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Un nuevo triunfo del «anticorreísmo» en Ecuador

 

Por Daniel Kersffeld

 

¿El miedo a la continuidad de la derecha neoliberal y a Donald Trump o el miedo a la izquierda y al regreso de Rafael Correa? Esa fue la pregunta central del balotaje del 13 de abril en Ecuador.

Lamentablemente, la sociedad ecuatoriana le dio su apoyo mayoritario a Daniel Noboa por sobre Luisa González (foto), si bien la diferencia de cerca de 12 puntos entre ambos candidatos resulta llamativamente alta, en tanto que agrega sospechas de todo tipo la falta de crecimiento en el volumen de votos de la candidata entre los dos turnos electorales.

Concluido el exitoso ciclo de Rafael Correa, la derecha no habría regresado al poder de no haber sido por la traición de Lenín Moreno, el candidato de izquierda que, ya para fines de 2017, y en poco más de medio año de gobierno, devino en el siniestro ejecutor del establishment ecuatoriano.

Moreno se convirtió así en el responsable del retorno de lo peor de la política local, caracterizada por esa funesta combinación de autoritarismo, ineficiencia y corrupción, tan presente en las reiteradas acusaciones contra Correa, pero que la derecha gobernante no tuvo mayor inconveniente en ostentar desde un primer momento, tal como sería expuesto en los aciagos días de la pandemia del covid 19, entre robos de vacunas, falta de ataúdes y muertos hacinados en las calles.

Para buena parte del exacerbado anticorreísmo, la llegada al poder de Guillermo Lasso representó el regreso del Ecuador a una senda de progreso (para unos pocos) de la que nunca debió apartarse, y que, si lo hizo, fue por culpa de los encantadores de serpientes del populismo y de la izquierda.

Lasso, el articulador de una efímera e improbable alianza de la derecha, el político-banquero de las incontables offshores en los paraísos fiscales del Caribe, dispuso al Estado como parte de su patrimonio personal. Pero descuidó la más simple institucionalidad frente a una oposición cada vez más rearmada y que no dudó a enfrentar al poder central desde la Asamblea.

La amenaza de juicio político y, finalmente, la «muerte cruzada», sellaron el destino y en noviembre de 2023 anticiparon la inexorable salida del empresario que prometía generar millones de puestos de trabajo y que una vez en el gobierno aumentó el desempleo y la precarización laboral.

Por último, Daniel Noboa tuvo casi todo a favor para construir hegemonía: su triunfo en las elecciones presidenciales de 2023 fue también el intento deliberado por erigir una figura joven, heredero de la principal fortuna del país y, por lo tanto, capaz de situarse por encima de los desgastantes conflictos interclasistas que desde siempre habían nutrido a la derecha ecuatoriana.

Su mandato de apenas año y medio, para terminar el período presidencial de su antecesor, estuvo enmarcado en un inusitado aumento de la corrupción y, sobre todo, de la violencia armada. La proliferación de bandas delincuenciales y de presuntas organizaciones terroristas no sólo abrió las puertas a la represión estatal, ahora como «lucha contra la inseguridad»: también confirmó el nuevo lugar del Ecuador como uno de los principales polos de atracción para las redes internacionales del narcotráfico, en la que según varias denuncias también participaría el propio Noboa.

Los pedidos desesperados a Washington inclinaron la balanza a su favor, por lo que el presidente ecuatoriano exhibe ahora su orgullo por ser otro peón más con los que Donald Trump sabe que cuenta en América latina. A cambio, y entre otras medidas, Quito no sólo permitió el libre ingreso de fuerzas de seguridad extranjeras al país, sino que también se comprometió a entregar las islas Galápagos para la instalación de una base militar de los Estados Unidos.

La ratificación de Daniel Noboa en el gobierno marca el rumbo de un Ecuador que prefiere mantener un alineamiento externo sin fisuras de ningún tipo y sin conflicto alguno con un mandatario como Trump, que alardea xenofobia contra los propios ecuatorianos que sobreviven en Estados Unidos con miedo a la deportación inmediata y bajo la presión económica del cese irremediable de las remesas que tanto ayudan a las familias de los inmigrantes.

