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Así empezó Albizu

En el natalicio de Pedro Albizu Campos reproducimos esta columna, para beneficio de nuestra juventud.

 

 

Cuando Don Pedro Albizu Campos regresó a Puerto Rico de sus estudios en Estados Unidos, a principios de los años veinte, ingresó al Partido Unionista. En ese Partido  habían coexistido desde su fundación en 1904 distintas tendencias que reflejaban la precariedad ideológica de la incipiente, y casi natimuerta, burguesía criolla.

La voz más alta y firme del sector patriota de esa burguesía criolla, en la segunda década del siglo, fue José de Diego. Los últimos tres años de su vida –prematuramente truncada por una cruel enfermedad- fueron el inicio de una dedicación creciente a la promoción y organización del sentimiento independentista de nuestro pueblo. La muerte del poeta aguadillano presagia el fin de una clase social en la que se empezaba a asentar débilmente el patriotismo boricua: La burguesía agraria, que fue suplantada por los latifundios cañeros.

Pero aún dentro de ese proceso triturador sobrevivió el independentismo en el discipulado de De Diego, que fundó el Partido Unionista hacia posiciones autonomistas. Recuérdese que fue en 1922 que los Unionistas acordaron eliminar la aspiración independentista de su programa y sustituirla por el establecimiento de un “libre estado asociado”.

Albizu Campos militó en el Partido Unionista aún bajo la nueva plataforma autonomista. Pero su palabra representaba una modalidad nueva en la política puertorriqueña. Llena de autenticidad, desprovista de todo oportunismo, se puede detectar en sus escritos de esos dos años –del 1922 al 1924- el desarrollo de un pensamiento vigoroso, las bases de su contundencia futura y la magnitud de un dirigente de gran envergadura.

En 1924 José Tous Soto y Antonio R. Barceló –dirigentes máximos de los partidos Republicano y Unionista, respectivamente, abordaron un barco en Nueva York con destino a San Juan y a su llegada anunciaron los planes para crear la Alianza Puertorriqueña. Es evidente que Wáshington había presionado a los dos políticos para formar esa alianza con unos fines muy específicos: 1) eliminar la aspiración independentista del seno del principal partido del país, 2) reducir el pronunciamiento autonomista de la Unión a una mera ratificación del coloniaje con alguna que otra concesión insustancial, y 3) aislar “el peligro socialista” del que se hablaba insistentemente en el país en vista del crecimiento que iba alcanzando el viejo Partido Socialista dirigido por Santiago Iglesias.

Albizu advirtió todos estos objetivos malsanos de la propuesta Alianza.

En carta dirigida a Don Antonio R. Barceló el 24 de abril de 1924 propone en un plan para la formación de una verdadera Alianza Puertorriqueña. El mismo planteaba la inclusión del Partido Socialista en dicha alianza. En cuanto a definición sobre status político proponía un “compromiso formal entre todos los partidos actuales para que nuestra legislatura apruebe una Resolución Conjunta solicitando del Congreso de Estados Unidos que convoque al pueblo de Puerto Rico a convención constituyente.

Las propuestas albizuistas no fueron aceptadas, desde luego. Iban en abierto conflicto con el objetivo colonialista del plan de la Alianza. La “frase mágica” con la que Tous Soto y Barceló pretendían fundir la contradicción entre anexionistas y autonomistas era la de buscar “la soberanía dentro de la soberanía”, Albizu Campos la combatió así:

“La debatida frase ‘soberanía dentro de la soberanía’ nos dicen unos que quiere decir el ‘estado’ federal y otros de que quiere decir estado  libre asociado. Los autores de ella ofrecen interpretaciones que constituyen una antítesis, lleva en sí la muerte. Por supuesto, no puede referirse al ‘estado federal’, porque este no es ni estado ni soberano. Es una mera provincia de la nación americana. Como la otra interpretación es tan contraria a ésta, llegamos a la conclusión que la frase no quiere decir nada. Es un velo para encubrir el coloniaje que quiere implantarse con el consentimiento de los hombres en quienes depositamos nuestra confianza.”

Cuando finalmente el Partido Unionista acordó integrarse conel Republicano en la alianza colonialista, Albizu Campos abandonó ese partido, ingresó al Partido Nacionalista _____ inició la consagración patriótica que le condujo a la cima de nuestra historia.

De aquella componenda burda –que en la práctica resultó inoperante- nació uno de los movimientos políticos más decisivos en nuestra historia, el Partido Nacionalista albizuista, y ciertamente el más grande dirigente revolucionario puertorriqueño en lo que va de este siglo.

Los imperialistas quisieron matar al independentismo vacilante del Partido Unionista y lo que lograron fue impulsar el vigoroso nacionalismo que con su paso le cambió el cauce a la historia patria.

Cada intento posterior de aplastar al independentismo y al socialismo en Puerto Rico ha producido una radicalización, ampliación y profundización de la lucha, como veremos cuando analicemos otros momentos importantes en futuros artículos.

Es importante tomar nota de esto, ahora que los imperialistas conspiran para juntar a “populares” y PNP en un nuevo intento de convalidar el coloniaje y matar la nueva lucha de independencia.

Las citas de Albizu Campos fueron tomadas del libro “Pedro Albizu Campos. Otras Escogidas, Tomo I”, por Benjamín Torres, Editorial Jelofe, San Juan, Puerto Rico, 1975.

Hay argumentos para defender la permanencia de la llamada Reforma Laboral

Entrevista al doctor Iyari Ríos González, presidente entrante de la AE.

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

El gobierno de Puerto Rico, tiene los argumentos económicos suficientes para defender la permanencia de la ley 41 del 2022, la llamada Reforma Laboral, frente a un análisis deficiente de la Junta de Control Fiscal (JCF). Así lo entiende la Asociación de Economistas de Puerto Rico (AEPR), la cual dio a conocer su apoyo a la permanencia de la ley y un documentado análisis sobre los argumentos de la JCF.

