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Beroszi mira el futuro, mas el futuro mira a Beroszi.

El futuro es invisible, sobre todo para esta gran fotógrafa que se llama Tari Beroszi. Como en el oficio poético, su victoria es sugerir lo invisible, lo suficiente como para compartir el rapto o su conmoción. A eso es necesario añadir que existe una fraternidad sutil entre lo impredecible y lo indecible, especialmente cuando se merodea lo que es imposible o difícil de ver. El arte se arriesga cuando ve, por ejemplo, el horror, la infancia y la inocencia deshechas en una guerra genocida, la de Israel en Palestina. Pueden nombrarse los asesinos y los ojos aspiran a cegarse para no ver lo que es urgente ver. Pero no es justo cerrar los ojos. Durante la epidemia del Covid también la vida, como la muerte, eran impredecibles. No se sabía quién sobreviviría. ¿Entonces, cómo es que una fotógrafa de la talla de Beroszi se atreve a rotular las fotos experimentales realizadas durante la epidemia bajo el título general “Mirar el futuro”?  Tari Beroszi explora aquí ese tránsito, apuntalando desde un principio que la fotografía no necesariamente representa; no necesariamente ve con ojos materiales, no necesariamente apresa el momento efímero de una escena. La fotografía también construye la escena, materialmente hablando, si pensamos en esta exposición que ausculta el futuro mismo de la imagen. 

Cuando todos estábamos a oscuras y nadie sabía si sobreviviría, Tari Beroszi pensaría en las manchas de tinta de Rorschach mediante las que éste interpretaba la psiquis de sus pacientes y hacía un diagnóstico de su proceder futuro. Por su parte, y recordando el proceso del psicoanalista suizo nacido en 1884, el método de Beroszi consiste en ingresar metafóricamente en una cámara oscura construida por ella donde la mirada se duplica o abisma: mira a su imaginación mirándose en superficies y texturas diversas. El agua, los espejos y la luz son la materia básica de su trabajo y de sus sueños, los instrumentos que le permiten contemplar el mundo. Desde esas materias flexibles y dúctiles, imprescindibles en su trabajo fotográfico, comienza la travesía de Beroszi tras el reflejo, el pliegue, el extravío, el juego. De ahí que esta exposición titulada “Mirar el futuro” reclame partir de los parámetros dictados por su método imaginativo y no aspire a hallar en la realidad o el documento que todos conocemos su razón de ser. Es decir, no hay reflejo de lo real aquí, más bien resonancia de este, coproducción con este. Y si todo trabajo visual depende de unas coordenadas para reconocerlo, en este hay mucho de las realidades oníricas del surrealismo y la pintura abstracta. Así, ni el futuro ni el pasado y ni siquiera el presente son aprehensibles en sus fotos. En sus fotos no se ve, sino que se imagina. En sus fotos el tiempo se sosiega y no transcurre. 

Podría afirmarse que Tari ve primero con su imaginación en el siguiente sentido: se halla más cerca de la producción que de la reproducción. Produce lo que será la imagen y luego tantea y experimenta para que la imagen se aproxime a lo que su imaginación pensó o “percibió”, casi en el trance del decir o el entrever. Porque entre medio pasa el azar, la contingencia, lo que no puede calcularse. Y ella espera porque sabe. Su propio proceso estético evoca el periodo en que pensó estas fotos, de pura espera, cuando todo estaba agujereado por la posibilidad de la muerte durante la epidemia. En esa época, la temporalidad se suspendía, así como los espacios de interacción se contraían; el mundo estaba vedado por temor al contagio y el tiempo se desplazaba lentamente. El futuro se hizo incierto; era imposible prever qué o cómo sería el mañana en ese intenso lapso de tiempo que tomó entre dos y tres años. En ese mismo intermedio, Tari Beroszi concibió dos exposiciones posteriores a la conocida “La isla invisible”: “Esta isla no es ficción” (marzo 2023 en La Casa de los Contrafuertes, Viejo San Juan) y “Mirar el futuro”, que se inaugura en este momento en el Museo de las Américas en Ballajá, donde se exponen treinta de sus fotografías experimentales.

