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El team Asere y el resurgir de la pelota en cuba

Tomado de www.cubadebate.cu

 

 Corresponsal de CLARIDAD

 La Habana, Cuba-Más de 15 años tuvieron que pasar e importantes cambios de estructura debieron ser implementados para que la fanaticada cubana pudiera volver a ver a su equipo nacional de béisbol alcanzar la semifinal de un Clásico Mundial de Béisbol (WBC, por sus siglas en inglés).

Después de años de encajar derrota tras derrota y fracaso tras fracaso en citas internacionales de ese deporte, el pasado 19 de marzo Cuba volvió a atizar la esperanza al discutir la semifinal del WBC ante Estados Unidos. Aunque el marcador final favoreció al equipo norteamericano (14-2), la hazaña de haber llegado hasta esa instancia volvió a colocar sobre el tapete la percepción de que el país caribeño sigue siendo una potencia en la pelota.

El equipo Cuba, la verdad sea dicha, llegó al quinto WBC con poco más que una esperanza de pasar de la primera ronda. Un sentimiento que muy pronto en el torneo pareció desvanecerse al tener que tragarse sendas derrotas en sus primeras dos salidas al terreno. Al fanático cubano -celoso de su béisbol cuando gana y verdugo de sus peloteros cuando pierde- poco le faltó para dejar de ver el Clásico.

 Tras hacer los ajustes necesarios, la novena cubana logró levantar cabeza, ganando el resto de sus partidos hasta alcanzar la fase semifinal, donde finalmente cayó ante el trabuco de los Estados Unidos, campeón defensor del WBC.

Su participación sobrecumplió las expectativas que se tenían sobre Cuba antes de la competencia. La inmensa mayoría de los pronósticos daban a Cuba con posibilidades solo de llegar a la segunda etapa, sin embargo, llegaron a la tercera”, explica a CLARIDAD Pavel Otero, periodista deportivo cubano.

Llegado a este punto, la actuación de los cubanos en el Clásico Mundial se hizo tema central de las discusiones entre familiares y vecinos en el país; en las calles de La Habana, por ejemplo, se hizo habitual escuchar a la gente comentar y analizar las posibilidades de la selección nacional de llegar a la final. Fiel a una tradición que hace mucho no se veía en el país, tanto cubanos como cubanas discutían las alineaciones, las jugadas, los errores y hasta le daban consejos a distancia a la dirección del equipo.

La euforia de volver a ver a Cuba ganar en un torneo de tal nivel se hizo viral y en las redes sociales alguien acuñó la etiqueta #TeamAsere con la que en adelante se le llamaría al equipo y que pronto pasó a estar en camisas, gorras y hasta tazas de café. Por un momento, el pueblo cubano parecía no pensar en otra cosa.

“El Team Asere, imagínate tú… El béisbol es el deporte cubano, [y esto] ha cogido hasta los que no son aficionados a la pelota. Yo, que soy aficionada a la pelota, pero no soy tan asidua, ayer no me perdí ese juego porque indiscutiblemente iba a ser un espectáculo”, dice Yudaimi Borges, fanática cubana.

Asegura además que “fue excepcional la participación de Cuba después de tantos años de quedar eliminado en los Clásicos” y destaca que “aunque no hayamos estado en la final, es un éxito, porque dentro de 20 equipos [quedamos] en el cuarto lugar”.

Otero coincide con la percepción generalizada al asegurar que “el equipo cubano avanzó hasta donde podía y regresar a estar entre los cuatro grandes me parece que es una fabulosa actuación”.

Por su parte, Alfredo Despaigne, capitán y cuarto bate del equipo de Cuba, considera que lo más importante de la participación del Team Asere ha sido la influencia que pueda tener en el despertar de la pelota en su país.

“Pienso que con este paso que dimos, el futuro del béisbol [cubano] sobrevivió un poco más. Estaba un poco apagado y con este empujón que dimos ahora en el Clásico pienso que va a mejorar y con la inserción de más peloteros de Grandes Ligas y otras ligas seguirá mejorando”, afirma el estelar pelotero en palabras a CLARIDAD.

Por primera vez en la historia, la selección de béisbol de Cuba contó con la presencia de jugadores de las Grandes Ligas (MLB) y de otros circuitos internacionales, una movida que para muchos –como deja entrever el propio Despaigne– tuvo gran significado en el resultado que se obtuvo en esta quinta edición del Clásico.

Esta decisión, sin embargo, no por necesaria es la solución final a los problemas que entraña aún el béisbol cubano. Cuba, que llegó a ser uno de los equipos más temidos de la pelota a nivel mundial, llevaba años sin poder dar una demostración sólida en ese deporte. Las razones son disímiles. Entre ellas, el aumento del nivel y calidad de juego de otros países, sumado a un goteo constante de jugadores cubanos que han abandonado en las últimas campañas la selección nacional con la intención de alcanzar las Grandes Ligas.

