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“La música puertorriqueña carga la nostalgia de la patria”: entrevista a Fabiola Méndez (final)

Foto: página de FB de Fabiola Méndez

 

Por Vianco Martínez

 

En la edición pasada la entrevistada Fabiola Méndez hablaba de lo que significa el cuatro en una orquestación, en esta última parte abunda en la importancia del cuatro en la música puertorriqueña.

 El cuatro siempre va adelante, siempre va a la vanguardia

Si. Incluso en los contextos tradicionales es el instrumento líder. El cuatro es el que hace el solo, el cuatro es el que acompaña, cuando se acaba la canción, cuando la canción termina -o si es una canción instrumental es la misma cosa-, el cuatro es el que da como que el “qiu” para terminarla. O sea, es bien líder en la música, el cuatro.

¿El cuatro se puede llevar bien con el merengue y la bachata?

Siiiii, por supuesto. Incluso, yo he tocado un poquito y suena un poco como la guitarra que usan en la bachata. Tiene, no exactamente el mismo timbre, pero con el punteito y el ritmo, pues sí se puede.

¿En merengue también?

En merengue creo que es más complicado. Ahí habría que verlo dependiendo de la agrupación, porque en el merengue el piano tiene mucho del montuno. Habría que ver cómo el piano estaría acompañando junto al cuatro, que es lo que pasa en la salsa un poco, que si hay piano y hay cuatro se tienen que poner de acuerdo en qué va a hacer cada cual porque si no puede chocar un poco.

Si el piano está haciendo montuno y el cuatro está haciendo montuno más o menos en el mismo registro, puede que choquen y se escuche como un revolú, como decimos nosotros.

En ese sentido, siempre es importantes establecer ah, pues tú vas a tocar esto, pues déjame yo irme en el registro más agudo o yo hago melodías más sencillas mientras tú estás ahí metiendo un montón de notas.

¿El cuatro ha sido sustento de la identidad puertorriqueña?

Yo diría que sí, totalmente, y especialmente en lo que son las expresiones culturales de la navidad. El cuatro es un instrumento que se utilizó mucho en estos cantos, aguinaldos y oraciones que se convertían en música, y que entonces se empezaron a asociar con la Navidad.

También está presente en este movimiento que vemos ahora en Puerto Rico, de emigración hacia los Estados Unidos, pues tenemos un país que está bien dispersado.

Yo siento que el cuatro es algo que le da un poquito de sentido de pertenencia al boricua, de que esto es mío, de que esto es nuestro, y que cuando lo escuchas, especialmente acá, en Estados Unidos, uf, eso es como escuchar, para muchos de ellos, recuerdos de los abuelos. Es como el sonido de la memoria. Uno rápido se va a ese momento en el cual escuchaba ese instrumento.  Y he visto mucho eso aquí en la diáspora.

¿El cuatro es un hacedor de patria?

Yo creo que sí. Tal vez no tanto el cuatro como algunas canciones. O sea, la música puertorriqueña, especialmente las obras que fueron escritas hacia la tierra, como homenaje a la tierra, se han convertido en hacedores de patria, yo creo que más que el cuatro.

Todavía, curiosamente, el cuatro es un instrumento que yo diría que la mayoría de los puertorriqueños lo conocen y lo han escuchado, pero hay unas generaciones tal vez más jóvenes que no necesariamente están familiarizadas con el sonido del instrumento, pero sí han escuchado una canción como Preciosa, de Rafael Hernández, que la popularizó Marc Anthony, y eso es como un himno para los puertorriqueños. La letra de esa canción es super super patriota. Incluso, habla de la libertad de nuestra tierra.

¿Las elites puertorriqueñas nunca objetaron la música jíbara, como sucedió con el merengue en una etapa de su evolución?

Yo no estoy cien por ciento segura, pero sí sé que en ese tiempo muchos cuatristas tocaban los bailes de los blancos con dinero. Incluso, de ahí nace uno de los géneros puertorriqueños, que se llama la danza puertorriqueña, que es un género bien parecido a un danzón cubano, por ejemplo, pero que vino de esa parte del baile de salón. La danza puertorriqueña tiene una estructura que va de acuerdo al baile, tiene el paseo, la primera parte, que es cuando los bailarines están entrando.

¿Puede hablar de los instrumentos tradicionales de la música puertorriqueña, especialmente, el tiple doliente y la bordonúa -el instrumento que llora-, de sus sonoridades y su perfil melódico, de su poética, de su historia y de su situación actual?

Esos tres son los instrumentos originales de la orquesta jíbara. Antes de que los jíbaros puertorriqueños tocaran la guitarra española o la guitarra de cuerdas de nylon, se utilizaba la bordonúa en ese contexto tradicional.

El primer instrumento, dicen los historiadores, que desarrolló el jíbaro puertorriqueño fue el tiple. Había muchísimas formas, encordaduras y afinaciones diferentes del tiple, dependiendo de la región de la isla. Pero se documenta gracias mayormente a la pintura. Y ahí uno se da cuenta cómo se conectan todas las artes para contar la historia de los pueblos.

Hay pinturas del jíbaro con el instrumento metido entre los pantalones yéndose a trabajar con su machete. O sea, que era un instrumento que lo hacían chiquito, primero porque era más fácil, se ahorraban más plata o más material, fácil de cargar y se lo llevaban para todos lados. Incluso, dicen los historiadores que a muchos músicos se les enterraba con el instrumento.

El otro es el tiple tradicional, el tiple que adoptó la isla entera. Tengo entendido que originalmente era de la región de Morovis, pero la toda la isla lo adopta. Ese es el tiple que todo el mundo va a utilizar, pero cada región tenía su tiple distinto.  Luego es que viene el cuatro, que tenía cuatro cuerdas y por eso viene el nombre de cuatro.

De la bordonúa sé que hay que tienen cuerdas de metal y otras que tienen cuerdas de nylon, que originalmente eran de tripa. Su función dentro de la orquesta jíbara es acompañar y ser los bajos. Es mucho más grande que el tiple.

