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Organizaciones se solidarizan con familia desahuciada en playa India

 

Especial para CLARIDAD

 

La familia en cuestión reside en el espacio hace más de 140 años

La semana pasada, el Tribunal Supremo de Puerto Rico (TSPR) negó atender, por tercera vez, el caso de doña Ramona Cruz Sanabria, que trata del desahucio de ella y su familia, quienes llevan más de 140 años ubicados en Playa India, Aguadilla. En respuesta a la orden judicial, varias colectividades, como La Colectiva Feminista en Construcción y Salvemos a Playuela, repudiaron la decisión con muestras artísticas y una cadena humana,

“Quiero agradecer a cada uno de los que están aquí, dándole un abrazo a mi abuela. Esto, para nosotros, vale oro. Son bienvenidos todos los días, cuando quieran, para lo que sea. Abuela me conoce como su nieto/nieta, y soy familia, pero aparte de eso soy artista”, expresó Tiara Pérez Jaime, nietx de Ramona. Una canción que incluye mensajes que denuncian el desplazamiento por capital extranjero se presentó al comenzar la actividad.

En la entrada de la casa de doña Ramona, hay un balaústre del que crece una trinitaria sin flores. Allí, donde las gallinas, los gallos y los pollos anidan, yace, por más de un siglo, la casa de doña Ramona. Por los alrededores del hogar aguadillano, estaciones de sopa, materiales de protesta, artesanías para la niñez y un manto violeta que leía “Justicia para Ramona” manifestaron su repudio por la orden del TSPR.

Frente al hogar, una enorme mansión nueva, con habitaciones idénticas, se impone en la zona costera, cuya zona marítimo-terrestre solo se limita al área de la familia de Cruz Sanabria.

Bitita Plumey, candidata a la alcaldía de Isabela por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) y la Alianza de País, dio cita al “abrazo solidario”, junto a Yayita, una muñeca de trapos que le acompaña en sus denuncias.

“Yayita está apoyando a Ramona. Yayita va a todo lo que signifique defender a Puerto Rico. Defender al archipiélago, defender a su gente contra los abusos del gobierno, de LUMA, de todas las situaciones detrimentales que suceden en esta patria”, aseveró la creadora del personaje que nació en el Verano de 2019.

Mientras, la propia Cruz Sanabria bailó una bomba vestida de un traje de amapolas, la misma flor que llevaba en su oreja. La tarde continuó entre poemas, canciones y muestras de solidaridad por la familia de nueve. Como muestra de rechazo a la orden, las personas presentes hicieron una cadena humana alrededor del hogar, desde la calle hasta el carso.

“Ramona es la cara de todas las personas viendo las amenazas de desplazamiento en todo Puerto Rico; hay un patrón claro. Detrás de nosotros podemos ver la nueva adición a la comunidad de Playa India. Era supuestamente de los Añeses, que son los que quieren desplazar a Ramona”, expresó la portavocía de la manifestación, que denunció los costos —a $300 la noche, según la protesta—, de las nuevas construcciones.

Tecnicismos rodean la casa de Ramona

 Algunos vecinos limítrofes de la familia Cruz Sanabria, quienes prefirieron mantener el anonimato, aseguraron que los terrenos que ocupa la familia centenaria están clasificados como zona marítimo-terrestre y que, por eso, quieren desahuciar a la familia. Además, los residentes destacan cómo las ofertas de compra de terreno llegan “a cada rato, de gente de aquí y afuera”.

No obstante, en un aparte de sugerencias y comentarios, se discutió la improbabilidad de que el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), el único tercero que puede desahuciar a la familia mediante un tribunal, quiera “crear el precedente” de remover personas de un lugar por estar en zona marítimo-terrestre, porque implicaría la responsabilidad de hacer lo mismo en muchísima otras costas del país.

Por su parte, La Colectiva Feminista en Construcción también defendió el derecho a que las personas permanezcan en esta zona, donde el ritmo del desplazamiento es más notable que en otras áreas del país.

“Esta lucha aquí es representativa de una lucha nacional. En todos los rincones preciosos de Puerto Rico estamos viendo este mismo patrón, especialmente en los rincones más preciosos del país. Ramona, su papá y su abuelo nacieron aquí, en Playuela en 1886. Faltaban 12 años para que el general Miles llegara a Guánica. Antes de que llegaran los gringos estaba la familia de Ramona aquí. ¿Me vas a decir que un gringo le cedió la tierra?”, expresó Salvemos a Playuela.

De acuerdo con la Ley de Muelles y Puertos de 1968, la zona marítimo-terrestre es un área pública que no puede ser adquirida, modificada u ocupada de forma privada. Sin embargo, las personas presentes denunciaron el interés de los Añeses, dueños del terreno, por precisamente querer vender el terreno tan pronto desahucien a la familia de Cruz Sanabria y desarrollar la zona de Playa India.

