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Editorial: A 64 años del triunfo de su Revolución, ¡que vibre  la solidaridad con Cuba!

Foto Alina Luciano en la ruta de Fidel

 

 

Mientras el pasado 1ero. de enero el mundo entero celebraba la llegada del año 2023, en Cuba se celebró también el 64to. aniversario desde el triunfo de su Revolución en 1959, evento que marcó un antes y un después para las luchas de liberación y autodeterminación de América y el mundo.

En Puerto Rico, Antilla hermana y colonia de Estados Unidos desde 1898, aquel triunfo también resonó fuerte, sobre todo entre los luchadores y luchadoras por la libertad e independencia de nuestro archipiélago puertorriqueño, entonces cabeza de playa principal de la feroz Marina de Guerra de Estados Unidos. Para la armada estadounidense no fue simpático el triunfo de la Revolución Cubana, y mucho menos que esta tuviera tanto impacto en el resurgir de la actividad y militancia independentista en un Puerto Rico que ellos creían apaciguado tras la pantalla del llamado Estado Libre Asociado,  la farsa de “autonomía” que escudó a la élite política del país, encabezada por el entonces todopoderoso Partido Popular Democrático (PPD).

Pero  también se mantenía firme la histórica tradición libertaria que unía a Cuba y Puerto Rico en un mismo propósito, la cual fue  cultivada desde los tiempos de las grandes luchas del siglo 19 y de la amistad y admiración mutua entre José Martí y Ramón Emeterio Betances, y vibraba en el imaginario de los patriotas puertorriqueños y cubanos del siglo 20, con especial fecundidad en el líder de la Revolución Cubana, Comandante Fidel Castro Ruz.  Este  mantuvo a lo largo de su vida un compromiso firme- que se tradujo en acciones contundentes y consecuentes de solidaridad- con la independencia de Puerto Rico y con los y las patriotas que la han representado con dignidad, valor y sacrificio.   Por eso, apenas 10 días después  de instalado el nuevo Gobierno Revolucionario en La Habana, en Mayagüez se fundaba el Movimiento Pro Independencia de Puerto Rico (MPI), organización que insufló nuevos bríos y dinamismo a la teoría y práctica independentista en Puerto Rico. Una de las primeras decisiones de la nueva organización, fue reconocer y  felicitar al pueblo de Cuba por el triunfo de su Revolución.  Desde Puerto Rico, nuevamente se reafirmaba con fuerza el pacto de hermandad que une a cubanos y puertorriqueños, como a las dos alas del mítico pájaro del poema de Lola Rodríguez de Tió.

En aquellos momentos, la llamada Guerra Fría entraba en uno de sus períodos más álgidos, y el imperialismo estadounidense hacía avanzar el poderío que lo convirtió en la fuerza hegemónica y avasalladora que arropó nuestro hemisferio. Al utilizar a su colonia puertorriqueña  como plaza militar estratégica, Estados Unidos apuntaló su control de los mares y océanos en nuestra región. Y Cuba, que combatió y derrotó todos los intentos de invadir su territorio por parte de milicias armadas y adiestradas por Estados Unidos, que repelió repetidos ataques desde su espacio aéreo, que  sofocó decenas de intentos de subvertir y derrocar su gobierno, y burló múltiples atentados contra su líder Fidel Castro-  a la vez que mantenía la más abierta política de solidaridad con las luchas y aspiraciones de los pueblos del mundo-  pronto se convirtió en el blanco propicio  de la feroz y agresiva política exterior de Estados Unidos hacia América Latina y El Caribe. Castigar a Cuba, aislarla económica y financieramente del resto del mundo para debilitarla, colocarla de rodillas y hacerla fracasar se ha convertido en una obsesión- y en faena cotidiana-  del gobierno y las fuerzas de inteligencia de Estados Unidos. Por eso, lleva más de 60 años el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, un acto criminal de venganza que pretende sitiar y estrangular a todo un pueblo e impedirle satisfacer sus necesidades básicas. Pero Cuba y su pueblo noble y valeroso, han prevalecido ante esas infames agresiones, a las que se suman los embates recientes de huracanes, tragedias, desastres, y la pandemia del COVID- 19.  Al cabo de 64 años, Cuba ahora es liderada por una nueva  generación de dirigentes, nacidos y criados al calor de las luchas de las pasadas seis décadas, y un gobierno encabezado por  el Presidente, Miguel Díaz Canel. Sobre esos hombros, y los de todo el pueblo, descansa ahora la responsabilidad de proteger la integridad del territorio cubano y procurar el bienestar de la población. Para ellos y ellas, y el querido pueblo cubano, ¡que vibre por siempre la solidaridad!

