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¿Hombres víctimas de violencia sexual en Puerto Rico?

 

William Edgardo Robles Torres

Durante el pasado mes de mayo del 2025, se llevó a cabo la presentación de la investigación titulada: Silencio masculino: Conocimientos, actitudes y creencias de profesionales, discrimen por género en casos atendidos de adultos víctimas de violencia sexual y el análisis del discurso estructural del Estado en Puerto Rico. La misma forma parte de las tesis del programa de maestría de la Escuela Graduada de Trabajo Social Beatriz Lassalle de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Esta investigación fue elaborada por Adalys Hernández-Rodríguez, William Edgardo Robles-Torres y Nicole Marie Torres-Rodríguez, colegas y profesionales del trabajo social. A su vez, la misma estuvo dirigida y supervisada por la Dra. Freeda Jusino-Sierra.

Esta investigación es cualitativa y se realizaron distintos esfuerzos de análisis y recopilación de información, los cuales fueron: análisis de organizaciones, análisis de documentos normativos en P.R. y entrevistas semiestructuradas. Dentro de las entrevistas semiestructuradas, se realizaron varias a personas profesionales con el fin de conocer los conocimientos, actitudes y creencias que tenían al momento de acompañar a hombres víctimas de violencia sexual, siendo estas: profesionales del trabajo social, consejería, psicología y fiscales del Departamento de Justicia. Cada una de estas personas se autonombró con un seudónimo para salvaguardar la confidencialidad.

Los hallazgos de la investigación se agruparon en cuatro macrocategorías centrales (ver imagen): (1) esquema profesional, (2) discrimen por género, (3) discurso estructural y (4) retos. A su vez, se obtuvo una categoría emergente nombrada “circuito cerrado”. Al momento de abordar la macrocategoría de esquema profesional, se obtuvo información relacionada a la educación formal que han recibido y que reciben las personas profesionales, las actitudes y percepciones sobre el sistema de justicia, como también las creencias y factores culturales en cuanto a esta violencia.

Mapa de macrocategorías

Algunas de las reacciones en cuanto a la percepción del sistema de justicia fueron vinculadas al hecho de que no se les cree a los hombres víctimas cuando denuncian esta violencia y la falta de credibilidad de esta. Así lo puntualizaron dos de las personas profesionales entrevistadas.

“Lo más que le afectó dentro del procedimiento fue el hecho de que no le creyeron. Así que yo creo que eso es algo bien particular en este tipo de casos”.

“Yo tuve una experiencia una vez en un adiestramiento donde esta abogada se levantó y se fue porque ella decía que lo que yo estaba diciendo no existía. Se levantó y se fue. Así que, todavía al de sol de hoy hay un poco de falta de credibilidad en este asunto del abuso sexual en varones”.

Al momento de analizar los hallazgos relacionados a la macrocategoría de discrimen por género, se obtuvo información relacionada a los sesgos que tienen las personas profesionales, la dificultad en la visibilización de la violencia sexual en hombres y los aspectos relacionados a las masculinidades hegemónicas. Entre algunas de las reacciones y sesgos identificados por parte otras dos personas profesionales entrevistadas fueron los siguientes:

“Hay mucho tabú, hay miedo, miedo a raíz de las mismas presiones culturales. Todo el machismo que hay asociado sobre el ser una víctima de violencia sexual siendo hombre”.

“Por lo general no me hago la pregunta ‘¿será qué está siendo abusado en su casa? ¿será que fue víctima de abuso sexual en la niñez? ¿será que lo están maltratando?’”.

Cuando se trata de la macrocategoría de discurso estructural, se examinó parte del estado de derecho vigente en Puerto Rico, el cual incluyó un análisis de la Constitución de P.R., la Ley 146-2012 (Código Penal), la Ley 54-1989, la Ley 266-2004 y la Ley 148-2015. A su vez, se examinaron tres protocolos y una orden administrativa concernientes a los Departamentos de Justicia, Salud, Corrección y Rehabilitación. A su vez, se obtuvo información relacionada a las experiencias de las personas profesionales al atender a los hombres víctimas de violencia sexual, siendo estas: Percepción de miedo, percepción de ventajas y desventajas en relación con el sistema de justicia, atención de personas trans y/o con diversidad de género y la atención a hombres con diversidad funcional.

