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Makanai: La cocina casera creativa de Jitsali en Elisa.

Especial para En Rojo

(Advertencia:  contiene spoilers sobre la serie)

La cocina de Elisa me habla en un coloquio sabroso entre comensal y chef.  Es a veces una historia narrada por abuela Camelia, mientras mueve calderos tiznados de años sobre su fogón de leña.  Otras, es la descripción de un jardín japonés en alguna serie.  Otras, es un diálogo interior mientras camino sola por las calles del distrito francés de Nueva Orleans. Pero escéptica como soy en estas cosas altamente subjetivas, tuve que ir varias veces y con distintos testigos, para confirmar mi sospecha:  esta es comida intuitiva.  Se me parece a la labor de escribir: intuición, intención y destreza.

La primera vez que lo visité fue una noche de sábado, al salir hambrienta de la feria del libro de Barranquitas con mi amiga y maravillosa escritora Pabsi Livmar y un par de sus amigos. Confieso que antes de tener la maleta hecha ya había realizado mi investigación acerca de los lugares donde comer en ese pueblo.  Llamó mi atención el concepto que la definía: “cocina casera creativa”. De inmediato lo puse en la lista.  Había decidido que este viaje no sería para ganarle a los libros sino para gastar en comida.  Cuando llegaron los platos, tuve que levantar la vista del mío para cerciorarme de que no me equivocaba.  Allí, en la expresión de mis compañeros de mesa estaba la confirmación: esta cocina habla al corazón.

Fotos por Tari Beroszi

La segunda vez que fui a Elisa, la puerta estaba cerrada. Fue justo a una semana del primer encuentro.  Llevé a un grupo de amigos con los que suelo compartir la mesa porque quería corroborar que mi experiencia anterior no era producto del hambre.  Intentaba atisbar en sus caras la misma expresión unísona de mis amigos la semana anterior. Entonces salió mamá Eli, por quien el restaurante lleva su nombre, a indicarnos que pronto abrirán porque Jitsali, su hija y la genial chef detrás de la cocina de este lugar estaba terminando de comer con los demás miembros del equipo.  Tienen por costumbre, cocinar y comer juntos antes de recibir al público.  De hecho, esta práctica es frecuente en algunos restaurantes.  En la industria gastronómica a esta comida se le llama en ocasiones, makanai.  Es un plato más bien casero y sustancioso que tiene la intención de alimentar al personal de un negocio y dejarlos animados y listos para la jornada laboral. También es el nombre utilizado en Japón para el cocinero de una casa, bar o fonda que atiende al público.  Luego de eso, se abrieron las puertas de hojas que dan al callejón de la Chercha y que sirve de patio-salón comedor. Y es que el pequeño y sencillo local parece estar quedándose corto porque la popularidad de su habilidosa creatividad va creciendo apresuradamente, casi siempre por recomendaciones de quienes le visitan.  Y no es para menos.  Sobre el particular, Jitsali aspira mudarse pronto, pero sin dejar su natal Barranquitas.  La cocina y el horno de leña que ocupa una buena porción del área de preparaciones, la corren ella y su amigo Luis.  Este andaba haciendo patios cuando Jitsali le llamó a las 5:00 de la mañana para integrarlo a su plan.  Desde entonces es también la mente maestra detrás del horno de Fuoco:  una pizzería artesanal que comparte el local y el fuego con Elisa. Masas, salsas y recetas son obra suya. Propuestas como Encontré la guayaba! 2.0: salsa de guayaba del chef, mezcla de quesos secreta con gouda ahumado, chorizo casero Elisa y chorizo en rodajas.  O la Bomba: salsa de tomates con mortadela rústica, queso de bola y bombas de mofongo de amarillos rellenas de queso mozzarella.  Juntos son una verdadera máquina de producción. El otro día, me cuentan, se le metieron sobre treinta y seis comensales casi de golpe.  Entre ellos dos sacaron las órdenes, mientras López, el bartender, pasaba por las mesas ofreciendo, “por la casa”, una porción de alegría barranquiteña.

Aquella tarde fuimos el segundo grupo de clientes en cruzar las puertitas pintorescas.  Luego de coincidir en que queríamos todo el menú, llegaron los platos en las manos de mamá Eli. Segundos después, allí estaba, lo que viene detrás de un silencio para luego soltar una serie de ¡ays!  y ¡wows! y una que otra de nuestro repertorio pueblerino. Confirmaba que la cocina de Jitsali es una verdadera vivencia gastronómica.

