El problema es ambiental
Las lavadoras de hoy en día se venden con un regulador de corriente, pero los tocadiscos ya no se venden con regulador y lector de corriente, el famoso estroboscopio, como en el pasado. Cuando la quema de combustible no alcanza para producir suficiente voltaje, los aparatos eléctricos que emplean motores como las lavadoras y los tocadiscos, pueden dejar de funcionar y puede dar la impresión de que estén dañados, cuando en realidad no cuentan con suficiente voltaje para que el motor funcione. Otros aparatos que pueden parecer dañados son las grabadoras de cinta magnetofónica y los costosos video cassettes. Se trata de eludir el meollo ambiental que envuelve el hecho de que la atmósfera no da para producir suficiente energía, cuando se retiran las baterías de Palo Seco y parece que es esa medida la que explica la insuficiencia del voltaje. Tengo entendido que es alguien en Isabela el que empezó ese negocio, y prefiere corregir el problema de voltaje de manera condicionada. Si el cliente usa energía renovable o solar, que es costosa en estos momentos, la instalación de una batería que corrija el problema de voltaje viene incluída en el servicio. Lo de LUMA y los empleados de riego que menciona Cándida Cotto es interesante, pero tengo una idea aunque vaga de lo que implica. Parece que reabsorber los 400 empleados de Hewllet Packard y dirigirlos hacia la agricultura cuando no son agricultores, es una de las cosas que sugiere el contrato, según puedo leer en El Vocero y Primera Hora. El primero ha cubierto bien el asunto de las baterías, o por lo menos habla del tema, pero Primera Hora se refiere al cierre de una compañía que ya estaba en quiebra hace muchos años. Parece que ya no va a seguir operando bajo el Capítulo 11, ya que funcionaba con empleados sindicales desde hace una eternidad.
Arriba puedes ver un ejemplo de lo que te quiero explicar en relación al voltaje de un equipo. Es un radio despertador que compró mi hermano Javier por unos veinte dólares, que tiene decodificador de corriente y puede indicar si la batería carga con la corriente que viene de Palo Seco. A la derecha arriba puedes ver que lee Low Batt. Conectado a la casa, el regulador enciende inmediatamente cuando se conectó a la toma de corriente. Lo que indica que no tiene corriente alterna la carga y sólo corriente directa. No hay suficiente energía para que haya corriente alterna y pueda cargar la batería. Las han retirado de las centrales porque no cargan ni aquí ni allá. Algunos equipos tienen LED, esto es Low Electricity Decoder, que es el que puede leer si la carga tiene las dos corientes alterna y directa. Este equipo porque es barato no tiene regulador como una lavadora, pero tiene el lector de carga.
Jamás imaginé que una de mis peores pesadillas se haría realidad tan rápidamente. Cuatrocientos empleados de Hewllet Packard acaban de ser despedidos y la planta que hacía esas computadoras se va a relocalizar en Singapur, según nos explica el senador Juan Dalmau. Cerca de Aguadilla, un empresario ha decidido vender baterías para resolver los problemas de voltaje que tienen muchos enseres en casas de modestos recursos que no pueden costear la instalación de un sistema de paneles solares. Mi pesadilla empieza, como tantas otras, en Villas del Mar Hau, pero esta vez con las baterías. La pueden ver abajo.

Bregar con las baterías que iluminan las casas alquiladas en la playa de Isabela me pone tenso. Lilliana me ha llevado de nuevo a las casas de Hau, por una carretera que se parece a la que lleva a las piscinas de Humacao. Son piscinas con las que he soñado otras veces. Un acantilado como el de la playa de Jobos en Isabela conduce a las piscinas, pero esto en Humacao y no en Isabela. Lo que he soñado no está ni en Isabela ni en Humacao, es un sitio en la playa por lo menos. Otras veces se sube por un camino playero hasta la montaña. Ahí vive la familia de Nayda desde tiempos inmemoriales. Lilliana me ha llevado por la carretera playera, una como la 101 de Lajas a Cabo Rojo, pero en un pueblo intermedio que no es Isabela. Lo que importa señalar es que hay dos baterías de carro interconectadas frente a las casas alquiladas y que bregar con la cablería me ha dado tensión. Hay dos familias que se están hospedando en las cabañas ahora, y es costumbre de Nayda poner a prueba mis habilidades técnicas. Eso me pone tenso. Por alguna razón, las baterías tienen unos lectores análogos con números, para hacer lecturas de la corriente eléctrica. He tenido problemas para bregar con las baterías. No siempre tengo habilidad para bregar con la electrónica. A veces sí, otras veces no. Esta vez, porque Nayda me ha puesto a prueba con desconocidas familias hospedadas, mis habilidades no se han logrado ver.