Beroszi ve el futuro de la imagen y después la imagen se mira en ella. ¿Por qué estas imágenes en particular? ¿Por qué pensar en Rorschach en medio de una epidemia? La fotógrafa es una arúspice que convoca a las imágenes para que ellas le digan; crea las imágenes, las superpone y después nos las ofrece para que las leamos. Hay un recorrido cíclico que alude a la interpretación, desde el nombre de Rorschach y sus manchas hasta las manchas que produce ella porque las trabaja, las escoge, juega con el repertorio de sus dimensiones, colores y texturas y las muestra. En el museo los espectadores las miramos y las pensamos, las producimos de otra forma, las interpretamos. En la antigüedad había videntes que leían en las entrañas de un animal lo que pasaría. Una güija, una tirada de caracoles, unas barajas, la palma de una mano, la borra del café en una taza, el blanco del ojo, siempre son revelaciones para lectores o creyentes. Todas son prácticas adivinatorias que exigen una comunidad o al menos un par de entes, productores ambos: quien hace y quien interpreta. Freud leía el pasado traumático en los sueños de sus pacientes; décadas después Rorschach hacía inferencias de éstos a partir de las lecturas que ellos mismos hacían de sus manchas de tinta. Siempre se oculta un sentido tras de cada trazo o ilusión, se le trate como una fantasía, una creencia religiosa o un método psicoanalítico. Inspirada en las manchas de Rorschach, Beroszi re-crea su propia interpretación: produce la mancha, la fotografía, la pliega y le superpone objetos, superficies, colores, texturas y caligrafías. Hay un discurso detrás de estas imágenes que se despliegan palimpsésticamente sobre la pared blanca que es la sala cuatro del Museo de las Américas donde ahora se exhiben. Albergadas entre los arcos, las fotos hallan su nicho y el reto fue entonces agruparlas. “Las imágenes fotográficas engañan todo el tiempo”, dice Tari Beroszi en un momento, y así también el montaje de las piezas podría funcionar de muchas formas. ¿Es aleatorio el montaje? ¿Qué se puede leer en un montaje? Si ya la foto misma nos plantea el enigma de su producción multi-textural, los polípticos vuelven a enrevesar el misterio en que vienen envueltas una serie de materialidades que afloran de la aparente uni-dimensionalidad de la foto: una pantalla transparente en acrílico sobre la que se arroja tinta, ya plegada, unos números flotando en el espacio bicolor, un residuo humano como lo es una mano, unas fotos que reposan en el hueco de una mano abierta, unas fotos fragmentadas en la misma mano. Los colores van del blanco y negro en el fondo acompañado de dorados metálicos, gasas y tules rosados, saturados azules, violetas y magentas entre las fotos rotas, un color de piel inverosímil. Las texturas son suaves, la atmósfera invita al sueño, la composición coloca el rastro humano en primer plano suplementado por los objetos que lo rodean. Son otro tipo de “bodegón” en donde la vibración de lo táctil (la manipulación previa hecha por la artista) nos estimula a soñar e interpretar. 

¿Cuándo es que la foto de Beroszi se convierte en “pintura”? Ya se sabe que el aparato fotográfico, por ser una máquina para apresar imágenes, destinaba a su operador a ser un mero técnico, como señalan algunos que aborrecían el nuevo medio. Paulatinamente, fue reconociéndose su arte, el de mirar, vis a vis el convencional arte de pintar. Mirar dependía del ojo, mientras que pintar dependía de la mano. Pero eso mismo confinaba al mirar a captar un instante de una imagen, dependiendo de la poética particular que dirigiera al fotógrafo. Me remito a “la majestad del momento”, una frase de Rancière que alude a la fotografía de Stieglitz. Allí resume la diferencia que, según él, distancia la pintura de la fotografía: “Solo la mirada se responsabiliza de cualquier función antes de conferir su visión a la taquigrafía de la cámara. La fotografía se distingue al afirmar el privilegio de la mirada sobre la mano”. Contendamos esa aserción en el caso de Beroszi, quien manipula los objetos antes de fotografiarlos, crea su propio escenario, superpone una textura sobre otra. No hay aquí captura del momento perfecto que llega por azar, sino investigación y experimentación previa respecto a todas las coordenadas. Estimo que incluso lo contingente ya ha sido pensado por ella cuando imaginó la foto. Su manipulación previa del espacio y los objetos a fotografiar se produce en un lapso tan prolongado como el de la espera (de la vida y de la muerte) durante la pandemia. Es durante el proceso de la manipulación que va aflorando la “videncia” de la fotógrafa que es Tari. En su caso, perdura el arte de la mirada, mas punteada por la mano que manipula los objetos que quiere conectar. Beroszi se halla tan cerca de la pintura como de la fotografía, pero también cerca de la poesía.  Realmente, lo que mira Beroszi es el futuro de la imagen, de ahí que el título de su exposición esté suspendido, cual el tiempo del trauma que le tocó vivir. Ella nos invita a ver otras imágenes que no dependen de lo que está ahí, sino de lo que estará, que no dependen de la foto como “representación”, sino de lo que nosotros ponemos en las cosas.

“Mirar el futuro” exhibe un ciclo de fotografías que giran también alrededor del tema de la producción de su interpretación. Tari interpreta el método de Rorschach. Y en el proceso imita a Rorschach. El psicoanalista intentaba explicar la psiquis y las posibles movidas de una psiquis dependiendo de cómo sus pacientes interpretaran unas manchas. Una mancha de tinta era un método asociativo, muy subjetivo, del que los científicos dudaron por carecer de objetividad empírica. Rorschach intentaba extraer inferencias de las manchas a partir de la percepción de sus pacientes. Sus figuras eran en blanco y negro y se caracterizaban por una simetría bilateral. Se trata de “modos de ver” (pienso en John Berger) y diagnosticar una conducta futura, una forma de predicción. Beroszi toma el método e imagina. Produce las manchas de tinta, las pliega, fotografía, y luego superpone a esas manchas una serie multidimensional. Una mano enguantada sobre la mancha, unas fotos dentro de la mano enguantada, unos fragmentos de fotos dentro de la mano. Nada puede leerse bien. O más bien, nada que nos remita al mundo real que compartimos. Las imágenes no existen en el mundo real, son pr