Contra el más positivo de los pronósticos, Noboa demostró que la derecha ha sido capaz de recrear un bloque histórico encabezado por el sector empresarial y al que han incluido a grupos y actores políticos de distinto pelaje, ilusionados con la «apariencia» brindada por el poder y por el dinero, y con lograr su aceptación para intervenir en la mesa de negociaciones.

Es preciso reconocer que a partir de una idea tan básica y voluble como la del «anticorreísmo», la derecha ha sabido construir hegemonía, es decir, un sentido común en el que todo lo que oliera a progresismo y que tuviera contenido plebeyo fuera inmediatamente neutralizado.

En este proceso, un papel fundamental fue el cumplido por los medios de comunicación, propiedad de capitales externos y de las familias más acaudaladas del país, que no han dudado en establecer un «cerco informativo» mediante la reproducción infinita de discursos clasistas, xenofóbicos y misóginos. Siempre en su cruzada contra el populismo y para que Ecuador no se termine convirtiendo en Venezuela…

El correísmo y la izquierda en general deberán analizar y tomar medidas no sólo frente a las causas de esta nueva derrota: también deberá encausar los reclamos y las denuncias frente a la posibilidad real de un nuevo fraude electoral. Pero, más importante aún, deberá trabajar más fuerte para desarmar el consenso social y político generado por la derecha neoliberal y construir colectivamente una alianza renovada, mucho más amplia, participativa y democrática.

Reproducido de www.pagina12.com.ar

 

Vigilias

Luna llena Myrna Baéz, 1979

 

 Vanas y engañosas son las esperanzas del insensato, y los sueños exaltan a los necios. Como quien quiere agarrar la sombra o perseguir el viento, así es el que se apoya en los sueños. – Eclesiastés, 34, 1-2. (Cita de Libro de sueños (1976), Jorge Luis Borges)

Confieso que me cuesta descansar. A menudo me desvela lo mundano.

Hace poco un reconocido comentarista de televisión, radio y podcasts lanzó una pregunta venenosa al aire. En el contexto de las amenazas de pausas, cierres y consolidaciones de programas universitarios, preguntaba con su acostumbrado cinismo: “¿Y el paro de la UPR en Río Piedras de hoy es para que [sic] precisamente…?” Ante la respuesta de Rafael Bernabe, que enumeraba cinco demandas medulares de los sectores más activos de la comunidad universitaria, el comentarista respondía: “Faltó la paz mundial”. Más adelante, le reprochaba a diversas personas, propagar “un wish list sin ton ni son”. Se ha quedado conmigo esa frase. Acusaba una naturaleza arbitraria y extravagante en las posturas del movimiento. Para el comentarista político, algunos reclamos pertenecían a ese plano en que lo aparentemente inalcanzable se confunde con lo risible: algo así como la paz mundial en boca de reinas de belleza.

¿Qué era lo que le resultaba ridículo? ¿La exigencia de una reforma universitaria? ¿El retorno al 9.6% del fondo general? Sin importar que la mayoría de estos reclamos sean completamente realizables, cualquier propuesta le evocaba el material de los sueños.

He ahí el misterio. Defender la restauración –por no hablar del fortalecimiento– de nuestra mejor institución social ha caído en el territorio de lo ilusorio, aquello sin lógica. En el orden que se nos ha dispuesto, lo concreto es sacrílego: por incomprensible, por vano, por ocupar un espacio que se debe reservar vacío.

 Despertemos y pongamos pies en la tierra aquí, en nuestro enclave histórico. Con la consolidación de una nueva derecha a nivel global y el agravante de nuestra situación colonial, los proyectos de orientación social no sólo son incompatibles con el espíritu de los tiempos, sino que han perdido el sentido y hasta han llegado a convertirse en la fuente de todo mal colectivo. Así, la universidad pasa de ser la piedra angular del progreso socioeconómico y el emblema del alto grado de desarrollo técnico de nuestra sociedad a ser una ineficiencia presupuestaria y peor aún, el germen de ilusiones nocivas.