Ante este panorama, Pavel Otero reconoce que Cuba necesita seguir mejorando en su pelota nacional si quiere volver a la senda de la victoria a nivel internacional.

“Después de esta actuación, la pelota cubana tiene que continuar. Que estemos de nuevo entre los cuatro grandes en un Clásico Mundial no significa que hayamos resuelto todos los problemas”, admite.

Para el periodista deportivo está claro que “hay que seguir potenciando” el béisbol cubano desde la base, así como “seguir rescatando instalaciones, terrenos”. En definitiva, dice, “toda la pirámide beisbolera del país necesita seguirse potenciando […] y solo logrando eso es que vamos a ratificar que este cuarto lugar del Clásico no es una ilusión óptica ni una excepción, es realmente el lugar que le corresponde a Cuba”.

Por el momento, los cubanos, dentro y fuera y del país, en su mayoría, han celebrado la gesta del Team Asere y lo que supone para el béisbol en la isla. A su regreso al país, la novena cubana recibió una cálida bienvenida del pueblo cubano. Como en los mejores tiempos de la pelota, miles de cubanos y cubanas salieron a las principales calles de La Habana para saludar a su paso la caravana de los jugadores antes de su llegada a la Ciudad Deportiva donde fueron recibidos por más de 10,000 personas.

Con el buen sabor que dejó este Clásico para Cuba, el sentimiento es de seguir apostando al Béisbol, deporteademás catalogado Patrimonio Nacional en la mayor de las Antillas.

En palabras de Yoelkis Guibert miembro y pieza clave en las victorias de la selección: “Yo pienso que ahora el nivel de la pelota siga subiendo porque esto motiva a los niños y todas las categorías tendrán más deseo de jugar pelota y va a salir más talento”.

 

 

50ta años de la galería más antigua en Puerto Rico: Guatíbiri

 

Entrevista a su director y fundador: Rubén Darío Malavé

 

Especial para En Rojo

Isamar Kristina Ansalota: Muy buenos días nos encontramos en la galería Guatíbiri ubicada en Río Piedras, Puerto Rico y nos acompaña Rubén Malavé, su fundador, a quien le estaremos realizando una serie de preguntas acerca del proyecto galería Guatíbiri, ya que se aproxima la celebración del 50ta aniversario de la Galería y taller de enmarcación. ¿Rubén yo no sabía que tú eres Rubén Darío? ¡Me tomó eso por sorpresa! (risas)

Rubén Darío Malavé: Mira lo que pasa es que cuando yo era jovencito, me vacilaban en la escuela y me decían “Ah el poeta” entonces yo le escondí el “Darío” y nadie sabía que yo era Rubén Darío. ¿Pero creo que ahora me pega verdad? (risas)

IKA: Si, me estuvo curioso que tengas nombre de poeta. Esta chévere. ¿De qué parte de Puerto Rico eres Rubén?

RDM: Soy nacido, criado y embotellado en Yauco, Puerto Rico la capital Taína.

Súper. Oye Rubén tengo una serie de preguntas aquí, pero quería comenzar preguntándote ¿Cómo te vinculas con la disciplina de las artes plásticas y visuales?

Pues mira, yo tuve la dicha a mis 12 años de estudiar con Carlos Marichal, un baluarte, aunque no puertorriqueño, pero se convirtió puertorriqueño después y tuvo que ver con los artistas Carlos Raquel Rivera y Tufiño, entre otros. Entonces a los 12 años yo tenía ya unas nociones de lo que era el arte, además que cuando yo vivía en Nueva York, tendría como 18 años por ahí, pues, yo era un vagabundo de las galerías y los museos. Siempre estaba pululando por ahí, por ejemplo, el Guernica de Picasso yo iba a verlo casi todos los días y Los Girasoles de Van Gogh también, es decir estaba bien relacionado y cercano con el arte.

Que bien, desde joven ya tenías un interés y te llamaba el arte de alguna manera u otra.

¡Si! Además, yo siempre dibujaba en la escuela, tú sabes los dibujos que a veces se hacen en las pizarras, los maestros me enviaban a mi hacerlos y pues eso siempre estuvo ahí, pero la verdad lo mío era más el cine. Yo quería ser actor, para bien o para mal (jaja) eso fue una de las razones por las cuales me fui a vivir a Nueva York. Pero yo nunca había actuado ni en la escuela ni en ningún lugar. A mí me fascinaba el cine y para aquellos tiempos era Marlon Brando y Paul Newman, entonces yo iba al cine todos los días con mi abuela. Y crecí en el cine. De lo más que sé es de cine.

Entiendo entonces el cine también fue un estímulo inicial para acercarte al arte.

