Inicio Blog Página 896

Mirada al País: Codicia inflacionaria

Desde Europa hasta Estados Unidos, desde cada rincón del mundo hasta Puerto Rico, el tema económico más mentado es la inflación, definida como aumento generalizado en los precios. No hay que leer un libro de texto ni realizar una investigación exhaustiva para advertirla. El ciudadano común, el consumidor, la siente cada vez que hace una pequeña compra en el supermercado y nota que los pocos artículos en la canasta parecen muchos al momento de pagar. También se estremece cuando va a la estación de gasolina y advierte que el dinero con que antes llenaba el tanque de su carro ahora apenas le rinde para llegar a la mitad. Para colmo, los indicadores oficiales que miden la tasa de inflación no le inspiran confianza. Lucen modestos al comparársele con el menoscabo en su bolsillo: “el peso cada vez le rinde menos”.

En realidad, el amigo consumidor se siente acosado. Poco le falta para tornarse paranoico. Las estaciones de gasolina alteran constantemente los precios que aparecen en unas pizarras que se le antojan sádicas; los restaurantes que, por cierto, últimamente visita menos, reimprimen sus menús o los digitalizan pero, huelga decirlo, con alteraciones de precios; los taxis ajustan los taxímetros; las tiendas cambian las etiquetas de sus bienes para reflejar en sus precios el efecto inflacionario; y LUMA no se cansa de solicitar ajustes, siempre ascendentes, en la tarifa de la luz eléctrica. Como si todo esto no fuera suficiente, la imperial Junta de Supervisión (Control) Fiscal se ha empeñado en reducirle el presupuesto a la Universidad de Puerto Rico. Esto se traduce en aumentos en el costo por crédito lo que, a su vez, afecta al presupuesto familiar.

Naturalmente, el amigo consumidor está al tanto de toda una serie de causas – guerras, pandemia, tormentas severas y sequías – que alimentan tal espiral inflacionaria.¡Cómo no estarlo cuando todos los días lo bombardean con noticias sobre el particular! Sabe, por ejemplo, que la pandemia y las políticas para combatirla, como los cierres, han afectado el funcionamiento de las cadenas de suministros con las consecuentes carestías de ciertos bienes que resultan en aumentos de precios. También está informado de que el extraordinario gasto gubernamental – sobre todo en los países desarrollados – para ayudar a sobrellevar los efectos adversos provocados por la pandemia suscitó un gran poder de compra en un momento de restricción de oferta, disparidad clásica que ocasiona aumentos en precios. Tampoco ignora lo nociva que ha sido la absurda “guerra comercial” con China que iniciara la administración del presidente Trump, política que el presidente Biden no ha descontinuado. Mucho menos pasa por alto el extraordinario impacto económico de la guerra entre Rusia y Ucrania, particularmente en los mercados de alimentos y de combustibles.

Se dice y repite hasta la saciedad que se están experimentando tasas de inflación que no se veían desde hace 40 años. No se recalca con igual insistencia que los márgenes de ganancia de los grandes emporios corporativos – petroleras, farmacéuticas, distribuidoras – han alcanzado niveles que no se veían desde hace 70 años. Se destacan muchas causas para explicar la inflación que, huelga insistir en ello, no se deben ignorar. Pero otros factores institucionales en los que se anida la codicia y el ejercicio de poder de oligopolios y monopolios se mencionan – si es que se mencionan – con mucha más discreción. Se han estado acumulando ganancias masivas que en parte cobran la forma de exorbitantes bonos a los ejecutivos y dividendos a los accionistas. En correspondencia con esto, las compañías compran en el mercado sus propias acciones para elevar sus precios. Reina la especulación. No parece haberse aprendido nada con la crisis financiera de 2007-2009, lección olvidada resumida elocuentemente en un viejo refrán: “La codicia rompe el saco”.

En Puerto Rico no debe ignorarse el efecto de las leyes de cabotaje en los precios de los bienes importados. Tampoco cabe ignorar el efecto inflacionario de la ley 22 de 2012 (ahora recogida en la ley 60 de 2019) – la que concede incentivos tributarios para atraer nuevos residentes, en efecto la instalación de un privilegiado club de multimillonarios – en el mercado de bienes raíces. No son otra cosa que factores institucionales para facilitar la búsqueda del lucro y el ejercicio de poder. Y en grado desmedido y con incalculables costos para el pueblo de Puerto Rico.

