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El parque Sixto Escobar es una estructura de valor arquitectónico

Foto Archivo CLARIDAD

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

La posición del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) de no avalar la construcción del estacionamiento que la empresa desarrolladora del Hotel Normandie- Ishay Group pretende construir sobre la pista atlética del Parque Sixto Escobar reafirma las denuncias de que el pretendido proyecto sería erigido sobre una ciénaga. Además, implica la privatización de un espacio público y constituye otro desplazamiento de las y los puertorriqueños.

El arquitecto y planificador Pedro Cardona Roig considera importantísimo que el Instituto haya expresado su postura, ya que tiene múltiples propósitos. Aunque la opinión del ICP se hizo a raíz de una solicitud del propio equipo desarrollador, se sabe que el insumo del Instituto es necesario. Cardona aclaró que no hace el señalamiento para demostrar la buena voluntad del equipo de desarrolladores,  sino porque lo único que pidió el desarrollador es que se expresara con relación a ese asunto.

Pero, a su juicio, el ICP fue más allá. El ICP dice que el Parque Sixto Escobar es una estructura de valor arquitectónico que fue diseñada por el arquitecto Rafael Carmoega y que se terminó en el 1935. Esa estructura tiene todas las características de lo que son las piezas emblemáticas de Carmoega e incluye el Museo del Deporte. La pretensión del desarrollador es levantar tres pisos para  un estacionamiento, por lo que las gradas quedarían muy bajas y no se podría ver lo que esté pasando encima del estacionamiento. Para remediarlo, el desarrollador pretende poner una estructura de aluminio encima de las gradas.

El ICP rechaza esas estructuras y le dice a Ishay Group que el terreno de juego es lo que les da significado a las gradas. Es decir, interpreta Cardona Roig, que donde la gente se sienta no es tan importante como donde se realizaron los eventos deportivos; que el valor de lo que sucedió fue en el campo de juego, por lo que se rechaza la intención de alterar la relación entre las gradas y el campo de  juego.

Este señala que en la carta que el ICP cursa al director del Programa de Patrimonio Histórico Edificado, arquitecto Héctor Balvarena Alfaro, aprovecha para decir que la decisión fue una unánime,  “pero también le dice, ¡ojo, que aquí están los valores que tiene la estructura  del hotel Normandie y que se encuentran registradas, al igual que las gradas del Sixto Escobar, en el Registro Nacional de Sitios Históricos  del Servicio de Parques de Interior de EE. UU! Y les habla de todas las instalaciones, cosa que apunta a que no están dispuestos  a ver propuestas que tengan una modificación a la geometría del edificio del Normandie”.

La carta del ICP  concluye que esa construcción: “constituye un efecto adverso al contexto patrimonial del conjunto  urbano del Escambrón como paisaje cultural, estableciendo un precedente de intervenciones que cuestiona los criterios de designación como sitio histórico especifico y como integrante de un área de la Zona Histórica de la isleta particularmente sensible, en la cual se registra una actividad humana centenaria, con un abundante inventario de recursos culturales, edificados, urbanos y arquitectónicos”.

Levantan Campamento de resistencia

 Desde marzo, los residentes de Puerta de Tierra se han movilizado y han levantado el Campamento Picúas en la playa del Escambrón. Denisse Pilar Otero, líder comunitaria de Puerta de Tierra, denunció a CLARIDAD que toda la construcción que impactaría el área de la playa del Escambrón es otro desplazamiento como lo que está ocurriendo en toda la isla. “Miguel Romero junto a Ishay (Ezra Eddie Ishay, el inversionista principal) ha sido parte de los desplazamientos en nuestra comunidad.

Otero aseguró que Ishay es uno de los inversionistas que tiene propiedades en Puerta de Tierra. “Les voy a decir algo al pueblo de Puerto Rico: que tienen que estar bien pendientes a este individuo. Vino con un plan de que quiere la isleta completa. Él quiere nuestro patrimonio completo y eso no se puede permitir. Me siento tan indignada de que aquí, en mi suelo boricua, quieran venir a inventar con nuestro patrimonio cuando en otros lados del mundo pelean por su historia. Aquí lo que están haciendo es empeñando nuestra historia, y por eso es que campamento Picúa decidió levantarse y venir a pelear por lo que nos pertenece y lo que son nuestros derechos y nuestro patrimonio histórico”, manifestó enfática.