¡Si! y la música, porque mi tío desde que se levantaba ponía el radio con música y la vitrola que él tenía, así que yo crecí con la música también, además tuve la oportunidad de ser productor de conciertos en la universidad de Puerto Rico y lo hice por 14 años y luego en Cuba. Yo era el que traía los artistas de Cuba para acá y viceversa, fue una experiencia bien linda, lo hacíamos de corte cultural, porque yo nunca he sido amante del dinero, son otras cosas las que me dan satisfacción. Así que estuve 14 años haciendo producciones en actividades culturales en la Universidad de Puerto Rico. Le dimos lustro a la universidad con esas cosas que hacíamos.

Que bien. Esto a manera de un resumen de tu “background” porque imagino que debe haber muchas más historias ahí de tu trayectoria. Pero entonces ¿Cómo nace la galería Guatíbiri? ¿Y por qué en Río Piedras?

Bueno es que para ese tiempo todas las galerías estaban ubicadas en Viejo San Juan y en el Condado, entonces era como de “élite” y yo como que no soy mucho de élite y decía si el arte lo hace la clase media para abajo porque no se lo devolvemos a ellos mismos. Entonces yo quería hacer esta galería de manera que estuviera a servicio del pueblo. Yo nunca he cobrado comisión y las personas me preguntan cómo una galería que no cobra comisión se sostiene. Y yo les explico que la entrada de nosotros siempre es y ha sido a través de la enmarcación.

Y a manera de explicación para las personas que nos leen; Rubén a las y los artistas que vienen a exponer nunca les ha cobrado comisión y esa dinámica es parte de su propuesta en su proyecto con Guatíbiri y también lo que lo distingue de muchas otras galerías en Puerto Rico.

Sí, yo sostengo la galería es decir la renta, el agua y la luz a través de los marcos.

¿Entonces siempre lo pensaste como galería? ¿O la idea del taller de enmarcación también estaba? Porque son dos cosas distintas que a la vez convergen y se complementan una de otra.

Si, pues mira es que yo tenía un gran amigo, Miguel Fronteras, que me decía “Rubén si pones un taller de enmarcación eventualmente tú vas a vivir del taller de enmarcación” y santas palabras, desde ese entonces he vivido del taller de enmarcación. Y es que yo no puedo vivir del trabajo de los demás ni de lo que hace otra persona, por eso es por lo que yo no cobro comisión.

Entiendo. Entonces tú un día andabas por Río Piedras, viste este espacio…¿Cómo fue que llegaste acá?

Si, yo estaba pasando por aquí en Río Piedras y de pronto alguien me dijo que este lugar estaba abandonado hacia como 8 años porque el dueño había fenecido, entonces tuve la oportunidad de hablar con la viuda y ella me dijo para entrar a ver el espacio. Luego yo entré, vi las posibilidades porque esto era un apartamento de 5 cuartos, pude escudriñar e imaginar a través del lío que había aquí y vi que habían posibilidades de montar una galería si tumbaba alguna pared, entre otras cosas, así lo convertí en este espacio.

Un espacio que de alguna forma se ha hecho grande.

Si porque también era un hogar y todavía se siente como un hogar. Era un espacio familiar y la gente se siente bien estando aquí y yo pues les dejo que se sientan bien. No es un espacio impersonal es un espacio personal.

Interior de la Galería. Fotos por Alina Luciano/CLARIDAD

Si eso esta bueno que se mencione, porque se siente en esta galería que a pesar de que en términos de espacio es “pequeña” en realidad cuando entras se siente grande y ahí está la magia del espacio, de la energía también de como uno lo va construyendo.

Si, Antonio Martorell el artista, desde el principio me decía que esto era una galería “sabrosa” que el entraba y sentía una galería sabrosa.

Esta linda esa palabra para describirla y coincido con él. Y hablando de Martorell, sé que has tenido una relación con muchos artistas a través de este proyecto y no solo artistas experimentados y con trayectoria como Martorell, por ejemplo, si no también has ayudado a los jóvenes y los que están comenzando su camino en el arte. ¿Cómo se da esa relación tuya con los artistas?

Si son muchísimos artistas que han pasado por aquí. A mí me interesa más que todo las relaciones humanas, más que la cuestión del dinero. Mi mayor satisfacción es tener muchas amistades, porque les hago como parte de mi familia a todo el que pasa por aquí, pues entramos en esa relación de alguna forma íntima. Entonces desde el principio fue como desde la gestoría, y yo siempre les he dado la confianza de cuando tengan problemas, si necesitan algún consejo, lo que sea estoy yo a su disposición y a partir de eso se ha formado una gran familia. Muchos están aquí otros ya han fenecido, pero se ha formado una gran familia y a eso yo le llamo la familia Guatíbiri y pues eso se siente, ¿Tú lo sientes verdad?