La ley, además, le da potestad al DRNA para hacer los desalojos, por eso se destaca el rol de la agencia y cómo maneja la situación.

Más protestas a favor de la familia de Ramona

 A partir del jueves, 9 de mayo, habrá un piquete en la Carretera 107, convocado por las mismas dos organizaciones que encabezan el esfuerzo. Desde las 8:30 de la mañana, consignas como “Playa India va pa fuera, Ramona aquí se queda”, “De aquí no nos vamos y a los buitres los sacamos” darán voz de defensa a la familia que reside hace dos mandos imperiales en la playa.

 

 

“Nos va a costar volver al nivel que estábamos antes”

 

Entrevista Exclusiva con el recordista mundial, Javier Sotomayor

Corresponsal de CLARIDAD

 

La Habana, Cuba-Tenía apenas 15 años cuando cruzó las estrechas puertas de la élite mundial del atletismo y de allí no salió hasta que, por decisión propia, así lo quiso dos décadas después.

La tenacidad y el empeño que puso a sus años como atleta profesional le ganaron el adjetivo de “leyenda viviente” y no es para menos: hoy posee dos récords mundiales, ambos con más de 30 años de vigencia –dos de las marcas más longevas en cualquier deporte.

Su nombre es Javier Sotomayor, Campeón y Recordista Mundial de Salto de Altura (2.45m al aire libre y 2.43m en pista cubierta) y aceptó nuestra invitación para hablar con CLARIDAD sobre su historia, sus recuerdos y su futuro.

CLARIDAD: Javier, tu récord mundial de 1993 cumplió ya más de 30 años. ¿Qué se siente ser, durante más de 30 años, el mantenedor de una marca tan importante como es la del Salto Alto?

Javier Sotomayor: Realmente, me siento contento, me siento orgulloso. Como recordista del mundo, no son solamente 30 años, son 35, por que el primer récord mundial mío fue en el año 1988, lo que quiere decir que soy poseedor de un récord mundial desde el 8 de septiembre del año ´88. Quiere decir que, desde entonces, tengo el privilegio, el honor, así me siento yo, de ser recordista mundial.

Me siento satisfecho con mis objetivos y mis sueños cumplidos; no todos […] siempre faltaron algunas cosas que quise lograr, entre ellas, haber subido unos centímetros más.

C: Recordando 30 años atrás, de esa marca de 2.45, que es la más emblemática, imagino que todavía, en las mañanas te levantas pensando en cómo fue aquel momento de gloria. ¿Cómo recuerdas ese episodio de tu vida?

JS: Yo recuerdo que fue una de mis buenas temporadas. No es que estuviera totalmente seguro de que podía lograrlo, pero sí tenía una actitud positiva de que podía hacerlo. Yo creo que tengo que agradecer, no solo haberlo logrado [sino también] que el destino quiso que se hiciera este último récord en el mismo escenario donde yo hice mi primer récord de 2.43.

Fue una de esas temporadas en que sabía que estaba bien y sabía que en uno de esos eventos lo podría lograr. Pero sí estaba enfocado en que sí podía hacerlo.

C: Tú ese día parecía que sabías que ibas a romper el récord mundial. Tú estabas muy seguro.

JS: Por lo general, cuando tú vas a intentar romper un récord del mundo y tienes, por lo menos, la preparación mental previa para poder hacerlo, uno se traza ciertas estrategias o alturas a superar. Y, en este caso, sí salté 2.29m, de ahí pasé a 2.38m y luego pasé a los 2.45m para evitar esos saltos, que no eran necesarios, y llegar lo menos cansado a ese objetivo.

C: Cuando tú saltaste el 2.45 y viste que la valla no cayó, ¿como recuerdas ese momento?

JS: Yo hice el salto y, técnicamente, me quedé un poco alejado del listón y en el momento del descenso, al bajar la cadera fue que yo sentí que había rozado la varilla; pero estaba convencido, por la forma en que fue, en que no se iba a caer. Y por eso es que desde que yo caí, salí con euforia, así de contento, porque sabía que había sido un toque ligero, aunque en la imagen parece que el listón se mueve bastante. Pero yo hice miles de saltos y en muchos de ellos me pasó algo parecido y el saltador sabe cuando el listón va a caer o no.

C: En 30 años, el mundo del atletismo y la tecnología han avanzado mucho. Se han roto muchos récords que en algún momento parecían imposible de romperse. Sin embargo, el 2.45m se mantiene ahí. ¿Por qué crees que todavía ese 2.45m no se ha roto? ¿Es que nadie puede romper ese récord? ¿Es imposible?

JS: La respuesta exacta no la tengo. Yo creo que sí, siguen existiendo saltadores con muchísimo talento, saltadores de un gran nivel, algunos de ellos que han estado bien próximos a mi récord del mundo, por ejemplo, el caso de [Mutaz Essa] Barshim y [Bohdan] Bondarenko.

