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Expertos analizan el Plan Fiscal

CLARIDAD

ccottto@claridadpuertorico.com

Desde el 2017 hasta la fecha, la Junta de Control Fiscal (JCF) ha gastado la suma de $1,200,096,572.55 millones (más de $1billón,en inglés) en servicios profesionales. Esto representa más del 126.8 % del dinero público, mientras los gastos en nómina del Gobierno para el mismo periodo llegan a menos del 51.7 %.

El 46 % de esta cifra está concentrado en tres compañías: Proskauer Rose LLP, $228,219,775.63; McKinsey & Company, $200,987,030 y Ernst & Young LLC, $200,987,030. A esta última se unió  la exdirectora ejecutiva de la JCF, Natalie Jaresko, se dio a conocer el pasado mes de marzo. Los gastos se refieren a consultores de la JCF, consultores del Proceso de Título III (proceso de quiebra) y el oficial Examinador.

Los datos  fueron presentados por el economista de la organización Espacios Abiertos (EA), Daniel Santamaría Ots, y el economista y exministro de finanzas de Argentina, Martín Guzmán, en un conversatorio con miembros de la prensa sobre el  análisis del Plan Fiscal 2023 (PF), teniendo en contexto los anteriores ocho planes  preparados por la Junta de Control Fiscal. Santamaría Ots explicó que el actual PF, por primera vez, es un poco distinto a los anteriores, ya que tiene tres volúmenes. El primer volumen hace un resumen de lo que según la JCF son los logros de la Ley PROMESA. El segundo se centra más en proyecciones financieras y económicas de la JCF para los próximos años. El tercero son las  reformas que la JCF está proponiendo en sus planes y en qué nivel de implementación se encuentran. También detalla con bastante profundidad cómo se están ejecutando estas políticas por parte del Gobierno de Puerto Rico.

Santamaría Ots concentró su análisis en el pilar dos y tres: las reformas del servicio público en Puerto Rico  y lo que la JCF denomina como la inversión en crecimiento, que  no es otra cosa que las medidas fiscales. Vale mencionar que inversión en crecimiento es el eufemismo que utiliza la Junta para las medidas de austeridad.

Al respecto de las reformas en el servicio público, frente al gasto de manera exponencial en servicios profesionales de la JCF, el economista de EA señaló que “estamos viendo una preocupación genuina de la erosión del aparato público y la capacidad  que de ahora en adelante pueda tener Puerto Rico  para proveer  servicios de calidad a los ciudadanos”. Este hizo la observación de que “llevamos $1,200 millones gastados en los procesos de   restructuración. Los datos no son fáciles de conseguir. Hay unos que la Junta publica en sus informes mensuales y anuales, pero hay otros que están en la corte”.

Añadió que esta es la primera vez que la JCF revela cómo se distribuyen los gastos de consultoría y cuáles son las compañías principales. El economista alertó de la preocupación que supone la  transferencia de conocimiento de instituciones públicas de Puerto Rico hacia el sector privado y la forma tímida en que la JCF propone dar marcha atrás esta tendencia.

Falsos los ahorros proyectados por la JCF

 En cuanto a las medidas de crecimiento económico, el análisis de EA deja al descubierto lo falso y equivocadas de estas. Según la JCF, sus dos pilares para el crecimiento económico son las medidas de austeridad (las medidas fiscales) y las reformas estructurales (reformas del servicio público).  Santamaría Ots expuso que desde el 2017, la JCF siempre proyectaba en sus planes fiscales una contracción del producto nacional bruto (PNB) real durante los tres y cinco años siguientes de la implementación de esas medidas.  A la vez de ese efecto negativo a muy corto plazo, decía que esas medidas que se estaban implementando en el medio y largo plazo iban a tener unos ahorros, que iban a  impactar la económica. Por el contrario, lo que se observa es que desde el segundo PF certificado en el 2018 hasta el último en el año 2023, las proyecciones del impacto de las reformas van hacia una baja consecutiva de los ahorros proyectados.

Espacios Abiertos sostiene que la Junta misma reconoce que quizás estaban siendo demasiado optimistas en sus proyecciones y que van corrigiendo a la baja. En otras palabras, sus reformas no provocaron el crecimiento económico en el PNB que alegaba o esperaba. Sus evaluaciones iban conduciendo a la baja. Los ahorros proyectados por la JCF bajaron, en billones, de $193.90 en el 2018 a $119.40 en el 2019; luego, a $85.40 en el 2020; a $84.10 en el 2021 y a $49.70 en el 2022.

En cuanto al PF actual, la JCF no proyecta de manera explícita, lo que hace es cuantificar los potenciales ahorros de las medidas fiscales para los próximos 30 años. “En el plan no aparecen. Entendemos que no están cuantificadas. Si entienden que ya no van a generar esos ahorros, mercería una explicación pública más profunda, porque esto mueve la aguja en lo que es el déficit para futuro”.

