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 ¡Venceremos!

 

Por Miguel Díaz Canel

Fidel Castro Ruz, líder histórico y Comandante en Jefe de la Revolución cubana, cumple hoy 99 años en plenitud de sobrevida.

Lo escribo en presente porque así lo siento y porque así está transcurriendo la celebración por el inicio de un año simbólico para Cuba y para todos los que en el resto del mundo reconocen la trascendencia de su liderazgo revolucionario.

Hablo del centenario o de la eternidad de un hombre que permanece vivo en el tiempo, incluso cuando lo físico, lo material, hace casi una década se volvió cenizas y él dejó dicho que no quería estatuas ni monumentos en su memoria.

Lo que ni él podía decretar era el imposible, es decir, su olvido. Y ahí permanece, vivo y presente como sólo está lo eterno. Porque ese destino, como lo ha probado tantas veces la historia, no lo decide nadie, únicamente el poder imperecedero de las ideas de aquellos que han guiado a cientos, miles, millones de seres humanos, a conquistar sus sueños de emancipación y justicia.

Fidel es eterno, no por decisión propia o de quienes intentamos seguir sus pasos y dar continuidad a su inmensa obra de justicia social. Alcanzó esa condición al interpretar, sintetizar y hacer suyo el acumulado magnífico del ideario independentista, anticolonial, antimperialista y marxista cubano, latinoamericano, caribeño y universal que le antecedió, hasta situarse en la vanguardia para todos los tiempos.

En sus intensos discursos públicos o en sus largos diálogos privados mostraba un dominio total de ese infinito caudal de conocimientos, deslumbrando a los más diversos auditorios desde la primera hasta la última palabra. Pero lo que realmente lo ha inmortalizado es todo lo dicho que transformó, toda la acción convertida en obra.

Juan Mari Brás saluda a Fidel en su visita a la Misión de Puerto Rico en Cuba. adicional en la foto Carlos Gallisá y Marta Brás. Foto Félix Cordero/ Archivo CLARIDAD

En estos días marcadamente fidelistas, cuando cada uno de nosotros muestra en libros, videos, medios tradicionales o redes sociales, el Fidel que nos acompaña, se está acreditando esa eternidad, para entrañable emoción propia y de otros que sienten lo mismo. O para negación odiosa de quienes no soportan la vitalidad deslumbrante de sus ideas.

En mi caso, como podrá suponerse, Fidel no es sólo presente. Es una constante. Guía y reto. Ejemplo y desvelo.

Siento que sigue en la vanguardia, como en la Sierra o en Girón. Cada vez que las amenazas crecen, que la necesidad obliga, que el bloqueo parece cerrar todas las salidas, la pregunta sale espontánea: ¿Qué haría Fidel?

La suerte de haberlo conocido, de haberlo visto actuar y de haber recibido sus orientaciones muchas veces, facilitan las respuestas: están en el pueblo, en sus reservas infinitas de dignidad y talento. Y en la imprescindible unidad de todas las fuerzas revolucionarias en torno al ideal martiano de conquistar toda la justicia.

Fue apoyado en esas certezas que concebimos la ciencia y la innovación como un pilar de la gestión de gobierno. Y con el talento, la sólida base material creada por él y la audacia del país de hombres y mujeres de ciencia y de pensamiento, que modeló para el futuro que hoy es presente, enfrentamos y vencimos la pandemia y seguimos apostando a vencer incluso obstáculos aparentemente invencibles como el bloqueo y nuestras ineficiencias internas.

Andres Figueroa Cordero y Fidel

En la historia de Fidel, desde sus años de estudiante hasta su presencia indiscutible de ahora mismo, hay un cúmulo infinito de lecciones y todas coinciden en un punto: jamás se dejó vencer por las circunstancias. Hasta los mayores golpes del adversario, sólo sirvieron para elevar a un escalón superior su estatura de conductor.