El lector de corriente o LED fue asunto de los Ochenta, antes de las computadoras. Las bajas de voltaje importaban más que la memoria de un equipo y eso se puede explicar si se considera que en el caso de una maquinilla la baja de corriente te podía dejar a pie en medio de la redacción de una noticia o artículo que te importara. Tanto se enfatizaba el LED que el carro fantástico de Michael Knight, que era el James Bond de mi generación, tenía en lugar de una parrilla de enfriamiento un Low Electricity Decoder como el rasgo más innovador. Quedarse a pie sí que le importaba a Michael, más que atrapar a un adversario. Si el lector de la corriente estaba encendido todo el tiempo, el aviso implicaba un serio problema ambiental que no permitía una quema adecuada de gasolina y menos voltaje en la batería. Knight Rider ya no era una aventura de espionaje sino una lucha verdaderamente romántica contra los azares del mundo natural. Meteoro iba por las mismas, aunque en la serie de este guerrero ya retirado por sus heridas de guerra, el problema del medio ambiente era su espina de Caín. El peligro que corría el héroe siempre era quedarse a pie en el desierto. Puedes ver abajo el Trans Am del personaje con el LED en lugar de una parrilla.

Fábulas de conejo y Cazador (fragmento)
La puerta está entreabierta y ella se asoma a mirar. Ahí se suspende la luz húmeda que sólo existe en esa latitud, la luz que puede sentir pulsando desde lejos y que se acerca lenta como la pluma errante, la luz que al llegar, por fin, se posa en la piel.
Late.
En esa luz puede distinguir los contornos de Cazador. Quiere verlo, mirarlo desde su guarida detrás de esta puerta entreabierta. Se le ocurre que podría persistir largo así, mirando, recorriendo cada parte de ese cuerpo con la vista que desde nacer le ha permitido alcanzar el objeto de su hambre, con la mirada que lanza hacia la cosa, que retumba en las yemas de los dedos en ese placer roto.
Lo mira y siente el golpe tras el párpado.
Una mano abre la puerta del todo. Y brota la luz sorda.
Enramalada en sus Ramalazos
Lala González Rodriguez
ramalazo 1. m. Golpe que se da con el ramal. 2. m. Señal que deja el golpe dado con el ramal. 3. m. Pinta o señal que sale en el rostro u otra parte del cuerpo por un golpe o por enfermedad, como la erisipela. 4. m. Dolor que aguda y repentinamente acomete a lo largo de una parte del cuerpo. 5. m. Adversidad que sobrecoge y sorprende, dimanada, por lo común, de una culpa de la que no se sospechaba, o por causa de alguien. 6. m. Ramo de locura. tener ramalazo 1. loc. verb. coloq. Ser afeminado.
Nuevamente el escritor Egidio Colon Archilla logra atrapar mis sentidos y setimientos con su sencilla y la vez profunda narrativa. Con su nuevo hijo apalabrado, Ramalazos, Colón Archilla logró sumergirme magistralmente en cada uno de sus siete cuentos. Su lenguaje coloquial y sumamente irreverente hizo que me sintiera conversando con cualquiera de mis quereres del suelo boricua. Muy pertinente esta propuesta además de la pertenencia temática a la vez. En Ramalazos vamos a viajar por siete estampas tan diversas como unísonas, donde el autor magnifica las diversidades marginadas dentro de nuestro archipiélago. Desde la misma dedicatoria sentimos este ramalazo de amor a la diversidad: “Dedicado a todxs lxs valientes/a quienes la vida les a ha dado/ su porción de Ramalazos.”. Egidio, como parte de esta comunidad aun marginada (LGBTTQI+), en sus escritos confesionales se desborda hasta hacernos sentir su dolor y en ciertas ocasiones hasta parte de su hastío. Se cansa de luchar en contra de este sistema homófobo, tránsfobo, racista, elitista, etc. Y es que la lucha en ocasiones nos hace sentir la más abandonada soledad. La introducción de Ramalazos es un escrito muy bien logrado, donde Yiyo (como le decimos quienes le amamos), discurre acerca de “El Cuentero”, libro de cuentos que escribiera Gloria “Picci” Alonso, una mujer que marcó la prolífera vida de Egidio.
“Mi árbol y yo” el primer cuento de esta joya, es un viaje por el pasado, el presente y el futuro del personaje principal. Suceso que me hace pensar en el siguiente pensamiento de autor desconocido: “»no se puede vivir con el pasado, en el presente”. Pero Colón Archilla me derrumba este postulado luego de haberme presentado este cuento.
Otro de los cuentos que me movió el suelo fue “La tumba de mi tía”, donde el tema lésbico es tocado de una manera casi imperceptible y a la vez casi tierna. Me movió hasta las lágrimas.
“Cotur”, por mucho mi favorito del libro y, créanme, es difícil dictaminar cuál es el mejor cuento, presenta parte de la triste realidad de las nuestras hermanas transgénero y transexuales, no solo en Puerto Rico sino mundialmente.