En entrevista el economista y presidente entrante de la AEPR, doctor Iyari Ríos Gonzalez, expresó que su posición particular es que la postura de la de la JCF respecto a la ley es una ideológica y que vale recordar que cuando se aprobó la ley Promesa en el 2016, luego de creada la Junta una de las primeras acciones que llevó a cabo luego de las elecciones del 2016 fue dirigir una carta en diciembre del 2016 al gobernador saliente Alejandro Garcia Padilla, y al entrante Ricardo Rosselló indicándole que era necesario un conjunto de reformas estructurales para la económica. Una de esas reformas estructurales es una flexibilización de las leyes del mercado de trabajo -que es el término que la JCF utiliza para significar la degradación de los derechos laborales de los trabajadores. Pocas semanas después de la carta se presentó el proyecto de la reforma laboral ley 4 del 2017 lo que resulta interesante -dijo- que eso significa que desde bufetes externos ya se estaba trabajando la reforma.

Agregó que en aquel momento no se hicieron estudios sobre los beneficios de la reforma laboral, sino que se dio  por sentado que una mayor flexibilización del mercado de trabajo incentivaba la participación laboral. Esa es la postura que ha tenido por ejemplo instituciones como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) que señalan que existe una relación directa entre la flexibilización del mercado de trabajo y la participación laboral. Cosa que en el mercado de Puerto Rico -afirmó el economista- no se ha demostrado por lo menos empíricamente con los datos oficiales, porque una vez se aprobó la reforma laboral en enero del 2017 no se han observado cambios significativos en la tasa de participación laboral en Puerto Rico en los próximos años.

De acuerdo al presidente de la AEPR la tasa de participación laboral en el país ha permanecido desde el 2017 hasta el presente mas o menos alrededor del 40% que es una tasa de participación baja. “De hecho se podría argumentar lo contrario que como resultado de las políticas de austeridad que se han aplicado en Puerto Rico y la degradación de los derechos de los y las trabajadoras desde el inicio de la depresión económica en el 2006 hasta el presente en ese periodo de 15 años esa degradación de las condiciones económicas, mas la depresión económica es una reducción en la tasa de participación laboral. En el 2006 era una aproximada de 43% mientras que en el presente es 40% o sea que ha bajado un 3%”.

Ríos González, expresó que la posición de la AEPR es que es importante defender la ley del 2022 y también es importante restituir la totalidad de los derechos y ampliarlos principalmente porque “lo que estamos argumentando es que un trabajador que tenga buenas condiciones laborales, que tenga una seguridad en el empleo, es un trabajador que va a estar mas contento, va a querer preservarlo por lo tanto va a ser un trabajador más productivo y que en ese sentido incluso para el sector empresarial debería estar a favor de mas derechos a los trabajadores se va a ver beneficiado en el aumento de la productividad”.

Precisó que según el Apéndice Estadístico del Gobernador se ha demostrado que la productividad de las y los trabajadores(as) se ha reducido desde el 2014 hasta el presente. “Así que la posición de la AE es que si bien apreciamos que la Ley 41 del 2022 permanezca, también es necesario continuar restituyendo derechos de los trabajadores y ampliar esos derechos a las familias que dependen de sus fuerzas de trabajo en el mercado”.

La Junta exige lo que ella misma no puede presentar

La AEP trajo a la luz que la JCF le exige al gobierno de Puerto Rico unos datos que ella misma no puede ofrecer. Un estudio econométrico que confirme que derogar la Reforma Laboral del 2017 no tendrá un impacto en los recaudos.

Así que la JCF le está pidiendo al gobierno de Puerto Rico que hagan algo que ni siquiera el propio economista que consulto la Junta puede hacer. A mí eso particularmente me llamó mucho la atención”.

De acuerdo al análisis presentado por la AEPR con los pocos datos disponibles para Puerto Rico, es sumamente difícil precisar de forma econométrica el efecto, si alguno, de la derogación de la Reforma Laboral del 2017 en los recaudos contributivos. Incluso, la JCF tampoco ha logrado proveer dicho estudio. Lo único que han publicado es un documento de power point que el economista estadounidense, Robert Triest le presentó a los miembros de la JSF sobre la ley.

Se debe destacar -exponen los economistas puertorriqueños- que el propio economista contratado por la JCF tampoco pudo desarrollar un modelo econométrico, y en dicho power point reconoce que el ejercicio es sumamente difícil de llevar a cabo. “En otras palabras, la JSF le exige al gobierno una tarea que sus propios consultores reconocen como inalcanzable, y usan el “incumplimiento” para justificar su intromisión en la política pública de Puerto Rico”.

La AEPR apuntó que por otro lado, la presentación de power point del economista Triest es un simple refrito del mismo argumento económico que la JCF ya había delineado desde enero en su Plan Fiscal Certificado 2022, donde le advertía al gobierno que no debía derogar la Reforma Laboral del 2017. La JCF argumenta que el Crédito por Trabajo que estableció el gobierno de Puerto Rico el cual fue ampliado a través del American Rescue Plan, incentivará a más personas a moverse de la economía informal a la economía formal. Este aumento en la participación laboral formal, en cambio, implica mayor actividad económica y mayores recaudos.

Deficiencias en el análisis de la JCF.

La Asociación de Economistas atribuyó que la JCF ha caído en la falacia de prueba incompleta, o por su designación en inglés, cherry picking. Es decir no menciona que estudios científicos en varias disciplinas, incluyendo no solo la economía sino además en la medicina ocupacional y la psicología aplicada, han levantado evidencia que sugiere que mayores beneficios laborales pueden tener un impacto neto positivo, ya que suelen mejorar la satisfacción laboral, salud mental, felicidad, y motivación en los trabajadores y trabajadoras, lo que a su vez eleva la productividad laboral y las ganancias de la empresa. Además en la prensa de negocios (e.g, Forbes, Bloomberg) se ha discutido como cada vez más empresas concluyen lo que estudios científicos sugieren: los costos asociados a mayores beneficios laborales son compensados con el valor añadido por el aumento en la productividad laboral.