Algunas de las reacciones en cuanto a esta macrocategoría por parte de dos profesionales fueron las siguientes:

“El hombre siente que no hay servicios que lo puedan proteger y que puedan dárselo porque sienten miedo de que los discriminen”.

“Este joven trans era hombre, pero se sentía mujer. Obviamente, era hombre, estaba en tratamiento hormonal. Fue objeto de robo en su hogar y una agresión orogenital, que el agresor lo obligó a sostener una agresión orogenital a la fuerza. Entonces, el prejuicio de la juez fue, en el sentido de que le echó la culpa, como que lo cogió de zángano al otro, porque físicamente se veía mujer”.

La cuarta macrocategoría fue la de retos y en esta pudo recopilarse información relacionada a la capacitación específica en violencia sexual, a la accesibilidad de servicios y a la recepción de denuncias. Esta última se vinculó con los retos institucionales y culturales que existen en Puerto Rico. Entre algunas de las reacciones en cuanto a la capacitación específica en violencia sexual y la accesibilidad a servicios por parte de dos profesionales, fueron las siguientes:

“Si nosotros no vemos un problema no lo vamos a identificar como una necesidad. Por lo tanto, no se va a crear un proyecto para eso. Cuando uno ve un problema, cuando lo podemos ver, lo vemos como una oportunidad para desarrollar algo”.

“La fórmula y la cantidad de fondos que recibimos está calculado a bases de cuánta gente vive en Puerto Rico, no por la prevalencia de, en caso de abuso sexual que hay en Puerto Rico. Así que, con el éxodo masivo de personas a los Estados Unidos y la disminución en población, pues eso explica porque los fondos están tan reducidos, cuando realmente no se hace un análisis, eh, por la prevalencia de lo que está ocurriendo”.

Como parte de la investigación, se halló una categoría emergente, la cual tuvo relevancia a lo largo de las respuestas de varias personas profesionales. Esta categoría fue circuito cerrado. En la Ley Núm. 87 de 26 de junio de 1963, según enmendada, conocida como “Reglas de Procedimiento Criminal” se establece el sistema televisivo de circuito cerrado. Este sistema resulta ser una disposición legal que permite llevar a cabo un mecanismo alterno para tomar las declaraciones en los casos vinculados a la violencia doméstica y/o sexual. Esta modalidad se utiliza mayormente con casos relacionados a menores de edad, por lo que las expresiones de una de las personas entrevistadas fueron:

“Ahora, en que el adulto esté en un circuito cerrado pudiera ser un espacio mucho más seguro para ese adulto y el testimonio puede fluir mucho mejor que estar en una corte abierta teniendo al ofensor de frente […]. No es que el circuito cerrado nos va a remediar todas las situaciones, verdad, pero yo pienso que sí puede ser un factor protector para los adultos, verdad, lo que pasa es que pensamos que el adulto tiene una mayor capacidad por ser adulto y unas destrezas más allá de lo que puede tener un menor, pero eso es bien relativo, o sea, eso no necesariamente es así”.

La violencia sexual en hombres existe en Puerto Rico. En la actualidad, se requiere de visibilizar esta violencia, fomentar adiestramientos sobre el tema, capacitar y educar a profesionales, como también elaborar guías y protocolos específicos que atiendan esta problemática. A su vez, se necesita erradicar el discrimen y el patriarcado, fomentar la creencia de la existencia de esta violencia, investigar y crear política pública atemperada a los tiempos recientes y promover servicios para esta población. Esto, para dejar a un lado la cultura del machismo y lograr lo que una de las personas profesionales entrevistadas expresó:

“Para que entonces los hombres se sientan en la apertura de poder conversar sobre estos temas y más que todo, pues que busquen la ayuda que corresponde y que merecen”.