oducto de la imaginación de Beroszi superponiendo dimensiones, a modo de palimpsesto sobre una imagen. En ese sentido, el arte del collage está vivo en manos de Beroszi. Pero su collage es plano, no tiene profundidad. La imagen que produce es virtual en el sentido en que es la idea de la imagen que pensó. Es como si su percepción se produjera a lo largo de una serie de técnicas que le permiten usar la fotografía para extrañar lo que es la fotografía. De ahí el aire de extrañamiento, lo unheimlich que se desprende de aquí; se trata del registro de la intervención de la imagen y de su invitación a otra intervención mediante nuestra interpretación. Jugando con la idea de Rorschach, Beroszi nos coloca en el lugar del paciente para que interprete esas imágenes producidas por ella, su primera intérprete: la interpretación al cuadrado, la lectura al cuadrado. Es esta una exposición de la imaginación que pretende sumergirnos en el proceso mismo de qué es producir una foto. “Una foto la puedes trabajar desde cero”, dice. Navegamos por el proceso, tratamos de desentrañar las etapas de su producción. ¿Y cuál, -podríamos preguntar-, es su post-producción? Lo es la exposición misma, la distribución de las secuencias, los mini-relatos que se extraen de las secuencias, la lectura que nosotros, los pacientes, hacemos de su bosquejo, de su composición, de su experimentación (a partir del color, a partir de la forma). Cuando conversábamos sobre el montaje, algunas de mis preguntas fueron: “¿Cómo llegaste a cada secuencia?” “¿Por qué escoger una y no otra?” Lo mismo se preguntaría Rorschach, aunque no intento clasificar la psiquis de Beroszi de ninguna forma. Pero sí podría invitarla a explorar en otros medios el “relato” mismo que está montando. ¿Por qué una secuencia y no otra? Quise sugerir a través de mi pregunta el principio organizativo mismo de un poemario, de una fantasía. Al igual que Tari, exploramos las posibilidades de armar una lectura que no esté supeditada a la causa y al efecto; ni siquiera al efecto sensorial que produzca la imagen en nosotros.

Dejo para el final la descripción del hacer meta-fotográfico de Beroszi. El procedimiento registra estratos diferentes. Se arroja acrílico líquido sobre una mica transparente y se pliega por la mitad. Sobre ese fondo simétrico y bicolor (en blanco y negro) aparecen los números correspondientes a los años de la epidemia, como si estuvieran flotando. Es el único dato. Debajo de la mica se coloca un texto en francés escrito a mano. Se le añaden otras texturas: papeles metálicos dorados o tules rosados. El cuerpo es tratado como un objeto; aparece una mano pálida y delgada envuelta en otra textura, la del pantimedia roto. La palma de la mano se orienta hacia arriba (pero no puede leerse) y alberga en su cuenca fotos completas o fotos hechas picadillo, posiblemente por una máquina, dada su rotura simétrica. En resumen: transparencias, manchas, brazos como de maniquí, indecibilidad de la imagen rota en la palma de la mano. Imprimes la foto después que te asignan una sala en el museo, de modo que el tamaño de la foto se ajustará al espacio donde se colgarán para ser leídas. Hay una doble composición que se atiene al espacio y al contenido mismo de la foto; se juega con el color, la forma y la composición como una especie de rompecabeza. Le pregunto a Tari si ha intentado componer relatos a partir de las imágenes parcialmente abstractas de sus “fotos”. Me imagino que sí, pero su respuesta equivaldría a revelar su propia lectura. Me satisface concluir que uno de mis descubrimientos es que el título de esta exposición enigmáticamente misteriosa y bella debe decir “Mirar el futuro de la imagen”; y que nosotros somos sus intérpretes.

26 de marzo de 2024 y llueve en Point Breeze

Gobierno y participación ciudadana: Municipalismo, género y vivienda

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

La privatización de los servicios esenciales, una actividad turística desbocada, el desplazamiento de comunidades, la presencia de inversionistas buitres, la falsa promesa neoliberal de que la privatización mejora la eficacia y el servicio y recortes en la educación pública son muchas las cosas que nos hermanan considera la exalcaldesa de la ciudad de Barcelona, España, Ada Colau, con Puerto Rico.

De visita en la isla invitada por las organizaciones Espacios Abiertos (EA) y Proyecto 85, la primera mujer alcaldesa de Barcelona, ofreció la conferencia Gobierno y participación ciudadana: Municipalismo, género y vivienda. La dirigente de la plataforma Barcelona en Comu cuestionó respecto a la implantación del modelo neoliberal, qué más tiene que pasar para que las personas recuperemos el control democrático de elementos como es el agua, la tierra,  la electricidad, la educación pública y la sanidad.

