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Vieques: archivo vivo de Juan Carlos Rodríguez

 

 

En Rojo

Percibimos que en los tiempos acelerados en que vivimos, todo pasa rápidamente casi sin dejar huella que pueda marcar un momento importante en la vida de una persona, una familia, una colectividad, un país. No parece haber tiempo para explorar e investigar algo en particular y dejar constancia de lo descubierto. Por supuesto que esto es una impresión, pues investigadorxs de todo tipo y de todas las áreas del conocimiento, investigan, presentan sus haberes en conferencias y congresos especializados y escriben y publican informes, ensayos y libros. El conocimiento está ahí, pero cómo lo hacemos asequible a una comunidad cuya historia ha sido tan fragmentada que a veces perdemos la continuidad. Es por eso que los archivos se han convertido en los espacios para recordar y dejar evidencia de la existencia de tantas historias flotantes. Juan Carlos Rodríguez (profesor de español en Georgia Tech en Atlanta, EEUU) logra recoger su experiencia de 26 años en una memoria viva en su muy bien pensado documental, Vieques: archivo vivo: un viaje a las memorias de una isla.

Como nos indica Juan Carlos en su introducción al proyecto fílmico:

“Al igual que otras películas sobre memorias colectivas, esta película se centra en los cambios históricos que tienen lugar durante un largo período de tiempo. La película desarrolla un enfoque longitudinal para examinar estos cambios. La coherencia visual de este enfoque se logra mediante la yuxtaposición de imágenes antiguas y nuevas de los mismos lugares y las mismas personas, incluido el cineasta, filmadas en diferentes momentos y con diferentes tecnologías (Super VHS, MiniDV, iPhone, 4K, drones), para hacer visibles los cambios que se producen en la vida de Vieques, así como los cambios del proceso documental.”

Como director de un proyecto que nunca concluye, Juan Carlos se sitúa en varios lugares: testigo de los eventos, mirada interna y externa, cinematógrafo y fotógrafo, entrevistador de conocidos y por conocer, parte de grupos en defensa de un Vieques para los viequenses y parte de una lucha para detener los bombardeos y sacar a la marina de la Isla Nena. No solamente logra adentrarse en esta realidad, sino que se vuelve un amigo y recurso de los residentes y grupos de apoyo. Logra su confianza para así poder regresar múltiples veces a través de los años para filmar y entrevistar y ser testigo de los cambios ocurridos a través de los años: durante las protestas pequeñas pero consecuentes de los 1990, la muerte de David Sanes Rodríguez, la movilización del pueblo antes percibido como silencioso ante los abusos de la Marina, el apoyo nacional e internacional a la lucha, la salida de la Marina y los nuevos problemas que aquejan a la Isla Nena.

Este muy sentido documental nos plantea cómo la memoria nos recuerda, olvida, distorsiona lo sucedido y cómo la gente ve el pasado desde otro presente. Al archivar este material fotográfico, fílmico y auditivo se conserva parte de esa memoria para entonces revisar y tenerlo a la disposición de otrxs para seguir contando la historia de Vieques, que como vemos en el documental, sigue presentando alternativas, proyectos y revisando lo antes planteado. Es una memoria viva porque nunca termina, pues se le sigue añadiendo nuevos capítulos que a su vez se presentan, revisan y expanden. Es el mismo proceso que utilizamos para “archivar” nuestras propias experiencias y que lxs intersadxs puedan tener acceso a todo este material.

Sin duda, Juan Carlos concibe su documental como un archivo comunitario que debe abrirse al mundo, pero especialmente a la comunidad cuya historia no puede aislarse o borrarse por los cambios y nuevas generaciones que habitan Vieques. Es precisamente a través del conocimiento, de tener acceso a documentos, libros, grabaciones, fotografías y el cine que lo reúne todo, que permite que todo sea un proceso en transformación según se añade + conocimiento. El director es muy consciente de la importancia de circular el conocimiento y por eso este documental se había presentado durante su desarrollo como un “work in progress” y aunque ya cierra esta etapa de reunir y presentar materiales, se mantiene abierto a nuevos materiales, sucesos y relecturas de lo ya presentado.

