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ELLAS. Maestras del arte puertorriqueño

Myrna Báez ”Mujeres en el bar", 1967 Acrílico sobre lienzo 28” x 39 3/4" Colección del Ateneo Puertorriqueño

La historia ha documentado reiteradamente un aspecto real de la historia del arte. Basta con hojear libros de arte así como verificar el contenido de exposiciones de museos y galerías para corroborar dicho dato. El universo de artistas ha estado dominado en su grandísima mayoría por los hombres. La presencia de mujeres artistas a lo largo de los tiempos ha sido una minoría, no porque no han existido grandes pintoras y escultoras de marcado talento sino porque han sido minimizadas por sus contrapartes del género masculino. Desde finales del siglo XX y principios del siglo actual, instancias culturales así como profesionales del arte han estado atendiendo esta situación, aunque no con la rapidez deseada. La inequidad expuesta sigue siendo una realidad.

La Fundación Ángel Ramos a través de su Sala FAR espacio expositivo inaugurado en 2010   mantuvo sus puertas abiertas por 14 años consecutivos. Antes de un hiato destinado a la remodelación y actualización de la sala se presentaron unas 50 exposiciones de temas y medios heterogéneos. Como complemento expositivo valioso y novedoso, se realizaron 3 Bienales Sala FAR en el Museo de Arte de Puerto Rico.

La exposición, abierta de mayo a octubre de 2026, titulada ELLAS. Maestras del arte puertorriqueño subsana afirmativamente el olvido que tantas artistas han sufrido. La muestra presenta 14 creadoras nacidas en el primer tercio del siglo XX quienes se destacaron en una variedad de medios: pintura, dibujo, grabado, escultura y cerámica así como en el campo de la educación. Ellas fueron pioneras de muchas maneras y sobresalen muy particularmente porque abrieron caminos para el beneficio de las siguientes generaciones de mujeres artistas.

La exposición también rinde homenaje a doña Tina Hills (1921-2025) al dedicarle la reapertura de la Sala FAR.  Hills fue contemporánea de ELLAS, y pionera en diversos campos del empresarismo, la filantropía y la búsqueda del bien común a través de la educación, así como el interés por la movilidad social y el arte. En el 2008 donó 30 obras de la Colección Ángel Ramos y Tina Hills al Museo de Arte de Puerto Rico, como prueba de su compromiso a Puerto Rico y a sus artes plásticas.

El concepto museográfico de la muestra consistió en presentar dos ejes temáticos principales de los cuales surgirían la obra de otras grandes artistas. Todas las piezas a exhibirse son prestamos de los principales museos e instituciones públicas y privadas de Puerto Rico. Ello convierte a la exposición en una de carácter histórico ya que nuestras 14 artistas no habían sido presentadas juntas previamente. Se tuvo en cuenta presentar una diversidad de medios, por lo que veremos ejemplos de pintura, dibujo, grabado, escultura y cerámica. Finalmente, la curadoría tuvo como norte seleccionar artistas nacidas en las tres primeras décadas del siglo XX ya que fueron ellas quienes abrieron caminos plásticos.

El primer eje está compuesto por el trio qué en 2010, con motivo del XV aniversario de la Galería de Arte de la Universidad del Sagrado Corazón, bauticé como Las tres Luisas. Este ilustre triunvirato se compone de: Luisina Ordóñez (San Sebastián, PR, 1909-1975), María Luisa Penne del Castillo (Ponce, P.R. 1913 – San Juan, P.R. 2005) y Luisa Géigel (San Juan, PR, 1916-2008)

Estas creadoras fueron indiscutiblemente las pioneras del arte contemporáneo nacional.

Ellas tuvieron en común haber sido las primeras mujeres puertorriqueñas en estudiar arte en el extranjero, tanto en Europa como Estados Unidos, educándose dentro de las vanguardias artísticas de los años treinta.El haber abordado decididamente la modernidad así como el género del desnudo, tradicionalmente dominio de los hombres, les dificultó desarrollar plenamente su obra y terminaron principalmente dedicándose a la enseñanza del arte. Fueron maestras de maestros y afortunadamente muchos de sus estudiantes se convirtieron en artistas consagrados.