La AEPR reiteró que no hay evidencia empírica de que la relación lineal que se establece por el BM entre la flexibilidad laboral y la tasa de participación en el mercado de trabajo formal, y sobre lo cual se apoya la JCF para solicitar la suspensión de la Ley 41-2022, se sostiene en el caso de Puerto Rico.

Ríos Gonzalez, indicó que uno de los señalamientos que hace la AEPR en su análisis es que la JCF escoge de manera muy selectiva cuales son los estudios que se presentan para sostener su posición “y una de las cosas que nosotros sostenemos es que existen también múltiples de estudios que demuestran lo contrario de lo que dice la Junta si vamos a poner todas las cartas sobre la mesa habría que señalar los estudios que sostienen la posición de uno, también hay que señalar  los otros”.

Una vez más recalcó que lo que plantea la JCF de que la ley le quita flexibilidad al mercado de trabajo y al quitarle flexibilidad lo que hace es que aumenta la participación laboral tomando en consideración los datos estos demuestran que desde el 2017 la tasa de participación laboral no ha aumentado si la teoría es que cuando se flexibilice el mercado laboral haya un aumento en la participación laboral eso no ha sucedido.

Brasil: Mirada crítica al panorama electoral (1 parte)

Corresponsal de CLARIDAD

 

La Habana, Cuba-La campaña electoral por la presidencia de Brasil arrancó oficialmente el pasado 16 de agosto. Aunque son más de 10 candidatos los que formalmente estarán disputando el máximo cargo del ejecutivo en la primera vuelta de los comicios el próximo 2 de octubre, todas las miradas estarán puestas sobre los dos principales contendientes: el expresidente Lula da Silva y el actual presidente Jair Bolsonaro.

El líder del Partido de los Trabajadores, quien podrá volver a disputar la presidencia después de haber sufrido un amplio proceso de persecución política en su contra que lo llevó a cumplir casi dos años de cárcel, sigue siendo el gran favorito. Según las más recientes encuestas, Lula lidera la intención de voto en primera vuelta con un 44%, frente a un 32% de Bolsonaro.

Si bien el posible regreso al poder del carismático líder de izquierda despierta esperanzas en la población brasileña –y en muchos sectores de América Latina–, para llegar a Brasilia deberá soltear no pocos obstáculos en su camino. Por un lado, la ultraderecha brasileña, aupada por un Bolsonaro con vicios de fascismo, mantiene una recia campaña de difamación y persecución en su contra en un intento desesperado por desacreditarlo ante un pueblo que ve en él la única solución para regresar a Brasil a la senda del desarrollo y el crecimiento. Por el otro, es arduo el trabajo que le depara a Lula para lograr la articulación de tantas ramas políticas, en un país cuyas elecciones suelen ganarse con alianzas partidistas de todas las aristas.

Empero, para entender las condiciones socio-políticas en las que Brasil batalla hoy para elegir entre un nuevo –pero ya conocido– presidente o mantener su actual rumbo neoliberal, es preciso hacer una revisión de su historia y del contexto geopolítico en que se emplaza.

En palabras del reconocido periodista brasileño, Breno Altman, para poder comprender mejor la situación político-electoral “hay que trabajar con tres categorías: la categoría de etapa, la categoría de período y la categoría de coyuntura de situación política”.

Cuando habla de la primera etapa, Altman se refiere a una “etapa contrarrevolucionaria”. Para él, su país y la región siguen viviendo en una fase política emergida tras el colapso de la Unión Soviética, en la que “la experiencia socialista fue destrozada en su origen y en su experiencia más fuerte” y cuyo resultado “ha permitido establecer una ofensiva ideológica brutal de las ideas liberales, de la ideología burguesa, sobre el movimiento obrero e incluso sobre los partidos de los movimientos socialistas”.

Esta etapa contrarrevolucionaria, según Altman, ha dado paso además a “una generalización del modelo neoliberal en los países desarrollados y en especial en los países de la periferia del sistema, en el cual nosotros nos encontramos”, lo que ha empujado a los pueblos a asumir una postura “defensiva” ante las estocadas del imperialismo en la región. Opina, sin embargo, que podríamos estar ante un periodo de transición en América Latina –esta sería la segunda etapa.

“Es posible afirmar que podemos estar pasando de un período defensivo a un periodo ofensivo. La victoria de [Andrés Manuel] López Obrador en México, la victoria de Alberto Fernández en Argentina, la derrota del golpe de estado en Bolivia y la victoria electoral de Lucho Arce, los estallidos sociales en Chile, en Colombia y ahora en Ecuador. Son todos señales que nos permiten tener con seguridad una percepción de que estamos cambiando de período, aunque dentro de una etapa contrarrevolucionaria”.

El también historiador, quien conversó recientemente con Claridad y otros medios internacionales de Latinoamérica en un encuentro en la ciudad brasileña de Sao Paulo, sostiene que “hay una nueva ola, en la cual los partidos progresistas ganan las elecciones. Los pueblos entran en una situación de inconformidad y de rebelión social y eso va cambiando las correlaciones internas de fuerza”.

Viendo a Brasil –y lo que pudiera significar una victoria de Lula en las elecciones– desde el espejo de los países vecinos, Altman subraya que “no es una situación sencilla” aquella con la que deben lidiar los gobiernos progresistas actualmente en la región. “Tienen muchas limitaciones por el hecho de que son gobiernos electos en el interior del mismo Estado burgués oligárquico y en una situación internacional en la cual aún sigue vigente la hegemonía de Estados Unidos y el dominio del sistema imperialista mundial”.

“Si comparamos con la primera ola [progresista] que fue la del principio del siglo 21, la ola caracterizada por la victoria electoral de Chávez en Venezuela, en 1998, y después de Lula en 2012, y todos los demás después, [esta] es una ola en la cual los márgenes de cambio dentro del orden económico son mucho más extremos, mucho más estrechos”, afirma.