Entre el tiple y el cuatro se dividían la melodía principal. Obviamente, el tiple tenía un registro más agudo, pues hacía como de requinto, por así decirlo, mientras el cuatro iba punteando también su melodía, y el trovador o la trovadora iban entonando su melodía.

Así que esa es, más o menos, la relación entre los tres. El tiple ahora mismo cuenta con cinco cuerdas sencillas, pero como te digo, dependiendo de la región de la isla, tenía cuerdas diferentes. Había unos de seis, había unos de tres, había unos de cuatro, con afinaciones diferentes, con formas distintas.

La bordonúa también tiene una variación en las cuerdas. Hay un instrumento que le llaman la vihuela puertorriqueña, aunque algunos historiadores dicen que es lo mismo.

¿El tiple se sigue usando en la música puertorriqueña de hoy?

Sí, pero es mucho menos conocido que el cuatro. Tú le preguntas a cualquier puertorriqueño por ahí y no va a saber lo que es el tiple.

¿Con la bordonúa pasa lo mismo?

Si, está fuera. Solamente los que nos dedicamos al arte de la música tradicional la conocemos y estamos tratando de incluirlo. Incluso, puede haber músicos puertorriqueños que no toquen música campesina y, por ende, no la conozcan.

Ha habido movimientos importantes para rescatar el tiple porque estuvo en peligro de extinción. Los mismos cuatristas que hicieron un disco de tiple, hicieron libros de tiple, hicieron métodos de aprendizaje como para que la gente se motivara y así lo pudieron rescatar un poco.

Cada canción siempre tiene una historia. ¿Cuál es la de Trigueña y cuál la de Dedicatoria, dos de sus canciones emblemáticas?

Las dos son poemas que no son míos. Todo ese disco de Afrorriqueña, al que pertenecen, excepto Sueños, son poemas que musicalicé de mujeres negras puertorriqueñas. Mujeres negras o que, dentro de su trabajo, exploran esa temática de la negritud, porque hay unas que no son negras, que son más mestizas.

Dedicatoria es de Angelamaría Dávila. Ella sí fue una poeta negra puertorriqueña, con su melena hermosa, rizada y casi todo su trabajo se enfoca en explorar ese tema.

Esa obra, Dedicatoria, es la dedicatoria de uno de sus trabajos que se llama Animal fiero y tierno. Me llamó muchísimo la atención porque recuerdo abrir ese poemario y estaba estudiándola a ella con la idea de musicalizar algunas de sus obras.

Cuando lo abrí no había ni llegado a los poemas oficiales del libro, y leí nada más que la dedicatoria y dije esto es como si se hubiera escrito para mí, en el sentido de las personas que ella nombra en esa dedicatoria: a su abuela, a su madre, y luego menciona tres nombres: Silvia Rexach, Julia de Burgos y Lolita Lebrón, que fue una luchadora por la independencia de Puerto Rico. Uno de sus actos más revolucionarios fue un ataque al Congreso de Estados Unidos, y dijo Yo no vine a matar a nadie, yo vine a morir por mi país. Es una figura de mujer fuerte. Y yo, que crecí estudiando y conociendo sobre estas tres figuras, sentí que esto tenía que estar en mi disco.

Y la melodía surgió bastante orgánica. Yo cogí la guitarra y salió bastante rápido.

Trigueña es un poema de Carmen Colón Pellot, que es esta mestiza que también explora sobre la negritud y la blancura. Escogí este porque, específicamente, la línea que más me llegó fue la que se escogió como coro: Se me ensortijó el cabello / en mil caracolas negras. / Y donde quiera que llevo / mi música de cadencias / voy despertando piropos / que ponen cada de fiesta.

Así que, jugando un poquito con la temática de ser negra, que eso también evoca, viniendo de otras personas, ese poema es como una celebración del color de piel. Y también surgió bastante orgánico. Incluso, en ese escribí los mismos acordes de la canción en el poemario. O sea, yo iba con el poemario así, oyéndolo con la guitarra, sacándolo con la melodía y escribiendo los acordes por encima. Así que, si agarro el poemario, así está con el lápiz marcado.

¿Las generaciones de boricuas actuales recuerdan y reverencian a Lolita Lebrón o ya se olvidaron su lucha?

Más o menos. Pero definitivamente, con todo lo que está sucediendo en Puerto Rico en los últimos años y en las últimas semanas, ha habido un despertar en los sentimientos antiimperialistas, por la realidad que estamos viviendo como país, yo creo que eso le ha hecho a mucha gente tener una postura distinta a la que tenía tal vez hace diez años.

Y figuras como Lolita Lebrón están volviendo a surgir entre la juventud. Ahora entre las redes sociales hay muchos grupos de juventud liberal que se la pasan compartiendo mensajes anticolonialistas, mensajes más de justicia social, de equidad para la mujer, de diferentes derechos de las comunidades marginadas de Puerto Rico.

¿Puede explicar el concepto de su disco afrorriqueña?

Afrorriqueña es la mujer negra puertorriqueña. Así que el disco buscaba honrar lo que para mí significa eso, con todas esas piezas de poetas y piezas de mi autoría, y utilizar esa palabra para empezar, poquito a poco, a hablar de que los boricuas nos amamos y nos queremos y somos una comunidad, pero no es lo mismo ser un boricua negro que ser un boricua con una tez un poco más clara. Que eso es lo que hago en mi documental Negrura.

La idea es empezar a hablar de estos términos, de que yo no solo soy puertorriqueña, sino que también soy afro puertorriqueña, afrorriqueña.

¿Cómo fue su experiencia en Berklee College of Music, más allá de la oferta curricular?

Había gente de todos los países del mundo. Berklee ha sido lo que ha formado muchísimo de lo que soy hoy día, no solo como músico, sino como persona. Y no tanto Berklee, sino también estar acá en Boston.