Se me perdonará el cliché.  Pero permítanme este instante de candidez, porque no hay otra forma de definirlo.  La cocina de Jitsali es eso:  cocina casera creativa. Es una propuesta con toda intención de comunicar, de amar.  Evitando el riesgo de caer en ese pecado imperdonable para los escritores, le pregunté a amistades que han participado de su mesa y que dominan mejor esa línea fina. Tari Berosi, la lente impecable detrás de las fotos que complementan esta nota, dice que Elisa es “un espacio creativo de experimentación y combinación de sabores.  Casi como un laboratorio para el placer”. Rafael Acevedo, experto retórico, me confirma: “imposible traducir; un festín en palabras -parafraseando el clásico de Jean Francois Revel-. Solo queda dar testimonio de una experiencia inenarrable: el paraíso en el paladar”.

Fotos por : Tari Beroszi

La tercera visita a Elisa fue una suerte de bucket list. Entre mi lista de experiencias por cumplir estaba cruzar la puerta de una cocina profesional.  Tuve el privilegio de que la primera fuese la de Elisa.  Jitsali me llevó a ver su estante de alquimia.  Decenas de frasquitos de especias, hierbas y pociones.  Varios tipos de canelas, cardamomos, pimientas; términos innombrables para mí, que había llegado con una bolsita cargada de unas cuantas de las mías para compartir.  Todo buen alquimista tiene su estante que a mí más bien se me antoja como un armario de brujas.  Después de untarme los dedos de olores dulces, punzantes, ácidos, terrosos, comenzó a extraer de la nevera lo que nos tenía preparado, mientras, continuaba su amena conversación, casi sin mirar lo que hacía, como si las manos tuviesen su ritmo independiente.

Fotos por: Tari Beroszi

Y hablando de las manos; a los 16 años comenzó sus estudios.  Cuenta Elisa que la llevaba todos los días de Barranquitas a Carolina y la esperaba en el estacionamiento hasta que saliera de sus clases. Al poco tiempo, un accidente con la máquina de picar casi la saca de carrera.  Fueron muchos los meses de recuperación entre tres operaciones, terapias y un trasplante de tendón. Pudo haber desistido.  Pero a Jitsali la definen las palabras: fortaleza, disciplina, perseverancia.  Una vez graduada, anduvo por ahí, dejando su estela luminosa por varios restaurantes y barras de la zona metropolitana.  En esos tiempos de búsqueda de su propio “discurso gastronómico” un accidente de auto volvió a recordarle que la vida es agua hirviendo. Al poco tiempo decidió prender el fogón en su Barranquitas natal. De todas formas, fue allí donde comenzó su pasión por la cocina.  Al inicio arrancó con un servicio a domicilio  de almuerzos porcionados.  Luego llegó la oportunidad, allí en el #21 de la calle Muñoz Rivera, entre la casa del prócer y la alcaldía municipal.  El local siempre fue una cafetería que ella misma frecuentaba de estudiante.  Quiso dejarle la vibra de espacio relajado y lugareño.  No hay nada pretencioso en Elisa, como no hay nada pretencioso en Jitsali. No obstante, la suya es una propuesta con un alto manejo de la experiencia creciendo entre fogones artesanales y las técnicas elaboradas de la alta gastronomía adquiridas en sus estudios y perfeccionadas en ese pequeño templo que es su cocina.

Su semana arranca los martes, cuando va a hacer la compra y a seleccionar ella misma el producto:  Aquí no hay cajas sorpresas.  “No me gusta eso de no ver lo que me traen”.  Entonces, el miércoles en la mañana se mete a su lugar feliz y comienza el laboratorio.  “Me llegan las ideas y yo las sigo”. Lo suyo es una cocina espontánea.  Con frecuencia algún cliente le comenta que aquel plato le recordó un ser querido, un momento, una etapa.  Dice estar convencida de que quienes la visitan van “porque tenían que llegar”. Por eso se deja llevar por un instinto, “por una voz”.   A mi me pasó con el caldito de pollo con bolsas de mofongo.  Era el caldo de abuela Camelia. El que llevo años tratando de imitar y que no se me da ni con gallinas del patio.  Pero no se equivoque.  Esto es una cocina compleja.  Cada plato impone varias capas de elaboración: Un alligot de malanga y batata, unas zanahorias caramelizadas para bañar los raviolis de churrasco, la carne ahumada, característica de la zona y que le prepara su tío, la que se vuelca sobre un risotto de limón. Y si   ve algo que le llama la atención en el menú, mejor tome la ruta larga y verde en dirección a Barranquitas, aun sin el atirantado, porque el miércoles comienza a impresionar al público con una nueva propuesta de menú, el cual nunca repite.

