Inicio Blog Página 731

Duras críticas en todo el planeta a las políticas del FMI-Banco Mundial

 

Por David Brooks

El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) comenzarán sus reuniones semianuales en Washington hoy rodeados de críticas de casi todos los sectores, desde naciones en desarrollo, líderes internacionales y hasta algunos de sus países miembros más poderosos por su lentitud en reformar sus políticas y prácticas para abordar el cambio climático de manera efectiva y el fracaso de sus estrategias de desarrollo.

En enero, el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, António Guterres, condenó el “sistema financiero global moralmente en bancarrota… Diseñado para beneficiar a los ricos y los poderosos”.

El Plan de Implementación Sharm el-Sheikh emitido en la conclusión de la cumbre sobre cambio climático COP27, en Egipto, en noviembre, llamó por “una transformación rápida e integral del sistema financiero internacional y sus estructuras y procesos”.

La primera ministra Mia Motley, de Barbados, quien se ha convertido en una de las voceras internacionales más destacadas en llamar a una acción urgente sobre las implicaciones del cambio climático, declaró en noviembre que el mundo tiene que cambiar “el sistema financiero que… nos está obstaculizando en ser arquitectos y artesanos de nuestro propio destino, en lugar de sencillamente permanecer a la espera de la caridad de otros en el norte global”.

A la vez, el liderazgo político electo en años recientes en algunas de las principales naciones de América Latina cuestiona directamente el modelo de desarrollo que ha sido promovido históricamente por estas dos instituciones multilaterales.

Estas presiones a favor de un cambio en el sistema sostenido por estas dos instituciones multilaterales están obligando a que algunos de los contribuyentes más grandes de estas entidades abracen el llamado a un giro dramático. Después del COP27, Francia aceptó ser anfitrión de una conferencia en junio llamada Cumbre para un Nuevo Pacto Financiero Global, a la cual ya confirmaron su asistencia el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, y Mia Motley.

Alemania ya se ha sumado a los llamados por “reformas fundamentales” en el BM. En febrero, la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, afirmó que el modelo multilateral actual es “insuficiente para abordar el momento”.

La revista The Economist describió al FMI como una institución que padece una “crisis de identidad”, y declaró que el Fondo “está paralizado porque es una institución multilateral que aspira a representar a todo el mundo, y al mismo tiempo es un club controlado por Estados Unidos y sus aliados occidentales”.

La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, al hablar en un foro la semana pasada en Washington, rechazó que su institución esté paralizada. “Nuestros miembros hablan con sus acciones, y 96 de ellos votaron ingresar al FMI en sólo estos últimos años… Desde que comenzó de guerra en Ucrania, hemos tenido 40 nuevos programas (acuerdos de crédito)”, afirmó. El hecho de que países continúan solicitando préstamos del FMI es, indicó, un voto de confianza en el sistema.

El BM, el cual tiene un papel diferente al FMI, ha respondido a las críticas elaborando lo que llama “un mapa de camino evolucionario” que será presentado a los gobernadores de la institución esta semana.

El mapa reconoce que “el sistema de desarrollo global permanece extremamente insuficiente para mitigar estas crisis y asegurar un desarrollo sostenible, inclusivo y resiliente. Un esfuerzo de mayor escala y financiamiento se necesitará por parte de todas las fuentes, domésticas e internacionales, tanto del sector público como del privado”.

Agrega que “el grupo del BM tiene que evolucionar en respuesta a la confluencia sin precedente de crisis globales que han volcado el progreso en desarrollo y amenaza a la gente y al planeta”.

Pero gran parte del debate público en Washington se ha enfocado en los retos de corto plazo. Un 60% de los países de ingresos bajos están en apuros por deuda o enfrentando alta vulnerabilidad de deuda con una cuarta parte de economías emergentes calificadas como en “alto riesgo”.

Este mes el FMI proyectó que el crecimiento global será de menos de 3% durante los próximos cinco años, un nivel que la directora gerente Georgieva reconoce hará más difícil la reducción de pobreza, sanar las heridas económicas de la pandemia y mejorar la vida del planeta.

Críticos señalan que se necesita elevar dramáticamente los montos de dinero disponible y cambiar el paradigma de desarrollo de estas dos instituciones.

En sus comentarios la semana pasada, Georgieva reconoció que algunos calculan que se requiere hasta un billón de dólares anuales en financiamiento para apoyar una transición internacional a la energía renovable. El BM calcula que se requieren 2.4 billones anuales para que países en desarrollo puedan abordar el cambio climático, conflictos y pandemias entre 2023 y 2030. La cifra del COP27 es aún más alta, concluyendo que se requiere inversiones de por lo menos 4 a 6 billones de dólares anuales para una economía de bajo carbón.

Aunque el FMI y el BM han logrado ofrecer miles de millones más a países en desarrollo tanto para reducción de pobreza como con el fin de abordar retos estructurales relacionados al cambio climático en años recientes, los números no llegan ni cerca de la cifra de un billón de dólares anuales que supuestamente se necesitan.