En una dinámica inflacionaria unos ganan – países, regiones, clases sociales, empresas, personas – y otros pierden. Pero se trata de una ganancia injusta, sin mérito. La inflación hace aflorar el potencial anárquico del mercado: distorsiona los precios, altera las prioridades de la actividad productiva, redistribuye sin ningún sentido de justicia riqueza e ingresos entre las distintas clases y grupos sociales… Resulta elocuente que, aunque tímidamente, en algunos círculos en Europa y en Estados Unidos se esté haciendo referencia a la codicia inflacionaria. Ya era hora.

Rinde frutos el convenio universitario entre Puerto Rico y Haití

CLARIDAD

 gortiz@claridadpuertorico.com

 Estudiantes haitianos y haitianas de la cuarta promoción del programa de Maestría en Administración de Empresas (MBA, por sus siglas en inglés), actualmente fruto de un convenio colaborativo entre la Universidad de Notre Dame d’Haití (UNDH) y la Universidad Interamericana de Puerto Rico, formaron parte de los actos de graduación de la Interamericana el pasado viernes en el Centro de Convenciones de Puerto Rico. Como estipula el acuerdo entre ambas universidades, los 26 graduados de este año obtuvieron un doble diplomado.

Para aprovechar el momento, días antes de la graduación e invitados por el Comité de Solidaridad con el Pueblo de Haití, se realizó un encuentro entre puertorriqueños y haitianos en la Inter Derecho con el propósito de estrechar los lazos caribeños y la hermandad que debe existir entre ambas islas. “Tenemos que trabajar por hacer un Caribe unido, solidario, libre, donde haya justicia y hermandad entre todos y todas”, dijo durante el encuentro Lucy Magali Millán, portavoz del Comité, que hace años trabaja para este fin.

Desde el 2016, inicios de este programa de maestría en la UNDH, se han graduado unos 250 haitianos y haitianas. Según dijo el decano y fundador de este programa de MBA en Haití, el doctor Paul Latortue, el mismo es una invención angloamericana que está presente en todas partes del mundo y desde los años ’60 en el Caribe. El propósito de esta maestría es que en unos 15 a 18 meses las personas matriculadas completen unas 16 materias y acumulen unos 48 créditos. La personas que obtienen esta maestría, quienes llegan al programa siendo profesionales en diferentes campos, toman cursos de finanzas, economía, estadísticas con un profesorado de distintos países.

El doctor Latortue, quien por 10 años ejerció como decano de la Facultad de Administración de Empresas del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, expresó en el encuentro que tras jubilarse tenía que seguir trabajando por su país Haití y fue esa motivación la que lo condujo a gestionar el convenio colaborativo.

“La realidad es que si no se forma gente en el arte y la ciencia de la Administración de Empresas, no se está formando la gente que va a dirigir la producción y, si no hay gente dirigiendo la producción, no habrá economía”, sostuvo Latortue. Considera, además, que la UNDH, liderada por la Iglesia Católica, tiene gran potencial para dirigir Haití ante la ausencia del Estado.

La UNDH tiene su sede principal en la capital Port-au-Prince y varios recintos a través de todo el país, por ejemplo, en Cap Haitien, Gonaïves, Les Cayes, Jacmel, Jérémie, Hinche y Port-de-Paix.

Los estudiantes que visitaron Puerto Rico para participar de su graduación viven en diferentes partes de la isla vecina y ejercen la contabilidad, abogacía y medicina, por ejemplo. “Es importante destacar esto porque  “cuando hablamos de Haití la gente piensa en miseria y pobreza, pero hay de todo allá”, dijo Millán.

Harry Charles
Fotos: Alina Luciano/CLARIDAD

Harry CHARLES, de 40 años de edad, veterinario de profesión y uno de los graduados de la MBA de este año, comentó en español: “Si estamos aquí en ocasión de esta graduación es porque nosotros queremos prepararnos para el Haití del mañana que queremos todos, donde vamos a tener más empresas para ayudar a darle otro rumbo al país de mano de gente más preparada”.

Por su parte, Annouck HUDICOURT, también graduada de esta cuarta promoción del programa y trabajadora en Haití con las estadísticas de una empresa, habló sobre su experiencia con la maestría: “Hay un nivel de intercambio muy profesional entre estudiantes y profesores”. Aseguró que este programa se adapta a profesionales que quieran continuar estudiando y lograr otro grado académico.