Puerta de Tierra es la comunidad histórica más cercana a la playa del Escambrón, por lo que tradicionalmente esta playa ha sido parte de la comunidad. “Este es nuestro patio, y no es solo de Puerta Tierra, es de todo Puerto Rico”. El campamento le reitera el mensaje al alcalde de San Juan, Miguel Romero, de que la comunidad se opone al contrato de arrendamiento que firmó con Ishay Group.

“Se nota que él no cuenta con el pueblo, porque si él contara con el pueblo e hiciera su trabajo como debe ser, que para eso supuestamente lo pusieron ahí, haría vistas, le diría al pueblo, porque él es un custodio. Aquí manda el pueblo de Puerto Rico, que quede bien claro, porque a él le pagamos por custodiar el Escambrón. No nos oponemos a que el dueño del Normandie haga lo que quiera. A lo que nos oponemos es a lo que quieren hacer con lo que nos pertenece al pueblo de Puerto Rico, ese es nuestro coraje”.

La líder comunitaria de Puerta Tierra reafirmó que ese movimiento apenas está comenzando y que están decididos a permanecer hasta que el alcalde cese y desista del proyecto, cuente con el pueblo “y nos sentemos hablar. Desde el 2020 hay $1.9 millones designados por FEMA  para la restauración de nuestro Sixto Escobar, queremos saber dónde están. Tenemos esa pregunta que queremos saber, ¿o a lo mejor quiere él también donárselo?”

El Grupo Escambrón Unido, el cual dio la voz de alerta del contrato del alcalde con Ishay Group, se manifestó frente al parque en reacción a la postura del ICP. Gradiza Fernández, portavoz, censuró que, las declaraciones del alcalde y el desarrollador de que alteraron el proyecto en reacción a la postura del ICP, pero no lo han presentado públicamente. “No se sabe cómo ha sido esa alteración. De todas   maneras, el inversionista insiste en que no puede tener éxito si no existe un estacionamiento, y un estacionamiento de esas grandes proporciones no va a poder ser dentro del Parque Sixto Escobar  porque ya hay muchas razones que explican cómo enajenaría absolutamente el sentido de lo que es un espacio público de entrenamiento, de disfrute, de esparcimiento, de diversión, para poner un estacionamiento”.

Fernández dijo que el grupo le cursó una carta al ICP para que reitere su posición y otra al alcalde en la que le solicitan que  muestre cuáles son los cambios. También desmintió las expresiones del alcalde de que hubo vistas públicas.“No ha habido vistas públicas. No sabemos con quién fue. Los que nadamos, juegan pelota, los de Campira,  ninguno ha sido llamado a compartir cuáles son los planes. Si el alcalde  dice que ha habido vistas públicas, será para ellos, porque nosotros no nos hemos enterado”.

Hay que traer a la atención que el pasado 14 de febrero el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) dio a conocer los resultados del deslinde de la zona para el proyecto propuesto y determinó que este invade bienes de dominio público marítimo terrestre y la franja de salvamento y de vigilancia del litoral costero donde está prohibida la edificación.

 

 

 

 

¡Gracias por tanto, Josie!

Foto Alina Luciano/CLARIDAD

 

Mensaje colectivo de organizaciones

 Coordinadora Paz para la Mujer: Vilma González

Desde Coordinadora Paz para las Mujeres nos enorgullece que el Festival CLARIDAD de este año sea dedicado a una de nuestras fundadoras, nuestra compañera, amiga e integrante: Josefina Pantojas. Josie ha hecho del feminismo su forma de vida a través del activismo y la defensa de los derechos de las mujeres. Luchadora incansable, ha sido un pilar para nuestra organización y un ejemplo a seguir.   Para nosotrxs es primordial seguir dando a conocer el camino amoroso de solidaridad que Josie ha implementado a través de todos estos años. ¡Gracias por tanto, Josefina!

 Movimiento Amplio de Mujeres: Sara Benítez

Fotos Alina Luciano/ CLARIDAD
Carmen Ortiz pronunciando la dedicatoria del Festival. Fotos Alina Luciano/ CLARIDAD
MArta Elsa Fernández, líder feminista de la OPMT, pronuncia el mensaje colectivo ed las organizaciones.