Un problema, comenta Niranjali Amerzasinghe, directora ejecutiva de ActionAid USA, es que el marco de políticas suele estar en conflicto con los objetivos de desarrollo y clima. “Lo que encontramos, desde que se adoptó el Acuerdo de París sobre Cambio Climático, es que más de la mitad de los países que asesora el FMI han ampliado su infraestructura de combustibles fósiles para manejar sus balanzas de pagos”, algunos a través de nuevos préstamos, comentó en entrevista con La Jornada. Agregó que esos países después corren el riesgo de que esa infraestructura pierda valor ante competencia de productores de energía limpia y además se quedan con la nueva deuda.

“Hay una brecha amplia entre la necesidad de reforma y los cambios graduales que ocurrirán en 2023. No tenemos tiempo para que esto tome 20 años”, comenta Kevin P. Gallagher, profesor de políticas de desarrollo global en la Universidad de Boston. En entrevista con La Jornada, Gallagher dice que el mundo en desarrollo tiene que examinar de manera crítica no sólo los proyectos que apoya el BM, sino todo el esquema de política detrás de ellos.

Una pregunta en el aire al encontrarse los ministros de finanzas del mundo en las reuniones del FMI y el BM es si los representantes de los países más impactados por las consecuencias del cambio climático y antiguos modelos de desarrollo tendrán la voluntad política para insistir en cambios de gran escala. Para países pequeños y hasta algunos medianos es peligroso confrontar de manera individual a estas poderosas instituciones que regulan el sistema financiero global, y por lo tanto para lograr un cambio tendrán que actuar de manera colectiva.

Reproducido de www.cubadebate.cu

 

 

Le ponen punto final a la oficina de la Procuradora de la Mujer

Amarylis Pagán

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

 

“Si no es capaz de levantar pasiones, tampoco va a ser capaz de cumplir sus funciones”.

Así pronosticó la directora ejecutiva de la Coordinadora Paz para la Mujer, licenciada Amarilis Pagán, será la ejecutoria de la mujer que ocupe la dirección de la Oficina de la Procuradora de la Mujer (OPM) si es que el gobernador, Pedro Pierluisi, logra encontrar una candidata “que no levante pasiones”, y que el Senado acceda a confirmar.

La expresión pública del gobernador de que “buscará a una que no levante pasiones”, que puede describirse como de ignorancia y de falta de respeto, se produjo luego de que retirara el nombramiento de su nominada, Vilmarie Rivera Sierra, ante el hecho evidente de que el Senado no confirmaría esa nominación.

En entrevista, Pagán considera que todo el proceso de vistas públicas a que fue sometida Rivera Sierra y el retiro de su nominación refleja la importancia que le dan el gobernador, la Legislatura, el Partido Nuevo Progresista (PNP) y el Partido Popular Democrático (PPD) a esta oficina, así como su actitud en cuanto a lo que es el tema de la mujer. “En todo este proceso de evaluación de la nominada y las expresiones que se han hecho posteriormente lo que ha ocurrido es que se han ido cayendo las máscaras, tanto del PNP como del PPD. Es muy fácil decir que les interesa el tema de las mujeres porque quieren el voto de las mujeres; pero cuando vamos a los asuntos esenciales, que son los que le garantizan a las mujeres de este país sus derechos humanos, ahí no quieren actuar, ni siquiera quieren hacerlo de frente”.

La licenciada Pagán resaltó que los senadores de ambos partidos hicieron todo lo posible para no tener que llegar al momento de la votación sobre el nombramiento, incluido el presidente del Senado, quien estaba exhortando a que la misma Rivera Sierra retirara su nombramiento. “No es lo mismo decir en voz bajita no la vamos a confirmar porque cree en la perspectiva de género, no es lo mismo decirlo bajito, que pararse en unas vistas del Senado”, denunció.

A la interrogante de qué mensaje se le envía a las mujeres que militan o votan por esos partidos, la reconocida feminista, explicó que en el PNP todavía no logran encontrar una candidata a senadora o representante que pueda decir que esté identificada con los derechos de las mujeres, algo que lamentó. En el caso del PPD, reconoció que hay lideresas, senadoras y representantes que creen en la equidad y en los derechos humanos de las mujeres, pero están en un espacio hostil a su desarrollo como lideresas. Esta reconooció el trabajo de la senadora Migdalia González, a quien sus compañeros de partido dejaron sola en el proyecto del aborto, al cual se opuso.

 

“Pienso que el mensaje que están enviando ambos partidos es que no hay espacios para los derechos de las mujeres en esas estructuras político partidistas, y no solo que no hay espacio, sino que son capaces de moverse para aniquilar cualquier intento de tener ese espacio de discusión y de trabajo para los derechos de las mujeres en Puerto Rico. Eso es terrible, porque nosotras, que miramos desde fuera y desde una postura, para nosotras las feministas, nuestro partido es el partido de las mujeres. Es una situación que pienso debe llamar a todas las que están adentro y las que están fuera de los partidos a reflexionar sobre dónde queremos estar nosotras reclamando nuestros derechos”.

En cuanto a la OPM, la directora del Proyecto Matria indicó que a la luz del resultado del nombramiento de Rivera Sierra, el futuro de la procuraduría está en riesgo porque ya se sabe que aunque se nomine a otra buena candidata no la van a confirmar por la razón de que lo que se quiere es un nombramiento pro forma, “que no levante pasiones”. En esa línea, Pagán advirtió que para quienes como ella vivieron y atestiguaron la experiencia de Wanda Vázquez como procuradora, se levanta también la preocupación de que se nombre a una persona que termine desmantelando la OPM. Esto pondría en riesgo la existencia misma de organizaciones que dependen de los fondos de esa oficina para dar servicios esenciales en el país.

