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Mirada al País: La Era del Oscurantismo

 

Especial para CLARIDAD

Para muchos era insospechado estar viviendo en esta época, experiencias que marcan una era oscurantista que viene desarrollándose en los últimos años, particularmente, en los Estados Unidos. Estos sucesos, como consecuencia de nuestra relación de subordinación política, desafortunadamente, nos afectan directamente.

En días recientes, en Dobbs vs Jackson Women’s Health Organization, el Tribunal Supremo de los EE. UU. revocó el caso de Roe v Wade, resuelto en el año 1973 y que garantizaba el derecho al aborto en ese país. Siendo tal decisión una emitida por el más alto foro judicial, la misma aplicaba a toda esa nación.  Por ser Puerto Rico colonia de los EE. UU., todas las decisiones de su Tribunal Supremo aplican a nuestro país, con toda fuerza y vigor y se consideran fuente primaria de derecho. Por tanto, nuestro estado de derecho debía regirse por los lineamientos de esa jurisprudencia. En Roe, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos determinó que el derecho a la intimidad, implícito en la 14ª enmienda de la Constitución de los EE. UU. que garantiza el derecho al debido proceso de ley y a la igual protección de las leyes, era lo suficientemente amplio como para incluir la decisión de una mujer de interrumpir o no su embarazo, reglamentándolo a base de los trimestres de gestación. En ese momento, una gran cantidad de estados de los EEUU había decretado el aborto ilegal, salvo cuando el mismo se practicara para salvar la vida de la madre o en casos violación, incesto o anomalías que presentara el feto.  Posteriormente, en el año 1992, se resolvió Planned Parenthood vs Casey, que reglamentaba la inherencia del Estado en la decisión de terminar un embarazo antes de la viabilidad del feto.

Aun cuando estos casos normativos, se fundamentan en el derecho a la intimidad, derecho que no está contemplado en la Constitución de los EE. UU., el derecho de la mujer a decidir si opta por la terminación de su embarazo, se encontraba firmemente protegido, en virtud de los pronunciamientos del Tribunal Supremo de EE. UU, que lo convertían en un precedente sólido en el ordenamiento jurídico de ese país. De hecho, tres de los jueces nombrados por Donald Trump, Kavanaugh, Gorsuch y Coney Barret, en sus respectivas vistas de confirmación ante el Congreso, respaldaron el precedente de Roe v Wade como un precedente importante que formaba parte del “law of the land”. Curiosamente, estos jueces formaron parte de la mayoría que revocó dicho precedente.

En Puerto Rico, el derecho al aborto había sido objeto de decisión judicial, legislación y reglamentación administrativa. A pesar de que siempre ha encontrado sus detractores, el derecho al aborto en Puerto Rico se ha mantenido relativamente legalizado y accesible bajo métodos seguros y una rigurosa reglamentación del Departamento de Salud. Además, al redactar nuestra Constitución se tomó la previsión de incluir en su texto el derecho a la intimidad, del cual emana la protección de muchos otros derechos, entre ellos, poder divorciarse por acuerdo mutuo (ya reconocido por legislación) y el derecho a terminar un embarazo.

Y llegó Trump. Con la presidencia de este troglodita y su discurso nacionalista y racista, sectores muy conservadores en los Estados Unidos, que profesan la hegemonía del hombre blanco, anglosajón y protestante (WASP por sus siglas en ingles), comenzaron a dejarse sentir. No solo se desató una ola de abusos contra la comunidad negra, los inmigrantes y los miembros de la comunidad LGBTTQ sino que, derechos históricamente reconocidos y garantizados, que formaban parte de la “democracia estadounidense”, comenzaron a tambalearse ante la ofensiva de estos sectores alentados por el discurso de la supremacía blanca representado en la figura de Donald Trump.

La presidencia de Trump no solo le permitió promover un discurso abiertamente neoliberal, incendiario y divisivo en el país, sino colocar en la judicatura y otros puestos de envergadura, a personajes en extremo conservadores y reaccionarios que, con sus decisiones, validaban la visión de lo que EE. UU. debía aspirar a ser como país. Al son de “Make America Great Again”, todo aquello que amenazara esa visión debía ser erradicado, suprimido y suplantado por este nuevo orden de cosas. Para ello, el Tribunal Supremo de los EE. UU., que siempre ha sido ficha clave del partidismo político, jugaría un papel predominante. Conscientes de eso, las legislaturas de muchos estados controladas por partidarios de Trump, comenzaron a promover legislación para restringir derechos fundamentales como el derecho al voto y el derecho al aborto y a entorpecer iniciativas para proteger el ambiente y para imponer tributos a los sectores privilegiados del país.

Los rumores de que Roe vs. Wade sería revocado causaron enorme preocupación en los sectores liberales y progresistas de Estados Unidos, pero la filtración del borrador de opinión en el caso Dobbs vs. Jackson, estremecieron esa nación. Miles de personas se lanzaron a la calle reclamando la salvaguarda de un derecho ampliamente reconocido, que garantizaba la libertad de la mujer de decidir terminar un embarazo, así como la protección de su vida. La amenaza de la revocación de Roe se hizo realidad el pasado 24 de junio, lo que ha puesto de manifiesto la decadencia de su mal llamada democracia. Con ello se ponen en riesgo otros derechos alcanzados por la sociedad estadounidense, conquistados en virtud de la garantía al derecho al debido proceso de ley y a la igual protección de las leyes que contempla la Enmienda 14ª de la Constitución de los EEUU, tales como el derecho al matrimonio igualitario, el derecho a la relación sexual privada y consensual y el derecho a tener acceso a medios anticonceptivos, lo cual advirtió Clarence Thomas, el más troglodita de todos los jueces y considerándose en manos de quienes está el Tribunal Supremo de ese país. Esto no es sino un llamado más a la necesidad de alejarnos de un país que va en retroceso y que es presa del oscurantismo y la tiranía.