Escrutando cada una de sus batallas, se advierten las profundas motivaciones que siempre despertó en este corajudo pueblo ese líder salido de sus entrañas para convertir los reveses en victoria. Entonces entendemos en su exacta dimensión el significado de la despedida que Che Guevara le dedicara exclusivamente a él antes de partir a otras tierras del mundo y que el pueblo cubano convirtió en propósito irrenunciable: Hasta la victoria, siempre. Sin olvidar jamás el Patria o Muerte que lo hace posible. Ni el optimismo en una palabra: ¡Venceremos¡

Reproducido de www.cubadebate.cu

La árbitro pionera Pawol debuta detrás del plato: “Gran día para ella, gran día para MLB”

Especial para CLARIDAD

El pasado sábado 9 de agosto del 2025 fue histórico al Jen Pawol cantar el primer strike en MLB y convertirse en la primera fémina en arbitrar un juego en las mayores. Por primera vez en la historia de MLB una mujer detrás del plato para cantar bolas y strikes en el juego final de la serie del domingo entre los Bravos de Atlanta y los Marlins de Miami en Truist Park.

En un juego normal en el estadio donde los Bravos aseguraron una victoria por 7-1 para llevarse cuatro de cinco contra los Marlins. Todos los involucrados, brevemente, recibieron un recordatorio de la importancia de la tarde cuando el coach de los Bravos, Rick Kranitz, visitó al abridor Joey Wentz en la parte alta de la cuarta entrada. Kranitz señaló lo siguiente sobre ese momento:

«Salí y luego comencé a escuchar a la multitud. Comenzaron a aplaudir y dije ‘Oh, ¿qué está pasando aquí?’ Vi a Pawol salir al montículo. Todos estuvimos de acuerdo: Dejemos que llegue hasta el final, hasta nosotros. Hagamos que la multitud se involucre en esto'». Kranitz y Pawol tuvieron una charla rápida mientras el entrenador regresaba al “dugout”. (Tomado de https://www.mlb.com/news/jen-pawol-first-woman-mlb-umpire-home-plate)

Hagamos un análisis de este hecho histórico en la MLB que es un “microcosmo” de la sociedad estadounidense. La supuesta sociedad democrática e igualitaria de la nación más poderosa” ya que desde la fecha que se cree surgió el beisbol como juego, 1845, han transcurrido 180 años y mucha discriminación e injusticias. Primero no se permitía a jugadores negros o hispanos. Ila Borders, fue la primera mujer en jugar béisbol profesional en Estados Unidos, incluso teniendo la oportunidad de llegar a las Grandes Ligas de Béisbol (MLB), pero solo jugo en las ligas menores (https://www.septimaentrada.com/beisbol/primera-mujer-beisbolista-profesional-ila-borders ) y ahora por fin se incluye una fémina como árbitro. Evaluemos algunos aspectos de la historia del beisbol, el histórico momento de la primer arbitro en un juego de MLB, discriminación en las mayores y derechos de igualdad.

La discriminación ha sido grande en MLB y representa lo que ocurre fuera del terreno de juego. Una sociedad dominada por intereses económicos y no forjada en la igualdad de sus participantes. El hecho de que luego de 180 años de historia se le dé una oportunidad a una fémina de ser parte del equipo de arbitraje deja mucho que decir en términos de los pasos hacia la igualdad que van a cuenta gotas. Un hecho histórico, pero, además, un bochorno de que se haya tardado tanto tiempo en lograrse.

El beisbol es uno de los deportes más populares y lucrativos de Estados Unidos, en donde es considerado por algunos el deporte nacional. Se practica y es muy popular en Puerto Rico, República Dominicana, Cuba, México, Panamá, Venezuela, Nicaragua, Japón, Canadá, Corea del Sur y Taiwán entre otros países donde es muy popular.

