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No hay tanto pan

Por Néstor E. Rodríguez

Lejos de recurrir a la acostumbrada fórmula del recuerdo como acontecimiento a explicar en la escritura, los poemas de Alejandra Rosa apuntan a la remembranza como un saber íntimo y transformador. Este rasgo hace de su ópera prima poética: Levadura (2022), una obra notable. Al abrigo de estas agrimensuras, sobresale el motivo del pan trazando la cadencia del conjunto para plantar revelaciones: “Hay algo en el olor del pan recién horneado que siempre me recuerda cuán volátil, y a la vez seguro, puede ser un cuerpo fermentado”. Para Maurice Blanchot, “el sueño confina con la región donde reina la pura semejanza”. En los textos de Levadura la semejanza es esa “masa madre” productora de alquimias, la garantía de correspondencia con la materia de lo que ya no está y que se eterniza en el ahora de la inextinguible duración del poema y la memoria.

Ni Iglesia,

ni Dios;

pan.

una cicatriz no es una cicatriz

es un rostro, un miedo

una raíz

en nuestro taller,

las baterías del reloj

cultivaron raíces.

 

en el horno,

como en la tierra,

promesas de producción

abonan sustento

 

en un tiesto verde,

en una bandeja de metal,

la misma urgencia

 

la masa madre,

como el orégano,

acrecienta.

 

hablo con mi papá de pan

le digo viejo, no le gusta,

protesta.

en esta tertulia

no hay más lucha,

 

este activismo

mi primera teoría cuir,

nació en esta mesa

él, yo,

y una masa

transgénero.

 

el tiempo

es un ingrediente,

si no lo escuchas

se fermenta.

 

el país que nunca muere

es el que llevamos dentro

en el miedo al regreso

De Levadura (La Secta de los Perros, 2022)

Somos nacionalistas: En conmemoración de los 100 años del Partido Nacionalista de Puerto Rico

Por Wilma E. Reverón Collazo

Especial para CLARIDAD

Cómo habremos de exigir que surja tan pronto un hombre capaz de sustituir a Don Pedro? Las cualidades que el reunía en su persona es un fenómeno que no se logra en muchas generaciones. Su mentalidad sobresaliente, su hombría, el magnetismo de su personalidad, su verbo claro y fogoso, su insuperable capacidad para la total abnegación y el sacrificio, es algo que ni su propio hijo puede emular. A nosotros nos sucede ahora como a los judíos del viejo testamento. Estamos esperando ese mesías que habrá de surgir algún día en nuestra patria. Cuando, ni quién será, aun no lo sabemos. Por ahora, a falta de un Don Pedro, lo único posible es lograr un pueblo unido e inspirado en ese sacro ideal de libertad que ha sido faro para la humanidad.” Oscar Collazo, Carta Wilma E. Reverón Collazo de 12 de abril, 1974.

Escribo esta columna en víspera de la conmemoración del natalicio de Don Pedro Albizu Campos, el 12 de septiembre de 1891 (aunque también de conmemora el 29 de junio de 1893), y en fecha cercana al centenario del Partido Nacionalista de Puerto Rico fundado el 17 de septiembre de 1922.

Ciertamente Don Pedro ha sido la figura que ha dominado el ideario independentista a lo largo del Siglo 20 y el Siglo 21. Todo el liderato independentista surgido en el Siglo 20 y el Siglo 21 parte de los principios, valores y verbo que nos legara Don Pedro. Todas las organizaciones independentistas que se han desarrollado desde la segunda mitad del Sigo 20, el Movimiento pro-Independencia (MPI), la Liga Socialista Puertorriqueña, el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), el Partido Socialista Puertorriqueño (PSP), el Congreso Nacional Hostosiano (CNH), el Nuevo Movimiento independentista Puertorriqueño (NMIP), el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano, han partido de y cultivado la figura y el pensamiento de Don Pedro.

El hecho de que el Partido Nacionalista alcance a cumplir cien (100) años de fundación es muestra de la resistencia contra el colonialismo que se ha mantenido firme contra todos los embates que hemos sufrido como pueblo. No es poca cosa que la colonia más antigua del imperio más poderoso económica y militarmente haya mantenido vivo un movimiento de liberación nacional en lucha y resistencia por cien (100) años.