La licenciada Pagán indicó que la OPM recibe por fórmula fondos federales, dinero que a su vez delega al Departamento de Justicia de Puerto Rico, a la Administración de Tribunales, a la Policía y a las organizaciones que dan servicios a las mujeres. “En este momento, la estructura administrativa de la OPM está sumamente frágil. No hay una persona a cargo de la dirección de finanzas, no están buscando fondos para alimentar la oficina y aparentemente están en incumplimiento con algunos requisitos de la fuente de fondos federales”. Hizo énfasis en que si eso no se atiende, la OPM va a colapsar y, cuando eso pase, las organizaciones que reciben fondos para dar albergue, de intercesoras legales y de representación legal se van a aquedar sin esa posiciones. Esa es una situación que está cerca, dijo.

También entrevistada, la senadora por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), licenciada María de Lourdes Santiago Negrón, planteó que era evidente que las prioridades del gobernador se quedan truncas en cada esfuerzo que comienza en el tema de género. Por ejemplo, el comité PARE, con la declaración de emergencia y “ocurrió con este nombramiento, que se encontró desde el primer día con la oposición de la gente del PNP por argumentos absurdos. Primero, criticando que se nominara a una feminista para atender los temas de la mujer. ¿Y quién iba a estar sino es una feminista?”.

La senadora del PIP destacó que la persona nominada se documentó de manera clara, que cumplía con los requisitos de la ley para ocupar el cargo y que contaba con el apoyo explícito de las organizaciones que dan servicio a las sobrevivientes de violencia doméstica. Censuró que durante el proceso de las vistas públicas el PNP exigiera que la nominada conociera el programa de gobierno del partido y se comprometiera desde su posición de procuradora a ejecutar dicho programa.

“El puesto de la procuradora, igual que el nombramiento de la contralora, es un nombramiento de un término de 10 años con el fin expreso de separarle de la política partidista como un elemento indispensable para que conserve credibilidad, autonomía, criterio propio. La pretensión del PNP de que la procuradora tiene que ser una activista de su partido es algo insostenible”, manifestó.

 

Ante la expresión del gobernador, Santiago Negrón argumentó que había que juzgar de la misma manera al PPD por la no confirmación dado a que la Comisión de Nombramiento la preside el presidente del Senado, quien tampoco hizo absolutamente nada por el nombramiento. “Si el PPD hubiera conseguido sus doce votos, con los votos de Victoria Ciudadana y con el mío tenía quince votos, y se necesitan catorce para aprobación, catorce ante la circunstancia de que estén todos presentes, porque los nombramientos se votan por mayoría de senadores y senadoras presentes, no por mayoría absoluta como las medidas. Ahí se juntaron el hambre y la necesidad”.

No tuvo el apoyo del gobernador

Por su parte, la coordinadora del Observatorio de Equidad de Género, Irma Lugo Nazario, respaldó las expresiones de Rivera Sierra de que no tuvo el apoyo del gobernador. “Desde el inicio lo notamos. Fue bien interesante. Quizás en algún momento nosotras las organizaciones tuvimos la fe de que se iban a conseguir esos votos. Y luego de ver su desempeño en las vistas, como conocemos la ley y reconociendo el cumplimiento de la ley que crea la OPM, reconociendo lo que significa el puesto en cuanto al poder que le da a una persona por ser un agente fiscalizador de los legisladores, es un puesto que no les convenía. Tenía que ser una persona de confianza para ellos, politiquera, que fue lo que vimos desde el inicio”, expresó.

Sobre la expresión del gobernador, Nazario Lugo, quien maneja estadísticas sobre la violencia de género, replicó que si es una mujer que no levante pasiones, no es feminista. Observó que a la luz de lo que fue la audiencia de confirmación en el Senado es evidente que no pueda haber una persona que no levante pasiones. Repasó que la nominada era una persona respaldada por las organizaciones, que tiene una larga trayectoria sobre el tema y que entre todas las posibles candidatas de las organizaciones y del movimiento feminista se entendía que era la que más probabilidades tenía.

Añadió que toda la situación suscitada lo que refleja a su vez es la situación de violencia contra la mujer y que el hecho de que haya un Senado que se resista a reconocer la importancia de la OPM, al fin y al cabo, es una actitud machistas. “Eso es parte de su dinámica de trabajo y parte de sí mismos”.

La coordinadora del Observatorio de Género reparó en que la OPM no solo trabaja con la violencia de género, sino que su trabajo es uno interseccional de los temas de los derechos humanos, por eso la ley dice que se tiene que trabajar con perspectiva de género. Desde su punto de vista, de entrada, los legisladores no entienden el significado del concepto género. Nazario Lugo, coincidió que ante lo sucedido y las expresiones del gobernador, a la OPM “hay que echarla a pérdida” y que a las ONG que prestan servicios a las mujeres, que asuman su trabajo.

