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Hay que seguir cuidándose del COVID

 

CLARIDAD

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Un promedio  de 845 casos diarios de contagios de COVID-19 lo que nos dice es que la epidemia no se ha terminado y se está lejos de una llamada inmunidad de grupo o comunitario.

A casi tres años del surgimiento de la pandemia, la epidemia no ha terminado, subrayó en entrevista la doctora en epidemiología, Cruz María Nazario. De acuerdo con  los números del Departamento de Salud (DS), de  un promedio diario de 155.37 casos por prueba molecular y 690 por prueba de antígenos, la suma de 845 casos diarios nos indica que la epidemia no se ha terminado.

“Lo que vemos en la página del DS es que lo que ha bajado es la confirmación de casos por prueba molecular. Ya en muchos lugares no se le exige a la gente esa prueba y, de hecho, la gran mayoría de las personas que empiezan a tener los síntomas, lo primero que hacen es ir a la farmacia a comprar una prueba casera, que son las pruebas de antígenos. Se la hacen y sienten que no tienen que llamar a Salud  para informarlo”.

Basada en esos números y con la premisa de que cree que el DS lo que tiene es un subregistro bien grande, reiteró creer que los casos son muchísimo más que los que aparecen en la página del DS al día de hoy. “Un promedio de  841 casos diarios es mucho. Eso no quiere decir que ya se acabó la pandemia y que  no tenemos que seguir cuidándonos. Solo hay como un 33.31 % de las personas que tiene todas su vacunas al día: eso es bien poco”.

En ese aspecto reconoció que todavía hay gente que se resiste a las vacunas. “Creo que hay dos tipos de personas. Están las que desde el primer día fueron  en contra de la vacunación porque no creen en ese mecanismo. A esos no se le va convencer con ningún tipo de documentación y evidencia, porque eso es cuestión de creencias. Pero hay otro grupo de personas que creo que se han cuestionado si vacunarse porque perciben que no están a riesgo. Creen que ya la epidemia se acabó,  hay esa percepción de que ya no hay peligro y se tiene a un gobernador diciendo que ya se acabó la epidemia.  Pues, la gente lo que quiere oír es lo más fácil”. Además expresó estar sorprendida de que la gente ha dejado de usar la mascarilla.

La doctora en epidemiología puntualizó que tener un promedio de 841 casos nuevos por día quiere decir que el contagio está alto. Si se ve la tasa de incidencia de 800 casos diarios por 100 mil habitantes, que es la otra forma de medir los casos confirmados para poder conceder que estamos en una transmisión baja, tiene que ser menos de 10 casos por 100 mil habitantes. Es decir, el país está 18 veces por encima de lo que podría considerarse una tasa de contagio baja. Si se mira el mapa del DS, todos los municipios están marcados de rojo lo que indica que las tasas de contagio comunitario están altísimas.

Agregó que el hecho aparente de que están muriendo menos personas puede además dar la percepción de que el COVID es algo como un catarro. Pero los que menos mueren son los jóvenes, mientras más del 80 % de los fallecidos tienen más de 60 años.  Han sido más los hombres fallecidos que las mujeres, dato que  atribuyó a que hay más mujeres vacunadas que hombres.

La doctora Nazario recalcó que la vacuna protege para que cuando una persona se contagie la infección no sea severa y pueda llegar a recibir tratamiento.  “No estamos hablando del principio de la pandemia, que no había tratamiento, por lo que se moría la gente.  Ahora mismo hay mucho contagio, pero hay la posibilidad de que a la persona lo traten en un hospital y se vaya a su casa. Eso da la impresión de que ya la cosa no está tan mala, pero lo que hay que mirar es que hay un contagio alto, y si no se ha vacunado puede tener una gravedad”.

Según el DS, en la primera semana de noviembre las muertes acumuladas por COVID-19 en la isla sumaban 5,276. Sin embargo, la doctora Nazario,  reconoció que hay datos diferentes respecto al número de muertes provocadas por el huracán María. Según un estudio de la Universidad de Harvard, el citado huracán provocó la muerte de más de cuatro mil personas y un estudio del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico indicó que fueron 2,970. La epidemióloga señaló que es interesante el dato de que se ha muerto más gente por covid  que por un evento catastrófico como el huracán María. En esa dirección reparó en que en el mundo han  muerto 632 millones de personas por ese virus. De esos, 1 millón han sido en Estados Unidos. “Eso indica que esto no es una enfermedad para tomarla a la ligera, no debemos pensar que esto no es una enfermedad que puede matar a la gente”.