Es precisamente por este estrecho margen de maniobra y su historia de siglos de intervención continuada que se hace más llamativo el que sea en América Latina donde hoy se combate de manera más frontal y aguda la injerencia económica, política y militar que supone el imperialismo para sus países. Es en esta región del orbe donde el panorama en el tablero geopolítico mundial parece haber comenzado a dar la vuelta.

“Nuevamente –apunta Altman– es Latinoamérica el centro de la situación internacional, es donde la situación internacional puede efectivamente empezar a cambiar”.

 Para él, está claro que no es en Europa, donde “la hegemonía imperialista sigue muy fuerte” y donde EE.UU. ha logrado mantener un control efectivo de sus causas políticas, de donde saldrá una nueva propuesta liberadora.

Es más fácil para Estados Unidos controlar a la socialdemocracia y a los conservadores europeos que yo a mis perros. Podemos hablar de uno u otro país, pero no es en este momento una región de donde pueden emerger los vientos de cambio”, subraya.

Y en el centro de esos vientos que soplan actualmente en América, está el gigante del Sur. Que las causas progresistas logren reconquistar el poder en Brasil sería una honda estocada al neoliberalismo que asaltó varios de los gobiernos de la región en la última década y que supuso un retroceso palpable a los avances en materia social y económica que habían logrado los movimientos de la llamada “década ganada”.

Pero contrario a lo ocurrido en países como Argentina, Chile, Perú y recientemente Colombia, donde estallidos sociales dieron paso a grandes protestas en rechazo a la pérdida de derechos, el aumento en el costo de la vida y el retroceso en las libertades, en Brasil una reelección de Lula ocurriría sin que el pueblo brasileño se haya lanzado a las calles en masa –a pesar de haber tenido profundas razones para hacerlo. Salvo ciertas excepciones, los movimientos populares brasileños han llamado más la atención por su silencio que por su activismo en los últimos años.

“Nosotros estamos delante de una posibilidad muy importante de ganar las elecciones presidenciales sin estallido social de ninguna especie. No hay nada comparado acá, con lo que hubo en Colombia o en Chile, o lo que está en curso en Ecuador”, señala el periodista brasileño.

El pueblo brasileño en general, opina Altman, ha vivido un proceso “bastante largo de repliegue de los movimientos sociales”, un aspecto que se hizo evidente cuando el expresidente Lula da Silva fue encarcelado en 2018 –en lo que fue a todas luces un proceso judicial ilegal en su contra– sin que sus seguidores se lanzaran a las calles para evitarlo. Dos años antes, la entonces presidenta Dilma Rouseff había sido destituida tras un nebuloso “impeachment” que apenas contó con una tímida respuesta de los brasileños.

¿Qué repercusiones pudiera tener, entonces, este “repliegue” para la sociedad brasileña?

“El pueblo no es un actor protagonista de la historia que estamos viviendo en este momento y eso nos debilita, aunque tengamos mucha fortaleza electoral con la candidatura del expresidente Lula”.

La duda que plantea Altman encuentra tierra fértil en la deriva democrática en la que se ha visto sumido el país desde los turbios procesos judiciales con los que el “establishment” brasileño persiguió a Dilma e hizo todo lo posible por inhabilitar a Lula para presentarse en las próximas elecciones.

Con la instrumentalización de la justicia (“Lawfare”) como herramienta política en manos de la derecha en Brasil y una amenaza real al orden democrático, gracias a las corrientes neofascistas que ha levantado el Bolsonarismo, un hipótetico gobierno de Lula da Silva sin una sólida cohesión de fuerzas populares que lo rodeen, podría estar en peligro sin apenas haber comenzado.

En un intento por sembrar dudas sobre la legitimidad de las venideras elecciones presidenciales, Jair Bolsonaro ha puesto en marcha una campaña de deslegitimación del sistema electrónico de votación, al que ha acusado de fraudulento, a pesar de no haber sido capaz de proveer ninguna evidencia. El incumbente, incluso, ha insinuado que disputaría cualquier derrota en los comicios y ha llamado a sus seguidores a “prepararse para pelear” –cualquier parecido con el expresidente Donald Trump es pura coincidencia.

Como si fuera poco, la actual campaña electoral en Brasil ha visto un marcado aumento en el número de candidatos derechistas que están vinculados a las fuerzas de seguridad. Según datos del sistema de registro de candidaturas del Tribunal Superior Electoral (TSE), las elecciones de 2022 contarán con 1.866 candidatos que son policías, un incremento del 27% con respecto a 2018. El 95% de ellos se ha postulado por partidos de derecha y han mostrado su simpatía con el presidente Bolsonaro.

Todo esto cuando la violencia electoral en Brasil se ha disparado y los ataques contra líderes políticos vinculados a Lula da Silva y a movimientos de izquierda siguen en aumento. El líder del PT ha debido recurrir a usar un chaleco antibalas para poder hacer campaña.

Breno Altman define la coyuntura en su país como “una crisis de la hegemonía burguesa”, pero mantiene esperanzas en que “quizás la victoria del presidente Lula pueda abrir otra etapa de movilización social [y] pueda llevar al pueblo a apoyar un gobierno y a impulsar un gobierno que haga importantes cambios sociales”.

 

 

 

 

Editorial: El colonialismo día a día

Para un sector de la población de Puerto Rico, el hecho de que nuestro país sea una colonia de Estados Unidos no es un problema. Más de un siglo de adoctrinamiento, abierto y solapado, han sembrado miedo e incertidumbre en ese sector del pueblo, sobre cuáles serían las posibilidades y oportunidades que podría traer la independencia para que Puerto Rico se reorganice como nación, y establezca un nuevo orden económico y social basado en la realidad y necesidades de su gente, como lo hacen las repúblicas independientes, que son una mayoría entre los países del mundo.