“Ya  estamos en el mundo de la globalización no solo en Barcelona. En todas las grandes zonas urbanas hay unas dinámicas neoliberales muy fuertes: privatización de servicios, públicos, la gentrificación, las grandes capitales internacionales tienen un contexto de muchas incertidumbres,  múltiples económicas, políticas. Ahora con las guerras de Ucrania y el genocidio que se está cometiendo en Gaza el impacto ha sido global, el cambio climático, todas esas incertidumbres que tanta ansiedad legítima generan a la población. Algunos aprovechan esas crisis para acumular más riquezas. ¿Y dónde ven esa oportunidad? Pues en el suelo urbano, que siempre vuelven a subir de precio”.

La ocupación de los vehículos del 60 % del espacio público, una crisis inmobilaria , la gentrificación asociada a lo que describió como depredadores del turismo, en referencia a los alquileres de corto plazo (ACP) y la falta de vivienda fue lo que encontró cuando llegó en el 2015 a la ciudad de Barcelona. En el caso de los alquileres de corto plazo ilegales, dijo que en el casco histórico de Barcelona cuando llegó a la alcaldía había muchísimas más casas para turistas que para residentes, lo que hacía evidente que había un desequilibrio. Para atender todas estas situaciones, expuso, se diseñó un modelo de intervención que, dijo, se ha convertido en un modelo para toda la ciudad, que se adapta a las características de cada barrio y comunidad.

Se comenzó por la cuestión de la movilidad: se restringió el paso de los coches en barrios y áreas verdes, se duplicaron los carriles de bicicletas, se ha fomentado y aumentado el transporte público, incluso se bajaron  las tarifas para que sean más asequibles.

Recuperar espacios públicos es otra de las iniciativas adoptadas por Barcelona Comu. Colau comentó que en la ciudad hay una tradición urbanística fuerte desde la propia  comunidad civil, de comunidades de vecinos que reclaman el espacio público como el espacio democrático por excelencia. Resaltó la importancia de estos espacios con el ejemplo de que puede haber mucha gente que tenga una vivienda precaria en la que convivan  más de ocho personas, personas que necesitan y tienen derecho a disfrutar de un espacio seguro, amable, verde, que les invite a participar  de la vida en la ciudad. Con ese propósito se pusieron en áreas verdes bancos y mesas para que la gente pueda bajar comida y comer fuera sin tener que pagar en una terraza.

La exalcaldesa contó que esto despertó algunas pasiones contrarias de los intereses económicos, los cuales se escandalizaron.  Estos espacios, dijo, han  tenido mucho éxito. Además de tener canchas de pimpón, también se pusieron mesas para jugar ajedrez, las cuales se llenan a todas horas del día de con gente de todas las edades.

“Se ha demostrado que no estábamos locos. El espacio público de calidad para hacer diversas actividades con las personas en el centro con diferentes intereses ha funcionado. ¿Dónde estaba esa  gente encerrada? Sintiéndose solas, agobiándose en sus problemas, y ahora están gozando ese espacio público en comunidad”, reclamó.

La vivienda y los ACP

La exalcaldesa relató que cuando llegó a la alcaldía de Barcelona en el 2019, lo primero que hizo fue suspender las licencias de alojamientos turísticos: “Ni una más, se acabaron los ACP. Había empresas consolidadas, pero ya no hay nuevas”. Además, no se permitió hacer nuevos hoteles y se cerraron los miles de apartamentos turísticos para convertirlos en residencias para la gente.

Colau señaló que esto provocó mucho escándalo en su momento, pero se ha visto que ha salido bien e, incluso, mucha gente del sector turístico ahora pone a la ciudad de Barcelona de ejemplo. Describió que era evidente que la ciudad estaba desbocada y reparó en que una economía de monocultivo turístico por la  subida inmobiliaria pone en peligro la economía entera.

Otra iniciativa para atender la falta de vivienda y para combatir la gentrificación fue pasar la normativa de que para cualquier compraventa que se haga en la ciudad el Ayuntamiento tiene la prioridad de compra. Antes de esta normativa, en la ciudad se vendían miles de viviendas y no era  hasta que se pagaban los  impuestos de la compraventa que el Ayuntamiento  se enteraba. Esto ha permitido comprar en muchos lugares céntricos que ha llenado la vía de vivienda pública. Además de la anterior, también se aprobó una normativa para que en cada edificio nuevo el 30 % de las viviendas tenga un precio asequible para la gente sin vivienda. Eso garantiza que no haya guetos y el que haya una mixtura social.

Para atender la situación del cambio climático, además de ampliar los espacios públicos con lo que se llama corredores verdes que bajan la temperatura, generaron un mapa de refugios climáticos en toda la ciudad, de manera que todo el mundo tenga un lugar donde refugiarse si hay una situación extrema climática, sobre todo las olas de calor o frío. Todos esos equipamientos públicos, como pueden ser bibliotecas y escuelas van a estar abiertos a cualquier hora, no solo en la hora habitual.

Ada Colau. Foto suministrada

Colau destacó que el  programa de gobierno de Barcelona en Comu dependió de la participación ciudadana, con la mirada feminista de la equidad de género. La plataforma de Barcelona en Comu, según describió, surgió en el contexto del debilitamiento de los partidos tradicionales,  de personas provenientes de otras plataformas, de activismo en la calle, del movimiento conocido como el M15.