Esta degradación de lo común no es exclusiva del ámbito universitario, aunque sí se manifiesta ahí con mayor virulencia. Corresponde al espíritu tan irracional como inexorable de un modelo económico en crisis. Nuestra economía de enclave, cautiva de la crisis global que atraviesa el capitalismo del siglo XXI, se retuerce y delira.

Los síntomas abundan en el cuerpo social. Para las mismas fechas, el ex-secretario de Hacienda Francisco Parés se oponía enfáticamente a la implementación del impuesto mínimo global, arguyendo que eliminaba “esa competitividad para fines competitivos” que ofrece el modelo económico (histórico) de Puerto Rico. En la misma conversación profesaba la necesidad de cerrar hospitales, por ser ineficientes y por estar en condiciones deplorables, a la vez que denunciaba la insensatez de mantener once recintos universitarios. Hacía alarde de decirlo dentro del mismo recinto, como si se tratara de un intento de combatir la enfermedad desde el foco de infección. El recorte de lo inútil asegura la salud del organismo a pesar de “la incomodidad” que supone perder la visión del crecimiento.

Ceñirnos a nuestras nuevas circunstancias implica reducir la vista a nuestra siempre decreciente existencia. Cercenar lo que hemos sido para continuar siendo.

No ser un hombre, ser la proyección del sueño de otro hombre ¡qué humillación incomparable! ¡qué vértigo! – Jorge Luis Borges, “Las ruinas circulares”, 1944

El son de nuestros tiempos nos ordena a marchar despiertos por senderos más estrechos. ¿Qué es lo que no entiendes de simples sumas y restas? ¿Por qué no confías e insistes en construir? En este dilatado fin de la historia, ¿acaso no oyes nuestros pasos firmes sobre los abismos?

Fíjate que la vigilia nos ha permitido atestiguar verdaderas maravillas en estos firmamentos, ahora despejados por abandonos y ausencias. Sobre nuestras cabezas hemos visto volar la lluvia de estrellas de dos mil millones de dólares de riqueza colectiva a las manos de diez firmas consultoras. La reestructuración de nuestra deuda ha caído en las buenas manos de quienes no sufren de sueño.

Dicen que abramos los ojos. Que entendamos que las vigilias son por nuestro bien. ¿No oyes el son de los tiempos? No dejes de buscarle la música. No vaya a ser que con esa materialidad que tienen tus anhelos se sedimente una tierra que nos sostenga, en la que podamos descansar.

Si un hombre atravesara el Paraíso en un sueño y le dieran una flor como prueba de que había estado ahí, y si al despertar encontrara esa flor en su mano…¿entonces qué?– Coleridge (Cita de Libro de sueños (1976), Jorge Luis Borges)

 

 

Dicen de Mario Vargs Llosa, en su muerte

En Rojo

 

Mario Vargas Llosa ha muerto. Los homenajes, elegías, notas periodísticas, epitafios y epítetos en el muro de Facebook y otras redes no se han hecho esperar. No hay dudas de que el escritor peruano, ciudadano español y dominicano, destacado miembro de la Real Academia Española y de la Academia Francesa es uno de los más destacados escritores del siglo XX. Recibió el premio Nobel de Literatura (2010) y antes había recibido el Rómulo Gallegos, el Cervantes o e Príncipe de Asturias de las Letras, entre otros. Los lectores y lectoras tendrán sus experiencias particulares con su larga y meritoria obra.

Debo decir que me marcó la lectura de La ciudad y los perros (1963) una novela que explora la vida en un colegio militar en Perú y que además es una dura crítica al sistema y a la masculinidad tóxica antes de que el concepto fuese de uso común. La casa verde (1966) una obra compleja  como lo es Conversación en la Catedral (1969) o la monumental La guerra del fin del mundo(1981) son suficientes para hablar de su legado. Quizás su último libro de maestro fue La fiesta del chivo, otra novela histórica como La guerra (…).