No es poco lo que hay que reconocerle al nacionalismo puertorriqueño. Sus sacrificios en la década de los 30 en la Masacre de Ponce, precedida por la Masacre de Rio Piedras. Sus gestas heroicas en la década de los 50 con la revolución del 30 de octubre, el ataque a Casa Blair el 1ro de noviembre de 1950 y el ataque al Congreso de Estados Unidos el 1ro. 1ro marzo de 1954.

Las mujeres tenemos que celebrar el sitial que le correspondió y la activa participación de nuestras luchadoras representadas egregiamente por Lolita Lebrón. Blanca Canales, Carmín Pérez, Juanita Ojeda y tantas otras.

Don Pedro fue también un dirigente aclamado por el pueblo trabajador como lo fue en su vocal apoyo a los trabajadores de la caña en huelga en 1933 al 1934.

El Partido Nacionalista con su accionar revolucionario reconociendo el derecho de los pueblos bajo el colonialismo a utilizar cualquier medio a su alcance en defensa de la patria y el derecho a la autodeterminación, influyó en los movimientos clandestinos que se crearon en las décadas de los 60, 70 y 80  como lo fueron las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) que se organizó para llevar la lucha dentro de las entrañas del monstruo, los Comando Armados de Liberación (CAL) activa en la defensa de las luchas de los trabajadores en huelga, el Ejército Popular Boricua (EPB) dirigido por el Comandante Filiberto Ojeda y el Partido Revolucionario de los Trabajadores Puertorriqueños (PRTP) que surgió de una división en el  EPB, dirigido por Jorge Farinacci.

Asimismo, la defensa de los recursos naturales estaba presenta en el ideario nacionalista. Así lo explica Oscar Collazo López: “La contaminación del ambiente es un problema global. No solo los puertorriqueños están en peligro de muerte, sino la humanidad entera. El peligro para nosotros se hace más serio porque nosotros carecemos de soberanía. Los pueblos soberanos tienen medidas de defensa. Ahora mismo muchos gobiernos se han visto obligados a pasar leyes mucho más rígidas contra la contaminación ambiental porque sus pueblos han dicho: basta ya. En el caso nuestro se da la paradoja de que el gobierno que está llamado a protegemos es el mismo que se presta, en confabulación con las corporaciones extranjeras, a acelerar nuestra marcha hacia el cementerio. En Córcega, que es provincia francesa y como nuestro país una isla, la gente se paró en cuatro y ha obligado a cerrar nada menos que su compañía más grande de energía eléctrica, la Montedison, corporación italiana. Les estaba destruyendo sus playas y su industria pesquera con lo que allí llaman «le barre rouge» o sea un fango colorado que echaba la compañía al mar de sus residuos de petróleo.”

La defensa de la cultura puertorriqueña y de la lengua española ha sido parte fundamental de la gesta nacionalista y por ende del independentismo puertorriqueño.

De igual forma, el Partido Nacionalista fue el gestor original de la lucha a nivel internacional. “En el Siglo 20 Don Pedro Albizu Campos es el precursor del trabajo internacional a favor de la independencia de Puerto Rico. De las primeras tareas realizadas por él como miembro del Partido Nacionalista de Puerto Rico (PNPR) fue desplazarse a través de toda América Latina recabando apoyo para la independencia de Puerto Rico.  Entre 1927 a 1929 realiza su peregrinación hacia República Dominicana, Haití, Cuba, México, Perú y Venezuela. La denuncia de Albizu era una de contenido antiimperialista y bolivariano, advirtiendo la necesidad de liberar a todos los pueblos antillanos de la injerencia extranjera.  En abril de 1945 Albizu promueve la creación del Congreso Mundial Provisional de Naciones Dominadas, cuyo primer secretario fue Julio Pinto Gandía y más tarde el héroe nacionalista Oscar Collazo. Según explica Rosado, esta organización tenía como objetivo elevar el caso de las naciones mantenidas bajo regímenes coloniales a la Conferencia de San Francisco y reclamar la eliminación total del colonialismo. Es así como llega originalmente el caso de Puerto Rico a la Organización de Naciones Unidas (ONU). El Partido Nacionalista obtiene acreditación como organización no gubernamental (ONG) con derecho a un observador. La Srta. Thelma Mielke asume la representación del Partido Nacionalista ante la ONU hasta el 1950, cuando se le retira la acreditación a raíz de la revolución del 30 de octubre (Rosado, M., 2001).” (“Puerto Rico en la Agenda Internacional” Wilma E. Reverón Collazo)