Puerto Rico 2022: Incertidumbre, avance a medias y nueva apuesta hacia el futuro

Especial para Claridad

Los pueblos colonizados viven dándole vueltas a una noria infinita. Y Puerto Rico más aún, ya que su ciclo colonial se ha ex- tendido por más de cinco siglos, bajo dos imperios distintos, España y Estados Uni- dos de América. Por eso, el año 2022 en Puerto Rico bien pudiera describirse como una repetición del rumbo de los acontecimientos en nuestro país durante los años inmediatamente anteriores. Poco a poco, hemos visto deshacerse el Puerto Rico que conocimos bajo el peso de una deuda pública y quiebra fiscal todavía irresuelta después de seis años, y una recesión económica cuyos efectos se han tornado permanentes y sin visos de revertirse.

A eso, hay que sumarle los efectos devastadores de la tormenta Fiona el pasado mes de septiembre, y las lluvias torrenciales que produjo en unas regiones sur y oeste toda- vía estremecidas por los terremotos y huracanes anteriores. Por su parte, la pandemia del COVID-19 sigue su paso inexorable hacia su cuarto año, y todavía nos cuesta cien- tos de hospitalizaciones y vidas valiosas a diario. Si a esto se le suman la creciente in- competencia y corrupción a distintos niveles del gobierno de Puerto Rico y la “receta amarga” de austeridad extrema, ajustes presupuestarios radicales y privatizaciones a la trágala de ciertos servicios esenciales, como la energía eléctrica, impuestas por la Junta de Control Fiscal (JCF) y sancionadas por la Ley PROMESA, se completa el cuadro de un país en ascuas y un pueblo trabajador puertorriqueño en el extremo de su capacidad para resistir.

Las condiciones de terrenos, zonas marítimas, carreteras y puentes en estado de extrema vulnerabilidad convirtieron un huracán Categoría 1 en un desastre mayor, de- sastre que fue magnificado por la pobrísima y desarticulada respuesta de los gobiernos de Puerto Rico y Estados Unidos ante la emergencia, y por la improvisación y falta de experiencia de la empresa privatizadora LUMA Energy, contratada desde hace año y medio para encargarse de la transmisión y distribución eléctrica. Fiona dejó en evidencia la total fragilidad de nuestra infraestructura para afrontar desastres pequeños y grandes, y el poco progreso logrado para su reconstrucción y fortalecimiento durante estos cinco años siguientes a la devastación ocasionada por el huracán María. Fiona desveló también cuán pequeña es la infraestructura de capital humano experto en LUMA Energy para atender emergencias eléctricas en un Puerto Rico cuyo sistema energético es muy complejo y, además, está muy debilitado. Tan floja es LUMA que le dio un contrato de $95 millones sin subasta a una de sus matrices, Quanta Services, para que movilizara 2,800 trabajadores y 2,500 vehículos desde Estados Unidos para afrontar la emergencia creada por el paso de Fiona.

Por eso, podemos afirmar que, dentro de la perpetua noria colonial, la incertidumbre creciente y los avances a medias son el sal- do principal del año 2022 para Puerto Rico. Otro resultado sobresaliente es la virtual parálisis de la economía puertorriqueña. Un análisis reciente de la firma de estudios económicos Estudios Técnicos concluye que la economía de Puerto Rico podría vol- ver a crecer en el 2023, pero se trataría de un incremento de solo 1.1%. Este sería el primer crecimiento de nuestra economía en cuatro años, a pesar de los desembolsos millonarios parciales de las asignaciones de fondos del Congreso y el Presidente de Estados Unidos por emergencias, desastres, recuperación post huracán María y pandemia del Covid-19. Para el año 2024, Estudios Técnicos vislumbra un crecimiento de solo 0.9%, y apenas 0.02% en el 2025. Ciertamente, no estamos ante un panorama económico muy halagador.