¡Claro que sí! Definitivo

Pues para mí esa es la magia de Guatíbiri.

Que lindo escuchar eso y viene a mi mente que aparte del trabajo de la galería con el arte visual y el trabajo de enmarcación, Rubén también ha hecho un trabajo de gestión cultural porque aquí en Guatíbiri hemos venido a actividades culturales, donde se crea como tú dices una comunidad, se exponen las obras y se conocen los artistas unos con otros.

Sí, Guatíbiri no es una galería comercial, aquí yo he hecho muchas cosas que no solo son exposiciones. Por ejemplo, cuando hicimos el homenaje a Francisco Matos Paoli el poeta puertorriqueño que fue nominado para premio Nobel de literatura, aquí hasta cerramos la calle. Hicimos una actividad diferente, es decir que aquí hemos hecho cosas que se salen de una mera exposición de arte, como lo que tú también hiciste aquí que fue una instalación y performance, tú sabes son cosas que son combinaciones y yo dejo que las y los artistas se expresen, no me meto en eso, que cada cual haga lo que quiera y eso le da una libertad pues aquí se pueden hacer actividades que no solo son la cosa comercial de vender las obras si no de expresarse de otras maneras.

Si, tal cual. Entonces Rubén también quería preguntar a partir de esto ¿Cómo crees que has podido aportar desde tu trinchera al movimiento independista del País?

Si como no, yo siempre he cooperado con eso, con el periódico CLARIDAD también siempre por años, sin buscar el lucro de ninguna forma, yo si soy independentista, crecí en una familia de estadistas, pero yo siempre he sido independentista. Antes era más activo, ahora estoy un poco más pasivo pero ese ideal siempre lo llevo en mi mente y corazón, así que en lo que yo siempre haya podido contribuir ha sido desde esta trinchera.

¿Oye Rubén y tú eres el galerista más viejo en Puerto Rico?

 ¡Ay no me dijo viejo! (risas)

Bueno…El más veterano digamos mejor.

Si yo creo que sí, ¡imagínate 50 años! En 50 años yo he visto muchas galerías abrir y cerrar y nosotros seguimos aquí dando la batalla, porque tú sabes por los embates que ha pasado Río Piedras y el país en general, la pandemia, los huracanes, y no ha sido fácil subsistir a todos esos embates de la vida. Pero aquí esta Guatíbiri todavía en pie y es por la SOLIDARIDAD del público que me apoya, porque yo dirijo a Guatíbiri, soy el director, pero esto se debe a mucha gente que te repito, algunos están presentes y otros ya no están, están en otro plano, pero son muchas las personas que han contribuido a que Guatíbiri todavía este en pie y se los agradezco infinitamente, Guatíbiri se les debe a ellos, yo la dirijo, pero ellos son los Guatíbiri.

Sí y añado a eso, las estudiantes y quienes llevamos tiempo residiendo en Río Piedras sabemos por todas las que ha pasado esto aquí y yo diría que también desde ese contexto ver que esta galería siempre está ahí, es como un pulmón en Rio Piedras, casi como ese rayito de luz en la oscuridad, porque una camina y ve el deterioro con el tiempo, pero esta galería siempre abre, dentro de todas las altas y bajas que ha habido en Río Piedras.

Si eso es la consistencia. Y mucha gente admira Guatíbiri por eso mismo que tú estás diciendo. Pero emmm, jum… No ha sido fácil tú sabes, yo he tenido que fajarme. Hay veces que económicamente el dinero no ha entrado y yo he tenido que hacer malabares. Pero entonces esa es como mi aventura y yo siempre tengo consiente que eso me fortalece, me da animo me da brío, me REJUVENECE.  ¿Entiendes? Esa lucha de mantener a Guatíbiri. Y espero que estemos 50 años más aunque yo no esté, porque algún día me iré pa’ otro plano y yo espero que este proyecto lo sigan todos estos individuos que hemos criado aquí, que puedan seguir con este proyecto y que no se vaya conmigo.

Así será Rubén. Y háblame de los 50 años que se van a celebrar, ¿En qué fecha es la actividad?

Si, el 50 aniversario será el jueves 23 de marzo 2023 de 5pm a 10pm. Vamos a tener el placer de tener al grupo Plenarium de plena, Majestad Negra de bomba y de rumba a Yuba Iré. Vamos a realizar la actividad al frente de la galería, vamos a cerrar este previo de la calle para albergar a toda la gente que viene, que yo creo que va a venir mucha gente. Así es que todos serán bienvenidos y que sepan que Guatíbiri es de ustedes no mío.