 

 

 

Será Otra Cosa-El viaje

 

Especial para En Rojo

 

 

Fue por culpa de un crepúsculo de vago otoño por lo que partí para ese viaje que nunca hice… Yo no partí de un puerto conocido. Ni sé hoy qué puerto era, porque todavía no he estado allí. Tampoco, igualmente, el propósito ritual de mi viaje era ir en demanda de puertos inexistentes -puertos que fuesen tan sólo el entrar-hacia-puertos; ensenadas olvidadas de ríos, estrechos entre ciudades irreprensiblemente irreales. Pensáis, sin duda, al leerme, que mis palabras son absurdas. Es que nunca habéis viajado como yo.

-Fernando Pessoa

Cada vez que camino por el barrio vecino del Condado, miro a los turistas pasar con esa cara de novedad y me pregunto íntima, honestamente: ¿qué le encuentran a esto aquí? Digo, más allá de la Laguna del Condado y las playas en torno a esta ciudad (que nosotros sabemos no son exactamente las mejores).

Tiene que ser un fenómeno universal. Si bien Condado debe ser de los lugares más venidos a menos del Caribe (pese a la sobrevaloración de sus propiedades) sé que, en las ciudades más estrambóticas del mundo, también hay gente de allí haciéndose la misma pregunta acerca de nosotras, viajeras del mundo, con esa cara de fascinación con que andamos por casi cualquier calle, siempre y cuando sea extranjera. Reparo en eso a menudo, especialmente cuando camino por las vías comerciales de los centros de ciudades latinoamericanas, hileras e hileras de ropa barata, zapatos, juguetes, aparatos electrónicos y otras cosas que no voy a comprar y que apenas me interesan. Y sin embargo, ahí sigo yo, caminando cuadras y cuadras,  buscando lo que se me perdió y con esta única aura como si estuviera viendo mundo.

Eso también es el viaje. Algo que siempre me fascina, es ese momento en que descubres, no la belleza, no la sorpresa, no la inmensidad (ésas son obvias) sino cuando descubres que un lugar no es lo que imaginaste, cuando le encuentras la degradación. Me ha ocurrido muchas veces. La vida falla bastante en hacerle honor a la ficción, y los lugares que alguna vez imaginaste gracias a un libro, a una película, o gracias a Instagram, los encuentras erosionados por la realidad, por el tiempo, por la memoria, por el capital.

Me di cuenta de esto hace años, en la plaza Jemaa el-Fna de Marrakech en Marruecos, cuando fui con mi amiga Jennifer, quien me contagió con el inocente entusiasmo de ver por fin a los enigmáticos encantadores de serpientes. Me creí que iba a Las mil y una noches, pero realmente me encontré, digamos, con el compendio. Al final huimos de los encantadores, no por las intimidantes serpientes sino porque no tienen la más mínima voluntad de ser esos personajes míticos de la literatura. Son más bien unos señores de un demeanor medio violento y bastante apresurado, que no se están con paños tibios y, de entrada, te amenazan, antes de que se te ocurra incluso sacar la cámara, todo esto sin dejar de exhibirse con su mascota y sus medias sonrisas de escasos dientes de oro, para beneficio de quienes les pagan las sumas que ellos exigen. Fue mi amiga y colega en esta columna, Beatriz Llenín, quien terminó de articularme este fenómeno muchos años después, cuando me dijo que esa degradación, ilustrada en la agresividad de los encantadores, es el canje inescapable entre la necesidad económica y la rebelión contra un ordenamiento que, de tanto exigir que la realidad sea como la fantasía, termina violentándola.

Escenas similares se me han repetido muchas veces, al punto en que incluso esa degradación ha resultado un valor añadido. Copacabana, por ejemplo. No existe en mi lista de lugares visitados una playa con más actividad humana que la famosa playa en Río de Janeiro, un lugar alucinante y raro. Hay algo allí que es estrambótico, vibrante y también muy decadente; algo que me recordó la plaza de los encantadores de serpientes en Marrakech. En la playa de Copacabana pasa de todo, puedes comprar o vender los objetos más inútiles, beber de todo, comer de todo, intercambiar con todo tipo de personajes (sobre todo si sabes portugués), caminar, correr, jugar volley-fútbol, y hasta participar en una bohemia de sambistas auténticos. Lo que, sin duda, no se puede hacer es todo aquello para lo que una suele ir a la playa en muchos lugares del mundo: descansar, estar en silencio, reflexionar, yo diría que ni siquiera se puede leer. Así de exorbitante es el transcurso humano allí.

Pero Copacabana es mucho más grande que su playa y, en sus calles, también encontré esa distancia enorme entre los imaginarios cinematográficos y literarios inspirados en ese lugar y las paredes raídas, las esquinas oscuras y solitarias, una estética de la grandeza y el esplendor pasada por la inclemencia del tiempo, del neoliberalismo y la desigualdad.

 

II

Puerto Rico es un país hermoso e interesante. Pero, vamos, particularmente en San Juan hay que saber dónde meterse y no cualquier turista tiene ese conocimiento ancestral. Ésos que vienen a hospedarse, comer y bañarse en la playa del Condado, todavía no veo por qué van tan felices por ahí, como si hubiesen descubierto el Orinoco.