Racismo y discriminación en Ligas Mayores

Jackie Robinson aceptó un acuerdo económico y debutó en 1946 en los Montreal Royals de la ligas menores. Su gran rendimiento hizo que Robinson fuera ascendido al año siguiente a los Dodgers. Su debut, el 15 de abril de 1947, le convirtió en el primer jugador negro en jugar en las ligas mayores desde Moses Fletwood Walker en 1884. Larry Doby firmó por los Indios de Cleveland también ese mismo año, demostrando que la barrera de color había caído.

En los siguientes años, la integración de jugadores afroamericanos se disparó. Las ligas de negros comenzaron a ver cómo muchos jugadores se marchaban a la MLB sin compensación alguna a cambio. Esto supuso su ruina y posterior desaparición. La Negro American League quedó como la única liga de negros a nivel nacional hasta su disolución en 1960. El negocio de los más poderosos acabo con el de los menos privilegiados.

No todos los equipos y ligas aceptaron la integración a la vez, hubo casos como la Southern Association, una liga menor sureña, la cual sólo permitió un jugador negro en 60 años de historia. Mientras que los Red Sox fueron los últimos en fichar a un negro, después de que fueran demandados en 1959 por tener una ley “anti-negros”. A partir de ahí, la presencia de los afroamericanos ha ido creciendo en la MLB

(Tomado de Beisbol, el racismo en el Rey de los Deportes ).

Situación similar ha ocurrido con los hispanos o latinos en MLB. La evidencia reciente se menciona a Luis Castro, primer latinoamericano en jugar en MLB ( 16 de septiembre de 2023, Anthony Castrovince / MLB.com). Luis Castro no fue sólo el primer beisbolista nacido en Colombia, sino también el primer jugador latinoamericano en aparecer en un juego reconocido de Grandes Ligas. Un segunda base que jugó para los Atléticos de Filadelfia de 1902, Castro mantuvo por mucho tiempo en secreto su lugar de nacimiento, supuestamente por miedo a ser deportado y murió en la banca rota. No fue sino hasta décadas después de su muerte y de que fuese enterrado en una tumba sin nombre en el Cementerio Mount St. Mary en Flushing, Nueva York, que historiadores del juego descubrieron su importancia en la historia del béisbol.

Muchos años antes de la llegada de Castro con los Atléticos, hubo un tercera base nacido en Cuba llamado Esteban Bellán, que jugó para los Troy Haymakers y los New York Mutuals de la National Association entre 1871 y 1873 antes de regresar a Cuba para ayudar a popularizar el juego en la isla. Así que, en la primera mitad del siglo XX, incluso si alguien se hubiese ocupado de buscar al primer jugador de las mayores nacido en Latinoamérica, le hubiesen asignado aquel honor a Bellán.

Luego del ingreso de Jackie Robinson a las mayores comenzaron, además, a equipos a firmar jugadores latinos o hispanos. Los cuales han sufrido mucha discriminación. Menciono todo esto porque celebrar la llegada de un árbitro femenino a MLB demuestra una barrera más que se ha roto, pero una gran lucha por derechos tanto de las féminas como de los grupos minoritarios.

Situaciones similares al beisbol han ocurrido fuera del juego como la historia del sufragio femenino: una lucha por la igualdad hasta que llego la Enmienda #19 que otorgó a las mujeres el derecho al voto.  La enmienda fue ratificada el 18 de agosto de 1920 y les otorgó a las mujeres el derecho al voto. Las mujeres blancas se beneficiaron de su ratificación de inmediato. Pero millones de mujeres no blancas en gran parte del país tuvieron que esperar varias décadas más para obtener el derecho al voto.

Para las mujeres de comunidades latinas y asiático-americanas en particular, ejercer el derecho al voto continuó siendo difícil hasta la ampliación de 1975 de la Ley de Derecho al Voto. Garantizar un ejercicio pleno e igualitario del derecho al voto para las comunidades no blancas sigue siendo una labor que continúa.

Todos conocemos de las política anti migratoria y de supremacía blanca establecida por Donald Trump. Por eso señaló que este evento no puede verse en el beisbol únicamente. Miles de niños y migrantes han muerto en los campos de concentración en las fronteras de Estados Unidos. Debemos ver la sociedad como un todo y no aisladamente.