En Josie nos miramos porque es el ejemplo vivo de una luchadora feminista. Ha estado abriendo caminos y acompaña con paso firme, inquebrantable y solidario.Su experiencia, madurez, sabiduría, reflexiones equilibradas, justas, siempre acompañadas de afecto, equidad y esperanzas nos inspira confianza y seguridad. Su palabra siempre ecuánime y justa nos ayuda a tomar decisiones y acciones difíciles en posicionamientos controvertibles. Ella siempre tiene la palabra sabia, la palabra perfecta en el momento correcto. Josie es el amoroso compromiso con nuestro grupo, aún desde el desacuerdo, por su complicidad con las feministas más jóvenes, su disciplina consciente y solidaria, y sobre todo por el abrazo cálido de la amistad que es para siempre. Josie es la solidaridad personificada.

La hermana y cómplice de todas. Siempre aguerrida, de carácter férreo que llama las cosas por su nombre, siempre llena de esperanzas, siempre presente por las causas justas y de profundas convicciones en la lucha por la justicia y los derechos de los sectores más vulnerabilizados de nuestra sociedad. Somos afortunadas de tenerla en nuestras vidas.

Observatorio Equidad de Género: Irma Lugo

A Josie Pantojas le debemos el abrir caminos en una época donde muchos de los temas por los que hoy estamos en pie de lucha eran vistos como controversiales y amenazantes ante el patriarcado. Para ella, sus aliadas y amigas de la vida, vivir identificando y batallando contra cada espacio de opresión que violenta los derechos humanos de las mujeres, es y ha sido, bandera de lucha y compromiso de vida. Josie, te debemos el abrirnos camino y ser una aliada visionaria y mentora incondicional para el trabajo que seguimos desarrollando.  ¡¡¡Gracias y Bendiciones Siempre!!!

 Taller Salud:Tania Rosario

Cada acción grande y pequeña que ha sido posible encaminar desde Taller Salud, se le debe en gran medida a la calidad de su red de colaboradoras y aliadas. Y Josie Pantojas, sin duda alguna, ha sido parte central de esta red durante décadas. Para nosotras Josie encarna lo que es la integridad. Una mujer de valores firmes, que ha sabido modelar un liderazgo valiente, siempre en defensa de la vida digna en nuestro país. Por eso nosotras tenemos claro nuestro norte, gracias a la constancia y la mentoría de nuestras maestras.

Centro de la Mujer Dominicana: Romelinda Gruñón

Para el Centro de la Mujer Dominicana es un honor que nos hayan invitado a formar parte de este mensaje de reconocimiento tan merecido a la Licenciada Josefina Pantoja.

La aportación de Josie a nuestra organización fue clave para poder establecernos.  A veinte años de fundar el Centro, su presencia ha sido constante de una u otra forma.  Su apoyo y solidaridad con nuestras mujeres migrantes ha sido muy significativo. Ella siempre creyó en nuestro proyecto y por eso le estamos profundamente agradecidas. Nos enorgullece y honra contar con un ser humano excepcional que cada día lucha desde diferentes trincheras (o espacios) por un mejor país.

A nombre de la Junta del Centro de la Mujer Dominicana y en el mío propio te decimos reiteradamente “Gracias Josie querida”. Celebramos contigo.

REDES y Comité Apoyo Haití : Magali Millán

Josie se unió como colaboradora y donante a Guerra Contra el Hambre (hoy REDES) de la diócesis de Caguas desde los años ochenta. Con este grupo conoce al pueblo de Haití al que ha visitado en múltiples ocasiones y al que la une una fiel hermandad y un cariño extraordinario.

En el año 2004 Josie junto a REDES y otros amigos y amigas fundó el Comité de Solidaridad con el pueblo de Haití. Con este Comité Josie ha realizado cientos de tareas; búsqueda de fondos, organización de actividades educativas, políticas, deportivas y culturales, todo con el objetivo de conseguir que el pueblo de Haití pueda conseguir una vida digna. Como mujer caribeña, Josie ha dado su vida porque tengamos un Caribe unido en Paz y Justicia.

El pueblo de Haití tiene en Josie una hija más comprometida con las luchas y alegrías de su gente, por eso le decimos Mesi Anpil, Muchas Gracias

Casa Protegida Julia de Burgos : Olga López

Mencionar el nombre de Josie en Casa Julia es mencionar la chispa que prende el fogón colectivo de recaudaciones, bazares, comidas ricas y postres sabrosos aderezados de una deliciosa tertulia. Por los pasados años, Josie es la que comanda el bazar anual, uno de los eventos más complejos y divertidos que puede tener una organización como Casa Julia.

Josie ha acompañado a Casa Julia en los mejores momentos como en otros no tan buenos. Su dedicación, esmero, lealtad y entusiasmo han sido factores decisivos para lograr metas financieras muy buenas, así como lograr atraer a más personas a compartir su visión de justicia y paz para las mujeres y sus hijas e hijos en un ambiente seguro.

