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Siempre hemos estado en las calles

 

 

CLARIDAD

Félix Ojeda, quien ha dedicado gran parte de su vida a rescatar del olvido partes de nuestra historia, me comentaba un día que en Puerto Rico, contrario a otros países, no es común que se publiquen memorias políticas. Quienes participan de la vida pública de ordinario se van a la tumba sin contarnos sus experiencias. Esa omisión obliga a los historiadores a reconstruir eventos casi desde cero.

Cuando se habla de los elementos que conforman una nacionalidad, llevándola a diferenciarla de todas las otras, de ordinario se menciona la cultura, el idioma y los rasgos étnicos. Sin embargo, es su historia lo que realmente la hace única y, más importante aún, lo que permite que sus integrantes se perciban unidos, vinculados a un colectivo que tiene vida propia. Un grupo social sin historia carece de sentido y cualquier nacionalidad que no conozca y divulgue su pasado poco a poco se muere. Es ese conocimiento de las raíces lo que da sentido de pertenencia. De allí surge el orgullo de ser parte, el deseo de luchar para defenderla y la alegría de compartir con quienes son como nosotros.

Cuando me dispuse a escribir los relatos que recién se publicaron bajo el título “La generación que tomó las calles”, tenía muy presente tanto el comentario del querido amigo Félix Ojeda, como la reflexión que resumo en el párrafo anterior. No se trata de una autobiografía ni nada que se parezca, sino de un esfuerzo para ayudar a arrojar un poco de luz sobre un periodo importante de la historia puertorriqueña en la que tuve la oportunidad de participar.

Los relatos no se escribieron buscando dar lecciones a los jóvenes que participan en las luchas de ahora. No creo que las necesiten. Hace apenas cuatro años, en 2019, la juventud actual tomó las calles con tal fuerza que obligaron a un cambio de gobierno. No sólo lograron algo hasta entonces inédito, sino que, de paso, se convirtieron en ejemplo para el resto del mundo. No creo que quienes lograron tanto estén necesitados de lecciones.

Lo que sí es necesario es crear vínculos. Que quienes ahora luchan puedan sentirse enlazados con otros que también lucharon en el pasado, desarrollando plena conciencia de que se trata del camino. no siempre rectilíneo, de un mismo pueblo. Es la misma nacionalidad puertorriqueña la que tomó las calles en las décadas que se cuentan en mi libro y la que las volvió a tomar en 2019. Para percibir esa continuidad, tan necesaria en el devenir de todo pueblo, es importante conocer la historia. Ese conocimiento solidifica el sentido de pertenencia a un mismo colectivo social.

Tampoco creo que las luchas que dio mi generación juvenil tengan algún sello de especialidad porque desde que se fraguó la nacionalidad puertorriqueña no hemos parado de luchar. Como en todo país, unos periodos han sido más intensos que otros, pero la continuidad ha sido la norma. Por ejemplo, en las décadas del ’20 y el ’30 del siglo XX se desarrolló una de las luchas más importantes de nuestra historia, que logró derrotar la política de “americanización” impuesta por Estados Unidos desde su primera administración colonial. La patria que hoy tenemos y la nacionalidad de la que nos sentimos parte, en buena medida se la debemos a los estudiantes y maestros que defendieron nuestro vernáculo e impulsaron nuestra cultura en aquellos años difíciles y a los que, convocados por Pedro Albizu Campos, desafiaron la represión. De igual forma, los que en 1950 llegaron a la inmolación, dado un ejemplo de valor y sacrificio, inspiraron a los que salimos a las calles una década después.

En el campo puramente estudiantil, la lucha de la década del ’60 por la reforma universitaria y el contra el militarismo en los campus se vincula directamente a la que se dio a finales de la década del ’40, que desembocó en la huelga de 1948. Los dirigentes de aquel conflicto terminaron expulsados de la universidad, obligados a rehacer sus vidas en la calle. Lo mismo nos ocurrió a quienes levantamos la antorcha 20 años después, como se cuenta en mi libro. El principal dirigente estudiantil del ’48, Juan Mari Brás, cumpliría luego funciones de defensor y mentor de quienes siguieron su ejemplo.

Como vemos, nuestro pueblo nunca ha parado de luchar y resulta importante y necesario que eso se conozca, como me recordaba hace algunos años el querido amigo Félix Ojeda. Quienes todavía podemos, tenemos la obligación de atender su llamado para que la lucha constante de nuestra nacionalidad siga reproduciéndose. Lo que somos y lo que seremos es resultado del esfuerzo de todos y todas, y es responsabilidad de cada cual contar lo que le toca.

