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“Israel va a pelear la guerra como si no hubiese rehenes”

Archivo CLARDIAD

 

Por Julián Varsavsky

Ezequiel Kopel es un periodista y escritor que divide su tiempo entre Medio Oriente y Argentina: ha vivido más de 10 años en Israel, Cisjordania y Egipto, y habla hebreo y entiende árabe. La problemática de la región es el eje de su trabajo en libros como “Medio Oriente, lugar común: siete mitos sobre la región más caliente del mundo” (2021) y “La disputa por el control de Medio Oriente: un siglo de conflictos, del Imperio Otomano a la actualidad (2022)”, ambos en editorial Capital Intelectual.

–Usted conoce bien la frontera entre Israel y Gaza. Sorprende la facilidad con la que cruzaron centenares y volvieron a entrar.

–El número no se sabe realmente. Atacaron con drones y cohetes, deshabilitando los radares israelíes y puestos de observación. Luego fueron a la cerca de alambre electrificada y pusieron bombas. Entraron por mar, tierra y agua. Usaron camionetas, camiones y hasta caballos. Después de la elite militar, entraron palestinos del montón que seguramente no sabían nada de esa operación secreta. Siempre hay francotiradores israelíes en una colina a menos de un kilómetro de allí. Esta vez no estaban. Para mí, fue una operación planeada por años y que requirió meses de mirar las acciones israelíes, de ver cómo se mueven. Hubo fallas del calibre como las de la guerra de Yom Kippur en 1973, cuando hubo un aviso de rey jordano a Israel, no escuchado. Hoy un diario de Israel publicó que Egipto había avisado de movimientos sospechosos en Gaza. Israel tiene la mayor parte de sus batallones en Cisjordania.

–Hamas no tiene posibilidad de ganar esta guerra. ¿Por qué lanzó este ataque?

–Son cuatro puntos. Desde 1967 los judíos pueden visitar la mezquita Al-Aqsa de Jesuralén pero no pueden rezar, según el acuerdo del pasado. Pero cada vez hay más vídeos de los judíos rezando y la policía hace la vista gorda, porque el Ministro de la Policía es la persona más de extrema derecha en todo Israel. Uno diría, ¿por qué los judíos no pueden rezar ahí? El status quo pactado es así: los judíos rezan en el Muro de Lamentos y los palestinos en Haram al-Sharif. Estos vídeos son gran parte del conflicto y los ven los palestinos por TikTok. Es que se piensa que los palestinos no ven lo mismo que el resto del mundo en sus teléfonos. El segundo punto son el récord de acciones violentas de colonos israelíes en Cisjordania contra palestinos. Los últimos dos años son los de más muertos palestinos desde la Segunda Intifada. El tercer punto es el objetivo de Hamas de ensombrecer el poder de la OLP.

Y detengámonos en esto: cuando Hamas exhibe videos de suma crueldad, en Occidente muchos se preguntan: “¿No les importa la imagen que dan en Occidente?”. Y no, no les interesa. Una de las causas del ataque que hicieron, está pensada hacia adentro de la interna palestina y desplazar a la OLP, a la cual siempre le importó lo que se pensaba de ellos en el exterior pero no logró un Estado palestino. Hamas ha tenido una victoria pírica, porque lo que va a hacer Israel en Gaza va a ser durísimo. El cuarto punto no es para mí el más importante: Hamas busca poner en stand by el acercamiento entre Arabia Saudita e Israel. En 2002 fue el atentado terrorista más fuerte de la historia del país contra jubilados israelíes en un hotel, meses después de que la Liga Árabe le ofreciera un tratado de paz a Israel. Aquello implicaba un cambio del status quo y Hamas lo frenó así: ellos mismos lo admitieron.

–Habrá también una propuesta de canje de prisioneros. Sin dudas es otra razón.

–Sí. En 2011 Israel canjeó a un soldado israelí por 1027 palestinos, algunos con asesinatos sobre sus espaldas. Ahora tienen a cien. Para Hamas es imposible esconderlos a todos: Israel tiene a toda Gaza estudiada. Le van a ofrecer mucha plata a informantes palestinos para encontrarlos. Hoy hubo una aclaración terrible de Hamas diciendo que, si los israelíes no avisan de antemano antes de bombardear un edificio, van a matar un rehén por ataque. Y lo van a filmar. En algún momento, van a tratar de intercambiar primero a mujeres y los niños.

–¿Hay una mano iraní detrás del ataque?

–Ayer hubo una publicación en este sentido por el Wall Street Journal, que cita pocas fuentes. Pero no hay nada concreto para pensar eso. Quizá habrá habido un llamado de Hamás a Irán diciendo, “vamos a atacar dentro de un minuto”. Irán tiene en verdad influencia sobre Hezbolá en el Líbano, en la otra punta de Israel. Hamas sabe que Irán está infiltrada por Occidente. Al general iraní Soleimani lo mataron con información que les llegó desde adentro de Irán. No creo que les hayan avisado a los iraníes hasta último momento. Puede haber habido entrenamiento de comandos palestinos por Irán a nivel general, pero no creo que Irán supiese de esta operación.