Santamaría Ots resaltó que el año pasado, cuando se cerró el PF 2022 aun bajo la dirección de Natalie Jaresko, justo antes de la reestructuración de la deuda se proyectaba un déficit para el año 2044. El tener unas proyecciones de ahorros optimistas genera una potencial mayor de la capacidad de pago de la reestructuración de la deuda y puede estar llevando a una reestructuración con una supuesta capacidad de pago que realmente no se tiene, acotó.

“Una vez uno ha leído el plan salen más preguntas que las respuestas que el documento ofrece. Lo primero que nos llama la atención es que el déficit ahora mismo, según el plan, se adelanta del año 2044 al año 2027”, denunció.

Una importante consideración ante ese dato es que la Junta incorporó una interpretación de los fondos de Medicaid (que no tenía rango de ley) que dice que con toda probabilidad Puerto Rico va a tener garantizado durante las próximas décadas el financiamiento de Medicaid de $3 millones al año. El analista de Política Pública de EA considera preocupante el escenario que presenta la JCF del déficit al 2028, aun si el Congreso de EE. UU. aprueba un financiamiento anual del Medicaid que sea equivalente al promedio otorgado a Puerto Rico entre el 2022 y 2022.

Aun suponiendo que lo concediera y estuviese basado en el promedio de los años 2011-2022,  habrá un déficit en el 2028. “Así que este es el principal hallazgo fundamental de la lectura del PF. Es importante, queda mucho trabajo por hacer. Todo lo que nosotros vemos del trabajo de sus consultores son presentaciones de  PowerPoint o el PF.  Detrás de eso hay unos modelos que no se hacen públicos”, denunció sobre la secretividad del trabajo de los consultores de la JCF y de la misma Junta. Comentó que  los economistas y los académicos suelen compartir y hacer públicos sus trabajos para que la sociedad civil, otros académicos y políticos puedan debatirlo. “Eso en la actualidad, lamentablemente, no está disponible con el grado de profundidad que se necesita. Necesitamos que esos modelos se hagan públicos”.

Más aun, censuró el que haya falta de rendición de cuentas por parte de la JCF en cuanto a que las reformas estructurales no están teniendo los efectos que deberían a causa de que el Gobierno no las está implementando. Reconoció que si bien es cierto que este no está implementado esas reformas, también considera justo señalar que por parte de la Junta tampoco hay una evolución de lo que se proyectaba iban a ser los ahorros.

“Por último, pienso que no ha habido ninguna rueda de prensa del PF que se sacó en Semana Santa. De un punto tan importante, que es el contexto internacional muy distinto a enero 2022, es razonable esperar que en cada plan la Junta incorpore información de elementos externos que puedan variar el plan fiscal”.

 

 

 

Albizu Campos desde lejos y con cariño

Pedro Albizu Campos por Jorge Manach.

Especial para CLARIDAD

Sorprende los pocos años de vida pública que pudo disfrutar Pedro Albizu Campos como líder máximo del movimiento Nacionalista. Poco menos de siete años en la década de 1930, siendo arrestado en 1937 y trasladado a una cárcel en Estados Unidos. De vuelta en 1948, fue arrestado y encarcelado de nuevo en 1950. Indultado en 1953 y arrestado y encarcelado nuevamente el primero de marzo de 1954 tras el ataque al Congreso protagonizado por los héroes Nacionalistas Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda, Irving Flores y Andrés Figueroa Cordero.

Tengo entendido que nunca vio a sus nietos. Y desde la cárcel –como es de esperarse– es muy poco lo que pudo tener de “vida pública”.

Es increíble que un hombre con tan poco acceso al pueblo puertorriqueño haya sido consagrado por ese mismo pueblo como una figura, como un referente fundamental en su historia política y cultural. Añado esta dimensión “cultural” pues su figura ha servido de inspiración innumerables veces tanto en el campo de la pintura, el grabado, la gráfica y la escultura, como en la poesía, la canción y la investigación histórica.

Quizá sea porque Albizu Campos dramatiza nuestras más dolorosas carencias: pocas voces han hablado tan alto y tan consecuentemente de la Libertad como él.

Quizá eso explique también cómo un líder obrero de la estatura de Pedro Grant, el de más alcance popular y el más respetado en la segunda parte del siglo XX, haya dicho con la mayor candidez, en el contexto de un seminario de teoría hacia la fundación del Partido Socialista Puertorriqueño (PSP), algo así: “A Marx lo entiendo, Albizu me emociona”.

Sorprende que haya despertado tanta admiración también entre figuras importantes del mundo, entre ellos escritores de renombre y políticos de leyenda como el Che Guevara, que difícilmente dejan pasar gato por liebre.

