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Tomado de las Redes: Recordando al director de La Bella de la Alhambra.

 

Hace 2 años murió en La Habana el gran director de cine cubano Enrique Pineda Barnet, director de La bella del Alhambra, una de las mejores películas del cine cubano, y del film sobre el ballet clásico Gisselle con Alicia Alonso cuya escenografía estuvo a cargo de un amigo muy querido de Guines, Efrén del Castillo. Conocí a Pineda Barnet en Puerto Rico donde daba clases en la Universidad y aquí dirigió la película Angelito mío con la actriz juvenil mexicana Daniela Luján y mi amigo Jacobo Morales, actor y director de varios clásicos del cine puertorriqueño, entre ellos su primera película Dios los cría, que yo exhibía en el curso de Cine que enseñaba en la Universidad del Sagrado Corazón, y Lo que le pasó a Santiago una de las cinco nominadas al Oscar de Mejor Película en idioma extranjero en 1989.

Una noche lo invité a cenar y lo fui a buscar al apartamento de Isla Verde en que vivía con su madre que era un personaje singular y a quién conocí esa noche. Después nos seguimos comunicando por email. En mi viaje a Cuba en el 2018 lo llamé una tarde en que yo estaba cerca de donde él vivía, pero no estaba. Después me compliqué y no volví a llamarlo, lo que lamento porque murió poco después.

Tengo -y he visto- todas sus películas: La bella del Alhambra, el ballet Gissele con Alicia Alonso, I Am Soy Cuba y el documental The Siberian Mamooth sobre esa fallida coproducción cubano soviética, David sobre Frank País, Mella sobre Julio Antonio Mella, Tiempo de amar, La anunciación, Aquella larga noche que protagonizaron Raquel Revuelta y Enrique Almirante, Angelito mío y su última película Verde verde.

En 1959 coincidimos en Teatro Estudio, la academia de actuación de Vicente y Raquel Revuelta, pero en esa época no llegamos a conocernos.

En Miami, donde viven sus hermanos, daba una conferencia en una Universidad y al terminar, alguien de la audiencia se levantó y le preguntó por qué iba a regresar a Cuba. Su mamá, que lo acompañaba, intervino y le  contestó a la persona de esta manera: “¿Sabe por qué vamos a regresar a Cuba? Porque yo tengo unas maticas en mi apartamento del Vedado y tengo que ir a regarlas…”

  1. El querido amigo Edgardo Díaz reaccionó a la nota que publiqué como homenaje póstumo a mi entrañable amigo Enrique Pineda Barnet, lo que me lleva a comentar sobre la coproducción cubano soviética “Soy Cuba” estrenada en 1964. Edgardo Diaz Diaz escribió: “Con Yevgeny Yevtuchenko escribió el guion de Soy Cuba. La parte narrada me parece de Yevtuchenko, y el resto seguramente de Barnet. La producción no fue tan fallida, aunque reconozco influencias de West Side Story en partes de ella. En Cuba tienen razón en decir que los Sovieticos no representaron adecuadamente el espíritu cubano, sino que impusieron su propio tempo.”

No es casualidad que después de “Soy Cuba” (1964) escasearan las coproducciones cubanosoviéticas. En 1972 Yevgeny Yetushenko vino a Puerto Rico y en el aeropuerto lo esperamos tres dirigentes de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico, Rafael Löpez Rosas, Harold Lidin y yo. (Incluyo el recorte de Réplica en que lo critican y mencionan a los que lo recibimos en el Aeropuerto.) En el tiempo en que conversamos con él, le pregunté por “Soy Cuba” y tras elogiar a Enrique Pineda Barnet con quien trabajó en el guión, mencionó que el director Mijail Kalatozov había estereotipado a Cuba con los clichés de aquella época sin profundizar en la nueva etapa que se había iniciado. En Cuba la película no fue bien recibida en aquellos momentos.

