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EL PNP no escucha a las comunidades especiales

Foto reproducida de la página el CPI

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

“La ley de comunidades especiales es una ley muerta. Desde que están los PNP montaos, las comunidades no se escuchan”, denunció Jannette Lozada Sabastro,  líder comunitaria de la comunidad Valle Hill, en Canóvanas, sobre la Oficina para el Desarrollo Socioeconómico y Comunitario (ODSEC).

La organización Firmes, Unidos y Resilientes (FURIA) denunció la aprobación en el Senado  del proyecto PS 17, que le concede al director ejecutivo de la ODSEC la facultad de emitir certificaciones para otorgar y/o transferir derechos propietarios, derogar la actual estructura del Fideicomiso Perpetuo para las Comunidades Especiales, transferir los activos del Fideicomiso a la ODSEC y crear un nuevo fideicomiso llamado Fondo para la Reinversión Social de Puerto Rico.

Según reveló FURIA, el PS 17 fue aprobado en el Senado, el pasado 7 de abril, en  votación de 20-8. La aprobación se dio  luego de que las dos comisiones senatoriales que lo atendieron rindieran un informe conjunto recomendando su aprobación sin realizar vistas públicas y sin contar con la postura de ODSEC.

En entrevista con CLARIDAD,  la líder comunitaria dijo que fue  una de las que trabajó en el borrador del reglamento de la ODSEC en sus inicios. “Era  un programa bueno. que alentaba y enseñaba a los residentes. Eran comunidades marginadas, olvidadas, nos enseñaba a reclamar nuestros derechos”. Eso cambió con  las administraciones del Partido Nuevo Progresista, a quienes acusó de haber sido “funcionarios políticos que respondían mas a los  alcaldes”.

Ahora, con el nuevo proyecto, “nos quitan derechos, pretenden dar la potestad al director de dar títulos de propiedad, lo que van hacer es utilizarlo de agarre político porque lo van a usar en las elecciones. Van a venir a repartir títulos para agarrar a la gente”.

Lozada Sabasto reclamó que se tiene que discutir cómo el PS 17 va a afectar el funcionamiento del Fideicomiso, si va a beneficiar a las comunidades especiales o no, y cómo el proyecto asegura que ODSEC no abusará del poder de certificar títulos de propiedad y que lo usará a favor de las personas que lo merecen.

En entrevista por separado, el licenciado Juan Capella Noya, consultor comunitario de FURIA, indicó que se enteraron del PS 17 mediante  el monitoreo administrativo. Desde el mes de febrero solicitaron vistas públicas, tanto para el PS 17como para el proyecto de la Cámara PC 27. Al presente, el proyecto de la Cámara está ante la Comisión de Vivienda y Desarrollo Urbano, la cual tampoco ha contestado su solicitud de vistas públicas.

El licenciado Capella Noya reveló que las comunidades están reclamando participación, como lo dicta la Ley de Comunidades Especiales. “Hasta este momento no ha habido ese espacio. Eso es lo fundamental que están reclamando para poder pasar juicio si los proyectos son en verdad en beneficio de las comunidades, en particular, por las dos razones que buscan los proyectos.

La ley que creó la ODSEC  y el Fideicomiso Perpetuo fue aprobada en el 2002 bajo la administración de la exgobernadora Sila María Calderón. La ley del  fideicomiso, de $1mil millones en sus inicios, fue enmendada en el 2021 (Ley 23 de 2021) con la pretensión  de sanar su  manejo. De acuerdo con el informe legislativo, el proyecto  buscaba establecer un proceso ordenado entre el Departamento de la Vivienda, la Oficina para el Desarrollo Socioeconómico y Comunitario y el Fideicomiso para atender las situaciones que enfrentaban decenas de familias y personas relocalizadas en alquileres temporeros por el programa de Comunidades Especiales.