(Izquierda) Luisina Ordoñez ”Paisaje", c. 1940 Óleo sobre lienzo 17 7/8" x 21 3/4" Colección Instituto de Cultura Puertorriqueña (Derecha) Luisa Géigel ”Lorenza, la lavandera", 1939 Óleo sobre lienzo 35 1/2” x 27 1/2” Colección Museo de Historia, Antropología y Arte. Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras

(Izquierda) Luisa Ordoñez, «Paisaje», c. 1940. Óleo sobre lienzo. 17 7/8″ x 21 3/4″. Colección Instituto de Cultura Puertorriqueña.
(Derecha) Luisa Géigel. «Lorenza, la lavandera», 1939. Óleo sobre lienzo. 35 1/2” x 27 1/2”. Colección Museo de Historia, Antropología y Arte. Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras

El óleo de Luisina Ordoñez, titulado Paisaje, pertenece al Instituto de Cultura Puertorriqueña y está realizado con una propuesta marcadamente impresionista que resalta la energía y belleza de nuestro entorno campestre.

De María Luisa Penne de Castillo está presente la acuarela Composición. En esta pintura, perteneciente al Museo de Arte (MUSA)-UPRM, están presentes los visos de modernidad que la autora despliega, contario a la obra de la mayor parte de los artistas de su época.

El Museo de Historia, Antropología y Arte de la Universidad de Puerto Rico facilitó el óleo Lorenza, la lavandera. Esta pintura es un grito al empoderamiento de la mujer y a mostrar su orgullo femenino dejándolo saber por su gesto y mirada.

María Luisa Penne del Castillo. ”Composición», 1979 .Acuarela. 23 1/4″ x  15 15/16″. Colección Museo de Arte, Universidad de Puerto Rico, Recinto Universitario de Mayagüez

 

El segundo eje temático está dedicado a las pioneras de la abstracción en Puerto Rico: Olga Albizu (Ponce, PR, 1924 – Nueva York, EEUU, 2005) y a Noemí Ruiz (Mayagüez, P.R., 1931- San Juan, PR 2023). Ambas fueron las pioneras de la abstracción en Puerto Rico. La obra artística de ellas es igual en el concepto y desarrollo de la abstracción y muy diferente en estilo y técnica. Albizu se decantó por el expresionismo abstracto, mientras que Ruiz cultivó la abstracción geométrica.

La pintura 900-50-80 de Albizu es un generoso préstamo del Museo de Arte de Puerto Rico. Ostenta el color favorito de la autora y era una de sus obras predilectas la cual colgaba de la pared de su comedor en Nueva York. De gran formato, composición centrífuga, paleta de fuerte saturación y expresivas formas encajonadas de gran impasto hacen de ella una obra extraordinaria.

Olga Albizu. ”900-50-80″, 1978. Óleo sobre lienzo. 62 1/4″ x 70 1/8″ x 2 1/4. Colección Museo de Arte de Puerto Rico

 

De la Colección de Arte de la Compañía de Turismo recibimos el acrílico titulado Aquí Trópico: fuga de Noemí Ruiz. La artista siempre inspirándose en la naturaleza también presenta una pintura de gran formato, la cual disfruta de los atributos que distinguen a Ruiz: amplios planos pictóricos, armonías lumínicas y cromáticas así como pinceladas muy controladas que abren caminos visuales al espectador a un lirismo encantador.

Dentro de la tendencia figurativa tenemos a Cecilia Orta (Carolina,PR 1923- 2000) con la obra titulada Areyto y El Guitarrista de María Rodríguez Señériz (Río Piedras,PR 1926-1983) ambas pertenecientes al Museo de Arte de Ponce. Orta fue pintora, educadora, música y transgresora. Se le conoce como “la pintora del pueblo”. Sus pinturas de la naturaleza, del pasado indígena y de la negritud, conjuntamente con un cromatismo vibrante y gestualidad de trazo son distintivos de su obra. Señeriz, pintora, dibujante y escultora, cursó estudios en Puerto Rico, Nueva York, México, Florencia y Madrid. Fue una de las pocas muralistas en la historia del arte en Puerto Rico. Sus figuras disfrutan de gran volumen y de una paleta armoniosa tal como lo demuestra El guitarrista.