Vieques: archivo vivo se presentó en el Festival de Cine y Derechos Humanos de Vieques y en los recintos de Río Piedras y Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico, siempre con la presencia de viequenses testigos de esta lucha. Tanto la introducción del cineasta como las opiniones y preguntas después de la presentación, añaden y expanden lo ya visto. Por eso sigue siendo un archivo sin fin que reúne otras conversaciones, otras visiones, otros testimonios. Su enlace con grupos comunitarios viequenses—Archivo Histórico de Vieques, Vieques en Rescate, Vidas Viequenses Valen, La Colmena Cimarrona, La Semillera y Alianza Mujeres Viequenses—permite a Juan Carlos Rodríguez mantener este archivo siempre vivo y nosotrxs como buscadores de información para expandir nuestra propia historia.

La tienda de la nada

Elenco Tienda de la nada. Foto Ricardo Alcaraz

En Rojo

Hace unas semanas asistimos a la puesta en escena de La tienda de la nada, una pieza dirigida, coreografiada y escrita por María Collazo.  Como conocemos su larga trayectoria partimos de la premisa de que habría una presencia -explícita o refleja- de poesía. Desde el título evocador. Ciertamente escuchamos fragmentos de poemas de José María Lima, Joserramón Melendes y Domingo Dávila.

Entramos al anfiteatro Julia de Burgos con la expectativa de ver representados algunos asuntos que evoca el título.  La «nada» puede ser interpretada como un espacio vacío, lo que invita a reflexionar sobre la existencia y el significado de la ausencia. ¿Qué implica tener una tienda de algo que no existe? O en su defecto, ¿no implica la nada una falta que hay que llenar? Brillantemente -¿por su ausencia?- el espacio del Julia de Burgos se abría a la oscuridad y a la “falta” relativa de escenografía. Poderosa forma de activar la imaginación de los espectadores con el texto y la coreografía.

En el público, repleto de estudiantes, los silencios son puro significado. Y escucharlos al final de la obra, articulando sus opiniones, fue un deleite:  La idea de una tienda puede relacionarse con el consumismo. Una tienda que ofrece «nada» podría criticar la superficialidad de la sociedad moderna, donde muchas veces se busca llenar vacíos emocionales o existenciales con objetos materiales. Sí, esa es una lectura posible. La tienda de la nada es una obra sobre la búsqueda de sentido. ¿Es una obra sobre el nihilismo y la forma en que las personas encuentran o crean significado en sus vidas? Sí, esta es otra interpretación posible.

Por otro lado,  el concepto de una tienda de la nada puede sugerir la idea de que lo que consideramos real o valioso puede ser una ilusión. Quizás la «nada» puede ser vista como un punto de partida para la creación. En un sentido más existencial, puede provocar preguntas sobre cómo de la nada puede surgir algo, explorando ideas sobre la creación del universo y el papel del ser humano en su transformación, o de cómo ocupar espacios con nuestros cuerpo; y hasta como la ideología del consumismo interviene en el espacio y en nuestros cuerpos como una droga tan fuerte como el fentanilo.

La tienda de la nada nace de preguntas que se van creando en el proceso de trabajo ¿Cuál es la realidad, lo que vemos, lo que no queremos ver, lo que no quieren que veamos? Este y otros cuestionamientos resultan en una obra de tres partes: La tienda de la nada; de la fortuna y de la imaginación. En estas tres escenas hay acercamientos a varios asuntos como la pobreza, el hambre, el desplazamiento, el transgénero, el colonialismo.

La primera parte se sostiene con un formidable texto en el que dos personajes dialogantes, con un ritmo verbal perfecto, van creando una trama en la que las referencias a la realidad se alejan de las coordenadas del tiempo y el espacio específicos. Si bien podría considerarse esto como un lenguaje absurdista, más bien me resultó particularmente un guiño a Beckett y a Ionesco. Muy arquetípicos los personajes de modo que la alienación se refuerza. La aparente carencia de lógica de los parlamentos eran, más bien, poéticos, desafiando lo meramente narrativo y factual. Y ese excelente ritmo llena el escenario minimalista y que contribuye a esa atmósfera cercana al teatro del absurdo.

