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La célula maravillosa

 

 

Especial para En Rojo

 

(1) La imagen asombrosa

De dónde viene todo esto, me digo, abrumada por lo que he visto agolpándose en la pantalla a lo largo del día. ¿En dónde parará todo lo que se precipita, a veces como cascada, golpe de agua o bombardeo? ¿Cuál es el fondo del abismo? En eso pensaba cuando apareció la imagen de la célula: «Aquí la impresionante imagen de una célula humana.»

La miro. La miro bien. Es una maravilla interplanetaria, nada de los modelos tiesos y concéntricos de mis tediosas clases de ciencias en séptimo grado. Ésta es una pieza enigmática, llena de recovecos y siluetas semejantes a monstruos marinos, seres mitológicos, entrantes y salientes de un laberinto maravilloso. Invita más a la duda que a la certeza, más a la sorpresa del caos que a la previsibilidad científica.

Se convierte inmediatamente en mi célula favorita. Las otras, las de mi recuerdo escolar, parecían un bombón extraño, una dura esfera de juguete o una nuez rellena de gomitas. Esta no, ésta parece blanda y flexible. El corte transversal le da un aire de aparición magnífica, cueva o vagina milagrosa, origen del mundo; invita a pasar adelante, ven, piérdete en sus recovecos, ven a asomarte al asombro.

Asomada ya, descubro, en una imagen de acercamiento, más cositas y cositos, esferas, caminitos, autopistas, cables o cuerdas tensadas, infinitas poblaciones de criaturitas igualmente misteriosas, algún planeta mallado, circuitos o jardines en confusa cartografía. ¿Qué es esto?

No conforme con esta ilustración dominguera, me instalo frente a la caja mágica, tecleteo y al rato tropiezo con varias animaciones en tres dimensiones: una hermosa célula cancerosa que parece una rama florecida, otra que parece un brócoli sicodélico, y un campo sembrado de torres amarillas que representa las células de la piel.

Sospecho que los colores son falsos, que, aunque me parezcan tan armoniosos, posiblemente sirvan para definir mejor sus contornos o respondan a alguna clave como en las cartografías. ¿De qué color son las células? le pregunto al espejito mágico, y Jesica Cortés y Daniel Hernández, de la Universidad Veracruzana, me responden: las células son transparentes y en su mayor parte incoloras. Como son transparentes, se usan colorantes que «tiñen los componentes celulares en forma diferencial». Aquí los causantes del aspecto psicodélico: hematoxilina, eosina, azul de metileno, cristal violeta o la safranina, dicen. A mí todo me suena a farmacopea y quimioterapia, pero me doy por enterada.

(2) La verdad de aquella imagen

Tiempo más adelante leo en un artículo de AFP Factual, la verdad sobre aquella imagen fascinante. Durante la pandemia, cuando pasábamos más tiempo sentadas como yo hoy aquí frente a la pantalla, navegó esta imagen por las mentirosas redes como «la representación más detallada de una célula humana», cuando en realidad era la interpretación artística de una célula animal. El embuste encantador era más elaborado, pues el calce decía: «La representación más detallada de una célula humana hasta la fecha, obtenida por radiografía, resonancia magnética nuclear y microscopía crioelectrónica». Los términos eran lo suficientemente crípticos para ser verosímiles, pero resultó ser un engaño. El artista era Russell Kightley, un ilustrador australiano que publicó en 1981 la imagen de esa «célula animal típica dibujada a 50,000x tamaño natural» para BioCam. AFP informa en su página que, en su respuesta del 12 de mayo de 2022, Kightley les explica que es «una imagen pintada originalmente y hecha con fines educativos hace más de veinte años». Nada de radiografías, resonancias magnéticas nucleares y microscopía crioelectrónica, aunque suene tan elegante.

Su aspecto de objeto mágico es, según cuenta el propio artista, intencional: «Quería que tuviera el aspecto de un joyero abierto, con brillo y dramatismo. Los colores son arbitrarios, pero durante muchos años he pintado las membranas plasmáticas con un verde azulado y el ADN en rojo o violeta», declara. A mí, sin embargo, me conmovieron más las formas de la célula magnífica que los colores, sobre todo su falta de simetría que empalidece los aburridos modelitos con los que representaban las primitivas células de mis clases de biología. Por otro lado, resultó ser que nuestras células, según la ciencia, no son muy distintas a las de otros animales, al menos en tamaño y composición de la información genética, así que el mentiroso dibujo de Kightley no está tan lejos de la verdad, y bien merece nuestro asombro.