Zilia Sánchez (La Habana, Cuba 1926- San Juan, P.R. 2024)9 y Cossette Zeno República Dominicana, 1930) cultivaron la abstracción desde ángulos diferentes. Sánchez aportó el minimalismo de la abstracción geométrica con sus dibujos monocromáticos y sus lienzos tridimensionales, también conocidos como pinturas escultóricas. En esta exposición apreciamos la obra Concepto zeta que es un dibujo de su época temprana donde el contraste de blanco y negro así como lo geométrico y lo orgánico son protagonistas.

Zeno con su personal obra y estilo inconfundible fue la primera mujer puertorriqueña en adoptar y destacarse en el surrealismo. La representa Hair Piece es una obra que destila fantasía, cromatismo de gran armonía y líneas curvas que nos remontan al mundo onírico de su arte. Ambas obras pertenecen a la Colección del Instituto de Cultura Puertorriqueña.

Cossette Zeno. ”Hair Piece», 1958. Medio mixto sobre papel. 22 1/2″ x  18 1/2″. Colección Instituto de Cultura Puertorriqueña

En representación de la expresión tridimensional tenemos a Susana Espinosa (Buenos Aires, Argentina, 1933 – San Juan, P.R., 2022) y a Toni Hambleton (DF, México, 1934- San Juan, P.R.), 2026. Estas creadoras fueron parte del grupo fundador de Casa Candina (1980-1992), institución dedicada a la enseñanza, promoción y exhibición de la cerámica contemporánea puertorriqueña.  La obra de ambas, conjuntamente con la de otros colegas, llevó la cerámica artística a niveles de excelencia en el ámbito internacional, donde ganaron numerosos e importantes premios.  Animalia 6, del Museo y Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Ana G. Méndez es una cerámica de bulto redondo de estética exquisita y de factura prístina en la cual se aprecia el estilo inconfundible de Espinosa. Por su parte Hambleton con su escultura vertical y estilizada en metal de título Homenaje a la luna propiedad del Museo de Arte de Bayamón nos invita a alzar la vista y mirar al único satélite natural de la tierra. A mirar la luna con optimismo, cualidad distintiva de Hambleton.

Myrna Báez (San Juan, P.R., 1931-2018), Isabel Bernal (San Sebastián, P.R 1935) y María Emilia Somoza (San Juan, P.R. 1936 -2016), sobresalen muy particularmente en el grabado. Báez es una de las más destacadas artistas visuales del Puerto Rico del siglo XX y su obra es reconocida internacionalmente. Desde el grabado y la pintura y entre el paisaje y el retrato, Báez indiscutiblemente es maestra de maestras. Su pintura Mujeres en el bar de la Colección de Arte del Ateneo Puertorriqueño ganó el Primer Premio de Pintura en el certamen del Ateneo en 1967.  Esta interesante pintura tiene una composición poco usual al presentar a las protagonistas de espalda y con una economía cromática basada en colores primarios que le confieren un aire nocturno y un ambiente para ser interpretado por el observador.

Myrna Báez. ”Mujeres en el bar», 1967. Acrílico sobre lienzo. 28” x 39 3/4″. Colección del Ateneo Puertorriqueño

Bernal, quien es pintora y grabadora, fue la única mujer artista que trabajó junto a los maestros de la generación del 50 en la Sección de Gráfica de la División de Educación de la Comunidad (DIVEDCO), del Departamento de Instrucción Pública. Su devoción al paisaje patrio es protagónico en su obra serigráfica y pictórica. Paisaje, préstamo del Museo de Arte Contemporáneo, es una hermosa pintura en pequeñísimo formato que se transforma en una obra monumental por su vibrante expresividad, sueltas pinceladas y su temática tan cercana a muchos de nosotros. Somoza, por su parte, siempre trabajó el medio del grabado en intaglio, especialmente el aguafuerte. Pospuso su obra gráfica para junto a otros artistas fundar el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico, el cual dirigió durante 24 años. Perteneciente al Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico, su grabado Espectros del paisaje es un canto solidario a la naturaleza. Contrario a la mayoría de los grabadores que suelen hacer gráfica monocromática en blanco y negro, Somoza a quien recordamos como Miyuca perfeccionó el grabado policromático logrando efectos novedosos y profundidades estéticas muy personales.