Dr. Paul Latortue
Fotos; Alina Luciano/CLARIDAD

Según el profesor Paul Latortue, las personas que se han graduado del programa de MBA de la UNDH, de alguna manera, están ejecutando y produciendo en Haití con los conocimientos adquiridos en esta materia. “Son personas que ya están encaminadas. El promedio de edad de los estudiantes del programa es de 35 años. Vienen a aprender para mejorar lo que hacen profesionalmente. Uno de los requisitos de las personas que quieran matricularse en el programa es que tengan experiencia laboral o carrera terminada. La mayoría de los estudiantes está en Haití, pero la situación de seguridad ha sido tan dura que la gente sale de su casa y no sabe si va a regresar”.

 

Editorial: Puerto Rico en la ONU: 50 años y 40 resoluciones por la descolonización

 

En el 50 aniversario desde  la primera resolución del Comité de Descolonización de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre el  caso colonial de Puerto Rico, dicho organismo  aprobó su resolución número 40 reiterando el reconocimiento unánime de sus 29 países miembros al derecho del pueblo puertorriqueño a su autodeterminación e independencia.  La resolución también reafirmó que el derecho del pueblo de Puerto Rico a su autodeterminación e independencia es cónsono con la Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de la ONU, y exhorta al máximo organismo de la ONU a atender la situación de Puerto Rico a la luz de su propia resolución con respecto a los pueblos colonizados.  Este años, además, la jornada de comparecencias al Comité de Descolonización acabó con una nutrida manifestación por la independencia de Puerto Rico en el parque frente a la sede de la ONU en Nueva York.

Poco a poco, dentro del Comité de Descolonización como en otros foros internacionales, la realidad de un Puerto Rico colonial ha ido dejando su huella. Las primeras resoluciones del Comité de Descolonización no eran unánimes, y los votos favorables y endosos había que lograrlos uno a uno  y con mucho trabajo. Hoy, ya no es así.  Además de los proponentes de siempre, encabezados por la  Cuba centenariamente solidaria, con el respaldo abierto de Nicaragua, Venezuela, Bolivia, Antigua y Barbuda, Siria y Rusia, durante los últimos años el consenso ha ido cuajando en unanimidad. La totalidad de las 29 delegaciones integrantes del Comité de Descolonización endosaron la resolución, en representación de países tales como China, India, Indonesia y Timor –Leste en Asia; Chile y Ecuador en América Latina; Dominica, Granada, Santa Lucía, Saint Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas en el Caribe; Congo, Costa de Marfil, Etiopía, Malí, Sierra Leona, Túnez y Tanzania en África; Irán e Iraq en el Mediano Oriente, y Fiji y Papua Nueva Guinea en Oceanía, constituyendo un bloque de apoyo diverso y representativo de países grandes y pequeños de las principales regiones del mundo. En la medida en que el colonialismo se extingue, es más flagrante el ejemplo de un Puerto Rico colonial bajo el gobierno de Estados Unidos de América, que se arroga el rol de aleccionar en democracia y derechos humanos  al mundo entero.

Por eso, es un acto importante  que el Comité de Descolonización de la ONU persista por 50 años en mantener en su agenda el caso colonial de Puerto Rico y que haya aprobado 40 resoluciones reconociendo el derecho de nuestro pueblo a la descolonización. Es imperativo seguir trabajando para conseguir revertir lo que Estados Unidos logró en 1953: que la Asamblea General de la ONU eliminara a Puerto Rico de la lista de territorios coloniales del mundo.  Para ello, Estados Unidos  se valió de la patraña del llamado Estado Libre Asociado (ELA) como la gran “prueba” de que nuestro país había alcanzado el gobierno propio. En aquel entonces,  la  drástica decisión de la ONU con Puerto Rico tuvo el efecto de aislarnos del resto del mundo, y convencer a la mayoría de la comunidad internacional de que Puerto Rico disfrutaba de un estatus político digno y no colonial.  Le correspondió, como siempre, al independentismo continuar insistiendo en que lo afirmado era una farsa,  y solo largos años más tarde se logró la primera resolución del Comité de Descolonización de la ONU, que hoy cumple 50 años.