Por todo lo anterior, por Oscar Collazo, Griselio Torresola, Irving Flores, Rafael Cancel Miranda, Lolita Lebrón y por el maestro Don Pedro Albizu Campos y sus discípulos y correligionarios destacados Juan Antonio Corretjer,  Juan Mari Brás, Gilberto Concepción de Gracia que ya no están con nosotros, y los que aún persisten Rubén Berríos y Heriberto Marín, celebremos y honremos que aún tenemos patria por la que luchar y que se aúpan nuevas generaciones que aun cuando no conozcan su historia con nombres y apellidos llevan en el corazón a Don Pedro y el amor a la patria.

El Disney británico

CLARIDAD

Mi cuñado británico, tras casarse con mi hermana ha pasado décadas fuera de su país, pero nunca ha abandonado su simpatía por la monarquía tradicional, representada hasta hace unos días por la reina Isabel II. Para este hombre humilde, trabajador, los miembros de la familia real actúan como embajadores y le merecen respeto. Recuerdo que un día, en ocasión de uno de los escándalos de Carlos, entonces Príncipe de Gales, lo escuché reafirmar sus simpatías diciendo: “Prefiero que uno de ellos me represente a que sea alguien como Michael Jackson.”

Esa comparación con el cantante Michael Jackson, que entonces estaba en la cima de su carrera y recorría el planeta como “rey del pop”, dice mucho. Demuestra que, tanto para el pueblo británico como para buena parte del mundo, la monarquía se ha convertido con el paso del tiempo en una institución de farándula, algo así como un gran parque temático. Las instituciones faranduleras y los parques temáticos nos entretienen y, en ocasiones apasionan a muchísima gente, generando continuos titulares con sus escándalos amatorios, divorcios y ceremonias vistosas. En los últimos días, tras la muerte de Isabel II, ese ambiente ceremonial, con los chismes de fondo, ha estado en su máxima expresión para fascinación de los televidentes.

Además de vivir en palacios y organizar ceremonias vistosas, como decía mi cuñado también fungen como embajadores sin cartera, aunque realmente, luego de la disolución del imperio, es lo único que les queda. Desde mucho antes de que la recién fallecida reina fuera coronada en una costosa ceremonia celebrada en 1953, el poder político y militar ya estaba fuera de la monarquía, que solo mantenía una jefatura de estado puramente ceremonial. Una década antes se había producido la abdicación forzada del rey Eduardo VIII, tío de Isabel, no tanto por el escándalo de su boda con una estadounidense divorciada, sino por su abierta simpatía con los nazis, que ya se veían como un gran enemigo de Gran Bretaña. Aquella dimisión certificó una vez más que, desde hacía mucho tiempo, la monarquía ya no tenía poder real y que este residía en las otras instituciones del estado.

La monarquía había cumplido una función importante en la creación del imperio a lo largo del siglo XIX, pero cuando comenzó su caída ya era una institución sin verdadero poder político. En el largo y doloroso proceso (doloroso para los indios) que condujo a la independencia (y partición) de India en 1947, la institución monárquica no jugó ninguna función (ver Gandhi and Churchill, el gran libro de Arthur Herman), más allá de que uno de los miembros de la nobleza, Lord Mountbatten, estuvo a cargo de formalizar el traspaso de poderes en Delhi.  Fue el gobierno del primer ministro laborista Clement Atlee, electo en 1945 para sustituir a Winston Churchill, el que negoció los términos de la retirada y quien decidió enviar a Mountbatten, con el título de virrey, a formalizar la salida.  El entonces rey Jorge VI, padre de la recién fallecida Isabel, se limitó a mirar el proceso desde afuera.

La disolución del imperio, que comenzó con el triunfo de la lucha de independencia en India en 1947, se intensificó tras ese evento y veinte años después, a finales de la década del ’60, ya estaba casi completada. El impulso llegó hasta nuestro mar Caribe donde las posesiones más importantes, Jamaica y Trinidad, se unieron al torrente de naciones libres durante esa década. Tras ese proceso de disolución, la monarquía británica mantuvo en muchas de las nuevas naciones independientes la función puramente ceremonial de “jefe de estado”.