En la universidad, como no había nadie que diera clases de cuatro, me asignan un maestro de guitarra, que entonces es lo más cercano al cuatro. Como venía con todo este bagaje de educación musical en la isla, no era cuestión de enseñarme a tocar el instrumento, porque ya lo sabía tocar, sino cómo puedo profundizar más en la música, cómo conectar más con lo que estoy tocando, con lo que estoy componiendo. Y eso ya es un lenguaje que, de músico a músico, no importa qué toque cada cual, es un lenguaje universal.

Aun así, de parte de los maestros de guitarra pude recibir muchísima información. Como la guitarra, que eso es lo que hace mayormente. El cuatro tradicionalmente es más melódico. Los maestros me hacen más pensar en los acordes y eso ha inspirado y tiene un rol importante en lo que yo hago. Toco muchos acordes cuando estoy tocando mis canciones.

Humanamente, me hizo crecer muchísimo el hecho de salir de mi zona de confort, no solo en cuestión de idioma, en cuestión de cultura, en cuestión de familia, sino también, obviamente, en cuestión musical. Cambié muchas de las visiones que yo tenía de la vida.

Y una de las cosas más bonitas que te puedo contar del proceso es tener amigos, que considero hermanos y hermanas, de tantos países del mundo que también me han hecho una persona tan sensible a las situaciones que se viven en otros lugares.

Como puertorriqueños nosotros vivimos en una burbuja, a veces de los mismos problemas que tiene nuestro país, y nos ahogamos en un vaso de agua. Pero para mí, ver y conocer hermanos de diferentes países de Latinoamérica que estaban pasando situaciones mucho peores de las que yo he vivido con mi familia y de las que se han vivido en mi país, me hizo ser mucho más empática y ver la vida desde ese lugar y desde esa empatía.

¿Cómo asimiló Berklee el cuatro puertorriqueño?

Lo recibieron muy bien. Porque es un instrumento nuevo, que nadie conocía, que era interesante. Estamos también viviendo en unos tiempos en los cuales ser diferentes o traer algo diferente a la mesa es bueno, especialmente acá en Estados Unidos, donde todo el mundo quiere ser políticamente correcto, y todo el mundo quiere recibir a los latinos, aunque será tal vez por aparentar. Pero creo que sentí una aceptación genuina por lo que estaba haciendo y por mi instrumento.

Son tan buenos, tan líricos, tan espontáneos que no siempre necesitan de las academias. ¿Qué les da y qué no les da a los músicos populares la academia?

Yo creo que la academia les da la parte más técnica de la música, tal vez los nombres de las cosas. Es, básicamente, ponerle nombre y ponerle una imagen a lo sonoro. Yo diría que eso es lo que hace la academia.

Lo que no les da es lo que les da la calle, una conexión con eso sonoro, la parte como más espiritual, y como un swing, el no sé qué de la música.

Yo creo que la experiencia de estar con tu instrumento y tener todas estas vivencias; y crecimiento, que por más que tú leas un libro, eso no te va a dar eso de estar ahí haciendo el arte.

¿Cuál es la clave de una buena fusión y cuáles riesgos se corren cuando se comprometen géneros tradicionales?

Yo creo que el riesgo es que se pierda lo que es la tradición. De por sí, eso no nos hace olvidar de nuestra identidad. Si perdemos eso, perdemos nuestra identidad.

Pero yo creo que la clave en este caso, que es lo que yo trato de mantenerme haciendo constantemente, es que nunca dejo de hacer la tradición, como es la tradición, de la forma tradicional, valga la redundancia.

A mí la tradición me enamora cada vez que tengo la oportunidad de tocarla o de conocer algo nuevo de ella. Es impresionante la cantidad de historias que tiene. Es todo el balance, hacer la fusión, pero seguir buscando formas de honrar la tradición, de forma tradicional, redundando ahí.

América se hizo mestiza entera entre los dolores de su historia ¿El mestizaje también es un concepto válido en la música?

Si. La música de América es totalmente mestiza. Por ejemplo, la música puertorriqueña tiene elementos de África, de España, de los taínos que habitaban en la isla.

¿La fusión puede considerarse una forma de mestizaje?

También. Porque ahora mismo yo siento que mucha de mi música es una expresión de lo que es para mi ser boricua, pero también boricua en la diáspora.

Entonces, todas esas influencias de estar en la diáspora me hacen crear una expresión de lo que soy ahora mismo.

¿Cómo ha funcionado en usted la relación entre mujer, joven y artista, en un mundo en el que mandan los hombres?

Para mí lo más desafiante, especialmente mientras iba creciendo e iba teniendo mis experiencias de ejecutar frente a la gente, es que había momentos en que yo llegaba a un lugar y sentía que las personas me estaban mirando como menos, como diciendo ¡ay, aquí viene la nena esta a tocar! Y yo tenía que pararme en la tarima y ganarme el respeto, o sea, demostrar que puedo tocar el instrumento, que puedo dominar el instrumento para que todas estas personas, estos músicos que están acá, me respeten o me traten como igual, y no digan ¡ay, esta nenita, tú sabes! Así que eso, definitivamente, fue parte de mis experiencias y de mis retos.

Hoy en día, o tal vez en el espacio que estoy viviendo, entre Boston y Puerto Rico, y por el tipo de personas con que estoy trabajando, me parece que me es un beneficio ser mujer porque estamos en unos tiempos -me imagino que se ve también en la Dominicana- que muchas muchas muchas organizaciones quieren hacer lo que es políticamente correcto.

Sus instrumentos son alegres y alegres son muchas de sus canciones, pero a la música puertorriqueña se le siente el tufo de la nostalgia. ¿Es que su país no se repone de la nostalgia de su historia?

Cuatro puertorriqueño moderno de 10 cuerdas hecho por el co-fundador del Proyecto del Cuatro William Cumpiano en su taller de Northampton MA. Imagen tomada de Soypuertorico.home.blog

Creo que hay un sentido de patriotismo dentro de la música puertorriqueña, dentro de las temáticas que se exploran en la música puertorriqueña. Tú puedes escuchar cualquier canción de música jíbara, y muchas de las letras, si no son de cosas jocosas, pues tienen que ver con la nostalgia de nuestra tierra y del sentir de que ya en ese tiempo los gringos estaban aquí. Los discos que se han grabado, las letras tienen mucha de esa expresión y de la idea en contra de los gringos porque nos van a quitar nuestra tierra.