Sobre este tema, precisamente, J. Benjamín Torres, pionero por excelencia de la biografía de Albizu Campos, dejó en el tintero un proyecto que tuviera hoy una trascendencia extraordinaria. Benjamín se había propuesto recopilar documentos y declaraciones de figuras del exterior en torno a Albizu Campos. Nos dejó, por suerte y gracia de sus incansables esfuerzos, una pequeña obra que lleva el título HABLAN SOBRE ALBIZU CAMPOS, publicado por la Editorial Jelofe en 1979, en la que se incluyen fragmentos de artículos o discursos de destacadas personas del exterior entre un buen número de puertorriqueños como Juan Antonio Corretjer, Vicente Geigel Polanco, Enrique Laguerre, Gilberto Concepción de Gracia, César Andreu Iglesias y Juan Mari Brás.

Allí leemos al Che Guevara: “Albizu campos es un símbolo de la América todavía irredenta, pero indómita. Años y años de prisiones, presiones casi insoportables en la cárcel, torturas mentales, la soledad, el aislamiento total de su pueblo y de su familia, la insolencia del conquistador y de sus lacayos en la tierra que lo vio nacer, nada dobló su voluntad. La Delegación de Cuba rinde, en nombre de su pueblo, homenaje de admiración y gratitud a un patriota que dignifica a nuestra América”.

Allí leemos a Gabriela Mistral (Premio Nobel de Literatura): “Fui expresamente a Atlanta para ver a nuestro Albizu. La cárcel me contestó por teléfono que no se recibían otras visitas que las de miembros de su familia. ¡Y me quedé sin verlo! Solo miré –¡con que tristeza!– la masa de aquella cárcel donde tenemos al primer puertorriqueño, y a lo mejor, al primer hispanoamericano”.

Allí leemos a José Vasconcelos (Fundador del Ministerio de Educación de México conocido como ‘El maestro de la juventud de América’): “Pedro Albizu Campos me conquistó de primera intención y me ha seguido cautivando. Posee una preparación sólida. ¡No sé cuántos años en Harvard! Así es que conoce a fondo la cultura rival y nadie como él para exponer sus secretas debilidades y astutas maquinaciones. Pocos hombres me han enseñado tanto en un solo día como me enseñó Albizu Campos. Estoy seguro que algún día esta ingrata América nuestra lo conocerá y lo saludará como a uno de sus héroes. Vive de defensa de pobres, es decir, casi no vive. La tentación lo acecha a diario en la forma de comisiones y empleos que él rechaza porque es contrario a la doctrina de la colaboración con los invasores. (…) Vive como un santo, y, como nada malo se puede decir de su conducta, no faltó quien me dijese: ‘pero fíjese que es mulato’. Y eso me lo decía otro seudonacionalista. ¡Como si ser mulato no fuese la carta de ciudadanía más ilustre de América…!”.

Otros textos de voces del “extranjero” incluyen a Jorge Manach, cuyo dibujo reproducimos aquí; Juan Marinello y Sergio Carbó, intelectuales cubanos.

Los pueblos colonizados tienden a desvalorizarse y a considerarse menos que nadie. Por eso existen “guerreros de silicio”, seres humanos que despuntan cada cierto tiempo para recordarnos y guiarnos por el sendero de la libertad y la dignidad humana, incluida esta solidaridad latinoamericana y caribeña por la descolonización que nombra a Albizu Campos como uno de los grandes de la historia mundial del siglo XX.

[Se han conservado íntegros los textos y los signos del libro de J. Benjamín Torres. Para una cronología confiable, ver aquí “Pedro Albizu Campos y el Partido Nacionalista: síntesis cronológica”. Para leer una formidable colección de ensayos sobre “descolonización”, ver aquí a Margarita Aurora Vargas (2018), Guerrero de silicio: Ecos a la obra de Frantz Fanon; y ver aquí a Félix Valdés García (2017), Leer a Fanon medio siglo después. De Puerto Rico a Juan Manuel Carrión (2021), Nacionalismos Caribeños: Marcus Garvey y Pedro Albizu Campos; y la monumental obra de Pedro Apone Vázquez sobre Albizu Campos cuyas referencias se pueden encontrar aquí.]

18 de abril de 2023

La corrupción “legal” de los Pierluisi y de tantos

 

 

CLARIDAD

El gobernador Pedro Pierluisi utilizó varios argumentos para tratar de distanciarse de sus primos Walter y Eduardo cuando estos se declararon culpables de haber hurtado cerca de $4 millones de los fondos para vivienda pública que administra su gobierno. La más comentada de sus expresiones, tal vez porque es tan torpe que provoca risa, fue la que redujo el parentesco a “primos terceros”. Sin embargo, hubo otro argumento que a diferencia de este último sigue repitiendo, que resulta ser muy revelador. Me refiero al que intenta desligarse de toda responsabilidad por el contrato de sus parientes alegando que se otorgó hace “cerca de treinta años”, cuando él lleva menos de tres como gobernador.