En la segunda parte los elementos visuales -videos- así como las coreografías, van añadiendo capas de sentido a “lo absurdo” como una búsqueda, un viaje -en el sentido metafórico y alucinógeno. La directora y escritora llama a esto una “coreografía de las necesidades”. Se ven representadas las diferentes necesidades y demandas de diferentes grupos marginalizados gestionando el espacio escénico de manera dinámica y des/coordinada.

La obra cierra- pero dejando fisuras abiertas para la interpretación- recuperando brevemente el ritmo dialogante del inicio.

Maria Collazo profesora y directora e la Tienda de la nada. Foto Ricardo Alcaraz

María Collazo nos ha dicho que La tienda de la nada no presenta una solución a las preguntas sobre la realidad actual. Hay más bien, situaciones inventadas que apuntan a una reflexión crítica. Cita a Maffesoli: “Un mundo en agonía que ignora su agonía y se engaña”.

¿Qué eventos destrozan hoy la imagen de la razón humana y hacen tambalear a las ideas utópicas? La guerra por el control en Haití, Congo, Sudán y Gaza. Los personajes de la tienda de la nada intenta equilibrar el universo desde la quietud/inquietud, desde el ver el no ver, desde la paradoja. Me pareció genial cómo se pone en escena la idea de que la mirada no solo trata de ver, sino de cómo los sujetos se relacionan con el objeto de su deseo y las formas de ser visto. Ahí, de manera poderosamente minimalista, aparece la máscara o el artilugio: ¿recuerdan aquel visualizador de discos con imágenes estereoscópicas? ¿El View-Master? Llena el espacio visual nuestro el “juguete” que creaba ilusión de profundidad. Rojo. Pasando entre manos para “ver”. Divertida manera de sugerir las distorsiones de la ideología.

Parte del elenco. Fotos Ricardo Alzaraz

El elenco estuvo integrado por una selección de egresados de diferentes generaciones del curso de Collazo, laboratorio Grotowski: creación, rito y teatro. Adriana Ramírez, Kimberlie Hall, Luis Torres Alicea, Mariana Cabiya, Steven Rey y Yadiel Vispo. La obra estrenó en el Intercambio Internacional de Culturas Teatrales Emancipadas Cusco 2024 en Perú. Agradecidos del trabajo. Ojalá podamos ver La tienda de la nada en otros espacios de la isla.

 

Será Otra Cosa-Preferiría no hacerlo

Foto suministrada

Especial para En Rojo

 Son tantas las cosas que he hecho y que, sin embargo, hubiese preferido no hacer… Tantas las que hubiese dejado en el tintero. Decididamente, como quien dice: ‘No lo haré’, y no lo hace; ‘No lo escribiré’, y no lo escribe. En eso pienso ahora que he empezado esta columna por tercera vez, sintiendo que preferiría no hacerlo. Es que cualquier intento de escritura que no atienda, que no trate, que no denuncie el desbarajuste mundial del que estamos siendo testigos y víctimas lo siento frívolo y me freno. Pero, como soy tozuda y más o menos cumplidora, me digo que algo casi digno tendrá que salir de este último esfuerzo. «Porque ¾como bien dice la canción de Guarany¾ el silencio cobarde apaña la maldad que oprime». No obstante, he tenido que sobreponerme a un forcejeo parecido al tirijala hamletiano, ese del «ser o no ser», pero sumado al de hacer o no hacer. Y puede que esto parezca un juego de palabras, pero no lo es. Ambas disyuntivas guardan relación, ya que el hacer, que es una manifestación del ser, se refiere a la acción que da forma a nuestras vidas y que, en ciertas circunstancias, nos define.

Entonces, ¿Qué hacer? ¿Quién ser?

En mis dos primeros intentos de escritura, me he debatido sobre el tipo de columna que escribir en estos días en los que se puede ver con mayor claridad cómo el barco hace agua por todas partes. Me he cuestionado, por ejemplo, si en este texto debería mostrarme abiertamente comprometida y rasgarme las vestiduras señalando y criticando el terrible estado actual de las cosas, aun cuando otras y otros se las rasgan mejor que yo. También me he preguntado si, en todo caso, desde mi lugar, ¾que es el de la literatura¾, quizá debería acudir a otra voz, como la de mi amiga ‘la más pequeña’, para suavizar un poco, con uno de sus desahogos delirantes dirigidos al psiquiatra Alonso, el tono predicador que podría traicionarme al tratar el asunto.

