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Descentralizan el Departamento de Educación

 

CLARIDAD

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El anuncio de que el Gobierno iniciará un proceso para la descentralización del Departamento de Educación (DE) no es otra cosa que la federalización del sistema de educación pública, denunciaron líderes magisteriales. y así se desprende de la Orden Ejecutiva (OE-2023-014).

La orden ejecutiva fue firmada por el gobernador en la conferencia de prensa en la que participaron el secretario de Educación de Estados Unidos, Miguel Cardona, y el secretario del DE de Puerto Rico,  Eliezer Ramos Parés.  La conferencia fue llevada a cabo el lunes, 22 de mayo , en la Escuela Elemental Villa Marina, en Gurabo. En ella se informó que el proceso tendrá la colaboración directa del DE de EE. UU.

El secretario Cardona precisó que el DE de Puerto Rico es el sexto distrito escolar más grande de Estados Unidos  y que en la actualidad  opera como un sistema de educación unitario. “Esto significa que el DE  sirve como la Agencia de Educación Estatal (SEA) y Agencia de Educación Local (LEA). Pocas otras jurisdicciones en Estados Unidos operan sus sistemas escolares bajo esa estructura, específicamente, Hawái, Guam, Islas Marianas del Norte y Samoa Americana, y todas ellas tienen poblaciones significativamente más pequeñas”.

En el comunicado de prensa circulado por el DE de EE. UU. se precisa que en  tan solo meses de asumir el cargo, en junio de 2021, Cardona formó el Equipo de Sostenibilidad de la Educación en Puerto Rico (PRES) en el Departamento de Educación de Estados Unidos para ayudar a Puerto Rico a administrar los $3 billones en fondos sin precedentes proporcionados por los $130 billones para la educación K-12 del Plan de Rescate Estadounidense (ARP). Adicional a eso, cada año fiscal el Departamento le otorga unos $600 millones o más en subvenciones.

Para diseñar la transición, la OE crea un Comité Ejecutivo que incluye a la secretaria de la Gobernación, los secretarios de Educación y Hacienda,  el director ejecutivo de la Oficina de Gerencia y Presupuesto (OGP),  un representante del secretario del DE federal y un representante de la comunidad escolar. Este último será seleccionado por el gobernador. Según la OE, el comité tendrá 90 días para entregar al gobernador y al secretario del DE un plan detallado de metas a corto y largo plazo para la descentralización. La descentralización tiene el propósito de adoptar el modelo del sistema educativo de Estados Unidos de las Agencias Locales de Educación,  LEA, en inglés.

 Reacciona el liderato magisterial

 En  entrevista con este semanario, la presidenta de la Federación de Maestros (FMPR), Mercedes Martínez Padilla, fue enfática en  afirmar que lo que se pretende es establecer el  modelo que tiene Estados Unidos y rechazó que esa sea la descentralización que requiere el DE. “Es evidente que al Departamento  le hace falta descentralizarse, de eso no cabe duda. Sin embargo, no hay, no puede  haber descentralización si no hay una despolitización de la agencia, y para que eso ocurra tenemos que iniciar por la Ley 85, del 2018, la mal llamada Ley de Reforma Educativa, que priva a las comunidades escolares de tener verdadera autonomía”.

Punto seguido denunció que de lo que se está hablando es de que quieren dar autonomía a las regiones, pero a las escuelas las dejan a ciegas, sin ningún tipo de autonomía. Dio como prueba el que hace dos semanas a las escuelas les llegó una carta en la que les informan que las organizaciones escolares se van a establecer en todas las escuelas públicas desde las Oficinas Regionales de Educación (ORE).

“Así que es una forma de seguir controlando a las escuelas desde la ORE y es una falsa impresión de autonomía que no llega al salón de clases y no llega a donde debe llegar: a los docentes que son los expertos para saber cuál es el currículo que necesita su escuela, cuáles  son los recursos fiscales que necesita su escuela. Todo  está en manos de los directores y dejan fuera a los maestros, padres y estudiantes”.

Además de reprobar el concepto de descentralización anunciado, la líder magisterial tronó contra la manera en que se va a nombrar el representante de la comunidad escolar en el comité que se supone diseñe la descentralización. “Cómo es posible que sea el gobernador  quien nombre al que va a representar a las comunidades escolares y que sea un solo miembro cuando la comunidad escolar está compuesta de muchos sectores: el personal docente, el no docente, administrativos, madres, padres, encargados, estudiantes, la comunidad aledaña. Por lo tanto, una persona a nombre de la comunidades escolares es una cifra que no representa a las comunidades escolares de entrada y, segundo, que cuando lo nombre el gobernador sabemos que no necesariamente va a representar los intereses de la comunidad escolar”.

En entrevista por separado, el secretario general de UNETE, Emilio Nieves, se expresó en sentido similar. “Para empezar, lo de la descentralización. Este país completo sabe que eso ha sido una reclamo de las organizaciones magisteriales y del pueblo. Pero aquí chocamos contra ese principio de descentralización, porque la descentralización, para el magisterio y el pueblo, es que cada escuela tome sus decisiones”.