Y aquí estaremos para celebrar esos 50 años que en definitiva no son cualquier cosa. Gracias Rubén, para mi es un honor poder entablar y tener esta conversación contigo pues respeto y admiro mucho, tanto a ti como a la galería Guatíbiri. Muchas gracias nuevamente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un boricua en Carnegie Hall

 

 

Especial para En Rojo

 

En sus memorias, libro que cada día confirma más y más su apropiado subtítulo – “una contribución a la historia de la comunidad puertorriqueña en Nueva York” –, Bernardo Vega apunta cómo los emigrantes puertorriqueños a esa ciudad, desde principios del siglo XX, fundaban organizaciones culturales y auspiciaban actividades artísticas – recitales, conciertos, representaciones teatrales – para, a principio, afincar su identidad cultural y, más tarde, para defenderse de los ataques políticos que se incrementaron tras la emigración masiva que se dio a partir del final de la Segunda Guerra Mundial.  El gobierno, que fomentó esa emigración como forma de solucionar los problemas económicos de la Isla, y otras organizaciones se dieron cuenta que algo debían hacer para apoyar a esos emigrantes que ya habían pasado “from colonia to community”, como reza el subtítulo de otro imprescindible libro, el de Virginia Sánchez Korrol, historiadora de esa comunidad.  Por ello no sorprende que el 25 de abril de 1948 el periódico El Mundo auspiciara una función musical en Carnegie Hall en la que participaron figuras de relevancia en el mundo artístico de la Isla.  En esta famosa sala de conciertos neoyorquina ese día se presentaron cultivadores puertorriqueños de música clásica y también, aunque en mucha menor escala, músicos que cultivaban géneros populares.

Reconstruyo el programa de esa velada partiendo de dos fuentes: una reseña del acto que apareció en The New York Times el día siguiente (26 de abril de 1948, p 27, firmada con las iniciales R.P.) y una nota más extensa escrita meses después por Luisa Quintero y publicada en una revista neoyorquina de enfoque hispanoamericano (“Son de Puerto Rico”, Norte: Revista Continental, septiembre de 1948, pp. 30-31).  Ambos textos están marcados por los prejuicios de sus respectivos autores.  La reseña del Times está teñida por condescendencia y paternalismo.  El autor de la misma se sorprende que una isla tan pequeña tenga tanto talento y que su música popular haya influido al jazz estadounidense.  Pero no deja de rebajar los éritos del evento por lo que llama la exuberancia latinoamericana que halla en ciertas presentaciones.  Luisa Quintero, en cambio, se desvive en elogios por la función.  Con un gesto que no deja de evidenciar la mentalidad colonial de ambos, Quintero apunta que “[e]l Comisionado Residente de Puerto Rico en Washington, Dr. Antonio Fernós Isern, solicitó la inserción en las Actas del Congreso del juicio crítico del New York Times”.  Tanto la reseña del periódico, como la nota de la revista hispana, como el gesto del político muñocista denotan claramente la actitud colonialista.

Pero mientras que el crítico del Times sólo le presta atención a los intérpretes de música clásica que participaron en el evento – José María Sanromá, los Hermanos Figueroa, Rina de Toledo, Graciela Rivera – Quintero, por suerte, nos ofrece un comentario más amplio y menciona a todos los artistas que participaron en el mismo.  Apunta, por ello, la actuación de Noro Morales y de la cantante Rosita Ríos, los representantes de la música popular en el programa.  Ambos comentaristas destacan la presencia de José Ferrer, actor ya muy destacado en los Estados Unidos.  Ferrer abrió el acto con una presentación general del programa en inglés y en español y presentó al maestro de ceremonias de la actividad, un joven estudiante puertorriqueño de artes dramáticas de la Universidad de Columbia, Eugenio Iglesias.

En su nota Quintero apunta que “Iglesias hizo las presentaciones de los demás artistas y en uno de los intermedios recitó con brío y buen gusto la composición negroide “Majestad negra”, del poeta puertorriqueño Luis Palés Matos”.  ¿Sería esa declamación la que llevó al crítico del Times a hablar del los toques de exuberancia latinoamericana?  Las palabras de Quintero también parecen indicar que la declamación de Iglesias en un intermedio no estaba programada.

Lo que sí sabemos es que casi un año después del evento auspiciado por El Mundo este mismo joven estudiante puertorriqueño de artes dramáticas en Columbia University a quien, según Quintero, Ferrer le “pronosticó un brillante porvenir en el teatro”, alquiló la sala de Carnegie Hall y produjo su propio recital de poesía hispánica.  Ni el crítico del Times ni la comentarista de la revista Norte reseñaron este acto que quedó olvidado por años, probablemente hasta ahora mismo.  Mis fuentes para comentar este segundo evento en Carnegie Hall son el programa del mismo y conversaciones que tuve con Iglesias hace años.  Creo que vale la pena comentar el evento porque ayuda a iluminar los esfuerzos de los puertorriqueños en Nueva York por dar a conocer su cultura y también ayuda a apuntar la labor de Iglesias, un actor menor en Hollywood, pero figura que hay que colocar en el desarrollo de contribución boricua al llamado cine latino en los Estados Unidos.