Añadió que  un análisis de la revista de investigación Nature Medice reflejó que, de esos 632 millones de muertes por covid, se pudieron haber evitado 1.3 millones si los países ricos hubiesen compartido el beneficio de la vacuna y no las hubieran acaparado. Eso pese a que se supone que la Organización Mundial de la Salud (OMS)  tenía un sistema para que los países ricos enviaran vacunas a los países pobres. Pero muchas veces estos no las enviaron  o las enviaron cuando ya estaban expiradas.

El estudio concluyó que hay un efecto multiplicador por el hecho de que en muchos países ricos, como EE. UU., comenzaron  a decir que ya no había que usar la mascarilla, aun cuando se sabe  que de todas las medidas más eficientes para evitar las infecciones son el uso de la mascarilla, los hábitos de higiene y evitar lugares conglomerados con aire acondicionado. La vacuna  no evita infecciones, la vacuna evita que la infección nos dé fuerte y que se siga transmitiendo al debilitar el virus. “Si se hubiese seguido con esas reglas de higiene, que sabemos que funcionan, se hubiese evitado casi 300 millones de infecciones”.

En tanto, todavía se debate el origen del virus. La doctora Nazario, recordó que la teoría del entonces presidente, Donald Trump, de que el virus fue desarrollado por los chinos, fue descartada. Luego, la OMS hizo una investigación de la teoría de que había salido por un accidente en un laboratorio.  Hace poco salió otro artículo que investigó y encontró  que de laboratorios han salido un montón de otros  virus por negligencia, errores o accidentes. A Nazario, la teoría que  más le convence es que “los individuos en este mundo hemos invadido el espacio de los animales. Cada vez más les dejamos menos espacio a los animales en su hábitat natural, cada vez tumbamos más bosques e invadimos  más espacios, y esos animales que llevan ese virus hace años, al invadirlos, nos exponemos al contagio cuando hace el salto de un animal a una persona”. Señaló  que por eso es que todavía se anda buscando cuál es el animal reservorio del virus. Para ella, se tiene que mirar en “cómo estamos siendo responsables en invadir terreno de los animales y en el no ser cuidadosos en cómo se manejan estas situaciones”.

Otro aspecto que se ha dejado de lado es alcanzar la llamada inmunidad de grupo. Al respecto, considera que fue un error desde un principio porque la gente pensó que una vez le diera covid se iba a estar inmune para otras oportunidades de contagio. Lo que se ha visto es que a medida que no se controla el covid siguen ocurriendo variantes nuevas, como el Delta y Ómicron. Sobre otras nuevas variantes la epidemióloga recalcó: “No podemos hablar de inmunidad de grupo o inmunidad comunitaria cuando las variantes se escapan de los sistemas que debemos proteger. Con la COVID-19 esa inmunidad de grupo está muy lejos de que ocurra porque siguen surgiendo nuevas variantes. Eso quiere decir que mientras haya contagio en el mundo entero, la gente que pasa el virus de una persona a otra aumenta la probabilidad de que ese virus cambie y tenga una mutación nueva”.

 

 

 

 

 A buen entendedor…

 

Especial para CLARIDAD

Las múltiples formas de comunicación entre los seres humanos no son colecciones arbitrarias de signos. El idioma no es un archivo de palabras sin sentido ni la música es un reguero de notas sueltas. Tampoco la estadística se reduce, aunque el oído no lo capte, a una serie de números inconexos ni a índices caprichosos. En las tres instancias se trata de instituciones sociales. Responden a conceptos, valores y normas; resumen expresiones culturales y visiones de mundo; trascienden fronteras; guían acciones e inspiran emociones. Claro está, evolucionan y se enriquecen. Pero también están expuestas a la involución y al empobrecimiento. De ambas experiencias está repleta la historia. Cuando la comunicación se corroe cualquier cosa vale. Entonces las sociedades terminan por aceptar lo inaceptable.

En el caso de la estadística se da una curiosa paradoja. Cada día se dispone de más información y de más medios para comunicarla y, sin embargo, prima la opacidad sobre la transparencia y la incertidumbre sobre la certeza. En ocasiones parece que la prioridad la tienen insignificantes frivolidades individuales – el siempre pegajoso chisme es dominante en los medios – en lugar de importantes acontecimientos sociales.