Y sí, la tecnología por supuesto que ha avanzado en pos de los resultados del deporte. Por ejemplo, el calzado mismo, hoy día su peso es mucho menor; las superficies, en comparación a hace 30 o 40 años atrás, son mejores. Y no sólo eso, existen los [nuevos] sistemas de entrenamiento, y la parte médica, que ayuda muchísimo. Una lesión, que por muchas de ellas yo estuve alejado mucho tiempo de los escenarios deportivos, con estos avances, si antes por una lesión estuve un mes sin poder entrenar, a lo mejor en estos tiempos hubiera estado solo una semana o dos semanas fuera. En algunas [competencias] en que no pude competir, o en otras en que cogí medallas de plata o bronce, el escenario hubiera sido distinto.

P: ¿Crees que teniendo la tecnología que se tiene hoy en el mundo del atletismo, teniendo todos estos avances médicos de los que tú estás hablando, hubieras saltado más de 2.45m?

JS: No lo sé. Las ideas sí eran saltar más de 2.45m. [Pero] pese a que la tecnología está hoy más avanzada, yo digo que a mí me tocó la mejor época del salto de altura. Y agradezco mucho que haya sido así, porque producto a eso es que yo tuve grandes resultados.

Yo le decía a Patrik Sjöberg, en una entrevista, que el culpable de que yo haya saltado 2.45m fue él. Porque si yo quería ser el mejor, y él saltaba 2.40m, yo tenía que hacerlo por encima de esa marca.

Y ese fue el objetivo: no solo ser el mejor, sino también me planteé desde muy joven ser recordista mundial absoluto.

C: ¿Te consideras una persona excepcional por el hecho de que tu marca no se haya podido romper hasta ahora?

JS: Con toda la modestia que me caracteriza, algo excepcional tengo que tener. Para yo haber saltado el récord del mundo, no en una sola ocasión, sino varias de ellas; para yo estar dentro de la élite del mundo por casi 20 años; para saltar en más de 24 ocasiones 2.40m o más, y casi en 300 ocasiones 2.30m o más, creo que sí, algo que me haya diferenciado al resto de los mortales tengo que tener.

No es que me sienta una persona excepcional, pero creo que sí nací con ese talento, pero fue un talento que forjé; primero, fui apasionado de lo que hago y me esforcé mucho, trabajé mucho, tuve mucha constancia y mucha disciplina para lograr cada uno de mis objetivos.

C: Se habla mucho sobre quién va a ser el sucesor de Javier Sotomayor. Actualmente, Cuba tiene a Luis Enrique Zayas, por ejemplo, que está saltando más de 2.33m. Sin embargo, todavía no ha surgido una figura, del Salto Alto cubano que esté cerca del 2.40m o el 2.42m.

¿Cómo comparas la forma en la que tú entrenabas en aquellos años con cómo se entrena aquí en Cuba hoy y si crees que eso ha tenido algo que ver con que no haya surgido un nuevo Sotomayor?

JS: Después de mi retiro, han habido saltadores cubanos que han estado entre la élite del mundo: como en el caso de Víctor Moya, que llegó a saltar 2.35m y fue medallista de plata mundial en Helsinki, y el caso ahora del actual saltador nuestro Zayas, que ha estado lidiando entre los mejores saltadores de mundo y ha sido Campeón en los últimos [Juegos] Panamericanos.

El sistema de entrenamiento de ellos, no ha variado tanto al mío, aunque sí ha cambiado. Hoy en día, los sistemas de entrenamiento tienen otras concepciones. Creo que por ser entrenadores de la vieja escuela, tienen incorporado un poco del sistema nuestro. Son entrenadores que siguen estudiando, que no se quedan estancados en lo que aprendieron, sino que el sistema de entrenamiento va avanzando y ellos, por supuesto, junto con la actualidad.

Yo siempre digo que el sistema de nosotros no pudo haber sido tan malo, no solo en Cuba, sino a nivel internacional, cuando en el tiempo mío tuvimos atletas de la categoría de Ana Fidelia, Roberto Hernández, Juantorena… Y no solo llegamos a ser de la élite mundial, sino que estuvimos mucho tiempo dentro de ella.

C: ¿Por qué crees, entonces, que le está costando un poco a Cuba, como institución deportiva, volver a parir atletas del nivel de ustedes?

JS: Yo creo que una de las cosas perjudiciales que tiene el sistema deportivo nuestro hoy tiene que ver mucho con la parte económica. Cuando yo estaba en la EIDE (Escuela de Iniciación Deportiva Escolar), con mucha frecuencia teníamos competencias escolares, no faltaba ningún tipo de competencia. Aunque no tuviéramos las mejores varillas, los mejores colchones, pero teníamos lo indispensable para poder entrenar bien.