Traigo a colación este evento histórico para que se pueda entender que los logros no se dan en el vacío vienen de un gran número de batallas en distintos campos, además del deporte donde se lucha por la igualdad.

Energía, positivismo y confraternización en Houston

Regreso de Carlos Correa Astros Vs Boston

Alex Cora y Joe Espada pre-juego

En conferencia de prensa previo al primer juego de una serie de tres contra los Medias Rojas de Boston el lunes 11 de agosto Carlos Correa manifestó lo siguiente:

“Esta es una nueva oportunidad de volver a estar en casa y seguir jugando con mis compañeros de Houston en donde hemos crecido juntos, hemos ganado juntos en este equipo”.

Correa jugara en la 3ra base para los Astros. Tuvo que renunciar a una cláusula de no cambio para poder ser traspasado, pero estaba dispuesto a hacerlo con tal de regresar a casa. Señaló lo siguiente:

«He querido jugar en la tercera base durante los últimos dos años, pero no iba a suceder en Minnesota. Estábamos esperando que llegara un campocorto y ahora que tengo la oportunidad de jugar en la tercera base, será genial para mí en esta etapa de mi carrera. Es más cómodo, me siento más descansado y me ayuda en la parte ofensiva del juego”.

¿Como se siente Carlos Correa en su regreso a Houston?:

“Muchas emociones, estoy super contento, muy especial estar aquí con este uniforme. Mi familia vive aquí y tengo buena relación con algunos de los peloteros en el equipo y eso hizo más fácil mi regreso”.

¿Cosas que son nuevas o diferentes para ti ahora?

(Contesta en forma de broma)”Me encanta el avión nuevo y los hoteles donde nos quedamos”

Tu impacto va más allá del terreno ¿Cuál es el impacto en la comunidad de tu fundación?

“Es as una plataforma bien importante en tratar de ayudar a esos niños que lo necesitan. No es solo jugar bien y traer alegría a la fanaticada, es además ayudar a los necesitados”.

Sobre José Altuve ¿que puedes decir?

“Altuve estaba pendiente al cambio y nos comunicábamos constantemente. Es uno de mis mentores y mejores amigos, un futuro Salón de la Fama. Me escribió y se puso muy contento y al llegar al camerino en Boston me dio un fuerte abrazo”.

El ambiente antes del juego era uno de post temporada. La prensa esperando la salida de Correa, los fanáticos y el ambiente muy positivo con el regreso del astro Boricua. Además, regresa Alex Bregman, muy querido por la fanaticada, pero ahora con el uniforme de Boston.

Para completar el “JUNTE BORICUA”, esta Alex Cora, dirigente de Boston, Ramon Vázquez, coach de banco de los Medias Rojas, Josué “Joe” Espada Coach de Houston, Alex Cintrón coach de bateo de los Astros, Carlos Correa, tercera base de Houston y Víctor Caratini, receptor y bateador designado de los Astros.

 

Leones de Patillas y Mulos de Juncos a la Final Nacional del beisbol AA

Los Leones de Patillas y su Dirigente Félix “Picor” Santana por primera vez a una serie Final desde 2010 quienes enfrentarán a los Mulos de Juncos dirigidos por Raúl Casanova que no llegan a la Final Nacional desde el 2019, comenzando este viernes 15 de agosto. Los apoderados de los equipos finalistas fueron citados a una reunión este martes en las oficinas de la Federación de Béisbol de Puerto Rico.

Los Leones de Patillas están en su segunda serie final en 57 años de participación y no tienen ningún campeonato nacional. La primera fue en 2010, cuando cayeron en cinco juegos con los Cariduros de Fajardo. Los Mulos de Juncos es el equipo con más campeonatos nacionales en la Doble A con 10 y una franquicia icónica. Los juegos serán televisados por WIPR Canal 6.