Durante el largo “reinado” de Isabel II, no solo desapareció lo que quedaba del imperio, sino que el Reino Unido también perdió el papel preeminente que ocupaba gracias a su poder militar, particularmente el de sus fuerzas navales. El evento que certificó esa caída fue la llamada “Crisis de Suez”, desatada en 1956 luego de que el presidente Gamal Abdel Nasser impusiera la soberanía de Egipto sobre el canal que atraviesa su territorio. Allí quedó demostrado que la otrora Gran Bretaña imperial de la que Churchill tanto se ufanaba, no podía aspirar a otra cosa que a ser un socio menor de Estados Unidos en el tablero mundial. Casi treinta años después, en la llamada guerra de Las Malvinas, otra primera ministra que soñaba con el imperio, Margaret Thatcher, intentó recobrar algún aire de éxito lanzando sus fuerzas contra Argentina, pero ya era tarde.

Mientras se sucedían esos y otros eventos durante los setenta años de Isabel II (la creación de la Unión Europea, la disolución de la URSS, la guerra en los Balcanes, los ataques terroristas, las guerras en Irak y Afganistán, etc.) la familia real británica entretenía a su pueblo y a muchas otras personas en el mundo con sus escándalos amatorios y divorcios. Como sucede con la gente de Hollywood, algunos de sus integrantes se convertían en querendones del público y otros en la odiada contrafigura, como Lady Di y Camila. En Estados Unidos, donde a pesar de ser una república existe un gusto particular por la realeza de otros países, esas historias alimentan las portadas de la prensa y las series televisivas.

No hay duda, como hemos visto, que la monarquía británica es de hace tiempo un parque temático de lo más entretenido, pero hay una gran diferencia con los que operan en Estados Unidos. Estos generan sus propios recursos y dejan enormes ganancias, mientras el “Disney británico” vive malgastando el dinero del pueblo. Los chismes que produce entretienen, pero cuestan demasiado.

Isabel II, gracias a su larga vejez, terminó generando simpatías entre su gente, pero no sucede lo mismo con su hijo que ya comenzó dando traspiés. Este, a quien ya se le conoce como “Carlos III”, debiera tener presente que el primero que reinó con ese nombre terminó decapitado en 1649 por orden de Oliver Cromwell, tras el primer gran levantamiento contra la monarquía británica. El fantasma sin cabeza de Carlos I ronda por el palacio donde ahora vive el III, produciendo pesadillas.

PIP presenta su protocolo institucional sobre conflictos de género

 

El Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) se convirtió en el primer partido político en Puerto Rico que cuenta con un «Protocolo y Política Institucional para la evaluación y solución de conflictos basados en discrimen por razón de género» para atender situaciones surgidas entre la militancia dentro del contexto del trabajo voluntario.

El documento fue presentado en conferencia de prensa en la sede del partido por la  Secretaria de Asuntos de Mujer y Género,  licenciada Adriana Gutiérrez Colón, quien estuvo acompañada por las integrantes de la secretaria, entre ellas la senadora María de Lourdes Santiago.

«En los pasados meses, desde la Secretaría de Asuntos de Mujer y Género, nos dimos a la tarea de redactar este documento con el objetivo de garantizar la protección de los derechos de todas las mujeres y las personas de la comunidad LGBTTIQ+ que militan en el PIP», expresó Gutiérrez Colón.

La  abogada explicó que, aunque existe legislación vigente en Puerto Rico para prohibir el discrimen por razón de género, el acoso laboral y el hostigamiento sexual en contextos laborales, no existe disposición alguna diseñada para contextos de trabajo voluntario dentro de los partidos políticos, lo que hace de esta Política Institucional un instrumento novel y único en
Puerto Rico.

«El propósito del Protocolo y Política Institucional es establecer principios y procedimientos que sirvan de herramientas para aquellas personas que necesiten presentar situaciones que hayan surgido dentro del espacio de trabajo político y que requieran acción para asegurar que los mismos sean espacios seguros, libres de discrimen y prejuicios, tipificar conductas inaceptables, identificar responsables y fijar consecuencias. Como punto de partida para la redacción del documento recurrimos al protocolo modelo de la Organización de Estados Americanos, y además examinamos documentos similares de distintos países de América Latina», indicó Gutiérrez Colón.

Se informó  que en la próxima semana el PIP comenzará la serie de talleres alrededor del país, dirigidos a difundir el Protocolo y  orientar a la militancia del partido sobre el mismo.