Si desea conocer todos los resultados de esta investigación puede acceder al repositorio de la Universidad de Puerto Rico a través de este enlace: https://repositorio.upr.edu/handle/11721/4225

Filiberto Ojeda, un alma boricua en plena libertad

 

El Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos acoge la muestra que da inicio a la jornada de Solidaridad en Cuba con la hermana Borinquen, donde hay mucho para recordar y honrar de una historia con páginas comunes

Por Juana Carrasco

 

Con la voz quebrada, Beatriz Rosado habla de su amado Filiberto Ojeda —el Comandante del Ejército Libertador Boricua, los Macheteros, asesinado por el FBI el 23 de septiembre de 2005—. Lo une a Puerto Rico, a Gaza y a la solidaria Cuba y su pueblo… y se nos estremece y alienta el espíritu a quienes decimos presente en la exposición fotográfica que honra la memoria del luchador independentista que fue su compañero de vida.

El Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos acoge la muestra que da inicio a la jornada de Solidaridad en Cuba con la hermana Borinquen, donde hay mucho para recordar y honrar de una historia con páginas comunes: el aniversario 50 de la 1ra. Conferencia de Solidaridad con Puerto Rico, celebrada en La Habana en 1975, convocada por Fidel; los 60 años de la Misión-embajada puertorriqueña en La Habana; los tres lustros de la partida física del dirigente independentista Juan Mari Bras.

A Filiberto «lo dejaron desangrar, un crimen infame, y 20 años más tarde estoy aquí, con esta eterna solidaridad de la hermana Cuba y con la presencia de Palestina. Para mí, Palestina, Puerto Rico y Cuba somos hermanos; sufro lo que está pasando en Gaza tanto como el asesinato de Filiberto», nos dice y deja clara la explicación:

«El asesinato de Filiberto lo sufrí a nivel personal, perdí a mi compañero, al alma de mi alma, pero Gaza es la pérdida y el alma colectiva. Gaza es la humanidad, Gaza somos todos», y agrega: «Esas son las luchas que Filiberto apoyaba. Él, que llegó a la Revolución de Puerto Rico a través de la Revolución Cubana», una reafirmación con anécdotas de la unidad de ambas naciones caribeñas.

«Filiberto era luz, era el alma mía y lo seguirá siendo, y estas fotos que me hacen impacto mirar… la sangre cruzando esa puerta que no dejaron abrir durante 24 horas, no permitieron ayuda médica para que muriera desangrado». Ello ocurrió el 23 de septiembre de 2005, precisamente cuando los boricuas celebraban el día del levantamiento de los patriotas en Lares, en 1868, pocos días antes del alzamiento de los cubanos en Yara el 10 de octubre de ese mismo año.

Mas Beatriz Rosado lee una frase que es rúbrica de su pueblo, de quienes luchan contra el imperio colonial que hoy la mancilla una vez más utilizándola como puerto de sus cañoneras en el Caribe, nuevo ultraje a Nuestra América: «A quienes un 24 de septiembre nos entregaron un cadáver que no tienen cómo matarte: ¡Filiberto Vive!».

Esa es la verdad y la confirmación de una voluntad compartida en este sencillo acto donde estuvieron presentes Víctor Gaute, vicepresidente del ICAP; Julio Muriente, copresidente del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano; y Edwin González, jefe de la Misión de Puerto Rico en La Habana.

Reproducido de www.juventudreblede.com

 

“Migrar es un derecho”: más de 200 personas forman frase en la playa en acto solidario con las comunidades inmigrantes

 

 

Cientos de manifestantes en el Balneario de Carolina reclamaron el pasado sábado los derechos civiles y humanos de las personas migrantes, en un acto que dio paso a una segunda fase de la campaña Migrar no es un crimen.

 

Carolina, Puerto Rico. – Como un acto de solidaridad y apoyo a las comunidades inmigrantes en Puerto Rico, en medio de un recrudecimiento de las detenciones discriminatorias e ilegales por parte de agentes federales, más de 200 personas formaron este sábado la frase “Migrar es un derecho”, a orillas del mar en la playa del Balneario de Carolina.