El miedo y sentido de impotencia que infunde el colonialismo obra en todos los aspectos de la vida de un pueblo colonizado. Algo así como cuando un equilibrista se percata en la altura de que alguien o algo lo amenaza con removerle la malla de seguridad que lo sostendría en una caída. El terror de imaginarse desprotegido podría ser suficiente para precipitarlo al vacío. En el orden mundial, sin embargo, el colonialismo se ha ido extinguiendo, y las antiguas colonias y territorios no autónomos han ido adviniendo a la descolonización y autodeterminación, la mayoría de ellos de manera exitosa. Al presente, quedan solo un puñado de colonias en el mundo, y Puerto Rico es una de ellas. Son rémoras de un sistema de dominio arcaico que ya no tiene razón de ser, como tampoco la tienen la esclavitud o el vasallaje feudal.

Sin embargo, aunque nuestro pueblo no reconozca del todo la raíz principal de nuestros problemas, sí vive y siente todos los días los efectos de ser una colonia en decadencia. Sabe y siente que el gobierno no funciona ni cumple adecuadamente su obligación de brindar los servicios básicos al pueblo con eficiencia y prontitud, porque es un gobierno que se sirve a sí mismo y no al pueblo que lo elige. Sabe y siente también que hay corrupción  en las agencias, y amiguismo y compadrazgo político en los contratos, y que los llamados empleos de confianza están reservados para los activistas del PNP y PPD, en pago por sus servicios a ambos partidos coloniales. El pueblo sufre no solo la escasez de servicios sino su pobre calidad. Conociendo que “la soga siempre parte por lo más fino”, está consciente de que hay menos escuelas públicas,  y menos maestros y maestras. Que la Universidad pública está mucho más cara, y con menos programas y servicios. Que la atención a la salud está en estado crítico, con menor disponibilidad de doctores, enfermeras, terapistas y personal sanitario en general. Que recibir atención en hospitales y salas de emergencia es cada vez más agotador. Que es más difícil lograr citas y servicios de especialistas, y que aumentan las denegaciones, por parte de los planes médicos, de ciertos servicios médicos y hospitalarios, y de ciertas pruebas diagnósticas y medicamentos.

Nuestro pueblo vive también el precario estado de la seguridad pública, contando con menos policías, bomberos, y demás personal de respuesta para emergencias y desastres. Sabe que la transportación pública es casi inexistente, y que las carreteras y calles están intransitables y llenas de hoyos. Que la vivienda está escasa y los pagos de hipoteca y alquiler, por las nubes. Que hay inestabilidad en el acceso y escasez de artículos básicos de consumo, y que es astronómica el alza en los precios de la canasta básica de comestibles y productos de primera necesidad. Todos los meses recibe las facturas con las tarifas infladas de las utilidades públicas, no solo por el desequilibrio en el precio del combustible, sino también por la carga del pago de la deuda pública en la que incurrieron por décadas los gobiernos coloniales irresponsables del PNP y PPD. Y sabe que la privatización del sistema eléctrico a través del contrato de LUMA Energy ha sido un timo, impuesto y sostenido por las mismas fuerzas del sistema colonial y del capital que dominan nuestro país.

Nuestro pueblo siente profundamente la tristeza de despedir a muchos de los suyos, que se van de Puerto Rico porque este sistema colonial fracasado les ha limitado las oportunidades de trabajo, salario digno, crecimiento profesional y calidad de vida.  Pero, sobre todo, nuestro pueblo está aprendiendo a conocer a quiénes por más de un siglo lo han engañado. Y saben- o intuyen-  que la Junta de Control Fiscal, impuesta en Puerto Rico por el Presidente y el Congreso de Estados Unidos, está aquí para representar y defender  primero los intereses de Estados Unidos y también los de los grandes conglomerados financieros dueños de la deuda pública, de las grandes corporaciones del capitalismo de desastre, y de los inversionistas y especuladores millonarios  que quieren convertir nuestro país en un lucrativo mercado de bienes raíces para su beneficio personal y corporativo.  Sobre todo durante estos últimos años, cuando hemos vivido una serie de tragedias que nos tienen al borde del colapso, el pueblo puertorriqueño  ha recibido la mayor de las lecciones: que nuestra relación colonial con Estados Unidos nos cuesta más de lo que nos da, y nos mantiene sometidos a una cadena infinita de abusos e inequidades.

 

 

 

Tributo a Camilo: Entre Guevaras

Aleida MArch con su hija menor Celia, al lado Aleida Guevara, Camilo, en la falda del Che, Ernesto.

En 1997 Aleida y Camilo Guevara March accedieron a entrevistarse con CLARIDAD, nos hicieron hincapié en que eran pocas las ocasiones que daban entrevistas juntos. La conversación fue larga y jugosa. Esa fue una de las razones por la cual el trabajo tiene pocas ediciones, queríamos que quien leyera se gozara esa relación entre hermano y hermana como nos la disfrutamos ese día. La volvemos a publicar como un tributo a ese hombre grande y generoso que fue Camilo.

(Primero de dos  artículos)

 

CLARIDAD

 A Sylvia Lleras y Ana María Pellón por ayudarme a hacer realidad un sueño

 En el Estado Libre Asociado(ELA), alguien (lo recuerdo, pero no merece su nombre aquí) propuso una ley para quitar la custodia a los padres y madres que llevaran sus hijos a marchas y piquetes… En 1964, desde Marruecos, María Rosario Guevara le pregunta al Che si por casualidad son familia.. En una carta famosa, el revolucionario responde: “No creo seamos parientes muy cercanos, pero si UD. es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es más importante:.. En esta entrevista hecha por CLARIDAD a dos de sus hijos se confirma, expande y actualiza —amorosa y genéticamente— esta contestación.

Camilo y Aleida Guevara March accedieron a conversar con nosotros sobre sus vidas, sus padres y de diferentes aspectos de la vida en Cuba. Camilo y Aleida son los dos hijos mayores de Ernesto Che Guevara y Aleida March. Es quizás una de las pocas ocasiones en que dan juntos una entrevista y, como leerán, son sobre todo, hermanos.