Para el múltiple espectro de la izquierda, sin embargo, su obra se ve obstaculizada por consideraciones ideológicas. Vargas Llosa se convirtió en un vocero de la derecha desde los años setentas y eso no hizo crisis con los años. Al contrario, sus posiciones extremistas se acrecentaron con el tiempo.  Por esa razón muchas valoraciones sobre su obra o sobre su persona -en un sentido teatral- están dichas desde ese tono político. Algunas declaraciones en las redes son muy lúcidas, otras son pura moralina de lo políticamente correcto o diatribas desde la pureza ideológica. Esas no nos interesan. Comparto algunas que me parece tienen juicio crítico. Así, por ejemplo, la escritora y crítica cultural uruguaya, Mabel Moraña se ha expresado en estos términos en su muro de Facebook:

Me pidieron unas palabras sobre Vargas Llosa con motivo de su fallecimiento. Creo que fue autor de algunas de las mejores novelas que se escribieron en el siglo XX, y no solo en castellano. También de algunas malas, que perjudicaron su perfil. Pero eso no es lo peor: nadie es perfecto. Lo peor fue su ideología, que no debe ser ni olvidada ni dejada de lado, su desprecio por el pueblo llano, y luego su arrogancia y falta de criterio que lo hicieron un hablador fastidioso que como buen escritor debió saber el valor del silencio. Su lamentable etapa de pretensión hollywoodiense lo puso en ridículo y desmereció su alto perfil literario. Se convirtió en personaje de alguna de sus peores novelas, cuando debió quizá haber vivido a la sombra-a la luz- de las mejores.

Por otro lado, el escritor Eiric Durandal, director de la editorial Gnomo Literario escribió:

Para celebrar la obra de un escritor fallecido que era BUENO como escritor, no hay que ignorar que fue una terrible y mala persona, además de haber sido un derechista de mierda. No es tarde para que muchos de nosotros aprendamos la difícil, pero súper útil y uber básica destreza de separar al artista de su obra. El arte, en este caso la literatura, NO ES UNA MEDALLA DE HONOR que se les da solo a quienes se portan bien y son progre. Existe una gran camada de artistas y escritores buenísimos que, en sus vidas personales, fueron o son nazi, fascistas o capitalistas liberales de los peores. O simplemente, son antisociales, o unos bellacos malos. ¿Qué es lo que decía el apóstol Pablo? ¿Léelo todo y quédate con lo bueno o algo así?

Recojo el guante y puedo señalar como en  1 Tesalonicenses 5:21 “Examinen todo; retengan lo bueno”. Como dice Durandal, leer todo y quedarse con lo bueno. Vargas Llosa, como he dicho, tiene tres o cuatro novelas excepcionales. Eso es formidable. Y era un arrogante derechista. Se casó con su tía y luego con su prima. Le quiso vender un apartamento nuevo a Borges. O sea, vale la pena leerlo. De la misma forma que es bueno leer a Borges, Heidegger, o a Ezra Pound, todos de derecha -en los últimos dos casos simpatizantes nazis- con una obra filosófica y literaria importante.

Siguiendo esa línea de la conversación, Magali García Ramis, que ha escrito un clásico de nuestra literatura (Felices días, tío Sergio) ha escrito:

 Sí, tiene novelas excepcionales, y sí, era demasiado de derecha para mi gusto, pero se entregó de lleno a su vocación, que es más de lo que muchos hacen a lo largo de su vida. Como sucede con la obra magna de Gauguin, logro separar al hombre de la obra.

Por otra parte, Raúl Guadalupe, autor de Espectros del indigenismo en la narrativa de Mario Vargas Llosa opina que:

Fue un buen narrador pero con una perspectiva colonizadora euroccidental. Desdeñaba a los peruanos y su perspectiva sobre las culturas de los pueblos originarios era horrible aun en La casa verde, en términos formales buena novela pero la filosofía de la historia es horrible, cercano a Hegel sobre los pueblos sin historia. Muy parecido a las perspectivas de Conrad en El corazón de las tinieblas.