Sobre la situación actual, el asesor comunitario de FURIA señaló que los  títulos de propiedad que se dieron por la Ley 23, aparentemente, se hicieron de tal forma que no cumplían con el requisito de poder inscribirse en el Registro de la Propiedad. En algunos casos ni se estructuraron de manera adecuada ni se les dio el debido seguimiento. “Hay de todo: mala estructuración, falta de seguimiento. Una de las propuestas  del proyecto es darle a la Oficina de Comunidades el poder  de dar certificaciones para poder dar títulos de propiedad”.

Capella Noya comentó que  si en una comunidad sus residentes no tienen títulos de propiedad, se supone que la ODSEC les ayude a obtener esos títulos; pero todo aparenta que ha habido irregularidades. Dio como ejemplo un caso  del 2001, en el que  recientemente pusieron a la familia a firmar contrato de arrendamiento. De otros no se entiende cuál fue la transacción entre las partes, en qué quedaron, no aparece la documentación de las comunidades. En algunos casos, la gente ha hecho pagos no se sabe a quiénes o no estaba claro. Primero  les daban una libreta, después los enviaron a pagar al banco, inclusive hay  gente que ha dejado de pagar porque no se sienten cómodos pagando. Los pagos son individuales.

Además de todo lo anterior, no se sabe cuánto dinero queda del Fideicomiso de mil millones. El licenciado Capella Noya indicó que sí es necesario revisar la Ley 23 del 2021, no obstante señaló la necesidad de que haya vistas públicas, se escuche a las comunidades y se asegure que el mecanismo a crear se pueda usar para favorecer a las comunidades y no para favorecer a alguna gente.

Al presente, más de 700 comunidades están identificadas como comunidades especiales.

 

 

 

 

 

No existe el dinero para pagarle a Golden Tree Asset

CLARIDAD

 

ccotto@claridadpuertorico.com

Los  $3.7 mil millones que reclaman los bonistas acreedores de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE),  encabezados por GoldenTree Asset Management, no existen, afirmó el Instituto de Análisis Financiero y Económico de la Energía (IEEFA, siglas en inglés) en su más reciente análisis sobre la AEE.

IEEFA trae a la atención que, aun cuando la Junta de Control Fiscal (JCF) reconoce en el plan fiscal de la AEE que las medidas de confiabilidad de la AEE son entre 8 y 13 veces peores que la media en los Estados Unidos,  que dichas métricas han empeorado desde el mes de marzo de 2023 y que la AEE ha experimentado flujos de efectivo negativos durante 36 de los últimos 49 meses, los bonistas acreedores insisten en que debe ser prioridad cobrar $ 3.7 mil millones en efectivo.

“El sistema eléctrico de Puerto Rico se encuentra en condiciones físicas peores que las observadas antes del huracán María”, afirmó IEEFA.

Al igual que sectores en el país que han denunciado y rechazado la política del actual Gobierno, de optar y aumentar el uso del gas metano para la producción de energía, los expertos en el tema de sistemas de energía eléctrica anticipan que de esta política resultar exitosa,  la isla quedaría atada a la volatilidad y las muy probables alzas de precio del gas natural licuado durante las siguientes décadas. Detalló que el Gobierno tiene pendiente  la firma de  un contrato para la construcción de una nueva planta de gas natural y un anuncio de solicitud de propuestas para una capacidad de carga constante adicional de 2,500 a 3,000 MW, lo que presume será de gas  natural, dado que el carbón estará prohibido a partir del año 2032.

El análisis refleja que los residentes de Puerto Rico han seguido moviéndose con rapidez a la instalación de placas solares en los techos cada mes durante el último año, equivalentes a cerca de 22 megawatts (MW).

En cuanto a la insistencia de los bonistas en que se les pague  “por lo menos $3.7 mil millones de dólares” en efectivo, IEEFA apuntó que  “sencillamente”, ese dinero no existe debido a que el saldo de la cuenta bancaria de la AEE es por un total de $1.45 mil millones, de los cuales más de mil millones son fondos federales designados para la reconstrucción de la red.