A tal trastoque prioritario se suman muchos estudios de influyentes firmas de consultoría con su oferta de análisis estadístico a la carta. Sus conclusiones suelen estar predeterminadas por los intereses del cliente. Esto abona a la confusión y explica, junto a la inversión política y al binomio de la extorsión y el soborno, gran parte de los desaciertos de la gestión gubernamental en todas sus dimensiones: salud, educación, servicios infraestructurales, concesión de permisos, contratos… Uno de sus efectos, muy citado recientemente – lo han hecho notorio los huracanes –, es el desastre de las construcciones, con los consabidos permisos, en zonas susceptibles a inundaciones.

 

A todos estos dislates contribuye el progresivo debilitamiento institucional. Valga un ejemplo. Hace varias décadas el Informe Económico al Gobernador que anualmente prepara la Junta de Planificación, junto a su abultado Apéndice Estadístico, solía ser objeto de estudio en las clases de economía de la Universidad de Puerto Rico (UPR). No faltaban foros en los que profesores de economía de la UPR dialogaban con economistas y técnicos de la Junta de Planificación en torno al mismo. Hoy día pasa desapercibido. Ni siquiera se publica a tiempo.

 

Los foros hace rato que desaparecieron. ¿Cómo no van a desaparecer, si la propia Junta agoniza subsumida bajo la lápida del Departamento de Desarrollo mientras la UPR se encoge acosada por todas las restricciones imaginables? Ambas, como tantas otras instituciones, han estado sometidas a la política neoliberal de desmantelamiento  con su corrosivo efecto en la comunicación social.

 

Se dice que “a buen entendedor con pocas palabras basta”. Cierto. La pregunta que esto suscita es si la capacidad  de los “entendedores” está  aumentando o si, a causa de la corrosión, se encuentra amenazada o en franca disminución. Además, cabe preguntar por el contenido de lo que se comunica con “pocas palabras”.

 

Se necesitó de un filólogo en Alemania, Victor Klemperer, para advertir la corrosión y  el uso perverso de la lengua alemana bajo el régimen nazi. Se acuñaron expresiones para sembrar el odio a los “otros”, fueran judíos, gitanos, comunistas… El lenguaje, dice Klemperer, “… no solo piensa por mí, sino que también inclina mis sentimientos, dirige la totalidad de mi ser espiritual…” Se sucumbe sin plena conciencia de ello. No fueron pocos los jóvenes cautivados por los sueños de grandeza aria que, ante la cultura de delación eficazmente sembrada por el nazismo, se convirtieron en delatores de amigos,  vecinos, familiares y hasta de sus padres. Añade el filólogo: “Las palabras pueden ser como minúsculas dosis de arsénico, se tragan inadvertidamente, no parecen tener ningún efecto, y tras poco tiempo se sienten las secuelas del veneno”.

 

Salvando la distancia – valga confiar que efectivamente haya distancia – las observaciones de Klemperer no deben pasar inadvertidas. Con las palabras, como con los números, hay que tener cuidado. Desde la antigua Grecia se ha recalcado que para que el ágora, el espacio público, sea habitable se requiere civilidad, empezando por el “habla gentil”. La civilidad no se invoca a partir de arrebatos puritanos – el historial de la censura es horrible —  ni como lastre o impedimento al ejercicio de la libertad, sino como condición necesaria para que tal ejercicio sea posible.

Algunas palabras son como marcas de monopolios corporativos. En boca de reconocidos portavoces, avalados por considerables inversiones en mercadotecnia, se ponen de moda y ocupan casi todo el espacio social. No importa si son el colmo de la impudicia, de la violencia, del machismo, de la misoginia o del sexismo ni si vulneran la civilidad del ágora. Como sabe todo empresario, la moda es rentable… Después de todo, razonan arrogantemente sus promotores, “las normas son para la gente corriente, no para nosotros”. ¿Por qué no actuar así, continúan razonando hábiles manejadores e intérpretes de las nuevas expresiones musicales, si la fórmula resulta exitosa en todo el planeta y si los que han triunfado nunca se han detenido ante nada? Pero detrás de las palabras hay algo más.