Queremos saber un poco sobre la vida familiar de ustedes. Díganme, ¿qué se siente ser siempre el hijo del Che y no Camilo, Aleida, etc.?

Aleida Tú sabes que un hombre y una mujer en su desarrollo son diferentes. Yo fui vanguardia nacional de la FAR (Fuerzas Armadas de la Revolución), alumna destacada, y a Camilo le llamaban la atención en el aula.

Foto tomada en Octubre 9, de 2017, Aleida y Camilo Guevara March
Foto por AIZAR RALDES

Camilo Ya empezamos mal esta entrevista.

Aleida  Eso no es verdad. Es decir, la manera de interiorizar las cosas es diferente. También pasa una cosa: yo fui la hermana mayor de esta camada, sin olvidar a mi hermana mayor real que es Hildita [Hija del Che e Hilda Gadea]. Pero de esta camada era yo, y mi mamá me usa mucho en un momento determinado para la comunicación con los demás hijos, sobre todo, con Ernesto y con Celia [refiriéndose a su hermano y hermana menor], porque Camilo y yo nos pedíamos la cabeza.

Camilo Eso era antes, eso era antes.

Aleida Para serte sincera, este compañero ha crecido, o creció, con el deseo de ser bien grande y bien fuerte, porque yo era más grande que él y cuando él de alguna manera hacía que los dos más pequeños rabiaran y ellos venían a pedirme amparo, yo le iba pa’arriba con to’ lo que tenía y lo vencía. Así que era yo la que castigaba al cabezón. Pregúntale si es o no cierto que quería crecer para cobrárselas todas. Pero de pronto creció tanto, tanto, que en la última discusión que tuvimos, ya con este tamañón, yo me lo enfrento. Yo le llego a Camilo por el pecho. En la última discusión, yo estoy aquí discutiendo con él y me dice “yo quise crecer tanto pa’ reventarte y he crecido tanto que si te doy, te mato”.

Es diferente la forma de ver y enfocar estas cosas, me pasó con mi hermano Ernesto. Yo lo oí hablar de este tema por primera vez ya hace como un año y me doy cuenta de que quizás para ellos fue diferente esa cosa de ser los hijos del Che. Lo que yo recuerdo de mi adolescencia es que fue muy tranquila, es decir, nada de periodistas. Era una vida normal, al punto de yo tener dos bloomers y dos ajustadores. Una vez me los robaron y me quedé en pelota. ¡La hija del Che Guevara no tenía ropa que ponerse..! Fue una vida normal. Fue muy lindo para nosotros eso, nos sentíamos como cualquier otro muchacho en Cuba.

En Cuba, como decía Máximo Gómez, muy poca gente llega al medio; o se queda o se pasa, pero justo en el medio es difícil encontrar algún cubano. Así pasa con nosotros, yo los catalogo en tres grandes grupos: uno, que es muy estricto con nosotros porque somos los hijos del Che y tenemos que ser mejores. Como mi papá no estaba para educarnos, ellos se sienten con el deber de hacerlo y de exigir que salga de nosotros lo mejor. Hay otro grupo que como mi papá no está, ellos quieren darnos todo el amor y toda la ternura que no pueden darle al hombre, y hacia nosotros viene todo eso y a veces te malcrían. Después viene el pequeño grupo del medio que te ve como un ser humano normal, que genéticamente eres el hijo de alguien, pero que eres tú como individuo y como tal te exigen y se comportan contigo. Desgraciadamente, este es el grupo que menos existe, pero existe. Entre estas personas está mi madre, que es un bastión en la educación y la formación.

Mi mamá nos enseñó que nosotros teníamos que comportarnos dignamente. Como personas normales, seres humanos que somos, no podíamos permitir que nos trataran mejor que a nadie, pero tampoco que nos exigieran más que a nadie. Yo sé que  hay gente que me va a exigir más, simplemente por ser la hija del Che, pero lo acepto como una manifestación de amor hacia mi papá. Nada más.

Ahora me ha pasado un fenómeno interesante, que es que yo en la televisión salgo muy pocas veces, y la última entrevista que tuvimos con el Festival de la Juventud ha sido catastrófica para mi vida. Voy en el auto, y se detuvo, y una señora dice  ¡Mira la hija del Che!

Camilo Acuérdate que a ella la trataban como a las mujeres, era una cosa diferente, también trataban de comparar a un niño joven, una persona hecha y derecha, con un comunista pasado por un prisma ideológico y todas las cosas del Che, un hombre con una experiencia tremenda acumulada de tantos años, con un conocimiento teórico de la vida en general tremendo. Y a veces intentaban compararte, tú siendo un niño. El Che niño también hizo un montón de cosas que a lo mejor no lo conocen en todo el mundo, pero hizo un montón de cosas, ¡qué sé yo, lo que sea!, como hace cualquier niño. Entonces es un poco como tratando de que la gente no sea ese niño, sino ser el Che, el hombre ya formado. Eso siempre choca un poco. Esa gente quiere que tú seas el sustituto, y eso realmente es muy difícil. Pero bueno, tú lo entiendes después de comprender esas cosas y de alguna manera tratar de ser uno mismo, porque lo que nunca vamos a ser es el Che, ni ella, ni yo ni ninguno de nosotros. Cada uno es una persona: yo soy Camilo, ella Aleida, el otro Ernesto, Hilda. Y cada cual tiene sus experiencias, sus vivencias…

Eso fue lo que intentamos hacer. Quien influyó en eso fundamentalmente, fue nuestra madre. Otras personas también que nos criaron, quizás no con ese sentido, pero de todas maneras lo hicieron. Siempre recuerdo a Felo y Misael, que prácticamente han sido nuestros padres, que nos criaron junto con nuestra madre y siempre aportaron a eso, a ser uno mismo.

 ¿Pueden detectar alguna influencia de las convicciones de su papá?