Debí haber pasado el fin de semana escribiendo un par de notas que tenía atrasadas para esta columna.  Pero, una nueva serie en Netflix, Makanai: Cooking for the Maiko House ocupó gran parte de mis horas.  Es una tierna bildungsroman acerca de dos amigas que se mudan de su pueblo natal a una okiya (casa de alojamiento y entrenamiento) en Kioto para lograr su sueño de convertirse en maiko o aprendiz de geisha.  Pronto, una de las jovencitas se dará cuenta de que su verdadera vocación es la cocina, convirtiéndose en la makanai, o cocinera de la casa.  Con sus platillos, sencillos, pero confeccionados desde el corazón logra despertar emociones, evocar memorias, transmitir; que es, en fin, el propósito del arte en cualquiera de sus manifestaciones.

Vuelvo a solicitar otra dispensa por mi candidez.  Pero quiero pensar que el destino me tenía preparada esta serie para poder terminar esta nota que, siendo honesta, no sabía por dónde comenzar. Cómo escribiría de un restaurante cuando no se es reportera, ni crítica gastronómica, restaurantera ni experta cocinera, pero se tiene la certeza de que hay algo en esa cocina que trasciende la técnica, los productos, la ambientación. Al terminar la serie, que, de hecho, me sacó un par de lagrimitas; un chin empalagosas, encontré el necesario pie forzado para esta nota.  La makanai, tanto en su alusión como plato o como persona que se encarga de la cocina, tiene la intención de unir; de decir “cocino porque me importas”.  Ese diálogo entre cocinero y comensal lo conozco muy bien.  Camelia, seca como era, no solía expresarse con palabras dulzonas.  Sin embargo, había todo un discurso de amor en su comida. Y eso es en lo que coinciden todos y todas las que visitan Elisa.  Bastó para mí la expresión en la cara de mis amigos; sus opiniones que suscribo en esta nota.  Lo confirman los comentarios de otros que le dejan su cariño y valoraciones colgadas en algún muro o en su árbol de Navidad.  Y es que Jitsali y su propuesta son makanai.

Elisa by Jitsali

#21, calle Muñoz Rivera, Barranquitas Teléfono: (787) 662-5661

Juegos con el espacio y tiempo en El Público

Fotos por: Axel Torres

 

En Rojo

 

La nueva presentación de El Público, por parte del Teatro Rodante Universitario de la Universidad de Puerto Rico en  Rio Piedras, apuesta a unos juegos interesantes entre el espacio, el tiempo y la atención del público observador.

La obra, escrita por Federico García Lorca en los años 1930, se escogió para interpretarse en conmemoración del centenario de la grandiosa Victoria Espinosa, quien fue pieza clave para que la obra se estrenara en Puerto Rico en el Teatro de la Universidad en el 1978. Esta vez, la obra está bajo la dirección de Sylvia Bofill Calero en el mismo espacio: el Teatro de la Universidad de Puerto Rico. Esta vez es acompañada por el Teatro Rodante del Departamento de Drama de La IUPI.

La obra, descrita por el mismo García Lorca como “una de sus obras imposibles” tiene un corte surrealista. La pieza sirve como un acercamiento al director a través de muchos personajes como un director, quien sirve como un tipo de personaje principal, y como éste se acerca a su  praxis como dramaturgo y como es visto por el público que va a ver sus obras. Todo esto mientras el director va adentrándose a otros aspectos personales de su vida tales como su orientación sexual y como estos conceptos son descritos por El Público, funcionando así como un tipo de monologo interno.