El libro La generación que tomo las calles esta disponible en la CLARITIENDA.

Para entender los medios de comunicación en Puerto Rico

 

Conversación con el doctor Federico Subervi Vélez

ccotto@claridadpuertorico.com

No importa el tiempo que haya pasado desde el invento de la imprenta y la publicación de las primeras páginas, el periodismo es una actividad política. Querer pretender lo contrario y ufanarse de ser objetivos e imparciales es una mentira que nadie ya cree o debería creer. En el caso de nuestro país, la actualidad de la naturaleza política del periodismo ha sido recogida en el libro Para Entender los Medios de Comunicación de Puerto Rico; Periodismo en Entornos Coloniales y en Tiempos de Crisis, una investigación realizada por el profesor Federico Subervi Vélez,  la colega Sandra Rodríguez Cotto y el doctor Jairo Lugo-Ocando.

El libro es el resultado de una investigación en la cual se  documenta el impacto de los medios de comunicación y el colonialismo, mediante una diversidad de fuentes, estudios, literatura y las opiniones de 60 periodistas destacados de la isla. Estudian además, las nuevas tecnologías, los retos que enfrentan los medios noticiosos, sus profesionales y la educación periodística de Puerto Rico. Siendo parte de la profesión activa en nuestro país, la lectura de este libro nos hace aun mucho más conscientes de la realidad, de la dinámica política, económica y social del escenario en que desempeñamos nuestra profesión.

En un compartir de impresiones sobre el libro con el doctor  Subervi Vélez, este nos indica que uno de los hallazgos que más le sorprendió tiene que ver con los resultados de la consulta a los periodistas (Capítulo 5) sobre su propio futuro. Aun con las dificultades y la precariedad que enfrentan, la mayoría se ve en el futuro trabajando en el oficio aunque no sea en el medio en que estaba en ese momento.  “Eso es una dedicación al periodismo verdadero porque están batallando. Menos de la mayoría a pesar de los retos dice que continuará, no quiere decir que no haya gente que diga aquí no me quedo”.

Esa dedicación se refleja, por ejemplo, en México y en tanto países donde hay represión contra periodistas, en que todavía siguen batallando. Es un indicio de la dedicación que tienen esas personas en todo el mundo para dar a conocer la verdad, contra viento y marea, de los gobiernos opresores.

El doctor Subervi Vélez, quien es miembro asesor del Programa de Estudios de América Latina, el Caribe e Iberoamérica de la Universidad de Wisconsin-Madison, cree en el postulado de que el  periodismo es una actividad política y que que ese  reconocimiento se ha perdido en las facultades de comunicaciones y no se enfoca en ello. Como profesor dice que esa es una  realidad porque las escuelas no hacen el énfasis en la vinculación de los sectores, estructuras económicas y políticas, las cuales  incluyen al gobierno. Todas  se enfocan en cómo se ejerce el periodismo. El capítulo 6 del libro aborda este aspecto.

“No es que los que están en los sectores económicos, las empresas, dicen qué se dice y qué no se dice, al igual que los políticos. Es que se da el entendimiento de que para recibir los favores de los sectores económicos y los sectores políticos, los jefes, dueños, se autocensuran, no los periodistas. Los dueños son los responsables. Ese es el problema principal del periodismo en Puerto Rico y en muchas partes del mundo”.

Le preocupa que eso no se presenta, discute ni se le da énfasis en la educación periodística de modo que los periodistas se puedan sobreponer a esa barrera y que el pueblo esté bien informado. Explica, y coincidimos en su apreciación, que el caso de Sixto George es un buen ejemplo de eso. Comentamos que este caso es todo un buen episodio para un libro por sí solo, siempre que incluya el análisis de contenido. En el capítulo 7 del libro se perfila la necesidad de que se  haga ese tipo de análisis de los medios en el país.

También comentamos sobre lo que refleja el periodismo de la sociedad, en particular la vigencia de la teoría de la agenda setting, que es la determinación por los medios de lo que es de interés informativo y cuánto tiempo se  le asigna.  Hay necesidad de que la gente estudie, entienda y conozca quiénes establecen las agendas de los medios y cuáles son los intereses económicos que a través de los entes políticos directa e indirectamente establecen las leyes y pautas para beneficiar a esos grupos e intereses económicos.

