, enviadas por los observatorios desde el espacio. Distintas a lo que se puede ver a simple vista.

—

Año: 2061, 17 de julio, 3:45 A.M.

 

Yo, que a tus ojos, en mi agonía, los ojos vuelvo de noche y día;

yo, que incansable corro y demente

¡tras una sombra, tras la hija ardiente de una visión!

 Noah está sentado en el muro de contención. La madrugada le enfría su cara descubierta.

Vuelve sus ojos hacia la oscuridad del este, por dónde saldrá el cometa. La bruma sahariana es una gaza que apenas deja colar la luz estelar. Ajusta sus gafas a modalidad nocturna. Eso Ayuda. Las estrellas más potentes aparecen con un poco de brillo.

Le pide a Internet que despliegue un mapa celeste virtual. Enseguida, el cielo se convierte en un diagrama con paralelos y meridianos, con constelaciones marcadas con rayas y puntos.

Todavía mirando al este, da la directriz: «Cometa Halley». Un punto rojizo se ilumina, casi en la línea del suelo.

Manda quitar el mapa. Una luz muy tenue tirita allá. Se quita las gafas para observar mejor el fenómeno. Es casi imperceptible. Tan claras que se ven las imágenes que envían los observatorios espaciales a través de la red, y él está viendo esto.

Piensa que quizás esta será la única vez que lo verá, o que la humanidad sepa de su visita. Siente que debe escribir algo; dejarlo registrado por si en el futuro alguien desea conocer qué sintió verlo. Buscar lo eterno en lo fugaz.

No le dicta a ninguna máquina; ni siquiera ha traído su cuaderno. Está demasiado oscuro para escribir. Deja que el aire salobre y el pulso de su propio corazón dicten el ritmo. Escribirá luego.

No es perfecto, pero para él es un comienzo:

Tras mi cristal te veo brillante, limpia, pescada despacio…

pero tan fría en la red.

Yo quiero escudriñarte de frente, en la orilla, apartar la bruma que te escondió…

 

Feliz cumple, Pedro Almodóvar

 

En Rojo

 

Ya sea para celebrar el 77 cumpleaños de Pedro Almodóvar (24 sep) o para crear ambiente para la presentación de su + reciente filme (que esperamos que llegue PRONTO), Amarga Navidad, Caribbean Cinemas presenta en Fine Arts de Miramar una retrospectiva de 14 de sus 24 largometrajes los sábados de octubre, noviembre y diciembre. Incluyo escritos anteriores tanto de Almodóvar como de mis 2 filmes preferidos para animarles a disfrutar de su retrospectiva: ¿Qué he hecho YO para merecer esto!! (1984) en cartelera el 3 de octubre y Mujeres al borde de un ataque de ‘nervios’ (1988) el 10 de octubre.

Rescate del pasado

A través de los años “el niño terrible” de La Movida Madrileña y el Destape de la España posfranquista ha debatido con la moralidad heredada e impuesta en este país despedazado por una guerra civil (1936-39) que todavía hoy no ha podido sanar sus heridas. La mano dura del triunvirato de la monarquía, la iglesia católica y el ejército—con el apoyo de los grandes terratenientes—intentó por más de 40 años dirigir al pueblo español a la sumisión y aceptación sin cuestionamiento de sus leyes y censura. Cuando esta imposición se derrumba, todo lo supuestamente sagrado e incontestable se desafía al extremo. En cine, donde la poderosa oficina de la censura vigilaba las imágenes proyectadas tanto del cine nacional como del extranjero, los desnudos femeninos y el sexo explícito se convirtieron en el cine más popular y taquillero del país. En 1980, Almodóvar irrumpe con una comedia desafiante: Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980). La protagonista, Carmen Maura, será una de sus actoras preferidas a las que luego se añadirán Victoria Abril, Marisa Paredes, Penélope Cruz, Cecilia Roth y las siempre presentes en papeles pequeños pero jugosos: Chus Lampreave y Rossy de Palma. A esta comedia que incluye sucesos como violación, drogas, sexualidad explícita, pasiones desenfrenadas, masoquismo, le sigue en 1982, Laberinto de pasiones con un Antonio Banderas de 21 años, como un terrorista islámico gay. ¿Qué he hecho YO para merecer esto!! de 1984 junto a Mujeres al borde de un ataque de ‘nervios’ de 1987, son un perfecto ejemplo de la mejor expresión fílmica de Almodóvar. Ambos filmes tienen como su centro a Carmen Maura, que le añade dimensiones a los filmes de este realizador que no puede lograr sin su presencia.