La dirigente de Barcelona en Comu, a preguntas de la prensa sobre el proceso colonial, expresó creer en que España  debe pedir disculpas a Puerto Rico y adoptar políticas de reparación; que incluso todavía hay una mirada decolonial que hay que atender.

En el conversatorio  participaron las profesoras de la Universidad de Puerto Rico Omayra Rivera Crespo, de la Escuela de Arquitectura; Angeliz Encarnación Burgos, de la Escuela graduada de Planificación; Melody Fonseca Santos, del Departamento de Ciencias Políticas; la licenciada Adriana Godreau Aubert,  de Ayuda legal Puerto Rico, y Cristina Miranda Palacios, de la Liga de Ciudades.

 

¿Qué vienes de hacer, Kamala Harris?

 

Columnista invitada

“Esta guerra quiere cancelar cualquier opción de futuro y, por eso,
uno de los objetivos principales ha sido la educación”.

Mahmoud Qudaihn
Educar en medio de la guerra
CLARIDAD, Marzo 19, 2024

 

El 11 de noviembre de 1980 Juan Antonio Corretjer advirtió en una columna de un periódico de amplia circulación que el problema creado entonces por el gobierno de Estados Unidos al mantener un gran número de migrantes haitianos que no tenían documentos encerrados en un campo de concentración en Juana Diaz no se resolvería con reclamos del gobierno colonial en las cortes de Estados Unidos. [1] Corretjer conocía el amplio rechazo que suscitaban en nuestro pueblo estas acciones del gobierno de Estados Unidos contra los hermanos haitianos y propuso que la solución estaba en la calle.  No se equivocaba Corretjer. En la década del 1980 fue la militancia en la calle de organizaciones patrióticas, algunas clandestinas, organizaciones comunitarias, entre otros, que batallaron hasta lograr la cancelación de tres proyectos nefastos para Puerto Rico: la tala de una sexta parte de el Yunque para beneficiar la industria maderera de Estados  Unidos, el establecimiento de una extensa infraestructura de “comunicaciones” para el gobierno de Estados Unidos espiar a las naciones vecinas conocida como “la voz de América” que impactaría dramáticamente  Cabo Rojo y Lajas, y el proyecto de explotación minera en el centro-oeste de la isla.[2] Este último parece estar levantando cabeza con la propuesta absurda de la extensión a la Carretera 10 y debemos mantenernos en vigilancia.

La calle fue la respuesta desde siempre. En décadas subsiguientes se descartaron dos gasoductos y se liquidó la pretensión de negar el derecho a la fianza en un referéndum auspiciado por un gobernador colonial rodeado de criminales de cuello blanco. Se salvaron cinco cuerdas en la playa de Isla Verde de las pretensiones de magnates hoteleros y se logró luego de sacrificios muy grandes y pérdidas de vidas a través de varias décadas acabar con las prácticas bélicas de la Marina de Estados Unidos en Vieques algo que anteriormente se había logrado en Culebra. Se logró excarcelar a todos nuestros prisioneros políticos sin por eso minimizar el hecho de las torturas y condenas extensas que sufrieron en muchos casos. Para los más jóvenes el logro de sacar al gobernador colonial, hijo del gobernador ya aludido, en el verano del 2019 a raíz del escándalo del famoso chat es un recordatorio todavía fresco de que la calle responde. No se han ganado todas las luchas. Entre las que hemos perdido y creo a pesar del tiempo no nos hemos repuesto fue la venta de nuestra compañía telefónica. Nuestra Fortunata tuvo una historia muy relevante para el derrotero que han seguido todos los haberes del pueblo de Puerto Rico y cada uno de mayo se debe hacer algún tipo de recordatorio pues el manual de la CIA es que no sabemos administrar y la historia de esa venta demuestra todo lo contrario.

Nuestro pueblo recibió un recordatorio sutil y bien calibrado en la famosa plena que le cantaron a la vicepresidenta los pleneros de la Goyco en su visita este pasado marzo.  La tomaron de sorpresa, pero el objetivo final realmente no fue ella sino nuestro pueblo.  Nuestro pueblo que se vio presente y representado ante la desfachatez de dicha dama y pudo repensarse en todas las luchas que he mencionado y muchas otras que se dieron. Nuestro pueblo que apabullado como se encuentra puede regresarse al asidero que es la lucha en la calle y recordarnos que es ahí donde siempre ha estado nuestras fuerzas. Gracias a los pleneros.  Lo que vino a hacer y con quién o quiénes es más de lo mismo: recoger dinero robado a nuestro pueblo por los ricos para subvencionar el gobierno plutocrático que siempre ha estado al frente de la dirección de Estados Unidos. La pregunta complementaria al estribillo de la plena ¿A qué vienes? Es: ¿De dónde vienes y que vienes de hacer?