La autora es presidenta del Movimiento Unión Soberanista

 

 

 

 

 

A tomar acción contra privatización de la AEE

 

A la luz de la experiencia de la privatización de la transmisión y distribución del servicio de la energía eléctrica con la compañía LUMA Energy, alcaldes y organizaciones de la sociedad civil urgieron a los  cuerpos legislativos a tomar acción para detener la privatización de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE).

Días antes de que terminara la sesión legislativa, la organización Queremos Sol entregó a los presidentes de la Cámara de Representantes y el Senado de Puerto Rico nueve resoluciones municipales y más de 50 resoluciones de organizaciones civiles que expresan su oposición y urgen a detener la  privatización del sistema de generación de la AEE.

La entrega de la petición se produjo días antes de que el Negociado de Energía aprobara el 29 de junio un séptimo aumento en la tarifa básica de la luz, a un año de la entrada de LUMA Energy. El aumento será efectivo a partir de este 1.0 de julio.

Las dependencias municipales que se han expresado en contra de la privatización son Vega Baja, Salinas, Juana Díaz, Hormigueros, Jayuya, Isabela, Sabana Grande y las legislaturas municipales de Humacao y Trujillo Alto.

En  comunicado de prensa  Miguel Ricky Méndez, alcalde de Isabela, expresó: “Realmente, nuestra frustración es ver y sentir una gran decepción al haberse privatizado el gran monopolio energético, sentirnos impotentes al no poder hacer nada, presentar ideas que no son escuchadas, observar al pueblo inerte sufriendo las injusticias de un proceso atropellado que solo busca el bien económico de una empresa a costa del sacrificio de todo un pueblo”.

Las resoluciones se oponen a un proceso que “no involucra ningún estudio económico de costos y beneficios, no propone que las empresas privadas de generación energética inviertan su propio dinero en mejorar las plantas y tampoco cuenta con ninguna forma de participación pública sobre el futuro de un servicio esencial del país”.

Las resoluciones municipales advierten sobre la probabilidad de más aumentos por pagar las ganancias de las nuevas empresas privadas para operar las plantas de generación bajo contratos con menos fiscalización.

La  legisladora municipal de Trujillo Alto, Nellie Zambrana Ortiz, autora de la medida que aprobó esa legislatura, planteó que “el Gobierno tiene que articular una política pública energética sustentable, que supla el servicio eléctrico hoy sin sacrificar a las futuras generaciones. Los municipios suplen el 40 % de los servicios esenciales a la ciudadanía, por lo tanto los reclamos de energía limpia y accesible desde las legislaturas municipales tienen que ser escuchadas”.

El proceso que dirige la Autoridad para Alianzas Público-Privadas para seleccionar los contratistas para operar las plantas existentes de la AEE está en la etapa de licitación. El Gobierno ha dicho que su intención es seleccionar las empresas antes de que termine junio para negociar los contratos. Las resoluciones urgen a la Asamblea Legislativa a tomar acción para detener el proceso y “asegurar que las plantas se mantienen en manos públicas con un presupuesto suficiente para su mantenimiento y operación mientras se acelera el cumplimiento con la política pública de transformación a 100 % energía renovable”.

Más de 50 organizaciones se unieron al reclamo de los municipios a la legislatura. Asimismo, invitaron a la ciudadanía a exigir a los presidentes de la Asamblea Legislativa que tomen acción para detener esta privatización firmando la petición en línea: https://actionnetwork.org/letters/no-mas-aumentos-no-a-la-privatizacion-de-la-generacion.

“Urgimos a la legislatura que detenga este proceso de privatización de la generación de la AEE, que más probable vaya a resultar en otros contratos leoninos sin rendición de cuentas efectiva. Necesitamos urgentemente un proceso transparente, con amplia participación pública, para definir el futuro de este servicio esencial”, expresó la presidenta del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico, licenciada Daisy Calcaño López.

En tanto, el presidente de la UTIER, Ángel Figueroa Jaramillo, fue enfático en denunciar que “LUMA es el mejor ejemplo que evidencia que los procesos de privatización son innecesarios, costosos, con aumentos de tarifa, sin beneficios para el pueblo y la llave a la corrupción. Para muestra, con un botón basta. No se puede permitir que intenten hacer lo mismo con la generación de electricidad del país. Los legisladores deben actuar en favor de los puertorriqueños y no en su contra”.

 

Otra organización que participa del reclamo es la Latino Justice:“Como organización de defensa de los derechos de los puertorriqueños y demás latinos en la isla y los estados, Latino Justice  considera imperativo detener el proceso de privatización del sistema de generación de la AEE. El sistema de energía eléctrica se le está robando al pueblo, sin participación pública en la toma de decisiones y sin importar los enormes sacrificios de nuestra gente ante el inestable, ineficiente y costoso servicio eléctrico desde la privatización de las plantas con LUMA. Urgimos a la legislatura a no permitir otro atropello a la seguridad, bienestar y vida de los puertorriqueños”, dijo la licenciada de la organización,  Lía Fiol-Matta.