Conversando un poco fuera del texto, sobre la  nueva tecnología que permite que haya más medios independientes gestionados por jóvenes que  de alguna manera están  influenciando en el periodismo, el doctor Subervi Vélez  considera que una de las razones por las cuales muchos jóvenes han abandonado muchos de los medios tradicionales es porque perciben que los temas abordados en muchos de estos no son relevantes para ellos. Entonces buscan en las redes lo que perciben es más relevante. Los influencers y los pódcast  facilitan que puedan ver los temas que les interesan, y cuando quieran, con una  perspectiva más panorámica, por eso es que su libro señala la necesidad de que haya una capacitación de lectura crítica.De hecho, es una de las recomendaciones del libro: “Eso hay que tratar de implementarlo en los círculos que sea posible”.

Sobre la necesidad de una capacidad de lectura critica llamó la atención al surgimiento de la llamada “inteligencia artificial”, la cual dijo está teniendo un impacto enorme, en qué se presenta, qué no se presenta y cómo se presenta en los medios de comunicación. Advirtió sobre el peligro de manipulación que facilita esta inteligencia artificial para aquellos que ostenta intereses económicos, políticos, el autoritarismo, intereses extranjeros. “Pueden cambiar el rumbo de una sociedad, de un país, de la humanidad si no estamos pendiente a eso nos va a pasar una aplanadora por encima a las millas, así de contundente va a ser el impacto de la inteligencia artificial en la creación de todo tipo de noticias. Tenemos que estar conscientes de ese proceso para que no nos afecte”.

 

El libro; Para Entender los Medios de Comunicación en Puerto Rico; Periodismo en Entornos Coloniales y en Tiempos de Crisis será presentado en el recinto de Humacao de la UPR el 21 de marzo, en Cayey el 24 de marzo, y en la Universidad del  Sagrado Corazón el 27 de marzo.

 

 

 

 

Las estrellas aconsejan, pero no obligan

 

 Especial para CLARIDAD

A principios de febrero había aprovechado la oferta de preventa de un libro. A mitad del mes llegó y dio comienzo esta columna. En su portada, un avestruz algo flaquito hinca su cabeza en la tierra y debajo se lee un título: Ignorance (en letras gruesas), a global history.

El autor de esta historia global de la ignorancia, Peter Burke, quien antes ha estudiado a profundidad la historia social del conocimiento, evoca innumerables filósofos, pensadores y artistas que se han referido a la “ignorancia” desde las más diversas perspectivas. Menciona, por ejemplo, a Pedro Calderón de la Barca y “La vida es sueño”. Cita, claro está, a Socrates, Confusio, Zhuangzi, Descartes… Y luego también las tradiciones filosóficas griegas y romanas, las huellas del protestantismo y el catolicismo, además de frases y hechos históricos considerados de alcance mundial. De golpe, como un rayo, me acuerdo de varios refranes o frases de uso muy popular en Puerto Rico que operan en ese terreno filosófico. Echo de menos que no citara alguno.

“La ignorancia es atrevida” o “Te conozco bacalao aunque vengas disfrazado” pertenecen a un maravilloso conjunto de refranes que aluden a los dilemas que plantean la ignorancia y el conocimiento. Refranes o frases que vemos o escuchamos en múltiples contextos: culturales, sociales, políticos, económicos, deportivos, juveniles, románticos, matrimoniales, deportivos, religiosos, agrícolas, laborales, científicos, académicos o personales.

Los refranes son un lugar donde la imaginación, la sentencia o la moraleja aparecen con cierta gracia o picardía. Pueden ser vulgares, machistas, clasistas, pero también de buen gusto, precisos, provocadores y hasta de un brillo y una profundidad sorprendentes.

En varios de mis cursos en la Universidad de Puerto Rico incluí un libro maravilloso de Wenceslao Serra Deliz, El refranero puertorriqueño: historia e ideología, publicado por el valiosísimo centro cultural Casa Paoli, el Centro de Investigaciones Folklóricas de Puerto Rico y Publicaciones Gaviota. Discutimos dos ensayos: “El prejuicio racial en el refranero puertorriqueño” y “La construcción social de la imagen de la mujer en el refranero puertorriqueño”. Si se quiere explorar la violencia y las formas terribles que asume la tradición oral y escrita en estas dos dimensiones tan trascendentales de la vida puertorriqueña, las dos lecturas son importantes. Para mi sorpresa he podido corroborar que militantes actuales del feminismo y los derechos humanos no conocen ni uno ni otro. (La primera edición es del 2002).

En cualquier caso, el libro de Burke pone el dedo sobre un asunto que la esposa del alcalde de Ponce ha puesto sobre el tapete en estos días. Este episodio local, digámoslo claro, revela solo parte de la profunda y compleja historia que hay detrás de la “ignorancia”, como bien señala nuestra querida Wilda Rodríguez en una columna reciente. Burke por su parte ha identificado unas 57 variantes de la “ignorancia” que van desde el conocimiento que se niega a propósito al total desplante de la verdad como son los fakenews, pasando por los estados propios de la escasez o falta de información hasta la falta de voluntad para conocer.