Tuvieron que pasar más de 30 años hasta que Martin Scorsese y Francis Ford Coppola revaloraron “I Am Cuba” y la consideraron un clásico, lo que coincidió con los elogios que le tributó el mejor crítico de cine cubano, Guillermo Cabrera Infante. Cuando esto ocurrió, Pineda Barnet señaló: “Soy Cuba (1963), cuyo texto me produjo quebraderos de cabeza por todo lo que significa escribir para gente de otra cultura y de otra visión de la vida; fue un fracaso en el momento de su estreno, tanto aquí como en la extinta URSS, y que al cabo de casi 50 años se haya convertido en un boom, es otra paradoja, otra resurrección.” Enrique Pineda Barnet participó en el documental The Siberian Mamooth  que el director brasilero Vicente Ferraz Goncalvez hizo en el 2005 y que fue parte de la revaloración de lo que en Cuba se consideró un fracaso en 1964.

En términos generales “Soy Cuba” cumplió mucho más que su objetivo propagandístico inicial. Esta coproducción cubanosoviética se filmó en Cuba como un esfuerzo conjunto de Cuba y la URSS. El director Mijail Kalatozov y el director de fotografía Sergei Urusevsky se enamoraron de Cuba y lograron una especie de Dolce Vita tropical. En Cuba no fue bien recibida porque se consideró muy estereotipada al poner énfasis en la misma música cabaretera que tanto se había explotado en las coproducciones con México de los años 40 y 50. Años después fue descubierta por Scorsese y Coppola que la adoraron. Fue así como en 1995 Milestone Films la distribuyó y comenzó su revalorización. En el documental The Siberian Mamooth Enrique Pineda Barnet reescribió la historia de esta coproducción cubanosoviética. Tengo ambas en mi divideoteca y las he visto varias veces, tanto el film original I Am Cuba como el largometraje documental The Siberian Mamooth que se puede ver en You Tube y creo que constituyen un capítulo importante en la historia del cine cubano.

 

Dos en la curva final del año: Empire of Light y The Whale

En Rojo

Ya cuando iba a cerrar el año, aparecen dos filmes con propuestas temáticas muy atractivas. Así que comento Empire of Light y The Whale por tener unas actuaciones brutales que desafían lo inesperado y por presentar problemas nunca resueltos, pero siempre con esperanza de redefinirse.

Empire of Light

Director y guionista: Sam Mendes; cinematógrafo: Roger Deakins; elenco: Olivia Colman, Micheal Ward, Colin Firth, Toby Jones, Tom Brooke, Tanya Moodle, Hannah Onslow, Crystal Clarke, Monica Dolan.

Como he indicado anteriormente, cualquier filme de Cate Blanchett y Tilda Swinton promete actuaciones desafiantes. Lo mismo aplica a Olivia Colman a quien vi por primera vez en la excelente serie “The Night Manager” (2016) y luego me adentré a la serie “Broadchurch” (2013-2017). En sus filmes tiende a compartir el escenario con otrxs actorxs: The Lost Daughter (2021) con Jessie Buckley y The Favourite (2018) con Rachel Weisz y Emma Stone. En Empire of Light todo gira alrededor de su personaje, Hilary, la supervisora del grupo que hace que el cine-teatro Empire Cinema funcione como un lugar acogedor, donde la población de Margate en la costa Sur de Inglaterra, pueda disfrutar de los estrenos del momento: los mismos filmes que se proyectan en Londres. Es 1980 y, aunque las salas de cine se han ido achicando o cerrando, todavía existe y se patrocina el esplendor de un lugar como el Empire Cinema. Los empleados se conocen muy bien por haber trabajado juntos por muchos años a pesar de su diferencia en edades. Pero, como la mirada central es la de Hillary, notamos de inmediato una pesadez en su vida, tanto en su trabajo—que ocupa la mayor parte de sus horas—como en su rutina diaria de mujer de 40+, viviendo sola, sin lazos familiares. Sospechamos que tanto el proyeccionista Norman (Toby Jones) y aún los empleados más jóvenes, tienen vidas similares. Cuando Stephen (Micheal Ward) se integra al grupo, todos parecen despertar y contemplar otras posibilidades en sus vidas.