La descentralización de la que habla el Gobierno,  por el contrario, es  la centralización de las siete regiones educativas que existen. “Lo que ellos hablaron es de una centralización en las siete regiones educativas que, de hecho, ni siquiera mencionaron que son siete las regiones educativas. Todo el país sabe que los que están nombrados en esas regiones educativas son nombrados por el criterio político partidista, y en vez de tener una persona nada más tomando decisiones, que es político partidista también, ahora va a tener siete personas con poder político y económico porque esto les permite a esos directores pedir fondos federales directamente”. Nieves señaló que esta descentralización lo que hace es centralizar el poder en la región y condicionar su poca autonomía.

El maestro expuso que la descentralización no es un concepto nuevo, realmente ese concepto hace cinco años que está en la ley que el Gobierno llama Reforma Educativa, la Ley 85 del 2018. Esta ley dice que la autonomía pasa a las regiones educativas, pero ya han pasado cinco años y el Gobierno no la ha ejecutado.  A juicio de Nieves, “parece que tuvieron un regaño del gobierno, del federal, y les dijo que ustedes no están haciendo las cosas como nosotros entendemos que deben hacerlas, ni como ustedes mismos aprobaron en la ley”.

Expresó que era obvio que por parte del magisterio objetan ese principio de autonomía que está en la ley. Reparó en que la Ley 85  lo que hizo fue derogar la autonomía que sí había en la ley anterior, la Ley 149 de 1999. Esa ley establecía las escuelas de la comunidad con autonomía fiscal, administrativa y docente. Lo que pasa es que los gobiernos nunca quisieron permitir que se ejecutara esa autonomía y, cuando se comenzó a ejecutar, lo que hicieron fue controlarla.

Al igual que la presidenta de la FMPR, el secretario general de UNETE criticó la composición del comité que preparará la transición, el que haya una sola representación de la comunidad escolar, más aun, seleccionada por el gobernador, y advirtió que la presencia de un representante del DE de Estados Unidos evidencia que no confían en el Departamento de Puerto Rico.

“Vamos a reclamarle a este comité que tiene que abrir el proceso a vistas públicas, que tiene que haber participación real. Y a la Legislatura, que entendemos que esta es la oportunidad de no darle paso a este concepto de descentralización, a este concepto de descentralización que quieren impulsar”.

Similar a Martínez Padilla, Nieves expresó que la autonomía escolar que realmente necesita el sistema educativo del país es la autonomía fiscal docente y educativa que emane de las escuelas, de su consejo escolar.

“Ahora mismo, de lo que deberíamos estar hablando es del currículo que hay que adaptar, de cómo  enfrentarnos a esa inteligencia artificial, de la tecnología y de cómo atender el rezago académico de los estudiantes. Hay que escuchar de cómo los maestros pueden enfrentar esos rezagos. Por eso, toda reforma educativa que excluya esa discusión es una reforma política de cómo mantener el poder político y económico”.

Por su parte, el presidente de la Asociación de Maestros (AMPR),  Víctor Bonilla Sánchez, quien también estuvo presente en la conferencia, dio a conocer en comunicado de prensa que se reunió con el secretario Cardona. La AMPR es la sindical reconocida por el DE. Según Bonilla Sánchez, en la reunión le manifestó a Cardona que si bien es cierto que cualquier esfuerzo para lograr que los fondos lleguen a donde tienen que llegar de forma ágil y rápida debe ser bienvenido, la AMPR se opone “firme e inequívocamente a la privatización del sistema educativo público, a las escuelas alianzas y a los vales educativos, por estos atentar contra los mejores intereses de nuestro sistema de enseñanza público”.

Por su parte, el secretario Cardona le aseguró que nada de lo que haga como parte de cualquier plan u esfuerzo que en la eventualidad sea promovido será utilizado para minar los esfuerzos obtenidos por la AMPR, dijo el presidente de la AMPR.

 

 

 

 

 

Harry Belafonte: “A veces miro mi vida”

Fotos suministradas por el autor

 Especial para CLARIDAD

 No sé cuántos de nosotros hemos crecido bajo la luz de alguien especial. Puede ocurrir despacio o en un instante. Puede ser un maestro o una maestra en segundo o tercer grado que tuvo la ocurrencia de estimular la lectura de un niño inquieto con La vuelta al mundo en 80 días, el pequeño libro del célebre escritor francés, Julio Verne. ¿Quién lo diría? Esa novelita, junto a La peregrinación de Bayoán, de Eugenio María de Hostos, podría ser el punto de partida de un gran amor por la lectura, los libros y la comunicación a la edad de nueve o diez años.

¿Cómo inspirar amor por el conocimiento? ¿Cómo plantear problemas de investigación en Comunicación fuera de los márgenes fríos de la disciplina y cierta tendencia a privilegiar lo “profesional” en menoscabo del pensamiento crítico? ¿Lo útil y lo fácil a corto plazo, en lugar de lo complejo?