Al igual que otros críticos del plan de ajuste de deuda (PAD) de la AEE, como la Comisión Ciudadana para la Auditoría de la deuda Pública , el Instituto advierte de que obligar a la AEE a entregar dicho monto requeriría el acceso a fondos del Gobierno central, aumentos a la tarifa eléctrica o el uso de fondos que deberían emplearse para llevar a cabo reparaciones que la red necesita con urgencia.

“Esto representaría un retroceso significativo en los esfuerzos para restaurar el sistema eléctrico a condiciones estables desde el punto de vista físico y financiero”.

En conclusión, IEEFA recalcó que el  pensamiento de los bonistas enfocado en el corto plazo ignora el hecho de que la restauración del sistema eléctrico,  la solvencia fiscal y unas condiciones operativas sólidas son esenciales para la estabilidad económica de Puerto Rico y, en consecuencia, para el acceso en el futuro a los mercados de emisión de bonos.

¿Qué esconde el FBI  sobre el asesinato de Chagui?

 

 

A juicio de la  Fundación Juan Mari Brás,  la insistente alegación del Buró Federal de Investigaciones (FBI, en inglés), de que no tiene información sobre el asesinato de Santiago Mari Pesquera, lo que hace es reforzar  la idea de que las agencias federales estuvieron directamente involucradas en el asesinato.

La negativa del FBI  fue en respuesta a una petición hecha el pasado mes de febrero  por las congresistas demócratas Nydia Velázquez y Alexandria Ocasio Cortés para que se desclasificara documentación tanto de Mari Pesquera, asesinado el 24 de marzo de 1976, como del joven Carlos Muñiz Varela,  asesinado el 28 de abril del 1979.

En comunicado de prensa, la Fundación y la familia Mari Pesquera expresaron su frustración por la respuesta del FBI y declararon que es completamente improbable que el FBI no tenga información sobre el asesinato  por diversas razones, pero, “ante todo, esta postura lo que hace es reforzar la idea de que las agencias federales estuvieron directamente involucradas en el asesinato. De lo contrario, ¿qué tendrían que esconder y proteger?”

Hay varios argumentos para cuestionar la postura del FBI de que no tiene  información sobre el caso. La familia Mari posee al menos un documento desclasificado y con tachaduras del FBI sobre el caso  En este memo en particular se hace referencia a que, inmediatamente después del asesinato de Mari Pesquera, la Policía de Puerto Rico solicitó que la información sobre el asesinato de Santiago Mari Pesquera quedara exenta del Freedom of Information Act (FOIA). En el año 2015, (39  años después del asesinato), el entonces superintendente de la Policía, José Caldero, envió una carta al FBI en la que solicitaba que se dejara sin efecto esa petición. Aun así, el FBI se ha negado a divulgar la información.

Incluso los oficiales del Departamento de Justicia de Puerto Rico muchas veces han dicho a la familia Mari que el FBI se rehúsa a compartir la información. Nunca han dicho que el FBI no posea información sobre el caso. Aun más, al último fiscal del caso, Pedro Berríos Lara, el FBI le prohibió de manera  expresa entrevistar a agentes retirados de esa agencia para la investigación de este particular. Esta prohibición ha sido un gran impedimento para la investigación del asesinato.

“Si el FBI no tuviera algo que esconder, ¿por qué entonces iba a imponer esa rigurosa prohibición”? cuestionó la FJM.

Tanto la familia Mari como la Junta Directiva de la FJM   indicaron no tener  dudas de que el asesinato de Santiago Mari Pesquera fue un asesinato político para provocar daño a Juan Mari Brás, entonces líder socialista e independentista y candidato a la gobernación, así como al movimiento anticolonial e independentista en Puerto Rico. Esta última negativa del FBI lo que hace es reforzar la idea de que las agencias federales estuvieron directamente involucradas en el asesinato, que es lo que el movimiento independentista siempre ha sostenido y denunciado.