Entonces, aunque es música alegre y toda la cosa, en el fondo está ese sentimiento y muchos de los que la ejecutamos sabemos esa historia o tenemos ese mismo sentido. Así que la ejecutamos desde ese filin

Hay una larga tradición de lucha independentista en los artistas puertorriqueños. ¿Las generaciones actuales están dispuestas a seguirla?

Yo creo que sí, pero tal vez de una forma más indirecta. Es que siento que la juventud tiene otras temáticas, unas temáticas más relacionadas a identidad e identidades que a la situación política específicamente.

Yo, dentro de mis presentaciones suelo incluir un discurso siempre hablando sobre la libertad o sobre la lucha de nuestro pueblo.

Para reafirmar la identidad, las canciones no tienen que ser necesariamente políticas. Pero lamentablemente cuando los americanos vinieron por primera vez, ellos fueron bien intensos en contra del patriotismo en cualquier tipo. La bandera puertorriqueña era prohibida y eso hacía que la gente dijera amo a Puerto Rico o hacía canciones honrando la tierra, significa que tú eres independentista, que tú quieres que Puerto Rico sea libre.

¿Qué ha cambiado de la Fabiola que hace veinte años cogió un cuatro y empezó a andar a la Fabiola de hoy?

Yo creo que ahora tengo una conciencia por la profundidad que quiero detrás de mi arte, que no tenía en ningún otro momento en mi vida. Antes tenía un enfoque técnico en mi instrumento y en tocar y en tocar y en tocar y en tocar.

Ya toqué toqué toqué toqué y ahora estoy como que quiero decir algo. No simplemente tocar tocar y tocar y tocar, sino qué quiero decir y qué quiero inspirar a cambiar, o qué cosas quiero ver en el mundo. Y por ese tipo de mentalidad siento que le puedo llevar una profundidad a mi música que en ningún momento antes iba a lograr, porque si lo estaba haciendo por hacerlo y porque me gusta no es lo mismo porque estoy haciéndolo pues quiero que diga algo.

¿Qué tanto se compromete emocionalmente Fabiola Méndez con su música y qué relación personal, sentimental tiene con el cuatro?

El cuatro para mí el cuatro es como un escudo, es como llevar un pedacito de mi tierra a donde quiera que yo voy, porque metafóricamente y literalmente este cuatro fue confeccionado a mano en Puerto Rico. Así que es como si yo estoy llevando un cantito de un árbol que creció en Puerto Rico, pero hecho instrumento, y lo estoy llevando por doquier. Así que es algo bien conectado con la naturaleza, pero arraigado a mi raíz, a mi tierra.

Mi cuatro y yo estamos bien compenetrados musicalmente. Yo, emocionalmente, me comprometo bastante cuando toco, pero a la vez es como una liberación, como cuando uno respira hondo y suelta. Me vulnerabilizo un poco cuando toco y siento que estoy en una nueva etapa.

¿En un mundo roto como el de hoy la canción debe jugar un papel?

Yo creo que eso depende de cada cual. Yo creo que el que quiere hacer arte por expresarse tiene la misma validez que el que quiere hacerlo por crear un cambio en la sociedad o tener un impacto más allá.

¿Y cree que una canción puede cambiar algo?

Yo si, por supuesto. Lo veo con mi música. Se piensa en cambiar las cosas grandes, globales, pero yo lo veo en las cosas pequeñas. A veces una letra o una canción puede ayudar a cambiar el mundo.

¿Pase lo que pase, usted también sería boricua “aunque naciera en la luna”, como el poeta Juan Antonio Corretjer?

Si. Yo me siento bien orgullosa de ser puertorriqueña y bien arraigada a esta tierra.

¿Cuál es la canción puertorriqueña que la hace llorar?

Lamento borincano, de Rafael Hernández. Especialmente la parte que dice: Que será de Borinquen, mi Dios querido / que será de mis hijos y de mi hogar. Borinquen, la tierra del Edén / la que al cantar el gran Gautier / llamó la perla de los mares / ahora que tú te mueres por tus pesares / déjame que te cante yo también.

 

 

Editorial     En manos del pueblo el freno a la corrupción

 

Hace unas semanas la prensa de Puerto Rico publicó acerca de la gran cantidad de fondos con que cuenta el gobernador Pedro Pierluisi para su campaña de reelección por el Partido Nuevo Progresista (PNP) en 2024. Decía la noticia que, entre todos los actuales y potenciales candidatos políticos, ninguno se acerca  a Pierluisi en dinero disponible para su campaña. También se ha sabido que las arcas de fondos por donativos políticos de la comisionada residente, Jennifer González, están muy bien surtidas, lo mismo si decide aspirar nuevamente al cargo que ocupa que si reta en primarias a Pierluisi por la principal candidatura del PNP, como se especula fuertemente que ocurrirá en los corillos políticos y mediáticos del País.

No se divulgó información, sin embargo, sobre nombres de donantes, ni cantidad de donativos, ni nada específico respecto a los mismos. Sólo se ha dicho que ambos candidatos cuentan con cantidades considerables de dinero para sus campañas.  Esta es una información que el País debe conocer en su totalidad y con todo detalle porque va a la raíz de la corrupción pública y privada, el peor mal que nos ha dejado la trayectoria política mediocre y decadente del binomio PNP-PPD, los partidos coloniales que se han turnado la administración del gobierno en Puerto Rico con un saldo tenebroso de cientos de casos de corrupción, que han escalado de manera vertiginosa particularmente durante los últimos treinta años.