De políticas públicas silenciadoras, “ignorancia organizacional” o “ignorancia fabricada”, dos de las 57 variantes que identifica Burke, hemos visto bastante en Puerto Rico. Vengo de una generación que dio varias batallas en ese terreno del “conocimiento”. Lo propio hicieron otras tomándose muchos más riesgos que nosotros. De la mía recuerdo las jornadas destinadas a promover la historia de la lucha independencia de Puerto Rico y sucesos de gran significación clausurados por el sistema educativo colonial. Organizamos conferencias y charlas sobre la Masacre de Ponce, la lucha obrera y sindical, el Grito de Lares y contra el militarismo. También sobre Pedro Albizu Campos, Betances y los presos políticos nacionalistas encarcelados en Estados Unidos.

La Federación Estudiantil Pro Independencia (FEPI) llegó a tener unos cuarenta a cincuenta capítulos por todo Puerto Rico en la década de 1970. Y desde allí se organizaban estas actividades con nosotros mismos como ponentes o con la ayuda de intelectuales de primer orden como Isabel Gutiérrez del Arroyo, Loida Figueroa, Manuel Maldonado Denis, Félix Ojeda, Alberto Márquez y Juan Mari Bras, y en muchos otros casos, con líderes sindicales como Pedro Grant o dirigentes jóvenes del entonces vibrante Partido Socialista Puertorriqueño. De seguro teníamos igual número de infiltrados por la Policía, razón por la cual esta historia que cuento ha quedado bien documentada.

Es una pena que el distinguido historiador y académico británico no haya aterrizado en Puerto Rico donde hubiera encontrado una buena fuente de información y casos ejemplares. Tomo de ejemplo los refranes que podrían resultar relevantes al tema de la ignorancia y el conocimiento con el permiso, claro está, de los investigadores serios del tema. Mi intención aquí no es decir la última palabra, sino más bien compartir la dicha que produce reconocer la sabiduría que encierran esas formulaciones, esos chispazos de inteligencia y picardía, frases y refranes de uso común tanto en Puerto Rico como en el conjunto de su experiencia cultural, la diáspora incluida.

La lista que compuse es producto de la memoria, una hojeada al libro Los refranes más usados en Puerto Rico, de María Elisa Díaz Rivera, algunas consultas al Diccionario de Gabriel Vicente Maura y un par de correos que intercambié con algunos amigos. Los agrupo en tres grandes categorías que se acercan al sentido que sugiere cada refrán.

Déjese llevar primero por la imaginación. Luego, si corresponde, adéntrese a sus posibles profundidades. Estoy seguro de que el académico británico especialista en la “ignorancia” los echaría de menos, aunque justo es concluir que el libro de Peter Burke debería ser lectura obligada pues nos alerta de cómo en la historia de la humanidad se arrastran decenas de mecanismos y trampas que obstaculizan su vuelo emancipador hacia la igualdad, la libertad y la justicia social.

Donde la “ignorancia” opera directa o indirectamente:

 La ignorancia es atrevida.

Corazón que no ve, corazón que no siente.

A caballo regalado no se le mira el colmillo.

Cuando el río suena es que agua trae.

Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

Sacar los trapitos al sol.

No tires piedras si tienes techo de cristal.

Un ciego guiando a otro ciego.

Alábate pollo que mañana te guisan.

Se cree la última Coca Cola del desierto.

Los que van al grano del “saber” o el “conocimiento”:

El que sabe sabe.

Más sabe el diablo por viejo que por diablo.

Nadie aprende por cabeza ajena.

El mono sabe el palo que trepa.

Te conozco bacalao aunque vengas disfrazao.

Más vale maña que fuerza.

El jíbaro es cosa mala.

Dime con quien andas y te diré quién eres.

Camarón que se duerme se lo lleva la corriente.

Yo sé de la pata que cojea.

Cuando tu ibas, yo venía.

No cambies chinas por botellas / No cambies oro por cobre.

Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

Dime de qué presumes y te diré de lo que careces.

Más claro no canta un gallo.

 La fiebre no está en la sábana.

Quien más mira, menos ve.

El que escarba yaguas viejas, siempre encuentra cucarachas.

De la boca de los niños se oye la verdad.

No dejes camino por vereda.

 Los pájaros les tiran a las escopetas.

Probando es como se guisa.