 Aleida En mí está presente, yo me doy cuenta, como Camilo dice, que no voy a ser mi padre ni muchos menos, ni tampoco mi mamá. Yo soy una persona con mis posibilidades, mis características, y como tal vivo, que es lo importante. Yo creo que nos hemos dado cuenta que no es necesario ser un Che Guevara idéntico, no. El Che tiene valores como ser humano muy de él: un hombre puro, limpio, honesto, muy valiente, con voluntad de hierro y con un sentido de humanidad, de respeto al ser humano tremendo.

Tú no vas a llegar quizás a tener el mismo grado de sensibilidad que tenía el Che, pero tienes el suficiente como para sentirte útil y necesaria en esta vida y que además lo estás haciendo dentro de tus posibilidades. Por supuesto que cuando yo veo a mi padre y estudio y leo sus cosas me doy cuenta de que me falta un mundo nada más de pensar en la cultura que ese hombre tenía que no le llego ni al dedo gordo del pie. Y es cuando te das cuenta de cuáles son tus limitaciones. Y yo creo que eso es lo más lindo de un ser humano, darte cuenta de lo que eres capaz de hacer. Pero mantener una línea en tu vida, qué es lo necesario, qué es lo útil. Lograr que tus manos, tu cabeza, se pongan en función del beneficio de la mayoría. Y eso no es bla, bla, bla; es una cosa de sentimiento, y lo hago cuando me voy dos veces en misiones internacionalistas, cuando me voy a trabajar a la parte más oriental del país. Nadie me obligó a eso, pero era una sensación de respeto a mis mayores, una educación recibida en mi vida y algo que me hacía falta hacer, por ejemplo, ser internacionalista. Si esa sensación no hubiese existido, esa posibilidad del ser humano de brindar sus energías y su amor y su fuerza a otro ser humano no importa donde vive, no importa donde esté, si eso no existiera, yo no hubiera nacido. Para mí es una obligación hacer algo que un poco me dé la satisfacción de decir, bueno, yo un poquito le voy a pagar a la gente esa posibilidad de vivir, que para mí es lo más importante que puede tener un ser humano. Yo estoy agradeciendo un poco esa posibilidad tratando de curar niños, que es lo yo sé hacer, o hablando de mi pueblo y de la revolución, que también lo hago porque lo amo y respeto extraordinariamente.

La gente me conoce, inicialmente y me besa y abraza porque soy la hija del Che. Ahora mismo, en Chipre, unas señoras mayores, viejas comunistas combatientes de toda la vida, me han tocado y han empezado a llorar porque estaban tocando a la hija del “hombre más completo del mundo”, fueron sus palabras. Y ahí me tuve que echar a llorar, y le dije, abuela, no me haga eso, porque aquí la que tiene que llorar soy yo; yo por conocerla a usted, por estar a su lado, por saber que hay personas tan lindas en este mundo. Que soy yo la que tengo que agradecer, usted no me haga eso, el afecto hacia ese hombre que ya no está.

Creo que nosotros hemos logrado saber en qué somos útiles y cómo hacerlo. Yo te digo que no hay mayor satisfacción, por lo menos en mi carrera de médico pediatra, que sentir que un niño viene corriendo y te abraza y te dice esa es mi médico. A él no le importa si soy o no la hija del Che, le importa que le he dado ternura, amor y que le he aliviado su enfermedad. Y eso para mí es el premio mayor que me puedan dar. Estoy logrando mi objetivo en la vida y lo veo y me siento bien como ser humano. Por supuesto, me falta un mundo. Ahora mismo me acaban de ingresar a mi hija menor. Me di cuenta de que no sé nada de medicina porque estoy metida en alergia. Entonces me he ido a inmunología, aunque hice diez años de pediatría, pero como no lo hago todos los días, se va olvidando, así que hay que estudiar.

¿Cómo es la relación entre ustedes?  ¿En qué coinciden, en ideas, en cosas comunes y corrientes o van más allá de eso?

 Aleida  De niño él y yo nos pedíamos la cabeza. La primera vez que yo me enteré de que mi hermano Camilo me quería fue a través de un amigo de él, porque cuando el amigo vino a la casa y me conoció, me dice:

—Tú eres Aliucha, Aleidita.

—Sí yo soy.

—¿La hermana mayor de Camilo?

—Bueno, sí, soy yo.

—¡Ño, tú eres la mujer más completa del mundo!

—¡Cómo..?

No sé cuánto yo le dije… Mira dónde se viene a enterar una de que este me quiere mucho. Le preguntas ahora y no sabe qué decir.

También hay algo que nos salva, nosotros cuatro apenas nos llevamos un año y medio cada uno, es decir, somos de la misma generación, influye la educación. Fíjate cómo es esto, hay cosas que no cambian a veces durante muchas generaciones. Mi mamá siempre fue muy estricta, en el sentido de enseñarme a respetarme como mujer, a defender mis derechos, a que ningún hombre podía aplastarme por el hecho de ser mujer, y eso lo mamé desde la cuna. Sin embargo, a este [Camilo], que lo único que yo le llevo es un año y medio, se le servía la comida, se le lavaba la ropa… Tú decías, ¿y esto?… Discusiones con mi mamá.

Camilo ¡Qué viva la diferencia!

Aleida Aunque él en estos momentos ha mejorado discretamente. Pero dejaba el plato de comida ahí. Terminaba de comer, se levantaba y se iba, punto. Entonces allá venía mi mamá peleando. Mi hija mayor, Estefanía, —que tiene una mezcla, es idéntica a él y a mí— pues venía también por mi tío Camilo. Entonces agarra el plato, llévalo a la cocina, friega el plato, porque el niño no lo hacía. Entonces mi mamá peleaba. Pero bien,  ¿quién educó a esa gente así?

Camilo  Hela aquí.