(3) La danza de la célula

Semanas después de la maravillosa imagen que me recordaba más un templo maya perdido en la selva que la catedral de Chartres, aparecía la noticia de las dos mujeres en una, la prueba fehaciente de que no era el ADN, como pensábamos, la responsable de nuestra huella única, sino la Maravillosa Célula, la que encierra en uno de sus muchos laberintos, el secreto de cómo se distingue un ojo de un riñón y hasta dónde llega la mano. El caso era el de Karen Keegan, una mujer de Boston que llegó a pensar que dos de sus hijos no eran suyos durante su desesperada búsqueda de un riñón sustituto. Resultó que Karen tenía dos secuencias distintas de dos genomas diferentes, dependiendo de la célula que se analizara. ¡Dos personas en una! Ésta es la prueba, según Alfonso Martínez Arias, de que el ADN no es el que define nuestra identidad como se había establecido a finales de siglo pasado. El investigador afirma que los genes no son los que definen la singularidad de una persona, sino la célula. No hay instrucciones en el ADN para la especialización de las células, esa que distingue el hígado del pie derecho. Dice Martínez Arias: «la auténtica maravilla es cómo un mismo genoma puede construir estructuras tan diferentes como un ojo y un pulmón en el mismo organismo. Demos a las células el crédito que les corresponde». Este descubrimiento es el que explica, posiblemente, y según el artículo, el fracaso del primer gato clonado en el 2001, el rayado Copy Cat, que frustró el deseo de aquellos que deseaban la inmortalidad de sus mascotas.

Ese día descubrí la maravilla de la gastrulación, qué hermosura, que Martínez Arias describe como «una danza celular con una coreografía perfecta», y ocurre a los catorce días de la concepción, «un baile que dura seis días y termina con la diminuta esfera convertida en el primer boceto del individuo. En esa nueva estructura de 20 días ya son distinguibles los tres ejes de la futura persona: izquierda y derecha, arriba y abajo, vientre y espalda.» A las dos semanas, cuando se llega a las cuatrocientas células, se inicia la danza de la gastrulación, y las células, todas con exactamente los mismos materiales de ADN, van especializándose y transformándose en cerebro, hígado, corazón, pie derecho. Todavía no se sabe cómo lo hacen, pero por ahí van.

Vuelvo a mirar la ilustración de la célula. Me perdería por ahí, por cada uno de esos pequeños laberintos. ¿Qué eres? ¿Sapo, becerro, muchacha? ¿Y esto, qué será? ¿Un ojo, un riñón, una espuela?  Y un poco más allá o un poco más adentro: ¿serás ingeniosa, alegre, víctima, victimario? Es difícil todavía adivinar, a partir de esta maravilla, quién o qué y cómo, la vida, el devenir, la emoción se distribuirán en esa danza.

 

(4) Ironías de la vida

Por esa maravilla, esa perfección inexplicable, es que me parece tan abominable la violencia, toda. Y pienso no sólo en los bombardeos de Gaza, sino también en el odio de los hombres mujericidas, esos que tratan el cuerpo de la muchacha como una cosa, que después de acuchillarla son capaces de decirle al cómplice que hace amagos de vomitar: no te preocupes, esa cosa no te va a hacer nada. Una cosa no fue nunca, siempre fue una hija de la misteriosa coreografía de las células; cómo es posible que tú también, hermano cruel y monstruoso, te hayas compuesto del mismo polvo de oro, en la misma danza de esos maravillosos veinte días.

Ante ese perturbador pensamiento, marco la hora del reloj: 4:40 y tomo nota. Es la hora del asombro, de lo tremendo y tenebroso, cuando se escucha trinar el pájaro que canta, tuit arriba, tuit abajo, cuando sólo un ladrido lo acompasa, y se escucha el rumor de la avenida, que a esta hora suena como el agua. ¿A dónde van tan rápido y temprano? ¿Quiénes serán hoy ustedes, breves conjuntos de células prodigiosas?