Exagero un poco pero, vamos, hay algo ahí. San Juan (SJ completa, no el Viejo San Juan) es una ciudad interesante sólo si te conoces sus secretos, ciertos rincones, si sabes navegarla. Ayuda quererla, supongo. No es una ciudad bella ni “seductora”, ni “atractiva”, ni “alucinante”, ni “palpitante”, adjetivos todos de los que gustan abusar las grandes revistas turísticas del mundo. San Juan (o tal vez merecería la pena nombrar esos barrios urbanos de referencia: Puerta de Tierra, Condado, Santurce, Río Piedras) es otra cosa, con su devastación urbana, sus restos (inconexos) de una antiquísima (des)planificación para el “progreso”, su ciega cercanía al mar, su cemento largo; sus brevísimos lapsos de mar abierto, agreste, sus gallinas y animales sueltos, su gente en los semáforos pidiendo para el tratamiento de cáncer de alguna niña hermosa; y una actividad humana que parece imponerse en la estampa de ciudad que no iba a ser, siempre sin discreción alguna.

No perdono ni olvido dos citas que leí de dos escritores a los que alguna vez admiré con pasión. En su novela Como polvo en el viento, el cubano Leonardo Padura cuenta sobre la llegada de un cubano a Puerto Rico, presumo que temprano en los años posrevolucionarios: “Felipe observó desapasionadamente las calles de Santurce, los modestos cines y restaurantes de Río Piedras y los edificios carcomidos del Viejo San Juan, casi sin hacer comentarios. Cuando habían terminado el periplo, cervezas en mano y dispuestos a comer un mofongo con chicharrones de puerco en una fonda del Viejo San Juan, el amigo al fin le preguntó qué le parecía la ciudad, y con toda sinceridad el recién llegado sentenció: ‘Sí chico, está bastante bien. Se parece a Bolondrón’. – E hizo trizas el orgullo del anfitrión al escuchar cómo el otro colocaba la capital boricua al nivel de un pueblo perdido de la llanura de Matanzas”.

El otro fue el inglés Martin Amis. En una de sus novelas (no recuerdo cuál porque fue hace como dos décadas, una época en que leí muchas suyas) un personaje visitó San Juan por unos días, se hospedó en el Hotel Condado Plaza y sentenció algo así como que el lugar era espantoso, y el viaje, básicamente una pérdida de tiempo. Con unos veinte años de diferencia entre las dos lecturas, detesté a ambos narradores, por supuesto. Entiendo el agravio pero no lo acepto. Me conozco ese ritual. Si una es sincera con su fuero interno, se da cuenta de que los imaginarios sobre ciertos lugares, lo mismo superan épicamente nuestras expectativas, que nos dejan medio aturdidas en medio de nuestra incómoda desilusión.

Cuando me toca caminar por esos mundos con esa cara de revelación, siempre sé que hay montones de locales mirándome con extrañeza, porque detrás de mi estampa hay un sitio común donde la gente tampoco entiende muy bien qué he ido yo a buscar allí. Una buena viajera o viajero sabe que parte del viaje es encontrar la belleza, la fascinación y el misterio de cualquier lugar. Que viajar es incrustarse esa mirada, gentil pero inquisidora, e interrogar sigilosamente el alrededor de la otra. No es la obstinación satisfecha con que una anda su propio vecindario, no es pensar como una persona de ese lugar ni ejercer el derecho de la sinceridad sobre un lugar que no conoces y, por tanto, no te pertenece. Es un ritual común del viaje, eso que construyes para alcanzar tu propia fantasía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

‘

 

 

 

 

 

 

 

 

El estado colonial y la Ley de Tierras en la consolidación del poder: una reflexión

 

Especial para En Rojo

Una de las causas a la gran cantidad de los problemas que la sociedad puertorriqueña afronta a diario es la prolongación de su estatus colonial, que se mantiene desde hace más de cinco siglos. Esta situación aparenta no tener solución inmediata dado al poco interés de los grupos gobernantes que solo buscan conservar el poder y las riquezas que este genera, aunque alardeen de promover cambios que nunca llegan. A esto se añade que las dos metrópolis, primero España y luego Estados Unidos, no han perdido oportunidad de sacarle provecho a su emporio, cuyos habitantes, en la gran mayoría, prefieren el inmovilismo a tener que lidiar, como pueblo, por un futuro mejor.

La consciencia política de los puertorriqueños, aunque desarrollada junto a su aceptación mayoritaria como pueblo de que somos una nación, nunca estuvo a la par con la percepción cultural de lo que esto significaba. Las tácticas de los poderes coloniales y sus lacayos para que los puertorriqueños se mantengan sumisos ante la oportunidad de luchar por un país mejor y prosperar como nación han sido varias. Estas van, por un lado, desde la promoción de un sistema social-cultural donde se construye un sentimiento de felicidad imaginario que se basa en el festejo, la diversión, la oportunidad de progresar por medio del azar y el uso del alcohol para alejar las penas, entre otros; y, por el otro lado, llega hasta la intimidación, el discrimen, la persecución y el asesinato por pensar y actuar con capacidad de progresar como colectivo.

No se equivocaba aquel gobernador español, Miguel de la Torre, cuando su gobierno (1823-1837) giraba alrededor de las tres B -baile, baraja y botella- ya que un pueblo entretenido y mantenido no necesita rebelarse. Esto no fue su invento. Los romanos antiguos, en manos del poeta Décimo Junio Juvenal, ya habían acuñado una locución que dice panem et circenses y que en castellano se traduce a “pan y espectáculos de circo”. Expresión que se refiere a la práctica de la clase gobernante de mantener a las masas contentas con sustento alimenticio y entretenimiento. Los españoles del siglo XIX, para su situación, utilizarían la frase “tapas y toros” para explicar la misma conducta. En todo caso, ¿quién se rebela si es feliz?