La manifestación dio paso a una segunda fase de la campaña “Migrar no es un crimen”, liderada por las organizaciones Kilómetro 0, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, en inglés) de Puerto Rico, Amnistía Internacional de Puerto Rico y Comuna Caribe.

“Dibujamos esta frase con nuestros cuerpos, en la orilla del mar, porque es el espacio simbólico por donde ocurre gran parte de la migración hacia nuestro país. En esta segunda fase de la campaña queremos educar y enfatizar en que migrar es un derecho humano reconocido por el derecho internacional, no un crimen”, explicó Annette Martínez Orabona, directora ejecutiva de la ACLU de Puerto Rico.

«Además de la Declaración Universal de Derechos Humanos, este derecho está protegido por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados», enfatizó al sostener que Estados Unidos es parte de estos convenios y no está exento de cumplir con las obligaciones allí expresadas.

Para la formación de la frase, las personas vistieron en su gran mayoría los colores blanco, rojo y azul celeste, en representación de la bandera de Puerto Rico y los colores que inspiran la campaña solidaria. Una vez la frase estuvo formada, la imagen fue grabada con un drone, a aproximadamente 100 pies de altura.

“Estamos aquí porque queremos decir ‘presente’, sostener y sostenernos para resistir la crueldad con la que un gobierno tiránico trata a nuestras hermanas y hermanos del Caribe y de otras naciones del mundo”, exclamó Mari

Cortesia David Cordero

Mari Narváez, directora ejecutiva de Kilómetro 0, durante un mensaje compartido con el público presente.

“Venimos para decir que no lo aceptamos, que con nosotros no cuenten para el odio y la exclusión; para avalar el secuestro, el encarcelamiento ilegal, la criminalización de personas que son parte de nuestro país desde tiempos inmemoriales y que tienen derecho a estar aquí, como nosotros también hemos tenido y seguimos teniendo la necesidad y el derecho de migrar a otros lugares”, manifestó.

Desde el mes de agosto, la campaña Migrar no es un crimen ha denunciado la violencia institucional contra comunidades inmigrantes en Puerto Rico y promovido una cultura de solidaridad, dignidad y resistencia. Se trata de una respuesta al alarmante incremento de violaciones a los derechos civiles y humanos como consecuencia de las redadas federales en el archipiélago desde enero de este año, que ha resultado en más de mil detenciones, en su mayoría de personas sin récord criminal y sin que existan órdenes judiciales firmadas por un juez.

“Puerto Rico tiene una historia migratoria que nos obliga a ser solidarios. En vez de alentar la persecución, el discrimen y el racismo, tenemos que abrazar el compromiso con los derechos humanos”, sostuvo Liza Gallardo, directora ejecutiva de Amnistía Internacional de Puerto Rico.

“Por eso, de haber levantado nuestra voz para decir que migrar no es un crimen, hoy -en conjunto-, decimos con voz muy alta todas las personas que estamos aquí, “que migrar no solo no es un crimen, sino que migrar es un derecho”, subrayó Gallardo.

Como parte de la manifestación, hubo un momento de silencio y reflexión en el que los participantes realizaron una ofrenda de flores al mar, en memoria de las personas migrantes que han perdido su vida en busca de libertad, para abrazar a las familias que han sido separadas por las redadas y como petición de protección de todas las personas que, por razones diversas, se ven obligadas a migrar.

“En tiempos de apatía y frustración, de violencia y racismo institucional, hoy nos reiteramos en alimentar la dignidad y la solidaridad como personas caribeñas y, sobre todo, como dueñas y dueños que somos de esta tierra por derecho inalienable”, manifestó Hilda Guerrero, portavoz de Comuna Caribe.

Entre los reclamos principales, las organizaciones reiteraron que exigen una política de santuario y protecciones legales y humanitarias para las personas migrantes, que incluya el acceso igualitario a la salud, educación, vivienda y defensa legal sin importar su estatus migratorio. Además, exigen que los ya limitados recursos públicos municipales y estatales estén al servicio del pueblo, no de las agencias federales. Las organizaciones subrayaron la urgencia de descriminalizar la migración y exigieron un cese del encarcelamiento de personas migrantes.