–Desde una perspectiva israelí, esto un acto de terrorismo, el peor desde el tiempo de los nazis. ¿Cómo se percibirá el ataque desde la perspectiva palestina, teniendo en cuenta la diversidad que hay entre ellos? Para muchos de ellos —no sé cuántos— es una rebelión contra la opresión de tener que vivir en un gueto bloqueado y asediado por un enemigo poderoso.

–Es difícil saberlo. Yo conozco pocos palestinos con los que pude hablar. Hay algunos que no vitorean esto porque les parece horroroso y además saben que, los que van a recibir el fuego, son ellos. Los líderes Hamás van a estar encerrados cinco pisos bajo tierra y no les va a pasar nada. Ha habido algunos festejos, así como hay festejos israelíes cuando le pegan fuerte los palestinos. Pero no estoy tan seguro que toda la sociedad palestina vitoree. Solo vi casos aislados en Cisjordania. A mí me parece un acto terrible y cobarde lo que ha hecho Hamas. No niego el derecho a la resistencia, incluso violenta, de palestinos contra soldados que ocupan un territorio. Ahora, el gran problema del débil cuando recurre a la violencia, es que para que le funcione, tiene que ser limitada. Porque después se le puede dar vuelta.

–Israel va a repetir “en venganza” —según Netanyahu— los crímenes de Hamas de manera exponencial, con la diferencia que será desde el aire y por un ejército oficial. También le dijo a los civiles de Gaza que se fuesen porque van a destruir “cada esquina” del enclave. ¿Pero adónde se van a ir si están como presos en una franja de 365 km². Y han decidido matar palestinos por hambre y sed —les cortaron el agua y la luz—, algo prohibido por la Convención de Ginebra. Esto conduce a un debate semiológico no menor: ¿Milicianos o terroristas? ¿Soldados o terroristas?

–Hay una famosa frase del documental Israelí Gatekeepers, donde un jefe del Shin Bet — Yuval Diskin— dice que el “El terrorista de uno, es el luchador de la libertad de otro”. Como periodista, tengo que poner un límite y ese es el ataque a civiles: eso es terrorismo. Para mí, el ataque fue un acto de terrorismo, algo que perjudica a la causa palestina a los efectos de sus objetivos. Si hablamos de un ataque a un puesto militar, puede ser catalogado como acto guerrillero. Pero acaban de aparecer 100 cuerpos acribillados en el kibutz de Beeri. Y cuando el Ministro de Defensa de Israel dice que va a cerrar todo paso de comida y agua en un desierto donde no hay un río, ¿eso qué es? De mínima, un castigo colectivo y un crimen de guerra.

–¿Israel se va a frenar por los rehenes o los va a sacrificar como peones por razones de Estado?

–Creo que Israel va a pelear la guerra como si no hubiese rehenes. Primero, porque no sabe dónde están. Y segundo, porque adaptar su avanzada militar a ellos los ataría de manos: no saben dónde están, no tienen forma de cuidarlos.

–El conflicto entra en una nueva etapa. ¿Qué se viene?

–Creo que habrá un cambio total. Porque Israel tuvo, en un día, una cifra de muertos que jamás había tenido en ninguna de sus guerras, más o menos un millar. Es la misma cantidad que tuvieron en la Segunda Intifada que duró cinco años. La postura de Netanyahu es: “El conflicto no tiene resolución, entonces manejémoslo”. Cree que no hay que hablar con Hamas sino lidiar, porque no se puede llegar a un acuerdo. La política de Israel es mantener el status quo, lo cual para mí, es lo peor para Israel. Esto es una calma temporal antes de la nueva guerra.

–Yizak Rabin dijo “negociemos con la OLP porque Hamas es peor”. Hay sospechas de que Yasser Arafat fue envenenado y a Rabin lo mataron. Hoy gobierna Israel una ultraderecha que se va a radicalizar aún más. Temo un semi-exterminio de palestinos. Así jamás va a haber una paz. Esto generará cada vez más muertos, también en Israel. Es imposible así un acuerdo de paz y los palestinos no pareciera que se vayan a rendir.

–Puede ser. Creo que no se viene un exterminio, pero va a correr muchísima sangre. Y después de eso, van a terminar con un intercambio en prisioneros, quienes estarán años como rehenes.

–Usted tiene una mirada crítica, tanto al extremismo judío como el islámico, desmarcándose de la mirada binaria con que se suele dividir al mundo entre “buenos” y “malo”, “civilizados” y “barbaros”. ¿Dónde hay que pararse ante esto?

–Hay que pararse en preservar la vida de civiles. Ya sé que parezco un soñador. Pero en toda esta locura, los que más van a pagar de los dos lados, van a ser los civiles. En cambio, los liderazgos de cada lado, no la pagan nunca. Me parece que lo que tiene que pesar, es empezar a preservar la vida de los civiles, ya sean palestinos acosados por la violencia de los colonos judíos, como israelíes masacrados por Hamás, aunque no son equivalentes: hay alguien que ocupa y alguien que es ocupado. No todo puede estar permitido, ni de un lado, ni del otro.