Y hoy día falta eso, la base, que es el fundamento principal del alto rendimiento y sin base no se puede… No es lo mismo hacer, de mil atletas, diez campeones, que de 100. Antes teníamos una base muy, muy sólida.

Y no sólo el caso de las implementaciones deportivas, sino también las áreas deportivas con las que contamos ahora. Antes, no solo las escuelas deportivas contaban con buenas áreas deportivas, en todos los municipios de Cuba había un buen terreno de béisbol, de baloncesto, de voleibol, una pista para practicar el atletismo.

Hablando del deporte de alto rendimiento, las competencias nacionales, ya no estoy hablando ni de competencias internacionales, hoy ya no contamos con esa cantidad [que contábamos antes] Primero, en cuestiones de entrenamiento, ya tenemos un déficit y luego el déficit se incrementa cuando encima tampoco podemos demostrar el talento por la falta de competencia.

No creo que sea que los entrenadores hayan bajado su nivel, o que el talento del cubano haya disminuido. Talento hay; hay en Cuba y hay otros que han tomado su rumbo, que viven en otros países, pero al fin y al cabo son cubanos que la mayoría se han formado aquí. No porque hoy están compitiendo por otro lugar, deja de hacer un talento cubano.

C: Cuba solía parir atletas en grandes cantidades.

JS: A nivel centroamericano, era muy difícil que nos destronaran del primer lugar y, a nivel panamericano, sólo Estados Unidos; hecho, en una ocasión Cuba estuvo por encima de los Estados Unidos en el año 1991.

C: ¿Cómo volver a ese nivel?

JS: Nos va a costar, porque hoy no contamos con la infraestructura deportiva. Si mañana quisiéramos que salga otro Sotomayor, ¿cómo le enseñamos?, si en Guantánamo, en Pinar del Río, en Santiago no tenemos una colchoneta, para que ese saltador pueda saltar. O quizás la colchoneta no es la mejor y un niño que nace con un error técnico y a los 16 años está saltando con los mismos errores, ya luego de esa edad es muy difícil cambiarlo. Nos faltaría mejorar primero eso [y] sumar en las escuelas deportivas un poco más de matrícula, cada vez las matrículas son más pequeñas y creo que eso va en contra del desarrollo deportivo nuestro.

C: Cuando vas a un evento internacional y ves una varilla, ¿no te dan ganas de saltarla?

JS: Sí, sí, esos sentimientos creo que nunca van a desaparecer de mí. Eso sí, al principio, cuando yo decidí retirarme en el 2001, yo estuve más de 12 meses, que iba al estadio con mucha frecuencia pero no a la media luna lugar donde yo saltaba, yo estuve un año sin pisar esa parte del terreno, por el sentimiento.

Y más en aquellos años, luego que yo me retiré, bajó un poco el nivel de salto de altura a nivel internacional y había competencias que se ganaban con 2.31m, se ganaba plata en los mundiales con 2.99m; cosas como esas me daban más ganas de volver.

C: ¿Por qué Javier Sotomayor no saltó más de 2.45m?

JS: Yo creo que el motivo fundamental por el cual no logré saltar, por lo menos un centímetro o dos más, es porque mi entrenador [José] Godoy falleció, con el que yo estuve. No tenía ni 15 años cumplidos cuando empecé con él y fue el que me hizo hacer el primer récord mundial de las categorías juveniles, mis primeros dos récords de adulto al aire libre y mi récord también en pista cubierta.

Después, al fallecer en el año ´90, tuve la gran idea de escoger a otro gran entrenador, Guillermo de la Torre, que supo mantener el nivel que había alcanzado ya con Godoy, y con él hice el 2.45m. Pero ahí tuve un estancamiento, por lesiones y también, a lo mejor, por la adaptación de un entrenador a otro.

C: ¿A qué estás dedicando tu tiempo actualmente?

JS: Además de ser entrenador de mi hijo, soy Secretario General de la Federación Cubana de Atletismo, trabajo con la Comisión Nacional de Atención a Atletas en Cuba y también, soy presidente de la empresa 2.45m.

C: ¿Qué es Cuba para ti?

JS: Cuba para mí es mi cuna, mi cama, todo. Fue el país que me vio nacer, el país en que me formé, país donde empecé a gatear en el sentido deportivo, en donde empecé a dar mis primeros pasos y el que me llevó a la élite. Yo como cubano tengo que agradecer todo el aprendizaje que tuve desde el área especial con mi entrenador Carmelo Benítez, luego con mis entrenadores.

Realmente, el sistema deportivo nuestro, no solo me hizo a mí… Cuba es, de los países latinoamericanos, el que más medallas olímpicas tiene y mundiales igual. Hemos sido campeones del mundo en muchos deportes. Creo que es algo de reconocer en un país tan pequeño como el nuestro, con tan pocos habitantes y con las situaciones que hemos pasado.

C: Si volvieras a nacer, ¿volverías a ser saltador?