Lo que no pude expresar la noche de la celebración de vida de Luis Mateo Cains

 

Esa noche fue demasiado emocional para mí y las palabras que quería expresar se me quedaron en la garganta. Lo único que pude decirles con confianza y certeza fue que Luis fue mi Papá porque ese fue su rol primordial en mi vida.

Pero ese rol fue complejo y fueron tantas cosas que recuerdo que quería tomar un momento para poner par de ellas por escrito y compartirlas con ustedes. Son estas algunas de las razones por las cuales pienso que su presencia fue tan influencial sobre mi formación como individuo.

Los que asistieron su homenaje o vieron el video  a través de el enlace que posteo el Frente Socialista ya conocen 2 de las cositas que recuerdo de mi niñez que las llevo cementadas en la memoria. La del bulto y la de el agua Perrier. Pero me quede corto en explicar porque esas dos memorias son tan importantes para mí. La memoria del bulto, o más bien las memorias (porque fueron muchísimas veces que se me quedó), fueron importantes porque me enseñaron a coger las cosas con calma o como me decía Luis “No te ahogues en un vaso de agua”. Lo lógico como padre hubiese sido enseñarme a llevar una rutina correcta por la mañana que me asistiera a no dejar el dichoso bulto pero nada de lo que Luis me enseño en mi vida lo hacía con lógica ‘correcta’ que imitara a los demás. Es más, a él le encantaba llevarle la contraria a la enseñanza convencional y tal vez sus métodos no ortodoxos llegaban a la misma conclusión que otros padres pero cada adoquín que formaba la vía de su sabiduría era, en mi opinión, verdaderamente genial. El bulto era importante para lo que yo tenía que aprender en la escuela pero más importante era la lección que él me estaba enseñando con su forma de ser. Cada vez que lo dejaba me contaba de la ruta alterna que tomaba para traerme el bulto nuevamente y ponía en mi ese chispita imaginativa que llevaba todo el día conmigo sabiendo que luego, él me iba a querer mostrar esa nueva ruta y la disfrutaremos  juntos. En vez de hacerme sentir mal, tenía una forma de girar los platos y hacerme sentir mejor.

¿Quién le echa agua Perrier al carro? Por supuesto, solo Luis. El tenía un Javalina cuando joven que siempre estaba dejándonos a pie. En una ocasión que fuimos al área sur a visitar a alguien el maldito Javalina nos dejó nuevamente varados. No sé de donde salió un Peugeot que alguien nos prestó para poder retornar a Carolina pero el carro estaba igual o más estartalao’ que el Javalina  y cuando intentamos subir la cuestita de Salinas el pobre carro comenzó a calentarse y tuvimos que parar en plena autopista.  Teniendo solamente agua Perrier en la neverita, porque esa era la única agua que él bebía, decidió echarsela al carro sin ningún querer en el mundo sin preocuparse si esa agua carbonatada era buena o mala para el carro. Mientras lo hacíamos, recuerdo los dos haber estado muertos de risas. Nuevamente una lección en no dejar que una situación mala nos dañara el día. Hubo muchísimas situaciones como esas pero también hubo otras no tan buenas que recuerdo.

Una de esas situaciones no tan buenas fue la de la marisquería en la 65. Había un restaurante entre Sabana Abajo y Saint Just que nosotros frecuentábamos y una noche común y corriente Mami y Luis fueron a comprar comida pa’ llevar. Luis se había bajado del carro para recoger la comida y mientras estaba adentro un hombre se acercó al carro, con pistola en mano, para asaltarnos. Mami se dio cuenta de lo que sucedía y me gritó “sube el cristal!”, y recuerdo haberle preguntado “porque?” .  Esa fue la última vez que yo les pregunté algo a mis padres antes de hacerlo. Primero haz y después pregunta. Dentro del negocio Luis, al darse cuenta lo que sucedía, salió corriendo y espantó al pillo. Esa no fue la única vez que Luis actuó como superhéroe aunque claro está, tuvimos suerte que el tipo hecho a correr y no hubo problemas.

Lo que sí es indudable fue su heroísmo durante y luego de la guerra de Vietnam. Quisiera tocar esos temas sensitivos él nunca hablaba de ellas con nadie así que no me siento en posición de divulgar lo que él solamente le contó a varias personas en su vida. Pero con tanto está decir que recibió 6 medallas de heroísmo por una nación lo cual él nunca quiso y probablemente fue la chispa que encendió su conciencia y lo motivó a llevar una vida llena de servicio al prójimo y su querida patria.