Bofill Calero utilizó todo el espacio a su disposición para llevar a cabo la obra. No solamente el espacio dentro del Teatro, también aprovechó el espacio de la Plaza Antonia Martínez para elaborar un tipo de primera llamada y dar inicio a la obra desde las afueras del Teatro y utilizó este momento para entrar al público al Teatro UPR. Este mismo comentario también se puede aplicar al diseño del montaje en el teatro, en el cual empieza sentando al público y lo adentra de unas maneras interesantes a la acción en escena. La creatividad en la cual se utiliza el espacio de una manera creativa e innovadora.

Fotos por Axel Torres Ortiz

Otra elemento que se tiene que resaltar en esta obra es el uso del tiempo. Esta obra duró, de manera estimada, unas dos horas y veinte minutos sin ningún tipo de intermisión (excepto cuando la obra mueve al público del espacio del teatro a sus asientos tradicionales). La obra toma su tiempo en desarrollarse. Muchas veces es extremadamente difícil e incómodo seguir el ritmo de la pieza, hasta para la persona más aficionada del teatro. No obstante, la pieza recompensa inmensamente con una hermosa experiencia a las personas que invierten su tiempo en entender la pieza y logran adentrarse a la misma con una experiencia extremadamente surreal que nos acerca a unos aspectos cruciales de la vida de García Lorca y su praxis como artista.

Otra de las cosas que hay que destacar en esta obra es la actuación del Teatro Rodante Universitario de la Universidad. Una obra de esta magnitud es extremadamente difícil encontrarle un tono de proyección y una manera apropiada de proyectar cada personaje. Las personas involucradas en este aspecto realizaron un extraordinario trabajo en no solamente adentrarse a cada personaje, sino en proyectarlo de una manera en la que no opacara a nadie y que cada uno y una tenga su propio momento de brillo.

 

La obra en muchos momentos se convirtió en un ejercicio de incomodidad en el cual se aprovechó del espacio disponible, se prestó para jugar con la capacidad de atención del público, ya que la acción no se centraba exclusivamente en un solo lugar. No obstante, esta obra te recompensa por invertir en su espacio y su tiempo con una excelente experiencia teatral que a su vez honra la memoria de una de las personas que ayudó a que la obra originalmente se estrenara en los setenta.

 

Esta semana en la historia

 

16 de febrero de 1903

EUA ocupa Guantánamo

Como parte de su saqueo a la primera república cubana, desde esa fecha EUA ocupa “por alquiler” la base militar al sur de Cuba.

16 de febrero de 1915

Masacre de cañeros en huelga

Como parte de una gran huelga de trabajadores de la caña, en Vieques asesinan a 5 huelguistas. El gobierno arrestó y condenó a decenas de trabajadores por motines, no a los policías que asesinaron a los trabajadores. Los registros indican que los trabajadores lograron herir a varios policías.

16 de febrero de 1936

Frente Popular gana elecciones

En España, una coalición electoral de izquierdas ganó la pluralidad de los votos  –47.1% vs 45.6% de la derecha–. Como respuesta derechista, tras fracasar con un intento de golpe de estado en el mismo febrero, ya en julio -con el apoyo de Alemania e Italia- el fascismo español se subleva militarmente desencandenando la Guerra Civil Española y el franquismo.

16 de febrero de 1973

Balaguer ordena ejecutar a Caamaño

En 1965 Caamaño era el líder de la resistencia dominicana a la continuación del trujillismo respaldado por la ocupación militar yanki pero es derrotado y desterrado a Inglaterra. En 1973 regresa clandestinamente para intentar un alzamiento popular. Las tropas dominicanas (entrenadas por EUA) lo atraparon y arrestaron. Enterado del arresto, a Balaguer se le atribuye haber ordenado su fusilamiento con la frase de “En República Dominicana no hay cárcel para un preso de ese tamaño” (hoy.com.do/hace-48-anos-balaguer-ordeno-fusilamiento-de-caamano).

17 de febrero de 1600

Iglesia ejecuta a filósofo

Tras tenerlo encarcelado por ocho años por “tener opiniones en contra de la fe católica”, la Nestoris Herectus Pravitatis Sanctum Officium, o Santa Inquisición quema en una hoguera en Roma a Giordano Bruno.

Blanca aquí con Rafael Cancel Miranda a su llegada a Puerto Rico, 1979.

17 de febrero de 1906 Natalicio de Blanca Canales

Trabajadora social, comandante que en la Insurrección Nacionalista de 1950 proclamó la república de Puerto Rico en Jayuya.