JS: Si hubiera tenido la certeza de que voy a ser quien soy, sí. [Se ríe] Sí, yo creo que sí, y no me hubiera quedado en los 2.45m.

P: Y si tuvieses la oportunidad de escoger volver a nacer, ¿volverías a nacer en Cuba?

JS: Sí, volvería a nacer en Cuba.

 

Semillas versus Placas: Dilemas de Desarrollo en la Tierra de Puerto Rico

 

Por David Carrasquillo Medrano

En los valles verdes y las colinas ondulantes de Puerto Rico, podemos ver como se están enfrentando el pasado percibido y el futuro percibido. El proyecto Salinas Solar de Clean Flexible Energy, LLC, aparentemente situado en la cúspide de la innovación tecnológica pero plantado en tierras empapadas de tradición agrícola. Esta iniciativa, aunque con miras al futuro, levanta profundas preocupaciones sobre el uso de tierras designadas agrícolas para proyectos energéticos, una preocupación que necesita una evaluación crítica y rigurosa.

El meollo del asunto: las Tierras Agrícolas están bajo asedio.

Los suelos caracterizados por su riqueza natural y los paisajes exuberantes de Puerto Rico no son sólo bellezas escénicas; son vitales para la seguridad alimentaria y la estabilidad ecológica de la isla-archipiélago-país. El Plan de Uso de Terrenos (PUT) designa explícitamente estas tierras para la agricultura, enfatizando la sostenibilidad y conservación, un testamento al compromiso de la isla con sus raíces agrarias. Sin embargo, la incursión de proyectos como Salinas Solar amenaza este delicado equilibrio, proponiendo un futuro donde los paneles podrían eclipsar los campos.

La transformación de tierras agrícolas en granjas solares presenta múltiples riesgos ambientales y socioeconómicos. La infraestructura física de los paneles solares puede llevar a la compactación del suelo, reducción de la infiltración de agua y una pérdida de terreno fértil esencial para la agricultura, una cicatriz permanente en el paisaje agrario de Puerto Rico. Además, la biodiversidad que sustenta estos ecosistemas enfrenta interrupciones; la flora y fauna locales, adaptadas al suelo abierto y la luz solar, pueden no sobrevivir a la sombra de los paneles solares.

Económicamente, el cambio de la agricultura tradicional a la industria solar amenaza los medios de vida de las comunidades rurales que dependen de la agricultura. Es importante reconocer que las dinámicas de desplazamiento mediante el alza en los costos del mercado de bienes raíces, no es un fenómeno endémico de la loza. Este caso, ofrece destellos para comenzar a hablar de Gentrificación Rural. Si bien los proyectos solares prometen creación de empleo, estos roles son a menudo temporales o especializados, y no proporcionan empleo sostenible para los residentes locales. Al mismo tiempo aportan a una presión de desarrollo que rara la vez se contempla seriamente a mediano y largo plazo, con sus externalidades. Este cambio podría exacerbar las disparidades económicas y erosionar el tejido comunitario, reemplazando vocaciones agrícolas a largo plazo con oportunidades industriales a corto plazo.

Es crucial que estrategias de desarrollo como Salinas Solar sean reevaluadas en función de su huella ambiental y social. Las propuestas para sistemas agrivoltaicos, que combinan la producción de energía solar con el cultivo de cultivos, representan un enfoque más armonioso. Estos sistemas permiten un uso dual del terreno, preservando la productividad agrícola mientras generan energía renovable. Además, posicionar sistemas solares en tierras ya degradadas o integrarlos con diseños menos intrusivos podría reducir su impacto ecológico. De hecho, ¡Planifiquemos! recomienda que se prioricen terrenos contaminados, especialmente aquellos abandonados de viejos usos industriales.

Sí, aquí hay un problema ambiental; pero en esencia es una cuestión de prioridades y valores colectivos. Es un llamado a los forjadores de políticas, líderes comunitarios y ciudadanos para considerar las consecuencias a largo plazo de transformar paisajes agrícolas en zonas industriales. Debemos preguntarnos: ¿Vale la pena el costo para nuestro patrimonio natural y la estabilidad comunitaria por las ganancias inmediatas?

Nuestro llamado: ¡Planifiquemos!

 

El autor es Director Ejecutivo, ¡Planifiquemos!

Estados Unidos:Libertades civiles y derechos constitucionales en entredicho

 

El pasado sábado 20 de abril el Senado votó a favor de reautorizar una poderosa herramienta de vigilancia e intromisión en la vida de las personas, conocida como La Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA), que el gobierno de Estados Unidos describe como fundamental para combatir el terrorismo, después de derrotar los esfuerzos de los defensores de las libertades civiles de izquierda y derecha para ponerla bajo ciertos controles. Poco después de aprobada, ese mismo día, el presidente Joseph Biden firmó su entrada en vigor.