Esta exhibición reúne obras de 14 mujeres pioneras del arte puertorriqueño que provienen de 10 de las más importantes colecciones públicas y privadas de nuestro país. Con esta muestra de carácter histórico, nos place celebrar la valiosa aportación de estas pioneras al arte, educación y cultura de Puerto Rico. Celebramos también la renovación de la Sala FAR la cual estuvo a cargo del arquitecto Jorge Rigau, cuyo nuevo diseño ofrece un amplio abanico de posibilidades museográficas para futuras exposiciones.

La exposición ELLAS, Maestras del arte puertorriqueño está abierta, al público hasta el 4 de octubre de 2026, de lunes a viernes en horario de 8:00am a 5:00pm en el vestíbulo del Edificio Fundación Ángel Ramos situado en la calle Chardón, en Hato Rey. La entrada es libre de costo.

 

Escándalo por derribo de ambulancia aérea en Nuevo México

 

 

Especial para En Rojo

Las Fuerzas Armadas estadounidenses experimentan con interferencia a los sistemas GPS del tráfico aéreo en la frontera con México. La idea es enfrentar una supuesta amenaza de invasión de drones a Estados Unidos provenientes de los cárteles del narcotráfico mexicanos. Por un error resultante de la negligencia en esos experimentos militares, un avión-ambulancia estadounidense se estrelló en Nuevo México debido a problemas de navegación por esas interferencias (jamming) de GPS.

El trágico suceso ocurrió poco después de la medianoche del 14 de mayo de 2026. Una aeronave Beechcraft King Air C90, operada por la compañía TransAero Medevac, realizaba un vuelo médico desde Roswell hacia el Aeropuerto Regional de Sierra Blanca en Ruidoso, Nuevo México. Debido a esa interferencia de los sistemas GPS, el avión se estrelló en las montañas de Capitán, provocando la muerte de sus cuatro tripulantes (dos pilotos y dos enfermeros) y desatando un incendio forestal de gran magnitud.

De acuerdo con el reporte preliminar de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) publicado en junio de 2026, la interferencia electrónica de la señal GPS que provenía de un entrenamiento programado del Ejército de Estados Unidos en el cercano polígono militar de White Sands Missile Range provocó la pérdida de la orientación de navegación de la aeronave.

Tras despegar, los pilotos notificaron la pérdida completa de su sistema de navegación por GPS. Los controladores aéreos de Albuquerque intervinieron y solicitaron provisionalmente a los militares que detuvieran el bloqueo de señal. Una vez que la señal se restableció momentáneamente, los pilotos informaron tener el aeropuerto a la vista y solicitaron proceder mediante una aproximación visual. Al asumir que el avión ya operaba bajo navegación visual en una noche muy oscura, los controladores autorizaron a la base militar a reanudar la interferencia de GPS.

La aeronave perdió la orientación pocos minutos después de reactivarse el bloqueo electrónico, descendió demasiado e impactó contra la ladera de la montaña a unos 9,950 pies de altura, justo 230 pies por debajo de la cumbre.

Coincidentemente con la interferencia militar que inutilizó el GPS, la NTSB y los expertos en aviación, el sistema de observación meteorológica del aeropuerto de destino estaba fuera de servicio. Las condiciones de la noche eran extremadamente oscuras y sin luz de luna, lo que impidió que los pilotos divisaran la silueta de las montañas a tiempo tras perder sus instrumentos de navegación asistida.

Este caso ha encendido alertas en la industria de la aviación civil de los Estados Unidos sobre el grave riesgo que representan las pruebas de guerra electrónica militar sobre el espacio aéreo comercial.

El Pentágono y la Casa Blanca han intentado encubrir el suceso y mantener el secretismo del caso ante la prensa, lo que se está convirtiendo en otro escándalo más para la administración gubernativa del presidente Donald Trump cuando empezó a revelarse recientemente los detalles del suceso y se supo que no fueron los narcotraficantes mexicano quienes derribaron el avión como originalmente se daba a entender.

La narrativa oficial estadounidense de una fantasmal amenaza de ataque con drones de los cárteles de narcotráfico mexicano y consecuentes protecciones extremas en zonas fronterizas con México, sumado a la xenofóbica política anti inmigratoria contra ese país vecino al sur de Estados Unidos, mientras mantiene una guerra comercial al norte con Canadá, su otro vecino fronterizo, convierte su política de relaciones vecinales con los demás países de América en las de la política del huraño y agresivo mal vecino. Pero que, además, atenta contra el propio Estados Unidos como se ha visto con este caso.