17 de febrero de 1914

Natalicio de Julia Burgos

Poeta, maestra, independentista, nacida en Carolina.

17 de febrero de 1949

Natalicio Elliott Castro Tirado

Nace el 17 de febrero de 1949 en Santurce, hijo de Don Elpidio Castro y Doña Carmen Lydia (Doña Viva) Tirado. Siendo muy pequeño, la familia se muda a Roosevelt y allí comienza a tener contacto directo con el deporte.

Se gradúa de Ingeniero Industrial en el Colegio de Mayagüez y ya para 1974 comienza a trabajar en el periodismo deportivo en el semanario CLARIDAD.  Donde escribió ininterumpidamente su columna «Las canto como las veo». Como periodista ha trabajado en todos los canales de televisión nacional, prensa escrita y en el programa radial Descarga Deportiva.

18 de febrero de 1269

Europa mantiene ocupación de Palestina

El invasor germano, Federico II ocupa Jerusalén, Belén y Nazaret en el marco de la 6ta invasión europea contra la zona.

19 de febrero de 1942

Roosevelt firma Orden 9066

La misma ordenaba al Departamento de Guerra de EUA a crear campos de concentración para internar a japoneses y sus descendientes. La Corte Suprema avaló esta decisión. Encarcelaron a unos 120 mil, de los cuales unos 90 mil habían nacido en los EUA.

19 de febrero de 1967

Nace Benicio del Toro

Benicio Monserrate Rafael del Toro Sánchez, nació en San Germán, actor y productor puertorriqueño. Ganador de los premios Oscar, Globo de Oro, SAG, BAFTA y mejor actor en el Festival de Cannes.

21 de febrero de 1848

Publicación del Manifiesto Comunista

En la sede de la Worker’s Educational Association de Londres. El texto, escrito y publicado en alemán, fue el resultado del encargo que había hecho a sus autores la Liga de los Justos, una sociedad secreta revolucionaria a la que se habían afiliado un año antes. Aunque su difusión inicialmente estuvo limitada a grupos revolucionarios alemanes, en la segunda mitad del siglo XIX fue traducida a multitud de idiomas y alcanzó gran notoriedad a medida que el movimiento obrero socialista se difundía por Europa y sus áreas de influencia. (canalhistoria.es)

21 de febrero de 1934

Yankis asesinan a Sandino

En complicidad con Somoza, el general nicaragüense, Augusto César Sandino es emboscado y asesinado. El complot fue organizado por Elías Francis Riggs, quien en el 23 de febrero de 1936 sería ejecutado en el Viejo San Juan por un comando nacionalista.

21 de febrero de 1965

Asesinan líder negro

Junto con Martin Luther King, Malcolm X encarnó la lucha de la población negra de Estados Unidos por el fin de la segregación racial y la conquista de los derechos civiles. Malcolm X propugnó una estrategia radical de fuerte componente religioso y enfrentamiento al sistema imperante en EEUUAA. Su carisma y constante denuncia de la desigualdad le convirtieron en un personaje tan admirado como denostado. El 21 de febrero de 1965, mientras daba un discurso en el Audubon Ballroom de Manhattan tres individuos armados dispararon contra él asesinándole. Su funeral fue multitudinario. (canalhistoria.es)

21 de febrero de 2000

Marcha pro Vieques

Ocurre una masiva marcha contra los bombardeos y la presencia de la Marina en Vieques, de concurrencia estimada entre 150 a hasta 300 mil personas.

22 de febrero de 1976

Gobierno EUA admite experimentó con radiaciones

El gobierno estadounidense reconoce haber realizado experimentos entre 1945 y 1947 con humanos para estudiar el efecto de las radiaciones ionizantes. Pedro Albizu Campos denunció que a él lo torturaban con radiaciones.

 

Fuentes principales:
historia.nationalgeographic.com.es; www.hoyenlahistoria.com, facebook.com/dariow.ortizseda; Calendario nuestros mártires, 2020; efemerides20.com, telesur.net, historia.nationalgeographic.com; canalhistoria.es/hoy-en-la-historia; Calendario 2022 Latinoamérica y El Caribe; takemeback y otros calendarios consultados por José M. Escoda.