“Los recursos naturales de la creación son un regalo de Dios para la humanidad y deben estar siempre en sus manos para que sirvan el propósito de ser bendición. No son un negocio para beneficiar empresas ni individuos particulares, sino a toda la sociedad. La privatización es un germen que corroe los principios elementales básicos del convivir humano natural”, planteó Felícita Burgos Hernández, coordinadora de la Red Continental Cristiana por la Paz (RECONPAZ).

Por su parte, la coordinadora de la Coalición de Organizaciones Anti-Incineración y portavoz de la coalición Queremos Sol, Myrna Conty, subrayó que “el pueblo no aguanta más aumentos en la tarifa. Hoy entregamos estas resoluciones a los honorables presidentes Rafael Tatito Hernández y José Luis Dalmau, urgiéndoles que protejan al pueblo en contra de un proceso que, si no se detiene, va a resultar en una tarifa aún más costosa, sin mejorar el servicio ni acelerar la transición necesaria hacia la energía renovable en techos con almacenamiento”.

Reacciona Queremos Sol al aumento

La colación Queremos Sol calificó de abuso el nuevo aumento. En comunicado de prensa Amy Orta,  portavoz de Queremos Sol y coordinadora de El Puentes, manifestó:“La acción del Negociado de Energía en aprobar este séptimo aumento solicitado por LUMA es una totalmente alarmante y perjudica el bienestar económico de todos los puertorriqueños. Estamos pasando por esta situación simplemente porque no hay voluntad política para hacer la transición a energía solar en techos, así como muestra el Estudio de Integración de Energía Renovable de Queremos Sol. Mientras sigamos dependiendo en combustibles fósiles y en el contrato leonino de LUMA, el pueblo no tendrá alivio”.

Listado de organizaciones ambientales, religiosas, sindicales y comunitarias que aprobaron resoluciones en contra de la privatización de la generación:

 Alianza Comunitaria Ambiental del Sureste

Amigos del Rio Guaynabo

Asociación de Contratistas y Consultores de Energía Renovable de Puerto Rico (ACONER)

Asociación de Economistas de Puerto Rico

Asociación de Empleados Gerenciales de la AEE

Asociación de Psicología de Puerto Rico

Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios

CAMBIO PR

Caminando La Utopía

Casa Estudio Sindical

Casa Pueblo; Cayey para el Mundo

Centro de Apoyo Mutuo Utuado; Center for Popular Democracy

Ciudadanos en Defensa del Ambiente; CNH 180

Coalición de Organizaciones Anti-Incineración

Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico

Comité Dialogo Ambiental

Comité Organizador del Tribunal contra crímenes de EE.UU. en PR

Confederación Unida del Pueblo Taíno

Coqui Solar; Diáspora en Resistencia

Democracia Socialista

EDUCAMOS

El Puente

Espacios Abiertos

Federación de Asociaciones de Empleados Gerenciales

Federación de Maestros de Puerto Rico

Frente Ciudadano para la Auditoría de la Deuda

Grupo de las Ocho Comunidades Caño Martín Peña

HEEND

Hermandad Pastoral de Puerto Nuevo

Iglesia Evangélica Luterana, Sínodo del Caribe

Labor Council for Latin American Advancement

Latino Justice

Mesa de Diálogo Martin Luther King

Movimiento Solidario Sindical

Movimiento Victoria Ciudadana

Movimiento 26 de abril

Organización de Desarrollo Amerindio del Caribe

Organización 7 quillas

Presencia TaínaTV

Reconpaz

Sea Grant de Puerto Rico

Sierra Club de Puerto Rico

Solar United Neighbors

Somos Sur

Toabajeños en Defense del Ambiente

Tribu Guainía Taína de Borikén

UITSL

UNETE

Unión General de Trabajadores

UTIER

VAMOS Puerto Rico

Yabucoeños por Calidad de Vida

 

Un aplauso para el humanista del año 2021: Edwin Quiles Rodríguez

Edwin Quiles Foto: Alina Luciano/CLARIDAD

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Fue su madre quien le dijo que considerara ser arquitecto. “Mira, estas casas son  más bonitas hechas por arquitectos que hechas por ingenieros, así que considera ser arquitecto”, le dijo. Cursaba el séptimo grado y quería ser ingeniero.

La distinción como Humanista del Año 2021 por la Fundación Puertorriqueña de las Humanidades al arquitecto Edwin Quiles Rodríguez evidencia que su madre tenía razón. Debía ser arquitecto.

El también planificador y urbanista cuenta que tuvo la suerte de pertenecer a la clase fundadora de la Escuela de Arquitectura, de la Universidad de Puerto Rico (UPR), recinto de Río Piedras, en el 1969. Luego de graduarse de la UPR, estudió en Washington University. Obtuvo su grado de maestría en el Massachussets Institute of Technology. Posteriormente, se graduó con honores de una segunda maestría en Planificación Urbana, Regional y Nacional en el London Architectural Association. Durante 32 años se desempeñó como catedrático de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico, donde fundó el Taller de Diseño Comunitario, proyecto que busca mejorar los ambientes urbanos.