 

Reproducido de www.pagina12.com.ar

Los materiales de la patria: la nueva edición de las Obras Escogidas de Pedro Albizu Campos

 

 

 

Especial para En Rojo

 

En la Junta Pedro Albizu Campos nos sentimos más que alegres que los hijos del fenecido historiador J. Benjamin Torres hayan publicado una edición nueva de los escritos, ensayos, artículos, cartas y discursos de Don Pedro Albizu Campos.  No hay homenaje mayor para un padre que su descendencia honre su memoria con tan importante contribución a la historia política contemporánea de Puerto Rico.

La edición nueva contiene ensayos históricos de J. Benjamin Torres, como “Albizu Campos y el Partido Nacionalista”, “Don Pedro Albizu Campos: imagen y símbolo” y “El proceso judicial contra Pedro Albizu Campos en 1936”.  Además, Benjamin J. Torres, uno de sus hijos, escribe una introducción muy emotiva y nos cuenta cómo los materiales de la patria (los escritos de Albizu) le dieron de comer en un momento dado en su vida, ante la aberración institucional de la Universidad de Puerto Rico.

Esta edición aumentada contiene los materiales producidos por el maestro hasta 1954, la ampliación llega a 5 tomos, dos tomos adicionales a los de la primera edición. También, nos presenta un material visual de Albizu Campos y sus procesos, no divulgados en la edición anterior.

Llaman la atención los materiales añadidos al Tomo V, en el Volumen III: una carta de Albizu Campos al líder del Partido Comunista de Estados Unidos, Earl Browder, del 18 de junio de 1943; un artículo sobre el líder anticolonial indio, Ghandi, publicado originalmente en el periódico El Imparcial el 31 de enero de 1948; y la entrevista que hiciera el periodista cubano Vicente Cubillas a Pedro Albizu Campos y a Muñoz Marín, publicada originalmente en la revista Bohemia, el 18 de octubre de 1953.

La carta a Earl Browder evidencia las relaciones fraternales que la dirección del Partido Nacionalista de Puerto Rico sostenía con sectores del pueblo estadounidense y echa por la borda la falacia que ha predominado, en la historia política de Puerto Rico, del supuesto antiamercanismo del nacionalismo albizuista.

En el artículo sobre Ghandi, Albizu Campos despliega su conocimiento amplio de las luchas anticoloniales en otros continentes y demuestra su dominio en materia de la política internacional de esa coyuntura.

La entrevista de Vicente Cubilla, que la revista Bohemia le encargara enviando al periodista a Puerto Rico, expone una radiografía de lo que es un líder colonial como Luis Muñoz Marín, haciendo expresiones arrogantes por los triunfos electorales y acusando de loco al líder anticolonial, Pedro Albizu Campos. Sus argumentos sobre la locura de Albizu giran en que: primero, Albizu denunció que un médico estadounidense, el Dr. Cornelius P. Rhoads, conducía experimentos con células cancerosas en pacientes puertorriqueños; y segundo, su aseveración de que en la cárcel fue objeto de ataques con rayos X, que él repelía con toallas de agua fría en todo su cuerpo.

Sucede que años más tarde, las investigaciones rigurosas del historiador Pedro Aponte Vázquez confirmaron las denuncias hechas por Albizu Campos.  La entrevista de Vicente Cubilla muestra a un Albizu sosteniendo que el indulto que había recibido debió haberse extendido a todos los combatientes de la insurrección de 1950. También, afirma Albizu Campos en la entrevista, que él no permite que nadie hable mal de Muñoz Marín en su presencia.  Sus críticas al líder del colonialismo estadounidense en Puerto Rico son estrictamente políticas, no encontramos personalismos en las expresiones del líder revolucionario. La entrevista de Cubilla coloca sobre la palestra pública los niveles intelectuales y morales de cada dirigente. Dicho perfil es importante para nuestra historia política e intelectual contemporánea.

El Tomo V contiene otros materiales igualmente importantes y que son materiales nuevos de la patria, publicados por los hijos de nuestro fenecido historiador, J. Benjamin Torres.  A ellos, gracias, gracias, muchas gracias. La lucha anticolonial se los agradece. Albizu sea.

 

Los libros están disponibles en la CLARITIENDA.

Manifiesto para la fundación de una Sociedad de la Reflexión

 

 

Jorge Lefevre Tavárez

[Las siguientes palabras sirvieron para dar inicio a la presentación de los tres tomos de Desfleques y desafíos el jueves, 23 de febrero de 2023, en Casa Norberto. Desfleques y desafíos es un proyecto de crítica literaria centrada, aunque no exclusivamente, a la literatura puertorriqueña del siglo XIX. Las presentaciones de cada tomo estuvieron a cargo de Roberto Echevarría, Ramón Luis Acevedo e Idalia Morell.]

El conjunto de personas que eventualmente formaron parte del grupo editor de Desfleques y desafíos nos veníamos reuniendo varios años antes de la primera publicación de esta colección de ensayos, y en un contexto informal. Nos encontrábamos periódicamente para, sencillamente, conversar. El diálogo es el gran iniciador de este proyecto. Félix Córdova Iturregui, Manolo Núñez Negrón, Roberto Vela y varias personas más que iban y venían celebrábamos estos encuentros en los que comentábamos y analizábamos un poco de todo, aunque con dos temas principales: la situación actual de Puerto Rico y las manifestaciones culturales del país.