Un somero cotejo en el Internet nos provee los datos esenciales sobre la carrera de Iglesias en Hollywood y en la televisión estadounidense.  Desempeñó papeles secundarios en el cine; probablemente su mayor logro fue su participación en “The Brave Bulls” (1951), filme que no ha tenido gran trascendencia.  También trabajó en películas de vaquero y en series de acción para la televisión, como “Los intocables”.  En una entrevista que le hizo Miluka Rivera (El Nuevo Día, 7 de enero de 2001), Iglesias mismo hace un recuento de su carrera, pero no menciona el recital en Carnegie Hall.  Hay que apuntar que los estudiosos de la presencia de los latinos en el cine y la televisión estadounidense ignoran su carrera.  Por ejemplo, su nombre no aparece en Hispanic Hollywood… (1993) de George Hadley-García, ni en Latino images in film… (2002) de Charles Ramírez Berg ni en Latina/o stars in US eyes… (2009) de  Mary C. Beltrán.  Rescatar su labor, por menor que sea, es tarea por hacer.

Pero su carrera le produjo a Iglesias ingresos para invertir en bienes raíces, para comprar una gran casa en Hollywood y para amasar una muy amplia colección de arte europeo, particularmente de pintura académica francesa del siglo XIX.  Su interés en pintura es hoy redimible sólo si se ve desde la perspectiva historicista o desde la estética camp.  Pero no creo que su gusto por esta pintura de corte conservador estuviera marcado por esas líneas estéticas.

Pero en el momento no quiero hablar del actor ni del coleccionista de arte; quiero prestarle atención a ese recital que organizó el 6 de marzo de 1949.  No me cabe duda de que el joven actor, entusiasmado por el éxito de la función en Carnegie Hall auspiciada por el periódico puertorriqueño en la que tuvo una participación menor, decidió organizar su propio recital de poesía.

Esta función de 1949 constaba de dos partes.  La primera estaba compuesta por la declamación de poemas de Guillermo Valencia, de García Lorca, de José María Pemán y de José Antonio Dávila.  La segunda, por poemas de un poeta español hoy casi olvidado, imitador de Darío y más tarde asociado al franquismo, Emilio Carrere, y otros de Nicolás Guillén y Palés Matos.  Tanto en la primera como en la segunda parte hubo intermedios musicales por L. Burdge, tenor lírico, acompañado por Grace Webb al piano.  Los poemas de Lorca y Palés salvan al declamador de caer en un gusto plenamente cursi.  Estos poetas eran privilegiados por los declamadores del momento.  Recordemos que la declamación era un arte muy popular por esos años.  Recordemos también la inmensa popularidad de la argentina Berta Singerman y de la cubana Eusebia Cosme. Existen fotos de Iglesias con Cosme.  Todo esto sirve para confirmar el interés de estos declamadores por la poesía negrista.  De la misma forma la selección para el recital de varios poemas de Lorca y uno de Pemán, poeta también asociado al franquismo, evidencian el interés de Iglesias por la poesía de temas andaluces, poemas que no dejan de tener contacto con los de temática negroide.  El programa cabe perfectamente bien en el contexto de los gustos del momento cuando eran muy populares los declamadores, especialmente las declamadoras, que recitaban poemas en los que predominaba el ritmo y el folklorismo.  Pero no deja de sorprender la inclusión en el recital de Iglesias de dos poetas asociados a la derecha española de la post guerra, Carrere y Pemán, poetas casi olvidados hoy.

Ese recital en Carnegie Hall el 6 de marzo de 1949 no tuvo trascendencia inmediata, pero se puede ver como una pieza más en el complejo rompecabezas de la historia de la presencia puertorriqueña en Nueva York en la década de 1940.  No deja de sorprender que este joven actor pudiera llevar a cabo sólo por su voluntad y su esfuerzo ese recital con el que ilustra ciertos gustos poéticos imperantes en el momento y también una ambigüedad política donde se mezcla a Lorca con Pemán y a Palés con Carrere.

Pero el recital, bien visto, tiene cierta trascendencia y en el mismo se pueden ver antecedentes de lo que décadas más tarde pasará entre los puertorriqueños en los Estados Unidos.  Aunque muy lejos estamos de los recitales callejeros que los poetas neorricans practican desde la década de 1970, no deja de poder verse una conexión entre esos tan disímiles recitales ya que ambos evidencian un marcado gusto por la declamación dramática y por la poesía en la que domina la oralidad.  Un declamador se alberga en Carnegie Hall, templo musical de la clase poderosa, y presenta una mescolanza estética y política, mientras otros declaman en la calle para el pueblo sus propios poemas de corte progresista, estético y político.  Pero en el fondo ambos ven en la poesía una forma de redención.