Stephen es joven y, aunque muy británico en sus actitudes, atrae la curiosidad de todxs por ser culturalmente diferente: su madre, Delia (Tanya Moodle), es enfermera nacida en Jamaica. Ningunx del grupo de Empire Cinema puede saber lo que es ser negro en una sociedad dominantemente blanca que no entiende que si un imperio quiere subsistir, tiene que integrar a esas poblaciones que colonizaron a través del Caribe, América Central, India, Hong Kong y el continente africano. El partido fascista, National Front, se formó en 1967 para impedir cualquier integración, para tratar a todxs como migrantes que deben regresar a su lugar de origen, no importa si gracias al trabajo que hicieron en la reconstrucción de la posguerra, Gran Bretaña pudo recomponerse y ocupar nuevamente un lugar de liderato. En Empire of Light, somos testigos del odio que pueden crear mentes enfermas y deshumanizadas. Cada personaje parece haber estado viviendo en la iluminación de un proyector que transmite imágenes a una pantalla gigante y cuando son testigos de la realidad de ese otro mundo, quedan atónitos sin saber qué hacer. Solo Hillary, quien ha llevado una vida tormentosa interior, puede reaccionar de inmediato, no importa el daño que pueda hacerse.

The Whale/La ballena

Director: Darren Aronofsky; guionista y autor: Samuel D. Hunter; cinematógrafo: Mathew Labatique; elenco Brendan Fraser, Sadie Sink, Ty Simpkins, Hong Chau, Samantha Morton)

Darren Aronofsky es un director que puede transformar lo más grotesco en normalidad. Así lo hizo en Pi (1998), Requiem for a Dream (2000), The Wrestler (2008), Black Swan (2010) y ahora con The Whale. Esa voz suave y erudita que a través de Zoom escuchan lxs estudiantes en su clase de escritura nunca la asociamos con un cuerpo tan enorme que apenas le permite a Charlie (Brendan Fraser) dar algunos pasos para atender sus necesidades básicas de ir al baño, llegar a la cocina y hasta recoger un celular o una llave del piso. Entonces, ¿cómo puede el director mantener nuestra atención, acostumbrarnos a lo que los ojos perciben como repugnante y desarrollar una empatía con Charlie?

Primeramente, la voz de Charlie nos estremece tanto por su tono conciliador, pero de mucha fuerza, como por su acercamiento a la materia que enseña. Enfatiza a sus estudiantes que todxs son capaces de leer una obra literaria como Moby Dick e interpretarla utilizando su experiencia de vida. Como evidencia tiene un breve ensayo—tal vez escrito por un estudiante del pasado—que lee y relee cuando entra en crisis. Y, nosotrxs lxs espectadorxs somos testigos de varias crisis que pudieran haber resultado en una muerte inminente. Ese camino hacia un corazón que se detendrá por ya no poder sostener las complicaciones de un peso excesivo se alivia por tener visitas periódicas de personas cercanas, aunque con propósitos muy diferentes. Liz (Hong Chau) es su amiga y cuidadora a tiempo parcial. Lo conoció cuando era más joven y con movilidad y ha sido testigo de los golpes en su vida que lo han llevado a su estado actual. Ellie (Sadie Sink) es su hija adolescente con quien no ha tenido una relación cercana desde hace ocho años. Thomas (Ty Simpkins) un joven predicador tratando de purgar sus propios pecados, ha decidido salvar el alma de Charlie con su prédica de que acepte lo pecaminoso de sus acciones pasadas. Ya se pueden imaginar cómo Charlie recibe este discurso tan trillado e irreal. Mary (Samantha Morton), su ex, también lo visita y, como es de esperarse, toda conversación termina con debatir acusaciones por el fracaso de Charlie como esposo y padre. Todas son conversaciones necesarias para alguien que hace un recuento de su vida en su momento más vulnerable.

 

Crucigrama: Francisco Higinio Peraza Delgado

Especial para En Rojo

Horizontales

2. Francisco Higinio Peraza _____; revolucionario cubano. Se integró a la lucha del Ejército Libertador, dirigido en su comienzo en las fuerzas mambisas por Máximo Gómez.