Abona a esta denuncia el que en  documentos desclasificados por el FBI que se identificaron en el año 2009 se pudo confirmar que desde octubre de 1975 y, nuevamente, en enero de 1976, meses antes del asesinato del joven Santiago, existía un complot por parte de grupos cubanos anticastristas para asesinar a Juan Mari Brás.  El FBI tenía conocimiento de estos planes, alertó a la Policía acerca de ellos, pero solicitaron que no se revelara que la agencia federal era la fuente de la información. En marzo de 1976, Santiago Mari Pesquera, hijo mayor de Mari Brás, fue asesinado.

La familia Mari Pesquera y la FJM indicaron que solicitaran  una reunión a las congresistas  Velázquez y Ocasio Cortés para discutir otras estrategias de acceso a la información de las agencias federales. Además, la Fundación se encuentra finalizando la producción de un documental y un cortometraje sobre la historia de Chagui,  que se estrenarán en el 50 aniversario de su asesinato en 2026.

“La memoria colectiva es nuestra, y ninguna agencia criminal y colonial nos arrebatará la verdad ni el camino hacia la justicia grande, la más expansiva, que es la justicia de los pueblos”.

 

La natalidad y los cuidados       

 

Por Jenice M. Vázquez Pagán

Especial para CLARIDAD

Para el año 2023, en Estados Unidos el nivel de nacimientos fue de 54.5 por cada 1,000 mujeres entre 15 y 44 años. Esto representa una reducción en la tasa de natalidad.  En Puerto Rico, según el Instituto de Estadísticas, para el 2024 se registraron aproximadamente 18, 000 nacimientos vivos, lo que refleja el número más bajo desde 1888. Profesionales de la demografía han llamado la atención sobre la crisis de natalidad y la necesidad de que se tomen medidas para revertir la misma. La reducción en los nacimientos tiene efectos en la planificación de programas y servicios como: el sistema educativo, el sistema de salud, en el presupuesto y en la sostenibilidad económica de cualquier país.

Recientemente, el presidente Donald Trump señaló que está analizando la posibilidad de adoptar una medida dirigida a pagar cinco mil dólares por hijo o hija que nazca, como una forma de revertir el descenso poblacional. La medida sugerida ha levantado diversas reacciones y no es para menos. Se trata de una alternativa simplista, que no toma en consideración los múltiples factores que inciden en el descenso de la tasa de natalidad ni las implicaciones de la crianza en una sociedad patriarcal. La crianza y el cuidado de hijas e hijos no se trata solo de dólares y centavos.

En el caso de Puerto Rico, las políticas neoliberales reducen las oportunidades educativas, los derechos laborales como las licencias y los beneficios marginales e impactan los sistemas de retiro. Además, el encarecimiento de los alimentos, los altos costos de la vivienda, la privatización y reducción de los servicios de apoyo a las familias, son algunos de los factores que pueden afectar la tasa de natalidad, el aumento de la pobreza y generan una mayor tasa de desigualdad.

Por otro lado, la división sexual del trabajo y la forma en que se articulan los cuidados son aspectos que deben ser tomados en consideración. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), los cuidados comprenden todas las actividades que aseguran la reproducción humana y el sostenimiento de la vida. En nuestra sociedad los cuidados, tanto de la niñez como de las personas adultas mayores, recaen en las mujeres. La CEPAL establece que las mujeres y niñas asumimos una carga desproporcionada de los trabajos de cuidados, sean estos remunerados o no remunerados. Las mujeres dedicamos casi el triple del tiempo que los hombres a los trabajos no remunerados. Esta articulación implica un menor acceso al ya precarizado mercado laboral, lo que nos coloca en una posición de mayor vulnerabilidad ante la pobreza.