Aleida  ¿Quién le permitió eso? Porque a mí nunca me permitieron dejar un plato sucio. Así te das cuenta de diferencias en la educación. Mi abuela, la madre de mi mamá, se molestaba conmigo si el niño estaba en la casa y yo iba y me servía mi plato de comida y a él no le servía. Ella se sentía indignada porque yo no le servía a mi hermano. Son cosas que tú te das cuenta que vienen de generación en generación, esas cosas podemos discutirlas. A veces le digo eres un huevón, ¡qué sé yo, cada cosa! Desde el punto de vista ideológico yo me siento muy, muy orgullosa de él porque, primero, es un hombre que sabe dónde está parado, muy inteligente, con un buen nivel cultural, es un buen lector, le encanta leer, es capaz de leer un libro, virarlo al revés, resumírtelo y tú te quedas mirándolo, pensando “¿Y este, de dónde sacó lo que está diciendo?”. Desde mi punto de vista muy modesto, de mis hermanos, él es el más brillante, incluyéndome a mí, desde el punto de vista intelectual. En ese sentido, yo lo respeto y admiro que un hombre joven sea capaz de reconocer los valores de sus mayores. Eso yo lo admiro de él. Mi hermana Celia es igual que nosotros. Puede que en algún momento pueda comportarse de una u otra manera, pero en la base, la ideología no cambia, en eso los cuatro coincidimos. De nosotros cuatro, tres hemos sido internacionalistas, menos Celia, que es médico veterinaria y nadie la pedía cómo médico veterinaria. Pero cumplió dos años de servicio social en el Escambray porque ella quiso. En ese sentido, somos una familia unida. Podemos discutir como cualquier ser humano…no sé, un día Ernesto le lleva un par de zapatos a Camilo, se los pone y Camilo le puede pelear, y yo le cojo una camisa a Celia y no se la he devuelto y Celia me dice ah…

 Camilo  Por suerte hemos tenido el apoyo de nuestra madre. Está al tanto de las cosas que nos suceden, tratando de aconsejar. Cuando no lo puede hacer directamente, a través de otro; cuando sabe que va a haber un rechazo directo de las cosas que puede plantear, lo pasa a alguien que está más cerca en la generación. Esas cosas ayudan mucho, uno discrepar en ese sentido, pero puedes oír y sabes que es algo que puede ayudar, que puede ser útil. Ella siempre ha tratado de pasar inadvertida; pero es una persona con unos tremendos méritos, que ha hecho mucho en su vida; que ha sufrido mucho también a consecuencia de ser la esposa del Che y además tener sus méritos, que  a veces no se le reconocen porque se opaca un poco la figura. También creo que es una gente muy buena y muy noble. Esa es la verdad, es lo que yo creo, me cuesta trabajo hablar de la madre. Del padre es fácil hablar y decir mil cosas.

Hablen un poco de su mamá, ¿cómo ha sido, cómo pudo criarlos ella sola?

Aleida   Es muy exigente, siempre fue muy exigente con nosotros y mantuvo una disciplina muy estricta. Ella tenía temor, ¡se quedó sola con cuatro niños muy pequeños! Yo era la mayor cuando mi padre muere, y tenía seis años, iba a cumplir siete, Camilo tenía 5, Celia 4 y Ernesto tenía 2. Éramos todos muy, muy chiquitos y mi mamá era la hija de un campesino con una educación muy estricta ella. Entonces, nosotros le hemos dado muchos dolores de cabeza. Te digo esto porque criar dos mujeres y dos hombres sin que los hombres dejaran de perder su hombría y que no perdieran nunca su virilidad, pero a la misma vez que las mujeres fueran mujeres, no es fácil. Porque la figura paterna no estaba para suavizar o para endurecer en alguna cosa, no. Y ella tenía gente que ayudaba,  eso es cierto, porque estaba Fello y Misael. Sobre todo, Fello es como un padre sustituto. Por supuesto, yo rápidamente sé que no es el mío, pero siempre lo quise mucho, a un gran tío. Era algo muy pegado a mí, el hombre que yo también podía contar para cualquier cosa, que a veces me hacía pasar vergüenza porque ya yo iba como madurando y él me consideraba todavía una niña.  Lo quisimos mucho a este hombre y fue muy importante en la vida nuestra. Porque mi mamá una vez que muere papá se encerró un poco en ella misma. Mi mamá se acostaba y nosotros cuatro ese día en fin de semana amanecíamos en la cama de mi mamá y mi abuela entraba y decía: “Ahí está puerca echá con los puerquitos”, porque para estar en contacto con mi mamá ella también entraba al cuarto.

Esas cosas como que desaparecieron una vez muerto mi papá. Ella no podía, ella se pasó dos años prácticamente que ni nos besaba. Yo, que era la mayor en ese momento, lo sentí mucho, porque mi mamá nos acostaba y nos daba besos o buenas noches y ya no lo hacía, no podía. Se quedó como vacía mi mamá… Es verdad que sufrió extraordinariamente. Pero yo le digo que es una mujer envidiable mi madre, porque pocas mujeres en el mundo podemos decir que un hombre nos amó con esa intensidad con que mi papá la amó a ella. De verdad, yo te digo las cosas que yo pude leer, que escribió mi papá sobre mi mamá. Ni en las mejores novelas románticas nunca las he leído, de verdad, nunca las he leído, es una cosa de honestidad de decir… yo necesito a esa mujer por esto, por esto, y por esto… ¡Cómo mi mamá se hace tan necesaria a un hombre tan lindo! Se le hace necesario vivir, mi padre es capaz de dejar eso atrás porque él sabe cuál es su obligación y la va a cumplir. Son cosas que se mezclan y ella tiene que haber sufrido mucho. Te digo que durante dos años vivió por inercia. Sin embargo, ella tiene que recordar un amor extraordinario. Ahora mismo, cuando llegaron los restos de mi papá, fue un momento muy difícil para ella ver aquella pequeña cajita recogiendo los restos. Mi mamá, que nunca habla, estaba en la guagua que nos conducía y dijo: “Pensar que esas manos me acariciaron tanto”.

Continuará..

Claridad 31 de octubre  al 6 de noviembre de 1997