Las dos veces desistí, sobre todo al darme cuenta de que me faltaban palabras; se me quedaron cortas frente al vaticinio de lo que se avecina. Me parecieron insuficientes para hablar de lo terrible: del genocidio en Gaza, que no cesa; de las patrañas neoliberales que arrasan con todo, sin tregua, en todas partes; de los tres años de guerra en Ucrania; de la idiotez rampante de la mayoría, obnubilada por el último gadget tecnológico, que deteriora, un poco más, otra de sus facultades humanas; de la obediencia borrega y acéfala que existe hacia todas las tendencias del mercado, como si nos fuera la vida en ello.

Y, en efecto, se nos está yendo y se nos irá, pero solo si seguimos acatando los mandatos del amo. También, si permitimos que los nacionalismos racistas y asesinos sigan ganando terreno.

Se sabe que los tiempos de transición son convulsos. En ellos, un mundo va muriendo al tiempo que otro va naciendo, y no hay muerte ni nacimiento sin trauma ni herida. El proceso de transformación cultural y moral que acompaña a la caída de los «viejos valores» es doloroso. Y el mundo que nacerá de ahí no promete ser mejor que el que va quedando atrás, sino todo lo contrario; tanto en América como en Europa, lo que se vislumbra es aterrador.

Por eso, antes de que el derecho a hablar vuelva, como en otras ocasiones, a quedar del todo en manos del enemigo -es decir, del vencedor-, opto por hacer y escribir la columna, a pesar de mis limitaciones. Porque enmudecer no es una opción. La creación es el reflejo más auténtico de nuestra fuerza vital: un proceso ininterrumpido de cambio y transformación que tiene lugar cuando somos. Y mientras sigamos escribiendo, mientras sigamos creando, persistiremos, incluso frente a la voluntad destructiva del enemigo que oprime, reprime y amordaza. Ese ha de ser el compromiso.

El acto radical de negación de Bartleby, el escribiente (personaje de la novela de Herman Melville que inspira el título de este texto), trasciende la simple negativa a realizar los trabajos que su jefe le impone. Representa una afirmación del ser, una forma de resistencia frente a la crisis que amenaza nuestra humanidad. En su silencio, Bartleby nos enseña una resistencia que no es necesariamente activa, pero que, en su radicalidad, es igualmente profunda. Sin embargo, su negativa absoluta nos advierte que la pasividad, aunque pueda ser una forma de resistencia, también puede convertirse en una forma de rendición. La verdadera resistencia no reside solo en la negación, sino el acto de crear, en seguir afirmando nuestra humanidad en un mundo que parece querer borrarnos. La creación, como resistencia activa, se convierte en el último refugio de nuestra voluntad. En ella, afirmamos nuestra existencia, desafiamos la destrucción y, mientras sigamos creando, persistiremos.

Quizás, en este momento histórico, la resistencia más poderosa sea la de continuar siendo, el simple hecho de existir con plena conciencia de lo que nos rodea. En última instancia, el mayor desafío no radica solo en lo que hacemos, sino en lo que seguimos siendo: seres humanos en un mundo que quiere despojarnos de nuestra humanidad. Si persistimos en nuestra capacidad de resistir a través de la creación, ya hemos ganado una batalla invisible pero crucial: la de afirmar nuestra humanidad.

 

Colegio de Médicos rechaza nombramiento de Salud

Tomada de la página de FB del Colegio de Médicos

La organización alegó un mal manejo por parte del doctor designado

CLARIDAD

Acompañado por un panel de médicos de la propia institución, el presidente del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico (CMCPR), Carlos Díaz Vélez, repudió el nombramiento del Dr. Víctor Ramos Otero como secretario del Departamento de Salud y presentó una lista de irregularidades que ocurrieron durante el mandato del nominado en la organización.

El cardiólogo también lamentó que, para este cuatrienio, la gobernadora, Jenniffer González Colón, no haya consultado al CMCPR durante el proceso de designación. En un breve repaso de la controversia, Díaz Vélez explicó el rol histórico que la colectividad ha ocupado en la consulta de nombramientos.