Añado a estas notas lo que ha manifestado un dramaturgo, poeta y crítico cubano a quien admiro, Norge Epinosa Mendoza

ÚLTIMA CONVERSACIÓN SOBRE/CON MARIO VARGAS LLOSA

 Dos, tres libros suyos, están entre los títulos de la novela latinoamericana que leí con admiración y placer. La guerra del fin del mundo, Conversación en la Catedral y La casa verde.

 Hace solo unas horas, revisando ediciones digitales de la prensa cubana de los 60, releí alguna entrevista hecha a su paso por La Habana, cuando fue jurado del Premio Casa de las Américas, poco antes de su aparición en nuestro país de Los cachorros, por la editorial de esa institución en 1968, y de su ruptura con ella, tras haber ganado con La ciudad y los perros el premio Biblioteca Breve.

 Ahora que la noticia de su muerte se añade a los titulares, y a su premio Nobel, y a su carrera literaria y política, pienso en los otros libros suyos que leí y no añado a mi lista de preferencias, esos que, para decirlo con Borges, «no he merecido». El tiempo pondrá todo eso en su sitio justo.

 En Cuba lo leímos a escondidas, de trasmano, en horas donde mencionarlo era complicado: una complicación que la persona política que fue él no dejó de dilatar. En La Habana, están mis ejemplares de esos libros suyos que recuerdo. Una Habana que no es ya la de esta foto, tomada en Casa de las Américas, donde aparece junto a Lezama Lima, Jaime Sabines, Camilo José Cela y otros invitados a ser jurados de esa institución, antes de que él rompiera el diálogo con sus representantes y los (d)efectos del caso Padilla, en 1971 impidieran otras ediciones cubanas de sus obras y otras imágenes como esta en ese tiempo durante el cual él siguió escribiendo, y atravesando tantas contradicciones.

 No soy un buen lector de novelas, pero le agradezco esos tres títulos. Y uno más: su ensayo La orgía perpetua, dedicada a ir al fondo de ese libro que ambos admiramos: Madame Bovary. No sé cómo despedirá la prensa cubana a Mario Vargas Llosa, el último gran nombre del Boom Latinoamericano, eso que inventó Emir Rodriguez Monegal y del cual aún nos llegan destellos sorprendentes. A cada autor, su lector, me digo siempre. Recibo la noticia en una librería de Ciudad de México, y a solo unos pasos están aquí varias de sus obras: un clásico incómodo, porque él encarnó a su manera ese oxímoron. Lo despido como el lector de esos títulos suyos que ahora he mencionado, como quien los redescubre en esa biblioteca que también Borges imaginó entre las escalas de la muerte y el tiempo.

Tampoco sé cómo lo despedirá la prensa cubana, pero el presidente de Casa de las Américas, Abel Prieto, comentó en las redes: Muere un gran escritor, un Dr. Jekyl, que es al mismo tiempo un Mr. Hyde ganado por el odio contra las ideas más nobles. Que descanse en Paz.

Ahora bien, sobre el tema creo que es mejor cerrar con las palabras de la periodista peruana, Laura Arroyo en Canal Red, de España: Como peruana, como lectora acérrima de alguna de sus novelas, como una adolescente que creció leyendo La ciudad y los perros’ o Conversación en la Catedral veo importante completar algunos epitafios que lamentablemente están obviando, voluntariamente o no, algunos aspectos de este personaje que no fue solo un escritor, sino un intelectual orgánico que hizo política activamente desde todas las tribunas que tuvo a su disposición. Para Arroyo, Vargas Llosa se convirtió en vocero de proyectos de ultraderecha internacional reaccionaria, como Kast en Chile, Bolsonaro en Brazil o a Keiko Fujimori en Perú.

 ¿Cómo lo ha despedido la prensa corporativa de Puerto Rico? Véanla ustedes. Mi invitación siempre es a leer con libertad.

 

¿Qué aprendimos los marxistas de la Semana Santa y viceversa?

 

 

Fernando Arce

Aprendí de la Semana Santa varias cosas. Lo primero, a sentir miedo. Luego, a aprender relatos sobre la salvación como un sacrificio. No tiene por qué ser así para todos los que se criaron en ambientes católicos o de otras denominaciones cristianas.