Lo que bien se aprende nunca se olvida.

La verdad, aunque severa, es amiga verdadera.

El hábito no hace al monje pero lo distingue.

Nadie sabe pa quien trabaja.

Zapatero a su zapato y carpintero a su madera.

No juzgues un libro por su portada.

Pájaro viejo no entra en jaula.

Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la menea.

Las estrellas aconsejan pero no obligan.

Hay que estirar el pie hasta donde llegue la sábana.

Sobre gustos no hay nada escrito.

La curiosidad mató al gato.

Según es el pájaro, así es el nido.

Virtudes o fallas en la “comunicación”:

Hablando la gente se entiende.

El pez muere por la boca.

En boca cerrada no entran moscas.

Con la boca es un mamey.

Al buen entendedor pocas palabras bastan.

El que no llora, no mama.

El que no oye consejos no llega a viejo.

Cuentas claras conservan amistades.

Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata es por descuidado.

Quien canta sus males espanta.

Cría fama y acuéstate a dormir.

Referencias:

Burke, Peter (2023) Ignorance: a global history. Yale University Press.
Díaz Rivera, María Elisa (1998). Refranes más usados en Puerto Rico. Editorial de la Universidad de Puerto Rico. (Segunda edición revisada y aumentada).
Dirca, Michael (February 10, 2023). Ignorance is not always bliss —and not always bad— a new book argues. Washington Post. https://www.washingtonpost.com/books/2023/02/10/ignorance-book-peter-burke/
González Nieves, Cristina M. (2016). Transición de los Refranes Puertorriqueños. [In]genios: Revista de Investigación y labor creativa. Recinto de Río Piedras, UPR.
https://www.ingeniosupr.com/vol-22/2016/1/27/transicin-de-los-refranes-puertorriqueos-sup1sup
Rodríguez, Wilda (27 de febrero 2023). La ignorancia como principio. Facebook.
https://www.facebook.com/wilda.rodriguez.104
Serra Deliz, Wenceslao (2014). El refranero puertorriqueño: historia e ideología. Casa Paoli, Centro de Investigaciones Folklóricas de Puerto Rico y Publicaciones Gaviota (2da edición).
Vicente Maura, Gabriel (1984). Diccionario de voces coloquiales de Puerto Rico. Editorial Zemi. 

 

La mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo

 

ccotto@claridadpuertorico.com

Como un acto cínico, de motivaciones políticas, fueron algunas de los atributos con los cuales se denunció la radicación de una medida que pretende eliminar el derecho al aborto e impone penas de  hasta 25 años de cárcel a una mujer por practicarse un aborto. La revelación de la existencia de la radicación de la medida se dio el mismo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, mientras el movimiento feminista, integrado por organizaciones no gubernamentales de las más diversas ocupaciones, conmemoraba dicha fecha.

Aunque el proyecto PC 1644 había sido radicado el 28 de febrero por los representantes del Partido Nuevo Progresista (PNP) José González Mercado, Wilson Román López y Yazzer Morales Díaz, no fue hasta el 7 de marzo en que estuvo disponible en el sistema de radicación de medidas. Las reacciones de rechazo por parte de los grupos feministas, diversos sectores de la opinión pública, legisladores e, incluso, del mismo gobernador y presidente del PNP, Pedro Pierluisi, provocó que al día siguiente, González Mercado y Morales Díaz anunciaran que deseaban que sus nombres fuesen retirados como autores de la medida, alegando  que lo que acordaron para radicar la medida no fue lo que se presentó.

Consultada por este medio, la senadora pionera en los temas feministas, licenciada Ana Irma Rivera Lassén,  reaccionó que se ha visto cómo cada cierto tiempo en la Legislatura se radican proyectos para tratar de minar o de alguna manera erosionar el derecho de las personas gestantes al acceso a  interrumpir un embarazo. Recordó  que en esta última sesión hubo varios proyectos en la Cámara que pretendían prohibir el aborto. También hubo uno para ratificar el derecho vigente, de que el derecho al aborto está protegido por el derecho a la intimidad en la Constitución de Puerto Rico. La senadora por el Movimiento Victoria Ciudadana indicó que lo que se estableció en la pasada sesión fue que no se iba a aprobar ninguna de las medidas presentadas, incluida la de la ratificación del derecho vigente, porque no era necesario.

“En la víspera del 8 de marzo nos topamos con la sorpresa de que se radica un proyecto que tiene lo peor de los anteriores, tratando de enmendar el código para tratar de enmendar lo que quiere decir salud”. (Se refiere al artículo 98 del Código Penal). Aclaró que tal y como está vigente, se entiende salud como un concepto amplio de las razones que tiene una mujer para decidir sobre un embarazo. El nuevo proyecto hasta  pretende definir con anticipación lo que son criterios puramente médicos.