“Sin duda alguna, la fundación  de la Escuela de Arquitectura abrió el campo para mucha gente que no podíamos pagar una carrera en Estados Unidos. Abrió un espacio, una ventana, para que mucha gente a quien le interesaba la arquitectura tuviera la oportunidad de estudiar. Tú vas a Cuba y ves que la arquitectura tuvo en esos momentos de los 40 y 50 un boom de una arquitectura moderna, superinteresante, supervaliosa. Allí había como ocho escuelas de arquitectura. Ellos tenían ese adelanto”.

Hay mucha gente que todavía  no entiende la importancia de la arquitectura para la sociedad. ¿Cómo  explicarías eso?

La arquitectura tiene que ver con tantas cosas, y un ejemplo de eso es que muchos estudiantes que estudian arquitectura o se dan de baja en un momento dado o se gradúan. Siguen carreras que tienen que ver con otras facetas del diseño que no son literalmente arquitectura. Por ejemplo, la fotografía, diseño de modas, de carrozas de carnaval, de muebles, ropa, escenografía. Cuando se estudia arquitectura te expones a muchas maneras de ver el diseño”.

¿Se puede decir que hay un estilo de arquitectura puertorriqueña?

“Yo diría que hay unos elementos que son caribeños que son reinterpretados por Puerto Rico. Me voy a referir a los balcones de Villa Palmeras. (Su libro, La Ciudad de los balcones), cuando tú ves esa arquitectura, te das cuenta, con los balcones en particular, de que hay la intención de remirar lo que el arquitecto Nechodoma  (Antonín Nechodoma) estaba haciendo. Nechodoma, copió al mejor arquitecto de ese momento de Estados Unidos,  Frank Lloyd Wright,  pero lo adaptó a Puerto Rico.  Puedes ver un plano de una casa diseñada por Nechodoma,  pones encima una diseñada por Wright, y es el mismo diseño. Pero él adaptó al clima puertorriqueño esas ideas y las hizo caribeñas, puertorriqueñas.

Por ejemplo, Klumb (Henry Klumb), quizás el mejor que ha habido en Puerto Rico, que también trabajó con Lloyd Wright. Pero Klumb supo, realmente mejor que muchos arquitectos puertorriqueños, adaptar al clima, a la manera de ser puertorriqueño su arquitectura. Por ejemplo, el Centro de Estudiantes del Universidad en Río Piedras. Yo diría que hay una arquitectura con rasgos puertorriqueños,  pero que ser puertorriqueño es un proceso, un continuo hacer. Diría que hay arquitectos que tú dirías eso pertenece aquí, pero, repito, ese ser puertorriqueño es es algo que se define continuamente”.

En esa definición continua se encuentran, por supuesto, los proyectos de cambio social en los cuales ha participado. ¿Cuál ha sido el más significativo?

“Diría que son varios. La escuela en Haití la llevo en el corazón porque fue un proceso de trabajo con los padres de la escuela. No fuimos allí a regalar el pescado, sino a enseñar a construir. Mientras construíamos la escuela para los hijos de los trabajadores, esa relación con los trabajadores, con traductor, excepto  un trabajador llamado Josefa que había trabajado en Dominica y hablaba perfecto inglés, le preguntaba cosas que yo veía en los barrios, que no entendía. El libro El haitiano que hablaba inglés es en honor a esa experiencia.

También está el taller para artesanas en Chiapas, una experiencia maravillosa porque yo conozco a la líder de la comunidad en una reunión en Chiapas en un seminario Evangélico donde los directores eran puertorriqueños. Este taller de artesanas estaba completamente en ruinas y querían que las ayudara en el diseño. Fuimos a ver el sitio y les dijimos que había que hacer una zapata para poder hacer el taller: “La zapata se hace de esta manera. Si ustedes hacen la zapata nos llaman y venimos a trabajar  con ustedes en la elaboración del taller, si ustedes no hacen la zapata no hay taller”.

Lo hicieron, y fuimos cuatro puertorriqueños. En un momento dado ya el edificio tenia los huecos de las ventanas, el techo, el piso, y se me acerca la líder y me dice: “Compañero, ¿qué son esos huecos en las paredes?” Un silencio sepulcral de mi parte, y me dice: “Es que no queremos ventanas”. Le pregunto por qué tú no quieres ventanas, qué es una ventana para ti. Me contesta: “Bueno, la ventana es inseguridad. Va y se nos meten a robar. Cuando los esposos están borrachos, el taller se convierte en un refugio”.

Ella me pregunta qué es para ti la ventana. “Pues la ventilación, la vista a la sierra, la luz; la ventana es un balcón”, le digo. Hubo como un impasse, damos una vuelta por los alrededores. Como la estructura estaba en una pendiente de una montaña, puede que esté hacia tres pies del piso adentro, pero hacia afuera, está como a diez pies de altura. A esa altura no había peligro de que se metiera nadie. Ahí aceptaron las ventanas. Me gustó ese ejercicio porque la arquitectura es participación de los usuarios. Si yo hubiese sido un arquitecto convencional digo los clientes mandan, y hubiera hecho una porquería, una cueva.