9. Junto, reúno.

10. Título honorífico que se da a algunos religiosos.

11. Afirmación.

12. Del verbo ser.

14. Pronombre personal.

15. Pigmenté.

18. Conjunción latina que significa ‘y’.

19. Pacto del _____; Peraza no aceptó el tratado que estableció la capitulación del Ejército Libertador frente a las tropas españolas y apoyó la Protesta de Baraguá, protagonizada por Antonio Maceo.

20. Juan Rius _____; Peraza estuvo a las órdenes del general puertorriqueño en Cuba de diciembre de 1896 a marzo de 1897.

22. Altar.

25. _____ Peraza Delgado; al morir Maceo, Peraza se queda combatiendo en Pinar del Río, hasta finalizar la guerra contra España. Fue uno de los ocho generales que entraron triunfantes a La Habana escoltando a Máximo Gómez.

30. Partido _____ Nacionalista; Peraza se unió a sus 76 años al levantamiento ordenado por el Partido en la noche del 7 de agosto de 1931, le correspondió la provincia de Pinar del Río.

31. Título honorífico inglés.

32. 11 de _____ de 1856; nacimiento de Peraza.

33. Plaza ceremonial taína.

34. Máximo _____; general dominicano en Cuba a cuyas fuerzas mambisas de Las Villas, Peraza se integró a los 18 años.

37. Antonio _____; revolucionario cubano, Mayor General y Lugarteniente General del Ejército Libertador. Peraza fue nombrado General por «El Titán de Bronce».

39. Relato novelesco que abarca las vicisitudes de varias generaciones de una familia.

40. Cuadrilátero, espacio limitado por cuerdas.

42. Algún.

44. Antiguamente la nota do.

46. _____ de Majagual, municipio Los Palacios; allí fue asesinado el general Peraza junto a un grupo de revolucionarios que se alzaron en armas contra la dictadura de Gerardo Machado.

47. Cien en números romanos.

48. Dios principal de la mitología nórdica.

Verticales

1. Francisco _____ Delgado; fue asesinado en Hoyo de Majagual en la provincia de Pinar del Río por las fuerzas de la dictadura de Machado.

2. Braulio _____ Colón; escritor puertorriqueño.

3. Preposición.

4. Guerra de _____ Diez Años (1868 1878); Peraza participó en ella. Asimismo, en la Guerra Chiquita (1879 1880) y la Guerra Necesaria (1895 1898).

5. _____ Suárez Díaz; historiadora puertorriqueña.

6. Nota musical.

7. Excluí.

8. Las _____; provincia donde nació Peraza en la villa Quemado de Güines.

11. Conozco.

13. _____ Libertador; Peraza se unió a sus filas en defensa de la independencia de Cuba.

15. Trinitrotolueno.

16. Ejemplo, abrev.

17. Prefijo latino que indica negación o privación.

18. Símbolo del erbio.

21. Río de Galicia.

22. Asa, agarradera.

23. Gas que constituye la atmósfera terrestre.

24. Aquello que sirve para untar.

25. Darío _____; escritor italiano ganador del Premio Nobel.

26. Símbolo del radón.

27. Nombre de la letra c.

28. Sufijo aumentativo.

29. Fallé,

35. Aguardo.

36. Interjección para ahuyentar a los perros y a otros animales.

37. Símbolo del manganeso.

38. 11 de _____ de 1931; asesinato del general Peraza.

41. _____; patria de Peraza.

43. Donde, poéticamente.

45. Seis en números romanos.

Esta semana en la historia

 

12 de enero 1915

Congresistas yankis niegan voto a mujeres

La medida –limitada al derecho a votar a la mujeres blancas–, fue derrotada 204 a 174.

12 enero 1981

Operación Pitirre

En la madrugada miembros del Ejército Popular Boricua (Macheteros) se infiltraron en la base Muñiz de la Guardia Nacional de EE.UU. en Puerto Rico, localizada en Isla Verde, realizando el operativo militar Pitirre II. Quedaron totalmente destruidos ocho aviones militares del tipo A-7D, dañado otro seriamente y un décimo quedó parcialmente destruido.