Para los que el placebo que otorgaba la felicidad no les resultaba motivo suficiente para ser sumisos, así como en la Roma imperial, en el Puerto Rico decimonónico se desarrolló un aparato represivo gubernamental, cuya política de persecución promovía las libretas de jornaleros, los sistemas de espionaje interno, los compontes, el encarcelamiento, la censura y la neutralización de líderes y participantes de movimientos opuestos al régimen.

Con la llegada de los Estados Unidos como una nueva metrópolis se siente la oportunidad de cambios y libertades. El problema estuvo en que la nueva metrópoli demostró desde muy temprano que llegó para controlar un territorio, al cual había invadido con fuerzas militares que no dudaron en utilizar su poderío bélico para abrirse paso. Mientras esto pasa, la mentalidad política local, que se piensa el centro del universo, no vio las intenciones del gobierno de Washington, quien ya estaba preparando el camino a convertirse en la primera potencia del mundo, hecho que se materializó al finalizar las dos guerras mundiales. Recordemos que la realidad es que el invadido no manda, el que tiene el poder es el invasor. Eso lo sabían los filipinos y por ello se alzaron en armas (1899-1902).

El territorio de Puerto Rico cumpliría una función vital en la defensa militar y la búsqueda de la hegemonía estadounidense a nivel mundial. La Isla y sus dependencias menores, localizadas estratégicamente en el hemisferio americano, cumplía con los requisitos esenciales para convertirse en todo un emporio castrense con centros de mando y control, campos de tiro e instalaciones de resguardo naval, entre otros aspectos vitales para la defensa territorial del nuevo imperio.

Como la conquista no puede ser a medias, la nueva metrópolis desarrolló una política dirigida a aculturar, que se conoce como la americanización. Esta falla en su intención original, ya que no se contaba con la resistencia cultural puertorriqueña, la cual todavía, hoy día, es representativa de un espíritu de identidad nacional único. A esto se le suma un mundo cambiante que va evolucionando a una sociedad global donde el colonialismo es mal visto; donde los poderes imperiales deben comenzar a dejar sus emporios territoriales. No obstante, no claudican.

En la inmensa mayoría de las colonias, a través del planeta, se otorga libertad soberana, pero subyugada al poder imperial de cada metrópolis. Es así cómo se perpetúa el colonialismo dentro de otro concepto, el postcolonialismo. La implicación de este último término no es nueva, sino que ya desde la liberación de las colonias latinoamericanas se traza su funcionalidad a favor de las grandes potencias que controlan el mercado y el capital, pero que necesitan de la materia prima de los recién independizados países.

En el caso de Puerto Rico se crea el llamado Estado Libre Asociado o Commonwealth, en su denominación en inglés. El término Commonwealth, que también es traducido al español como Mancomunidad, implica una relación mutua política donde las partes obtienen beneficios. Uno de ellos fue la supuesta eliminación del problema colonial en Puerto Rico. Pensando que ya se había resuelto, se promovió la idea de que Puerto Rico era el ejemplo de “vivir lo mejor de dos mundos”. Se siguió con el baile, baraja y botella sin pensar que esta actitud promovería la acumulación de una deuda que afectaría al país, pero que benefició a gran parte de la clase gobernante. Los efectos de la deuda no solo fueron sociales y económicos, sino que, políticamente, se demostró que la autonomía de la Isla estaba sujeta a los designios del Congreso estadounidense, quienes nombran una junta que se encarga de la situación fiscal del territorio y que va por encima de los propios gobernados.

Anterior a la creación del Estado Libre Asociado se gestaron unas condiciones idóneas, donde se estableció una élite social que mantendría control sobre las políticas que se estarían formando para el manejo del país. Estos centros de poder político utilizarían las mismas tácticas del periodo colonial español, pero ampliadas y ajustadas a la nueva situación histórica. Es en la evolución de todo este proceso donde entra la hipótesis presentada por el Dr. José Iván González Colón, en su obra La Ley de Tierras y la consolidación del poder colonial en Puerto Rico: 1941-1952. González Colón nos explica que la implementación de la Ley de Tierras promulgada por el Partido Popular Democrático y sus aliados, luego de las elecciones de 1940, fue un instrumento dirigido a la consolidación del poder hegemónico de esa colectividad en la vida política de Puerto Rico.

No obstante, González Colón nos lleva a través de su obra a una explicación más detallada de cómo se dio este proceso. Inicia presentando el problema que representó para los puertorriqueños la capitalización de la economía agraria por compañías estadounidenses y cómo esto fue en menoscabo de los intereses locales. Esto tendría sus repercusiones en la vida política de Puerto Rico. Por un lado, de manera reaccionaria surge el Partido Nacionalista, por otro lado, los partidos favorecedores del imperio continuaron fortaleciéndose bajo el amparo del sistema colonial. Es en medio de esta dicotomía que se da un disloque ideológico dentro del Partido Liberal Puertorriqueño y en 1938 se crea un movimiento de carácter populista que será conocido como el Partido Popular Democrático. Este nuevo partido asumiría una posición centrista, tomando para sí, ideas y actitudes socialistas, liberales y hasta asimilistas al punto que establece, lo que se podría llamar, una nueva visión colonial donde se criminalizaría el independentismo, a la vez que se establecía un nacionalismo o autonomismo cultural y económico, dirigido a enorgullecer a la población, aunque no los alejaba de los Estados Unidos.