Otra experiencia linda con la gente fue el proyecto el  Callejón de los Perros, en Juana Díaz. Después se llamó el Callejón de los Buenos. Era una vereda que subía y bajaba una montaña y a ambos  lados había casitas, había tres baños, uno para las damas, uno para los caballeros y otro para los niños, una cocina para todo el mundo. Una pobreza extrema. Fue un proceso bien participativo, maquetas, diseño. Al final de todo, que le llevé los planos y les dije esto es lo que va hacer la comunidad, las mujeres empezaron a llorar, y a decirme, gracias arquitecto. Ese gracias arquitecto, para mí, fue el Premio Nobel. Fue una sensación de que a alguien serví”.

Su faceta de escritor

 El arquitecto Quiles Rodríguez ha escrito cuatro  libros: El  haitiano que hablaba inglés; Quiénes hacen ciudad: Ambiente urbano y participación popular en Cuba, Puerto Rico y República Dominicana, y San Juan tras la fachada: Una mirada desde sus espacios ocultos, 1508-1900. Este último es una mirada a San Juan, su construcción y fundación a partir de la experiencia de los pobres, de los subalternos, de cómo los pobres también hacen cuidad.

Mi amor tenemos casa es un libro que está por publicarse y que aborda la formación de los arrabales alrededor del  Caño Martín Peña. El título viene de la historia de una familia, contada por una de las hijas, de cómo llegaron a vivir al caño. El arquitecto nos narra lo que a su vez le narró la joven. Su familia viene en tren de Camuy a San Juan, donde ya estaba la familia del esposo, que son quienes los estimularon a que vinieran. Llegan a Santurce y se quedan con la familia un par de semanas y alquilan un cuartito con baño y cocina compartida. Por supuesto, se sentían incómodos. La madre  le dijo a su padre que se quería ir de allí. Por tres días consecutivos el padre se fue con sus hijos varones y sus herramientas de trabajo y no decía para dónde iba. Al tercer día llegó y dijo: “Mi amor, tenemos casa”. Toman todas sus cosas y las llevan en un carretón y cuando llegan a la casa, la señora ve la casa encima del agua… Comenzó a llorar.

¿Qué significa la distinción de la Fundación de las Humanidades?

Para mí cada día aumenta más el agradecimiento porque hubo alguien que dijo que los premios, como los amores, llegan, no se buscan. Eso ocurrió perfectamente conmigo: un amor que llegó sin esperarlo y sin buscarlo. Es un reconocimiento increíble, así como lo que conlleva”.

 ¿Qué le recomendaría a un joven arquitecto?

“Ser crítico. La crítica es importantísima, la crítica te ayuda hacia fuera y hacia dentro, te ayuda a crecer. Yo añadiría mirar muchos edificios y buscar la lógica, cuál es la lógica espacial de este edificio, caminar mucho y mirar la ciudad. No estoy hablando de ir en carro. Caminar la ciudad y observarla, aprender de construcción y leer cosas que no sean de arquitectura, que ayuden a entender el factor humano y los espacios. Siempre hacen falta arquitectos, especialmente por lo que dije al principio, que tengan el talento para con esa disciplina ir más allá y hacer otras cosas”.

 

 

 

 

 

 

Mirada al País: “The Nuclear Alternative Project (NAP)”

 

Especial para CLARIDAD

He titulado esta columna con el nombre de la organización que trajo a la discusión pública en Puerto Rico una nueva propuesta para la instalación de plantas generatrices de electricidad que operan con energía nuclear. Esa organización (NAP), que reclama ser sin fines de lucro, hizo público en mayo de 2020 un informe sobre un estudio preliminar de viabilidad para la instalación de reactores modulares pequeños y de micro reactores para Puerto Rico. Cuando el País estaba abrumado por la cuarentena y el desasosiego que desde marzo del 2020 nos traía la pandemia de la COVID-19, esa NAP continuaba sus gestiones de cabildeo y promoción de nuevas instalaciones nucleares en nombre y representación de empresas multinacionales involucradas en el negocio y mercado de la energía nuclear. Recientemente esta agrupación de cabilderos de empresas foráneas de energía nuclear informó al País que en febrero del año en curso comenzaron un nuevo estudio para explorar la viabilidad técnica de ubicar una planta de reactores nucleares en el barrio Islote de Arecibo o en la antigua base naval Roosevelt Roads en Ceiba. No sé cómo catalogar las propuestas de esta organización, si como un absurdo, como una jaibería, como una tomadura de pelo o como una distracción de la atención pública a los graves problemas de la situación financiera y la precariedad material que está generando al alto costo de los combustibles, de la energía eléctrica y del costo de vida en general. Como sea, esa propuesta es un disparate y debemos rechazarla categóricamente.