Bajo la presidencia de Trump, la Política de buena vecindad, que fue una iniciativa de política exterior establecida por el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt en 1933, ha quedado totalmente erradicada. Aquellas metas principales que incluían la no intervención militar en América Latina, el fomento del comercio recíproco y la cooperación hemisférica, han dejado de existir.

Roosevelt prometió en 1933 que ningún Estado tenía derecho a intervenir en los asuntos internos o externos de otro. Buscó reemplazar la fuerza militar y las invasiones previas por la diplomacia y acuerdos comerciales. Estados Unidos sacó sus fuerzas militares de países como Haití y Nicaragua. Se anuló la Enmienda Platt en Cuba en 1934, lo que limitó el control directo sobre la isla caribeña vecina. Procuró la unión del continente americano frente a las amenazas de las potencias del Eje durante la Segunda Guerra Mundial.

Todo parece indicar que esa política estadounidense de buena vecindad fue simplemente circunstancial como parte de una estrategia ajustada a la realidad geopolítica y necesidad diplomática del momento.

 

José Ignacio y María Clemencia, siempre juntos

José Ignacio Jiménez y Mzría Clemencia López. Foto suministrada

 

 

José Ignacio y María Clemencia, siempre juntos hasta el final. Así fue su compromiso con la vida, que como decía nuestro Juan Antonio Corretjer, “es lucha toda”.

José Ignacio fue un historiador apasionado, defensor de causas justas y con un compromiso social inquebrantable. Luchó incansablemente por la independencia de su amado Puerto Rico y por la Revolución Bolivariana de su amada Venezuela. Su entusiasmo y empeño eran infinitos. Constantemente, organizaba actividades sobre Puerto Rico en Venezuela y sobre Venezuela en Puerto Rico. La mayor parte de ellas las coordinó desde el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, en el Viejo San Juan, una de las instituciones más prestigiosas de la isla. Allí el doctor en literatura y laborioso funcionario de la ONU se destacó como asesor de la institución dirigida por don Ricardo Alegría, de quien también fue amigo personal.

Cuando José Ignacio coordinaba las actividades, recurría a su lista de contactos y llamaba personalmente a cada invitado para conseguir su compromiso de asistencia. Ponía pasión en todas las iniciativas que emprendía y es de notar que contagiaba con su entusiasmo. Presentó a muchas figuras destacadas y un sinnúmero de documentales, gracias a los cuales la comunidad puertorriqueña tuvo la oportunidad de comprender la realidad venezolana, y también presentó la realidad puertorriqueña a los venezolanos. “Sus conferencias sobre la realidad venezolana ante los más diversos públicos de la isla han servido para contrarrestar la ola mediática contra la revolución bolivariana que al principio inundó la prensa en Puerto Rico.”

En la Plaza de Armas del Viejo San Juan participaba en las tertulias nocturnas de los parroquianos y desde allí mismo gestaba sus proyectos. Era su segunda oficina, pues allí se citaba con los amigos y compañeros de la vida y de la lucha.

José Ignacio participó activamente en la lucha por la liberación de los prisioneros (as)políticos puertorriqueños de las cárceles estadounidenses y defendió con tenacidad la cultura de todas sus patrias, entre las que también se encontraba España, debido a sus antepasados almerienses, de la provincia andaluza.

Su esposa María Clemencia, compañera inseparable y una destacada diplomática venezolana, compartió con él esa vida de lucha toda. Tenían una comunicación muy especial y de total compenetración. Eran un equipo de luchadores a los cuales tendremos siempre en gran estimación y admiración por su compromiso irrenunciable y tenaz, no sólo con las causas de Puerto Rico y Venezuela, sino además con las de la querida isla de Cuba.

Que descansen en paz, unidos para siempre, José Ignacio y María Clemencia. Si un día tuvieron que naufragar porque el tifón rompió sus velas, nos queda el consuelo de que al partir permanecieron unidos cerca del mar en su hermosa Venezuela. No los olvidaremos. Especialmente, cada vez que veamos una orquídea florecer…

*José Ignacio Jiménez y María Clemencia López Ramírez fallecieron en La Guaira, Venezuela tras los terremotos del 24 de junio de 2026.