Señaló que la exposición de motivos del PC 1644 es una totalmente errónea, ya que según los legisladores,  la derogación del Tribunal Supremo de Estados Unidos del caso Row versus Wade dispone que los estados tienen que hacer su propia legislación. En el caso de Puerto Rico, ya el Tribunal Supremo de Puerto Rico ratificó en el caso Pueblo versus Duarte que  la cláusula del derecho a la intimidad de la Constitución garantiza el derecho al aborto. Esto incluso lo presentó la ponencia del Departamento de Justicia, firmada por el secretario, licenciado Domingo Emmanuelli.

Rivera Lassén expresó que le preocupa el que  ahora algunos de los que firmaron el proyecto estén  “tratando de bajarse del barco” porque supuestamente lo que firmaron no fue lo que leyeron: “No se están distanciando del proyecto en su totalidad, de lo que se están distanciando es de los 25 años; pero  del contenido como tal, no”.

En entrevista por separado, la licenciada Yanira Reyes, profesora de la Escuela de Derecho de la Universidad Interamericana  y miembro de la organización Inter Mujeres, calificó la presentación de la medida como una cínica y  trajo a la atención que los cinco proyectos sobre el aborto que estuvieron en discusión a finales del año pasado fueron derrotados. “Gracias al activismo y lucha de los grupos feministas. Había uno de ellos terrible, que era el de Lisie Burgos, que pretendía prohibir el aborto después de que se escuchasen los latidos del corazón; ese también se derrotó. Y ahora, estos tres representantes del PNP presentan esta propuesta para enmendar los artículos del Código Penal que tienen que ver con aborto”.

Al respecto, dijo que las enmiendas propuestas en el PC 1644 van dirigidas a eliminar el derecho al aborto en cualquier momento, excepto por tres causas: prevenir la muerte o incapacidad permanente de la madre,  por anormalidad fetal severa que ponga en riesgo la vida de la madre y la criatura y en caso de violación si la madre violada ha sometido una querella en la Policía no más tarde de las primeras 10 semanas de gestación.

“Eso quiere decir que se elimina el aborto terapéutico por razón de salud y salud mental que está vigente ahora mismo en Puerto Rico”. El proyecto elimina el criterio médico cuando este recomienda la  terminación de un embarazo porque el feto viene con alguna condición que no necesariamente sea anormalidad severa, pero implica condiciones de desarrollo que lo pondría en condiciones de vida precaria una vez nazca o porque afecte la salud de la madre. Por ejemplo, a una mujer con cáncer que no desee continuar con su embarazo se le puede impedir que reciba tratamiento. Ese proyecto no lo permitiría porque solo podría practicarse un aborto cuando la continuación del embarazo pudiera provocarle la muerte o una  incapacidad permanente.

En cuanto a lo estipulado en caso de violación, Reyes lo calificó como “una cosa perversa, cruel, e inhumano” y destacó que se sabe que hay muchas razones por las cuales no siempre una mujer revela una violación, máxime cuando se trata de un ente familiar o una menor de edad.

A juicio de la licenciada, la razón principal por la cual estos tres representantes radicaron este proyecto luego de tan amplia discusión con los cinco proyectos que se presentaron en la pasada sesión es que estos “no son  importantes en el debate público, lo hicieron para ganarse alguna atención de los medios de comunicación. Utilizan las vidas de los cuerpos de las mujeres como balón político. Eso es terrible”.

Esta censuró, además, el pretender imponer penas de 25 años por realizarse un aborto, que según el proyecto sería ilegal, y reparó que en los países donde que se criminaliza de esta forma la terminación de un embarazo se ha demostrado que aumentan los abortos clandestinos, lo que pone aun más en peligro la vida de las mujeres.

La insistencia de algunos legisladores en presentar proyectos para de alguna manera impedir que las personas gestantes tengan derecho a decidir sobre su cuerpo deja en evidencia el que, “la lucha de la mujer no termina mientras predominen mentes como esas, de hombres y mujeres. Las feministas en Puerto Rico  hemos logrado detener estas iniciativas siempre. No tengo dudas de que este proyecto lo lograremos derrotar, pero implica que la lucha por tener más derechos y retener incluso los que ya hemos adquiridos para las mujeres nunca termina. Por eso es importante siempre el activismo”.