SIN TÉRMINO EL FIN DE LA QUIEBRA E INJUSTICIAS TRAS LOS PAD NEGOCIADOS

El proceso de quiebra fiscal del gobierno de Puerto Rico comenzó en 2016, tras la aprobación de la Ley PROMESA y el nombramiento de la JCF por parte del Congreso y el Presidente de Estados Unidos. Seis años, y luego de $1,000 millones pagados por el pueblo de Puerto Rico en la operación de la JCF y honorarios de sus abogados y consultores, aún están por verse y evaluarse los supuestos beneficios de la reestructuración de propuestas contempladas en las conversaciones y mediaciones impondría aumentos onerosos en las tarifas eléctricas, con pagos insostenibles en el largo plazo. Esto, a pesar de que los abonados residenciales, industriales y comerciales en Puerto Rico ya pagan una de las tasas eléctricas más altas entre todas las jurisdicciones y “territorios” de Estados Unidos.

UN FUTURO QUE DEPENDA DE NOSOTROS

Está claro que, al cabo de seis años de gestión, la JCF no ha sido capaz de completar el proceso de quiebra para que empiece poco a poco a mejorar la vida de las y los puertorriqueños. El esquema de dominación colonial bajo el que Puerto Rico ha vivido los últimos seis años no ha considerado el bienestar de nuestro pueblo. Sí ha propiciado una nueva oleada ofensiva del capital estadounidense, que siente el respaldo del Congreso de Estados Unidos a través de la gestión de la JCF. Este esquema parecería ser el último clavo en el ataúd del fallido experimento colonial de Estados Unidos en Puerto Rico por los pasados 125 años, proceso que amenaza con dejarnos sin alternativas hacia el futuro. Por eso, si algo debe enseñarnos la experiencia de este año 2022, y de todo el ciclo vivido durante los últimos seis años, es que el futuro de nuestro país depende de lo que cada puertorriqueño y puertorriqueña esté dispuesto a hacer para garantizarlo.

El 2022 también debe habernos convencido de que las más recientes “estrategias económicas” ensayadas en Puerto Rico no son otra cosa que subterfugios para el traspaso gradual a manos extranjeras de los mejores recursos que le quedan a nuestro país. Por eso, no hay indicadores de que se elabora un plan oficial e integrado de desarrollo económico para Puerto Rico, con estrategias a corto, mediano y largo plazo, ni en la Ley PROMESA, ni en las decisiones de la JCF, ni por parte de los gobiernos de Estados Unidos y Puerto Rico. Por el contrario, sí han arreciado otras estrategias agresivas, como la del acaparamiento de los mejores recursos naturales y edifica- dos de Puerto Rico, tales como las playas, localidades de alto valor histórico y arquitectónico, y otros puntos escénicos y mercadeables de nuestra generosa geografía, y también la de sacar a la gente que vive en barrios y comunidades objetos de la codicia del gran capital.

Deponentes en el foro de Puerta de Tierra
Foto:Alina Luciano

La ofensiva del desplazamiento de grandes grupos humanos de barrios y comunidades urbanas ha arreciado en San Juan, Vieques, Culebra, y en las mejores localizaciones en los pueblos aledaños a la zona marítimo-terrestre, o en lugares históricos y arquitectónicos alrededor de toda la Isla. Se ha consumado el acaparamiento de edificios de vivienda, urbanizaciones y residencias de veraneo ,y de fincas y terrenos aledaños a playas o con vistas al océano, en un frenesí de compra de propiedades por parte de millonarios extranjeros amparados por leyes especiales que les incentivan a invertir en Puerto Rico a cambio de prácticamente no pagar contribuciones al erario. El Viejo San Juan se ha convertido en una plaza ocupada por el turismo masivo, mientras su barrio contiguo de Puerta de Tierra es el nuevo bastión de la lucha des- igual que libran los vecindarios tradicionales por subsistir y permanecer en el lugar donde han vivido por generaciones.