Los daños ocasionados se calcularon en unos $45 millones de dólares [unos $135 millones en valor 2022]. La Operación Pitirre II dejó fuera de combate la mitad del Escuadrón Táctico 198 de la Guardia “Nacional”. Los aviones eran utilizados para operaciones militares de aire y tierra, debido a que pueden actuar como bombarderos capaces de portar ametralladoras de alto calibre. El periódico El Nuevo Día en su edición del 13 de enero, 1981, p. 3, señala claramente el “buen uso” que daría el gobierno a estos aviones en caso de una insurgencia en Puerto Rico: “Los aviones afectados pueden ser efectivos en combatir ataques a Puerto Rico generados internamente en tierra.”

Según un comunicado dado a conocer por la prensa del país, la acción fue un acto en apoyo a la lucha del pueblo de El Salvador; en protesta por la escalada represiva que el gobierno lleva a cabo; en protesta por el encarcelamiento de los once de Evanston; por el encarcelamiento de Rosario Pantojas y Carlos Noya; en protesta por la desaparición de dos supuestos sospechosos del atentado en Sabana Seca; el asesinato de dos más; y en protesta por el yugo colonial de EE.UU. sobre Puerto Rico. (tomado de Bandera Roja: www.bandera.org/pitirre-ii-y-la-lucha-por-la-liberacion-nacional)

14 de enero de 1980

Derechistas bombardean el Colegio de Abogados y Abogadas

Explota una bomba en el Colegio de Abogados. Son arrestados en días posteriores, el teniente de la Marina y encargado de sus relaciones públicas, el teniente Alex de la Zerda, el cubano militante de Abdala, René Fernández del Valle y el armero Roberto López González. Este es el tercer incidente donde públicamente interviene el FBI. Fueron acusados pero hallados técnicamente inocentes ante un juez federal. Su abogado fue el Ex-Secretario de Justicia, bajo la administración de Luis A Ferré, el Lcdo. Blás C. Herrero. La organización que se atribuyó dicho atentado se identificó como “La Alianza Anticomunista”.

15 de enero de 1759

Imperialismo luce sus saqueos

Ese miércoles Londres se inaguró el Museo Británico, que destaca por presentar obras artísticas y arqueológicas extraídas de todas partes del planeta, con particular destaque las egipcias. La victoria británica sobre “Napoleón en Egipto en la batalla de Aboukir permitió que el Museo Británico adquiriera en 1801 gran cantidad de antigüedades egipcias y la célebre piedra de Rosetta. . . . El Museo Británico posee más de siete millones de objetos que cubren la historia de la cultura humana desde sus orígenes hasta la actualidad. Muchos de estos artefactos no están expuestos, sino que se conservan en un subterráneo, ya que el museo no dispone de suficiente espacio.” (Citas de Wikipedia.)

15 de enero de 1929

Nacimiento de Martin Luther King, Junior

El líder en la lucha por los derechos de la población negra en EUA adquirió prominencia desde el 1955. Su discurso fue profundizando la crítica al sistema yanki al incluir -en particular desde 1967- oposición a la guerra contra el pueblo de Vietnam y los abusos de clase contra latinos y pobres en EUA. El 4 de abril de 1968, de visita en Memphis, apoyando una huelga de trabajadores de recogido basura, fue asesinado. El culpable reconocido, James Earl Ray, declaró que recibió ayuda de otras partes, aspecto que llevó a la familia de King a denunciar una conspiración, que nunca fue investigada.

17 de enero de 1842

Ejecutan esclavos por conspiración en el cerro El Vigía, Ponce.

17 de enero de 1942

Nacimiento de Muhammad Ali

El boxeador que cambió la historia de ese deporte. Siendo campeón mundial de los pesos pesados, rehusó ir a la guerra contra Vietnam por que su islamismo le enseñaba que el Viet Cong no era su enemigo: “Mi enemigo es la gente blanca, no el Viet Cong, ni los chinos ni los japoneses”. Le removieron el título y prohibieron boxear por más de 3 años, entre sus 25 a sus 29 años.