Permítanme, de entrada, plantear lo siguiente. Con la excepción de un reactor nuclear modular experimental que se alega comenzó a operar en diciembre de 2021 en China, hasta donde conozco y he estudiado, no existe un reactor nuclear modular ni un micro reactor en operación comercial en el Mundo. Independientemente de los méritos y capacidades, si las tuviera, esta tecnología no puede reclamar su alegada viabilidad pues no existe un solo operador comercial en ninguna parte del Mundo. Las empresas para las que trabajan o que representan los cabilderos organizados bajo el Nuclear Alternative Project (NAP), están buscando un espacio geográfico, un País, donde se pueda instalar un modelo de ese tipo de generador nuclear a modo de experimento demostrativo. Parece ser que estos cabilderos promotores quieren tomar ventaja de las circunstancias particulares que al presente abruman a nuestro Pueblo: la profundización de la subordinación colonial con la ley PROMESA y su JCF, la profundización de la recesión económica prevalente por más de 15 años (sin que se vislumbre un cambio de esta tendencia en la actividad económica), la crisis institucional y operacional de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y del modelo de producción de energía a base de combustible fósil, la disponibilidad de miles de millones de dólares del gobierno federal para la rehabilitación de la atrofiada infraestructura eléctrica del País, la desesperanza que abruma al Pueblo por la inestabilidad y fallas recurrentes de servicio esencial de la electricidad y, finalmente, de las implicaciones y retos que nos trae el calentamiento global y el cambio en el clima. Dentro de todas estas circunstancias coyunturales y estructurales, las multinacionales de la energía nuclear, a través de sus cabilderos de NAP, tantean con una propuesta débil, especulativa y pobremente documentada, la posibilidad de que nos embarquemos en un nuevo proyecto nuclear para la generación de electricidad en Puerto Rico.

Los cabilderos del NAP han financiado total o sustancialmente sus operaciones con donativos solicitados y recibidos del Departamento de Energía federal. Para desarrollar el primer “estudio preliminar” consiguieron un donativo de $800mil que culminó en el informe del 11 de mayo de 2020 (Preliminary Feasibility Study for Small Modular Reactors and Microreactors for Puerto Rico, NUS; May 11, 2020). Para el “estudio de viabilidad” que indican comenzó este mes de febrero de 2022, cuentan con un donativo de la misma agencia federal por $1.6 millones. Pudiera resultar interesante investigar la apertura y acceso que logran estos cabilderos hacia esos fondos públicos. Pienso que lo que procedería es hacer un cuestionamiento ante la agencia que hace disponible los fondos pues la entidad federal sabe que la política energética vigente en Puerto Rico, desde hace décadas, es a los efectos de descartar la utilización de la fisión nuclear para generar electricidad. Parece ser que la representación formal que hacen los promotores cabilderos de la NAP es espuria pues no representan los intereses formales del Pueblo de Puerto Rico ni de la administración del gobierno colonial.

Estas entidades empresariales multinacionales no utilizan sus fondos propios para la gestión de cabildeo, sino que crean entes alegadamente independientes para que mediante una estrategia de propaganda y manipulación, promover sus intereses corporativos a pesar de que no poseen ni el conocimiento ni la experiencia práctica sobre los proyectos que mercadean. Si tuviera razón en lo que pienso, la nueva promoción de energía nuclear en Puerto Rico constituye un ejercicio de “busconería” o de “charlatanería” de unos individuos y entidades que no tienen vocación de servicio público, sino que más bien están movidos por una aspiración al lucro desmedido, enajenante y riesgoso para la seguridad de la salud pública y la salud ambiental de nuestro Pueblo.

Cuando se examina con algún detalle la información suplida por los cabilderos de la NAP resulta evidente que la argumentación suplida está matizada por insuficiencia de datos y de generalizaciones sin fundamento científico o técnico. En el documento publicado en mayo del 2020 indican en la página 11 que como parte de su estudio hicieron una encuesta de sobre 3,000 residentes de todas las edades y trasfondos educacionales alrededor de Puerto Rico. Alegan que el 94 por ciento de las personas supuestamente encuestados expresaron interés en que se continúe la exploración de la opción de la energía nuclear en Puerto Rico. En el documento los cabilderos no ofrecen información precisa sobre la metodología que siguieron para la selección de la muestra de la encuesta. Pienso que parten del supuesto de que los entrevistados poseen sensibilidad y un conocimiento mínimo o básico sobre los métodos de producción de electricidad, de las implicaciones diferenciadas de los distintos tipos de combustibles o de fuentes de energía y, en particular, sobre la producción de la energía con fuentes de fisión nuclear. Mi entendimiento es que la inmensa mayoría del ciudadano común no maneja cotidianamente estas consideraciones técnicas sobre la producción de la electricidad; como todos, generalmente somos simples consumidores del buen o mal servicio que pagamos a una gran cantidad de dinero del presupuesto personal y familiar. Por ejemplo, estoy convencido que, por experiencia, la inmensa mayoría del ciudadano común no sabe que las seis plantas de generación con combustible fósil (derivados de petróleo, carbón y gas natural) constituyen las fuentes primarias de contaminación atmosférica en el País las cuales generan millones de libras de materiales tóxicos que contaminan el ambiente y afectan la salud pública.

Por otro lado, indican los cabilderos, sin ofrecer la información que la valide, que los nuevos reactores nucleares que proponen “proveen una combinación que reducirían los costos de la electricidad” y que “supondrían una mínima dependencia a la importación de combustible, lo que ofrecería a un alto grado de seguridad y confianza en el sistema eléctrico” (página 12). Estas argumentaciones carecen de base objetiva para que puedan ser aceptadas como conclusiones razonadas. La información disponible en EE.UU. y otras partes del Mundo sostienen que el costo de generar electricidad con plantas nucleares es sustancialmente mayor que cualquiera otra fuente fósil y, al menos, tres veces mayor que la electricidad producida por fuentes de energía renovable. Los costos de operar y mantener un reactor nuclear han estado creciendo sostenidamente durante las últimas décadas, tendencia que se ha exacerbado después de cada accidente nuclear como el ocurrido en Fukushima en Japón en el 2011.

