Especial para En Rojo
En estos días las Iglesias cristianas celebran la fiesta de Pascua. Parroquias y congregaciones entonan himnos de alegría y proclaman: ¡Cristo ha resucitado! Comunidades y grupos que, más allá de los ritos, siguen la misión profética de Cristo gritan a toda la humanidad: El Amor divino ha resucitado a Jesús de entre los muertos y esta subversión de la Vida debe provocar nuevas fuerzas para que juntos venzamos el desamor y la muerte.
En el Amazonas, el pueblo Yanomami cree que la danza de los espíritus hace renacer la selva y mantiene el mundo en pie. Eso les da nuevas fuerzas para luchar contra la extracción de minerales y los males con los que, durante siglos, la civilización del dinero ha intentado exterminar a los pueblos autóctonos. Los ritos de los chamanes al invocar a los espíritus de la selva es algo propio de las culturas nativas, pero a su manera, se corresponde con el Aleluya de la Pascua cristiana. Danzas y cultos autóctonos de origen africano tienen su propio valor. No pueden considerarse únicamente como traducción de expresiones cristianas a otras culturas. Sin embargo, aun con sus características propias, a su manera, corresponden a lo que para los cristianos es el anuncio alegre y feliz de la resurrección. Creemos que es el mismo Espíritu de Cristo resucitado que, como cantamos, «llena el universo. Lo abarca todo en su conocimiento y todo en su amor». Las diversas expresiones de la espiritualidad celebran la victoria del amor sobre el desamor y de la vida sobre la muerte.
Hoy, la biología lo confirma: el Misterio de la Vida tiene lugar a través del entrelazamiento y la interdependencia de las células y los cuerpos. El amor es, ante todo, fenómeno biológico. Ahora bien, el mensaje de Pascua nos dice que la culminación de esta evolución es una forma de Amor-don gratuito, que crea comunión entre nosotros y nos impulsa a hacer todo lo posible para que la humanidad se convierta en una comunidad de hermanos y hermanas.
Para nosotros, los cristianos, las fiestas de Pascua son siempre ocasión para creer de nuevo que es posible emprender el camino de la Buena Nueva. La resurrección de Jesús confirma en nosotros el amor divino. Este amor se apodera de nuestras vidas y nos da la fuerza para impregnar de amor las estructuras de la vida y de la sociedad.
En el mundo actual, en nombre de Jesús, muchos católicos y evangélicos apoyan políticas de derechas, contrarias a los intereses de los más pobres. Así, dan testimonio de un Dios cruel y sectario, amigo de los que le adoran y vengativo con los que no se adhieren a la Iglesia. La buena nueva de la resurrección debe oponerse proféticamente a ese tipo de religión. Seguir a Jesús resucitado es optar por la Justicia, Paz y Misericordia, anunciadas en el Evangelio. La Pascua nos hace vivir una Iglesia al servicio de toda la humanidad y no sólo de los creyentes. Junto con todos los que tienen hambre y sed de justicia y de paz, encendamos el fuego nuevo de la paz y de la solidaridad en la tierra. Desde la alegría de creer que Jesús ha resucitado, nuestra misión es salir al mundo sembrando resurrección.
¡Feliz Pascua para ustedes!





3.Cuerpo aislado, difuminado, con los consabidos guantes -pero estos como para cantar en una ópera clásica-, la herida en el pie. El rojo. El verde. El dorado. La tensión entre el cuerpo y el entorno o el impacto del encierro están aquí pero el ojo de Beroszi -y la presencia de elementos que facilitan la deriva de la visión- permiten explorar dimensiones emocionales y simbólicas del cuerpo. La belleza de las fotografías no escapa a la exploración de la vulnerabilidad y a la capacidad de resistencia del cuerpo -¿acaso la belleza en su enorme espectro de posibilidades no es un modo de resistencia?-. Isla/cuerpo, espejeado en las fotografías, y allí en el centro de la exposición -como el punto cero- un espejo. Pienso en una política del cuerpo. En el arte como un mecanismo que pone a la vista -con una escritura de luz- un modo de administrar el cuerpo. Si bien se trata de una respuesta a la pandemia -y al virus colonial de PROMESA- puede extrapolarse a una puesta en secuencia de poemas visuales de los que podemos intuir reflexiones sobre el cuerpo humano como construcción social y transformados y moldeados por la acción política. Lo digo porque no ebemos olvidar cómo se administró el modo en el que nos movíamos, el modo en el que debíamos equiparnos para respirar en público. Todavía.
4. Tari Beroszi, es una viajera incansable. Su formación académica lo confirma. En el directorio de artistas del Museo de Arte se destaca que terminó su Maestría en Fotografía en Spéos Paris École de Photogtaphie donde fue alumna de Georges Fèvre, impresor personal del renombrado fotógrafo Henri Cartier-Bresson. Ese interés por estudiar allí surgió de su primer viaje estudiantil. He seguido su trabajo desde que realizaba su Maestría en Bellas Artes con concentración en Fotografía del Savannah College of Art & Design en Atlanta. . Poco después de terminar su maestría gana la Beca Lexus para Artistas en el 2013. También conozco de sus viajes a la india donde realizó cursos de meditación. Hace apenas tres años recibió el Pollock-Krasner Foundation Grant. Ha sido conferenciante invitada en la Universidad de Salamanca, en la escuela de arte y diseño LCI Monterrey en México, en L’Annexe en París y en Parsons School of Design en la ciudad de Nueva York. Su trabajo ha sido exhibido en Brasil, Hong Kong, Francia, España, Estados Unidos y Puerto Rico. A mí me gustaría decir que su modo de resistir los límites que imponen las políticas del cuerpo y las reclusiones es formidable. En medio de la pandemia viajó a Egipto y a Perú. La isla es un lugar desde el que se planifican los vuelos. Los imaginarios y los reales. Aquí estamos.