Un presente hambriento que crece

 

 

Especial para En Rojo

 

Hablar de hambruna sin establecer de entrada la crasa desigualdad en la que vivimos los seres humanos es un error. Pero omitir que la responsabilidad es compartida en una perversa cadena entre los estados que rigen los casi 200 países y los ínfimos líderes de élites transnacionales es una hipocresía. Vivimos en un espacio radicalmente dividido en el que coexisten un mundo opulento y un mundo pobre. Siendo una parte más responsable que la otra, pero ambas compartiendo la misión de ignorar a las 2,000 millones de personas hambrientas (dato hasta 2023).

El mundo, radicalmente dividido, tiene que prestarle oído y corazón a la cifra anterior. Aunque entre la barahúnda de intrascendencias que se amontonan en los medios el dato es muy impactante, en el fondo es solo una pieza suelta de información. Solo una más, lamentablemente. Que una mayoría –poderosa y cruel mayoría–  elija usar las redes globales de comunicaciones no para involucrarnos y concertar aceleradamente el desbalance de la desigualdad, sino para distraerse y olvidar los datos de nuestro derredor es asqueante.

Si bien, como nos ilustra el cuerpo investigativo del historiador y periodista Martín Caparrós, la pobreza es un concepto preocupante y relativo a la media de ingresos de cada sociedad, sabemos que existen hace más de tres décadas –y progresivamente– mil millones de personas que no siempre pueden comer. Que tras su último bocado viven en la incertidumbre de si volverán hacerlo. Miles de millones de personas no tienen agua potable ni acceso a la electricidad. “Que esas personas suelen ser las mismas, pero a veces no”[1].

Pues además de la hambruna o inanición –que en mayor o menor grado sabemos que existe– y que equipara en cifras a la cantidad de personas que componían la humanidad hace dos siglos, se suma otro grupo creciente de personas que sufren emaciación grave, una desnutrición tan aguda que los coloca en una etapa muy cercana a la muerte. Según cifras recientes del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) esta crisis humanitaria afecta a 13, 6 millones en etapa de niñez, menores de 5 años en todo el mundo.

Desde el 2016 la emaciación va en aumento y no solo en el mundo pobre sino en países relativamente estables, que debido a conflictos geopolíticos o por el mero cinismo del espíritu de los tiempos (me permito enfatizar) quedan del lado vulnerable e injusto. La mayoría de los hambrientos sigue perteneciendo al sur de Asia, los indios y bengalíes; a los países de África, que no paran de aumentar, se estima que son unos 240 millones; y en América Latina son 50 millones.

 Lo que más frustra es que con redistribuciones modestas en sus presupuestos, todos los estados con voluntad pueden disminuir y hasta revertir este ataque a la humanidad. No existe ningún argumento, que no sea de óptica perversa, para que con todos los avances técnicos en la producción de alimentos en este presente sucio la humanidad coma adecuadamente lo que necesita.

Un infante que sufre emaciación tiene 11 veces más probabilidades de morir porque este déficit transforma enfermedades comunes infantiles (catarros, bacterias) en enfermedades mortales. Asimismo aumenta el desarrollo de condiciones severas de salud –que les afectará de por vida. Razón por la cual un grupo creciente de personas tendrá dificultades en su desarrollo y alfabetización. Cifras palpables que, en su mayoría, tiene relación a largo plazo con casos de rezago académico o deficiencia en habilidades básicas.

A pesar de ello, la idea de que los estados son incapaces de gestionar empresas eficientes ha sido utilizada complacientemente para que entren –con apenas limitaciones legales, y cada día más– corporaciones y empresas privadas que “puedan proveer servicios mejores”. Este panfleto de agenda clara para perpetuar la desigualdad ha convencido a millones de personas.

Las andanadas de los movimientos obreros del siglo pasado, los reclamos e insultos a la burguesía, primero; décadas más tarde a los intereses del capital logrados, y por supuesto las distintas etapas del activismo de las mujeres consiguieron bienestar colectivo no visto antes, muy significativo (vivienda, educación, seguridad social, entre otros). Pero también una hendidura profunda y paralela a estos procesos se instaló entre las sociedades ricas y las pobres; en las sociedades insertadas en políticas ex coloniales y coloniales, que perviven extorsionados con la economía del visitante o la del desastre, por mencionar solo dos. De manera que el panfleto  neoliberal glorificado en torno a que “las riquezas del poder se derramarán sobre los más desaventajados” sabemos dónde y cómo anda.