En parte por eso y porque me empeñaba en ofrecer mis clases de comunicación al margen de los formalismos conservadores que dominan esos currículos, mi introducción al “Seminario de investigación avanzada” comenzaba con la exhibición de una película documental titulada “A veces miro mi vida”. En ella Harry Belafonte narra su vida desde la infancia hasta la madurez. Directo a cámara y sin adornos en escena, reflexiona sobre su trayectoria con una honestidad y una sinceridad tan profunda que conmueve. Vale la pena escucharlo y verlo estremecerse, sentir cómo se quiebra su voz o cómo se enciende de luz cuando habla del futuro de la humanidad: “La semilla bajo la nieve, en primavera se convierte en rosa”… “Estados Unidos vive no solo un conflicto racial, es un problema de lucha de clases”.

Sus intervenciones se dividen en unos cinco capítulos, combinándose felizmente con una serie de secuencias fotográficas de carácter histórico, secuencias fílmicas de numerosas películas en las que participó Belafonte, y fragmentos de un concierto que ofreció en La Habana, Cuba. Todo esto hilvanado con amorosa maestría por el director, Orlando Rojas, y su grupo de trabajo del Instituto de Cine cubano.

Ver este documental en internet presenta una primera dificultad: la calidad de la imagen es bastante pobre justo en los primeros segundos. En cualquier caso, poco luego el documental puede verse y escucharse muy bien; los subtítulos son más o menos adecuados y el sonido de buena calidad. En resumen, les aseguro, todo el contenido puede apreciarse y la experiencia terminará siendo, como decía Hostos del valor de la educación y la cultura: “edificante”.

Con la ayuda de mi buen amigo Pedro Zervigón hace años di con una copia de “A veces miro mi vida” cuando no era posible encontrarla en las redes, seguro por el bloqueo contra Cuba. Visualizaba entonces que estos 70 minutos me ofrecían la oportunidad de cruzar varios temas en mis clases. Me interesaba, sobre todo, ampliar la perspectiva de los alumnos en cuanto a la Industria de la Comunicación y exponer cómo operan allí fuerzas políticas, económicas y culturales reales y muchas veces decisivas. Esto implicaba relacionar cine, racismo, arte, música, opresión, lucha de clases y política, movimientos por los derechos humanos y claro está, comunicación. Compartí el archivo digital que hice de la película con mis amigos y amigas hace unos años en las redes y volví a hacerlo hace poco a propósito del fallecimiento de Harry Belafonte el pasado 25 de abril. En el fondo, confieso, es un calladito homenaje a mi papá, que me enseñó a apreciar desde pequeño a Belafonte y a Paul Robeson, entre otros que admiró y que desfilan por este documental como Martin Luther King y Sidney Poitier.

Martin Luther King y Belafonte

“A veces miro mi vida” es para mí el libro que no tuve en la escuela. Y eso esperaba que fuera también para mis alumnos. Una oportunidad para examinar el relato de un hombre bueno, de talentos diversos, algunos excepcionales. Una “estrella del cine” y de la industria de la música cuya trayectoria en ese mundo y en los años duros de los movimientos por los derechos civiles en Estados Unidos revela la fuerza indestructible del pensamiento emancipador, al tiempo que también deja al descubierto las miserias del colonialismo y las perversidades del imperio estadounidense. Contando su vida, Belafonte varias veces llora en cámara, quizá porque a veces en la vida “no hay palabras”, como decía Martí. He ahí, pues, otro problema de la “comunicación”, el que habla de los silencios.

Nació en Jamaica, de raíz caribeña como nosotros. Se crió en Nueva York, donde viven miles de puertorriqueños que migraron allá en forma masiva justo en sus años de juventud. Estuvo en el servicio militar como muchos boricuas. Luchó contra el racismo y el colonialismo que vivió en carne propia. Se hizo artista bajo la influencia de Paul Robeson y de Charlie Parker, Miles Davis y Max Roach. Arriesgó su vida varias veces en movilizaciones que le llevaron a tierras donde todavía se linchaba a ciudadanos negros. Marchó junto a Martin Luther King muchas veces. Hizo gestiones concretas de solidaridad por África, Cuba, Centroamérica y las comunidades indígenas de Estados Unidos. Se enfrentó al poderoso complejo industrial del cine y el entretenimiento de Estados Unidos y combatió sus prejuicios. Todo esto transciende en el documental “A veces miro mi vida”. Todo esto es mucho más que el mote comercial de “El Rey del Calipso” o “estrella del cine”.

Pasada la fecha de esta filmación (1981), Belafonte es nombrado Embajador de la UNICEF en 1987 y se mantiene activo hasta su muerte en las campañas por el bienestar de los niños africanos. Se opuso con energía a la guerra de Irak y Afganistán y al bloqueo de Estados Unidos contra Cuba. Encabezó una campaña contra el Sida en Suráfrica. Marchó por las mujeres y contra la emergente ola de violencia racial y policiaca.