La raíz de esa corrupción está en el modelo de financiamiento de las campañas políticas de los partidos en Puerto Rico- copiado del de Estados Unidos- mediante el cual las campañas de los partidos y sus candidatos se nutren de donativos de fuentes privadas. Individuos, corporaciones y entidades que, a cambio de sus donativos, pueden compra el acceso a los candidatos y candidatas con potencial de prevalecer para beneficiarse de alguna manera individualmente, o adelantar alguna meta de sus negocios actuales o futuros. La corrupción pública y privada en Puerto Rico florece a través del nepotismo, el amiguismo y el desarrollo de claques partidistas, que se reparten los empleos de confianza y los privilegios y prebendas que estos conllevan. Otra vía para la corrupción son los contratos a individuos o entidades privadas, que figuran entre los donantes de dichos políticos, para que desarrollen proyectos u ofrezcan servicios que serán pagados con fondos públicos. La llamada “obra pública” que tan importante es para los políticos, viene de manos de empresas o firmas privadas de donantes bien colocados.  El entramado de la corrupción incluye la compra y venta de permisos, que se  detengan o inicien investigaciones, que se violenten procesos, reglamentos y leyes, todo en aras de prevalecer en la carrera desenfrenada por el poder que les permitirá enriquecerse y enriquecer a los suyos.  El veredicto unánime de culpabilidad emitido por un jurado contra  Sixto George la semana pasada es solo el desenlace del caso más reciente, el cual  pone en evidencia el alcance de la corrupción pública y privada en Puerto Rico, en una situación donde, mediante soborno y extorsión, se pretendió mantener en el puesto a un gobernador cuyos días estaban contados.

Esa corrupción es la que permite proyectos sin rendición de cuentas, como el puente Atirantado relleno de cartón, o las escuelas de “columna corta” que se desplomaron con los terremotos del suroeste, o el gasoducto subterráneo que no se construyó, pero que se pagó con decenas de millones de dólares al “contratista”, o las escuelas públicas que se cerraron para venderse al mejor postor o para ser objetos de trueque, como ya una vez había ocurrido con los hospitales públicos y el desmantelamiento de nuestro sistema de salud, o la vergonzosa lista de alcaldes y altos oficiales municipales acusados por aceptar sobornos de contratistas privados para el asfaltado de calles, o el recogido de basura y escombros, entre decenas de situaciones que se suceden una tras otra, año tras año.

Esa corrupción es la que ha permitido también el asalto y destrucción de nuestro medio ambiente, recursos naturales y patrimonio edificado, como las construcciones ilegales en zonas  marítimo- terrestres de nuestros cuatro puntos cardinales, Vieques y Culebra, como la piscina del Condominio Sol y Playa en Rincón, o la ocupación ilegal y destrucción de lugares protegidos de alto valor ecológico, como  Bahía de Jobos en Salinas o la Cueva de las Golondrinas, en Aguadilla. O como la construcción sobre un humedal en Luquillo, o los intentos de impedir el acceso a las playas públicas de Ocean Park y Dorado, o la proyectada venta del histórico parque Sixto Escobar para que el nuevo dueño del Hotel Normandie construya un estacionamiento de huéspedes, o la destrucción y desalojo de  vecindarios y comunidades históricas, como Puerta de Tierra, en la codiciada isleta de San Juan.

Mientras Puerto Rico siga gobernado por el binomio PNP-PPD, será imposible conocer el alcance real de la corrupción pública y privada,  y mucho menos comenzar a detenerla. Por eso, hay que seguir protestando y denunciando cada situación. Además, ya el 2024 se acerca y los puertorriqueños y puertorriqueñas indignados con la corrupción, que decidan votar, tendrán en sus votos la herramienta para comenzar la limpieza que saque la corrupción de la política puertorriqueña.

 

Los permisos y las violaciones de Aguadilla Pier

 

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

La organización Salva Aguadilla, una de las que participa del Campamento Pelícano, movimiento que ha denunciado de la construcción sobre la cueva Las Golondrinas y de  la pretensión de demoler las estructuras históricas del Puerto de Azúcar de Aguadilla, compartió con CLARIDAD el trasfondo  del proceso de permisos para la construcción del proyecto Cliff Hotel& County Club.Este colectivo fue el que logró que el litoral costero conocido como Las Piedras y Crashboat fuese designado como la Reserva Natural Pelícano y la Reserva Marina Crash Boat.

La pruebas presentadas confirman que en agosto del 2018 el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE. UU. (USCI) y el DRNA le aprobaron un permiso de emergencia a Aguadilla Pier Corporation para reemplazar algunos de los pilotes destruidos por el huracán María en el Muelle de Azúcar. Luego, en junio del 2019, una Evaluación Ambiental (EA) del DRNA identificó que el desarrollador violó la Ley 241 de Vida Silvestre con la destrucción del mogote.

Un mes después, en otra EA presentada por el desarrollador, este no identificó los mogotes, las cuevas ni presentó estudio de suelo o geológico. En septiembre se identifica que el proponente no siguió las recomendaciones de la Oficina de Gerencia y Presupuesto para el deslinde de la zona marítimo terrestre, por lo que ese deslinde también está siendo impugnado

En el 2021, específicamente en marzo, Román González solicitó al Banco de Desarrollo Económico un incentivo económico para la construcción del condo hotel.  Según Salva Aguadilla, esta solicitud no aplica debido a que los terrenos están clasificados como ‘Residencial de alta intensidad’ en el Plan de Uso de Terrenos del 2011.

En el 2022, la Agencia Federal de Protección Ambiental (EPA) también emitió una orden de paralización a la remoción de terreno, por no contar con el permiso para el control de sedimentación y escorrentías, que son violaciones a Ley de Agua Limpia.

El mismo modus operandi

 “En este caso lo que ocurre es que estamos viendo cómo el sistema de permisos está roto y cómo el haberle retirado poderes al Departamento de Recursos Naturales  y al Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), entre otros,  lo que ha hecho es dificultarle el trabajo a esas agencias”, reaccionó la representante Mariana Nogales Molinelli al planteamiento de CLARIDAD de que el desarrollo del caso de Aguadilla es uno similar a la controversia de la construcción en la playa Los Almendros en Rincón. Esta confirmó que en el caso del  DRNA  se le ha  impedido la entrada a los vigilantes para que puedan revisar el estado del plan de manejo del control de erosión y sedimentación y que desde el año pasado existe una orden de cese y desista contra  la construcción por no tener el citado plan.