En tales “discursos” y “letras” suele abundar el individualismo, el narcisismo, el consumismo, la obsesión con el éxito pecuniario y, bajo todo esto, la apología a los dictados del mercado. Estos son “valores” centrales del neoliberalismo, la doctrina política y económica capitalista  de mayor alcance global durante los pasados cuarenta años. Y lo ha sido porque, como diría Klemperer, no hay ideología más efectiva que la que se internaliza y apoya “inadvertidamente”. Por ello no es por accidente que dichas “letras”, que expresan deseos de libertad pero se someten cómodamente a los códigos económicos dominantes, están siendo exaltadas por poderosas organizaciones neoliberales y libertarias, entre las que cabe destacar al Instituto Cato. Huelga decir que, a la misma vez, rechazan a los exponentes de “letras” orientadas hacia el bien común – que también las hay —  o lo que los neoliberales llaman con espanto “colectivismo”.

Quizás tan inusitado interés de parte de las huestes neoliberales obedece a la  desesperación que provoca la pérdida de terreno político. No se debe pasar por alto que el descalabro financiero de 2007-2009, la reciente pandemia y la presente crisis ambiental y energética han obligado – y obligarán en el futuro – a mayor gestión de parte del Estado. Para el neoliberalismo tal cosa equivale a un pecado mortal…

La aceptación ciega de números y palabras puede ser camino fácil, pero no el mejor. Para colmo, tal parece que en estos tiempos el análisis crítico se interpreta como ofensa.  El lenguaje de las redes sociales, tan cargado de toxicidad, es prueba fehaciente de la necesidad de una actitud más crítica. De no ser así predominará la corrosión y se tomará cada vez más la altisonancia por elocuencia, la estridencia por gentileza, la vulgaridad por autenticidad, la celebridad por sabiduría y el dato tergiversador por estadística descriptiva. Bastante experiencia se tiene ya con la ambigüedad y la falsificación. ¿No se ha tomado en Puerto Rico, durante ya muchos años,  la subordinación por soberanía, el crecimiento depredador por desarrollo sano, la dependencia por estado de gracia y la adicción a la ayuda por ayuda efectiva?  Pero, valga confiar que el certero juicio de los buenos entendedores  no haya devenido en recurso extraviado…

 

 

 

 

 

 

 

 

30 veces No al bloqueo de Estados Unidos a Cuba

Corresponsal del CLARIDAD

 

La Habana, Cuba-Por trigésima ocasión y con la abrumadora mayoría de sus países miembro, la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) volvió a aprobar una resolución de condena al bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos contra Cuba, que lleva más de 60 años en vigor.

Con 185 votos a favor, dos en contra (Estados Unidos e Israel) y dos abstenciones (Ucrania y Brasil), ha sido –como en las 29 ocasiones previas– una muestra más del contundente rechazo y el aislamiento que enfrenta EE.UU. en su política hacia la mayor de las Antillas.

El texto de la resolución, probado en la AGNU el pasado 3 de noviembre, reafirma “la igualdad soberana de los Estados, la no intervención y no injerencia en sus asuntos internos y la libertad de comercio y navegación internacionales, consagrados en numerosos instrumentos jurídicos internacionales”. Exhorta además a todos los países a abstenerse de promulgar y aplicar medidas de esta índole e insta a aquellos Estados que aún las imponen a derogarlas.

“Nuestra verdad puede sonar dura, pero el bloqueo es inconmensurablemente más duro. Es brutal”, dijo en su cuenta de Twitter el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, tras conocerse el resultado de la votación. El mandatario se preguntó además “¿qué harán los demócratas con esta democrática votación de la más democrática reunión de naciones?”

 Desde 1992, la AGNU ha votado anualmente –con excepción del año 2020 a causa de la pandemia de Covid-19– para exigir a Washington poner cese al bloqueo que busca estrangular económicamente a la isla y del que el gobierno de La Habana culpa de gran parte de los problemas que aquejan al país.

En su mensaje de presentación de la resolución ante la Asamblea General, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, aseguró que el bloqueo es “un acto deliberado de guerra económica con el propósito de impedir los ingresos financieros al país, destruir la capacidad del gobierno para atender las necesidades de la población, hacer colapsar la economía y crear una situación de ingobernabilidad”.

El Canciller cubano denunció que, en más de seis décadas, el bloqueo ha ocasionado daños acumulados a su país por más de $150, 410 millones. Solo en los primeros 14 meses de la administración del presidente Joe Biden, dijo, los daños alcanzaron los $6, 364 millones, equivalente a más de $15 millones en pérdidas diario.

Bajo esta “cruel e inhumana” realidad, recordó Rodríguez, ha nacido “más del 80% de la población cubana actual”. “El bloqueo crea las condiciones que alimentan las migraciones irregulares, desordenadas e inseguras, y contribuye al crimen de la trata de personas”, añadió el ministro.