En tanto, por parte de la mayoría legislativa del Partido Popular Democrático, hasta el momento, solo la legisladora Estrella Martínez Soto se expresó en contra de la medida. En declaraciones escritas a la prensa, la legisladora por el  distrito 27 de Aibonito, Coamo, Juana Díaz, Santa Isabel y Salinas indicó: “Sabemos lo que realmente significa el aborto, pero cada persona, en su carácter personal y por su situación, elige qué hacer. Este proyecto no podemos permitirlo bajo ningún concepto. Lo vamos a combatir”.

Por su parte, el legislador municipal de San Juan, Manuel Calderón Cerame igual se manifestó en contra y solicitó a los firmantes que retiraran la medida: “Que nadie se llame a engaño, este proyecto responde a una estrategia de cálculo político que el PNP lleva efectuando desde su asamblea, el pasado domingo, para contrarrestar el auge del partido conservador Proyecto Dignidad. A mí me parece una irresponsabilidad mezclar los derechos de las mujeres con política partidista. Lo correcto es retirar la medida, máxime cuando ya la Comisión de lo Jurídico atendió estos temas al final de la sesión pasada”, concluyó.

 

 

 

 

 

 

 

Mirada al País-La Junta de Control Fiscal: ¿a qué vino?

Foto Archivo CLARIDAD

 

 

Especial para CLARIDAD

Cuando llegó la Junta de Control Fiscal a Puerto Rico en 2016 una gran parte de la población la vio con buenos ojos debido al creciente descontento con los dos partidos de gobierno. Ya se sentía un agobio social profundo con la proliferación descontrolada de la corrupción en un contexto de austeridad que aumentaba la precariedad económica de grandes sectores del país. El camino de la crisis económica y fiscal que desembocó en la JCF estuvo lleno de acontecimientos. En esa trayectoria se destacaron varias medidas notables: la privatización del sistema público de salud y la eliminación de la Sección 936 (1996-2005), durante el gobierno de Pedro Rosselló; el cierre del gobierno en mayo de 2006 bajo la administración de Aníbal Acevedo Vilá; la aprobación de la Ley 7 de 2009, con decenas de miles de despidos de empleado(a)s del sector público bajo el gobierno de Luis Fortuño, hasta la aprobación de la Ley 66 de 2014, seguida por el reconocimiento de la quiebra del gobierno por Alejandro García Padilla. Estos acontecimientos fueron hitos destacados en un camino mucho más complejo.

La continuación tenaz de la misma política pública neoliberal por las administraciones PNP-PPD fue lo que propició el concepto de bipartidismo hasta convertirse en un lugar común. Ahora bien, esa política neoliberal, con sus privatizaciones, desregulaciones y reformas laborales, además de su inevitable componente de corrupción, ha conllevado una profunda restructuración en términos de la relación del estado con el mercado, como también de la relación de las empresas privadas con el mercado y el estado. Entre estos tres elementos destacados, estado-empresas-mercado, el mercado adquirió una preponderancia decisiva. Cuando Pedro Rosselló acogió el enunciado “que el mercado decida”, abrió el camino más amplio a las nuevas fuerzas de re-estructuración económica de la economía global. El proceso de acumulación de capital estimulado por la nueva política neoliberal, con amplia expresión en economías occidentales desarrolladas, fue alterando dramáticamente la relación entre el sector público y el sector privado. La fuerza principal de esa alteración entre los espacios público-privados fue impulsada por el poder creciente del capital financiero.

En Puerto Rico la restructuración económica de rostro político neoliberal, con más de tres décadas y media de vida, ha desembocado en una crisis económica y política que se intensificó a partir de 2006, después de culminar el período de diez años concedido para la eliminación total de la Sección 936. Pero no se puede olvidar que el PNP propuso dicha eliminación en el Congreso de Estados Unidos bajo la idea principal de la política neoliberal: el mercado se encargaría de neutralizar y eliminar eventualmente las irregularidades o faltas de armonía creadas por la desaparición de la Sección 936. Evidentemente, no sucedió como pensaban los dirigentes principales del PNP. El mercado, irónicamente, decidió eliminar más de la mitad del empleo mal llamado manufacturero. La ideología neoliberal, como derivación de las nuevas fuerzas de re-estructuración de la acumulación de capital a nivel global, al ser adoptadas miméticamente, sin comprensión adecuada al contexto colonial local, tuvo el efecto perverso de provocar un colapso en el empleo industrial privado, acompañado del cierre de muchas fábricas. Nada de esto ha provocado cuestionamientos significativos en los gobiernos bipartitas o algún proceso de autocrítica y evaluación. Por el contrario, se acentuó la misma política irreflexiva, aderezada con formas cada vez más conspicuas de endeudamiento y corrupción.