De lejos y de cerca, Josie siempre está pendiente de todo aún de lo que algunas personas considerarían pequeños detalles que luego resultan en ser las grandes y magníficas diferencias.

Y ese fogón colectivo nos envuelve en un delicioso aroma de solidaridad más hermosa para que juntas podamos lograr hacer realidad la opción de paz que merecemos todas las mujeres junto a nuestras hijas e hijos.

¡Enhorabuena, querida Josie!

Palabras pronunciadas en ocasión de la dedicatoria en el cuadragésimo octavo Festival de Apoyo a CLARIDAD

 

 

¿Después del 1ro de Mayo, qué?

 

Especial para CLARIDAD

En nuestro más reciente escrito, “Impacto de la Ley 45 en el movimiento sindical” señalamos los retos que a nuestro entender tiene por delante el movimiento sindical puertorriqueño. Hoy ampliamos nuestros comentarios.

Celebrado el 1ro de mayo se levantan reivindicaciones generales y particulares de cada sector.  Se destaca la justicia salarial tanto en el sector público como el privado. El rescate de la negociación colectiva y el respeto a los acuerdos y su cumplimiento. La lucha por un retiro digno no puede faltar.

La defensa de la educación pública y la Universidad de Puerto Rico es otra bandera de lucha. Detener el crimen ambiental y los desarrollos de construcción indiscriminados sin vínculo a las necesidades de las comunidades. De ahí surgen los desplazamientos de comunidades o sectores en particular como pueden ser los migrantes.

La ruta de la marcha dirigida hacia la sede de la Junta de Control Fiscal evidencio que existe consenso en adjudicar a una Junta ilegal e imperial los males que nos aquejan. Esta denuncia implica un rechazo al colonialismo que es el mal de fondo, que explica la crisis política, social y económica que atravesamos. No obstante el consenso explicado en los análisis, el movimiento sindical auspicio dos actividades en lugares distintos. La consigna de la unidad, la fuerza y el “dar un solo golpe” no estuvo en la estrategia en el año 2023.

El tema de la energía, más allá de una disputa laboral, nos afecta a todos en la medida que no se reconoce la energía como derecho humano. Por el contrario, la energía se asume por el gobierno de la metrópolis como un gran negocio al cual se le asignan cantidades millonarias de dólares para el financiamiento privado de placas y baterías, la creación de empresas privadas para administrar las agencias públicas de generación, distribución y mantenimiento del sistema eléctrico. Así las cosas enfrentamos el pago de un plan de ajuste de la deuda que se pretende imponer por décadas al pueblo trabajador.

La defensa de la igualdad, la perspectiva de género, la lucha de la Mujer por ser reconocida en igualdad en una sociedad montada desde la perspectiva patriarcal es un asunto primordial. Estos temas y otros que se nos escapan de la memoria se trabajan diariamente de acuerdo a los recursos de cada sector. Algunos de ellos, sino la mayoría, no están en las prioridades de los sindicatos. De ahí que la pertinencia de la organización sindical este en juego. Aunque son asuntos que afectan a la clase trabajadora no se atienden por todos los sindicatos. En los sindicatos que se asume el tema, se hace mediante una cuota de solidaridad dispuesta por el liderato sin mayor trascendencia hacia la matricula.

Las banderas de lucha no pueden ser levantadas solamente en los días memorables de nuestras más importantes gestas. Es necesario que se atiendan todas desde la perspectiva de una estrategia a largo plazo, haciendo hincapié en las luchas inmediatas que nos produzcan logros y esperanzas para vencer. Desde el punto organizativo se hace necesaria la construcción de estructuras de dirección, discusión, análisis donde participen el mayor número de sindicatos. Divididos nos quiere mantener el patrono y el gobierno. Recordemos, en la Union está la Fuerza.

Esta unidad no se hace por decreto. Es necesario dar contenido a ese proceso. En primer  lugar es necesaria la educación y formación sindical a todos los niveles de las matriculas y clase trabajadora, incluyendo los estudiantes. Cuando decimos a todos los niveles pensamos en procesos educativos básicos, intermedios y avanzados de tal forma que produzcamos cuadros sindicales que aspiren a ser dirigentes comprometidos con el pueblo trabajador. Que no lleguen por suerte del destino a una posición de liderato, sino que sea la consecuencia de un esfuerzo en preparar líderes. Ese esfuerzo educativo debe comenzar desde la escuela secundaria de la cual salen a trabajar miles de estudiantes. Otros continúan estudios y trabajan. Los menos son estudiantes a tiempo completo. Es por ello que el estudiante tiene que conocer de donde viene y cuál es su futuro desde la perspectiva laboral.