La votación en las Naciones Unidas fue seguida en tiempo real desde centros de estudio y trabajo donde se colocaron pantallas grandes para esperar el resultado. Uno de esos lugares fue la Universidad de La Habana, donde decenas de estudiantes, profesores y funcionarios de gobierno escucharon el discurso de Bruno Rodríguez.

“Si Estados Unidos no le quitara a Cuba $5 mil millones cada año, muchos jóvenes de Cuba harían su proyecto de vida en la tierra donde nacieron, muchas familias no estarían hoy divididas, muchos viejitos no estarían solos con sus hijos buscando fortuna por el mundo. No es porque Cuba sea un estado fallido”, expresó desde el aula magna Johanna Tablada, subdirectora general para EEUU de la Cancillería cubana, en un mensaje a estudiantes previo a la votación.

El bloqueo a Cuba es un entramado de legislaciones y medidas, aprobadas a lo largo de más de 12 administraciones de gobierno estadounidenses, que impiden al país caribeño establecer acuerdos de libre comercio con el propio Estados Unidos y el resto de países del mundo.

Si bien el poder para eliminar el bloqueo recae en el Congreso de Estados Unidos, el presidente de ese país tiene la posibilidad de eliminar, haciendo uso de órdenes ejecutivas, gran parte de las legislaciones que lo componen. El expresidente Barack Obama, por ejemplo, empleó durante su último mandato acciones similares, llegando a aflojar considerablemente el nudo a la economía cubana.

Durante las pasadas seis décadas, Cuba ha reiterado su derecho a elegir su propio destino político y ha exigido a Washington “respetar la voluntad del pueblo cubano”, postura que fue subrayada por el canciller cubano durante su mensaje en la AGNU. “En medio de las inhumanas limitaciones del bloqueo, Cuba nunca renunciará a su sistema político”, sentenció.

“Dejen a Cuba vivir en paz. Cuba estaría mejor sin bloqueo, cada familia cubana viviría mejor sin bloqueo, los estadounidenses estarían mejor sin bloqueo a Cuba y Estados Unidos sería un mejor país. El mundo sería mejor sin bloqueo”, concluyó.

Lula, lo mínimo antes de los próximos cien días

 

 

Por Alejandro Marcó del Pont

Vamos a hacer una revolución sin necesidad de comprar un arma, sin dar un tiro (Lula)

Elegido para un inédito tercer mandato, Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido dos Trabajadores, presentó durante la campaña para la Presidencia de la República un plan económico lleno de intenciones, pero con pocos detalles, sobre cómo alcanzar sus metas. Desde decisiones urgentes como mantener el pago del Auxílio Brasil –que debería pasar a llamarse nuevamente Bolsa Família– de R$ 600 mensuales, hasta el prometido aumento real del salario mínimo, los desafíos pasan por cuestiones estructurantes, como la reanudación de las inversiones públicas.

Muy criticado por la derecha por falta de detalle en sus planes económicos, Lula no indicó para desgracia del establishment quién sería su ministro de Hacienda u otros miembros del equipo, lo que ha motorizado todo tipo de especulación en favor de los representantes del mercado o a quien los dueños de Brasil quieren en; economía, Banco Central, BNDES, Petrobras, etc. Pasará un tiempo antes de dar sus nombres, ya que serán carta de negociación en el congreso con centrão que brindó apoyo a Bolsonaro, pero ustedes saben, todo es negociable y Lula los necesita dada su debilidad en el parlamento y las alianza electoral híbrida que articula intereses contrapuestos.

Entre las medidas iniciales, el presidente habla de un plan de emergencia para los primeros 100 días de gobierno, integrado por acciones como las de combate al hambre. El exgobernador de Piauí, Wellington Dias, uno de los principales asistentes del PT, dice que la «misión» será reconstruir el país. —Será necesario pacificar el país, trabajar por la estabilidad y previsibilidad con un proyecto que tendrá medidas de emergencia, por la grave y generalizada crisis instalada, pero principalmente un plan estratégico basado en los ejes consensuados con amplios sectores de la sociedad y presentados al país, con metas de corto, mediano y largo plazo, y agrega: —Se trata de crear un ambiente de confianza, restablecer los lazos con el mundo y permitir, lo antes posible, el equilibrio de las cuentas públicas y la reanudación del crecimiento económico y social sobre bases seguras.