Otro aspecto de las políticas de despojo es la falta de un plan comprensivo para el desarrollo de proyectos de energía renovable en todo Puerto Rico. A pesar de que la política pública del gobierno de Puerto Rico es moverse en dirección de la energía renovable, la misma sería incongruente, por ejemplo, con los objetivos de la industria del gas natural, sobre todo ahora que Estados Unidos cuenta con uno de los principales terminales de gas natural del mundo, y ha determinado competir en esa industria de tú a tú con Australia y Catar, los dos principales exportadores de dicho combustible a nivel mundial. Debe concluirse entonces que la férrea e inamovible decisión del contrato de LUMA Energy, y la insistencia en privatizar también la gene- ración eléctrica, tienen una relación directa con dicho objetivo.

Está claro que sin energía estable y asequible no puede haber un desarrollo económico sostenible. Y la mejor opción para Puerto Rico, que es una isla tropical con sol y viento abundantes todo el año, es limitar su dependencia de los combustibles fósiles importados y desarrollar un sistema robusto basado principalmente en dichas energías renovables.

El experimento colonial de Estados Unidos en Puerto Rico está virtualmente agotado, y la crisis de la deuda y la sub- siguiente quiebra fiscal han sido las gotas que han colmado la copa. Ya empieza a haber indicios en el gobierno federal de que se advierte esa realidad. Por eso, han comenzado a apretarles las tuercas a los gobernantes coloniales en Puerto Rico, y la reciente “reunión bilateral” en Casa Blanca es un signo inequívoco de esa realización. Como dice el refrán popular, “la bola está en nuestra cancha”, y el año 2023 puede ser el momento indicado y esperanzador para que los sectores más alertas del pueblo puertorriqueño comiencen a organizar su marcha hacia un futuro que dependa principalmente de nosotros mismos, un futuro que deje atrás la incertidumbre y el temor, y propicie el cambio que nos libere del nudo colonial.

 

Mirada al País- 2023: Año de luchas y retos

Contra LUMA Foto por Victor Birriel.

 

 

 

Especial para CLARIDAD

El año 2022 estuvo repleto de luchas por adelantar causas justas para nuestro pueblo. Muchas de ellas quedaron inconclusas por lo que el año que acaba de comenzar se presenta como uno de grandes retos.  Estos desafíos, arduos en sí mismos, son aún más cuesta arriba, por cuanto el pueblo tiene que enfrentar y vencer al actual gobierno de Pedro Pierluisi y a la nefasta Junta de Control Fiscal, los que se han convertido en los principales obstáculos para alcanzar el objetivo de los sectores progresistas de construir un país de justicia y paz.

En el pasado año fueron muchas las batallas que hubo que emprender para proteger el entorno y para combatir crímenes ambientales haciendo frente, no solo a los depredadores de los recursos naturales y de aquellos que violentan leyes y reglamentos para desarrollar sus proyectos, sino al gobierno encabezado por Pedro Pierluisi. En sus dos años de incumbencia, el gobernador ha actuado en abierta complicidad con estos individuos quienes actúan por la libre, haciendo y deshaciendo a su antojo, para encaminar el mal llamado desarrollo que les permite obtener pingües beneficios económicos aun a costa de destruir nuestro hábitat. El sector ambientalista del país, que ha enfrentado con gallardía a estos bandidos, dio una dura batalla en contra la apropiación de la playa Los Almendros, en las inmediaciones del condominio Sol y Playa en Rincón. A pesar de la represión del oficialismo, el pueblo logró la victoria por la vía judicial gracias a la decisión valiente de un magistrado del Tribunal de Aguadilla que determinó que, en efecto, la pretendida construcción en el condominio Sol y Playa, era ilegal. Toda la presión que procuró ejercer el primo “lejano” del gobernador Pierluisi, titular del condominio, resultó insuficiente para contener la fuerza de un pueblo decidido a defender uno de sus recursos mas preciados: las playas. El entonces secretario del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), Lcdo. Rafael Machargo, quien utilizó su cargo para proteger a los temerarios titulares, se vio forzado a renunciar. Finalmente, el DRNA, llevó a cabo un deslinde que acreditó que, tal y como sostenían los ambientalistas, la construcción que querían pretendían realizar los directivos del Condominio, ocuparía zona marítimo terrestre.