“En este caso, no ha sido así. Entendemos que el Colegio es el lugar donde el nominado de la gobernadora ha trabajado por ocho años. Ha administrado este colegio por ocho años. Creo que el background check correcto, como cualquier otro ciudadano que va a servirle al país, es buscar dónde ha trabajado esta persona y consultar con nosotros. Esto no se hizo”, destacó el presidente como parte de la polémica.

Tomando en cuenta que no se les consultó, Díaz Vélez reveló que el CMCPR se reunió el 8 de enero y determinó que no haría público su endoso o rechazo al nombramiento de Ramos Otero. No obstante, el médico aseguró que la institución decidió expresarse luego de que González Colón acusara al CMCPR de complicar la confirmación senatorial del expresidente Ramos Otero.

“Como conocemos de primera mano las ejecutorias y limitaciones administrativas del designado del Departamento de Salud, no podemos guardar silencio sin compartir con ustedes y el pueblo de Puerto Rico datos y ejecutorias del designado que nos dan un perfil claro”, asevera el comunicado oficial del Colegio.

Asimismo, la organización argumentó que estos “dimes y diretes” se han suscitado para “omitir lo obvio: la falta de capacidad, competencia, idoneidad, carácter y transparencia del nominado”. Entre las revelaciones del CMCPR, se desprendió que Ramos Otero fue suspendido de la Junta de Gobierno de la colectividad durante el fin de su presidencia.

“La decisión de suspensión surge a raíz de corroborarse que, a espaldas de la Junta de Directores… involucró en un préstamo ilegal al Colegio de Médicos Cirujanos con un usurero”, explica el segundo inciso.

Aparentemente, la cifra del préstamo mencionado asciende a $125,000 y fue pagada en transacciones de $4,000 a un prestamista de intereses excesivos. Facturado entre enero del 2018 y agosto del 2021, el monto se suma a otros $600,000 del fondo del CMCPR que fueron encargados a Ramos Otero para la creación de un plan médico que compitiera con otros seguros. Igualmente, se mencionaron desembolsos a parientes de entre $85,000 y $125,000.

“Se pagan los intereses de este préstamo usurero con los fondos del Colegio desde agosto. Este usurero plan no se avaló en la Junta de Gobierno, y aquí hay una directriz por reglamento: cualquier inversión, cualquier gasto por encima de $5,000 tiene que autorizarlo la junta. Pero fíjense qué curioso: se hacía de $4,000, para que no pasara por la Junta”, elaboró Díaz Vélez, quien preside el Colegio desde 2022.

La cuenta bancaria que guardaba los $600,000 del CMCPR, actualmente, tiene $859.

Además, la lista del CMCPR denunció que el doctor Ramos Otero “empeñó ilegalmente” recursos del Colegio para celebrar actividades político partidistas en la sede de la colectividad “en detrimento de los derechos de todos los colegiados”. Del mismo modo, el comunicado sostiene que un gran jurado federal le requirió, al CMCPR, documentos relacionados con una auditoría en la que Ramos Otero resultó envuelto.

“El Colegio de Médicos Cirujanos tendrá que demandar judicialmente al Dr. Víctor Ramos en su carácter personal por las pérdidas y transacciones antirreglamentarias o ilícitas”, concluye la lista. El 17 de marzo, en medio de esta polémica, Ramos Otero presentó su renuncia al Colegio de Médicos.

Respuesta de distintos funcionarios

Tras ser cuestionada por los medios sobre el asunto, la gobernadora González Colón descartó cualquier comentario del CMCPR hasta ver los documentos de la organización médica. Además, solicitó el lunes vistas públicas en el Senado para discutir la designación.

Por su parte, el comisionado residente en Washington, Pablo J. Hernández, pidió retirar el nombramiento de Ramos Otero, una postura que coincidió con la del portavoz de la delegación del PPD en el Senado, Luis J. Hernández.

 

Discuten el futuro de las costas en “Un país de agua”

 

 

CLARIDAD

 

El conversatorio incluyó testimonios de figuras relacionadas con la defensa de litorales

Caguas- Como foro para debatir sobre el cambio climático, la construcción de proyectos en zonas marítimo-terrestre y sus efectos en las costas del país, el Periódico CLARIDAD auspició, el 22 de marzo, un conversatorio desde el Teatro Luis M. Arcelay, en Caguas. El espacio contó con la participación de: Julia Nazario, alcaldesa de Loíza; Beatriz Llenín Figueroa, doctora en Literatura y activista en Cabo Rojo; y Omar Sadeé, abogado ambiental experimentado.