Reajuste mínimo por encima de la inflación

En el discurso poco después de confirmarse la victoria, Lula reafirmó que su gobierno “no será un gobierno del PT”, sino un pacto con amplios sectores de la sociedad. Uno de los puntos que será necesario negociar con el Congreso Nacional antes de asumir, con el objetivo de aumentar los gastos a partir de 2023, son los aumentos del Auxílio Brasil de R$ 600 (U$S115) además de la que Lula promete pagar R$ 150 (U$S30) adicionales por niño. O sea, el primer escollo es el presupuesto. Habrá que rehacerlo en las próximas semanas. Faltan R$ 52 mil millones para que la nueva Bolsa Família mantenga su valor actual.

El presidente también tiene entre sus prioridades el reajuste real del salario mínimo, es decir, por encima de la inflación. Según la regla evaluada por el entorno del presidente electo, el incremento sería de 1,3% por encima del indicador. La previsión de inflación para este año es del 5,6%. Así, el salario subiría un 6,9%, de R$ 1.212 para R$ 1.296 (U$S 250).

También tendrá que negociar ese monto con el Congreso nacional, ya que cada aumento de R$ 1 representa al menos R$ 380 millones más en el gasto público, ya que el piso nacional es una referencia para jubilaciones, pensiones y beneficios millonarios.

Es del Congreso de donde tendrán que salir las soluciones a los problemas muy palpables que se le presentarán al presidente electo, que lo han dejado, después de la primera vuelta, como un presidente débil. Lo único cierto es que, sea cual sea la estrategia elegida, para implementarla, el nuevo presidente deberá recuperar el control del presupuesto, impresionando la modalidad de reformas obligatorias, conocida como presupuesto secreto. Eso es lo que Lula se propuso hacer desde el comienzo de la campaña, pero la misión está lejos de ser trivial.

Bolsonaro perdió las elecciones, pero el bolsonarismo continúa. Lula superó enormes desafíos en sus dos primeras administraciones, pero nunca tantos y tan complejos al mismo tiempo como los actuales. Ahora es el momento de mostrar si el legado jugará a favor o si se convertirá en otra carga.

Ampliación del rango de exención del impuesto a la renta. La propuesta de impuesto a la renta tendría un impacto de R$ 180 mil millones

En el campo de las reformas, Lula diseña un cambio fiscal troceado, en el que solo hay más claridad sobre la propuesta del impuesto a la renta. La intención del PT es reajustar la tabla de IR, gravar utilidades y dividendos y crear un nuevo rango.

La idea es ampliar el rango de exención del IR. Inácio Lula da Silva prometió elevar el rango de exención del impuesto a la renta de las personas físicas a R$ 5.000 mensuales. Hoy, quienes reciben hasta R$ 1.903,98 están exentos del pago del impuesto, valor que no se actualiza desde 2015.

Durante la campaña, Lula habló de “revocar” la reforma laboral aprobada en 2017, pero cambió de tono y comenzó a hablar de cambios más específicos. Uno de ellos se refiere al tratamiento de los trabajadores de aplicaciones, como los conductores y los repartidores. En una carta difundida unos dias antes de las elecciones, habla de un “amplio debate tripartito” (gobierno, empresas y trabajadores) para construir una nueva legislación laboral “que garantice unos derechos mínimos”.

La principal pregunta en este momento es sobre la nueva regla para las cuentas públicas. Lula ha dicho varias veces que eliminará el tope de gastos, la principal regla fiscal del país y que detendrá el gasto federal por encima de la inflación. Sin embargo, aún no se ha definido qué propondrá el nuevo gobierno para reemplazar el techo.

¿Qué reemplazará el techo del gasto?

Hoy, dos propuestas para reemplazar el techo son consideradas entre economistas y políticos que asesoran a Lula. Una de las alternativas es volver a la meta de superávit primario, una diferencia positiva entre ingresos y gastos que debe perseguir el gobierno.

Una novedad es que no solo existiría un valor fijo para el objetivo de superávit (o déficit, según el escenario económico) sino también bandas que permitan ajustar la regla según los ciclos económicos. Bajo este modelo, habría un objetivo de resultado principal (ingresos menos gastos, descontando los pagos de intereses de la deuda) y una banda dentro de la cual el resultado podría fluctuar.

Una segunda propuesta prevé una regla para reajustar el límite de gastos por inflación, como es hoy el tope, más otro indicador, aún sin definir. Bajo esta regla, habría un crecimiento real en los gastos, principalmente en los considerados prioritarios, como salud, educación e infraestructura.