 

Grupos que participaron en la formación de la frase:

 

Kilómetro 0
Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) de Puerto Rico
Comuna Caribe
Amnistía Internacional PR
El Puente
Mujeres que abrazan la mar
Casa Pueblo
Editora Educación Emergente
Periodística Editorial
Madres Contra la Guerra
Pastoral de Mujeres y Justicia de Género
Colectivo Ilé
Movimiento Victoria Ciudadana
Cátedra UNESCO de Educación para la Paz
Primera Iglesia Bautista de Río Piedras
Fundación Juan Mari Bras
Organización Solidaridad Humanitaria y Jóvenes Líderes Res. Manuel A. Pérez.
Colegio de Abogados y Abogadas de PR
Comité de Derechos Humanos en PR
Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico
Comité de Solidaridad con el Pueblo de Haití
Red de Esperanza y Solidaridad (REDES) – Diócesis de Caguas
Mesa de Diálogo Martin Luther King
Clínica de Asistencia Legal – Universidad Interamericana de Puerto Rico
Brigada Solidaria del Oeste
Democracia Socialista
Conuco Campesino
Pastoral de Mujeres
Solidaridad Humanitaria
Colectiva Feminista en Construcción
Cátedra Mujeres Negras
María Fund
Ayuda Legal Puerto Rico
Esperanza United
Red Continental Cristiana por la Paz
Iglesia Evangélica Unida de la Calle Arzuaga
Ambientalistas Amigos del Río Guaynabo
Periódico Claridad
Acacia Center for Justice
Escuela de Liderazgo Político y Comunitaria
CAUCE
Comité de Derechos Humanos de Puerto Rico

 

 

 

Editorial-El «Presidente de la paz» se prepara para la guerra

 