Hace dos años Harris visitó Guatemala y con el presidente de esa nación a su lado (Alejandro Giammattei) les solicitó a los y las guatemaltecas que no vinieran de forma “ilegal” a Estados Unidos.[3] La historia larga y terrible de las afrentas y canalladas de Estados Unidos contra el pueblo de Guatemala la señora o la ignora o sencillamente no le importa. A cuatro días de su visita a Puerto Rico el mundo presenció la catastrófica caída del puente Francis Scott Key sobre un rio de Baltimore cuando un barco contenedor chocó contra una de sus columnas. Este accidente cobró la vida de seis trabajadores de construcción que reparaban hoyos en el puente, todos trabajadores centroamericanos, uno de ellos de Guatemala.  La Señora Harris viene tanto de hacer como de no hacer. En el viaje aludido también visitó México con el mismo sonsonete. Para nada se le ocurrió preguntar por el bienestar de las víctimas de los carteles y sus familiares que intentaban luchar contra estos y fueron perseguidos con la tecnología de espionaje de Israel, conocida como sistema Pegasus el cual vendía la compañía NSO.[4] Esta tecnología originalmente la contrató el entonces presidente de México Felipe Calderón para combatir los carteles.  Se celebró mucho la captura de El Chapo gracias a esta tecnología. La misma terminó en manos de criminales, comerciantes privados y los propios carteles agilizando asesinatos por encargo como fueron los de Javier Valdés Cárdenas, activista de Culiacán y Cecilio Pineda Brito de Ciudad Altamarino, periodista independiente. Ambos asesinados en 2017 por enfrentar los carteles y no emigrar al disparatado sueño americano. La Señora Harris no era vicepresidenta entonces, pero fue congresista en todo ese cuatrienio y ha sido vicepresidenta desde enero del 2021. Fue en noviembre del 2021 que su jefe Joe Biden prohibió a las compañías estadounidenses vender productos tanto a la NSO como a la compañía israelí Candiru. Esto ante la avalancha de quejas provenientes de muchas partes del mundo incluido Estados Unidos.

Estamos en guerra. De acuerdo al diccionario de la RAE ésta se define como lucha o combate aun en el sentido moral. No solamente en el sentido moral… la porción de la lucha de clases que representa el narcotráfico ha suplido no con tanques y drones pero sí con otras metodologías más simples el horror de los cuerpos que caen derrotados. Dentro de autos quemados, algunos con signos de tortura, en ocasiones con la cabeza cubierta con bolsas y desmembrados. Casi a diario caen en plena calle acribillados con un número inaudito de balas ya que las armas semi automáticas legales o ilegales circulan de forma fantástica. Las muertes frecuentes en nuestras cárceles sin explicación razonable es otro indicador doloroso. La necedad de decir por los no pensantes o comprados por diversos intereses o agencias de Estados Unidos que estamos “mejor” porque no estamos en guerra choca contra toda esta realidad. Es obvio que esta guerra podría tornarse más cruda, pero sigue siendo guerra.  El joven palestino que cito al inicio nos advierte algo muy importante. En las guerras lo primero que se trata de destruir es la educación y con eso la memoria histórica del pueblo. Harris hizo otras apariciones breves para que la prensa corporativa se las recordara de vez en cuando al pueblo y se desdibujara el atraco que vino a hacer. No contó con los pleneros o sea con el propio pueblo y su fuente inagotable de recursos. Se presentaron para continuar la educación del pueblo en medio de la agresión de esta señora y fortalecer nuestra memoria histórica.

La vicepresidenta, que sepamos nunca fue maestra. La Señora Bunnatine (Bunny) Greenhouse sí lo fue. Greenhouse ofrece un contraste refrescante para la decrépita clase en el poder de Estados Unidos y probablemente viene al caso luego de la visita de Harris. Afroamericana nacida y criada en un poblado segregado de Louisiana, de padres de clase trabajadora muy pobres, logró destacarse académicamente y obtener un bachillerato en matemáticas y tres maestrías en diversas áreas.[5] Se desempeñó por dieciséis años como maestra de matemáticas en escuela superior. Luego de toda esta experiencia la recluta el Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos. Pasado un tiempo la ascienden a asistente principal de contrataciones siendo ella la primera afroamericana en ocupar el mismo.  Su odisea comienza poco antes de la invasión de Estados Unidos a Irak con la contratación de KBR, una subsidiaria de Halliburton en la cual Dick Cheney antes de ser vicepresidente fungió como CEO.  El contrato era leonino, sin subasta, con un estimado de costo de la propia compañía con cifras billonarias y por cinco años.  Greenhouse planteó la relación “incestuosa” con Cheney y muchas otras circunstancias preocupantes que apuntaban a fraude, pero fue desoída. Luego de una serie de entrevistas con el Pentágono y que se dan a conocer las objeciones que dejó por escrito una comisión del Senado de Estados Unidos la cita. En todo ese tiempo la bajan de puesto y también sufre un accidente que le pareció extraño en su propia oficina.  El gobierno pactó una suma de casi un millón de dólares luego de dilucidarse su querella por discriminación bajo el Titulo VII el cual cubría entre otras cosas, sueldos dejados de devengar.