Durante años y periódicamente una parte de los debates legislativos y políticos en Washington han estado dirigidos a dar luz verde y visos legales a los instrumentos de control social y represivos que aplican los órganos de seguridad y espionaje estadounidenses.

La aplicación de políticas represivas tiene lugar desde los tiempos de la fundación de las trece colonias, y han sido congénitas con la naturaleza del país, dirigidas contra indios, inmigrantes, grupos anarquistas o comunistas, líderes obreros y movimientos sociales.

Ya en el siglo XX se recuerdan desde Ley de Sedición de 1919 y las redadas masivas en los años 1920s hasta el programa represivo COINTELPRO en los años ´70s, pasando por el Macartismo y las agresivas acciones del FBI bajo el liderazgo de Edgar Hoover.

Dicha Ley de Vigilancia (F.I.S.A.) de 1978 y su Sección 702 autorizan hasta el presente la vigilancia sin orden judicial de extranjeros radicados en terceros países, pero solapadamente ha permitido la vigilancia doméstica y violación de derechos de los ciudadanos estadounidenses. Ello ha generado profundas divisiones en la sociedad respecto a esos asuntos con su correspondiente reflejo sobre los círculos políticos de la capital del país y en las acciones del Congreso.

El proyecto que se impuso fue aprobado en la Cámara de Representantes a comienzos de abril del presente año y el sábado 20, cuando técnicamente dicha ley había expirado a la medianoche, el Senado votó a favor 60-34 la medida aprobada por la Cámara. Los votos en contra provinieron de 17 demócratas, 16 republicanos y 1 independiente. La votación en el Senado culmina una áspera campaña de reautorización que duró más de un año.

Los intentos finales para ampliar las salvaguardas de la privacidad fracasaron. El Senado rechazó seis enmiendas que buscaban cambiar la versión aprobada por la Cámara, modificaciones que según sus promotores eran necesarias después de una serie de abusos por parte del FBI.

La vigilancia legal bajo FISA es lograda también mediante órdenes judiciales que obligan a la cooperación de las empresas de telecomunicaciones con las agencias de seguridad proveyendo acceso a mensajes de texto, correos electrónicos, llamadas telefónicas, registros bancarios y de las tarjetas de crédito, así como otros datos digitales creados o transmitidos por millones de estadounidenses que son rutinariamente rastreados por esas redes electrónicas.

El director del FBI, Christopher Wray, instó repetidamente al Congreso a renovar la Sección 702 de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera sin el requisito de una orden judicial.

Este ha sido uno de los temas más críticos que enfrentaba el Congreso en los últimos meses. Los legisladores han estado presentando varios proyectos de ley para renovar la Sección 702 de FISA antes de su vencimiento que tendría lugar este mes de abril.

Dicha ley fue puesta en ejercicio por el presidente Jimmy Carter hace 45 años y, con posterioridad, en repetidas ocasiones, su carácter represivo fue reforzado, en particular después de los atentados contra las Torres Gemelas del World Trade Center en 2001. Entonces fue aprobada la llamada Ley Patriota que permite incluso conformar expedientes personales de los ciudadanos.

La legislación inicial se ha transformado en una herramienta de vigilancia interna, en la que agentes del FBI utilizan las vastas bases de datos de la Sección 702 para realizar millones de búsquedas invasivas de las comunicaciones de los estadounidenses, incluidas las de manifestantes, activistas por la justicia racial, las de miles de donantes a ciertas campañas electorales, periodistas, miembros de Congreso, incluida la revisión de información sobre funcionarios electos.

Como no es de extrañar, en mucha de la cobertura acerca de este debate se acuñó repetidamente la frase “halcones de la privacidad” al referirse a los legisladores y otros quienes se oponían a la renovación de esta ley de vigilancia sin que fuera reformada para incluir protecciones judiciales y de los derechos constitucionales de los ciudadanos.

Los defensores de las libertades civiles han visto durante mucho tiempo la Sección 702 como una puerta trasera para obtener acceso a información sobre los estadounidenses, cuyas comunicaciones se ven envueltas en búsquedas y vigilancia, no solo mientras hablan con aquellos que están siendo vigilados en el extranjero. Es vista como una violación de los derechos de la Cuarta Enmienda de la Constitución contra registros irrazonables y otros abusos.

Prevalece el criterio de que esta extensión de FISA, sin salvaguardias, y apenas retocada con frases acerca de proveer una mayor transparencia, perpetuará los abusos de la privacidad y los otros muchos excesos que han sido denunciados.

Las líneas divisorias en todo este debate a menudo no coinciden estrictamente en los alineamientos partidistas. Han sido particularmente los republicanos quienes se han mostrado más divididos sobre la renovación de FISA y la vigilancia por el FBI sin orden judicial. Incluso el ex presidente Trump, sujeto a investigaciones y problemas judiciales, se pronunció por el rechazo a dicha ley.