Sobre la orden de demolición de las estructuras encima de la Cueva las Golondrinas, censuró que  el desarrollador Román González lo que hizo fue meter dentro de esa orden de demolición, de manera intencional para retrasar los procedimientos, las estructuras del muelle de azúcar, las cuales el ICP  dijo que no se debían demoler. Nogales Molinelli dio crédito a que en el memorial explicativo del DRNA figura la posición del ICP.  “Recursos Naturales,  dijo que no,  que las estructuras que dijo que se demolieran son el potrero y el salón de actividades. En ningún momento el DRNA ha solicitado, ni  exigido ni ordenado que se demuela el almacén ni el tanque de azúcar. Él lo metió porque es parte de su proceso de destrucción”.

Además de la orden de demolición del DRNA, ante esta agencia hay también la  impugnación del deslinde de la ZMT y hay un referido  de los profesionales autorizados que presentaron la documentación que indujo a error al Gobierno. Por parte de la Oficina de Gerencia y Permisos (OGP), no se atiende la situación de manera acelerada alegando que  hace falta un permiso de demolición, denunció.

Nogales Molinelli explicó que se supone que hasta tanto no se atiendan todos los señalamientos anteriores la construcción se encuentre detenida por completo. No obstante, denunció en tono crítico que  la parte de fiscalización del sistema de permisos tiene los huecos para que el interesado tenga la capacidad de continuar la construcción.

“Hay otro factor que creo se ha hecho con toda la intención: es que hay dos permisos para el mismo espacio de Cliff Corp., uno presentado en el 2021 y otro en el 2022”. Esto también lo denunció Salva Aguadilla. Precisó que así sale en el portal de la OGP, “y esa persona sigue la destrucción sin una evaluación de suelo ni una evaluación ambiental, solo con una evaluación ambiental del 2021, que es defectuosa, un deslinde defectuoso. Todas las personas que han intervenido, el ingeniero, el personal autorizado, han inducido a error al Gobierno, tienen que responder y enfrentar consecuencias”.

La representante por el Movimiento Victoria Ciudadana (MVC) señaló que se supone que la agencia de gobierno que tiene la supremacía para actuar en todo este asunto es la OGP.  “Pero no lo ha hecho en este caso ni lo va hacer en ninguno otro. La OGP, como sabemos, hay un disloque en esa dependencia, porque está debajo del Desarrollo Económico  y la Junta de Planificación.  Igual es otra de las que ha perdido facultades en el proceso”.

En esa dirección, destacó que el proceso que se ha seguido tanto por OGP como por parte del desarrollador es  el mismo modus operandi de otros casos para lograr permisos. “Ya sabemos cuáles son las causas y qué documentos  buscar en la OGP”. Indicó que antes, en el portal de OGP, los documentos presentados por los desarrolladores estaban disponibles, pero desde que empezó a trabajar los casos de Salinas en enero del 2022, ocultaron los documentos y ahora hay que pedirlos. Esto se lo han confirmado otras personas.

Nogales Molinelli afirmó que el meollo, el origen, del asunto está en la Oficina de Permisos de Aguadilla como  municipio autónomo. Relató  que bajo la administración municipal anterior el director de la Oficina de Permisos le emitió órdenes de cese y desista y detuvo los permisos en contra del proyecto presentado por Román González. Con el cambio de administración, el nuevo alcalde, Julio Roldán Concepción,  votó al director de la OP, y al mes y medio se le volvieron a otorgar los permisos municipales a Román González.

Por su parte, en una acción que es evidente se hizo para lidiar con la oposición ciudadana, en  septiembre del 2022, el acalde Roldán Concepción  radicó una acción en el tribunal demandando  que se demolieran  las estructuras sobre la cueva. A juicio de Nogales Molinelli, el documento que  radicó el alcalde es uno mal trabajado: “Ha arrastrado los pies y modificado sus reclamos al tribunal”. Tanto así, que en  la última vista que se celebró el 4 de octubre del 2022, el  alcalde ya estaba hablando de requerirle a la corporación que presentara los permisos para la construcción, lo que se acordó se haría  en una vista este próximo 10 de febrero. Estas denuncias de la representante, que es una de las iniciadoras del campamento Pelícano, también  circularon en comunicado de prensa el pasado 30 de enero tras el ataque a manifestantes por parte de la empresa de guardia privada SJ Security Police, en el área de la cueva.

La vista de este 10 de febrero es una final y es la única acción sobre la controversia de la construcción que se encuentra en los tribunales. El resto son procesos administrativos en las agencias ya citadas.

A la EPA (Agencia Federal de Protección del Ambiente) se le envió una carta solicitando que vuelvan a inspeccionar para ver si están cumpliendo con la ley de Agua Limpia.

Legislatura se niega a investigar

Nogales Molinelli denunció que la Legislatura se niega a atender una resolución (RC 830) que ella presentó en septiembre. Según dijo, en diciembre preguntó por el curso de la resolución y le dijeron que no tenía prioridad. “Han dicho que es político y no lo van atender”.  El alcalde Roldán Concepción pertenece al partido que domina la Cámara, PPD.

“Vamos a seguir, estamos atacando este caso por todos los frentes. No solo desde mi oficina, sino desde  Salva Aguadilla y otras organizaciones, sabemos que el caso ya ha sobrepasado las fronteras y que la congresista Nydia Velázquez  ha estado al tanto de la situación y ha hecho gestiones con las agencias federales. Yo creo que el Gobierno tiene que meterle mano a este caso y atender la situación. La Cámara de Representantes, si tiene algo de respeto por sí misma, debería atender esta investigación”.

Campamento Pelícano firme contra la privatización de nuestros recursos

"Tiene una mentalidad de hacendado, y la parte de la construcción de las casas está en proceso"Foto: Alina Luciano/ CLARIDAD

 

CLARIDAD

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Desde el 2018, diversos grupos de ciudadanos de Aguadilla han estado denunciando la construcción ilegal y la apropiación de bienes de dominio público en el litoral costero de Aguadilla que alberga el antiguo muelle de azúcar y la Cueva las Golondrinas. Esta apropiación ilegal es obra del “desarrollador” Carlos Román González con su proyecto Cliff Hotel & Country Club.