17 de enero de 1920

Ley seca en Estados Unidos

Tras enmienda a su constitución, el Congreso de EUA prohibió el consumo y venta de alcohol en todos los Estados Unidos y sus colonias. Dicha “prohibición incentivó el consumo, especialmente, de alcoholes de alta graduación y se convirtió en un auténtico problema de salud pública al alentar indirectamente la destilación ilegal. Pero sobre todo, dio alas al contrabando…” (ecured.cu) En 1933 la medida fue abolida con otra enmienda a la constitución.

17 de enero de 1961

Asesinato de Lumumba

Patrice Lumumba fue líder de la independencia de el Congo. Tras conseguir la independencia formal, Congo siguió en lucha contra Bélgica y EEUUAA por las riquezas minerales del país. El imperialismo organiza golpe de estado y posterior ejecución por la CIA y otros. “Fue asesinado a tiros por un pelotón de fusilamiento con el respaldo tácito de la antigua potencia colonial Bélgica. Su cuerpo fue enterrado en una tumba poco profunda, luego desenterrado y transportado 200 km para ser enterrado nuevamente. Después fue exhumado y luego cortado en pedazos” (www.bbc.com/).

17 de enero de 2017

¡Excarcelación de Oscar López Rivera!

El presidente de EUA, Barack Obama, concedió el indulto al independentista puertorriqueño Oscar López Rivera quien formó parte de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional, el grupo independentista que combatió al gobierno estadounidense en Puerto Rico, por lo que estuvo encarcelado 35 años.

18 de enero de 1958

Nativos lumbees acorralan terroristas

El 13 de ese mes miembros del Ku Klux Klan habían intentado a intimidar a nativos americanos del pueblo lumbee en el actual Carolina del Norte de EUA, quemando cruces frente a sus casas. La noche del 18, el Klan celebraba un mitin, amparados por la oscuridad de la noche. Centenares de lumbees rodearon a los invasores y los hicieron correr en estampida. Las noticias al respecto no reportan muertes.

Fuentes principales:

historia.nationalgeographic.com.es; www.hoyenlahistoria.com, facebook.com/dariow.ortizseda; Calendario nuestros mártires, 2020; efemerides20.com, telesur.net, historia.nationalgeographic.com; canalhistoria.es/hoy-en-la-historia; Calendario 2022 Latinoamérica y El Caribe; takemeback y otros calendarios consultados por José M. Escoda.

 

 

 

Pedro Henríquez Ureña, Puerto Rico y los tránsitos del saber letrado

Especial para En Rojo

 El 31 de mayo de 1932, Vicente Géigel Polanco publica en las páginas del periódico La Democracia la noticia de la visita a Puerto Rico de Pedro Henríquez Ureña (1884-1946). Con sobrada admiración, Géigel Polanco elogia de esta manera la presencia en la isla del afamado intelectual dominicano: “Llega a nuestra ribera este hermano mayor en el preciso instante en que es más arduo nuestro empeño por afirmar la personalidad propia, por rescatar la cultura tradicional y los nativos módulos de expresión del predominio que pretenden ejercer sobre nuestra vida moral las fuerzas armadas que intervienen la nacionalidad puertorriqueña. Hénos aquí resistiendo, resistiendo con todas las energías de que es capaz un pueblo consciente de su destino. A su pupila avizora no escapará nuestro drama colectivo”.

Géigel Polanco no solo apela a la solidaridad de Henríquez Ureña con respecto a la situación colonial de Puerto Rico, sino que alaba del dominicano cierta vocación de intérprete de los signos de la cultura hispanoamericana. Esto mismo es lo que celebra Borges en un prólogo de 1959. Entre las cosas que subraya figura el que su nombre evocaba “palabras como maestro de América y otras análogas”. Asimismo, en otro famoso proemio, Ernesto Sabato reitera las dotes de mentor de Henríquez Ureña, quien pasó en Argentina los últimos 22 años de una vida marcada por continuos desplazamientos que lo llevaron también a Cuba, Estados Unidos, España y México.