Harry Belafonte es una figura especial. Ese adulto mayor que espero los jóvenes de hoy valoren.

*Ver documental aquí: https://www.youtube.com/watch?v=joz6da_at8U

Dalmau: Conscientes en Washington del fortalecimiento del PIP y partidos emergentes

Foto Alina Luciano

 

Especial para CLARIDAD

 

El secretario general del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Juan Dalmau, aseguró que en todas las reuniones que sostuvo la pasada semana con congresistas y funcionarios congresionales estos estaban “plenamente conscientes” de la fuerza electoral de los partidos alternativos, particularmente, el PIP y el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC), y de sus posibilidades de constituir gobierno.

“El que hubiese un espacio para darme reuniones con funcionarios electos del Gobierno federal de Estados Unidos es porque estaban conscientes de que no se trataba meramente de una reunión con una minoría, sino con un proyecto político que en las últimas elecciones logró un enorme apoyo electoral, hasta la posibilidad de ser gobierno junto a un esfuerzo con Victoria Ciudadana”, señaló Dalmau a su regreso de Washington.

Las reuniones que sostuvo el líder independista se dieron en el contexto del más reciente proyecto de ley sobre el estatus político de Puerto Rico (H.R. 2757) presentado los congresistas Raúl Grijalva (D-NM), Nydia Velázquez (D-NY), Alexandria Ocasio (D-NY) y la comisionada residente, Jenniffer González, entre otros. Dicho proyecto sentaría las bases para “permitir que el pueblo de Puerto Rico elija un estatus político permanente, no territorial y totalmente autónomo para Puerto Rico y disponer la transición y la implementación de ese estatus político permanente, no territorial y totalmente autónomo, y para otros propósitos”.

Dalmau reconoció que, aunque “es cuesta arriba” el que este proyecto de estatus pueda llegar a aprobarse en el actual Congreso dominado por los Republicanos, es importante establecer vías de comunicación continua con quienes en Estados Unidos hacen la política pública sobre el territorio. El secretario general del PIP aseguró que el reto delante de la mayoría republicana es que “siendo Puerto Rico una nacionalidad distinta… en el fondo de este asunto, lo que está planteado es si somos puertorriqueños o americanos”.

En lo específico, Dalmau señaló como un problema significativo el lenguaje de autoejecutabilidad que incluye el proyecto para las alternativas de estatus, particularmente para la estadidad. “El tema de la autoejecutabilidad es una píldora venenosa para los congresistas… Ningún congresista va a rendir facultades constitucionales del Congreso antes de que se lleve a cabo una votación”, recalcó.

Durante sus reuniones en Washington, el líder independentista advirtió a congresistas y funcionarios que, de no atenderse en estos momentos el asunto del estatus político, según avance el empobrecimiento de la isla debido al colapso del modelo colonial y aumente la dependencia económica, es de esperar un aumento en el apoyo a la estadidad, no por razones patrióticas norteamericanas, sino por razones de una transacción económica y fiscal.

“De lo que se trata es de que esos que hacen política pública sobre los asuntos de Puerto Rico tengan la oportunidad de considerar una visión distinta de lo que son las relaciones entre Puerto Rico y Estados Unidos”, subrayó.

Dalmau llegó a proponer en dichas reuniones que si el H.R. 2757 no fuera el proyecto que estuvieran dispuestos a llevar a vistas públicas, podrían llevar a cabo oversight hearings
(audiencias de supervisión) sobre el tema de las relaciones políticas entre Puerto Rico y Estados Unidos.

“Lo que no puede ser una opción es continuar dándole de largas al asunto, porque mientras eso ocurre, nosotros continuamos en la precariedad, en la pobreza, en medio de la corrupción…”, denunció.

La alianza con el MVC

Según Dalmau, en las reuniones que sostuvo en la capital federal con congresistas y funcionarios, estos estaban al tanto del pasado resultado electoral y de la posibilidad de que el PIP y el MVC puedan constituir una fuerza mayor capaz de conformar gobierno,

Sobre el curso que habrá de tomar la proyectada alianza entre ambas formaciones políticas, explicó que las conversaciones y las acciones se han manejado de manera “estratégica”. Dalmau relató que primero se intentó eliminar la prohibición de coaligación allí dispuesta por vía de enmiendas legislativas al Código Electoral. “Obviamente, no hubo el espacio para lograr eso porque el Partido Popular y el PNP no quieren darle oportunidad al país de tener otra opción”, señaló.

Como segunda alternativa para eliminar la prohibición de las alianzas políticas y las candidaturas coaligadas, ambos partidos políticos presentaron la semana pasada una demanda ante el Tribunal de San Juan para que dicha disposición sea declarada inconstitucional. Al momento de presentar la demanda, Dalmau caracterizó el enmendado Código Electoral como un intento de “entronizar el bipartidismo tradicional” del PPD y el PNP, que impide que fuerzas políticas alternas puedan llegar a entendidos electorales.