El contrato en cuestión era para administrar complejos de vivienda pública o “caseríos”, labor que antes realizaba la Corporación de Renovación Urbana y Vivienda (CRUV). En la década del ´80 esa labor fue privatizada y la CRUV fue eliminada. Los fondos que se utilizaban para administración de estos residenciales, mayormente de origen federal, se distribuyeron entre contratistas privados seleccionados y supervisados por el Departamento de Vivienda de Puerto Rico. La primera ola privatizadora ocurrió durante el último cuatrienio de la administración de Rafael Hernández Colón que terminó en 1992. No hay que hacer mucho análisis para saber que casi todos los agraciados de aquellos contratos fueron personas vinculadas al Partido Popular. Hubo casos de exlegisladores populares que organizaron corporaciones a toda prisa para aprovechar el nuevo guiso, una práctica que desde entonces se repite cada vez que comienza una nueva administración en la colonia.

Los contratos en cuestión eran altamente lucrativos y por tanto muy deseados. La reglamentación vigente, la de aquí y la federal, garantiza una tasa de ganancia luego de cubrir todos los gastos de administración. Si en cada caso se manejan millones de dólares, la ganancia asegurada siempre será saludable. Solo personas muy cercanas al gobierno de entonces fueron seleccionadas.

La repartición de aquellos contratos entre allegados al PPD, todo de manera muy “legal”, lógicamente irritó a los del otro lado del bipartidismo, los del PNP. Cuando en 1993 se inició la gobernación de Pedro Rosselló varios contratos fueron cancelados o no renovados, para ser trasladados a fieles novoprogresistas, lo que produjo una cadena de litigios. Gracias a esos litigios varios contratistas vinculados al PPD pudieron retener sus guisos y hasta recibieron compensaciones (que tuvo que pagar el gobierno). De todas maneras, cuando los contratos expiraron, un nuevo grupo de contratistas fue seleccionado, esta vez desde las tiendas color azul.

Si como dice el gobernador Pierluisi la empresa que organizaron sus primos entró en escena hace “cerca de 30 años”, fue una de las agraciadas durante la administración del primer Rosselló en la década del ´90. ¿Por qué obtuvieron esos contratos tan lucrativos? Nótese que el mayor de esos primos, Walter, era entonces apenas un abogado bisoño, criado en lujoso ambiente capitalino, que tal vez nunca había pisado un caserío y que mucho menos sabía cómo administrarlo. Pero entonces, ni ahora, esa ausencia de cualificaciones importaba. Lo que pesaba y pesa a la hora de ser seleccionado para algún lucrativo contrato gubernamental es la cercanía al poder, ya fuere porque trabajó en la campaña del ganador y ayudó a financiarla, o porque tiene algún pariente bien ubicado.

Cuando sus primos obtuvieron el lucrativo contrato hace “cerca de treinta años”, Pedro Pierluisi era secretario de Justicia y su padre había dirigido el Departamento de Vivienda en la administración anterior del PNP, la de Romero Barceló, por lo que obviamente el apellido ayudó. Se trataba, además, de una familia estrechamente vinculada al PNP lo que los convierte en favoritos para beneficiarse de contratos.

Cualquiera me dirá que lo que ocurrió durante las administraciones de Hernández Colón y Pedro Rosselló que, a su vez, es lo mismo que ha seguido ocurriendo desde entonces, nos es “ilegal”. Eso mismo piensa el gobernador Pierluisi cuando recurre al argumento de que el contrato de sus primos se otorgó “hace cerca de 30 años”. Todos esos tumbes son “legales”, pero no dejan de ser tumbes porque los contratos se otorgan por identificación política o familiar, o porque se trata de alguien que contribuyó en la última campaña movilizando votos o aportando dinero. Así se ha operado siempre en el Puerto Rico del bipartidismo y también así se opera en Estados Unidos, donde la cercanía a los Republicanos y Demócratas es lo que cuenta y no la idoneidad profesional.

Los primos del gobernador van para la cárcel no por el contrato que gracias al apellido o las conexiones partidistas obtuvieron hace cerca de 30 años, sino porque convencidos de su impunidad se dispusieron a robar más. Por el tumbe “legal” nadie los iba a acusar y, de no haber sucumbido a la avaricia extrema hubiesen seguido beneficiándose por 30 años adicionales.

Lo mismo sucede con tantos más. Edwin Mundo, el principal director de los traqueteos electorales del PNP, gana millones en contratos con el gobierno directamente o a nombre de corporaciones y está por ahí de lo más orondo. Durante el reciente juicio contra el exalcalde de Guaynabo su sobornador, Oscar Santamaría, decía con mucha seguridad que otros contratos municipales eran “limpios”. queriendo decir que por ellos no había pagado sobornos. Pero sí había hecho contribuciones de campaña para poder obtenerlos o tenía vínculos políticos con el alcalde en cuestión.