Sin embargo, la lucha por defender nuestros recursos naturales enfrenta complicados retos ante escenarios como el crimen ambiental cometido en Bahía de Jobos en Salinas, una reserva natural donde, a ciencia y paciencia del gobierno federal, central y municipal, se destruyó una enorme zona de mangle y en la cual abundan construcciones ilegales con permisos fraudulentos emitidos por agencias gubernamentales. Las investigaciones legislativas que lideró el representante, Edgardo Feliciano, del Partido Popular Democrático, no han arrojado resultado alguno. El secretario del Departamento de Justicia, Lcdo. Domingo Emanuelli, hizo alarde de que encauzaría a los responsables de los delitos cometidos en el lugar, lo que resultó ser otro discurso para las gradas. Las agencias federales encargadas de proteger el área han faltado a su deber ministerial y, tras mucho cacareo, este crimen sin precedentes continúa impune. Asimismo, el desarrollo que se realiza en la Cueva de las Golondrinas en Aguadilla y que ocupa zona de dominio público, áreas sensitivas del karzo y del hábitat del pelicano pardo, continúa con total impunidad, sin que el DRNA haga valer su autoridad y ordene la demolición de una construcción, a todas luces, ilegal y nociva a nuestro medioambiente.

Para colmo de males y respondiendo a los reclamos de los constructores y desarrolladores, quienes acusan demagógicamente a los ambientalistas de pretender interferir con el desarrollo económico, el gobernador Pierluisi vetó el P. del C. 474, conocido con la Ley de Legitimación Activa Ambiental. Este proyecto hubiera permitido que la ciudadanía acudiera a los tribunales en defensa de la política pública ambiental, solicitando remedio ante violaciones a las leyes y reglamentos, buscando frenar la constante amenaza a nuestros recursos naturales. Ante la indolencia exhibida por el gobierno frente al desarrollismo desenfrenado que vivimos, es la ciudadanía garante en la defensa de nuestros recursos los cuales, por mandato constitucional, el gobierno viene obligado a proteger.

Desafortunadamente, no fuimos capaces de organizarnos eficazmente para enfrentar y derrotar al monstruo de Luma Energy, a quien le fue renovado el contrato suplementario que vencía el pasado 30 de noviembre. Ni la incompetencia de este consorcio, ni su indolencia ante los tormentos que ha sufrido el país con la operación del sistema de transmisión y distribución, ni los exorbitantes aumentos en la factura que han afectado significativamente a miles de abonados residenciales y comerciales, fueron suficientes para que el gobernador Pierluisi cancelara el contrato y auscultara otras opciones para la operación del sistema. A pesar de las nefastas experiencias que hemos vivido con la privatización de servicios esenciales, el gobierno del PNP va ahora tras la consumación del plan con la privatización del sistema de generación de energía eléctrica y la puesta en marcha del contrato de Luma Energy a 15 años, así como la aprobación de la restructuración de la deuda de la Autoridad de Energía Eléctrica, lo que promete ser devastador para nuestra economía. El pueblo debe organizar su ofensiva para evitar que se haga realidad lo que se presagia será una debacle para el país.

La lucha por la descolonización es otro inmenso desafío que tiene nuestro pueblo, principalmente, con la nueva composición del Congreso de los Estados Unidos. Las posibilidades de que se apruebe un proyecto de ley para encaminar nuestra descolonización, lucen remotas, sobre todo con la postura asumida por varios de los congresistas que formarán parte del Comité de Energía y Recursos Naturales de la Cámara de Representantes de dicho Congreso, quienes se han expresado a favor del estatus territorial, porque, indudablemente, resulta rentable a la metrópoli. Estos congresistas, a su vez, rehúsan tratar el tema por ser, además, abiertamente anti-estadistas.  Como pueblo organizado nos corresponde exigir que se ponga fin a mas de un siglo de oprobioso coloniaje.

Combatir el trágico desplazamiento de comunidades desventajadas en múltiples lugares de nuestro país por los llamados inversionistas residentes, que provocan, además, la sustitución de nuestra población y exilio de muchos compatriotas, es otro frente de lucha ineludible. Es indispensable la derogación de la perversa ley 22, que ahora forma parte de la ley 60, por los perjudiciales efectos que ha producido en el archipiélago, promoviendo el desalojo de muchas comunidades y el encarecimiento de los bienes inmuebles de manera exponencial y artificial, mientras ha convertido a nuestro país en un paraíso fiscal.