“Pero yo no soy ingenuo… y sé que la composición del Tribunal Supremo responde al bipartidismo. Entonces, la idea de abrir a la posibilidad de que los electores tengan más opciones para superar ese bipartidismo es cuesta arriba”.

El líder pipiolo adelantó sobre la elaboración de entendidos políticos entre el PIP y el MVC como una tercera fase en la estrategia política de ambos partidos. Parte de dichos entendidos abren la posibilidad de llegar a acuerdos en torno a candidaturas puntuales. “Se trata de alcanzar apoyos mutuos, en donde se pueda hacer un esfuerzo común a favor de determinados candidatos sin dividir fuerzas”, explicó.

“Hasta dónde llegará eso… [dependerá] de las conversaciones que tenemos que tener. No obstante, yo creo que es extraordinariamente esperanzador que tanto el licenciado Manuel Natal, como este servidor, han desarrollado una gran apertura durante estas conversaciones. Ambos estamos conscientes de la responsabilidad histórica y del nuevo contexto político que enfrenta Puerto Rico después de las pasadas elecciones”, añadió Dalmau.

Sobre la posibilidad de que dichos entendidos no lleguen a materializarse, específicamente debido a las posturas asumidas por el MVC en torno a las acusaciones en contra de la Representante Mariana Nogales, este aseguró que ese proceso es “una cosa totalmente distinta” a las conversaciones que se sostienen en torno a posibles apoyos mutuos. Nogales enfrenta cargos criminales por violaciones a la Ley de Contribuciones y por perjurio tras una investigación de la Oficina del Panel sobre el Fiscal Especial Independiente (OPFEI).

“En ese asunto les corresponderá a Victoria Ciudadana y a ella manejar ese tema. En cuanto a lo que son las conversaciones con el licenciado Natal, las mismas continúan en pie. De hecho, después de iniciado ese proceso, llevamos el pleito conjunto [en contra del Código Electoral] y continuaremos con las conversaciones”, recalcó Dalmau, quien adjudicó los pronósticos de fracaso de dichas conversaciones al “pánico” de sectores en el PPD y el PNP ante la posibilidad de acabar con el bipartidismo.

“Hoy el país se ve azotado por la pobreza, la quiebra, la corrupción, el colonialismo… Eso ha llevado a personas que históricamente no votaban por candidatos fuera de su visión de estatus a votar por nuevas alternativas”, concluyó Dalmau.

 

 

Mirada al País-La política de la humildad y las alianzas

Especial para CLARIDAD

 

Puerto Rico vive bajo una vergonzosa dictadura. La dictadura se apoya en la subordinación colonial y ha sido acogida con acentuada docilidad por los principales sectores empresariales del país. El dictado directo, descarnado, de Estados Unidos sobre su colonia se ha impuesto como resultado de la política neoliberal adoptada por los dos partidos gobernantes. Hace décadas la dominación colonial logró la aceptación en la conciencia de grandes sectores de nuestra sociedad como si coincidieran sus intereses con los intereses generales de la sociedad puertorriqueña. Estados Unidos proyectó ante el mundo que había resuelto el problema colonial. Con colaboración local organizó un simulacro de autonomía y libertad, imponiéndole una nueva máscara a su colonia.

La política neoliberal, como expresión de la voracidad del gran capital, ha desmantelado la máscara del coloniaje, dejándolo al desnudo. Esta ruptura ha sido resultado de la severa crisis económica y política que vive Puerto Rico.Frente a la dictadura del esperpento congresional, llamado Junta de Control Fiscal, es algo bueno hablar de alianzas de nuevas fuerzas políticas. Es todavía mejor observar la evidente preocupación del bipartidismo al discutir el tema. La reacción agresiva, teñida de irracionalismo, de destacados dirigentes PNP-PPD al referirse a la alianza PIP-MVC debe levantar banderas de alerta.

Son signos evidentes de lo que será la próxima campaña electoral. Podemos esperar una  jornada virulenta, verbalmente violenta, sucia, con un objetivo concreto: arrasar y nivelar todo vuelo de ilusión de cambio social, todo impulso  de esperanza en la construcción de una mejor sociedad, para equipararlo a ese mundo mediocre de pobreza repartida y sin aliento democrático del neoliberalismo capitalista imperante. ¿Cuáles serán los procedimientos? Reducir lo nuevo y esperanzador a lo viejo conocido, degradar el impulso de elevación hacia la participación democrática con el viejo lastre del miedo, y derrotar el aliento de liberación con el mal aliento de la dependencia.