Cien años de una profecía política

 

 

Especial para En Rojo

 

En este jueves, 13 de agosto de 2026, en todo el mundo, comunidades y movimientos populares celebran el centenario del nacimiento de Fidel Castro Ruz, líder máximo de la revolución cubana. Fidel fue un profeta que mostró al mundo que, incluso en la peligrosa proximidad del imperio estadunidense, es posible organizar la sociedad humana de modo más justo y igualitario.

A primera vista, resulta extraño llamarlo profeta porque él se declaraba no religioso. En general, la palabra «profecía» sigue sonando como término religioso. Profeta o profetisa sería la persona que ejerce la función de portavoz de Dios. Sin embargo, en la historia bíblica y en otras tradiciones espirituales, con frecuencia, profetas y profetisas han sido perseguidos por líderes religiosos y muchos han sido martirizados, como herejes y como ateos.

En realidad, hay profetas que se reconocen a sí mismos como mensajeras o mensajeros divinos. Son profetas declarados. Aunque no se usa esa palabra en las tradiciones hindúes, el Mahatma Gandhi es reconocido como profeta del Hinduismo. El pastor Martin Luther King, el obispo Oscar Romero y la Madre Teresa de Calcuta fueron profetas del Cristianismo.

Sin embargo, también hay profetas no religiosos. Estos no se autodenominan profetas, pero, con su vida, se convierten en testigos y portavoces del proyecto divino de justicia ecosocial para el mundo. Así fue, en Sudáfrica, la figura de Nelson Mandela; en Angola, el testimonio de Patrice Lumumba; en Brasil, Chico Mendes, profeta de la defensa de la selva, y Marielle Franco, profetisa de la dignidad de la política. Jamás se presentaron ni se consideraron a sí mismos como profetas, pero lo son.

Al recordar a estas figuras, es importante no idealizar a los profetas y profetisas, porque eso sería deshumanizar la profecía. Todas estas personas podían tener defectos personales y debilidades. Sin embargo, eso no les impide ser profetas del proyecto divino en el mundo. Las personas no necesitan estar de acuerdo con todas las acciones y palabras de Fidel Castro para reconocer en él una profecía social y política. Es precisamente porque son humanos y, por lo tanto, susceptibles de cometer errores, que los profetas y profetisas dan testimonio de que la Palabra Divina se hace carne y se manifiesta en nuestra humanidad tal como es.

En este centenario del nacimiento de Fidel Castro, tanto creyentes como no creyentes debemos profundizar cuál fue y cual contenido tiene la profecía de Fidel, no solo para Cuba, amenazada y atacada por la inhumanidad del imperio estadounidense, sino para el mundo, principalmente para América Latina y Caribe.

Sin duda, un elemento importante de la profecía de Fidel fue ayudar al heroico pueblo cubano a mostrarle al mundo que un país pequeño y pobre del Caribe puede erigirse como referente de la solidaridad internacional, en áreas como salud, educación y cultura.

Hoy, la profecía de Fidel se vuelve cada vez más colectiva. Es la profecía de todo un pueblo que resiste y, sin aislarse, encuentra formas de preservar su propia manera de organizarse, en un mundo cada vez más excluyente y desigual. Hace más de 65 años, Cuba se erigió como el primer territorio libre de las Américas. Hoy, a pesar de todos los ataques y del bloqueo genocida del imperio, el pueblo cubano, aunque herido y tan duramente atacado, sigue fiel a su profecía de libertad y nos interroga sobre qué hacemos para que todo el continente pueda liberarse.

En los primeros tiempos de la revolución cubana, la mayoría del clero y de la jerarquía católica adoptaron una postura reaccionaria y contraria a la causa de los oprimidos. Eso daba razón a la teoría comunista y confirmaba el movimiento revolucionario cubano en su decisión de defender el ateísmo y considerar  que la religión es, en esencia, alienante y aliada de los opresores. A partir de la década de 1970, en toda América Latina, muchos cristianos y cristianas, sacerdotes y pastores participaban en movimientos sociales de liberación. Por todo el continente florecían comunidades eclesiales de base. La Teología de la Liberación se ponía a prueba, tanto en entornos católicos como evangélicos. Al ser testigos de esto, el gobierno y la sociedad cubana se abrieron más al diálogo con el Cristianismo de Liberación y con otros grupos religiosos. Prueba de ello fue el diálogo y la amistad que se forjó entre Fidel Castro y Frei Betto. En la década de 1980, el libro “Fidel y la religión” fue traducido a muchos idiomas y recorrió el mundo entero.