Esa “legalidad” es la fuente de todos los males. Los fondos públicos se reparten entre correligionarios y familiares, no porque sean los más idóneos para el trabajo, sino por la conexión.

 

No hay emergencia de erosión costera

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

No hay tal cosa como una emergencia por la erosión costera. La erosión costera es un proceso que data de décadas, y atenderlo debe ser una tarea constante del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA). En esta apreciación coincidieron tres entrevistados por  CLARIDAD respecto a la Orden Ejecutiva (OE 2023-009) emitida el 11 de abril por el gobernador, Pedro Pierluisi, en la que le ordena  al DRNA  “ejecutar un plan de acción puntual con el apoyo de agencias estatales y federales”.

La orden incluye la asignación de $5 millones del Plan de Rescate Americano (ARPA, siglas en inglés) y la asignación  de 100 millones por parte del Departamento de la Vivienda, del Programa de Mitigación en la Infraestructura del Programa de Subvención en Bloque para el Desarrollo Comunitario-Mitigación (CDBG-MIT).

Para la directora ejecutiva de la organización Amigos del Mar, Vanessa Uriarte, la orden trata de poner un parcho a un problema que se ha venido agrandando por años y que se ha convertido en una de las luchas más significativas para el país por su constancia. “La orden no atiende el verdadero problema, que es que no tenemos una ley de costas, una nueva ley de zona costanera que ponga en perspectiva que estamos en el Caribe y que los parámetros que estamos aplicando no corresponden a nuestra realidad geográfica ni a las proyecciones por el cambio climático”.

La OE ordena a la Autoridad para el Financiamiento de la Infraestructura (AFI) y al DRNA a “evaluar e implementar el deslinde de bienes de dominio público en la zona marítimo terrestre (ZMT) conforme a la legislación aplicable”; es decir, la ley vigente. La orden faculta la adquisición por cualquier vía legal, incluida la expropiación forzosa de ser necesario, de propiedades no habitadas o abandonadas en la zona costanera y la demolición y remoción de estructuras en ruina o abandonadas, así como escombros y estructuras duras que sean estorbos públicos o que ya no estén cumpliendo con su función de protección o mitigación de riesgo en la zona costanera.

La activista ambiental acreditó que la orden reconoce por palabras que hay una crisis en las costas, pero objetó que la manera de solucionarla sea poniendo parchos y acelerando o liberalizando los procesos de permisos a través de órdenes ejecutivas de emergencia. Además, señaló que uno de los grandes ausentes en la orden son los protagonistas, las comunidades afectados por la erosión. No hay indicios  de  cómo se  va a implementar la participación ciudadana en ese proceso. Uriarte censuró la creación de un nuevo comité (el Comité de Acción para la Adaptación y Resiliencia ante la Erosión Costera), “cuando todavía es la hora en que el Comité de Cambio Climático no ha podido desarrollar un reglamento porque el DRNA no lo ha hecho. Sin embargo, se crea un nuevo comité para atender esta declaración de emergencia donde el DRNA es vocal”.

El nuevo comité estará adscrito al DRNA e  integrado por la secretaria del Departamento, un representante del Comité de Cambio Climático y un representante de La Fortaleza. Estos dos últimos serán seleccionados por el gobernador. La activista ambiental cuya organización, Amigos del Mar, desarrolla en la actualidad la herramienta digital de un Mapa de Costas de PR, mediante el cual las comunidades costeras exponen sus situaciones, denunció que Recursos Naturales no es consecuente con los  deslindes que hace de la ZMT.   “Hemos visto que el Departamento no es  consecuente tirando unos puntos  en comunidades ricas y comunidades pobres. ¿Qué es lo público y qué es lo privado? En la orden no se hace ninguna mención a lo privado, solo a lo público. Pero en síntesis, no se puede construir en lo público, no hace mucha diferencia, porque eso es lo que debería estar pasando siempre. Así que no es nada extraordinario”. La capacidad del DRNA de cumplir con los deslindes también está en duda debido a que la agencia cuenta solo con un agrimensor.

A Amigos del Mar les preocupa que la orden es muy ambigua y abre la puerta a la liberación de lo que se cree es un proceso expedito de permisos para ciertos  proyectos críticos del Cuerpo de Ingenieros (US Army Corps of  Ingeneers), los cuales está tratando de ejecutar hace años.  Aun cuando  reconocen que en la OE no se menciona ningún proyecto en particular, les  consta que existen, que han tenido mucha oposición comunitaria y que no se han podido aprobar precisamente porque los procesos de permisos son rigurosos debido a  la magnitud de los proyectos.