Ante la dictadura es bueno hablar de alianzas para derrotar el bloque bipartidista y su política elitista, de privilegios de pequeñas minorías. Esa es la política de la arrogancia. El bipartidismo – dos partidos y una misma política neoliberal – tiene dos caras abiertamente conflictivas: riqueza para una minoría y pobreza para la mayoría del país. Esta política bifronte, permeada de corrupcción, enriquece una cúpula del bipartidismo mientras socava las condiciones de vida de los sectores laborales y comunitarios. La alianza es necesaria porque la política neoliberal no va a cambiar. El bipartidismo padece de una adicción incurable al dinero, al capital. No va a retroceder. El binomio PNP-PPD seguirá en descenso electoral. Su política es estructuralmente arrogante y los separa decisivamente de la mayoría del país. No es reformable.

Ahora bien, frente a la arrogancia bipartita no es una alternativa la vieja arrogancia histórica de un independentismo históricamente minoritario, perseguido y acorralado por la anterior hegemonía imperial. Ya esa hegemonía está en crisis, desvestida de sus viejos atributos, como está toda la sociedad puertorriqueña. Hace falta ahora una política firme, pero de humildad, de acercamiento al pueblo, una política  apoyada en la investigación colectiva, de oídos abiertos y de lucha consecuente desde la posición de los sectores golpeados y empobrecidos. Esta política de cercanía con los humildes, pero valiente y rigurosa, debe aprender a negociar, no con el enemigo, sino a negociar en el interior del pueblo trabajador, explotado, oprimido, mayoritario, desde la vida sencilla de las comunidades. La alianza debe conllevar la adopción por parte de las organizaciones de una posición capaz de abarcar los más amplios sectores de la población. Y negociar requiere madurez, hondura de entendimiento, generosidad de espíritu y el abandono de la superficie extendida de la autosuficiencia y de la arrogancia.

La política de la humildad podría ser poderosa si se teje con las aspiraciones de la comunidad maltratada. Si logra hilar su programa con la voz y las necesidades de los que han sufrido la exclusión neoliberal. La nueva información que hace falta oír y organizar, el gran diálogo que podría articularla, exige de una enorme apertura y flexibilidad. La política de la humildad debe ser un camino de contactos y de madurez en el interior de las fuerzas de transformación social, la política de mayor profundidad comunitaria. Podría enlazar las aspiraciones de los sectores asalariados con las más amplias necesidades de nuestras comunidades. Si la esperanza llegara a entretejer los caminos del pueblo, su programa imantaría a otros sectores oscilantes y propensos a moverse con menor autonomía. Podría componer el gran lienzo, diverso y heterogéneo, de un nuevo país y derrotar la política apolillada de la dictadura colonial existente.

 

 

Félix Córdova Iturregui

 

La radicalidad del pensamiento de Alejandro Tapia y Rivera y Eugenio María de Hostos

 

 

Especial para En Rojo

En un país zarandeado por el desafuero neoliberal nace la serie Desfleques y Desafíos: Ensayos de Literatura Puertorriqueña del siglo XIX. En medio de este marasmo nacional surge esta notable colección de crítica literaria dedicada a voces del siglo XIX, mentes que nos han legado una obra extraordinaria y pertinente. Celebrando su centenario, el tomo III se dedica a René Marqués. Estos escritores reflexionan en el marco contradictorio de un Caribe colonizado y una Europa Ilustrada que genera notables avances científicos, tecnológicos, sociales y políticos ensombrecidos por una descarnada explotación laboral y una criminal campaña imperialista.

En el volumen I, Rafael Bernabe, Juan J. Berríos Concepción, Félix Córdova Iturregui, Jorge Enrique Lefevre Tavárez y Roberto Vela Córdova analizan textos de Tapia y de Hostos. Intentan desperezar nuestra memoria histórica sobre un olvidado pero vibrante siglo XIX. Para ello, revisitan La Sataniada, La leyenda de los veinte años, Póstumo el transmigrado y Póstumo el envirginado, de Alejandro Tapia y Rivera y La peregrinación de Bayoán de Eugenio María de

Hostos. No es posible ofrecer una mirada cabal sobre el notable trabajo que nos ofrecen los ensayistas en este importante libro, por lo que enfocaré algunos temas claves en cada ensayo.

La conversación se inicia con dos ensayos sobre La sataniada de Tapia. En su sugerente ensayo “Un liberalismo extravagante: ‘La sataniada’ de Alejandro Tapia”, Rafael Bernabe resalta la profundidad y la radicalidad con que Tapia examina su espacio-tiempo. En este monumental poema, Tapia construye espacios que remiten a la realidad histórica de la humanidad: Diablópolis, regido por un Satán engañoso, Leprópolis, poblado por “personajes vinculados al surgimiento de la ciencia moderna y a la Ilustración; [a] luchas democráticas y…la Revolución Industrial” y Limbópolis, sede de los que rechazan el cuerpo y el mundo.

Bernabe subraya el desasosiego mental que experimenta Crisófilo al tener que elegir el rumbo ético de su vida, una angustia ancestral, “…el drama de una conciencia individual” (45). El narrador debe elegir entre convivir en el absolutismo desmovilizador, la modernidad ilustrada o un ascetismo alienado y deshumanizado. El crítico destaca que Tapia enfrenta también su propio conflicto: conjugar un régimen liberal que garantice libertades y derechos medulares, mientras desarticula facciones sediciosas dentro del marco de la ley.