Una vez, en la prelatura de San Félix del Araguaia en Brasil, un joven se acercó al obispo Pedro Casaldáliga y le dijo: «Obispo, soy ateo». El obispo le respondió: –  ¿De qué dios eres ateo? Dependiendo de cuál sea, yo también lo soy.

Para ser profeta o profetisa del proyecto divino en el mundo, es importante rechazar al dios del imperio, aquel del que hablan los billetes de dólar, al afirmar: «Creemos en Dios». Debemos ser ateos respecto a un Dios que se confunde con el poder y legitima injusticias estructurales, racismo, patriarcado, homofobia y genocidio del pueblo palestino. Hasta el día de hoy, ese dios es invocado por fascistas que dicen: ¡Dios por encima de todo!

Según el Evangelio, en el juicio final, Jesús no les preguntará a las personas si fueron religiosas o no. El único criterio será la ética y la solidaridad humana: «Tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber…» «Lo que hicieron a uno de estos pequeños en mi nombre, a mí me lo hicieron» (Mt 25).

Desde al menos la última década del siglo XX y hasta hoy, parece que, cada vez más, grupos religiosos y gran parte de la Iglesia Católica, así como de otras iglesias cristianas, se vuelven cada vez más centrados en si mismos. Se cierran al diálogo con las culturas contemporáneas. De este modo, se muestran incapaces de dar testimonio del proyecto divino de libertad y amor social, así como de colaborar con lo mejor de la humanidad para construir una sociedad más justa y fraterna.

Ante esta realidad, se vuelve urgente insistir, junto con las comunidades eclesiales de base, en una nueva forma de ser iglesia, como un ensayo de una nueva manera en que la humanidad se organice.

Junto con los movimientos populares y grupos altermundialistas de la sociedad civil, celebremos el centenario de Fidel Castro para acoger la profecía social y política, propuesta por el profeta Jesús de Nazaret y por tantos otros profetas y profetisas de un nuevo mundo necesario y posible y, así, unirse a toda la humanidad consciente para construir sociedades de la justicia eco-social y de la paz.

 

 

Juan Carlos Rodríguez y su archivo vivo de Vieques

 

 

En Rojo

Escribí esta reseña del documental Vieques: archivo vivo: un viaje a las memorias de una isla en 2025 cuando Juan Carlos Rodríguez lo presentó en la Facultad de Humanidades de UPRRP. Me impresionó el extenso trabajo que había hecho de recopilar tanto material visual y la riqueza de las entrevistas de viequenses en lucha. Conocí a Juan Carlos como estudiante en una de mis clases de literatura y cine en esa misma facultad y volvimos a coincidir, muchos años + tarde como parte del grupo de apoyo al Archivo Histórico de Vieques (AHV) iniciado por Robert Rabin en el ahora cerrado Fortín Conde de Mirasol. El anuncio de su muerte me tomó por sorpresa ya que todos nuestros encuentros—ya fuera en Vieques como en CLARIDAD—estaban llenos de planes para seguir ‘alimentando’ este ‘archivo vivo’ que ahora es su legado a la lucha por la justicia y la paz de Vieques.

Vieques: archivo vivo: un viaje a las memorias de una isla Percibimos que en los tiempos acelerados en que vivimos, todo pasa rápidamente casi sin dejar huella que pueda marcar un momento importante en la vida de una persona, una familia, una colectividad, un país. No parece haber tiempo para explorar e investigar algo en particular y dejar constancia de lo descubierto. Por supuesto que esto es una impresión, pues investigadorxs de todo tipo y de todas las áreas del conocimiento, investigan, presentan sus haberes en conferencias y congresos especializados y escriben y publican informes, ensayos y libros. El conocimiento está ahí, pero cómo lo hacemos asequible a una comunidad cuya historia ha sido tan fragmentada que a veces perdemos la continuidad. Es por eso que los archivos se han convertido en los espacios para recordar y dejar evidencia de la existencia de tantas historias flotantes. Juan Carlos Rodríguez (profesor de español en Georgia Tech en Atlanta, EEUU) logra recoger su experiencia de 26 años en una memoria viva en su muy bien pensado documental, Vieques: archivo vivo: un viaje a las memorias de una isla.