Estos encuentros, por tener como base la amistad, tenían un importante carácter lúdico. Del juego y de la broma, incluso, surgió un nombre. A inicios del 2016, el entonces gobernador Alejandro García Padilla se encontró sumido en una extraña controversia. Una asociación, la Sociedad Económica de Amigos del País, liderada por Richard Carrión, Antonio García Padilla y Dennis Rivera, parecía recibir fondos de distintos intereses patronales y tenía como único empleado al gobernador, con un suelo de $70 anuales.

Es difícil imaginarse una situación tan curiosa o tan literaria como esta: una asociación patronal con nombre de sociedad decimonónica tenía a sueldo al gobernador de la colonia. Le dejo al público oyente el interpretar esta escena, o esta metáfora.

Nosotros, como contrapropuesta, y encantados con el nombre que hacía recordar aquellas asociaciones del siglo XIX, comenzamos a llamarnos la Sociedad de la Reflexión. Y así, coloquialmente, nos referíamos a nuestros encuentros. “¿Cuándo volvemos a reunir la Sociedad?”

Más allá de la broma, el nombre decimonónico que nos pusimos iba acorde con uno de los hilos conductores de las conversaciones: la historia y la literatura puertorriqueña del siglo XIX. Nuestros encuentros se fueron dando en el momento en el que los ataques a la Universidad de Puerto Rico se hacían más violentos: en el 2015, el gobierno de García Padilla congeló la fórmula presupuestaria de la UPR; en el 2016, se aprobó la Ley PROMESA y, con ella, la creación de la Junta de Control Fiscal, que, desde el 2017, busca desmantelar el proyecto más importante de la sociedad puertorriqueña, en términos de la apuesta por el pensamiento, la cultura, la rebeldía y la creación. La crisis, en ese sentido, es el contexto en el que se dieron los diálogos iniciadores de este proyecto.

Bajo este panorama, volvimos al siglo XIX. Muchos de nosotros lo veníamos investigando desde antes. Pero no era este interés en el pasado el único atractivo que le veíamos. En un siglo en el que los espacios democráticos eran prácticamente inexistentes, en el que las fuerzas del imperio eran omnímodas, en el que no existía una universidad nacional (y no se confundan, con todo esto hago referencia al siglo XIX, no al XXI), en un siglo como este, Puerto Rico vio nacer a muchas de sus plumas y mentes más brillantes. No es necesario nombrarlas; ocuparía demasiado espacio nombrar a todos estos hombres y mujeres. Que baste con decir que pusimos nuestra atención en esta época sin universidad, sin intelectuales asalariados, apenas con esfera pública, apenas con instituciones culturales; pusimos nuestra atención en ese siglo en el momento preciso en el que la universidad se intentaba desmantelar, como manera de pensar la cultura de Puerto Rico, de buscar preservar y profundizar lo mejor de este legado intelectual de camino hacia el futuro.

Era necesario, además, preservar un espacio riguroso de discusión e investigación, independiente del espacio académico, al que no necesariamente se le augura un gran futuro. (Este desmantelamiento del proyecto universitario, por supuesto, no es una predicción automática, y dependerá de la correlación de fuerzas que veamos en los próximos años entre las fuerzas neoliberales destructivas y los intereses amplios del pueblo trabajador puertorriqueño. Pero, en lo inmediato, la universidad pública, cada vez más, promueve la pobreza de los investigadores jóvenes que no tuvieron el privilegio de adquirir un puesto permanente, y la universidad privada está plagada por la autocensura como mecanismo para preservar el trabajo asalariado. Ante esto, la creación de espacios autónomos.)

La insistencia en el siglo XIX y en tener encuentros de discusión necesariamente desembocó en un proyecto, en este caso, el proyecto de publicaciones periódicas Desfleques y desafíos. Ya, en este momento, Juan Berríos, quien Félix conocía y con quien conversaba de estos mismos temas, se unió como parte del núcleo editor. Y así, de la broma a la seriedad, comenzamos.

El proyecto se fue configurando en el camino. Cada publicación de Desfleques y desafíos es más amplio que el núcleo editor, ya que participa cualquier persona interesada en reflexionar seriamente sobre el siglo XIX en Puerto Rico. Hemos intentado darle a esta iniciativa un sentido colectivo: en la medida de lo posible, cada ensayo no solo es revisado por el grupo editor, sino que es discutido por todas las personas interesadas en formar parte del volumen en cuestión.

Por otro lado, no toda publicación de Desfleques y desafíos incluye al conjunto completo de estos encuentros reflexivos. No trabajamos con prisa, y no la imponemos: algunos ensayos discutidos para volúmenes previos aparecerán en el futuro, y, cuando sencillamente no hay tiempo para producir, no penalizamos a nadie. Hemos superado el afán de carrera y el método carcelario de lo peor de la academia, y lo peor de la academia es lo que la burocracia administrativa busca imponer. Nuestra velocidad y nuestras escrituras van por otro camino.