Los riesgos asociados a la operación de un reactor que pueda generar una situación catastrófica se exacerban no sólo por la expresión de eventos naturales (terremotos, tsunamis, huracanes, inundaciones, sequías, incendios forestales, olas de frío, entre otros), por errores humanos o desperfectos en los componentes estructurales, por sabotaje o actos de terrorismo (recuérdese el ataque del 9/11 en EE.UU.), incluyendo, pero sin limitarse a ataques cibernéticos, de explosivos, de aviones comerciales o de naves no tripuladas (drons). Estas vulnerabilidades incrementan dramáticamente los costos de seguros y las gestiones de seguridad que puede incluir establecimiento de zonas de exclusión aérea y terrestre que son custodiadas por las fuerzas militares. Todos estos factores implican que la energía nuclear siempre será costosa y peligrosa independientemente de los avances en eficiencia tecnológica.

Los cabilderos de NAP tampoco hablan sobre los métodos y el costo de manejar y disponer de los residuos nucleares que, aún con la nueva tecnología, se van a producir. Después de 70 años de actividad de generación de electricidad mediante la energía nuclear, ni EE.UU. ni ningún otro país llamado desarrollado, cuenta con un sistema de disposición y resguardo de residuos nucleares los cuales pueden tener una media-vida del orden de millones de años. Se han generado millones de toneladas de residuos tóxicos y peligrosos para los cuales no se cuenta con un método seguro de disposición (The Global Crisis of Nuclear Waste; Greenpeace France, January, 2019). Si Puerto Rico participara de ese negocio de la energía eléctrica nuclear, entramos directamente a ese “mercado” costoso y cuestionable de generación de residuos tóxicos y peligrosos radioactivos. (The Steep costs of Nuclear Waste in the US; Standford Earth Matters Magazine. Standford University, July 03, 2018). Recuérdese que desde el 1970 tenemos un “sepulcro” con material radioactivo en la clausurada instalación de BONUS en Rincón, cercana a una falla geológica y próximo inmediato al Canal de La Mona.

Desde el punto de vista administrativo e institucional hay que tener presente que la generación de electricidad a base de energía nuclear en el régimen colonial prevalente supone la intervención continua y permanente de la Comisión Regulatoria Nuclear del Departamento de Energía de los EE.UU.. Ese departamento y el gobierno que representa tiene control y reglamenta el uso y el manejo de los isótopos radioactivos derivados del uranio y otros elementos fisionables. Teniendo presente que Puerto Rico no produce uranio, cualquier proyecto relacionado con estos materiales radioactivos, están subordinados al control y autoridad del gobierno federal. De instalarse una planta generatriz nuclear en Puerto Rico, y de ocurrir cualquier problema operacional, la decisión de reactivar la operación estará sujeta a la autorización de un funcionario gubernamental federal que vendría a Puerto Rico a supervisar las intervenciones en cualquiera de esos escenarios. Así planteado, esto implica que el operador de la planta, sea público o privado, no tiene control absoluto de las decisiones operacionales de la instalación, sino que siempre va a estar bajo el mando superior de un funcionario del gobierno de los EE.UU.. Así mismo, en las circunstancias de un problema de escape sustancial de material radioactivo al ambiente, corresponderá a los agentes federales reguladores que no tienen residencia permanente en Puerto Rico, la toma de decisiones sobre lo que se haga o se deje de hacer. Dicho de esta forma, la gestión de producir y consumir electricidad a base de energía nuclear involucra a múltiples actores públicos y privados, sobre los que nuestro País tendría poco control.

El tono y el discurso público de los cabilderos de la NAP se asemeja al glamur con que se promueven viajes espaciales comerciales turísticos; como si fuera una aventura de la ciencia y tecnología a la dimensión de la ficción. Ese glamur de los viajes turísticos espaciales solo lo pueden acceder los países y persona que controlan la riqueza material acumulada por la injusticia del sistema capitalista neoliberal. Involucrarnos en un proyecto de energía nuclear en Puerto Rico no sólo no es viable ni deseable, sino que, en última instancia, constituiría un serio gravamen a la seguridad, al bienestar y la salud pública de la presente y las futuras generaciones de puertorriqueños. Ese “proyecto alterno nuclear” es el más costoso en términos monetarios y el de más riesgo comparado con las otras alternativas de generación de electricidad. Hay que tener claro que el estado del conocimiento científico y técnico que se sigue acumulando en nuestro acervo cultural valida en que la mejor opción en todos los órdenes de pensamiento es la energía renovable a base del sol y del viento, fuentes naturales que no hay que importar, que no contaminan el aire, suelo y cuerpos de agua, que no generan residuos o contaminantes peligroso y que la electricidad producida resulta más barata que cualquier otra alternativa de combustibles fósiles o nucleares. Rechacemos la propuesta de los cabilderos de la energía nuclear y aceleremos la adopción de la energía renovable como la alternativa lógica, segura y conveniente al interés público, al bienestar y al desarrollo sustentable de Puerto Rico.