En esa línea expresó igual preocupación por las comunidades que están amenazadas por proyectos privados, el acaparamiento de terrenos, tanto por extranjeros como por puertorriqueños de alto poder adquisitivo, y porque tampoco se ve en la orden la participación de los municipios.

“Es pertinente que se aprueben los proyectos presentados de una nueva ley de costas, porque la geografía y el clima han cambiado. Nuestra meta es que tiene que haber un cambio en la legislación, que corresponda a la realidad geográfica y cambio climático. Aquí no hay espacio para improvisar. Nos va la vida en ello. La solución correcta es poner al frente a las comunidades, articulado mediante el diálogo y la participación ciudadana. No pueden ser parchos”, manifestó.

 

Entrevistado también por CLARIDAD, Pedro Sadeé Llorés, veterano de luchas ambientales, dio crédito a que la orden tiene unas medidas relacionadas con la erosión costera que pueden catalogarse como apropiadas, como el enfrentar la erosión costera con dunas, proteger zonas de corales y la siembra de mangle.

No obstante, destacó: “El problema con la OE es que no atiende uno de los grandes problemas que explica las consecuencias de la erosión costera, que son las construcciones privadas. Brilla por su ausencia unos controles sobre eso. Sí incluye restricciones a algunas construcciones futuras de  infraestructura pública en la zona costera, pero no hay ninguna directriz sobre las cosas que debe contener el Reglamento Conjunto y que ha señalado el propio Comité de Expertos del Cambio Climático”.

Otro problema que mencionó es que cuando se emite una OE creando una emergencia, que invoca la Ley 76 (la ley de Procedimiento para situaciones o eventos de emergencia del 2000),  lo que implica es que algunas o todas las obras que se hagan van a ser tramitadas por vía de los trámites de emergencia, mediante  análisis cortos y  consideraciones ambientales deficientes.  “Eso  puede ser bien problemático con una serie de medidas que hay, como lo son las llamadas medidas duras”.  Las medidas duras pueden ser: construcciones de espigones, rompeolas, embarcaderos y  otras estructuras similares. El licenciado Sadeé Lloréns comentó que ya en Puerto Rico se han levantado unas cuantas de estas medidas y han fracasado o  están abandonadas. El Cuerpo de Ingenieros ha propuesto algunas de estas medidas para ciertos lugares, las cuales fueron objetadas por el Gobierno de Puerto Rico en su momento.

“Pero esa es una de las preocupaciones, si esta OE es una manera de facilitar algunas de esas medidas.  Cuando se crea un procedimiento de emergencia por vía de OE, lo que se supone que sea para solucionar un problema, puede terminar agravándolo o no atendiéndolo como debe ser”.

Otra preocupación que trajo a la atención es que en la OE hay mucho dinero envuelto; crea un comité interno en el DRNA que va a regular las medidas que el mismo Departamento va a implementar. Sadeé también cuestiona qué funciones puede tener un comité que no está creado por ley.

“Un problema de erosión costera que lleva décadas desarrollándose y se percibe de muchos años más no se presta para una declaración de emergencia, fuera de instancias que deben atenderse rápidamente”. Un ejemplo de una situación de erosión costera que debe atenderse sobre un procedimiento rápido es Loíza, pero “una estructura montada sobre un procedimiento rápido de declaración de emergencia no me parece bien”, insistió. Este coincidió con los otros entrevistados en que atender la erosión costera debe ser  un trabajo consistente del DRNA.

Otra observación de Sadeé es el asunto de cómo se va a distribuir el dinero asignado al DRNA desde el punto de vista de equidad. Este expresó reservas en que se vaya a beneficiar a algunos sectores más que a otros.   Además recordó que mediante una orden ejecutiva de emergencia fue que se trató de construir el gasoducto y que ya hay otra orden para los llamados proyectos críticos.

“En  fin, lidiar con el problema de la erosión de costas con una OE es crear excepciones con algo que no debe  ser tratado por vía de excepción”, concluyó.

La corrupción es la emergencia

 “En realidad no hay una emergencia de erosión de costas. Esto lleva ocurriendo décadas, es totalmente innecesario,  no ha ocurrido nada que no haya estado ahí en las últimas décadas. Esa idea de emergencia que está afectado a las costas no la hay. El problema de emergencia que debe declarar el Gobierno es la emergencia contra la corrupción”, declaró a CLARIDAD el experto en geomorfología, doctor José Molinelli Freytes.  

 Al respecto denunció que la  magnitud de la corrupción que está ocurriendo en el país, entre otras cosas, responde precisamente a las asignaciones de millones sin precedentes y la evidencia de falta de previsión sobre cómo emplear ese dinero, que sirva de base para crear un país de siglo XXI. A su juicio, declarar estados de emergencia en Puerto Rico implica la eliminación de restricciones y procesos de permisos, “para entrar en procesos de contratación que ya están corriendo, dar contrato a quien quieran, por la cantidad que quieran sin entrar en detalles para no entrar en ninguna trampa”, expresó.