Para detalles y calendario visitar:  BéisbolDobleAPR.com – Liga de Béisbol Superior Doble A de Puerto Rico

El compás en la costa del Atlántico Norte

 

Especial para En Rojo

 

I’ve seen the future, baby
It is murder

Things are going to slide, slide in all directions
Won’t be nothing
Nothing you can measure anymore
The blizzard, the blizzard of the world
Has crossed the threshold and it has overturned the order of the soul

Leonard Cohen, The Future

https://www.azlyrics.com/lyrics/leonardcohen/thefuture.html

Andamos por la costa atlántica de Canadá, lo que llaman las provincias marítimas.  Primeras vacaciones en mucho tiempo, después de un año desgraciado que me hizo repensar si no me había equivocado de carrera.  Primero, a la llegada, bordeamos la costa de la bahía de Fundy. Es la de las mareas más altas del mundo, donde la altura del mar varía en unos dieciocho pies de la noche a la mañana.  En Alma, New Brunswick, fui a admirar los muelles altísimos, y perdí el teléfono. En una experiencia muy canadiense, lo recuperamos en seguida. La señora que lo encontró, dejó mensaje en el hotel del enfrente, y no se fue de ahí hasta que dio con nosotros. No quería entregarle el celular a mi marido, porque la tarjeta de crédito llevaba nombre de mujer. Al prójimo se le trata bien en este país. He perdido la billetera varias veces,  y en cada ocasión los buenos samaritanos me han salido a buscar.

La siguiente porción del viaje fue en Prince Edward Island, islita de estuarios. Está sembrada de papas, trigo y playas de arena roja, y se llega por un puente alto de quince minutos, o por Ferry. En la organización política del país, PEI es provincia. Territorialmente hablando es como si fuera Caja de Muerto para Borinquen, Tortuga para Haití o Saona para Santo Domingo: una garrapatita en el mapa de la costa.  Me parecía cosa extraña que PEI casi nunca saliera en las noticias, hasta que me fijé que tiene ciento ochenta mil habitantes. Es como preguntarse que por qué Montecristi sale poco en el noticiero de las seis. La capital, Charlottetown, es más pequeña que mi barrio en Toronto, y tiene menos crimen.  Estas provincias son reflejo de Canadá, país que ocupa un territorio equivalente al de Europa, pero con la mitad de la población de Alemania. Un diplomático dijo una vez que aquí hay más geografía que historia. En PEI nos quedamos en una cabañita de juguete frente al mar. La primera noche la marea hizo tanto ruido, que me desperté pensando que se trataba de la llegada inminente de un terrible tren de futuro.

La tercera fase del recorrido fue Nova Scotia.  Geográficamente se parece mucho a la costa de Maine y Massachussets, por los bosques, las costas de granito y los pueblos pesqueros de casas victorianas.  Paramos en Lunenburg, pueblo denominado herencia cultural mundial por la Unesco. Completo con los barcos de velas y coches de caballo, Lunenburg parecía el lugar de donde habrían salido a pescar a Moby Dick.  Nos hospedamos unos días en un proyecto de cohabitación. Es como una cooperativa, pero los residentes no alquilan sino que son dueños de unos condominios relativamente pequeños, con extensas áreas compartidas, incluyendo suites para invitados, salones para juego de niños pequeños, de tocar música, y hasta un taller de carpintería y mecánica.  La construcción completa está diseñada con las más avanzadas estrategias de conservación de energía, incluyendo paneles solares y vehículos eléctricos compartidos. Sin embargo, el objetivo principal no es ambientalista sino social. Se trata de gente que quiere vivir en comunidad, criar sus hijos juntos, mezclar edades y hacer cosas en común. Quieren batallar el profundo aislamiento que corroe la moderna vida, y piensan que para eso hay que comenzar modificando la arquitectura.  Todo el mundo super amable y las instalaciones andan salpicadas por letreritos discretos indicando lo que hay que hacer: separar la basura, lavar las toallas, quitarse los zapatos a la entrada de las áreas de actividades. El letrero más divertido es el del baño: tiene un dibujito de robot y otro de un pulpo extraterrestre, anunciando que puedes usar el baño sin importar de qué especie o género seas, pero lávate las manos después. Como hago cada vez que viajo, me pregunté a mí misma si viviría allí.  El ambiente de alguna manera me recordó la atmosfera sofocante de la doñas de Puerto Plata, donde se prestaba mucha atención a la vida del otro. En teoría, fantástica la idea, pero en la práctica, tal vez sea mucha comunidad para mi temperamento de lobo estepario.