La propuesta de ofrecer cinco mil dólares para incentivar la natalidad resulta poco menos que descabellada, si tomamos en consideración los altos costos de los servicios de salud, la crianza y el mantenimiento de una vida digna. Mucho más si consideramos las implicaciones personales y sociales. La búsqueda de alternativas reales para atender la baja en la tasa de natalidad debe respetar los derechos humanos de las mujeres, su autonomía y autodeterminación. Se debe evaluar la forma en que se articulan los cuidados en nuestra sociedad, la cual resulta insostenible para más de la mitad la población.  Se requiere de una redistribución de las tareas del hogar y el reconocimiento de la corresponsabilidad social, es decir considerar los cuidados más allá de las familias y establecer responsabilidades a las instituciones públicas, privadas y comunitarias. De igual forma, supone el reconocimiento de los cuidados como un derecho humano. Los cambios demográficos como la baja tasa de natalidad y el envejecimiento de nuestra sociedad requieren de acercamientos políticos, económicos y sociales que permitan sostenimiento de la vida.

 

La autora es Catedrática Auxiliar de la Escuela Graduada de Trabajo Social Beatriz Lasalle de la UPR en Rio Piedras

 

Poca transparencia en el presupuesto de Educación

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

 

La falta de transparencia en el Departamento de Educación de Puerto Rico (DEPR) dificulta entender con precisión qué representa la pérdida de $401 millones de fondos federales y qué áreas específicas afectaría, respondió a CLARIDAD el Movimiento Amplio para Justicia Educativa (MAJE).

MAJE es un colectivo de organizaciones y personas movilizadas para promover la justicia educativa. Parte de sus miembros se retiraron del proceso de descentralización llamado IDEAR y otros son organizaciones no gubernamentales (ONG) que examinan la transparencia gubernamental.

A inicios del mes de abril, el Gobierno de Estados Unidos, mediante su Departamento de Educación, frenó el desembolso de $401 millones al DEPR, que ya estaban obligados para pagos de servicios como los de Educación Especial.

A preguntas de este medio sobre cómo afectaría la pérdida de esos fondos, MAJE expuso que la falta de claridad y la opacidad en la gestión presupuestaria del DEPR agravan aún más el riesgo de lo que significa esta pérdida,  ya que impiden una evaluación completa del impacto.

Al respecto , planteó que según los datos publicados por la Oficina de Gerencia y Presupuesto (OGP) para el presupuesto del año fiscal 2024, en 2022 el 46 % del presupuesto consolidado gastado por el DE provenía de fondos federales. Para el 2024, ese porcentaje aumentó al 55 % (equivalente a $3,258 millones de un presupuesto consolidado de $5,891 millones). Para el 2025, el presupuesto aprobado proyecta una reducción significativa en los fondos federales disponibles de $3,258 millones a $2,433 millones. Sin embargo, el presupuesto aprobado para el año fiscal 2025 no está publicado en el portal tradicional de la OGP como en años anteriores; ahora se encuentra disponible en otro sitio web: https://www.presupuesto-aprobado-2024-2025.pr.gov/.

En la página de OGP, en lugar de las tablas presupuestarias tradicionales, solo se publicaron archivos de Excel sin explicación clara sobre su contenido. “Esto, sumado a que la estructura programática utilizada por la OGP no necesariamente corresponde con la que utiliza el DE para la asignación de recursos, complica aún más el análisis”, indicó la organización que se enfoca en movilizar comunidades para promover justicia educativa, crear alianzas, investigar, comunicar, fiscalizar y proponer soluciones.

Otro aspecto que reveló fue que la ONG Sembrando Sentido realizó un análisis adicional para entender mejor la dependencia del DEPR de fondos federales. Para este análisis se eliminó del cálculo la partida del Pay-Go (un programa destinado al pago de pensiones de empleados retirados), ya que, aunque constituye una parte significativa de la aportación estatal reflejada en el presupuesto (más de $1,000 millones anuales), no está disponible para gastos operacionales del DE. Al hacer este ajuste, se encontró  que las proporciones de fondos federales en los presupuestos aprobados van aumentando desde el 2017 y bajan en el 2025. Las proporciones son las siguientes: 2017, 35 %; 2018, 37 %; 2019, 39 %; 2020, 53 %; 2021, 51 %; 2022, 62%; 2023, 65 %; 2024, 68 %, y 2025, 58 %.