Las cuentas públicas registrarán este año el primer superávit desde 2013, producto del aumento de los bloqueos de ingresos y gastos, escenario que no debe repetirse en 2023.

En otros frentes, el nuevo gobierno debería paralizar el avance de las privatizaciones, como la venta de activos de Petrobras, pero no pretende revocar las ventas ya realizadas, como en el caso de Eletrobras.

Los miembros del PT que se hicieron cargo del plan de gobierno de Lula pretenden cambiar la política de precios de la estatal, aumentar las inversiones de la empresa (como la ampliación del actual parque de refinación) y también mirar de nuevo a sectores como la distribución de derivados.

Hoy, la política de precios tiene en cuenta los valores del dólar y del barril de petróleo en el mercado internacional. Los asistentes de Lula defienden la creación de un “precio de referencia” para Petrobras y otras petroleras del país, a partir del cual se definirá el valor de los combustibles, considerando, por ejemplo, los costos nacionales de su producción.

Renegociación de la deuda

Entre las empresas estatales, el BNDES es otra que sufrirá cambios. El banco debería retomar la oferta de crédito a sectores considerados estratégicos, además de financiar políticas ESG (ambientales, sociales y de gobierno corporativo). Ahora Lula habla de préstamos a pequeñas y medianas empresas. La intención es utilizar los bancos públicos y otros instrumentos para bajar las tasas de interés.

El PT también habla de aumentar la inversión pública, principalmente en infraestructura, pero también de viabilizar alianzas con el sector privado. En ese campo, deben regresar marcas históricas del partido, como el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) y Minha Casa, Minha Vida.

Lula también debe lanzar un programa para renegociar las deudas de las familias más pobres, previsto en su plan de gobierno. La idea es incluir, además de las facturas de agua, luz y otros servicios, cadenas comerciales y bancos.

El programa, denominado “Desenrola”, pretende renegociar hasta R$ 90 millones de deuda. Para eso, está prevista la creación de un fondo de garantía entre R$ 7 mil millones y R$ 18 mil millones de la Unión para renegociar la deuda de 68 millones de personas. Para Fernando Fenolio, economista jefe de Wealth High Governance (WHG), el gobierno de Lula querrá aumentar el gasto público, pero hay dudas sobre la gradación de ese aumento: Habrá un gasto extra que se irá sumando con el tiempo para atender las demandas de la sociedad. El tema de la regla fiscal es súper relevante para que el mercado tenga una idea de cómo va a funcionar durante el ciclo económico.

En el discurso consagratorio, cuando Lula habla de política internacional, no menciona, y no es de forma inocente, UNASUR, CELAC, o MERCOSUR. Habrá que ver de qué manera Brasil vuelve al mundo tal y como requieren los globalistas y los propios intereses de Brasil.

Reproducido de www.rebelion.org Fuente : el tabacalero economista

 

¡Pánfila!

Foto por Gil Rivera

Especial para En Rojo

A Vanessa, por supuesto.

Hablábamos del desastre una vez más. Un vuelo de pájaro: las bestias dejan sus rastros dondequiera, altos edificios, arrasados bosques, inexplicables violencias, acumulación, acumulación, y, entonces, de momento: un claro. Lo he visto y lo señalo con el dedo. Mira, amiga, ahí: la naturaleza que cubre con sus maravillas la opacidad. El vuelo continúa y seguimos la conversación.

– Pánfila, dice riendo.

Y ese sonido esdrújulo suena como una piedra, como un golpe, ¡tan!, aunque yo sé que es una forma de consolarme, la risa. Mi amiga es alta, de piernas largas, así que yo, para ir a su paso, debo ir ligerito, el paseo lleva un rato, y mi corazón se esfuerza por repartirse entre el trote y la preocupación. Tenemos hijas jóvenes que intentan colocar su felicidad en estos tiempos, con buen ánimo, poniéndoles la mejor cara a las adversidades, bregando, y tal vez por eso yo, pánfila, insisto en ver el lado sano de las cosas. Ella no. Ella advierte, indica con el dedo, lo mete en la llaga, en el ojo, esto está a-q-u-í, no pases de largo, míralo, siéntelo, observa como todo se desliza al precipicio. Y tiene razón, lo sé.