Como nos indica Juan Carlos en su introducción al proyecto fílmico:

“Al igual que otras películas sobre memorias colectivas, esta película se centra en los cambios históricos que tienen lugar durante un largo período de tiempo. La película desarrolla un enfoque longitudinal para examinar estos cambios. La coherencia visual de este enfoque se logra mediante la yuxtaposición de imágenes antiguas y nuevas de los mismos lugares y las mismas personas, incluido el cineasta, filmadas en diferentes momentos y con diferentes tecnologías (Super VHS, MiniDV, iPhone, 4K, drones), para hacer visibles los cambios que se producen en la vida de Vieques, así como los cambios del proceso documental.”

Como director de un proyecto que nunca concluye, Juan Carlos se sitúa en varios lugares: testigo de los eventos, mirada interna y externa, cinematógrafo y fotógrafo, entrevistador de conocidos y por conocer, parte de grupos en defensa de un Vieques para los viequenses y parte de una lucha para detener los bombardeos y sacar a la marina de la Isla Nena. No solamente logra adentrarse en esta realidad, sino que se vuelve un amigo y recurso de los residentes y grupos de apoyo. Logra su confianza para así poder regresar múltiples veces a través de los años para filmar y entrevistar y ser testigo de los cambios ocurridos a través de los años: durante las protestas pequeñas pero consecuentes de los 1990, la muerte de David Sanes Rodríguez, la movilización del pueblo antes percibido como silencioso ante los abusos de la Marina, el apoyo nacional e internacional a la lucha, la salida de la Marina y los nuevos problemas que aquejan a la Isla Nena.

Este muy sentido documental nos plantea cómo la memoria nos recuerda, olvida, distorsiona lo sucedido y cómo la gente ve el pasado desde otro presente. Al archivar este material fotográfico, fílmico y auditivo se conserva parte de esa memoria para entonces revisar y tenerlo a la disposición de otrxs para seguir contando la historia de Vieques, que como vemos en el documental, sigue presentando alternativas, proyectos y revisando lo antes planteado. Es una memoria viva porque nunca termina, pues se le sigue añadiendo nuevos capítulos que a su vez se presentan, revisan y expanden. Es el mismo proceso que utilizamos para “archivar” nuestras propias experiencias y que lxs interesadxs puedan tener acceso a todo este material.

Sin duda, Juan Carlos concibe su documental como un archivo comunitario que debe abrirse al mundo, pero especialmente a la comunidad cuya historia no puede aislarse o borrarse por los cambios y nuevas generaciones que habitan Vieques. Es precisamente a través del conocimiento, de tener acceso a documentos, libros, grabaciones, fotografías y el cine que lo reúne todo, que permite que todo sea un proceso en transformación según se añade + conocimiento. El director es muy consciente de la importancia de circular el conocimiento y por eso este documental se había presentado durante su desarrollo como un “work in progress” y aunque ya cierra esta etapa de reunir y presentar materiales, se mantiene abierto a nuevos materiales, sucesos y relecturas de lo ya presentado.

Vieques: archivo vivo se presentó en el Festival de Cine y Derechos Humanos de Vieques y en los recintos de Río Piedras y Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico, siempre con la presencia de viequenses testigos de esta lucha. Tanto la introducción del cineasta como las opiniones y preguntas después de la presentación, añaden y expanden lo ya visto. Por eso sigue siendo un archivo sin fin que reúne otras conversaciones, otras visiones, otros testimonios. Su enlace con grupos comunitarios viequenses—Archivo Histórico de Vieques, Vieques en Rescate, Vidas Viequenses Valen, La Colmena Cimarrona, La Semillera y Alianza Mujeres Viequenses—permite a Juan Carlos Rodríguez mantener este archivo siempre vivo y nosotrxs como buscadores de información para expandir nuestra propia historia.