¿Qué he hecho YO para merecer esto!! (1984)

Los filmes de Almodóvar se insertan cómodamente en el posmodernismo con su irreverencia por el pasado, al siempre tenerlo presente pero distorsionado (en el caso de ¿Qué he hecho…!! Con las cartas y diarios de Hitler). En sus filmes no existe un centro como tal, sino que estos se componen de pedacitos o fragmentos de vida cotidiana cuyo sentido pertenece al momento articulado. No hay razón para esperar que haya un ciclo, un principio y un fin; ni siquiera una continuidad lógica. En ¿Qué he hecho…!!, una muerte sospechosa queda en el aire cuando las personas involucradas en la investigación, tanto los detectives como los sospechosos, parecen perder interés en el caso. Los personajes que en un principio parecían importantes desaparecen sin la menor explicación. El filme desafía la construcción de los valores sociales, en este caso especialmente el de la familia. Los miembros de esta familia son de la clase trabajadora, pero como es de esperarse, con valores de la clase media según lo dictan los medios de comunicación masiva. La cabeza de la familia es un taxista que apenas contribuye económicamente, siempre aludiendo a la falta de pasajeros o a robos esporádicos. Aunque no trae dinero al hogar, exige comida, bebida y comodidades. Además, contribuye a los gastos al traer a su madre a vivir con ellos. Tienen dos hijos que lidian con la pobreza en transacciones abiertamente inaceptables: uno consigue dinero haciendo favores sexuales a hombres mayores, mientras que el otro vende drogas. Lo más cercano a un centro en este filme es el personaje de la madre, Gloria, quien trabaja de asistenta, sirvienta y conserje en cualquier lugar donde le den trabajo y le paguen lo que sea para poder mantener a su familia. Nadie le ayuda, pero todos le exigen: marido, suegra e hijos. Aunque protesta, su rebeldía es verbal, ya que acata las órdenes del marido a pesar de su maltrato. Sus dos amigas-vecinas son más familia que su marido e hijos. La unidad familiar inicial finaliza cuando se elimina al marido y parte de los miembros de la familia deciden regresar al pueblo de donde provienen mientras los otros experimentan con una nueva unidad.

Este filme se inserta en los medios  y desde adentro los subvierte al satirizar la televisión, el cine y la música de “trasfondo”. Hay una construcción de un anuncio de café que es para morirse. Sobre el cine se habla de querer imitar a los franceses escribiendo novelas eróticas y luego haciendo películas porno, artísticas y sensuales. La selección y utilización de la música en todos los filmes de Almodóvar es un elemento en su cine que merece un estudio cuidadoso.

Mujeres al borde de un ataque de ‘nervios’ (1988)

El más reciente filme del director español, Pedro Almodóvar, se caracteriza por su desempeño de parodiar todo lo que toca, pero además tiene excelentes actuaciones de parte de Carmen Maura y de todas las otras mujeres en el filme. La cámara juega con los planos, pero sin trucos para asombrar al público y distraerlo de la trama. Con la excepción de una sola escena, Mujeres es el mejor filme de Almodóvar por su equilibrio, excelente montaje y su continuidad en la parodia. Aunque el título anuncia que las mujeres están al borde de un ataque de nervios, en verdad pasan por una crisis y, aunque a veces se desesperan, mantienen su normalidad, lo que las hace funcionar muy bien en la sociedad y les permite resolver los problemas y poder así comenzar nuevamente. Desde la recepcionista en el estudio de doblaje hasta el excelente papel de Carmen Maura como la Pepa, pasando por la mujer que recién abandona un hospital psiquiátrico, la amiga que le teme a la policía por haberse acostado con un terrorista, la novia del hijo de su amante que tiene una cara que vale un millón, el filme no se detiene ni un solo momento. Y todo descansa sobre estas mujeres que el filme hasta incluye a una abogada feminista que aborrece la solidaridad femenina.  Los hombres son como sombras, crean tormentas en las vidas de estas mujeres, pero desaparecen sin dejar huella. Son egoístas, manipuladores, no les importa herir a otrxs y no miran hacia atrás con remordimiento o compasión. Al final todas las mujeres se comprenden y aunque no puedan vivir juntas, existe solidaridad entre ellas.

 

Crucigrama: Solimar Ortiz Jusino

 

Especial para En Rojo

 

Horizontales

  1. Solimar Ortiz _____: poeta, escritora y activista puertorriqueña.
  2. La _____ en mis pies (2023): poemario de Ortiz en el que rinde homenaje a las luchas sociales puertorriqueñas.
  3. Del verbo decir.
  4. Sexta nota musical.
  5. _____ Belén… un poema entre dos alas (2018): antología del grupo Poetas en Marcha en honor a la luchadora puertorriqueña. El libro fue editado por Ortiz.
  6. Cortamos el pelo al rape.
  7. _____ a los patricios y matricias: poemas conmemorativos incluidos en las lecturas de calle de Ortiz en tributo a héroes y heroínas de la historia popular puertorriqueña.
  8. Las _____ Descalzas: Ortiz colaboró activamente con esta organización cultural.
  9. Hermano de Abel.
  10. Legítimas.
  11. Insufló.
  12. Avaricioso.
  13. Alzó ligeramente algo o a alguien.
  14. _____ en Marcha: Ortiz se integró a este grupo activo por la lucha social y el fin del colonialismo.
  15. Reina de los dioses, diosa del matrimonio y esposa de Zeus según la mitología griega.
  16. _____ Aurora: seudónimo utilizado por Ortiz.
  17. Cada ojo simple de los que forman un ojo compuesto de los artrópodos.
  18. Del verbo optar.
  19. Primera letra del abecedario español.
  20. Onomatopeya de la risa.
  21. El número dos en romanos.
  22. Conozco.
  23. Elevas la bandera.
  24. Universidad de Puerto _____, Recinto de Río Piedras: Ortiz estudió en esa institución.
  25. _____ Ortiz Jusino: autora de «Palabras de conciencia en la voz de El Maestro», «Rebeldías de encantos» y «La Matria en mis pies».             