Desarrollar un frente unido, una alianza, una concertación que nos permita ofrecerle al pueblo alternativas electorales decentes para dirigir los destinos del país, es uno de los retos más urgentes e importantes que enfrentamos en este nuevo año. Debemos ser capaces de desarrollar las estrategias necesarias para lograr el realineamiento de las fuerzas progresistas para derrotar, de una vez y por todas, al bipartidismo rancio y corrupto que le ha dado la espalda a nuestras legítimas aspiraciones y ha llevado a nuestro país al abismo. Ante estos y otros desafíos, como puertorriqueños y puertorriqueñas, tenemos que ser capaces del mayor desprendimiento y compromiso con el país o corremos el riesgo de perderlo.

La autora es Presidenta Movimiento Unión Soberanista

 

Hace falta un renacimiento nacional

 

Especial para CLARIDAD

No es la primera vez que Puerto Rico se enfrenta a una grave crisis política, económica y social. Las hemos pasado peores que ésta, argumentarán algunos, quizás con cierta razón. Pero esto no remedia nuestra situación actual. Cada generación tiene que enfrentar sus problemas de manera particular y hasta diferente. Pero hay siempre una continuidad histórica que, bien comprendida, nos ayuda a dar contenido certero a las particularidades del momento. Eso quisiera ayudar a lograr. Es una urgencia, más allá de un mero sentimiento, que me conmueve hasta las fibras más hondas del ser.

Cuando escucho a locutores, analistas, candidatos a cargos electivos y empleados del amplio sector burocrático que sirve de base material a partidos, sindicatos, cooperativas y una cantidad indeterminada de grupos y micro-grupos, me luce que el debate cotidiano es tan trivial e irrelevante, en la gran mayoría de los temas, que no puedo evitar pensar que estamos perdiendo la sensibilidad y todo sentido de proporción para enfocar nuestras realidades. Los periodistas que están en la calle buscando la noticia, el reportaje y las entrevistas casi siempre realizan su trabajo con esfuerzo y habilidad profesional. Pero, en muchas ocasiones dan la impresión que les preocupa más competir exitosamente en el oficio que cumplir las normas esenciales del sacerdocio que debe ser el periodismo.

Lo peor del caso es que sucumben a encerrar sus trabajos dentro de los parámetros temáticos que priorizan en sus portadas y sus titulares más destacados en asuntos que tienen poca relación, si alguna, con los asuntos cruciales que afectan el devenir de nuestra vida cotidiana. En gran medida, los que manejan un par de diarios comerciales que circulan en el país, son los que pautan la opinión pública.

Los temas que se discuten con mayor impacto son, por lo general, referentes a asuntos de poca monta.

Dentro de ese cuadro, la atención mayor que capta el público es el insulto entre los políticos de oficio, la diatriba recíproca que trae como secuela el ataque personal subido de tono de los que acuden a la radio mediante llamadas telefónicas o entrevistas personales. Los partidos y otros grupos de intereses particulares organizan esas llamadas muchas veces por claques de telefonistas pagados.

Lo peor de todo esto es que se queda escondido, al margen de la opinión pública, el principal asunto de cada día que va acumulando unos problemas que ni se discuten ni se le buscan soluciones viables. Al fin de cuentas, el país se va hundiendo en un entramado funesto de viejos y nuevos problemas sociales y económicos que afectan adversamente la vida de las comunidades de las familias de prácticamente todos sus componentes.

Mientras tanto, los debates políticos se reducen a pugnas electorales entre partidos, facciones y candidatos. Y en ninguno de esos debates se va al fondo de los problemas y mucho menos a presentar soluciones reales. Los mas lúcidos en la exposición de las condiciones de desventaja y sumisión en que nos mantiene la subordinación colonial que sufrimos, incesante, por más de quinientos años, aplazan las medidas radicales que deben tomarse para cuando ganen las elecciones. “¡Cuan largo me lo fiaís!”. Los otros —los que en realidad compiten por ganar la administración del menguado poder que permite el dominio colonial— sólo interesan ocupar cargos privilegiados en el engranaje burocrático del régimen. Ofrecen villas y castillas para cuando alcancen el poder, pero como tal poder no existe mas que en la imaginación calumturienta de unos y otros, todo se reduce a juego a la política sin resultados sociales beneficiosos para el país y sus ciudadanos.