Claramente sabemos que el hambre y/o la malnutrición son producto de la desigualdad no ocurre porque es un problema técnico o que no hay tierras ni gente que las cultive, como reza otro de los panfletos preferidos, es un asunto de intereses políticos y económicos. No es la gente pobre que no puede acceder a los alimentos sino que la producción y distribución con todos sus fases lucrativas “está pensada para que no todas las personas  pudieran comer y algunos pocos ganen más dinero”[2].

Se calcula que con los 100 mil millones de dólares de impuestos que evaden las empresas norteamericanas cada año se avanzaría a acabar con el hambre por toda una década. Pero la desigualdad es un esquema, no es un origen, sino una desgraciada meta.

 

[1] Caparrós (2024) El mundo entonces una historia del presente, Random House p. 46.
[2] Caparrós (2024)

Vanesa vino  a castigarnos las ganas.

Fotos: Johanna Emmanuelli

 

 

Especial para  En Rojo

 

Conocí sobre Vanesa Martín como ella dice que desea dejarse conocer, de boca de una fan. Acudí a su primer concierto en el 2022, que me pareció un espectáculo puntillosamente artístico, desde el diseño de luces hasta el de la programación de canciones y la performática de la cantautora. Martín es una cantante muy popular, como lo demuestra la acogida de sus últimos 4 discos que han llegado a primer lugar en la primera semana de ventas en España. Sin duda mucho de su proyección se debe a su participación constante en los medios televisivos españoles y su diaria presencia en las redes, a las que sube videos no solo de sus recientes creaciones, sino de su vida personal. Es, sin duda, la estrella millenial par excellance. También sospecho que sus manejadores han desarrollado una estrategia de mercadeo que dispone, sobre todo, no permitir vacíos y proyectarla accesible.

Vanesa Martín CBA 2024

Esta vez llegó a Puerto Rico con un concierto que, se nos dice, abre su Gira Exclusiva 2024, meses después de terminar en diciembre su gira Placeres y Pecados, su álbum más reciente. Ella misma indicó para la prensa del país que el concierto en Puerto Rico era un concierto puntal, y que sería un recorrido por su carrera. Ante eso, acudí con muchas interrogantes. Efectivamente, este concierto no fue la presentación usual que se espera de un concierto de una diva. Sospecho que esta gira fue un invento de Warner, su casa disquera, o de su equipo de producción, para mantener su presencia más allá de los mares. En este concierto no hubo un diseño artístico de luces, los músicos se perdían en el escenario, no hubo el usual cambio de vestimenta; tampoco estuvo acompañada de sus músicos, excepto dos. El listado de canciones que recibió la prensa lo cambiaron unos minutos antes de comenzar, como si todavía estuvieran en ensayo. El concierto abrió y cerró con la misma canción, He sido, que se ha convertido en un himno gay, desde que ella la escribiera y cantara para las celebraciones de Orgullo del 2023. Esta canción era evidentemente central en este concierto porque el público recibió unos agitadores lumínicos con luces arcoíris junto a una hoja con instrucciones de que se prendieran durante el coro de He sido. Confieso que, como lesbiana, disfruto la canción y me enternece que Martín haya finalmente sobrellevado miedos y logrado sentirse fuerte y libre para exigir públicamente reconocimiento de su vida. Pero todo esto solo abonó más interrogantes sobre el evento.

Sin embargo, y a pesar del evidente propósito excesivamente comercial de este concierto, el dominio de la presencia escénica de Vanesa Martín logra excusar cualquier tropiezo. Su voz, aunque no estuvo a la par de su anterior presentación, quizá por los aires acondicionados puertorriqueños que le habían afectado la garganta, es siempre una delicia. Si alguien dudaba de su presencia en este archipiélago, solo tenía que escuchar a un público eufórico cantar cada una de las canciones, lo que en ocasiones provocaba silencios de la cantautora. Martín tiene una fanaticada fiel y exhuberante, en ocasiones impertinente.

Vanesa Martín CBA 2024

El concierto fue, como anunciado, un recorrido por su carrera:  Y vuelo, Punto y coma, Polvo de mariposas, Inventas, hasta dos popurrís en los que incluyó, entre otras,  Hábito, Tiempo, Trampas, Arráncame. Por casi dos horas nos sumergimos en lo que una amiga apalabró “imágenes imposibles”. La poética de Martín, que se concentra en el desamor, me produjo momentos de verdadera introspección como durante Después de soltarnos y No te pude retener, y no deja de sorprenderme con sus construcciones de contrasentido. Por primera vez cantó en vivo El nudo, lo que arrebató a la audiencia. Junto a  Elisanij, interpretó Mi amante amigo, de su autoría pero éxito de Rocío Jurado, en lo que pareció más una imposición para dar a conocer la capacidad vocal de la joven que una participación con una invitada especial.