Sobre estas proporciones se anotó que es importante contextualizar que estas se dieron  dentro del marco de las emergencias recientes (huracanes, terremotos y pandemia), ya que durante dicho período el DEPR ha recibido cerca de $8,000 millones en fondos federales de emergencia. Paralelamente, el promedio de fondos federales recurrentes que Puerto Rico ha recibido anualmente durante este mismo período ha sido de aproximadamente $876 millones.

¿Podrá funcionar el DE sin ese dinero?

El colectivo recalcó que no se puede responder de manera definitiva si el DE  podría funcionar sin esos fondos federales. Precisamente, la falta de transparencia y la poca disponibilidad de información clara sobre el origen y el uso de los recursos presupuestarios hacen que no sea posible ofrecer una respuesta responsable y fundamentada.

Reiteramos que esta falta de información accesible representa uno de los mayores riesgos en este asunto. Lo que sí sabemos es que el DEPR  tiene una alta dependencia de fondos federales en comparación con otras jurisdicciones de Estados Unidos. Esta dependencia responde, en parte, a factores estructurales como la alta proporción de estudiantes en desventaja económica y el elevado porcentaje de estudiantes que reciben servicios de educación especial. Estos factores justifican un mayor flujo de fondos federales, pero también hacen que el sistema educativo sea particularmente vulnerable ante cualquier reducción significativa de estos recursos.

¿Qué medidas consideran podría adaptar el DEPR para ofrecer un mejor sistema?

Un punto de partida esencial para mejorar el sistema educativo en Puerto Rico es que el DEPR adopte una estructura presupuestaria clara, coherente y transparente. Contar con una estructura accesible permitiría examinar detalladamente el uso de los recursos públicos y cómo estos se relacionan con el logro de sus objetivos educativos. Si como país queremos aspirar a un sistema educativo público que garantice justicia salarial para los empleados del DEPR, que reduzca la cantidad de estudiantes por salón, que proporcione materiales de alta calidad y que asegure infraestructuras adaptadas a los retos climáticos, debemos reconocer que todo eso conlleva inversiones sustanciales. No se puede construir un sistema educativo justo, digno y sostenible sin asignar los recursos necesarios.

Aunque IDEAR ya fue abandonado, ¿no sería posible sin fondos federales?

Aunque el proyecto IDEAR ya fue abandonado, es importante señalar que su viabilidad no dependía exclusivamente de la disponibilidad de fondos federales. El problema fundamental de IDEAR fue la falta de participación ciudadana real en su diseño y la influencia de grandes intereses ajenos a las necesidades de las comunidades escolares. Por tanto, más allá de la fuente de financiamiento, el proyecto necesitaba y aún necesitaría, si se replantea en el futuro, ser repensado y reestructurado de manera profunda.

Incluso cuando la pasada administración contaba con los fondos para implementarlo, desde MAJE expresamos nuestro desacuerdo con la forma en que se llevó a cabo, debido precisamente a la falta de un proceso inclusivo, transparente y participativo.

Es fundamental entender que la descentralización, si se implementa adecuadamente, puede ser una herramienta poderosa para aumentar la autonomía escolar, fortalecer la gobernanza participativa real y promover la despolitización de las decisiones educativas. Sin embargo, para lograr estos objetivos, las decisiones no pueden tomarse a puerta cerrada ni responder a intereses particulares. Es necesario un proceso abierto, donde las comunidades escolares tengan un rol central en la definición de sus propias prioridades y en la fiscalización de los recursos.

Para MAJE las áreas de prioridad del DEPR deben ser: Gobernanza participativa: asignación de recursos, distribución óptima de fondos, materiales, personal e infraestructura; Acceso y equidad: infraestructura, condiciones físicas y organizativas que aseguren una educación de calidad; Justicia climática: atención equitativa y justa a asuntos y desigualdades ante el cambio climático.