Vamos a ver si…

¿Cómo se explica que un país con un desempleo oficial de casi un 50%, con un salario mínimo que no da para pagar el costo de vida, con más de un 60% de sus ciudadanos viviendo en niveles de pobreza, tiene que importar trabajadores?

Entre otros, lo hace porque hay fondos dizque para la reconstrucción concedidos al gobierno de PR y aprobados por los amigos que los políticos «locales» tienen en Wash. DC.

Porque hay empresas de amigos de los políticos de aquí y de allá creadas para buscarlos, conseguirles visas de trabajo traerlos a PR y claro, de cobrar una comisión por hacerlo.

¿Alguien recuerda el libro publicado después del huracán Katrina que partió por el medio a Nueva Orleans? Me refiero a THE SHOCK DOCTRINE The irse of Disaster Capitalism» de N Klein? En ese texto que algunos o muchos mencionan y pocos leen, su autora explica la teoría económica sobre la que se monta la práctica de saqueo que se montó a gran escala en Nueva Orleans y otras ciudades y estados de EUA que han padecido distintos desastres y que después de María sirve para explicar y entender lo que sucede en PR.

Esa práctica económica implantada por el capital de EUA y su estado en su propio territorio que llaman continental, fue traída a PR después de María y si la entendemos explica lo que vivimos desde entonces. Vivimos la emigración masiva de familias del sector joven y trabajador incluyendo profesionales médicos, maestros, funcionarios de seguridad, técnicos de todo tipo, en fin todo el recurso humano necesario para desarrollar este país como uno productivo y viable.

Vimos el cierre de escuelas públicas y privadas junto al trastoque de toda la educación pública. Completaron el desmantelamiento de la UPR. Vivimos el abandono creciente de la ciudad capital y de todos los centros de pueblos. Padecemos la precariedad creciente en los servicios de salud en el que un cita para chequéate un catarro puede tomarte semanas si no te vas a una sala de emergencia dónde «solo» te toma de 8 a 10 horas lograr que un médico te vea.

Súmale a eso el abandono y desmantelamiento del sistema de transportación público y de las carreteras, . Y tal vez lo más importante tal y como sucedió en Nueva Orleans, la elevada sustitución poblacional. Ese sistema es de dos puertas. Una de las cuales sirve para que los nuestros salgan en estampida para salvarse del desastre. Otra puerta por la que entran empresarios, carpetbaggers, inversionistas ricos y no tan ricos, pero con las ideas muy claras sobre el botín en oportunidades de negocios que ofrece la isla. Llegan estimulados por los beneficios que el gobierno aprueba a la carrera exclusivamente para ellos, y por el abandono de valiosas propiedades, edificios y tierras, que quedaron sin uso o abandonadas por el éxodo masivo de la población.

A esos inmigrantes norteamericanos y blancos en su mayoría, se les permite todo, se le regalan nuestros recursos naturales.

Vamos todos en camino a lo que llaman la «hawainizacion» del país. Los nativos de Hawaii vestidos con sus faldas de paja bailan moviendo hermosamente sus brazos y caderas, sirviéndole en sus playas a los residentes ricos y a los turistas sus lechones asados y sus cócteles servidos en medias piñas. El pueblo de esas islas permanecen allí de dos maneras, unos pocos como socios del hombre blanco, otros más como empleados de una burocracia gubernamental y los más, como sirvientes al servicio y entretenimiento del también hombre blanco del continente que les visita en búsqueda del paraíso construído para ellos. El Dysney tropical sin el sucio y la arrogancia del nativo.

El folklore nuestro varía, pero poco. El futuro, es muy similar. Sombrero de paja que llamamos pavas, lechón en la arena y en la montaña, bomba y plena en la playa y en las plazas, música «típica» o en los campos, con cócteles servidos en medio coco o cocos enteros, Reguetón y trap en la perla y los caseríos dónde se aprovecha para vender otras cositas por el lado. Carnavales o fiestas en las calles cuatro o cinco veces al año porque eso trae turismo y cruceros. Tenemos también propiedades que comparadas con otras islas del caribe cuestan poco. Cómo buen colonial todo lo hacemos con una sonrisa en la cara cada vez que decimos, «thank You mister», «at your service madam», mientras extendemos la mano para tomar la propina con la que cuadramos el presupuesto doméstico; o cualquier otra frase similar.