Pero yo escojo ver otras cosas por el camino, por el mío y por el de ellas, porque me consta la imperfección de nuestras sociedades, en ninguna estamos a salvo completamente, en ninguna hay justicia, ni paz, ni sosiego, al menos no todo el tiempo, los tiempos de paz también se deslizan imperceptiblemente sobre tremendas cosas. Ellas son jóvenes, caminan de la mano, se quieren, y afuera, y muchas veces adentro, aparece ante ellas, pérfida y cruel, la jauría, una muchedumbre que no deja vivir: el zarpazo, el mordisco, la palabra arrojadiza. Y no estamos nosotras para defenderlas, ya no. Están lejos. Son adultas. No es nuestra jurisdicción. Ya no podemos protegerlas. No nos toca. Pero yo pienso que son mujeres fuertes, el cimiento de su carácter construido artesanalmente con el oído atento y el abrazo fácil, debería ser suficiente.

– ¡Pánfila!

Busco la palabra porque me preocupo, porque no lo he sentido como un espaldarazo sino como una bofetada: despierta, mira, no hay nada más, acéptalo. Encuentro entonces una sarta de acepciones no muy halagadoras: alguien muy ingenuo, «que tarda en comprender las cosas o no se da cuenta de estas y se deja engañar fácilmente», » bobalicón, tardo en obrar», «bobo, simple, de reacciones lentas». Por otro lado, antiguamente, según su etimología (del griego pan, que significa todo, y philo, amante de), pánfilo es aquel al «que todo le gusta, quien todo lo ama», y añade: «como sucede con los cándidos, los tontos». Y ya documentada, lo asumo: pánfila.

Pandemonio, panorama, pancarta, pandemia, panfleto.

– Pero qué manía la de nuestra generación estar recordándoles a los más jóvenes lo mal que estamos, como si la inequidad, la voluntad de dominio, la injusticia, la violencia, fueran fenómenos de última hora, como si esto fuera nuevo sobre la tierra.

– Pánfila.

Le cuento de una novela sobre la tierra que he leído en estos días. La humanidad corre y corre, violenta, combate y muere, sueña, trabaja, olvida, y la tierra prevalece en esta historia. Está escrita por una mujer de la edad de mis hijos, nacida a fin de siglo, como ellos, y eso me alegra. Ha encontrado en el ejercicio de la creación un espacio de equilibrio, la maravilla del balance: no se trata de un consuelo, sino de una forma de vivir. Los pájaros trinan, los gatos caminan con elegancia, y ella escribe, dibuja, filma, inventa. Intuyo que por ahí va la cosa, que ese asumirse creadora, emprendedora de los lenguajes, apretar todos los botones, es su manera de estar en este lugar que se desprende, se cae, se desploma. Dale, muchacha, surfea sobre los cascos de los derrumbes, sobre las multitudes enfurecidas, sobre las malas noticias, navega, mujer, y con todos los cantitos, construye una escultura, escribe un libro, inventa una historia para desplazar el tiempo y la mirada: esto que hacemos es una forma, ella también: Eva no es solo la criatura, es también la costilla creadora de otro mundo que se mueve a pesar de ella. Pánfila ella, pánfila yo.

No siempre soy así, te lo confieso. A veces llega el temor, el miedo, el ridículo, la frustración, ese monstruo que te alcanza y te coge de las greñas y hala y hala, hasta hacerte abrir los ojos. Entonces ves la realidad desnuda, así por una ranura, chiquitita, la realidad que se esconde como una salamandra, el sentido, la figura, eso que persigues y se escurre, resbala. A todas nos pasa. Corre, corre.

Es el momento del temblor. Instantes antes, acumulabas, tenías ante los ojos varias ideas, tremebundas fantasías, lindos artefactos, cosas ajenas, cosas lejanas, cosas leídas, cosas ajadas, cosas que no harás nunca, que no te importan, muchas cosas, y esa sensación de que depende de ti continuar mirando lo sano, la posibilidad de un desenlace distinto, la maravilla incesante que palpita a veces por ahí, el consuelo, en fin, para todo esto que se derrumba ante nosotras.

– ¡Pánfila!

Es la salamandra, amiga. Es la carrera. Por eso yo me coloco, bien esdrújula, sobre ese ruido: ¡pan! Pan como un golpe, pero también como un mordisco suave al trigo. Pan sobao, queridas mías, pan de agua. Cariñosamente se parte con las manos, estas manos, no con el filo de una cuchilla. Ando ligerito junto a ellas. Corro, corro. Quiero la alegría, amiga. Enfilo hacia la luz, que también llega como un golpe: ¡pan!