Ese proceso educativo y de formación debe dar contenido clasista a la lucha. Tenemos que entender que existe una lucha de clases en todos los terrenos de la vida. En lo económico, lo político y en la vida cultural. Qué instituciones nos representan, cuáles son nuestros aliados y cuales son representantes del capital es parte de nuestro análisis para actuar con conciencia de clase trabajadora. No se puede colaborar ni buscar conciliación con quienes nos oprimen o con quien se presta a hacernos el juego. Desde esta perspectiva vamos valorando que tipo de sociedad queremos construir, que valores deseamos tener como prioridad en nuestras vidas.

Lo anterior debe manifestarse en tareas concretas que adelanten objetivos para organizar a la clase trabajadora en su centro de trabajo o en su comunidad. El desplegar actividades que rescaten el derecho de negociación colectiva, incluyendo las huelgas será otro objetivo de formación y afirmación de nuestros valores frente a las campanas neoliberales.

Hoy se requiere la denuncia permanente de la ilegalidad de la Ley PROMESA y sus nefastas consecuencias para nuestro país. Que una Junta de Control Fiscal tenga el poder de gobernar, mandando sobre el ejecutivo y el legislativo que fue electo es una caricatura siniestra de la colonia. Ni los jueces pueden interpretar el estado de derecho de la Ley PROMESA. Unas corporaciones del capital internacional sirven de asesores de la Junta y se llevan una tajada millonaria en gastos y honorarios para mantenernos cautivos del mundo financiero y del capitalismo corporativo mundial. Denunciar el colonialismo, la deuda y la Junta como ilegales y parasitarios se impone.

Este proceso no es fácil. Tampoco es lineal y programado por etapas. Su desarrollo dependerá de la acumulación de experiencias y memorias que facilitadas por la educación, la formación de cuadros y la experiencia nos permitirán avanzar en la unidad como objetivo. Aquí se impone que todas las luchas se entrelacen en la creación de un frente de acción contra el neoliberalismo.

Entender como el capital ha ido moldeando nuestros valores, pensamientos, aspiraciones, instituciones y espacios a favor de lo individual para rechazar todo lo que es colectivo es vital. El neoliberalismo plantea con sutil crueldad que la salvación es individual. De esta cínica manera nos lleva a rechazar los derechos para la colectividad y proponer el éxito económico como la felicidad. Los que no consigan el éxito económico es porque son perdedores y como tales deben ser desechados socialmente.

Eso es el neoliberalismo. Eso es el capitalismo, el salvaje y el domesticado. En tiempos de mayor productividad, de los más avanzados adelantos científicos en todos los órdenes, de mayor riqueza acumulada (donde individuos poseen más riqueza que ciertos estados) se produce mayor desigualdad económica y social. Vivimos en una sociedad excluyente, donde la opresión, la explotación de unos pocos sobre la mayoría existe.

Después de esta 1ro de mayo no podemos plantear hacer un mejor 1ro de mayo en el 2024. Tenemos que plantear trabajar todos los días para hacer y tener una mejor sociedad.

 

Será Otra Cosa-Regreso a un texto de la escritora neoyorkina Vivian Gornick: Cuentas pendientes.

 

Reflexiones de una lectora reincidente (2021). En esta ocasión, más que la primera vez, me detuve en la nota que incluyó la autora al inicio del libro y que reproduzco aquí:

«En este libro hay frases, párrafos, pasajes enteros incluso, que en su origen aparecieron en otras publicaciones mías. Me he tomado la libertad de «fusilarme» a mí misma, por así decirlo, precisamente porque el tema de este volumen es la relectura, y me ha resultado útil «releerme» al haber cambiado el contexto en el que aparecieron por primera vez los pensamientos grabados en estos pasajes. Deseo sinceramente que esta práctica no desconcierte a los lectores».