Vanesa Martín habló, bromeó, confesó en un espacio de camaradería de una velada entre amistades. Abonó a la informalidad el que el CBA se haya convertido en una plaza de espectáculos que no parecieran requerir de una atención sostenida, por lo que la gente entra y sale continuamente para reabastecerse de alcohol. Me gustaría que su equipo de trabajo lograra desarrollar estrategias más efectivas para que las butacas se ocupen. El talento de Vanesa Martín lo merece.

Flotando en la pasión de Challengers y en la fantasía de I Saw the TV Glow

 

 

Especial para En Rojo

 

La semana pasada me perdí en dos filmes flotantes, Challengers (dir. Luca Guadagnino, EE. UU. e Italia, 2024) y I Saw the TV Glow (dir. Jane Schoenbrun, EE. UU., 2024). Uso esa frase de María Cristina, que me encanta, porque me hace pensar en cada película como una isla que flota, quizás a la deriva en algún mar de un planeta alterno. Ambas películas son territorios flotantes con los que di sin pensar que me gustarían tanto. Por un lado, el tráiler de Challengers presenta la película como un triángulo amoroso que gira alrededor del deporte del tenis. Fui porque soy fanático de todo lo que Guadagnino ha hecho hasta el momento, pero pensaba que esta sería una historia romántica convencional con gente linda sin ton ni son. Se me olvidó que el director tiene un control de la narrativa visual que siempre me deja boquiabierto. Por otro lado, lo poco que había escuchado y visto sobre I Saw the TV Glow me hacía sentir que era para un publico de dos generaciones antes que la mía. Y, de nuevo, quedé fascinado con una de las experiencias más raras, oscuras y algo nostálgicas de este año.

Challengers es una joya dentro de tantas maravillas dirigidas por Luca Guadagnino. La película trata sobre una pareja de amigos, Art (Mike Faist) y Patrick (Josh O’Connor), que juegan tenis juntos. Ambos son jóvenes y, aunque carecen de experiencia, tienen talento en el deporte y luchan por darse a conocer. En un torneo, ambos ven jugar a Tashi (Zendaya), una joven apasionada que juega con una intensidad incomparable e, inclusive, grita ferozmente cuando gana el partido. Art y Patrick quedan flechados no solo por la belleza de Tashi, sino porque la manera en la que ella juega el deporte lo torna en otra cosa. De hecho, el tenis en la película es una metáfora de la intensa relación entre los tres. Challengers comienza y concluye con un partido de tenis entre Art, vestido de blanco, y Patrick en colores oscuros. Tashi los observa desde el centro con zapatos Chanel y gafas Ray Ban que esconden sus emociones. Ella los estudia con una aparente frialdad que se desquebraja cuando concluye el partido. Mientras que Art ha alcanzado el triunfo en el deporte con Tashi como su guía, Patrick continúa compitiendo por encontrar su lugar. Sin embargo, el tenis se torna en el constante conflicto quizás por el amor de Art, a veces por la pasión de Patrick y en otras por el deseo de Tashi. Por momentos, los mismos personajes se preguntan los unos a los otros: “¿estás hablando sobre el tenis?” Ese partido que concluye la película posee una intensidad visual incomparable que solo  un director de fotografía como Sayombhu Mukdeeprom puede lograr. Mukdeeprom capturó la sensualidad romántica de los dos protagonistas en Call Me by Your Name (dir. Luca Guadagnino; Italia, Francia y EE. UU., entre otros; 2017) y la violencia del baile mezclado con brujería de Suspiria (dir. Luca Guadagnino, Italia y EE. UU., 2018). En Challengers, el director de fotografía combina la sensualidad y el desenfreno del deporte convirtiéndolo en la vida misma, especialmente cuando es acompañado por la música energizante de Trent Reznor y Atticus Ross.