Tuvimos dificultad en conseguir alojamiento en el resto de las andanzas en Nova Scotia.  El boicot a los Estados Unidos sigue en pleno auge, y casi nadie está haciendo turismo por allá.  Este verano, los canucos se han ido a Japón, Europa, América Latina, o se han quedado haciendo turismo interno. En los cruces de fronteras el tráfico ha mermado a niveles tan bajos como los de la pandemia, cuando el país estaba oficialmente cerrado. Las amenazas del cincuenta y un estado han sacudido la rebeldía y el espíritu de independencia en esta gente. Fíjese usted, tan tranquilitos que parecían.  Se acabaron los viajes a Niágara a comprar en outlets y los paseos turísticos en Vermont y Washington State.   En los supermercados y las farmacias, los compradores ponen los productos marcados Made in USA volteados patas para arriba, para alertar al siguiente cliente que debe evitar esos productos.  Las comunidades fronterizas en los Estados Unidos lamentan la pérdida de clientela, pero eso no se ve en las noticias americanas.

En 1958, en Springhill, Nova Escocia, un ligero temblor subterráneo derrumbó una mina de carbo  y perecieron setenta y cinco mineros. La tragedia de Springhill se reconoce como el episodio final de esa industria, una última exhalación del imperio decimonónico del hierro y el vapor.  Hoy los cataclismos no son de la tierra sino del hombre, sus pesadillas y sus inventos. Los vientos de verano soplan las cenizas de los incendios forestales, y este verano las provincias marítimas han cerrado los parques nacionales para disminuir los riesgos de más fuegos. Su leve olor a humo parece presagiar la tormenta del mundo, la del poema de Leonard Cohen.  En otras regiones lejanas otros siniestros también amenazan con redibujar los mapas. Y desde aquí, en las playas de este otro Atlántico, nos preguntamos ¿A qué norte será que apunta el compás del futuro?

The Capeman, una reseña a destiempo

 

Especial para En Rojo 

La capa negra con forro rojo ondea en la memoria como una bandera de advertencia. Es agosto de 1959 y Salvador Agrón, un joven de 16 años recién llegado de Puerto Rico, camina hacia un parque infantil en Hell’s Kitchen. Esa noche, dos adolescentes mueren bajo su cuchillo, y la prensa neoyorquina encuentra en él un símbolo perfecto para vender miedo: The Capeman. El enemigo. El otro.

Casi cuatro décadas después, Paul Simon decide que esa historia merece un escenario distinto. No el de la nota roja, sino el de Broadway. Venía de recorrer el mundo con Graceland y The Rhythm of the Saints, y encontró en la vida de Agrón un relato que mezclaba la música latina de las calles de Nueva York con una improbable historia de redención. Se unió al Nobel de Literatura santalucense Derek Walcott y, durante casi diez años, construyeron un musical ambicioso que reunió a Marc Anthony como el joven Salvador, Rubén Blades como el Salvador adulto y Ednita Nazario como su madre, Esmeralda.

Pero el telón se levantó entre protestas. Las familias de las víctimas acusaban al espectáculo de insensibilidad, de lucrarse con el dolor. En 1998, la idea de que Broadway invitara a empatizar con un joven latino condenado por asesinato parecía, para muchos, una provocación innecesaria.