Hace apenas unos días, en una rueda de prensa de Donald Trump y su gabinete desde la Casa Blanca, varios de los secretarios, entre ellos el de Defensa, Pete Hegseth, y el de Estado, Marco Rubio, se refirieron al mandatario estadounidense como » el Presidente de la paz». En más de una ocasión, el actual Presidente de Estados Unidos ha dicho que aspira a recibir el Premio Nobel de la Paz.
Hoy, el discurso ha cambiado. «Hay que prepararse para la guerra», dijo Hegseth mientras arengaba a las tropas acuarteladas en distintos puntos de Puerto Rico, en preparación de la ofensiva guerrerista contra el gobierno y el pueblo de Venezuela que afanosamente planifican los altos mandos de la milicia estadounidense. El preámbulo de esta aventura ya cobró las vidas de 11 personas en una embarcación explotada en el mar por efectivos militares estadounidenses que, sin mostrar  prueba alguna, identificaron a los muertos como supuestos integrantes de una pandilla conocida como Tren de Aragua.  Con este incidente, rompieron las hostilidades de esta nueva intervención imperial en nuestro hemisferio, trágico escenario histórico de otros actos de mano dura como atentados e invasiones militares, golpes de estado, asesinatos políticos, fraude electoral, cambios de gobiernos, secuestros  y arrestos escandalosos de jefes de estado, entre otros.
Ahora, ya no se trata de la intervención solapada de la CIA o el Departamento de Estado de Estados Unidos tras dichas acciones. Esta nueva ofensiva implica acción militar directa, disfrazada de cruzada moral: combatir el tráfico de narcóticos hacia Estados Unidos, lo cual, según Trump y sus acólitos representa un  riesgo existencial para los buenos ciudadanos de dicho país.  En esta nueva «novela imperial», el «villano» es el  presidente de Venezuela, Nicolás Maduro y otros altos mandos de su gobierno quienes han sido acusados por el gobierno estadounidense de dirigir y orquestar las operaciones  de una supuesta banda criminal de narcotraficantes, nombrada el Cartel de los Soles.
No importa que nadie del gobierno de Trump, ni de los gobiernos de Estados Unidos anteriores al suyo, haya presentado una sola prueba de la existencia de dicha organización criminal. No importa que investigaciones independientes,  como la de la revista de política internacional The Conversation, contradigan la narrativa del gobierno de Estados Unidos sobre la existencia misma del supuesto cartel. No importa que el diario The New York Times haya reportado que cualquier acción militar contra Venezuela contradice la estrategia de negociación con el gobierno de Maduro que recomendó el embajador del gobierno de Trump en Venezuela, Richard Grenell, para beneficiar los intereses de las compañías estadounidenses que operan allí.
El presidente neo imperial  no entiende de razones. Volver a disponer a su antojo de las reservas de petróleo más grandes del mundo, en Venezuela, es un objetivo irresistible para los planes políticos y económicos de Donald Trump y de la claque de billonarios a quien él y su gobierno representan.
El imperialismo es un camaleón que en cada generación cambia de ropaje. Lo que no cambia es su rapacidad, su codicia, su afán de conquista y de dominio. La sed de doblegar a quien se le atraviesa en su camino y le hace resistencia. Para el «nuevo imperialismo» de Donald Trump es imperativo seguir la ruta trazada de derrocar gobiernos, y doblegar enemigos reales o percibidos. Él lo hace a su manera burda, sin siquiera poder explicar coherentemente sus motivos. Antes lo hicieron otros líderes del viejo imperialismo estadounidense, como  Andrew Jackson, James Monroe, John McKinley o Theodore Roosevelt, o sus sucesores Franklin Roosevelt, Truman, Kennedy, Johnson, Nixon, Reagan, los Bush, padre e hijo, Clinton y toda la cadena de presidentes Republicanos y Demócratas de los últimos dos siglos desde que Estados Unidos, a 50 años de su independencia acumuló poder suficiente para expandirse más allá de los cuatro puntos cardinales de su geografía inicial.
Por eso, Trump ahora cínicamente se proclama «Presidente de la paz», mientras su gobierno destina billones de dólares a financiar el genocidio israelí en Gaza u ocupar militarmente el espacio aéreo, aguas territoriales y  suelo de su colonia, Puerto Rico, como plataforma para lanzar su ofensiva contra el gobierno y pueblo de Venezuela, bajo el falso pretexto de que el presidente venezolano constituye una amenaza letal para el pueblo de  Estados Unidos. ¿Quién que conozca la maquinaria de guerra de Estados Unidos puede creer esta patraña? Basta mirar veinte años atrás, cuando Estados Unidos declaró la guerra e invadió Iraq- también potencia petrolera- bajo la mentira  de que el gobierno de Saddam Hussein tenía depósitos ocultos de «armas de destrucción masiva» con capacidad de destruir al mundo. Años y decenas de miles de muertos y mutilados pasaron antes de que el mundo descubriera que había sido engañado por los servicios de inteligencia de Estados Unidos, lanzados en una cacería que eventualmente les dejó desnudos ante la opinión pública del mundo y de su propio país. Un conflicto que  costó miles de vidas en ambos bandos, principalmente de jóvenes, dejando una estela de odio y resentimiento que aún divide a la humanidad.
El narcotráfico hacia Estados Unidos nada tiene que ver con ningún país en particular. Los llamados carteles de drogas son organizaciones criminales transnacionales, billonarias y ultrapoderosas, cuyos tentáculos se extienden por todo el mundo, principalmente en los países ricos de Occidente, donde las fronteras no impiden que las redes de suplidores internos en cada país satisfagan la ávida demanda por drogas ilegales en dichas sociedades.
Estados Unidos tiene uno de los mercados más grandes y de mayor demanda por drogas ilegales en el mundo. También cuenta con la más robusta infraestructura legal y regulatoria, con personal profesional y altamente adiestrado y la más avanzada tecnología para rastrear e  impedir la entrada de drogas ilegales por sus fronteras, puertos y aeropuertos. Si no lo hacen, que no busquen excusas en otro lado.
Usar  la teoría fatula de un supuesto esquema de trasiego de drogas a Estados Unidos para intervenir militarmente en Venezuela, no solamente es una falsedad sino también una profunda indignidad de quien se autonombra «el Presidente de la paz».