Las colonias no tienen nada que enseñarles a las metrópolis en cuanto a corrupción se refiere. Los ocupantes son los maestros, aunque hay que combatir la propia y la de ellos. Como es sabido las armas de destrucción masiva que supuestamente justificaban la invasión de Estados Unidos a Irak no se encontraron, pero la psicopatía imperante entre los cuadros del gobierno federal y su élite que se enriquece con la guerra para nada reflexionan sobre esto ya a que siguen alentando guerras por el mundo entero.  El camino del dinero que viaja con la guerra es casi insondable. Por ejemplo, el dinero que nutre a la NSO con su íntima relación con la política exterior guerrerista de Israel puede provenir de trabajadores que desconocen a qué o a quién están alimentando. Este es el caso de la firma financiera londinense Novalpina la cual es uno de los fondos que nutre a la NSO, pero este fondo ha contado a su vez con los fondos de pensión de empleados del estado de Oregon y el fondo de pensión de los empleados de la compañía británica de gas Centrica.[6] Por otro lado, en una nota optimista con suerte tendremos más visitas de hermanos palestinos y podremos algún día regocijarnos con un día luminoso en cualquier calle de  Haití. Tampoco nos vendría mal poder recibir a la gente de Estados Unidos que parafraseando a José Martí llevan en sí el decoro de todo un pueblo.

 

La autora es psicologa. Comentarios a: unasolalira22@gmail.com

 

[1]Soto Dávila, R., Lucha y espacio de la Liga Socialista Puertorriqueña: 1962-1989, Ediciones Mágicas: San Juan, 2019, p. 79.
[2] Soto Dávila, R., Lucha y espacio… p. 110-112.
[3] https://www.bbc.com/news/world-us-canada-57387350
[4]  Loewenstein, Antony, The Palestine Laboratory: How Israel exports the technology of occupation around the world, Verso: London, 2023. Pp. 118-180.
[5] Stanger, Allison, Whistle blowers: Honesty in America from Washington to Trump, New Haven: Yale University Press, 2019, Pp. 98-101.
[6] Loewenstein, Antony, The Palestine laboratory… P. 144.

Teófilo Torres y Pateco  anuncian libro en el Monero

 

 

En Rojo

 El veterano actor compartió, con CLARIDAD, detalles de su más reciente presentación

 Cuando Teófilo Torres interpreta a Pateco, personaje inspirado en el sepulturero rumoreado de San Juan, no le presenta un “gran problema” como otros papeles que ha representado. Para el actor, el enterrador histórico le ofrece la oportunidad de, a través de la décima, canalizar ideas y opiniones. En su más reciente actuación, Torres llevó Pateco —y sus comentarios jocosamente sutiles— al Moneró Café Teatro y Bar, en el Centro de Bellas Artes de Caguas.

“Ya sea en las grabaciones que él mismo sube con sus críticas políticas o sociales, también publico mucha décima de Pateco en décima, sin música, sola. Me ayuda mucho a desahogar la frustración por cómo uno ve el mundo en general; el genocidio en Palestina, la situación de Haití”, admitió el también intérprete de Papo Impala.

En lo que respecta a la opinión del personaje, Torres confirmó que Pateco recopila la percepción general y “pesimista” de los puertorriqueños. También, el sepulturero connotativo comparte la idea de que el bipartidismo ha sumido a Puerto Rico en una catástrofe.

“De alguna manera, él (Pateco) trata de aportar, siempre con su sentido del humor y con su crítica aguda, mordaz. Es fuerte, atropellante, pero lo que hace Pateco es un canto a la esperanza, como lo hacen todos los trovadores en el país”.

En esta ocasión, junto al actor, estuvieron en escena: Chabela Rodríguez, Willie Maldonado, Tony Mapeyé y Ariel Cuevas. Con cuatros, güiros y vozarrones del “más allá”, los integrantes de la obra musicalizaron las décimas provocadoras de Pateco. También algunos se integraron al diálogo de la presentación. Por otro lado, cada boleto de la actividad incluyó un libro de las décimas de Pateco que pronto se repartirá. El texto, dividido por “sacos”, tratará temas como la filosofía, la política y otros parecidos con las décimas más notorias del personaje.

Sobre el origen del mito de Pateco, Teófilo Torres confirmó que tanto la historia del sepulturero poshuracán como la frase católica Pax Tecum son cónsonas con el personaje que el actor ha construido con los años. “No tengo ningún problema en aceptar las dos. De hecho, la interpretación que se refiere a Pateco como encorvado, por la pateca, también lo hago porque yo hago a Pateco bastante deforme en la medida en que puedo”, agregó Torres.

“[Pateco] Tiene un parecido con un personaje clásico de un mito griego, en el que había un personaje de nombre Caronte que tenía un bote en el que se llevaba a los muertos a la ultratumba”, describió el artista sobre el aspecto “transportador” de Pateco.

Por otro lado, Teófilo Torres mencionó la naturaleza “escatológica” de Pateco. “Cuando se refiere a lo escatológico, se está hablando de todo lo que se refiere al excremento, a la suciedad, a las heces fecales, también, a la ultratumba. Yo he intentado cubrir ambas cosas con Pateco”, detalló el poeta. En esa línea, contrastó las características existenciales, o profundas, del personaje con sus otras más bajunas. Estas dos vertientes —sublime y vulgar— se han entretejido al personaje enterrador.