Quizás este recital de 1949 en Carnegie Hall ayude a entender mejor el desarrollo de nuestra presencia en Nueva York.  Quizás ese recital, un aparente hecho pasajero y políticamente ambiguo, sí tuvo trascendencia.  Quizás, y sobre todo, este recital sea una pieza que ayude a entender la labor de Eugenio Iglesias (3 de diciembre de 1926 – 4 de febrero de 2023) al colocarlo en el contexto de un pequeño pero iluminador evento que refleja la historia de nuestra cultura, la de la Isla y la de la diáspora.

Vuela alto, hijo mío 

 

 

Ya no tienen en sus manos una manera 

de golpearnos más hondo… Hijo, te recordaremos 

minuto tras minuto en el resto de esta lucha
de todos nosotros, que será el resto de nuestras vidas.”

Juan Mari Brás

Hubiera sido  diferente

si yo hubiera estado a tu lado

cuando manejabas, solo, el auto de tu hermana

—-aquel miércoles infame

cuando fuiste a recoger a tu sobrino,

sin saber que sería tu último día.

Quizás no viste a alguien extraño

conduciendo detrás de ti,

tan solo el sol escondido entre las nubes.

Me pregunto si reconociste a

quienes te asaltaron y secuestraron,

a aquel supuesto amigo/quien disparó el arma

calibre 38

en tu inocente y fresca sien derecha,

alguien cuya salud mental se convirtió en

la baraja perfecta para un plan maestro.

 

Hubiera sido   diferente

si yo hubiera tomado tu mano

con mi brazo izquierdo

y abrazado fuerte       con mi otro brazo

para esconderte dentro de mi corazón

mi niño/mi hijo mayor en vida plena,

hubiera sido   diferente

si yo hubiera muerto             en tu lugar

exterminado por aquellos que orquestaron

un asesinato de odio

—-por nuestros ideales supremos.

 

Me pregunto cuántos vuelos

hubieras hecho a través de los cielos caribeños,

pues preferiste ser piloto

—-un cóndor en las alturas.

Desafiaste el reclutamiento forzoso de las
fuerzas armadas de Estados Unidos

para ir a matar vietnamitas

—-aquella atroz guerra.

Me pregunto a cuantas otras protestas
te hubieras sumado    para exigir justicia

—-paz y libertad

para nuestro bello archipiélago

—todavía colonizado por el imperio.

 

Todo ha cambiado para mí, hijo mío,

después de tu partida de este mundo

pero no hay espacio en mi ser para venganza.

 

Anoche mientras miraba la estrella más brillante

sentí tu último aliento en este plano,

tu espíritu elevado en el cosmos.

Tu martirio se ha transformado en heroísmo,

—en resistencia de nuestro pueblo boricua

—en lucha por una patria libre.

 

En este poema asumo la voz de un padre en el día del entierro de su hijo. Santiago (Chagui) Mari Pesquera fue asesinado el 24 de marzo de 1976 cuando tenía 23 años. Era el hijo mayor de Juan Mari Brás, el entonces líder del movimiento independentista y socialista en Puerto Rico. En ese momento, Mari Brás era candidato a la gobernación por el Partido Socialista Puertorriqueño.

Esta semana en la historia

 

23 de marzo de 1912

Nace criminal alemán-yanki

Von Braun ayudó a desarrollar cohetes para Hitler, a un costo humano de 20 mil personas, solamente en su construcción. Los EUA se lo llevaron para lo que luego fue la NASA, dijo: «Mi país ha perdido dos guerras mundiales, y esta vez quiero estar del lado de los ganadores».

23 de marzo de 1887

Los Compontes

Durante la segunda mitad del siglo 19 muchos puertorriqueños comenzaron a luchar por más libertades y mayor gobierno propio. El 23 de marzo de ese mismo año llegó el General Romualdo Palacios, gobernador conservador que persiguió, torturó y encarceló decenas de independentistas y autonomistas, por crímenes conocidos los Compontes. Diccionario Real Academia, acepción #9: «Cortar algún daño que se teme, acallando por cualquier medio a quien puede perjudicar con sus quejas o de otro modo.»

24 de marzo de 1976

Asesinan a Santiago «Chagui» Mari Pesquera

Joven independentista, hijo de Juan Mari Brás y de la profesora Paquita Pesquera Cantellops, es brutalmente asesinado en Río Piedras, en una conspiración que cuenta con la participación de elementos de la extrema derecha de Puerto Rico, del exilio cubano y del gobierno de los Estados Unidos. Los instigadores de ese asesinato han quedado impunes.