Moderada por el doctor en ciencias Abel Baerga Ortiz, la actividad contó con tres distintas perspectivas que abarcaron los efectos adversos de los crecientes niveles del mar. El también profesor recordó que Puerto Rico, al ser un archipiélago rodeado por agua, no es ajeno a la defensa de las costas, aunque destacó que la problemática se ha tornado “urgente” en los últimos tiempos.

Mientras inició la discusión, una serie de laminillas ilustraba los estragos de la erosión marítima que Baerga Ortiz mencionó. “Estas escenas ya ni siquiera nos causan la reacción que nos causaron una vez porque son tantas y tantas (instancias) por toda la costa. La destrucción que causa la erosión costera y el aumento del nivel del mar son cosas evidentes”.

Además, el profesional agregó que, en un ambiente maltratado, no se puede sostener la biodiversidad. Cuando se llega a ese punto, el entorno tampoco puede mantener la vida humana. Por eso resulta alarmante que proyectos como Esencia, en Cabo Rojo, pretendan construir en los hábitat de especies como el guabairo de Puerto Rico o la mariquita caborrojeña.

“Existe una conciencia de que si el humedal y el bosque seco que da paso a estas aves no puede sostener la vida de estas aves, tampoco va a poder sostener los recursos de agua que necesitan las personas y las comunidades que allí viven”, elaboró el doctor. “En este marco, resulta particularmente alarmante la proliferación de proyectos y de propuestas de construcción para llenar de cemento la zona marítimo terrestre”.

Julia Nazario, alcaldesa de Loíza

A punto de comenzar el turno de Julia Nazario, se averió el servicio eléctrico en el teatro cagüeño. Empero, la mandataria municipal y sus compañeras de panel continuaron, con el apoyo de la acústica, hablando en el espacio oscuro.

De acuerdo con Nazario, Loíza se posicionó como el cuarto municipio más vulnerable frente a la erosión costera en un estudio Autoridad de Asesoría Financiera y Agencia Fiscal (AAFAF). En otra investigación hecha por la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), se concluyó que el 92% de Loíza se inunda, convirtiéndolo en el pueblo más expuesto a crecidas.

“Tenemos un nivel freático tan elevado en este momento que tenemos que enterrar a nuestros seres queridos en nichos, hacia arriba. Ya no podemos construir los espacios en la tierra para las personas”, reveló la educadora.

Actualmente, 14 comunidades loiceñas viven afectadas por la erosión costera, incluida la playa Vacía Talega. A diferencia de otros desarrollos asentados sobre la orilla, la alcaldesa por el Partido Popular Democrático (PPD) indicó que muchas comunidades del pueblo llevan más de 200 años ubicadas en estos terrenos, una realidad retante para la mitigación de esta problemática.

“Loíza tiene 300 años. Ya celebramos los 304 años de estar fundados, y yo tengo 68 años. Viví y me crie ahí, y sé que ahí (en muchas residencias) vivieron sus abuelos, sus tatarabuelos, pero es hora de que sepan que están en peligro. El mar se ha acercado demasiado”, contó Nazario, quien lleva ocho años en la poltrona municipal.

Por otro lado, Nazario informó que Loíza tendrá un plan de ordenamiento territorial por primera vez. En ese proceso, que va por su tercera etapa, reconoció que el municipio necesita espacios turísticos para recibir visitantes. Sin embargo, la alcaldesa salvó que siempre ha propuesto desarrollos “ecoamigables” para el turismo del pueblo, criticando construcciones que alteran la naturaleza.

“Nosotros hemos rechazado… un proyecto como Esencia. Un proyecto como Esencia nos llegó hace un año, donde ellos compraron un terreno en la orilla del río Grande de Loíza. Cuando el caballero llegó, me dijo que iba a convertir a Loíza en un Singapur. Yo le dije que él estaba equivocado”, aseguró Nazario.