Lo que principalmente me ha llamado la atención de esta nota es que Gornick, cuya escritura, desde el 1969, ha dado voz al movimiento feminista en Estados Unidos, le pida disculpas al lector por el «desconcierto» que la forma de su texto pudiera producirle. Me parece interesante en primer lugar porque el feminismo, en general (se sabe que hay variantes), es un movimiento cuyos reclamos principales implican la desestabilización de las formas sociales imperantes, a fin de alcanzar la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.  Y, en segundo lugar, en este sentido, el desconcierto no debería ser algo a lo que el público lector de esta autora, ni ningún otro, deba rehuir. Al contrario. Hubiese creído yo que en el siglo XXI era no sólo posible sino necesario e imperante desconcertar al lector; moverlo, incitarlo a salir de su zona de confort, incomodarlo al punto de que reaccione cuestionándose las ideas y nociones que tenga acerca de todo, pues todo influye en la manera en que nos enfrentamos a un texto, en cómo nos posicionamos frente a él. Un feliz momento en ese cuestionar también pudiera ser aquél en que el lector, superado el reto de atreverse a ir más allá de sus voluntarias limitaciones mentales, recrimine o increpe al autor por ocasionarle tal desazón, enredo o confusión (pienso ahora mientras escribo en un cuento buenísimo de Manuel Vázquez Montalbán: «Una lectora corrige a su escritor favorito» https://www.vespito.net/mvm/lectora.html). A fin de cuentas, se sabe que la lectura de un libro no debería servir únicamente para confirmar nuestras ‘verdades’ sino para abrirnos a nuevas posibilidades, a diferentes o nuevas maneras de ser.

Que Gornick pida disculpas por el posible desconcierto y que, además, reconozca que este pudiera deberse a la reutilización de unos materiales que ha recontextualizado para la construcción de un nuevo texto, me lleva a pensar que la recepción favorable de la literatura como expresión artística depende de cuánto se ajuste en su forma o en sus temas a nuestros convencionalismos. Esto refleja, en el siglo XXI, lo que parecería ser un permanente anclaje a los modelos o formas de arte más tradicionales. Y el problema no es necesariamente la tradición, sino el anquilosamiento al que esta puede conducirnos, situación que es peligrosa. Confirmamos entonces que, en materia de crítica, los debates sobre esto siguen siendo los mismos de hace ¿doscientos años? Seguimos atados a las nociones del realismo decimonónico positivista. Y me pregunto si en parte se deba al ansia de ‘alcanzar’ la plenitud del ser, de superar la escisión interna que nos caracteriza, o si en definitiva podemos echarle también la culpa de esto al capitalismo sin más.

Los lectores o los consumidores de literatura (muchos los somos cuando nos negamos a trascender las formas del realismo más ramplón, esas que se ajustan bien al sistema o esas a las que el sistema se ajusta mejor, las formas cerradas en las que no haya muchos cruces ni disparidades; lineales, unívocas, sin fisura, con principios y finales claramente definidos y delimitados, estos últimos preferiblemente felices, tipo comedia romántica de Hollywood) somos capaces de descartar una obra o un texto literario cuando no se alinee con ese molde común de la ‘realidad’ que nos hemos construido a partir del discurso dominante de nuestro tiempo moderno/tardomoderno. Esto resulta ser una limitación tan perniciosa como la falta de curiosidad, que, en palabras de nuestro incisivo Nemesio Canales, es la que «te arrastrará cada vez más lejos de la plaza de tu pueblo». La falta de curiosidad nos condena al anquilosamiento del espíritu y es eso lo que debemos evitar a toda costa. El sistema en el que vivimos nos ha obligado a asumir unas formas de vida en las que no hay tiempo ni sosiego suficiente para dejarnos arrastrar por la curiosidad. El tiempo se nos va en trabajar porque nos han hecho creer que es eso lo único que dignifica nuestras vidas, nuestras frágiles vidas que duran siempre lo que un día. El ajetreo, la prisa, los compromisos económicos, las expectativas sociales nos roban el tiempo del esparcimiento, de la reflexión y del pensamiento profundo. Sin eso estaremos siempre reticentes, respondiendo con desconcierto a todo aquello que se nos muestre diferente, que nos saque de onda o de carril, aquello que atente contra nuestro orden que es el de la línea de producción. De ahí el que hayamos aprendido a apreciar las cosas superficialmente, conforme a su valor de cambio o de uso, y es así como hemos terminado prefiriendo lo fácil a lo necesario, y con fácil me refiero a aquello que nos viene dado y que nosotros hemos aceptado sin vacilación, sin mayor reflexión, como válido, como lo real.