Henry Walter Coira Story, de 23 años, vecino de “Chagui”, es arrestado y acusado por dicho crimen. Luego de un cambio en su status de no procesable a procesable, es condenado a una sentencia de 25 años. Cumple 10 años y se traslada a vivir a Miami. La fiscal Crisanta Rodríguez declaró en un informe de 1984, que Henry Coira no pudo haber actuado sólo en este crimen.

24 de marzo de 1980

Derecha asesina a Oscar Arnulfo Romero

El arzobispo, que había sido de línea conservadora y fue modificando su posición frente a los abusos cometidos por la derecha en América Latina, el día antes se había atevido a predicar en contra los asesinatos políticos en El Salvador.

 25 de marzo de 1911

Incendio mata a 146 trabajadoras y trabajadores

Se incendió la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York. Un total de 123 mujeres y 23 hombres murieron. La mayoría eran jóvenes inmigrantes de entre 14 y 23 años. Según el informe de bomberos, una colilla mal apagada tirada en un cubo de restos de tela que no se había vaciado en dos meses fue el origen del incendio. Las trabajadoras y sus compañeros no pudieron escapar porque el patrono había cerrado todas las puertas de escaleras y de las salidas.

La conmemoración de este crimen inspiró al 8 de marzo.

26 de marzo de 1843

Rebelión de esclavos en Toa Baja

Un grupo de esclavos bozales de la nación Longobá, dirigido por un negro llamado Cornelio, huyen de una hacienda en Toa Baja y se dirigen a tomar el campanario para avisar a los demás esclavos del comienzo de la rebelión. La misma es dominada por las tropas españolas. Ocho (8) rebeldes son ejecutados públicamente.

26 de marzo de 2011

Costa Rica inaugura moderno estadio

Además de su modernidad, destaca porque a un costo de 111 millones de dólares EUA, fue completamente donado por la República Popular China

27 de marzo de 1886

Nace Juana Colón

Nace en una hacienda cafetalera del barrio Río Hondo de Comerío. Hija de exesclavos, vivió la discriminación. Se ganó la vida como lavandera y planchadora. Nunca pudo asistir a una escuela pero ello no impidió que creara una conciencia de clase que la llevó a defender a los trabajadores comerieños que, al igual que ella, vivían en la pobreza. Luchó junto a cientos de trabajadores del tabaco para conseguir salarios más justos y mejores condiciones de trabajo enfrentando, de manera militante, a los grandes emporios tabacaleros norteamericanos radicados en Comerío.

29 de marzo de 1976

Represión contra socialistas

Fueron arrestados y acusados Edwin Meléndez Vélez, Secretario de Asuntos Sindicales del Partido Socialista Puertorriqueño, Luis Medina Mercado, Elías Castro Ramos y Carmen Adelaida Acevedo Vicente. Esto por alegada violación a la Ley de Explosivos y le fijaron a cada uno fianzas de hasta $270,000.

29 de marzo de 1904

Nace Consuelo Lee Tapia

Fotógrafa, periodista, comunista, conoce en Nueva York a Juan Antonio Corretjer en Nueva York, y desde entonces sería su compañera de muchas luchas. En 1946 regresan a Puerto Rico y se dedican a trabajar por los derechos de las y los trabajadores y por la independencia de Puerto Rico.

Funda junto a Corretjer, en 1964, la Liga Socialista Puertorriqueña. Como muchos dirigentes de esta organización, ambos son arrestados en octubre de 1969 con el cargo de conspiración contra el gobierno de Estados Unidos. En el 1971 es condenada a cinco años de prisión pero se logra que sea excarcelada bajo fianza. En el 1973, publica su poemario “Con un hombro menos” y sufre un infarto.

Participó en la lucha por la excarcelación de los prisioneros políticos y de guerra puertorriqueños. Después de la muerte de Juan Antonio en el 1985, fue miembro fundadora de la Fundación Pro Museo Biblioteca Corretjer.

29 de marzo de 1951

Comunistas condenados a muerte

Julius Rosenberg y Ethel Greengrass fueron condenados a muerte en EUA por espiar para la URSS. Sin negar su rol de comunistas, las mentiras de su chota ayudaron a crear el ambiente que los llevaron a la ejecución, en especial en el caso de Ethel.

29 de marzo de 1973

Las últimas tropas estadounidenses abandonan Vietnam

Salen derrotadas las últimas tropas del ejército yanki de suelo vietnamita.

 

Fuentes utilizadas: https://www.hoyenlahistoria.com/, facebook.com/dariow.ortizseda, Calendario nuestros mártires, 2020; efemerides20.com, telesur.net, historia.nationalgeographic.com; canalhistoria.es/hoy-en-la-historia; Calendario 2022 Latinoamérica y El Caribe; y otros calendarios consultados por José M. Escoda. Masacre de Ponce, también ver: www.prtc.net/~jchevere.