Para eso nos servirá el inglés que tan orgullosamente van aprendiendo nuestros niños que con tanta admiración vemos y mostramos a todos cuando dicen cosas en esa lengua que logran pronunciar mejor y con más atinado acento que el de sus padres. Estaremos aceptando sin crítica la relación con el hombre blanco del norte y hasta orgullosos nos sentimos, o se sentirán muchos, de que a cambio de unas monedas nos permitan servirle.

Esto que no es otra cosa que producto de esas medidas económicas que ambos gobiernos autorizan y que incluye el saqueo de los fondos y recursos públicos que lleva a cabo manos privadas con la colaboración de funcionarios públicos, ha sido el centro de la actividad de casi todos nuestros funcionarios públicos electos o no. Esto que no es otra cosa que el producto del gobierno que apoya el «Capitalismo del «Desastre» porque con ese sistema se enriquece. El amo le deja meter las manos a cambio de que le sirva.

Ahí estamos, y como decía aquél, hacía eso vamos.

Las murallas de Jericó

 

 

-Parafraseando a Philip Roth

Hay quien se imagina que Samuel Beckett anduvo por El Paseo de Diego alguna vez, quizá el mismo que asevera que García Márquez nunca, pero ello refiriéndose a su corazón, ya que el cuerpo sí más que demasiadas veces pinchado por la aguja de un médico cuando estaba en Sick Bay. Porque el irlandés no era amigo de enfermerarse de amor, ni de repetir una hazaña dudosa, creen que lo vieron pasar por la acera. Al cuerpo de Felipe José Farmer lo trajo a regañadientes un poder inapelable como el que trajo a La Pastora cuando cumplí nueve años. Se entrevé en la mirada absorta y racional de esa mujer que me bajó el zipper en una montaña igual a Janer, que como Janer dejó de existir sino en el nombre que lleva la por todos mal vista Facultad de Ciencias Sociales. Algo pasó en Janer hace tantos años, como lo que me pasó a mí con la religiosa, contrato de si no eterno amor de imperecedero cariño, que el malhadado monte pudo ser olvidado con la erosión solamente y con alguien como yo rondando la localidad en una vigilia que todavía no ha terminado. Esta vez, sin embargo, la engorrosa tarea de olvidar el monte de Doña Juana le tocó también, como a mí, a una amarilla brigada de buldossers. Y gracias a Dios el contrato no es para siempre como cualquier amor.

Estrategia Narrativa

Los judíos como narradores se diferencian de los griegos por evitar cojer el toro por los cuernos. La Iliada va al meollo de la cuestión, como todo lo griego narrado o representado en las tablas. El judío ni siquiera como narratólogo se encara a su teoría y de ahí el relato de Las murallas de Jerícó, donde se cuenta el asedio de una ciudad que los profetas no se animan a sitiar del todo. No recuerdo cuál de los profetas les aconsejó dar vueltas con el Arca de la Alianza alrededor de las murallas de la ciudad que les importaba. Pero sin más qué hacer o qué añadir, si mal no me acuerdo. Y nunca han dicho lo que hicieron luego de dar tantos rodeos.

Historia de Ariadne

El Sr. Emmanuelli, contratado por el poeta visionario para atenuar un poco la sombra que le hacía a la escuela que me había aconsejado ir más hacia Janer, decidió que era oportuno jugar pelota en el parque que le quedaba al lado, junto a la casa de mi primer amor infantil, la tan callada y circunspecta Ariadne La Torre. El director de la escuela, cuando una mañana me estacioné en el pedregal que estaba al pie del antiguo latifundio, me advirtió que no me adentrara en el pastizal. Gracias a Dios, obedecí al pastor y no me pasó lo que al desobediente con la maestra de inglés. Un poco para consolarme, por la admiración que me inspiraba la bella profesora, el nuevo ditector británico me llevó a la colindancia de Janer con el suburbio y la reciente autopista en construcción. Acompañado por el ahora scout master, recorrí los predios del lugar donde se verificó el incidente que me ahorró sufrir el pastor. El inglés me enseñó a encender una hoguera con dos cerillas, cosa que hicimos de inmediato, para dorar unos hot dogs con una varilla de madera. La tierra seca de una malhadada memoria es lo primero que notarás al pasar por alli, si te acompaña una persona que te quiere bien.