La trama del musical seguía a Salvador desde su infancia en Puerto Rico, la migración a Nueva York y su ingreso a la pandilla The Vampires. Una pelea mal dirigida lo llevó a apuñalar a dos inocentes. Arresto inmediato. Juicio relámpago. Condena a muerte. En 1960, el gobernador Nelson Rockefeller le conmutó la pena por cadena perpetua.

La segunda mitad del musical abandonaba la violencia inicial para seguir el lento proceso de transformación de Salvador en prisión: aprender a leer y escribir, enamorarse de una mujer nativa americana, escribir poesía y decidir, como le escribió a su madre, “tomar el mal y convertirlo en bien”. Cuando al fin salía, el mundo seguía viéndolo solo como el hombre de la capa.

Era una apuesta arriesgada: humanizar a quien había cometido un crimen atroz, mostrar que el castigo no borraba su capacidad de transformación. No era West Side Story, donde el pandillero puertorriqueño sirve de decorado para una puesta al día de una tragedia de Shakespeare. Aquí, el protagonista no era un estereotipo funcional: era un ser humano contradictorio, violento y capaz de cambio.

La crítica fue implacable. Time lo llamó “uno de los mayores fracasos de la historia de Broadway”. Ben Brantley, en The New York Times, habló de un “triste y entumecido espectáculo” que desperdiciaba talento. La música, admitió, funcionaba mejor en el álbum Songs from The Capeman que sobre el escenario. Paradójicamente, el mismo Times incluyó el disco en su lista de lo mejor del año en música teatral.

Fuera del circuito de Broadway, otras voces lo defendieron. Críticos no blancos y periodistas de otras ciudades vieron en la obra un esfuerzo honesto por desafiar estereotipos raciales y narrativas cómodas para el público habitual de Broadway.

Veintisiete años después, The Capeman sigue hablando de nosotros, de cómo las narrativas oficiales moldean la percepción pública y condicionan la empatía. De cómo los medios corporativos y las autoridades construyen figuras simplificadas para encarnar miedos colectivos. En 1959, Agrón fue moldeado como la “amenaza” para una ciudad temerosa de sus cambios demográficos. En 2025, esa misma lógica se aplica a comunidades enteras, tratadas como amenaza por su acento, su apariencia o su estatus migratorio.

Pero la comparación del caso Agrón con la criminalización actual de inmigrantes exige cuidado. Salvador cometió un crimen brutal; su historia es la de un culpable que intenta reconstruirse. La mayoría de las personas que hoy son objeto de redadas y detenciones masivas en Estados Unidos no tienen historial delictivo: su “delito” es el estatus migratorio, y muchas veces ni siquiera eso es probado antes de su detención.

Las recientes redadas del ICE en los Estados Unidos y Puerto Rico lo confirman. En Florida, el gobierno estatal ha improvisado centros de detención como el Alligator Alcatraz, en los Everglades. Las detenciones diarias ya suman 1.200 personas. En Puerto Rico, en apenas cuatro meses, han arrestado a unas 500; la mayoría sin antecedentes, y tres cuartas partes de origen dominicano, una comunidad históricamente integrada en la isla.

El patrón es inquietante: sospecha por acento o apariencia, denuncias anónimas convertidas en arrestos inmediatos, un discurso oficial que promete seguridad mientras instala miedo. En el caso de Agrón, el Estado lo condenó de manera expedita, probablemente por su origen, y la prensa lo convirtió en un “enemigo” sin matices para reforzar narrativas de orden y control. Hoy, sin necesidad de un crimen de sangre, esa misma maquinaria simbólica funciona para marcar a poblaciones enteras como amenaza.

Quizá The Capeman fracasó, entre otras cosas, porque no ofrecía la distancia segura que el público de Broadway esperaba. No pedía mirar al joven puertorriqueño como un monstruo lejano, sino seguirlo en su caída y en su reconstrucción. Esa incomodidad persiste: cuestiona la idea de que hay vidas irredimibles, que el castigo basta, que el estigma debe ser eterno.