Con el cambio de una economía agraria a una de manufactura, el estado colonial se ajusta a las nuevas necesidades. La Ley de Tierras y su reforma agraria también es ajustada y utilizada para seguir manteniendo la hegemonía gubernamental. Las movidas del Partido Popular Democrático eran dirigidas al establecimiento de un poder hegemónico cuyo fin era consolidar a un grupo social, que se enriquecía a cuestas del desarrollo de un pueblo.

La posición hegemónica evolucionaría con el pasar de los años. El Partido Popular Democrático se convertiría en un instrumento dirigido a alejar el pensamiento separatista y promovería la unión (dentro de un pacto imaginario) con los Estados Unidos al punto que, indirectamente, favoreció la creación de un partido anexionista populista (el Partido Nuevo Progresista), con el cual tiene mucho en común. Esto, a su vez, estableció un bipartidismo, cuyo fin demostrado es el mantener en el poder político-económico a una clase gobernante que está ajena a las vicisitudes que pasa el pueblo.

La obra del Dr. González Colón nos lleva a explorar y nos explica como la Ley de Tierras y su reforma agraria durante el periodo de 1941 a 1952 ayudaron a la formación hegemónica del Partido Popular Democrático y a la creación de un sistema estatal colonial distinto a lo que se había tenido hasta ese momento.

 

Referencias
Ayala, César y Rafael Bernabe. Puerto Rico en el siglo americano: su historia desde 1898. San Juan: Ediciones Callejón, 2011
Beruff, Jorge Rodríguez. Strategy as politics: Puerto Rico on the Eve of Second World War. San Juan: Editorial Universidad de Puerto Rico, 2007.
Burchardt, Hans-Jürgen y Johanna Leinius, eds. (Post-)Colonial Archipelagos: Comparing the Legacies of Spanish Colonialism in Cuba, Puerto Rico, and the Philippines. University of Michigan Press, 2022.
González Colón, José Iván. La Ley de Tierras y la consolidación del poder colonial en Puerto Rico: 1941-1952. Lajas: Centro de Estudios e Investigaciones del Suroeste de Puerto Rico, 2023.
Juvenal, Décimo Junio y Aulo Persio Flaco. Sátiras, traducción de Manuel Balasch. Madrid: Gregos, 1991.
Picó, Fernando. “The Absent State and Five Book son Puerto Rican History”. Radical History Review. Issue 128, mayo 2017, 27-35.
Quintero Rivera, Angel. Conflictos de clase y política en Puerto Rico. Río Piedras: Ediciones Huracán, 1986.
Linn, Brian McAllister. The Philippine War, 1899-1902. University Press of Kansas, 2000.
Silbey, David J. A War of Frontier and Empire: The Philippine-American War, 1899-1902. New York: Hill & Wang, 2008.

 

 

Invitación al estudio del exilio español en las Antillas

 

 

 

Especial para En Rojo

 

 

No cabe duda que la Guerra Civil Española (1936-1939) fue un hecho de inmensa importancia en múltiples países.  Muchos la ven como el preámbulo o el ensayo preliminar de la Segunda Guerra Mundial.  Hasta el Caribe hispano sintió sus repercusiones de manera clara e inmediata, sobre todo por la emigración de españoles defensores de la República que fueron derrotados por las fuerzas fascistas y tuvieron que exiliarse.  Posiblemente todos los países de Hispanoamérica sintieron el impacto de ese exilio.  Pero México y Argentina fueron los que más fuertemente fueron impactados por la llegada de españoles, especialmente de intelectuales que transformaron el ámbito cultural de esos países.  En ambos países los exiliados españoles – que sentían una gran simpatía y afinidad por esos nuevos mundos y, por ello, hablaban de transtierro y no de destierro – transformaron sus sendas industrias editoriales.  El Caribe hispano también fue afectado por la presencia de esos exiliados, aunque no tan profundamente como esos dos países ya mencionados.

El tema de la fuerza transformadora de ese exilio ha interesado a esos mismos exiliados, a sus descendientes y también a historiadores que reconocen que el impacto de esa emigración afectó a muchos. Ahora la historiadora española Lara Caride se suma a la larga lista de estudiosos que intentan explorar el tema.  Lo hace con un pequeño libro titulado El exilio español en Puerto Rico y República Dominicana (San Juan, Ediciones del Flamboyán, 2022).  Este es un breve texto de 77 páginas en las cuales revisa críticamente la bibliografía sobre el mismo, lo que es ya una contribución.  No sé si Caride prepara un libro más amplio sobre el tema o si estas son páginas de una tesis doctoral, pero estas 77 tienen como propósito único el que usualmente se asigna a las primeras de ese tipo de obras: revisar antes de entrar en la tesis o el libro la bibliografía existente sobre el tema, lo que usualmente se llama revisión de la literatura.  No cabe duda de que tal propósito es válido y necesario, pero el lector – al menos el que escribe esta página – se queda con el deseo de saber más, de ir más allá de ese primer paso de esa revisión bibliográfica.  Además las 77 páginas que componen El exilio español en Puerto Rico y República Dominicana traen consigo algunos otros problemas.