Menciono también “Las iglesias de Santurce”, pues es un cuento en donde el escritor hábilmente nos lleva por todas y cada una de las iglesias de este hermoso barrio de San Juan. No solo es un micro tratado iconoclasta sino que nos lleva a las historias que no nos cuentan en los libros de historia, nos lleva nuevamente al pueblo a esa voz que nos quieren apagar.
Ramalazos toca temas oportunos de manera inoportuna, algunos académicos podrían decir, por su lenguaje coloquial y nada purista y, alaba’o sea (como diría el propio Egidio). La violencia de género, la insidia, la injusticia, la mentira, el abuso de poder y otros males sociales están presentes en este excelente libro de cuentos. Egidio Colón Archilla, el BRAVO DE ORO hoy, es para ti y tus Ramalazos.»
Editorial-Mujeres, equidad y un alto a la violencia de género
Vuelve a conmemorarse mundialmente el 8 de marzo, Dia Internacional de la Mujer, con eventos multitudinarios, que sirven para visibilizar la lucha inconclusa de las mujeres por sus reivindicaciones de género en el.mundo entero. Las mujeres, mayoría en crecimiento de la población mundial y hacedoras indispensables en los hogares y en los espacios públicos, aún viven en diversos grados de rezago en el disfrute de la equidad y de su derecho humano a una vida de paz y libre de violencia.
Esto es asi, aún en aquellas sociedades en las que se ha avanzado en el reconocimiento de los reclamos y contribuciones de las mujeres, y donde estas gozan de mejores estándares de vida y se han incorporado masivamente a los procesos productivos y al desarrollo social. En el asunto de la equidad, el cambio indispensable en actitudes y conductas parece avanzar muy lentamente en la mayoría de las sociedades del mundo.
En Puerto Rico, a veces parece que retrocedemos. Tomemos, por ejemplo, la situación de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres. Lograr, que se creara, a nivel de gabinete ejecutivo, una dependencia que atendiera e impulsara iniciativas hacia la equidad de género en Puerto Rico fue una hazaña, lograda con gran esfuerzo. Sin duda, esto representó un adelanto para nuestro país hacia el reconocimiento de los saberes y haberes del sector mayoritario de nuestra población. Hoy, el tranque político y la inacción legislativa en torno a la confirmación de la Procuradora Nominada, Vilmarie Rivera Sierra, quien ha recibido el endoso de las principales voces y entidades que luchan por los derechos de las mujeres en nuestro país, es un comportamiento inaceptable porque atenta contra la estabilidad de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres y porque demuestra un grave menosprecio por los reclamos de las mujeres y de las organizaciones que las representan. Peor aún, porque desde las Cámaras Legislativas se envía un mensaje torcido y equivocado a los agresores de mujeres, aquellos que utilizan la violencia física y psicológica, como herramienta para controlar la vida de sus parejas, ex parejas, hijas y demás mujeres en sus familias.
En Puerto Rico, la violencia machista no da tregua.Durante el año 2022, se registraron en el país 72 feminicidios, 15 de estos por parte de parejas y exparejas y otros 67 asesinatos de mujeres. Esto, según datos del Negociado de la Policía y del Observatorio de Equidad de Género. Durante lo que va de este año, y hasta el pasado 28 de febrero, cuatro mujeres habían perdido la vida a manos de sus parejas o ex parejas en Puerto Rico en 2023. Estos números no incluyen los demás incidentes de violencia doméstica y de género registrados en las estadísticas oficiales, ni los muchos que no se registran porque las víctimas están muy asustadas o intimidadas como para atreverse a denunciarlos. Todo esto sigue ocurriendo a pesar de mantenerse en vigor el estado de emergencia por violencia de género decretado por el Gobernador en el 2021, como respuesta a la lucha de las organizaciones feministas.
Los reclamos de equidad en Puerto Rico tampoco tienen tregua. Y esta semana, particularmente el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, y el 11 de marzo en el Colegio de Abogados y Abogadas, las mujeres y las organizaciones que las representan llevarán a cabo vigorosas jornadas de educación y denuncia, insistiendo en la educación con perspectiva de género como la principal herramienta que tenemos para moldear una futura sociedad justa, equitativa y sin violencia.
Desde CLARIDAD, saludamos a todas las mujeres en el Día Internacional de la Mujer, fecha en que recordamos la larga, rica y sacrificada historia de las mujeres en lucha por sus derechos en todos los ámbitos de la sociedad, a lo largo de las décadas y los siglos. Recordamos también que el camino abierto por las pioneras se nutre de la sangre nueva y vigorosa de las presentes generaciones de luchadoras por la equidad y hacia la construcción de un Puerto Rico de paz y libre de violencia por razón de género.