Ese es el sentido actual del proyecto, y aprovecho para invitar a cualquier persona interesada a participar del próximo número de Desfleques, que dedicaremos a la poesía puertorriqueña del siglo XIX, en particular aquella escrita por mujeres.

Debo decir, para ir concluyendo, que en la medida en que ha progresado este proyecto, se ha ido profundizando el carácter colectivo de la discusión de los textos. Es cada vez más difícil definir cuál es el grupo editor fijo y quiénes son los colaboradores ocasionales o invitados. En ese sentido, si la tendencia al diálogo colectivo se mantiene, no descartemos que de este proyecto empiecen a nacer, no ya investigaciones individuales discutidas ampliamente, sino investigaciones colectivas, proyectos de colaboración estrecha. Quizás, incluso, algo así sea lo que necesita la crítica literaria en este país, cuya lógica apuesta por la fragmentación, por los cliques, por atomizar el trabajo intelectual. Quizás terminemos pareciendo, en efecto, una de aquellas sociedades decimonónicas que, en el intento de preservar y estudiar la cultura, marcaron hitos y escuelas.

Tiempo, vacío, tu cuerpo

 

 

Especial para En Rojo

Para Carlos

 

¿Cuándo es esa hora, esa hora espesa cuando te encuentro?

Sesenta minutos hay en cada una de ellas, y trillones de attosegundos en cada uno de ellos. Sí, en sólo un segundo hay más attosegundos que segundos en toda la edad del universo, dice Anne L´Huillier, física francesa recién ganadora del Nóbel. El corrector me subraya el término attosegundo cuando aparece en la pantalla porque todavía no conoce el término para la escala de tiempo más breve captada por la humanidad. También nos recuerda Anne que tenemos 23,000 cuatrillones de los electrones que, gracias a sus investigaciones, acaba por fin de retratar, y que nosotros, compuestos mayormente de hidrógeno, materia tan vacía al parecer, somos, de hecho, más vacío que materia. Más vacío que materia, y cómo pesan los cuerpos, este cuerpo, tu cuerpo, mi cuerpo sobre el que se sienta, en ocasiones, la criatura de las madrugadas.

A esa hora, pues, la hora espesa, plena de segundos y attosegundos, más de los segundos en toda la edad del universo, a esa hora, duermo profundamente.  Es la hora en que estas cosas se me ocurren. Sólo se escucha la noche, los pájaros matutinos todavía no cantan, y por suerte ningún perro ladra, ni suenan alarmas, ni motoras, ni ametralladoras, sólo se escucha la noche, y me doy cuenta de que, en efecto, es el momento en que todo sucede simultáneamente. Es cuando el alma, libre de este cuerpo, se pone a jugar.

  1. Allá

Yo hubiera querido poner aquí la imagen de una casa reconocible, pero mi casa, como tantas por ahí, no se parece en nada a las casas que soñamos.

Sucede que la casa de esta pesadilla es una casa cerrada, pero iluminada. La luz entra por una ventana alta del baño, a media mañana ilumina el tragaluz cuadrado sobre la escalera, e intenta durante todo el resto del día atravesar las pesadas cortinas de la sala. Cuando la luz entra, mi imaginación escapa. Es la imaginación de una niña de ocho años, porque esa es la edad que tengo siempre en esa casa, hasta que tengo catorce y unas ganas tremendas de huir, huir hacia un futuro que siempre se aproxima como un perro amenazante. Ladra el futuro. El futuro es de temer y está lleno de vacíos.

A la hora de la siesta hay que mirar el techo. Imagino que mis pies se desplazan sobre las grietas, rodeo la lámpara que cuelga en el medio de la habitación, llego hasta las ventanas, podría inclinarme desde allí a mirar afuera, pero no me atrevo a asomarme porque no sabría dónde pisar. La posibilidad alegórica casi me despierta, pero sigo soñando.

Las puertas del clóset deben estar siempre herméticamente cerradas para que no salga nada de allí. No sé si llamarlos monstruos, espíritus, terrores. Las puertas tienen celosías y a través de ellas se ven las amenazantes siluetas de la ropa enganchada. A veces mi madre entra furiosa porque hemos dejado algo desordenado, y entonces la criatura de temer es ella.

Ahora que vivo este futuro y mi madre no está, habito con un gato. No estoy ya en esa casa, y esa casa la sueño, iluminada desde la ventana alta, a través del tragaluz, entre las pesadas cortinas de la sala. Sueño esa casa porque ya no puedo entrar en ella.

  1. Aquello

Tres horas quieta, tres horas pendiente de una cita médica, acorralada en el grupo de pacientes, todas mujeres, todas solas, posiblemente enfermas, pendientes de los teléfonos, tratando de distinguir lo que tienen delante, en la mano que le habla a cada una de ellas, del sonido del televisor que domina la sala. ¿Acaso hay una entre nosotras que agradece esta tensión entre el interés en lo propio y el balbuceo de lo ajeno? Atención dispersa, tonterías, datos sueltos sin análisis, acceso a algún comentario inteligente o conmovedor, alguna frase o ruido que hace levantar todas las miradas al unísono. Ha pasado algo. Todas nos enteramos, todas salimos de nuestras pantallas individuales y somos una mirando el mismo punto, escuchando aquello que viene desde arriba.