Al igual que los otros entrevistados, el doctor Molinelli Freytes cuestionó la creación del comité por la OE, en el que dos de sus tres miembros serán escogidos por el gobernador. Hizo la observación de que la  secretaria de Recursos Naturales es abogada, no viene del campo de las ciencias, no es experta en elementos de sistemas costeros y es una representante de Fortaleza que, naturalmente, se presupone será un agente político que se ajuste a los deseos del gobernador. Aun cuando una persona establezca un planteamiento razonable, “comoquiera serán dos contra uno”.

El geomorfólogo puntualizó que la disposición de la OE de alimentar las playas con arena, “es una pluma abierta de dinero”. Relató que en Estados Unidos hay estados que tienen ese tipo de proyecto, que se convierten en un círculo: con una draga sacan arena de un lugar cercano para tirar en la playa, la tiran, el mar la saca y la vuelven a tirar.  “Pero  aquí no va a ser con escollos por arena. Hay muchas canteras preparándose para remover arena. Hay gente que se va a beneficiar, que pueden estar conectados”. Recalcó que eso no es un manejo de la zona costera.

Al insistir en que no hay ninguna emergencia de erosión costera, Molinelli Freytes denunció que la Junta de Planificación y la Oficina de Gerencia de Permisos quieren liberalizar un sistema de permisos para seguir construyendo en áreas de alto riesgo.

 

 

 

La crisis actual, la fragmentación del país y el peligro de la dictadura de la Junta de Control Fiscal

Especial para CLARIDAD

 

Pensar la crisis abarcadora que vive la sociedad puertorriqueña en todos sus niveles – económico, político, educativo, ético, etc. – requiere mucha concentración y trabajo colectivo. El nivel que más llamó la atención inicialmente, su manifestación fiscal, a pesar de su importancia, no es el más profundo. Pero cuando el gobierno de García Padilla adoptó la posición de que la deuda pública no se podía pagar, las dos piezas del bipartidismo local aceptaron la imposición de la Ley PROMESA por parte del Congreso estadounidense. Con esta Ley se le impuso a Puerto Rico la Junta de Control Fiscal (JCF). La frágil democracia de la colonia entró inevitablemente en una crisis mucho peor que la crisis fiscal que venía a atender.

La Ley PROMESA fue impuesta dos décadas después de otra medida del Congreso que acentuó de forma dramática la crisis de la colonia desde su base material económica: la eliminación en 1996 de la Sección 936 con el buen visto y patrocinio activo del gobierno de Pedro Rosselló y Carlos Romero Barceló. Como resultado de la eliminación de la Sección 936 en diciembre de 2005, al vencerse los diez años de transición otorgados para su desaparición definitiva, la sociedad puertorriqueña experimentó la desaparición de prácticamente la mitad del empleo industrial del sector privado. No deja de ser una ironía el hecho de que el gobierno neoliberal agresivo de Pedro Rosselló, con una política de reducción del sector público, apoyara con vigor la eliminación de la Sección 936 y propiciara un colapso del empleo industrial privado nunca antes conocido en nuestra isla.

Cualquier país que en una década y media pierda la mitad de su cuerpo laboral industrial entraría en una crisis de proporciones enormes. En Puerto Rico esta crisis fue amortiguada, en gran medida, mediante el incremento de fondos federales, por un lado, y la emisión irresponsable de deuda pública, por otro lado. Si pensamos que el poder para eliminar la Sección 936 le pertenecía al Congreso, sin descontar la responsabilidad del gobierno de Puerto Rico que apoyó la eliminación sin trabajar y negociar una alternativa económica, entonces se puede concluir que la quiebra fiscal del gobierno local fue también parte de un proceso cuya responsabilidad no le era ajena al Congreso estadounidense. No hace falta mucha sabiduría para entender que la crisis actual de la relación colonial, en la que está inmerso el país, coloca el poder decisional en el lado imperial. Sin negar la responsabilidad local en el balance de la crisis existente, es imprescindible reconocer dónde reside el poder decisivo.

Una vez reconocemos, aunque sea de forma limitada, el fundamento económico de la crisis actual, podemos focalizar en otro aspecto que vino acompañando la política neoliberal local e imperial: el desmantelamiento de la supuesta soberanía del Estado Libre Asociado y la inexistencia de un pacto histórico. Las tres ramas del poder en Estados Unidos han desnudado el ELA, exponiendo abiertamente su miseria colonial. Claro, al hacerlo, el imperio se quitó la careta con que se disfrazó desde la década del cincuenta. Al haber afectado severamente la base económica de su colonia, con la eliminación de la Sección 936, y luego despojar al ELA de su falsa vestimenta de soberanía jurídica, el imperialismo bobo de que una vez habló Muñoz Marín, le asestó un golpe decisivo al Partido Popular Democrático. Desde entonces, este partido baila sin rumbo al ritmo del neoliberalismo colonial como si fuera un hermano gemelo del Partido Nuevo Progresista.