Bernabe apunta que el autor no idealiza; Tapia sabe que el más noble y el más ruin de los empeños humanos contienden entre sí y que pueden producir saldos positivos y negativos a tono con el impulso dominante. Dramatiza en Tapia, nos dice Bernabe, la búsqueda de un sistema político de convivencia y gobierno que torne nuestras peores inclinaciones en superfluas. Su ideario implica “la revolución sin Terror, la crítica del culto de oro sin atizar la lucha de clases y al anti-clericalismo sin ateísmo” (48).

Félix Córdova Iturregui también centra su atención crítica en La sataniada. En esta especie de Aleph poético, Tapia, nos dice el ensayista, despliega una lucha escatológica. El crítico expone la complejidad de ese conflicto al advertir que “la lucha por el bien no puede darse sin una encarnizada batalla contra las formas de representación social del mundo autoritario de Satanás” (126). En efecto, los códigos socializadores e ideológicos surgen de esas formas. Prescriben y proscriben el desempeño de los individuos en la sociedad e imponen idearios y modelos de pensamiento. De aquí, apunta Córdova, la necesidad imperiosa de apoderarse de los elementos de representación porque inciden sobre la conciencia de los individuos posibilitando o descalabrando un mundo inclusivo, un proyecto de amor.

Córdova identifica los bordes de La sataniada, el ¨Proemio escrito por un lepropolitano¨ y el ¨Post Scriptum¨, como una especie de fractura que remiten a sí mismos, que parecen acortar distancia con la audiencia para privilegiar su mensaje. Operan como una discontinuidad que enmarca la continuidad lírica, algo similar al Póstumo putrefacto anunciando el amanecer. O como expresa Córdova: “Si el viaje de Crisófilo…por las tres ciudades…se hizo bajo la forma del sueño, el paratexto, por consiguiente, se convierte en el lugar narrativo del despertar” (120).

Estos paratextos acogen la conciencia, la razón desperezada. En su lectura, el amor surge como asunto medular. Crisófilo, implica el ensayista, ha descubierto la endeblez de lo material contrapuesto a la plenitud que destilan los afectos, que el hollín no puede corroer al corazón. El amor restaura la plenitud del ser, su dignidad inherentemente humana. Asimismo, el arte reconstituye su plenitud al sustraerse de su cosificación por las fuerzas del mercado. Se reestablece el papel relevante que juega el arte en nuestras vidas como atestiguan las pinturas rupestres de las cavernas de Lascaux. En su obra milenaria, nuestros ancestros neandertales plasmaron su visión unos 15 mil años atrás, develaron lo vitalmente humano del arte.

Posicionado fuera del texto, implica el reseñista, el editor percibe la devaluación de la obra a raíz de su inserción en el mercado. Inmerso en la historia, el documento registra vaivenes propios de su disponibilidad en la economía de mercado. El editor, no solo incide sobre la calidad del documento, sino que además logra restaurar su identidad creativa, su aleación intrínseca de semiosis y sentimiento. Como apunta el crítico: “Esta dualidad de desplazamientos, de perdida y recuperación de su función semiótica, abre un espacio metafórico que le sirve de marco a la ironía de Tapia” (115).

Tapia, expone el ensayista, ridiculiza instituciones culturales dominantes, inscribe un espacio que priva a la palabra de su confiabilidad, demuestra el piso falso que sostiene a la institucionalidad cultural, carnavalizada por Tapia hasta el punto de inducir a gendarmes de la cultura a emular impensadamente el lenguaje paródico que formula el escritor: “Tapia se burló, con un lenguaje más paródico que irónico de la necedad institucionalizada en una Academia subordinada al poder político…” (119) .

En su ensayo “Las ninfas, La femme fatale y una isla pétrea: tribulaciones de un héroe del siglo XIX”, nuestro colega, quien nos ha dejado a destiempo, Juan J. Berríos Concepción examina la novela de Tapia La leyenda de los veinte años (1864).

Eduardo, dice el reseñista, encarna a un Puerto Rico deseoso de integrarse a la modernidad en aras de un futuro libre del fardo colonial. Al igual que su patria, Eduardo intenta sobreponerse a las pulsiones que impulsan su voluntad hacia direcciones opuestas, deseos atrayentes que entorpecen a la razón. Eduardo desea vivir en armonía con normas socializantes, con la moral burguesa. Ello, sin embargo, implicaría casarse con una mujer “angelical” que no ama. Luego de ser rechazado por Elena, una mujer casada, el hombre se decide por Carolina, en busca de una aventura que se pueda novelar.

Eduardo y Puerto Rico, nos dice el crítico, dirigen su mirada hacia Europa en busca de un futuro venturoso: “El sujeto nacional debe buscar sus aspiraciones fuera de su lugar nativo, no tiene lo necesario en el país para sus pretensiones y visión de desarrollo…” (77). Esa aspiración discurre cónsona con su interés de clase: “Eduardo no encuentra en la colonia los elementos esenciales para el adelanto de la clase que representa, la burguesía y la pequeña burguesía…” (77).