Las disculpas anticipadas de Gornick a sus lectores por el desconcierto que pudiera provocar la selección y el manejo de los materiales de los que se sirvió para la construcción de su texto, evidencia que ella sabe de la pata que cojeamos, y que, por lo tanto, el desconcierto es necesario para lo que ella y tantas otras mujeres llevan haciendo con la palabra escrita todas sus vidas: desestabilizar el orden del sistema, sus formas, su discurso, por represivo, patriarcal, alienante e injusto.

Nos merecemos no únicamente el tiempo para la lectura, sino también para la necesaria relectura. Esa que se hace con visión serena y que nos lleva más allá de la superficie engañosa a la que nos hemos acostumbrado. Luchar por esto también es una manera de resistir el embate del sistema.

 

 

En Reserva-Hacerle la carrera al fuego

Hell or High Water (2016) Dir. David McKenzie

 

Hell or High Water (2016), dirigida por David Mckenzie, es parte de la llamada “trilogía de la frontera estadounidense” (Sicario (2015), Wind River (2018)) del guionista Taylor Sheridan. La película hace uso de los tropos y discursos del western para explorar la intersección entre la ley, la criminalidad y el rol ambiguo de la violencia en la configuración de la identidad estadounidense.

Mucho se ha debatido y teorizado sobre qué caracteriza al western, a menudo desde perspectivas contradictorias. Sin embargo, se acepta casi unánimemente que se trata de una forma fílmica que aborda la compleja “identidad” estadounidense. Con ello, se establece que lo que distingue al western es su carácter histórico-utópico, ya que siempre se desarrolla en el encuentro del individuo con un no-lugar cargado de ambigüedad: en el horizonte se atisba la posibilidad de acceder a un edén o de descender a un infierno (Kitses). El western es un conducto para desplegar fantasías históricas capaces de actualizar el tejido identitario estadounidense.

Entonces cabe preguntarse qué historias cuenta uno de los westerns más exitosos de nuestros tiempos. ¿Hacía qué horizontes cabalga ese sujeto asechado por el malestar en su cultura?

El argumento se desarrolla en el oeste de Texas, en el extrarradio suburbano y rural de Lubbock. Los hermanos Toby Howard (Chris Pine) y Tanner Howard (Ben Foster) realizan una serie de robos armados al Texas Midlands Bank para intentar salvar la casa y el terreno familiar ante la amenaza de expropiación y desahucio. Los robos están bien pensados. No roban billetes grandes, ni fardos marcados. Intercambian el dinero robado por fichas del casino local. Al terminar la jornada, vuelven a intercambiar las fichas por cantidades módicas de efectivo y cheques dirigidos al mismo banco. El dinero que horas antes era evidencia se ha convertido en capital. La meta es clara: pagar los cuarenta mil dólares que debe la hipoteca inversa antes de que termine la semana y se venza la fecha límite y se cumpla la ejecución forzosa de la propiedad. Marcus Hamilton (Jeff Bridges), un Texas Ranger avejentado, intenta capturar a los bandidos para cerrar su carrera con broche de oro. El policía les sigue la pista por el paisaje desolado del oeste tejano mientras sus interacciones con su entorno nos informan del contexto socioeconómico.

Al capturar los robos armados y la investigación policíaca que les pisa los talones, la cámara ofrece tomas de un paisaje desolador. Se muestran cuadras deshabitadas de varios pueblos venidos a menos en el desierto tejano, rodeados de las ruinas de la desindustrialización del siglo pasado y los estragos del capitalismo financiero del presente. Los periplos de los asaltantes y sus contrapartes se ambientan en carreteras repletas con letreros de cierres de negocios o cruzacalles de casas prestamistas que ofrecen alivio inmediato de deudas. Los hermanos han sido víctimas de los embates del capital. El banco había infravalorado la casa y había sumido a su madre, enferma terminal, en un préstamo depredador en el que perdería su tierra.

Para juntar la suma, los hermanos se ven forzados a improvisar parte del plan. Tanner, el mayor, se sacrifica y muere en un intercambio violento con la policía y los civiles. No obstante, el sacrificio calculado de los hermanos se reviste de otro propósito noble: Toby, el hermano menor, coloca la propiedad en un fideicomiso manejado por el mismo banco al que le robó el dinero. La casa quedará en manos de su exesposa e hijos. Usará el resto del dinero para instalar maquinaria de extracción de petróleo sobre los depósitos recién descubiertos en la propiedad. Toby le devuelve al enemigo la violencia en su propia moneda mientras que la policía y la ciudadanía, armada hasta los dientes, desatan una lluvia de balas sobre Tanner: nada más emblemático del imaginario fronterizo estadounidense.