En primer lugar hay que preguntarse por qué Caride se enfoca en la República Dominicana y  Puerto Rico.  Por supuesto que tiene todo el derecho de limitar su tema de la manera que quiera y le convenga.  Pero no dejamos de preguntarnos por qué no se incluye también Cuba, donde se sintió también los efectos de ese exilio español.  Esa ausencia queda sin explicar.  Algunas de las fuentes historiográficas que Caride examina, particularmente los estudios de la historiadora española Consuelo Naranjo, incluyen a Cuba en su enfoque.  Caride tiene todo el derecho de limitar su tema a dos de las Antillas, pero debió hacer claro por qué limita su estudios sólo a Puerto Rico y la República Dominicana.

Muy recientemente un joven historiador cubanoamericano, Daniel Fernández, ha estudiado el impacto de la emigración española a Cuba.  No menciono este trabajo porque crea que Caride lo debía haber conocido – el mismo es muy reciente – sino para apuntar que el estudio del tema del exilio español en Cuba a raíz de la Guerra Civil sería iluminador.  Por ejemplo, Fernández descubre como hubo españoles exiliados en Cuba que contribuyeron a desarrollar estrategias para la lucha contra Batista, entre otros muchos campos de acción.  También apunta como hubo exiliados españoles que originalmente fueron a la Unión Soviética y que más tarde, tras la victoria de la Revolución Cubana, emigraron a esa isla.  Por ello, entre otras razones, terminé de leer el breve libro Caride con esa duda: ¿por qué limitar el tema a dos Antillas? ¿Por qué excluir a Cuba?

Según leía El exilio español en Puerto Rico y República Dominicana y recordaba que el propósito del libro es examinar la bibliografía existente esperaba que su autora comentara ciertos libros sobre el tema.  Por ejemplo, Caride asevera que “al margen del estudio de Allan Chase, Falange. The Axis secret army in the Americas, de 1943, que dedica el capítulo 7 a Puerto Rico, no he encontrado mayores muestra de estudio sobre el apoyo franquista en la isla” (42).  De inmediato recordé el excelente libro de Rafael Ángel Simón Arce, “Volarán banderas victoriosas…”: Historia de la Falange en Puerto Rico (1937-1941) (San Juan, Ediciones Gaviota, 2019).  Esta aseveración de Caride me hizo examinar de inmediato la bibliografía de su libro donde hallé que las más recientes fuentes que incorpora son del 2017.  Ello me lleva a pensar que terminó su libro digamos en 2018 y por ello no pudo conocer el libro de Simón Arce.  No es su culpa, pues, esta ausencia de tan importante fuente.  Pero la misma habla muy claramente sobre el problema que padecemos los que queremos publicar en Puerto Rico: la tardanza en la aparición de nuestros trabajos.  Si Caride terminó su libro en 2018, como parece indicar por sus fuentes bibliográficas, le tomó cuatro años verlo publicado.  Por ello su aseveración sobre la ausencia de estudios sobre la Falange en Puerto Rico resulta errada y no es culpa suya.  El hecho es otro reflejo más de las dificultades de publicar en Puerto Rico.

El objetivo principal de este librito es el examen crítico de la bibliografía del tema.  Eso Caride lo hace con rigor, pero a veces sin tomar en consideración todos los factores que pudieron llevar a otros estudiosos a las conclusiones a las que llegan y hasta con prejuicios profesionales.  Por ejemplo, descarta el trabajo del intelectual dominicano Bernardo Vega quien “no es ni académico ni historiador de formación” (49); a la vez toma menos críticamente las conclusiones de otros estudiosos.  Pero en general Caride halla que su campo de estudio está sin explorar plenamente.  Por ello abundan frases que se convierten en constantes en estas 77 páginas, frases tan frecuentes que terminan siendo incómodas.  Se repiten algunas como “queda mucho trabajo por hacer” (38), “da muestra de lo mucho que queda por investigar” (46), “no hallar gruesos estudios sobre este tema” (47), “todavía no hay estudios” (52), “muestra de lo poco que se ha incursionado en el tema”(61). Caride tiene razón al así apuntarlo, pero repite su queja con demasiada frecuencia.  Pero está consciente que la finalidad de su trabajo es alentar a otros a continuar la investigación y esta es una noble actitud.  Por ello las últimas palabras de su libro son una invitación a otros investigadores:

Que sea esta, entonces, una de las entradas posibles para despertar el interés en el tema y avivar a otros estudiantes, profesores e investigadores a continuar la ruta historiográfica que sucintamente hemos presentado hasta aquí.  (72)

 

Este llamado a continuar el trabajo de exploración de este interesante e importante tema es generoso y hasta altruista.  Con una revisión de este trabajo, una revisión que ponga al día la bibliografía – recordemos que el propósito principal de este breve texto es un examen de lo que se ha escrito sobre el tema – estas 77 páginas se podrían convertir en el primer capítulo de un libro que explore el impacto del exilio español en la República Dominicana y el Puerto Rico.  ¿Y por qué no Cuba también?  ¿Será ese el plan de la autora?  Espero que alguien – inclusive ella misma – acepte su invitación y continúe esta importante y necesaria investigación.