Los dos partidos de gobierno siguieron bailando la misma música, el mismo bolero. El bipartidismo neoliberal se hizo visible en múltiples acciones. Basta una muy significativa: la privatización del aeropuerto Luis Muñoz Marín. La comenzó Luis Fortuño y la culminó Alejandro García Padilla: dos cantantes de la misma orquesta. Por consiguiente, la quiebra del gobierno, como expresión de una quiebra económica mucho más profunda, desembocó en la acción congresional que aprobó la Ley PROMESA y nos impuso la JCF. La ruta de la re-estructuración capitalista de rostro neoliberal, con su fundamentalismo de mercado, no condujo hacia la estadidad, sino hacia una dictadura desnuda y descarada de la JCF como instrumento congresional. Este hecho contundente, de concentrada violencia colonial, debe provocar reflexión.

La JCF no vino a Puerto Rico simplemente a cuadrar las finanzas del gobierno, ni como comité de cobro de bonistas extranjeros. Aunque las dos cosas anteriores no sean falsas, no recogen el aspecto principal de la dictadura de la JCF. Su objetivo fue mucho más amplio y puede verse como la coronación de un proceso de re-estructuración económica a favor del capital multinacional. Si las luchas laborales desde la última década del pasado siglo elaboraron la consigna “Puerto Rico no se vende”, la política de la JCF tiene como objetivo aplanar el camino para la privatización de las corporaciones públicas y la entrega de la riqueza pública al capital extranjero. La privatización de la AEE ha sido su reforma estructural más significativa. ¿Hubiese sido posible este proceso con tanta efectividad sin la presencia agresiva de la dictadura de la JCF? Cuando la Jueza Taylor Swain falló recientemente a favor de la JCF y anuló la Ley 41 de 2022, aprobada por la legislatura y firmada por el gobernador Pierluisi, lo que hizo fue dejar ver el verdadero rostro del poder imperial: bloquear incluso reivindicaciones laborales tímidas y sacar del panorama las fuerzas de oposición a la re-estructuración capitalista impulsada por la política neoliberal. Nadie debe ignorar la reacción de apoyo a la decisión de la jueza por parte de prácticamente todas las organizaciones empresariales locales.

Tampoco se puede ignorar la decisión de las organizaciones empresariales de Puerto Rico de actuar concertadamente en el terreno electoral para defender sus intereses. La reacción empresarial es una respuesta a la idea de promover alianzas electorales amplias para derrotar el bipartidismo. El fantasma de una alianza obsesiona los elementos patronales más conservadores. Tienen razón en preocuparse. La política dictatorial de la JCF ha expresado su mayor agresividad en dos frentes principales: en la Universidad de Puerto Rico con los recortes draconianos a su presupuesto y en la AEE con su proyecto de privatización. Ni la universidad pública, como proyecto del pueblo de Puerto Rico, ni la energía pública, como necesidad colectiva, son parte de la agenda de la JCF. Son piezas claves de un amplio proyecto de re-estructuración económica del gran capital extranjero, defendido abierta o solapadamente por el bipartidismo.

No tiene realmente sentido hablar de una ausencia de proyecto económico para Puerto Rico de parte de la JCF. Los intereses financieros representados por ese comité dictatorial colonizador responden a un proyecto que no encarna los intereses de nuestras mayorías sociales. Encarna principalmente intereses extranjeros, con la colaboración de fracciones de capital local en condiciones de servidumbre. Pero no todo es color de rosa en el camino de las fuerzas neo-colonizadoras de nuestra sociedad. La agresión y la expropiación de riqueza, en un contexto social de intensificación de la explotación económica, acentúa las contradicciones y acumula energías que posibilitan estallidos sociales. Además, la corrupción, lejos de amainar con la JCF, ha incrementado. La JCF es un pistero inagotable de corrupción y de desmoralización. Ya hemos visto explosiones sociales históricas: las inmensas movilizaciones y actos de desobediencia civil que obligaron la salida de la Marina de Guerra estadounidense de Vieques al comenzar el siglo XXI, así como las movilizaciones todavía mayores que obligaron a Ricardo Rosselló a salir de La Fortaleza en el verano de 2019. Atacar a las mayorías del país pensando que se pueden aplanar sus fuerzas de resistencia, así como pensar que un junte de minorías empresariales pueden bloquear nuevas fuerzas de organización electoral puede llevar a errores peligrosos. La voracidad del capital, extranjero y local, si piensa que puede caminar por un terreno despejado, podría muy bien encontrarse con la horma de su zapato.