I Saw the TV Glow es una fantasía bizarras que evoca el body horror de David Cronenberg en Videodrome (Canadá, 1983) y la entrada a otras realidades como David Lynch logra en películas como Lost Highway (Francia y EE. UU., 1997). La historia se enfoca en Owen (Justice Smith), un joven solitario, y Maddy (Brigette Lundy-Paine), una adolescente unos años mayor que Owen. Aunque nunca se explora del todo, ambos tienen vidas familiares difíciles que se complican aún más porque ellos no caben dentro de la heteronormatividad que predomina en el pequeño pueblo donde viven. Owen y Maddy se refugian en una serie de televisión que se llama The Pink Opaque. Esta tiene ecos de la popular serie, Buffy the Vampire Slayer, creada por Joss Whedon y que se presentó en televisión del 1997 al 2003. El programa dentro de la película es protagonizado por dos adolescentes que están conectadas por una energía misteriosa y por la cual deben de enfrentar diferentes monstruos que trabajan bajo la gran amenaza de Mr. Melancholy. Gradualmente, Owen y Maddy comienzan a confundir su realidad con la de la serie al punto que se les hace difícil distinguir entre lo real y lo fantástico. La película es una metáfora surreal sobre el proceso que pasan los protagonistas descubriendo y aceptando sus identidades queer. Jane Schoenbrun, que es trans, no negocia su mensaje con una audiencia heterosexual y cisgénero. Elle crea unos personajes que se descubren a si mismos en una expresión de cultura popular que tiene una sensibilidad queer, tanto como la tuvo Buffy the Vampire Slayer, en un momento donde la televisión carecía de toda representación. Aunque Schoenbrun mantiene la cotidianeidad de las vidas de Owen y Maddy en los márgenes de la historia, la fantasía que obsesiona a sus personajes incita a la exploración de sus identidades independientemente de las amenazas monstruosas que los rodean. La fotografía de Eric Yue construye un mundo mágico de colores neón y de visuales alucinantes donde la luna tiene ojos malévolos, los corazones laten en la nevera y un fantasmita rosado brilla en el cuello de algunos personajes.

Disfruten de Challengers que ahora mismo se exhibe en las salas de cine de la isla. Aunque no ha empezado en Puerto Rico, espero que puedan ver I Saw the TV Glow en la pantalla grande porque es una experiencia rara y única que no se deben de perder.

La mesa de diálogo Martin Luther King, Jr. denuncia amenazas a la democracia

 

“Tenemos que hablar con toda la humildad que sea apropiada a nuestra visión limitada, pero tenemos que hablar”.

Martin Luther King, Jr.

 

El pasado jueves 9 de mayo del 2024 la Mesa Martin Luther King Jr. ofreció una conferencia de prensa en el Seminario Evangélico de Puerto Rico donde afirmaron “la visión cristiana de una política justa, limpia e inclusiva”.  Además, compartieron que los valores de la Mesa “… se centran en la igualdad y la equidad de todas las personas” y que “la voz cristiana no es la voz de la exclusión, el prejuicio y la condena. Traemos las buenas nuevas, vida plena, abundante y eterna para toda la humanidad”.

El Dr. Jimmy Seale, co-coordinador de la organización comenzó apuntando que “el discurso caracterizado como “fundamentalista” no representa el universo cristiano”.  Manifestó que “afirmamos la libertad, la diversidad y el amor como principios centrales de nuestro mensaje”.  El profesor afirmó que “la Mesa de Diálogo es una voz alternativa al dogmatismo y fundamentalismo religioso (característico en el bipartidismo y en nuevos movimientos políticos en Puerto Rico)” y que ante este discurso “fundamentalista del sector religioso y ante el evento electoral del próximo noviembre la Mesa ha decidido ser un actor activo en la conversación política y electoral del país”. Hizo una invitación a los medios de comunicación, tanto escritos como radiales y televisivos “a considerar a la Mesa en la discusión pública de estos y otros asuntos que afectan al País”.

En la Conferencia de Prensa participaron el Sr. Lester Caleb Santiago como moderador, la agrónoma Kelmadis Pérez Rivera, secretaria; el doctor Jimmy Seale, co-coordinador; los reverendos Gamaliel Ortíz Guardiola, pastor Iglesia Cristiana Discípulo de Cristo y miembro del Comité de Comunicaciones, y Rick Rivera co-coordinador y pastor de la Iglesia Evangélica Unida de Puerto Rico y la reverenda Elba T. Irrizary, Pastora Presbiteriana y profesora en la Universidad Interamericana en San Germán, quien estuvo presente por vía Zoom.