En Sobre los principios: los intelectuales caribeños y la tradición (2007), Arcadio Díaz Quiñones argumenta que el maestro dominicano “nunca se expresó sobre el exilio como un acto heroico, pero llegó a ser la experiencia determinante en su vida, y a ratos con cortes desgarradores”. Ciertamente, el periplo que se inicia en Nueva York en 1901 marcó la formación y productividad de Henríquez Ureña hasta el final de sus días. Con todo, el carácter errante de esa vida se tradujo en su pensamiento en la forma de un tenaz apego a la idea que fue madurando con insistencia a lo largo de su obra, particularmente en “La utopía de América” (1922) e Historia de la cultura en la América hispánica, publicada póstumamente en 1947. Me refiero a la certidumbre de la cultura como matriz integradora de los pueblos americanos.

El pensamiento de Pedro Henríquez Ureña evidencia un tránsito que lo llevó del comedimiento en la expresión de sus opiniones políticas a lo que se podría interpretar como una militancia activa en la década del cuarenta. Esto supone la consideración de la realidad del exilio en Henríquez Ureña más allá de la idea de la ausencia del país de origen para destacar un ostracismo en el plano de las ideas. Este aspecto de sus derivas intelectuales se advierte en el carácter inconformista que lo llevó en ocasiones a chocar abiertamente con el establishment cultural de su país natal y el de las sociedades que lo acogieron.

Tras la muerte de Henríquez Ureña el 11 de mayo de 1946 aparece un artículo del dominicano Pericles Franco Ornes en el periódico Orientación de Buenos Aires a propósito de la reacción en la prensa argentina ante la noticia. Franco Ornes, militante antitrujillista exiliado en Chile, parece sorprendido de constatar que las notas luctuosas sobre Henríquez Ureña solo mencionan su labor de académico y obvian por completo la faceta del “demócrata apasionado”: “…nadie parece tener conocimiento de que don Pedro Henríquez Ureña, al mismo tiempo que sabio literato y profundo ensayista, era también un demócrata apasionado que seguía con visión certera la marcha del movimiento social contemporáneo y, a su manera, militaba en él”.

Esa apatía de la prensa argentina hacia un Henríquez Ureña político se evidencia en la voluminosa bibliografía publicada en torno a su obra hasta el presente. Díaz Quiñones dedica una breve sección de su capítulo sobre Henríquez Ureña en Sobre los principios a esta vertiente de su accionar como intelectual público. Para ilustrar su punto, Díaz Quiñones recurre a un texto de Tulio Halperín Donghi sobre Henríquez Ureña que vale la pena reproducir: “No es irrelevante mencionar que durante toda su vida este humanista discreto y mesurado mantuvo con la experiencia soviética una solidaridad menos ruidosamente proclamada pero no menos firme que la de Ingenieros”.

La comparación con José Ingenieros salta a la vista si se piensa en que Henríquez Ureña no solía expresar públicamente sus opiniones políticas. En sus escritos, salvo algunas menciones peregrinas al imperialismo norteamericano cuyos efectos conocía de cerca por la invasión de Santo Domingo que sacó a su padre de la presidencia en 1916, Henríquez Ureña se cuidó de no dejar en su obra testimonio de sus preferencias ideológicas. Para encontrar ejemplos de esa vertiente de su pensamiento hay que escarbar en lo que se conserva de su epistolario.

La primera pista sobre un Henríquez Ureña político se encuentra en su intercambio con su hermano Max. No hay una sola de los cientos de cartas que se cursaron que trate sobre algo distinto a cuestiones familiares y literarias. Esta evidente cautela epistolar permite conjeturar que en privado las conversaciones entre ellos han de haber tratado temas más comprometedores.