Miro y miro algo que no recuerdo. Entonces me vuelvo, y estoy sola. No hay nadie más ni hay más tiempo de espera. Es mi turno. Aquella noticia tremenda es para mí.

  1. Aquí

Sueño con este mismo cuarto.

El techo es alto, como en toda la casa, y la habitación es amplia porque el balcón ya no existe. Trato de recordar cómo era antes. Hago un esfuerzo por recordar los detalles y la habitación se transforma en un lugar familiar, pero irreconocible.

En la esquina está la butaca en la que suelo sentarme a escribir. Me queda grande y me pierdo en ella, pero insisto en situarme allí. Es el mejor lugar de la habitación, de espaldas al ruido, hacia el interior, buscando mi propio centro. La butaca es de cuero. El vendedor me convenció de las maravillas de la piel animal. Es como la nuestra, me dijo, y el contacto siempre es como el que necesitamos en el momento: fresco si hace calor, tibio si hace frío. Maravilloso. Tiene su propio termostato; me la llevo, le respondí.

La butaca ha sido maltratada. No ha sido el tiempo solamente. El tiempo, ¿cómo hace para maltratar las cosas? Nada. No es él quien desvanece las fibras, el color, la textura. Es la luz, la humedad, los elementos. El tiempo no hace nada. Se lleva el crédito o la fama, el prestigio de los trabajos de otros. La luz que entra por la ventana es suficiente para empalidecer el brillo que tenía el cuero nuevo. El aire, mi cuerpo sobre esa piel, ha ido dejando marcas en algunos sitios. Detrás de mí, casi a la altura de mi cabeza, está marcada la silueta de otro habitante que solía sentarse aquí, como si dejara a su fantasma. La gata que vive en esta casa lo conoció, y por eso, a veces, se sienta en su falda, es decir, sobre la butaca, y se hace un nudo, recoge con sus patitas delanteras, la cola, se convierte toda ella en un cojín mullido para la silla, en el centro del asiento. Reposa, desvanecida, ausente, entregada a un sueño feliz. La butaca, entonces, duerme.

Al lado de la butaca hay una mesa. La mesa tiene su historia. Es una mesa rescatada. Estuvo muy rota por muchos años, y me negué a botarla. Es una mesa de madera clara, muy bonita, una madera de esas que sí recuerda que había un árbol. La superficie tiene líneas, muchas, muy finas, y algunos nudos esparcidos como planetas, en un patrón desigual, difícil de memorizar a simple vista. Ahora que ha sido restaurada, no tiene más manchas que las propias, y a veces parece que respirara. Me gusta que sea una mesa redonda. A veces la mesa aparece en sueños como éste.

Abajo, el suelo de este cuarto es de terrazo criollo, como el de la casa de mi infancia. No hay lindos diseños ni maravillas evidentes como en las muy admiradas losas criollas de nuestros museos y galerías. El terrazo es ordinario, franco, común, nadie lo mira como nadie debe mirar al piso. Ninguna de las losas es igual a otra. El piso de este cuarto, además, está pulido, y eso causa cierta inquietud. Parece como si camináramos sobre un suelo lleno de pequeñas piedras, pero la sensación al tacto, al caminar descalza, es el de una superficie lisa, fresca, que te recibe generosa en horizontal. Si me dejo llevar, las piedritas desaparecen en una superficie uniformemente gris claro, un suelo líquido que levanta a partir del zócalo las paredes, que se elevan, se elevan hasta perderse a la altura del techo donde podría caminar hasta la lámpara si lo viera desde allá abajo, acostada en el suelo.

  1. Esto

A veces las cosas son queridas y adquieren un peso irreal, transparente o sólido. Pueden atravesar la piel o quedar sobre esa pelusa que reverbera con la luz.  Las cosas siempre están, y tú, desapareces.

O bien, ante ellas, te incorporas acá dentro, en lo que podría ser la memoria o el polvo del aire que gira y no acaba de caer, suspendido: una cosa que levita, como la memoria de tu cuerpo enfermo – esponjosa transfiguración.

*  *  *

Anne, la física francesa que acaba de ganar el Nóbel, ya ha dicho que estamos hechos mayormente de vacío, así que al sentir nuevamente el ruido de la noche – un pájaro, un motor, el bip bip del camión de la basura, al recordar que soy yo y estoy aquí y es este día, me esfuerzo por continuar la maravilla, por anotar acá lo que he soñado anoche sin ti a mi lado, como si fuera el ruido que me toca hacer a mí para que el vacío que soy yo ocupe su lugar en esta página.