Digamos que hay algunos pasajes centrales:

Mateo 26:26-28**: «Y mientras comían, tomó Jesús el pan; y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.»

Juan 3:16: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.»

Lucas 23:33-34: «Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, allí le crucificaron, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.»

Mateo 28:5-6: «Pero el ángel respondió y dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo.»

Isaías 53:5: «Mas él herido fue por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.»

Estas son apenas cinco citas que reflejan y resumen los eventos clave de la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Ahora bien, ¿cómo esto puede ser pertinente para el no creyente? Más aún, ¿cómo esto puede ser relevante para un marxista?

A fin de cuentas, el marxismo es una filosofía. ¿No es eso el materialismo dialéctico? Ahí están las obras de Engels: Anti Dühring y Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana, y  Razón y revolución  que sirvieron para que un católico cultural como yo,  clarificara la posición filosófica del marxismo con relación a la religión.

Ya sabemos. Desde una perspectiva marxista, la religión es a menudo vista como «el opio del pueblo», una herramienta que puede ser utilizada para justificar la opresión y desviar la atención de las luchas sociales y económicas. Para un marxista, la Semana Santa podría representar la perpetuación de valores que le restan validez a la acción revolucionaria.

Sin embargo, a partir de la crítica a la religión, un estudioso del marxismo podría analizar la Semana Santa como un fenómeno cultural que refleja las dinámicas de clase y poder en la sociedad. La forma en que se celebra puede revelar desigualdades sociales y la resistencia de las comunidades.

Por otro lado, también puede ser vista como un momento de reflexión sobre el sufrimiento y la resistencia. Los relatos de sacrificio y redención pueden resonar con luchas sociales y políticas, sirviendo como una metáfora para la lucha de clases y la búsqueda de justicia.

En algunos contextos, las celebraciones religiosas pueden estar ligadas a movimientos políticos y sociales. Un marxista podría estudiar cómo la Semana Santa se utiliza en discursos políticos, tanto para movilizar a las masas como para mantener el status quo. Así que, más que un momento para lanzar diatribas, la Semana Santa puede ser objeto de análisis crítico, cultural y político destacando la complejidad de las relaciones entre religión, poder y lucha social.

 

Diversidad (para hacer rabiar al ‘Rey’ Trump) en Black Bag y The Penguin Lessons

 

 

En Rojo

Diversas citas médicas en Puerto Rico me han dado la oportunidad de ver buen cine en salas diseñadas con pantalla gigante, sonido circular, butacas con ángulo perfecto, y perfecta oscuridad para resaltar cada aspecto esencial de ver cine. En Vieques esta experiencia es inexistente, no importa el mini teatro que haya establecido en casa y el acceso que tengo a streaming de muchas fuentes. Así que aquí mis comentarios de dos filmes que llenaron mi hambre/anhelo de ver buen cine: Black Bag con la dirección precisa de Steven Soderbergh y The Penguin Lessons con el brillante estilo de ‘understatement’ del británico Steve Coogan.

Black Bag

Director y cinematógrafo: Steven Soderbergh; guionista Daviv Koepp; elenco: Michael Fassbender, Cate Blanchett, Tom Burke, Marisa Abela, Regé-Jean Page, Naolie Harris, Pierce Brosnan, Gustaf Skarsgård

En mi tarea de escoger las reseñas que he escrito a través de los 30+ años que he estado escribiendo para CLARIDAD para recopilar en libro, hice un listado de directores donde sobresale Steven Soderbergh entre otros. Descubrí que dos filmes “pequeños” habían pasado desapercibidos: Haywire (2011) y Kimi (2022). Así descubro que Michael Fassbender había trabajado con Soderbergh en un papel menor, pero con temática parecida a Black Bag donde George Woodhouse es un veterano espía con la responsabilidad de descubrir cualquier intento de contraespionaje y “limpiar la casa”. Lo que implica que tiene la tarea no solo de descubrir, sino de aplicar cualquier sanción para estabilizar a “la agencia”. Su gran problema es que la mujer de su vida y con la que está formalmente casado, Kathryn (Cate Blanchett), es también agente con todavía + experiencia y contactos que él. Cuando se le entrega la lista de sospechosos, Kathryn está incluida. ¿Cómo manejar la vida sentimental y a la vez cumplir su encomienda dentro de la agencia? Para complicarlo un poco +, la lista incluye dos otras parejas—Zoe y James y Freddie y Clarissa—que intentan resolver sus propios problemas de pareja mientras se involucran en la búsqueda del doble agente. Todxs responden a la cabeza de su sección, Arthur Steiglitz (xBond Pierce Brosnan), de quien pueden seguir órdenes, pero en quien tampoco confían.