Volver a The Capeman no implica equiparar sin matices el caso de Agrón con la situación de miles de inmigrantes actuales. Más bien, es una oportunidad para reflexionar sobre cómo las narrativas oficiales moldean la percepción pública y condicionan la empatía. En ambos casos, la etiqueta —asesino, ilegal, enemigo— funciona como un filtro que reduce la persona a una sola dimensión, justifica la exclusión y permite convencernos de que el mal siempre vive en otro cuerpo.

 

 

 

 

 

Poemas de Ana Nadal Quirós

 

 

YA HE PASADO POR ESTO

 

Debajo de la manta

a las tres de la tarde helada

el mundo estaba envuelto

en la cortina roja satinada

y caduca

de la habitación

Solo habían pasado dos horas

y tu sombra ya hacía estragos

en mi cuerpo

 

la cabeza se incrustó en mi pecho

y me fui envolviendo como un caracol

 

Ya has pasado por esto

 

un salto al vacío desde la cama:

de eso depende la voluntad de seguir

 

¿Nos estamos viendo? me dijiste en la puerta

 

¿Pero vuelves?  te pregunté aunque

ya me habías dicho que mañana por la mañana

 

Mañana por la mañana será mañana

y pasado mañana te irás otra vez

 

pero ya no sabré hasta cuándo

 

y yo también me iré

con la cabeza metida en el pecho

y me repetiré hasta que la tarde helada

se derrita

que ya he pasado por esto

y hay que seguir

 

DURAZNO 1027

Los restos de tu pelo gris

sobre el teclado

vuelan en forma de poema

 

de la tarde frente al lienzo

del siervo rojo que nos mira

 

el sol ya entra en el salón

te abandonas al sueño fácil

de las tardes de fútbol mientras

yo te corto el pelo

y te amo en cada mechón que

aterriza en la pinotea

 

La redondez de tu cabeza

la firmeza de tu cuello

los surcos de tu piel curtida

de tantos soles y tantas casas

 

ahí me quiero quedar

en el tiempo de los vitrales

y de las paredes de esquinas curvas

donde todavía se escuchan cedés

y el metate ya no muele granos

 

en el pozo exacto de tu clavícula

Anastasia -la que hace de todo-

nos esperará

la bicicleta rota del otro cuarto

el trinchero lleno de migajas de pan

de restos de tu miel de verdad

 

Y te cortaré otra vez el pelo

al ritmo de tus sorbos de mate

redescubriré el té de cedrón

y tus rincones huesudos y fuertes

bajo la luz de las gotas de agua

 

DIFICULTAD PARA ESCRIBIR UN POEMA

Salí a dar una vuelta en carro

para ver la ciudad

las casas que se venden…

para comer un helado chino

y destensar un nudo de palabras

agolpadas en mi puño

 

Ahora estoy acostada

acunando en mi regazo

el hijo que aún no nace

la boca me sabe a vainilla

y en el patio se oye el

graznido de la tarde nublada

de este domingo de julio

lleno de amores que no

se atrevieron.

 

NUNCA TE PROMETI

Me lavé la cara con el jabón

que dejaste en la ducha

Me lavé la cara con tus palabras oxidadas

que abrieron mi carne y

fagocitaron la pulpa del sueño redentor

 

la espuma sucia que bajó por mis piernas

liviana como un soplo

se deshizo en la rejilla del desagüe

como las lecturas inconclusas

de las noches que me obligaste

a apagar la luz

 

tenía que dejar de leer para

que la furia no inundara la noche

 

Pero nunca te prometí que no volvería

a usar tu ropa

por eso ahora uso el pantalón negro que

no te devolví y que no te devolveré

aunque sea grande

aunque sea la hermana mayor

 

Es mi cobro por las cicatrices

que ha dejado el fantasma      el que vive

en tu cabeza y despierta cada tanto los días de la sangre