Verticales

  1. Concebir la idea de algo.
  2. Símbolo del nitrógeno.
  3. Contracción gramatical.
  4. _____ de Mileto: filósofo griego.
  5. _____: pueblo donde nació Ortiz en 1983.
  6. Algún.
  7. Rebeldías de _____ (2014): poemario de Ortiz.
  8. Ahora.
  9. Ampolla.
  10. Provisto de armas.
  11. Quiere, aprecia.
  12. De esta manera.
  13. Se atreve.
  14. Capital de Marruecos.
  15. Primera letra del alfabeto griego.
  16. Palabras de consciencia en la _____ de El Maestro (2013): libro de Ortiz en el que analiza los discursos de Albizu Campos.
  17. _____ Paulo: ciudad brasileña.
  18. Negación.
  19. Cluecas.
  20. Hacer versos.
  21. Dios egipcio del sol.
  22. Perteneciente o relativo al ópalo.
  23. Virtud teologal.
  24. Pampeana.
  25. Solimar _____ Jusino: perteneció al grupo activista de Poetas en Marcha.
  26. _____ que se rompen en el viento (2024): poemario de Ortiz.
  27. Segunda nota musical.
  28. Antiguamente la nota «do».
  29. Escuché.
  30. Símbolo del osmio.
  31. Princesa de la ciudad de Argos y sacerdotisa de Hera.
  32. Forma de pronombre.

 

Andy Montañez lanza boleros que cantó el sonero mayor, un tributo Ismael Rivera

portada del libro que acompaña el disco compacto.

 

Andy Montañez hace realidad una de las grandes aspiraciones de su carrera con Boleros que cantó el Sonero Mayor, una nueva producción discográfica dedicada a Ismael Rivera y a la faceta bolerista del legendario intérprete puertorriqueño.

El álbum, concebido como un homenaje al Sonero Mayor con motivo del 95.º aniversario de su natalicio, está disponible en plataformas digitales desde hoy, jueves 8 de octubre.

“Los boleros que Ismael cantó son grandiosos. Para mí es un honor poder mantener vivo su legado interpretándolos. Este es un proyecto que hemos trabajado con mucha admiración, agradecimiento y respeto”, expresó Montañez.

A sus 84 años, el Niño de TrasTalleres culmina así un proyecto discográfico que había imaginado durante décadas.

La producción y dirección musical estuvieron a cargo del bajista Ramón Vázquez Martirena, quien reunió a músicos y arreglistas de amplia trayectoria para desarrollar nuevas versiones que parten del bolero y dialogan con elementos del jazz.

“Aquí hay una producción con un significado muy especial para Andy y para la historia musical que lo une a Ismael Rivera. Trabajamos estos boleros desde la personalidad y el atrevimiento musical de Andy, explorando nuevos colores sin perder la esencia y la emoción de las canciones”, explicó Vázquez Martirena.

El disco incluye encuentros vocales con cinco voces femeninas de tres de las Antillas Mayores: Omara Portuondo, de Cuba; Milly Quezada, de República Dominicana; y las puertorriqueñas iLe, Jacqueline Capó y Nayeli Selene.

El repertorio está compuesto por El Incomprendido, Tonto del amor, Si yo pudiera aconsejarte, Déjala, Amor salvaje, Angélica, Ama, Fantasía sideral, Si yo pudiera y En mi viejo San Juan.

Para Andy, el proyecto tiene también un profundo significado personal. Ismael Rivera fue uno de sus grandes referentes musicales y una figura que, según ha recordado en distintas ocasiones, le brindó apoyo durante sus primeros años de carrera.

“Del sonero, sus boleros y su inspiración… y de este Niño de TrasTalleres, para ustedes como siempre, todito mi corazón”, canta Montañez en uno de los soneos que resume el espíritu del homenaje.

Días antes del lanzamiento, Andy reunió en el Teatro Agua, Sol y Sereno de TrasTalleres a familiares, amigos, músicos, artistas y colaboradores para escuchar juntos la producción terminada y celebrar el trabajo colectivo que hizo posible el proyecto.

Boleros que cantó el Sonero Mayor es la tercera producción independiente de Andy Montañez, publicada por Morocho Records, y ya está disponible en plataformas digitales.

La edición física estará disponible próximamente en la Fundación Nacional para la Cultura Popular, la Claritienda del Semanario Claridad y a través de la Fundación Ismael Rivera.

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