Esa mera sugerencia de que la comunidad de inteligencia debiera primero obtener una orden judicial antes de procurar o revisar cualquier información obtenida sobre los estadounidenses hizo sonar las alarmas dentro de la Casa Blanca, y el Consejo de Seguridad Nacional. Estos calificaron la idea de “operacionalmente inviable y [una que] nos impediría utilizar la información que ya tengamos en nuestro poder y que, a menudo, debe aplicarse de manera urgente”.

La vigilancia y FISA han permitido atrapar piratas informáticos y contrabandistas de fentanilo, dijo la Casa Blanca al promover la ley de espionaje.

Por sobre los sólidos argumentos que fueron presentados en defensa de la privacidad ciudadana y los derechos civiles, en los círculos de poder y los políticos de Washington, nunca estuvo en entredicho la necesidad de reautorizar, de una forma u otra, ha sobrevivencia de esa ley. Ese lenguaje estuvo en la base para que se lograran las mayorías para la aprobación de la continuidad de ese instrumento legal en ambas cámaras legislativas.

Después de la votación, el líder de la mayoría Charles E. Schumer (Demócrata de NY) dijo en el pleno del Senado que «permitir que la FISA expirar habría sido peligroso». «Es una parte importante de nuestro conjunto de herramientas de seguridad nacional y ayuda a las fuerzas del orden a detener los ataques terroristas, el tráfico de drogas y el extremismo violento».

Unas horas antes que el presidente Joe Biden firmara y rehabilitara la Ley FISA, su asesor de seguridad nacional, Jake Sullivan, había informado en un comunicado que el Presidente promulgaría la ley de inmediato “garantizando que nuestros profesionales de seguridad puedan seguir confiando en la Sección 702 para detectar amenazas graves a la seguridad nacional y utilizar ese conocimiento para proteger a Estados Unidos”.

 

Reproducido de www.juventudrebelde.cu

 

En tiempos de oscuridad, liberar las palabras nos libera

 

 

Cuando la palabra es apropiada por quien la usa, sin conocer sus luces y sus fuegos, deja de ser lo que era cuando tenía su propia música. En este mundo cada vez más caótico violento y deshumanizado, se da voz y palabra a los que utilizan el caos para encubrir los saqueos; al violento para sembrar el miedo, mientras se apaga el sonido universal y único al mensaje esperado de la paz y para esto se necesita apagar y desaparecer la cultura de los pueblos.

En tiempos en que la palabra es manipulada, encerrada en los campos de concentración del pensamiento, especialmente el creativo y crítico, debemos abandonar la defensiva y darle auténtica vida a la palabra resistencia.

No podemos aceptar que nos impidan percibir el sonido, la sonoridad de las palabras que nos renacen en forma permanente y encienden las luces de todas las asociaciones que el universo nos permite.

No puedo evitar pensar cómo y cuándo apareció el primer sonido gutural del hombre en las cavernas, y en las primeras palabras que se tejieron como se teje un telar. Es imposible imaginarlos, como imaginar que vivimos en el planeta Tierra simplemente mantenidos sobre el globo terráqueo gracias a la ley de gravedad. De lo contrario, estaríamos flotando en el universo, como si nadáramos en el mar.

Pero no son tiempos de disquisiciones cuando tenemos que reflexionar e ir al rescate de las palabras saqueadas, como nos saquean los recursos naturales, como saquean la naturaleza, como intentan desaparecer nuestras culturas para que mediocres amorales puedan acumular fortunas, los mismos para quienes las palabras moral, amor, solidaridad, libertad, paz e igualdad no existen.

“Escribir es un oficio, un arduo trabajo metódico” que es necesario “para pulir las palabras como piedras hasta llegar a la belleza”, recordó alguna vez el ahora largamente ausente poeta Zito Lema.

Pulir la palabra, embellecerla, es algo a lo que debemos regresar en estos tiempos, porque eso nos lleva a resistir la desaparición de nuestras culturas milenarias, paridoras de voces y distintas lenguas.

La palabra también mata

Son tiempos estos de entender que la palabra también mata y es utilizada para esconder al mundo crímenes brutales bajo envolturas de mensajes muy bien calculados.

Las palabras son claves en diseños de guerras reales y cibernéticas, con comandos especializados, con criminales atípicos, que no llevan armas sino discursos mediáticos, tan destructivos como un misil.

Los generales mediáticos y sus soldados, bien pagados y alimentados por la corrupción, son la avanzada primera de las tropas de ocupación.

Académicos, escritores, periodistas, todos deben entender la responsabilidad que les cabe cuando sirven a los diseños políticos guerreristas, a los terrorismos de Estado, abiertos o encubiertos, cuyo mejor y trágico ejemplo  en estos días es mirar en las pantallas de televisión un genocidio a cielo abierto en lo que queda del territorio ocupado de Palestina, día por día, hora por hora, sin que los gobernantes de países que se consideran “civilizados” reaccionen.