 

Rechazo organizado a nivel comunitario

Por su parte, Llenín Figueroa compartió su experiencia desde los foros de resistencia que, desde el verano de 2024, se han establecido en la región suroeste del país. Con la participación de colectividades como el Comité caborrojeño, el Comité por la verdadera Esencia del suroeste y la Brigada solidaria del Oeste, se ha creado un frente amplio y firme en contra del desarrollo multimillonario.

También, Llenín Figueroa repasó las diversas actividades educativas que, durante el año pasado, variaron desde vigilias, caminatas y la asamblea de pueblo convocada para septiembre del 2024. Durante aquel encuentro comunitario, añadió la doctora, cientos de personas denunciaron las múltiples violaciones reglamentarias que “la ciudad de lujo” busca acomodar entre dos reservas naturales.

“Acaban de concluir las vistas sobre Declaración de Impacto Ambiental (DIA) este pasado martes. Originalmente, la OPGe convocó dos días de vistas públicas, y por la extraordinaria cantidad de turnos ciudadanos que se solicitaron, se extendieron las vistas dos días más… Es esperanzador que el pueblo haya entrado en el proceso bien pronto, para atajar lo que sería una catástrofe para Puerto Rico”, repasó la portavoz comunitaria.

Beatriz Llenín y Omar Sadeé. Fotos Alina Luciano

Para Llenín, esta trayectoria histórica de la zona oeste del país- y Cabo Rojo en particular- ha sido clave para resistir a este tipo de desarrollo. Por ejemplo, la doctora criticó la cantidad abrumadora de documentos que presentó Reuben Brothers Capital y Three Rules Capital, los desarrolladores de Esencia. En ese sentido, Llenín Figueroa aplaudió que la ciudadanía compareciera a las vistas públicas para desmentir los planteamientos de la firma multimillonaria.

A juicio del abogado ambiental Omar Sadeé, el caso de Esencia es muy similar al de Playuela, en Aguadilla. Con experiencia en ese espacio desde 2016, Sadeé afirmó que estos desarrollos tienen varias etapas, como la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) y las consultas de ubicación, que no redundan en un proceso justo.

En esa línea, el licenciado aseveró que “el truco principal es proyectar que hay un proceso” en este tipo de proyecto. Con distintas fases, concesiones y permisos, argumentó que los foros administrativos y judiciales no funcionan para proteger el medio ambiente, sino para acatar la voluntad de entes privados.

“Todo se traduce en un incumplimiento con la ley desde el principio, porque es una manera de aplazar el cumplimiento de esas normas. Se puede ver en distintos contextos, como en las normas sobre el deslinde… igual con la protección de distintas especies de fauna y flora”, explicó Sadeé.

Además, el abogado detalló cómo muchas de las condiciones que se imponen a estos documentos quedan como letra muerta. De ejemplo, mencionó el condicionamiento de la palma sombrero en Playuela, cuya protección fue requerida como parte de los permisos. Expedida la concesión, el proyecto continuó hasta que, en un incendio intencional, las palmas fueron destruidas.

“Ningún foro lo atendió como un mecanismo para invalidar esa consulta de ubicación”, dijo el experto en temas legales. Por esas razones, Sadeé advirtió a los movimientos organizados contra Esencia para que consideren estos casos al momento de determinar cómo responder. Igualmente, el abogado exhortó a que la ciudadanía establezca estructuras paralelas que fijen y fiscalicen los límites legales.

Para afianzar la oposición, Llenín Figueroa comentó que la coalición Defiende a Cabo Rojo está en proceso de delinear las próximas prioridades del movimiento. La escritora también reconoció el argumento de Sadeé, invitando a toda la comunidad a aunar esfuerzos y fiscalizar desde foros independientes al Estado. “La labor de nutrir frentes comunes de grupos en lucha en todo Puerto Rico, sobre todo con la crisis en nuestras costas, creo que tiene que ser una gran prioridad”, concluyó la doctora.

En fin, los tres ponentes discutieron una amplitud de temas relacionados con la amenaza del cambio climático, los efectos directos en la ciudadanía y cómo las personas pueden organizarse para contrarrestar la venta y desarrollo de la zona marítimo-terrestre. Para agradecer su participación, CLARIDAD obsequió a los expertos invitados con un detalle y, también, a las personas que se dieron cita.