Un telegrama de Pedro Henríquez Ureña a Trujillo, fechado el 19 de junio de 1932 mientras se desempeñaba como Superintendente General de Enseñanza de República Dominicana, ofrece lo que podría interpretarse como una primera señal de desavenencia. Henríquez Ureña reclama a Trujillo su aparente “falta de confianza” al haber anunciado que encargaría a los franciscanos la dirección de la Escuela de Artes y Oficios: “…yo habría esperado que el primer departamento en enterarse de este deseo de usted fuera la Superintendencia General de Enseñanza. El no haberlo conocido oportunamente y enterarme de él de modo inesperado me pone en situación desairada y parece indicarme falta de confianza en mi gestión. Si esto fuera así, yo no tendría ningún inconveniente en presentar renuncia de mi cargo, porque no creo que debo ser un peso muerto en la obra administrativa que usted ha emprendido”.

A primera vista, el telegrama revela la imagen de un Henríquez Ureña poco crítico ante un gobierno que ya mostraba visos de dictadura; pero también muestra la integridad de un funcionario que no tiene reparos en renunciar a su cargo ante la sospecha de ineptitud en su gestión.

En una carta que Henríquez Ureña le envía a Joaquín García Monge, director de la revista Repertorio Americano, en 1933 con relación a un artículo de “Juan del Camino” (Octavio Jiménez Alpízar) en el cual se le criticaba por haber servido a Trujillo, el dominicano refiere lo siguiente: “le diré que efectivamente, como supone Juan del Camino, los sucesos políticos también me obligaban a salir. Cuando yo llegué a Santo Domingo, en 1931, Trujillo era un hombre que no buscaba halagos: hasta se me dice que los rechazaba; después ha ido admitiéndolos, hasta recibir los más excesivos, quizás porque crea que eso ayuda a la campaña de reelección. En 1931, Trujillo era enérgico, pero muy pocas veces arbitrario: ahora, el grupo de amigos que lo rodea lo trata como omnipotente. Yo comencé a trabajar con gran independencia de acción: un año después, las injerencias eran frecuentes. La situación se hizo insostenible”.

Esta mención de los consejeros de Trujillo, más que sugerir cierto cuidado de no criticarlo directamente, parece apuntar a la desilusión de ver cómo la intelectualidad dominicana iba cerrando filas con un gobierno a todas luces autoritario. A juzgar por la carta que Juan Bosch le dirige a Henríquez Ureña desde su exilio en La Habana en 1942, no cabe duda de que para entonces el antitrujillismo de Henríquez Ureña era bien conocido: “Dentro de unos días le enviaré algunos folletos del Partido para que vaya viendo cómo trabajamos. No nos pierda de vista, que nosotros pensamos a menudo en Ud.”.

Como el de todos los grandes intelectuales de nuestra América (ahí está el Martí antiobrero de sus años mexicanos), el pensamiento de Henríquez Ureña también revela aspectos contradictorios. Por ejemplo, junto a la heterodoxia evidente en sus escritos más luminosos se aprecia a un Henríquez Ureña empeñado en invisibilizar el influjo de las lenguas africanas en el español de Santo Domingo; o bien el que, en 1932, borroneó esta nota sobre la inmigración haitiana en una hoja membretada del Condado Hotel de San Juan conservada en el Archivo Histórico de El Colegio de México: “La población dominicana, a pesar de todas las innovaciones y mejoras de los últimos años, está en grave peligro de retroceso. Hemos dejado que invadan el país multitudes extranjeras que no nos convienen, ni por su escasa cultura, ni por su pobre aptitud técnica, ni por su bajo nivel económico de vida, y que no podríamos educar, porque nuestros recursos eran insuficientes para la educación aun de nuestros ciudadanos”.

En el Puerto Rico de 1932, Géigel Polanco no tenía manera de identificar esas fisuras en el perfil intelectual de Pedro Henríquez Ureña. La crítica, con contadísimas excepciones, ha cartografiado el tránsito de su saber letrado procurando la hagiografía. Tampoco han faltado los análisis desaforados como el del argentino Fernando de Giovanni en un estudio reciente: Vernacular Latin Americanisms (2018), quien interpreta la selección de Henríquez Ureña para la Cátedra Charles Eliot Norton de Harvard en 1940 como poco menos que un accidente histórico. Para comenzar a subsanar los enredos de la crítica en torno al pensamiento de Henríquez Ureña habría que arrancar por lo obvio: no hay héroes sin tacha.