En “Los Póstumos de Alejandro Tapia y Rivera o los diálogos con un prisionero político”, Roberto Vela Córdova concluye que Tapia acciona “el desarrollo de un pensamiento fundacional en las Antillas sobre el carácter del poder metropolitano en el proceso de dominación y hegemonización” (177). Tapia, observa el ensayista, noveliza espacios de interlocución problematizando los andamiajes de poder. La novela es la expresión artística idónea para un escritor que subvierte parámetros, amparándose en un género literario que se bifurca hacia nuevas direcciones, que contraviene restricciones. O como expresa Vela, “En ese sentido la novela tiene el carácter formal de poder narrar el vacío desde el vacío mismo” (178).

¿Quién habla?, pregunta retóricamente Michel Foucault, proponiendo, según sea el caso, la legitimación o deslegitimación de la voz desde su distancia relativa del poder. ¿Quién piensa y desde dónde?, pregunta Roberto Vela. El hablante, o sea Póstumo, se decanta Antillano y universal, expone los frutos del pensar Antillano, un cúmulo de saber que acciona su potencial centrífugo, conectando con la innegable luz que irradia la Ilustración. Habla Póstumo, nos dice el ensayista, consciente de la necesidad de rearmar su cuerpo, de reinsertarse en la historia como agente histórico. Como expone Vela, “Su movimiento pasa a ser el movimiento de una conciencia histórica para la voz crítica en su relación privada y pública que le permite reiterar dimensiones más amplias de su devenir histórico” (181).

El Póstumo putrefacto, propone el estudioso, potencia “nuevos estadios de reflexión crítica”; su disolución se anula a sí misma dando paso a una especie de eterno retorno, Eros aniquilando la pulsión de muerte para replantearse como sujeto que se afirma en la historia. La degradación corporal es natural; la degradación de los espacios literarios a la luz de la represión es anormal. O como expresa el reseñista: “Póstumo es la novelización misma, y ahí es que emerge el potencial para articular el poder de transformación social y en ello su conciencia como un cuerpo social histórico” (180).

Vela nos ofrece una importante cita de Póstumo/Virginia: “[En la sociedad]…la mujer no es mas que una paria coronada de flores; y donde hay parias no hay verdadera sociedad ni progreso moral posible” (188). A la luz de esa expresión extraordinaria, bien dice el ensayista: “Pocas posturas en el contexto de la sociedad puertorriqueña del siglo XIX nos parecen tan radicales desde una posición intelectual o política” (206).

En “La problemática de la esclavitud en La peregrinación de Bayoán”, Jorge Enrique Lefevre Tavárez aborda la presunta apatía de Eugenio Maria de Hostos al espinoso asunto de la esclavitud. El ensayista contrapone su lectura convincente de temprana obra hostosiana. Así concluye el crítico: “Lejos de ser obra de una juventud reformista, creemos que, con respecto a la problemática de la esclavitud, La peregrinación de Bayoán se presenta como uno de sus momentos de mayor radicalidad”. De Hostos, propone el ensayista, traza estrategias narrativas con el fin de eludir la censura española. No intenta, por tanto, una condena sostenida a la esclavitud en su novela. Esparce claves significativas sobre su ideario abolicionista en el texto creando la sensación de escribir sobre asuntos marginales. Vistos en su conjunto, expone Lefevre, se aprecia la recia postura moral antiesclavista del joven filósofo de apenas 24 años.

El crítico ofrece una importante cita del escritor que aparece una década más tarde en su segundo prólogo: “¿Cómo conseguir que un libro de propaganda antiespañola se leyera en España y se dejara leer por España en las Antillas?” (156). En este empeño por acceder al público español, de Hostos elabora lo que Beatriz Sarlo llama “las tretas del débil” para burlar a los censores. Lefevre identifica las instancias de sutileza textual como los detonantes del antiesclavismo en el pensador mayagüezano. Bien apunta el reseñista: “Nos parece, sin embargo, que los momentos más reveladores respecto a la problemática de la esclavitud son los menos explícitos, los que casi pasan desapercibidos y que la crítica en su abrumadora mayoría ha desatendido” (165).

En el contexto histórico que se nos ofrece, resulta imposible soslayar a Haití, trenzado hoy por una crisis de proporciones catastróficas ignoradas por Occidente. Lefevre destaca que la histórica revolución haitiana supuso un fin imprevisto al racismo y al colonialismo. Bayoán, afirma el ensayista, reconoce en Haití la una respuesta política racional al régimen deshumanizador del coloniaje francés. Su mirada trasciende su inmediatez histórica visualizando un futuro de justicia y equidad racial, toque de piedra de “una posición abolicionista…que podría verse como una apuesta por la revuelta y…la necesidad apremiante de terminar con la esclavitud lo antes posible” (169).