J-Go, la pornografía colonial y el orgasmo militar del imperio

 

 

Especial para En Rojo

 El colonialismo no sólo roba tierras, roba cuerpos y deseos. Convierte la sumisión en gesto, la obediencia en espectáculo. A su vez, el imperialismo necesita de la complicidad local, del nativo sonriente que normaliza la invasión bajo el disfraz de “alianza estratégica”. En Puerto Rico, ese rol parece haberlo adoptado Jennifer González, quien primero finge resistirse, pero al final se entrega al goce imperial con la docilidad de una actriz en la pornografía política.

Porque, ¡seamos claros! El recibimiento del Secretario de Guerra de los Estados Unidos no es protocolo, es performance obsceno. Es el striptease colonial donde J-Go se quita, una a una, las prendas de la autonomía hasta quedar desnuda frente al amo. Es el goce perverso del sometido que dice: “sabemos que es humillación, pero aun así nos excita”. Ella juega a la obscenidad del deseo porque Puerto Rico no puede ser otra cosa que el objeto de placer del imperio, la muñeca inflable geopolítica que siempre está disponible.

Del “No” al Silencio: la lógica pornográfica de J-Go

Hace apenas días, J-Go decía que descartaba proyectos militares. Pero bastó que los Marines desembarcaran en el sur y que el Secretario de Guerra aterrizara en la isla para que cayera el telón del pudor. Ni protestó, ni cuestionó, ni abrió la boca: el silencio fue su striptease final, revelando la violencia del colonizado internalizada y la aceptación resignada de la narrativa imperial.

El goce de la violencia

¿Qué otra cosa es el espectáculo militar en Arroyo y Salinas si no pornografía bélica? Botes, rifles, uniformes: símbolos fálicos que excitan la libido colonial. Los medios reportan “ejercicios militares”, pero lo que vemos es un set pornográfico del poder, con la isla de escenario y J-Go como actriz secundaria que sonríe mientras el imperio eyacula misiles de utilería. La violencia aquí no se justifica, se goza. Es la violencia política como orgía imperial: cuerpos disciplinados, gestos sincronizados, obediencia transmitida en vivo por la prensa oficialista.

La Ramborización obscena

El problema no es sólo que J-Go se contradiga. Lo que ocurre es que su contradicción es parte del guion. Ella encarna la obscenidad del Otro. Su goce está en el ridículo de su entrega. Puerto Rico no necesita gobernadora, necesita una diva de utilería que legitime el simulacro militar. Y ella lo entiende bien. No hay Four-Runner que tape la desnudez colonial cuando se posa frente al Secretario de Guerra.

La ramborización de J-Go ya no es sólo kitsch, es pornografía dura. En lugar de discutir la crisis eléctrica, la pobreza infantil o la violencia de género, ella prefiere posar en la pasarela de la testosterona imperial. Un día juega con Barbies en el Capitolio, al otro con GI-Joes en la playa, pero siempre termina en la cama del imperio, sudando un deseo que no es suyo.

 El gesto violento

¡Qué no se engañe nadie! La sonrisa de J-Go no es neutralidad, es violencia. Es el gesto pornográfico de quien prefiere callar mientras se violenta a su pueblo con la ocupación simbólica de su territorio. Ese gesto es la violencia del colonizado vuelto cómplice. Esa complicidad es el lubricante del imperialismo. Ella lo sabe, y lo hace porque en el fondo lo disfruta.

 Conclusión: el simulacro colonial

Al final, lo que Jennifer González ofrece es un espectáculo de sumisión. Ni gobierna, ni representa, ni defiende: actúa. Su política es un simulacro pornográfico donde el amo siempre gana, donde la colonia siempre gime, donde el goce se confunde con humillación.

La verdadera obscenidad no está en los Marines desembarcando en Salinas y Arroyo, sino en la sonrisa de J-Go frente al Secretario de Guerra. Esa sonrisa es la metáfora más precisa de nuestra condición colonial: aunque se vista de Wonder Woman, sigue siendo la muñeca de GI-Joe, lista para el próximo acto del imperio.