¿Y dónde queda la frontera?

 Hell or High Water se conforma muy bien a lo que la crítica ha denominado el neo-western. Al igual que su forma predecesora, el neo-western elabora una narrativa en torno al fenómeno fronterizo. Sin embargo, esta tendencia contemporánea se distingue del western clásico en que la frontera no se ciñe a los límites cartográficos del territorio estadounidense, sino que se erigen nuevas fronteras al interior del cuerpo nacional desde los asuntos que fracturan la cohesión social, entiéndase afiliación política, etnia, clase, entre otros (Waechter, Stiggleger).

 Si bien el guión de Sheridan usa la cuestión racial para anclar la película en el género y sus perpetuas ansiedades ante la otredad, se solapa el rol del supremacismo blanco en el entramado de violencia y explotación estadounidense. La cuestión racial queda incómodamente expuesta e irresuelta: Hamilton le propina insultos racistas casuales a su compañero Alberto Parker (Gil Birmingham), un Ranger con ascendencia comanche y mexicana, que muere a manos de Tanner, el hermano de Toby. El Ranger nativo americano-mexicano funge como el arquetípico sacrificio y su última reflexión nos permite vislumbrar el acercamiento revisionista que adelanta el filme en torno a la historia de la nación.

En una escena clave, Parker argumenta que los ancestros blancos de Hamilton también fueron indígenas en algún lugar y que en algún momento sufrieron los mismos atropellos que sus ancestros hace algunas décadas. Ahora, dice Parker, alguien está invadiendo y desplazando a los asentadores blancos, sin ejército, y señala la sucursal del banco que tienen frente a sí. El Ranger no es quien único esboza esta visión. Otros habitantes de la zona expresan poca simpatía por los bancos que han robado los hermanos. Mientras que unos se limitan a expresar sorpresa porque los bandidos no sean mexicanos, otros se regocijan de que alguien le haya robado a quien les lleva robando hace más de treinta años.

Entonces, se podría argumentar que el acercamiento ahistórico del guion pretende solapar la frontera imperial-racial que subyace el ciclo histórico de explotación capitalista. Al sobreponer la diferencia de clases como nueva frontera, como la bisagra entre la humanidad y el salvajismo, el capitalismo financiero se configura como ese otro que amenaza la integridad del tejido social y amerita violencia justiciera.

Cuando todo ha acabado, el Ranger Hamilton no es capaz de descansar en sus laureles y disfrutar su retiro. Le atormenta no entender lo que ha sucedido. Su experiencia sublime no ha sido presenciar la muerte violenta de su compañero, ni ver su paisaje nativo reducirse a la ruina. Al ver que Toby no gasta desmedidamente el dinero que ha robado, lo que le atrae y le rebasa es no comprender qué motiva a su contrario. No puede resistir visitarlo, buscando explicaciones. En un encuentro en casa de su enemigo, mientras en el trasfondo se ven dos bombas de varilla extrayendo petróleo, el joven afirma:

“He sido pobre toda mi vida. También lo fueron mis padres y sus padres también. Es como una enfermedad que pasa de generación en generación, que se vuelve un mal. Eso es lo que es. Infecta a cada persona que conoces, pero a mis hijos no. Ya no. Esto les pertenece ahora.”

Ahora, al habitar en este país tan desmedidamente violento, medito sobre las causas y los horizontes que proyectan las nuevas narrativas fílmicas. Me inquieta la inaudita proximidad que logra la película con los elementos constitutivos de una conciencia de clase. Al ver que los héroes decantan por una descripción de la pobreza como enfermedad congénita, intuyo que las historias que se cuenta el país son contrarias a la formación de una comunidad: ante la amenaza, la salvación es individual e inmunitaria.

Pienso en una escena al principio de la película. Un grupo de vaqueros intenta salvar su ganado mientras un enorme fuego arrasa con sus tierras. Hamilton, con algo de pena, le dice a uno que quisiera poder ayudarlos con algo. El vaquero le responde que mejor sería dejarlo que lo consuma el incendio y lo vuelva cenizas, porque en pleno siglo XXI está montado a caballo, haciéndole la carrera a un fuego y luego se pregunta por qué sus hijos no quieren seguir sus pasos.

¿Será que el género de los vaqueros, los indios y el territorio imaginado no admite utopías basadas en lo común? O, puesto de otra manera, ¿será que se ha desvanecido la tierra prometida del horizonte histórico estadounidense y solamente queda salvarse el pellejo, huirle al incendio?