En el silencio cómplice también agonizan palabras como libertad, democracia, solidaridad, paz, para citar algunas, que son desaparecidas y enterradas y, con ello, el lenguaje empequeñece y también va desapareciendo de los ámbitos académicos.

Es el momento de hablar del colonialismo cultural que atrapa en increíbles usos y desusos el verdadero contenido de las palabras.

El poder hegemónico no podría imponerse sin la violencia y la violencia no puede imponerse sin el mensaje de las tinieblas de los poderosos, el lenguaje del odio, de la discriminación, del racismo, de todo lo que parecía  ya terminado para siempre.

Pero, al mismo tiempo, asistimos a los renaceres, mediante la maravillosa  creatividad de la resistencia, de todo lo que esta palabra significa y nos lleva a la resurrección.

Para los países ricos y poderosos, el campo principal de batalla se libra en las conciencias. El lingüista estadounidense Noam Chomsky ha definido con claridad que “la propaganda es a las democracias lo que la cachiporra a los sistemas totalitarios”.

Chomsky también revive en sus textos las respuestas de millones de jóvenes en todo el mundo que están demandando justicia y verdad. Esto no se suele ver en la mayoría de los noticieros de televisión, hecho que los hace cómplices de crímenes contra la humanidad.

Debemos entender que la actividad mediática, la escritura que colabora con la violencia, el terror, la injusticia, la perversidad y el odio, transforma en tinieblas el mundo actual, en pleno siglo XXI, con todos los adelantos tecnológicos, científicos, capaces de llevarnos hasta la luna, mientras quieren que retrocedamos a las cavernas.

Esto hace posible que una gran parte de la humanidad asolada por el hambre, la miseria más desoladora, las guerras, cada día con nuevas armas y metodologías, esté atrapada en los hilos invisibles de ese poder impiadoso que convierte en victimario a la víctima.

Se pensaba que este siglo XXI sería el de la descolonización, de la justicia, la educación, del sincretismo de las culturas que se cruzan, con toda la belleza de esos encuentros, abatida la ignorancia que lleva al sometimiento y la indefensión y el respeto a los derechos humanos. También, del derecho a celebrar nuestras identidades.

Rescatar nuestra identidad ahora es tan necesario como comer, como lo es recuperar la palabra, su contenido, su esencia, sus bellezas y escondrijos que son eternamente liberadores. La libertad no existe cuando la integridad del ser humano ha sido avasallada, destruida, desaparecida.

No hay palabras para hablar de otros siglos y del holocausto de los pueblos de África, de la cacería de niños, mujeres, hombres a los que llevaban en barcos amarrados, encadenados, barcos que andaban por los mares del mundo con su carga de seres humanos, bestializados por los mercaderes para convertirlos en esclavos y venderlos en los mercados del mundo “civilizado”.

A esos mercaderes de seres humanos encadenados les levantaron monumentos que hasta hoy existen.

¿Quién menciona hoy el holocausto de millones y millones de integrantes de los pueblos originarios en los tiempos de la mal llamada conquista de América Latina, que fue en realidad una colonización salvaje y feroz? Se destruyeron culturas milenarias, se enterraron saberes y ciudades.

Guantánamo es hoy un símbolo del silencio de una prensa que se autocensura como espectadora de un delito de lesa humanidad, transmitido pasivamente por las redes del poder mundial, sin que nadie actúe.

Hablando de identidades en una nota en The New York Times del 26 de diciembre de 1981, vale recordar a Mark Twain cuando se preguntó: “¿Dónde están mis ancestros? ¿A quiénes he de celebrar? Mi primer antepasado americano fue un indio… Un indio de los tiempos tempranos. A los antepasados ustedes los han desollado vivos y yo soy su hermano”.

En estos momentos, Argentina se ha convertido en un “laboratorio” de las forma de exacerbar el odio, como un arma, que destruye al objetivo del poder, y a quien lo aplica, que va perdiendo su propia humanidad. Estamos asistiendo a la destrucción de todo lo construido con luchas y resistencias justas, a más de 200 años de nuestra independencia, frustrada por el poder imperial. Y llevamos cinco siglos resistiendo, como dice la canción.

Con todo ese bagaje, vivimos ahora viendo una parte de nuestra sociedad “zombificada” en diversos sectores, hablando alucinados repitiendo palabras que no entienden, y caminando como zombis hacia el abismo. Nuevo crimen de lesa humanidad.

Ha llegado el tiempo de la resistencia, el tiempo de liberar las palabras, de descolonizar la conciencia. Solo la cultura nos hará libres, iguales y semejantes. El ser humano espejo embellecido por el ser humano y la palabra recuperada y puesta a andar por un mundo amenazado, donde nuestra región continúa siendo el continente de la imaginación y la resistencia. Aún somos la esperanza.

Reproducido de www.cubadebate.cu