Para mí, acto de superhéroe fue aquel día en el estacionamiento del Turabo, su alma mater. Me llevó a enseñarme los lugares donde él jangueaba y para revivir recuerdos de su tiempo allí cuando de repente al coger una curva la puerta del desquiciado Javalina se abrió. Yo no me había dado cuenta y en esos entonces nadie usaba cinturón de seguridad y yo estaba a punto de salir volando por la puerta pa’ fuera. El, en menos de na’ me agarró con una mano por la camisa y me salvó de estrellarme contra el piso. Luego lo recontaba como chiste pero los dos sabíamos que la situación tenía potencial de terminar en tragedia si no hubiese actuado como lo hizo.

Menos heroico fueron la multitud de tapones que me metió jugando baloncesto en la cancha de Torres de Carolina aunque se creía el Bori-Hulk cada vez que me metía uno. El, 6 pies 3 pulgadas, yo con 8 o 9 años de edad midiendo más o menos 4 con na’.. Uno creería que él lo cogiera suave conmigo. Nacarile del oriente. Después de cada tapón me decía “niño” y se echaba a reír a carcajadas. Eso me enseñó a tirar al canasto en forma de globito para no recibir tapones de gorillas bocones. Forma de tiro que aún llevo en mi arsenal de juego. También me enseñó que para ganarle a otro hay que fajarse. En esa cancha nunca hubo trofeo de participación.

Cerca de esa cancha también aprendí a nadar. Luego de enseñarme a flotar en la espalda, me tiró en el lado hondo de la piscina y me dijo que si me cansaba que me pusiera a flotar como había aprendido. Muchos pensarían que eso era peligroso pero Luis siempre me enseñaba primero las condiciones de sobrevivencia antes de tirarme al charco con los caimanes y por eso es que poco a poco se me fue quitando el miedo a todo. No puedo enfatizar la felicidad que uno siente cuando se libera del miedo y tengo a Luis que agradecer por ponerme en situaciones lo cuales hicieron que se me quitara el miedo de tantas cosas.

A pesar de que a Luis le daba repelillo trabajar duro, eso no significaba que no era fajón. Era que simplemente no había razón por la cual trabajar de más cuando el trabajo inteligente era mucho más sencillo. Nosotros formamos Empresas Sato S.A. como nuestra compañía de trabajo y nuestro lema era el ‘trabajo vago’. Vestimenta oficial: pantalones cortos y chancletas y si tienes prisa te hubieses levantado más temprano. Todo esto para establecer que nosotros estábamos ahí para ayudar con lo que se tenía que hacer pero a nuestro tiempo, sin reloj y a la forma que nosotros dictamos. Pero cuando había que meter mano se metía mano. Cuando yo era teenager él tomó un trabajo con una compañía de maquinitas de juegos de video. Recuerdo como si fuera ayer la primera vez que nos metimos a La Perla a entregar máquinas de juego cuando en La Perla había un letrero en la entrada que leía “Si no eres de aquí, no entres. No queremos problemas con la justicia.” Pero con Luis yo nunca tenía miedo en ningún lugar que estuviésemos parados y nos fajamos bastante durante esa semana para entregar las maquinitas. Ese trabajo fue de los más interesantes que recuerdo y estábamos brincando de negocio en negocio haciendo recolectas, arreglando y moviendo maquinitas por toda la isla.

Estar corriendo de un sitio a otro no fue nada difícil para nosotros porque desde siempre eso era algo común y corriente. Casi todos los Viernes Mami y Luis me recogían de la escuela y Luis me ponía un mapa en la mano y me preguntaba “Pa, donde?”.  Ese mapa, forrado de highlighter, era nuestra biblia y el gol era trazar toda carretera en el mapa poco a poco. Si tomábamos la ruta que no era, Luis no me corregía, sino dejaba que yo hiciera la corrección para siempre estar pendiente de donde estábamos navegando y para que aprendiera el buen sentido de dirección. Por eso es que hoy día soy un “GPS geek” y mi apetito por la aventura y de estar en la calle cogiendo para todos lugares es enorme.  Me da piquiña estarme quieto y mi deseo de estar encontrando lugares nuevos todo el tiempo es casi insaciable. Hubieron fines de semana que nos levantabamos super temprano tan solo para guiar este y llegar a Fajardo para ver el amanecer y luego luego tomar toda la ruta panorámica, parando en cuanto pueblito o cualquier novedad que quisiéramos, terminando en Boquerón para ver el atardecer en el oeste.