No fue hasta el reciente mes de enero que los activistas decidieron levantar el campamento Pelícano al ver que los trabajos de la construcción continúan a pesar de la orden del Departamento de Recursos Naturales. “Hace meses, el Departamento de Recursos Naturales emitió una orden de demolición y de paralización de la construcción en general porque no se hizo un manejo de escorrentías adecuado y porque  no se supone que los permisos abarquen para un proyecto tan grande como este”, expone el joven Alvin Alejandro Ortiz, uno de los activistas del campamento.

El  campamento Pelícano se encuentra en los límites que la empresa de Román González, Aguadilla Pier Corporation,  ha impuesto a pasos del antiguo muelle de azúcar en lo que antes era la vía franca que llegaba hasta el muelle y permitía recorrer toda la costa de la playa hasta Crash Boat. En otra acción cuestionable, apostados antes de ese portón, hay Policías Municipales que no permiten que los carros pasen y hay lo que aparenta ser otro campamento de Policías Municipales frente al portón. Estos tienen la clara encomienda de que nadie que no tenga que ver con Aguadilla Pier acceda al sector. En la visita de CLARIDAD se contaron aproximadamente 15 guardias.

“El hombre hizo lo que le dio la gana. Se apropió de un camino vecinal que está registrado hace más de 100 años y que la gente lo utilizaba para correr bicicleta y llegar hasta la playa, tapó lo que era el camino del tren, el camino vecinal, y se apropió incluso de una parte de la servidumbre de paso del alcantarillado de Acueductos”, describió Alejandro Ortiz.

El proyecto de construcción de 86 apartamentos de Román González sí constituye la privatización de la playa y de todo el sector de la cueva. De hecho, ya no se puede pasar a esa parte de la costa de Aguadilla, entre el almacén de azúcar al área de Crash Boat ni a la cueva, a no ser que sea por mar.

Alejandro Ortiz explicó que es irónico porque el “desarrollador” pidió unos permisos para una construcción de un complejo de vivienda; sin embargo, se ha enfocado en crear algo parecido a una hacienda sobre la cueva. “Tiene una mentalidad de hacendado, y la parte de la construcción de las casas está en proceso. Ahora mismo, continúa la destrucción de lo que queda del mogote para hacer las casas. Hay partes en que uno ve de la diferencia del terreno, unos 30 o 40 pies de altitud.  Lo que están trabajando ahora mismo es eso,  aun teniendo una orden de paralización. Se supone que no estén haciendo nada”, reiteró.

La orden de demolición que emitió el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) en mayo del 2022 se refiere a la construcción del gazebo y el potrero sobre la cueva. Agregó que con la construcción se instaló grama, por lo que la  cueva se ha visto afectada al no percolar el agua. La falta de agua en la cueva tiene repercusiones en el ecosistema y daña, no solo los  nidos de las aves,  sino también los de arañas y a la boa puertorriqueña, que se trepa en las estalactitas en el techo para cazar y buscar presas.

Se supone que sobre una caverna no se construya por el peligro de que el peso de las personas y los vehículos pueda provocar que colapse. Además de la construcción ilegal del gazebo y el potrero, el desarrollador removió terreno de la zona cársica para rellenar el terreno de la construcción, que incluye  un campo de golf. “Ahora está coqueteando con la idea de hacer una zona de carga y descarga de combustible para aviones y hacer un tipo de muelle para cruceros”, denunció.

El joven historiador e investigador, quien estuvo presente el día de las agresiones a los manifestantes por parte de la guardia privada SJA Security Police, también ha presenciado cuando funcionarios, ingenieros y agrimensores del DRNA en más de tres ocasiones, así como arqueólogos del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) han intentado visitar la zona para  verificar las colindancias de la ZMT y del resto de los colindantes.  La guardia de seguridad privada no le permitió el acceso a ninguno de estos funcionarios gubernamentales y les exigió una orden judicial para el acceso.

“Al proyectista Carlos Román le permitieron hacer unas reparaciones luego de los huracanes Irma y María y luego comenzó hacer movimientos y terminó apropiándose de la ZMT, de terrenos públicos, la parte del camino vecinal, y tomó parte de la colindancia de algunos vecinos. Si se permite el proyecto,  se privatiza el acceso a la playa pública y el otro sector de la cueva. Aquí tenemos mariposas, aves endémicas del área, algunos animales en peligro de extinción, como el pelícano pardo, cuya población ha disminuido de 300 a 50 ahora tras el inicio de la construcción”.

Mientras, el Campamento Pelícano continúa firme. “Ya hemos hecho varias actividades  educativas y culturales para llevar el mensaje de la necesidad de preservar, además de los recursos naturales, la economía local y el ambiente”, concluyó.

 

Mirada al País: Encuentro entre latinos; solidaridad y microagresión

 

Especial para CLARIDAD

Era un día rutinario. Me encontraba entrando a la estación de Subway en la esquina de la calle 149 y la Avenida Grand Concourse en el Bronx. La estación queda casi debajo del Hostos Community College, uno de los recintos de CUNY y el recinto protagonista de una revuelta de estudiantes que lo tomaron rehén hasta que lograron que se aceptaran algunas medidas antirracistas y antipobreza.

Justo al pasar el punto de pago, se me acercan dos señores, uno alto y negro, otro más bajo que pensé pudiera ser mexicano le acompañaba. “Do you speak Spanish? Sí, le contesté. “que bueno, yo sé inglés pero prefiero hablar en Español, confío más.” Yo también prefiero hablar en Español, le contesté. ¿Eres de Puerto Rico verdad? Sí le dije, y ustedes de donde son? Yo soy Cubano, ya sabes lo que dicen somos las dos alas del pájaro, me contestó mientras juntaba ambos brazos en un esfuerzo por hacerles parecer alas de pájaro. Así mimo dicen, le dije. “Y este es venezolano.” Les dije el consabido, mucho gusto y nos estrechamos las manos.