 

“un mundo frágil, hecho de pólvora y excrementos”: Sobre Mandamás de Manolo Núñez Negrón

 

Especial para En Rojo

Hace siete años Manolo Núñez Negrón publicó una colección de cuentos titulada Comida de peces (San Juan, Instituto de Cultura Puertorriqueña, 2016).  Leí y comenté con entusiasmo este libro.  (Véase: https://www.80grados.net/volver-a-esa-ciudad-llamada-san-juan/).  En mi comentario recalcaba cómo Núñez Negrón huía “del coquí y toda esa ñoña”.  En su nueva novela, Mandamás (San Juan, Riel, 2023), el autor vuelve a afirmar lo mismo y a explicar lo que esconde esta frase: su distanciamiento de una estética de tonos nostálgicos, costumbristas y hasta folklorista.  Por ello uno de los personajes de la novela afirma algo muy parecido:

Uno ama el terruño y toda esa vaina del coquí y las palmeras.  Lo que sucede es que el coquí no paga las cuentas, ni hace fila en el banco, ni tiene que pasar tres pensiones alimenticias, ni comprar el cartón de leche a dos cincuenta.  (139)

Es que tanto en su colección de cuentos de 2016 como en esta nueva novela Núñez Negrón no se interesa por ese mundo nostálgico del pasado ni por visiones idealizadas del país, aunque hay páginas donde se describe con evidente afecto, aunque muy breve y pasajeramente, el paisaje del interior de la Isla.  Pero jamás se cae en la añoranza costumbrista que queda caricaturizada en sus dos textos a través del coquí.  Por el contrario, tanto en su colección de cuentos como en su novela Núñez Negrón pone su atención en nuestro mundo urbano, desquiciado y frenético, mundo que en ambos textos aparece dominado por el negocio de las drogas.

En mi comentario de Comida de peces me concentré en ver cómo estos cuentos cabían en el contexto de nuestra narrativa.  Los veía como una relectura de En una ciudad llamada San Juan (1962) de René Marqués.  Ese acercamiento no proponía que la obra de Núñez Negrón era dependiente de la de Marqués ni inferior a esta.  Detrás de mi comentario se hallaban ideas colindantes al concepto de intertextualidad que ve la cultura, particularmente la literatura, como una red de referencias y reinterpretaciones.  Estas ideas no se emplean para quitarle mérito al texto nuevo que vuelve al anterior, a su precedente.  Tampoco se ve en el nuevo texto una vuelta al anterior para superarlo.  Estas ideas no presentan una pugna entre escritores sino que crea una gran red de lecturas que a su vez propone un amplio contexto.  Estas ideas sirven, en cambio, para crear un extenso campo literario en el cual se puede colocar el nuevo texto.

Ahora, tras leer Mandamás y pensando en esas ideas, me atrevo a decir que esta novela de Núñez Negrón es la relectura de su propia colección de cuentos.  Pero no cabe duda de que esta es una obra mucho más madura.  En esta, un texto mucho más complejo en cuanto a sus estructuras narrativas, vemos como el autor amplía sus miras y sus objetivos, aunque siempre se mantiene dentro del contexto del tema del narcotráfico y la corrupción; siempre sostiene esa mirada nada nostálgica ni costumbrista, aunque frecuentemente emplea técnicas que son típicas de textos que siguen esa estética.

En primer lugar hay que apuntar que si en Comida de peces se presentaba la ciudad, especialmente la parte antigua de esta, en Mandamás la mirada se expande y se presenta una imagen de Puerto Rico mucho más amplia.  Sigue presente la vieja ciudad, el viejo casco sanjuanero, pero gran parte de la trama se centra en el Oeste de la Isla.  Muchas veces, como ocurre en los cuentos, las voces narrativas de la novela – son múltiples – dejan caer en su discurso nombres de lugares que hacen claro, aunque lo hacen indirectamente, que la trama se desarrolla en un punto específico de la Isla.  (El Residencial Ducós, la Cuesta Vieja, Farmacia El Edén, el Parterre: ¡Aguadilla!)  Muchas veces las voces narrativas no apuntan a nombres concretos de lugares, pero el lector intuye que la trama se desarrolla en el Oeste de la Isla: en Rincón, en Mayagüez, en San Sebastián.  Esta técnica viene a confirmar que el autor quiere presentar una imagen mucho más amplia de nuestro país y que esa mirada no se limita a la creación de una ambientación concreta sino que intenta establecer que los problemas no son de un lugar específico de la Isla sino de la Isla entera, de toda nuestra sociedad.

Apuntaba que la novela está narradas por múltiples personajes, por múltiples voces.  La mayor parte de estos son personas no educadas y por ello su discurso tiene que reflejar ese hecho y así lo refleja.  Muchas veces en vez de para se dice “pa” y en vez de todo, “to”.  El texto se lleva de palabras comunes en el lenguaje urbano, especialmente del ámbito de la criminalidad.  Pero el autor tiene gran cuidado en la presentación de esos parlamentos y controla el discurso de sus personajes que nunca cae en el argot.  Por ello cualquiera puede entender perfectamente bien lo narrado.  Lejos estamos del costumbrismo de escritores que intentan copiar miméticamente el discurso de sus personajes, lo que obstaculiza la comprensión y a veces hasta hace necesario un glosario.