 

 

 

 

Brigada puertorriqueña Juan Rius Rivera lleva su solidaridad a toda Cuba

Fotos suministradas por el autor

Corresponsal CLARIDAD

 

La Habana, Cuba –Con la perenne encomienda de reivindicar los lazos que unen a ambos pueblos y con la alegría que da el regresar después de dos años de privaciones por la pandemia de la Covid-19, la Brigada puertorriqueña de solidaridad con Cuba, Juan Rius Rivera, llegó la última semana de junio a suelo cubano para cumplir con una extensa agenda de encuentros, visitas, actividades culturales y entrega de donativos.

Compuesta por cerca de 100 puertorriqueños, esta edición número 31 de la Brigada Juan Rius Rivera está dedicada al luchador nacionalista Rafael Cancel Miranda, al  ex-preso político independentista Oscar López Rivera y a los Cinco Héroes Cubanos, todos ellos que cumplieron condenas en cárceles estadounidenses por defender el derecho de sus pueblos a la independencia y soberanía.

De izq. a derecha Milagros Rivera portavoz de la Brigada, Fernando González Llort, Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino, Oscar López Rivera, Antonio Guerrero y René González. Foto: Luis De Jesús

En su primera jornada en Cuba, los brigadistas colocaron ofrendas florales ante la estatua del prócer cubano José Martí en La Habana Vieja, y ante el busto del prócer puertorriqueño Ramón Emeterio Betances en el emblemático Parque de la Fraternidad en la capital cubana. Acompañaron el evento el presidente del Instituto de Amistad con los Pueblos (ICAP), Fernando González Llort, y el delegado de la Misión de Puerto Rico en Cuba, Edwin González.

Los puertorriqueños también rindieron homenaje a la memoria de la poetisa boricua Lola Rodríguez de Tió y al General de Brigada Juan Rius Rivera, destacado luchador puertorriqueño en las luchas de independencia de Cuba, cuyos restos de ambos descansan en el histórico Cementerio de Colón de La Habana.

Durante el evento oficial de inauguración de la brigada, celebrado en el Centro Fidel Castro Ruz, el presidente del ICAP, Fernando González Llort, expresó que “constituye un alto honor para el ICAP celebrar junto a ustedes el 31 aniversario de la Brigada Juan Rius Rivera”, a la que catalogó de “importante proyecto solidario” para con la mayor de las Antillas.

“En abierto desafío a las leyes norteamericanas, desde el año 1991, [el Comité de Solidaridad] es abanderado de la lucha contra el genocida, inhumano y cruel bloqueo que apuesta a sembrar el desaliento y al insatisfacción en el pueblo cubano en un bano intento de destruir a la Revolución cubana”, puntualizó González Llort.

Haciendo alusión a los hechos históricos que han entretejido los hilos de hermandad entre ambos pueblos, el presidente del ICAP resaltó que “la solidaridad de Cuba hacia Puerto Rico data de la época en que éramos dos colonias españolas y luchábamos juntos por nuestra independencia”.

“Aprendimos –añadió– de la historia y del pensamiento y legado de Martí y de Fidel, que Puerto Rico es una nación que ha resistido los intentos de ser destruida, demostrando potencia y capacidad para defender su lengua y su cultura nacional.”

Destacó además que la solidaridad y compromiso del líder histórico de la Revolución tuvo su mejor ejemplo en “su aporte para la liberación de los independentistas puertorriqueños Lolita Lebrón, Irving Flores, Rafael Cancel y Andrés Figueroa”

En esa línea, González Llort dejó claro que Cuba continuará “impulsando la causa justa de Puerto Rico a su autodeterminación e independencia” y afirmó con certeza que “no hay duda, Puerto Rico va a ser libre”.

En la inauguración la Brigada Juan Rius Rivera hizo entrega de la Medalla de la Victoria a Oscar López Rivera y a los Cinco Héroes Cubanos, así como se otorgó un reconocimiento especial al Doctor Francisco Durán, directo nacional de Epidemiología de Cuba, a nombre de todo el personal médico sanitario cubano que estuvo a cargo de la lucha contra el Sars-Cov-2.

De manera excepcional, también se otorgó la medalla al presidente cubano, Miguel Díaz-Canel “Díaz-Canel, como presidente, se ha enfrentado a muchos retos y nos parece que cuando hablamos de héroes era imposible dejar fuera a Díaz-Canel. Nosotros queremos otorgarle este medalla de la victoria, como lo hubiera hecho Fidel en estos momentos”, dijo Milagros Rivera, presidenta del Comité de Puerto Rico en Solidaridad con Cuba, al entregar el reconocimiento a un representante del gobierno cubano.

Como parte de su visita, los miembros de la brigada donaron un cargamento de insumos médicos a un centro hospitalario de La Habana. Para el resto de las jornadas, tienen previsto visitar varias provincias de Cuba, así como asistir a eventos culturales y charlas con la población cubana. La brigada también estará presente en las celebraciones por el 26 de julio, que este 2022 tendrán como sede Cienfuegos, para conmemorar el 69 aniversario de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

Durante más de tres décadas, la brigada Juan Rius Rivera ha visitado Cuba como un gesto de solidaridad y condena al bloqueo económico, financiero y comercial impuesto a la isla por los Estados Unidos.

Mensaje de María de los Angeles Vázquez, viuda de Cancel Miranda en el acto realizado en el Centro Fidel Castro Ruz: https://youtu.be/lTnRKmarShs