“Quería preguntarle que tren puedo coger para la 125 para cambiar al 6, es aquí.” Sí, en esta misma plataforma coges el 4 y en dos paradas estás en la 125. Al cruzar la misma plataforma está el 6, es mi ruta, nos podemos ir juntos, invité. “A que bueno, mira ahí llega el tren.” Abordamos el tren, que estaba lleno, así que íbamos los 3 de pie, agarrados del tubo que ponen para eso mismo. Miré a mi alrededor, 40% teníamos máscara, el 60% no, incluyendo mis  dos interlocutores. Recuerdo que al principio asumí que iban hacia Manhattan y les pregunto, ¿Ustedes van a Manhattan o regresan para el Bronx? No, regresamos es que vamos para Westchester y es mejor ir a la 125 y ahí coger el 6.  Ahh, pues no lo pueden coger en la misma plataforma tienen que subir las escaleras a la plataforma de arriba. En eso el tren se detiene en la 138 y Grand Concourse, y recobramos la señal de teléfonos por el tiempo que tome que pasajeros salgan y entren al tren. El teléfono del cubano (no voy a poner los nombres) suena y lo contesta, “dime rápido que cuando el tren arranque se pierde la señal de nuevo” le escucho decir. Mientras habla el cubano al teléfono, el venezolano lo señala y con voz y mirada burlona me dice para que el cubano escuche, “ese es el marido que lo está llamando.” Me quedé serio. El cubano engancha y el venezolano le dice, “le dije que ese era tu marido llamándote.” Sigo serio. El cubano le contesta “que carajos te pasa, de que hablas, yo no tengo nada de maricón” mientras se pasa la mano a lo largo del cuerpo, imagino que pensando que su ropa y cuerpo son incompatibles con la palabra maricón. El venezolano se ríe, yo me quedo serio, he hablado ya de esa búsqueda de ratificación masculina en el chiste homofóbico, que utilizan tan bien los Latinos y que no es inocente porque fuerza al interlocutor a reírse e identificarse con el chiste so pena de que le digan maricón a él también. Me dio tristeza. El cubano exclama, “viste, ahora asustaste al hombre y está callado, no habla.” Bueno, lo que pasa es que el marido lo puedo tener yo contesto. El venezolano se queda serio, el cubano abre la boca “¿en serio, nos estás jodiendo.? Lo miro a los ojos sin hablar. Entonces se disculpa y dice, “nosotros no somos así, no juzgamos a nadie” el venezolano dice “yo lo dije en broma.” Entonces el cubano dice, yo te respeto y te admiro por decirlo (si, un poco condescendiente.)

En ese justo momento el tren reduce la velocidad y el cubano me dice “en serio no quería decir nada malo.” Le digo, realmente no hay problema mano. Recuerda que tienen que subir a la plataforma de arriba. El cubano se sentía más mal que el venezolano, inexplicablemente eso me hacía sentir mal a mi. Al comenzar a entrar al tren local, siento una mano en mi hombro, miro atrás, y es el cubano, diciéndome “dedicate a ser feliz, tú te lo mereces, y no dejes que nadie te diga lo contrario.” Me pareció tan paternalista como genuino. La lectora a lo mejor no entiende lo que digo, pero no sé como mejor describirlo. Le sonreí y le dije, gracias.

Entro al 6 y me siento, está casi vacío, al menos hay más gente con máscara que sin máscara. No sé si chequeo el uso de máscaras en el tren por curiosidad, costumbre, o preocupación real. Me siento en una fila que está toda vacía. Entonces comienzo a procesar el encuentro con dos Latinos, iguales que yo, que comenzó con un acto de encuentro y solidaridad, pudimos hablarnos y conversar en nuestro propio idioma. Decir de donde somos, hablar del frío, de direcciones, nada trascendental, y despedirnos todos con una sonrisa amplia, a continuar el día un poco recargados de energía, en una ciudad, muy fría, a veces inhóspita, siempre racista. En vez de eso, las sonrisas de despedida no fueron plenas. No hablo solo de mí, no quiero ser injusto, ellos dos, sobre todo el cubano, se sintieron mal también. Las palabras del cubano, aunque sumamente paternalistas y condescendientes, fueron genuinas, él quería hacerme sentir mejor, y claro sentirse mejor el también. Me hubiera gustado que el viaje hubiera sido más largo, que hubiéramos conversado más lo que pasó. A lo mejor le hubiera podido decir que vivo orgulloso y nadie me dice como vivir, que la homofobia como el patriarcado son terribles, pero que debemos apreciar los puntos de encuentro, y que aun cuando fueran homofóbicos podíamos conversar y extrañar nuestros países, y darnos la mano y hablar en Español. Pero que no toleraría ser chiste o burla de ellos y que deben reconocer que existimos muchísimas hermanas y hermanos Latinos de todas las orientaciones sexuales e identidades de géneros, y que no somos el enemigo, que es mucho más lo que nos une que nos separa. Y posiblemente ellos también hubieran compartido su parecer y explicado mejor cuan buen intencionado era el “chiste,” o que se yo, pero los trenes, el trabajo, en direcciones opuestas nos separaron.

Pienso también que en otro tiempo yo hubiera insultado al contestar y les hubiera retado. Trato de entender por qué no lo hice esta vez. Pienso que estoy viejo, cansado, y hay que escoger las peleas y que todas estas diferencias no deben ser excusa para que no haya solidaridad, que nosotres no somos el enemigo, pero que tampoco tienen que ser ellos, que los enemigos son la homofobia y el patriarcado, no necesariamente Juana y Juan del pueblo. Es mucho más fácil escribirlo que practicarlo, y posiblemente no sea una receta para toda la munda. Pero ahí estoy yo, sorpresivamente, esta no fue una respuesta habitual mía. Les dejé saber que su chiste no me daba gracia, pero no quise cerrar la puerta. Ya veremos cómo me va.