¿Hasta cuándo vamos a mantenernos en esta jugarreta letal?

Recordemos que cuando nos hemos propuesto reivindicar derechos, hemos podido avanzar hacia ellos. Así ocurrió en Vieques. Pero ya la fuerza aérea de E.U. anda tramando establecer una unidad de combate en parte de Roosevelt Road, incluyendo terrenos al oeste de Vieques. Son tan únicos que admiten que el objetivo es atacar a Venezuela cuando lo estimen necesario para defender los intereses de E.U.; no los de Puerto Rico, porque nosotros no tenemos ningún conflicto con la hermana República Bolivariana de Venezuela, ni con su pueblo ni con su gobierno.

En los primeros años del Siglo XIX, el imperio Español mandó un general a Puerto Rico para organizar un ataque a la primera república proclamada por los venezolanos en Caracas. El general pernoctó en La Fortaleza y cuando caminó hacia la Catedral temprano en la mañana, alcanzó a ver varios pasquines fijados en lugares públicos por patriotas boricuas que decían: “los puertorriqueños no iremos a pelear contra nuestros hermanos venezolanos”. La historia recoge ese hecho como una de las primeras manifestaciones del nacimiento de un movimiento independentista en nuestra Patria.

Hoy podemos hacer valer aquella advertencia de hace dos siglos, proponiéndonos, por encima de divisiones partidistas y sectoriales, impedir que el imperio yanqui utilice nuestra tierra, y mucho menos a nuestro pueblo, para cualquier plan de ataque al bravo pueblo venezolano, al que nos unen siglos de convivencia y solidaridad en nuestras luchas. Ahí tenemos un asunto real e inminente, en el que podemos usar nuestras energías y voluntad de lucha más allá de la cháchara politiquera que nos inmoviliza y divide en falsas metas electorales. Por ahí podríamos comenzar un nuevo renacimiento nacional que tanta falta nos hace.

Reproducido de CLARIDAD, Comentario Político,2008.

 

Portavoz del PPD en la Cámara cataloga como “enajenado del planeta” al gobernador Pierluisi por el mensaje ofrecido al país

 

El portavoz de la mayoría del Partido Popular Democrático (PPD) en la Cámara de Representante, Ángel Matos García, indicó que el gobernador Pedro R. Pierluisi demostró hoy una vez más, con su mensaje al país, estar enajenado de la realidad que viven los puertorriqueños.

“Con el inicio del año más sangriento en una década, el gobernador Pierluisi ofrece un mensaje fuera de toda realidad y dedica el espacio en los medios para pasar revista de unos supuestos logro y una agenda que no se ajusta a los verdaderos problemas que se viven en la Isla”, sentenció Matos García.

El representante por Carolina manifestó que “ya vemos por qué la incompetencia de esta administración para gobernar, (pues) la persona que debe liderar las agencias de gobierno, vive totalmente enajenado”.

Asimismo, expresó que vamos para seis años de los huracanes Irma y María y las obras de reconstrucción no comienzan. “El huracán Fiona agravó la situación y no hay proyectos de envergadura corriendo, sin embargo, en diciembre Pierluisi le dice al país que necesita 12 años más. ¿Necesita 18 años para cambiar un toldo azul o cambiar los focos fundidos en las carreteras? Ni eso han podido hacer las administraciones del PNP (Partido Nuevo Progresista) en los pasados 6 años”, según Matos García.

El legislador del PPD sostuvo que este mensaje es “Simplemente un reflejo de una enajenación del gobierno con su pueblo y así quieren ser opción para 4 años más”.

“La gente ya está cansada de que se anuncien miles de millones en fondos federales, pero estos no llegan ni se utilizan en beneficio del pueblo. Es hora que el país unido reclame buen gobierno y cero corrupción. Mi llamado es a alzar su voz para detener el saqueo de esta administración”, argumentó Matos García