“Esta es la fábula verídica,

por ridícula que suene,

de un objeto que ahora tiene,

personalidad jurídica.

En una actuación fatídica,

con actitudes novatas,

sin zapatos ni alpargatas,

tomó riesgos al azar

y se fue una noche a andar

una pala que echó patas”.

 

La anterior estrofa es parte de una décima que se titula Fábula de una pala con Personalidad jurídica, y trata de cuando la Policía, en medio de una protesta contra LUMA Energy, confiscó la pala de Teófilo Torres, quien protestó junto a Pateco. “En una de aquellas grandes manifestaciones en contra del atropello de LUMA en el Viejo San Juan, nos descuidamos Pateco y yo, y la Policía me arrebató la pala […] una pala vieja, mohosa, inservible. Le adjudicaron crímenes como levantar adoquines y demás”, narro Torres.

“El libro tiene una selección extensa de décimas. Yo llevo aproximadamente ocho años trabajando con Pateco. Comencé en el 2015, por eso la selección considerable de cantidad. Son miles de décimas las que ya he publicado en las redes”, aclaró Torres. Asimismo, describió los distintos sacos del libro, como el del “Filosofeo” “La Politiquería”, “Las Musarañas”, “La Burundanga”, hasta llegar a los 14 sacos del texto.

El prólogo del libro estará a cargo de Maritza Rodríguez Marrero; Garvin Sierra hará el arte y diseño del libro, mientras que Carlos Brignoni organizará las fotos. El evento forma parte de una preventa del libro, que saldrá a mediados de este año.

El domingo, en Caguas, Teófilo Torres dio vida a uno de sus personajes más fluidos y locuaces. Entre música, sátira, muertos, vivos y una audiencia risueña, Pateco y sus elenco discutieron temas como los feminicidios, el Verano del 2019 y otras tantas sutilezas de la cotidianidad puertorriqueña.

 

 

La Torre de Sísifo

 

Iván Collazo

En el cuento “El Aleph”, Borges narra una experiencia mística: una esfera en cuyo centro se refleja el Todo y en donde desaparece el tiempo y el espacio.  La contemplación de la belleza también es una forma de abolir la brevedad para prolongarla atemporalmente en el suspenso.  De este modo, existe una arquitectura de la mirada. El misterio se puede abordar de forma lineal, en patrones concéntricos o en óvalos que representen el espacio sagrado.

En el Tarot, la carta de la Torre está vinculada a los cambios repentinos. La vida (y la muerte) son asumidas de súbito como fábulas en movimiento. La visión del transeúnte es incierta, pero hay atisbos que hilvanan el tapiz de la sospecha. El mirador de la torre es el templo de los poetas que miran hacia el abismo. ¿Qué busca el caminante en ruta hacia la cima? ¿Acaso la contemplación suprema? ¿Un fervor omnipresente? ¿Una mirada que se aloja dentro de sí como si fuera el cénit?

Roberto Barrera es un nómada que recita bocetos. Sus versos sobre papel, dejan un rastro tenue y fugaz hacia el ascenso o la caída. Sus escaleras leves nos elevan y nos sumergen hacia el todo, hacia la nada, a la plenitud y el vacío. Su poemario visual titulado “Génesis” sugiere un inicio, pero también un final que se repite. En sus dibujos, hay un retorno permanente hacia el interior, como si tratara de ir descifrando su propio resplandor. Las claves de esta búsqueda continua se hallan en su propio nombre. Etimológicamente, “Roberto” significa “brillante”. Un halo destella cada vez que re-corre incesantemente sus adentros.

La presente muestra consta de una serie de espectros. El grafito delinea el movimiento desde el precipicio hasta la cúspide. Se percibe entre sus trazos una persistencia por emerger hasta lo alto. Una pequeña y solitaria escalinata inicia el desplazamiento. ¿Para qué tanto afán en elevarse? ¿No podemos asumir el fondo como otro cielo? ¿Qué nos sugiere este nómada que lanza formas mientras levita? En el trayecto, surge una nómina de sombras sobre la superficie: caminos, ventanas, ojos, escaleras, manos, estrellas, vírgenes, pupilas avizoras, puertas, ramificaciones, estelas… Finalmente el recorrido llega a la cúspide y estalla en éxtasis.  ¿Por qué culmina de este modo? ¿Se trata de una paradoja? ¿Será que el caminante desea repetir su odisea? ¿Acaso el ascenso no es un pre-texto para la caída? ¿Estaremos ante un Sísifo que se auto-condena a la sublimación de su peregrinaje? ¿Serán sus escaleras un crescendo hacia el orgasmo visual? Barrera, en este uni-verso, no es sinónimo de tapia, oposición o muralla.  Hay un dinamismo, una dialéctica, un diálogo del contrasentido. Génesis es principio y fin, como tener a Sísifo desde la Torre, mirando el Aleph.