El reverendo Gamaliel Ortíz compartió la preocupación de la organización ante lo que consideran “la posibilidad de fraude electoral por parte de los partidos gobernantes” y  denunciaron que “los recientes giros antidemocráticos que ha tomado la política partidista en los pasados meses… han hecho patentes los intentos claros de restringir la voluntad democrática del pueblo, desestimulando la inscripción de votantes, urdiendo esquemas fraudulentos de voto adelantado, de mantener en las listas electorales personas fallecidas, alentar el voto de no residentes inscritos en jurisdicciones fuera de Puerto Rico y en la descalificación mediante engaño de candidatos de partidos emergentes y de votantes recusados mediante medios de legalidad cuestionable”.

Kelmadis Pérez, secretaria de la organización, pidió a nombre de la organización a la judicatura “que siempre intervenga de manera imparcial y justa y que no permita el colapso de la limitada democracia puertorriqueña”. Señaló que “la pureza y confiabilidad de nuestros procesos electorales fueron ejemplo para el mundo hasta que se aprobó apresurada y unilateralmente el Código Electoral de 2020” pero “El control bipartidista de la Comisión Estatal de Elecciones y de la judicatura se conjugan en un espectro de un posible fraude electoral que amenaza con obstaculizar el deseo y la necesidad de cambio y de buena gobernanza para nuestro pueblo”.

El reverendo Ricky Rivera hizo una invitación y exhortación a los grupos religiosos del país y a toda la población a:

  1. Alentar y facilitar por los medios disponibles y posibles la inscripción y reactivación de votantes, educación sobre el proceso electoral y los proyectos políticos de los partidos y el transporte de electores el día de las elecciones.
  2. Motivar a los y las votantes para que sean parte del cambio que es posible mediante su respaldo a candidatos y candidatas que promuevan la transformación hacia una sociedad justa y equitativa.
  3. Combatir los discursos religiosos y teologías fundamentalistas aliadas a las fuerzas neoliberales mediante la educación dialógica y liberadora de falsedades, tergiversaciones bíblicas y miedos intencionales.
  4. La Mesa de Diálogo educará en contra del bipartidismo y a favor de la esperanza en candidatos(as) que representen sus aspiraciones de justicia e integridad.

 

La profesora universitaria Elba Irrizary  señaló que “ha llegado el momento de hacer viable y real ¨nuestra oración de que logremos la concertación que nos conduzca a la autodeterminación, la descolonización soberana, la justicia económica y al desarrollo sustentable, en un espíritu de resistencia liberadora, desde la esperanza y hasta la redención¨ citando al Dr. Cornel West, hoy candidato independiente a la presidencia de los Estados Unidos.

La también ministra de la Palabra presbiteriana, Elba Irrizary, compartió que la Mesa de Diálogo hace un llamado al pueblo a votar por el cambio en  las próximas elecciones del 5 de noviembre del 2024 basado en 12 postulados:

 

  1. Vota por el cambio para erradicar la corrupción – basta ya de lo mismo
  2. Vota por el cambio para abolir la pobreza– basta ya de lo mismo
  3. Vota por el cambio para el cuido de nuestro ambiente– basta ya de lo mismo
  4. Vota por el cambio para proteger a nuestros pensionados – basta ya de lo mismo
  5. Vota por el cambio para defender la educación pública – basta ya de lo mismo
  6. Vota por el cambio para la descolonización conforme al derecho internacional– basta ya de lo mismo
  7. Vota por el cambio para proteger la democracia – basta ya de lo mismo
  8. Vota por el cambio para la inclusión – basta ya de lo mismo
  9. Vota por el cambio por la solidaridad – basta ya de lo mismo
  10. Vota por el cambio por un sistema de salud accesible – basta ya de lo mismo
  11. Vota por el cambio a favor de la equidad– basta ya de lo mismo
  12. Vota por el cambio para una familia inclusiva y compasiva – basta ya de lo mismo

 

La agrónoma Kelmadis Rivera concluyó haciendo un llamado al pueblo cristiano y a todas las personas de integridad y buena voluntad “a movilizarnos, protestar y a participar en acciones, actividades y organizaciones para evitar la corrupción de los procesos electorales que estamos presenciando a diario. Si votas por las mismas personas, obtendrás los mismos resultados”.