Nosotros llegábamos a los pueblos y nos sentabamos en un banquito de cada plaza a examinar a la gente que nos rodeaba. Sociólogo al fin, Luis me hacía cien mil preguntas sobre lo que yo estaba observando y fomentaba diálogo siempre buscando mi opinión sobre las interacciones que se manifestaban a nuestros alrededores. No para criticar a la gente sino de forma observativa. Los manierismos individuales. Los movimientos de grupos. Era algo tan interesante para mi y aprendí de bastante joven a estar pendiente de todo lo que me rodeaba a todo momento hasta que se convirtió una costumbre natural en mí y que me ha ayudado muchísimo con interacciones sociales a través de mi vida. Y pues si acaso para nada más que sentirme en paz conmigo mismo cuando la soledad aprieta.

A Luis no tan solo le gustaba la Salsa. Él era fiel seguidor del Jazz. En su apartamento teníamos el ‘cuarto de la música’ que era mi cuarto (luego el cuarto de los locos cuando yo me mude a estados unidos y le daba uso cualquier pana que lo necesitara) equipado con dos platos para tocar discos LP. Teníamos lo que le llamábamos ‘noche de música’ en lo cual nos tirábamos al piso con par de beanbags  pasando toda la noche formulando un ‘playlist’ de la música que habíamos escuchado. Nos adherimos a una regla muy sencilla lo cual era que teníamos que escuchar el disco completo antes de poder formar la lista entera. Eso me enseñó a escuchar cada instrumento e interpretar la música desde otro punto de vista que no fuese tan solo un ritmo chevere. Cada selección tenía que intersecarse una a la otra con la más alta precisión como un rompecabezas para que el estado anímico de la noche estuviese adecuadamente capturado en la lista. Era un ejercicio en paciencia, amor por la música y respeto a los músicos que tocaban sobre esos discos. Si alguien cuestiona porque a él le daba tanta ansiedad la música ‘mala’ actual me imagino que tal vez la nostalgia de todas esas noches que estuvimos escuchando Salsa y Jazz eran diametralmente opuesto a la música de hoy en sentimiento y esas buenas memorias asociadas con ese tipo de música ya no las vivía. Es puramente especulación de mi parte pero la música tiene ese poder y nos traslada de esa manera.

 

Hablando de poder. Luis nunca fue religioso. No creía ni angelitos ni en fantasmas. Pero si tenía fe en ‘El Poder’. El Poder fue derivado de la película Star Wars. Película que nosotros fuimos a ver 20 mil veces porque el hijo del dueño del cine de Laguna Gardens era mi pana y nosotros íbamos y nos tirabamos en el piso del cine al frente de la pantalla a ver la película cuantas veces nos diera la gana. El Poder siempre fue parte de nuestra identidad al igual que Dios lo es para muchas personas. Si algo nos fue bien inexplicablemente, fue por El Poder y se manifestaba casi todos los días cuando estábamos juntos. Por ejemplo, el día que estábamos pelaos y caminando por Vistamar. Llegamos a uno de los negocios de la Esquina Caliente que tenía una maquinita de casino. Yo metí mi mano en el bolsillo y saque la única peseta que llevaba conmigo y se la enseñé a Luis. Luis la cogió y la jugó y con esa peseta nos ganamos 10 pesos de un cantazo. Con esos 10 pesos nos montamos en guagua pública y nos fuimos para pinones a pasar el dia entero.

Estaba El Poder y también el ‘Susto de la Vaca’ lo cual era que cada vez que nosotros nos tirábamos para la isla se nos atravesaba una vaca por frente. Si no había ese evento, el viaje no era viaje oficial. Hubo muchísimas cosas como esas que eran únicamente nuestras y cada vez que esas pequeñas cosas se manifestaban enriquecian cada día más la relación que teníamos.

Esas cosas pequeñas son unas cuantas cosas que extrañaré profundamente y son piezas que moldearon quien soy hoy día. Cosas pequeñas de la vida pero gigantescas en la relación entre un hijo atento a un padre que siempre estuvo y estará presente.