Cada escena está equilibrada para que resulte en un efecto en particular y así avanzar la trama. Una invitación a cenar en casa de George y Kathryn significa no solamente una excelente cena en una casa maravillosamente equilibrada, pero un debate casi mortal entre los seis. Las cenas abren y cierran la investigación y en el transcurso se van montando y evaluando las pruebas y moviendo las fichas del simbólico tablón de ajedrez. Todas las acciones tienen consecuencias a corto y largo plazo y las tretas para descubrir la verdad van desde mentiras y amenazas hasta desapariciones sin explicación. Como es de esperarse de Soderbergh, la tensión se mantiene de principio a fin. En la programación de series de 2025, se destaca la excelente “The Agency” con Fassbender también como agente de la C.I.A. con todas las contradicciones de vivir varios personajes sin ser descubierto.

 The Penguin Lessons

Director: Peter Cattaneo; guionista: Jeff Pope; autor:Tom Michell; cinematógrafo: Xavi Giménez; elenco: Steve Coogan, Björn Gustafsson, Jonathan Pryce, Vivian El Jaber, Alfonsina Carrocio, David Herrero

Situada en el nefasto año de 1976 en Argentina, la trama se basa en las memorias de un profesor británico de inglés, reclutado para enseñar en una de las escuelas privadas donde lxs profesionales, banquerxs y comerciantes envían a sus hijos para recibir una buena educación europea. Es un lugar apartado del bullicio de la ciudad, con profesores de países europeos—el director es británico y el profesor de ciencias, Tapio, también extranjero–y su equipo de limpieza y mantenimiento argentino. Quieran o no, las clases sociales están en contacto y, por + que intenten ignorar la represión y violencia militar, siempre se cuela alguna información de lo que ocurre fuera de su privilegiado entorno. Las clases de Michell son algo especial ya que le interesa muy poco ser el maestro “perfecto”: solo quiere tener seguridad de empleo, salario cómodo y tiempo libre para socializar. Pero, ya sea contestando enfáticamente a sus estudiantes, leyendo y dando sentido a la literatura inglesa, esquivando las imposiciones del director, escuchando las historias familiares de María, la ama de llaves, Michell no puede ser indiferente y sencillamente ignorar lo que sucede en este país.

El filme tiene todos los elementos de las tramas de crecimientos escolar y personal de cómo un maestro recién llegado va adaptándose a la existente dinámica entre colegas y estudiantes (el modelo + profundo es Dead Poets Society; Peter Weir 1989). Pero se enriquece y trasciende el modelo al situarlo dentro de la realidad política de Argentina con sus ocupaciones militares, secuestros en plena calle, desapariciones sin rastro y dentro de una política de negación. Y, por supuesto, el personaje real que interpreta Steve Coogan con su estilo de aparente indiferencia, fragilidad escondida, aislamiento personal y un diálogo que es modelo de ese tipo de ironía que llaman subestimación/”understatement” que los ingleses manejan a la perfección. Es precisamente ese equilibrio entre lo ridículo, lo cómico, lo serio y lo amenazante que se mantiene en este filme, lo que le da un giro muy particular a su historia. ¿Y el pingüino del título? Pues eso es el elemento añadido que humaniza a los conocidos y extraños, lo que mantiene precisamente ese balance que revela tanto de cada unx de nosotrxs. Los detalles los obtienen al disfrutar de este hermosísimo filme.