Con la quiebra del ELA, desmontado con las propias manos imperiales, inmerso el país en una crisis económica nunca antes vista, podría pensarse, como han hecho algunos estadistas de cartón y careta, que el camino hacia la anexión se encuentra expedito. Esta versión idílica puede padecer de cierto estrabismo ante lo que ocurre en el escenario actual.  El jueves 13 de abril, los hermanos Walter y Eduardo Pierluisi Isern se declararon culpables ante la juez federal, Camille Vélez Rivé, por el robo de alrededor de cuatro millones de fondos federales. El acontecimiento podría parecer algo rutinario en Puerto Rico después de la estela de arrestos por corrupción protagonizados por las autoridades federales desde los últimos meses de 2021. Claro, con el pique adicional de que se trata de dos primos del gobernador Pedro Piertluisi. Pero la cosa es mucho más compleja. Walter Pierluisi fue director político en la campaña electoral del PNP en 2020, mientras Eduardo se empleó como director de avanzada. No debe olvidarse que Caridad Piertluisi, hermana del entonces candidato a gobernador, fue la directora de la campaña.

No se trata, como puede verse, de un arresto de dos individuos cuyos apellidos coinciden con el que lleva el gobernador. El caso es mucho más complejo y apunta directamente a la estructura electoral del PNP. Además, no estamos ante un acontecimiento aislado. El pasado 4 de mayo de 2022, se declaró culpable Joseph Fuentes, un buen amigo de muchos años de Pedro Pierluisi, quien presidía un súper comité de acción política (Super PAC) con el nombre de Salvemos a Puerto Rico. El objetivo del comité era recaudar dinero para apoyar la elección de Pedro Pierluisi. Aunque este tipo de organización está permitido por la ley federal, debe informar quiénes son sus contribuyentes. Al ocultar la identidad de los donantes, mediante la creación de fundaciones fantasmas, violaron la ley. La relación de los arrestos del año pasado y los actuales, sin mencionar el caso complicado de Wanda Vázquez, es suficiente para ver los hilos de una red muy compleja. Si a este panorama le añadimos la convicción reciente, también en la corte federal, de Sixto George, un conocido publicista vinculado al PNP, se puede observar que las gestiones investigativas de las agencias federales tienen una amplitud que supera lo individual.

Nadie puede negar el alcance de la corrupción en la sociedad puertorriqueña. Sin embargo, todavía hay quienes se rehúsan a vincular un fenómeno de tanta envergadura con la crisis estructural de la economía colonial y sus dos partidos íntimamente vinculados con esa economía en crisis. La corrupción, como resultado coherente del neoliberalismo colonial, hoy bajo la dictadura de la Junta de Control Fiscal, puede servirle al poder imperial para dejar caer la fuerza maciza de su poder sobre el movimiento estadista organizado en el PNP, cada vez más caricaturesco y debilitado. ¿Qué se puede esperar de un proceso confuso como el de la crisis actual, con un ELA golpeado y desacreditado, destrozado internamente el partido que lo defiende (PPD), y ahora con el asedio severo del deformado anexionismo, acorralado por la corrupción? Debe preocuparnos el estado un país fraccionado, profundamente fragmentado, sin voluntad colectiva organizada para repudiar efectivamente la dictadura escandalosa y vergonzosa de la JCF.

El estado descrito acentúa la urgencia de tejer la unidad del país ante la fuerza disolvente de la corrupción como producto de una relación colonial en severa crisis. Sobre todo porque en el contexto de una quiebra fiscal, mal negociada por falta de voluntad gubernamental, puede estar cobrando nueva vida un viejo reto amenazante: la posibilidad de un nuevo proyecto de explotación minera como forma de adelantar la re-estructuración económica del coloniaje. Hay señales claras del peligro. El United States Geological Survey (USGS) actualmente lleva a cabo lo que se denomina un MRI del cuerpo terrestre y de las costas de Puerto Rico en búsqueda de la existencia de minerales o metales estratégicos. Los continuos vuelos de aviones cercanos a la tierra confirman los estudios en proceso. No es posible discutir ahora las consecuencias del escenario que puede surgir de estas investigaciones. Por ahora basta destacar el contexto de crisis en que vive el país, sin olvidar que estamos bajo la dictadura directa de la Junta de Control Fiscal. Una agenda de convergencia debe ir dirigida a derrotar y sacar del país esa dictadura.