También es importante señalar como el autor juega con la cronología de la trama.  Así, por ejemplo, la última sección de la novela vuelve atrás en el tiempo ya que la voz que narra la misma presenta como presente un incidente de su vida pasada.  Es una voz narrativa de un personaje ya muerto que presenta la acción como actual.  Pero estos juegos temporales son limitados y discretos – esta novela no es un Pedro Páramo –, pero algunas de las voces que narran la acción hasta nos adelantan lo que ocurrirá.  Por ejemplo, muy temprano en el texto sabemos cuál será el destino de Nenuco, el protagonista: “Pero eso eran en la época de las vacas gordas, antes de que le cayera la macacoa y lo trancaran.” (21)  Pero estos juegos con las voces narrativas y con las rupturas de una cronología lineal no hacen que Mandamás sea un texto de lectura difícil.  Al contrario, es uno que cautiva al lector desde principio y los cambios de voces narrativas lo que hacen es enriquecer el texto, lo mismo que ocurre con las no muy frecuentes quiebras de la secuencia cronológica.

Para mí el logro mayor de esta novela es la creación de personajes que no sólo son verosímiles sino hasta simpáticos, atractivos.  Estos se mueven en un mundo violento y grotesco, pero Núñez Negrón logra que nos atraigan por su complejidad: “¡Quién lo hubiera dicho!  Los asesinos también tienen sentimientos.” (142)

Esta complejidad se presenta a través las acciones de los personajes que pueden ir de la violencia extrema a la ternura por los niños y el aprecio por su pueblo: “A la gente le gusta imaginar que somos individuos sangrientos, pero es mentira” (29), declara uno de los personajes.  Nenuco es un cruel criminal, pero también es un ser humano con un complejo mundo interior, especialmente un complicado mundo afectivo.  Las tramas sexuales y amorosas abundan en la novela y no son exclusivamente heteronormativas.  Puruco, un amigo gay de la infancia de Nenuco y quien no es parte del mundo de la criminalidad, caracteriza directamente al protagonista: “…fue mi primer amor, mi compinche, mi cuate.  Con decirte que me hizo la primera paja…” (50).  Y las relaciones con personajes trasvestidos (“más hembra que cualquier hembra de verdad” [113]) son también parte del mundo afectivo de estos personajes del llamado bajo mundo quienes los aceptan con naturalidad: “Digan lo que digan por ahí, no me avergüenzo.” (113)  Pero las relaciones amorosas en la novela no excluyen la traición.  El final de la obra está construido a partir del gran y problemático amor de Nenuco por Tita.

La complejidad de los personajes, lo que los hace verosímiles y hasta atractivos, se construye de manera indirecta.  Recordemos que son múltiples las voces narrativas que estructuran el texto.  Una forma de construir los personajes que se emplea es por la enumeración de objetos que componen su mundo.  Esas enumeraciones sirven para caracterizarlos de forma efectiva sin tener que presentar de manera directa sus rasgos personales:

Él abrió la puerta de la cocina y, al mostrarme la escalera de caracol que daba a la bodega, disipó mi curiosidad.  Apena pude fijarme en el hermoso filtro de porcelana adosado al fogón, en la vajilla Caribe China, en la guagua Chevrolet 3100 de 1957… (79)

La enumeración de estos objetos le sirven al lector para entender al personaje y apreciar mejor su mundo.  Pero hay otros momentos en que estas enumeraciones parecen no tener ningún propósito narrativo sino el de meramente llenar espacio en la narración.   Por ejemplo, las enumeraciones se pueden convertir en listados inútiles: Valium, Ativan, Xanax (77), Post, Herald, Tribune, Times (51).  Pero en general las enumeraciones de objetos que forman el mundo de los personajes son efectivas y sirven para construirlos.

Aunque la mayor parte de las voces que narran en la novela no son educadas, el autor juega con los lectores y en los discursos de estos esconde referencias cultas, aunque así no lo parece.  Tómese este ejemplo – hay otros en el texto – donde se reescribe uno de los más famosos monólogos de Calderón en La vida es sueño:

Eso es para que entiendas las reglas del juego, macho: chupa lo mismo el esmayao en su miseria que el rico en su opulencia, chupa el político y el cura, el viejo en su camilla, la rata en la alcantarilla y el niño en su cuna.  (91)

Recordemos el texto de Calderón:

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que agravia y ofende…

El soñar y el medrar de Calderón en la lengua del personaje de Núñez Negrón se convierte en chupar.  Pero el texto, que no deja de tener tonos poéticos y hasta rima, es una clara reescritura del clásico del Siglo de Oro.  Recordemos que el autor tiene título de doctor en letras de una prestigiosa universidad y conoce muy bien el amplio campo de las letras, no sólo las españolas.

Pero estos no son meramente juegos cultos del autor con sus lectores.  Núñez Negrón quiere que nos demos cuenta que ese mundo violento y grotesco – “… un mundo frágil, hecho de pólvora y excrementos, de cadenas de oro y de carros de lujo, en el que cualquiera te satura el cráneo a balazos y después se mete al estómago una lasaña de berenjena…” (91) – es mucho más complejo de lo que nos tratan de hacer ver.  Es por ello y especialmente por la maestría con que el autor nos hace ver la complejidad de sus personajes y las contradicciones de su mundo, que es también nuestro, que asevero con confianza que estamos ante una novela importante.  Eso lo dirá el tiempo.  Pero ahora aseguro que estamos ante una novela que importa, que nos debe importar.