Pero en años recientes el gobierno de Estados Unidos le ha dado un mentís a su alegación de 1953 sobre el ELA. Repetidas decisiones de su Tribunal Supremo  reiteran  que Puerto Rico sigue sujeto a los poderes plenarios del Congreso federal. No solo ha cambiado la narrativa, sino que ni siquiera les importa la opinión de la comunidad internacional porque se sienten seguros de su poder de maniobra. Pero el orden mundial que conocíamos se ha ido alterando. Empieza a quebrarse la primacía de Estados Unidos como la gran potencia de un mundo unipolar, luego de la disolución de la Unión Soviética. Lo confirman los realineamientos ideológicos, políticos y económicos entre países y regiones que han ocurrido, especialmente durante la última década. Ya las garras del gran dominador del mundo no tienen el mismo alcance. Por eso, Puerto Rico no puede abandonar la platea mayor de la comunidad internacional, que es Naciones Unidas. Hay que seguir, como gota sobre piedra, exigiendo que se cumpla ya la responsabilidad descolonizadora sobre Puerto Rico que tienen el gobierno de Estados Unidos y la comunidad internacional.

 Editorial: Triunfo histórico de la izquierda y del pueblo en las elecciones en Colombia

 

Con la elección de Gustavo Petro como presidente de Colombia y de Francia Márquez, como vicepresidenta, candidatos por la Coalición Pacto Histórico, el pueblo colombiano ha reiterado su voluntad de lograr la transformación social y económica de su país, voluntad que se ha manifestado  ante el mundo  en las protestas y manifestaciones masivas  de los pasados años y meses. Fue una respuesta popular contundente  contra unas élites y gobiernos corruptos que han hundido a Colombia en el caos, la decadencia y la desesperanza, profundizando  el deterioro económico y social, y ampliando  la brecha de desigualdad entre sectores y clases en la sociedad colombiana.

Fue un triunfo varias veces histórico que abrió la puerta por primera vez en 200 años a un gobierno de izquierda, en una Colombia que, desde su independencia, había sido consecutivamente gobernada  por los miembros de una élite, y herederos de un número no mayor de 40 familias del país. Petro, de 62 años, economista de profesión, y con origen y formación totalmente ajenos a las élites tradicionales, obtuvo el 50.4% de los votos frente al candidato independiente Rodolfo Hernández, quien obtuvo el 47.3%. Este capital  político de 11.2 millones de votos constituye la mayor cantidad de votos para un candidato presidencial en la historia de Colombia, un resultado sin precedentes que se produjo en el tercer intento de Gustavo Petro por la presidencia, lo cual revalida sus cuatro décadas de trayectoria política, que incluyen haber sido combatiente del movimiento clandestino M-19 en los años 80, y luego alcalde de Bogotá y senador de la república.  Petro y Márquez supieron atraer en grandes cantidades a las urnas principalmente a los jóvenes y a las mujeres, con una agenda que promueve la igualdad y nuevas soluciones para los problemas económicos, la preservación del ambiente y la utilización de los recursos del país. Además, representan a la Colombia multicultural y multiétnica que ha sido invisibilizada por siglos.

Al igual que durante toda su campaña, en su discurso de celebración Petro reiteró su objetivo: “No es la guerra, es la educación; no es el petróleo y la cocaína, es el trabajo sobre el surco bajo el sol y la transformación de los productos en la industria; no una oligarquía minoritaria gobernando a Colombia, es una democracia multicolor”. Este mensaje fue reiterado también por la vicepresidenta electa, Francia Márquez, quien hizo historia también al ser la primera mujer afro descendiente y de zona rural en llegar a la antesala presidencial. Márquez representa la lucha  por la defensa del ambiente, por la igualdad de género y contra el racismo y los prejuicios hacia las minoría étnicas. “Este será el gobierno de la gente, de las manos callosas, el gobierno de la gente de a pie, el gobierno de los nadies y las nadies de Colombia”, sentenció Márquez cuya consigna de campaña “Vivir sabroso” generó un gran entusiasmo entre sus seguidores.

Juntos, Gustavo Petro, Francia Márquez y la conjunción de fuerzas de izquierda y progresistas que aspiran a crear un país colombiano nuevo representan la oportunidad de dar un nuevo vuelco en el camino que devuelva la esperanza a la gran Colombia de Bolívar y a todos los países de nuestra región de Latinoamérica y El Caribe.  Desde Claridad, Periódico de la Nación Puertorriqueña, saludamos con entusiasmo y solidaridad este gran triunfo de Pacto Histórico y el  pueblo colombiano, y de las fuerzas de la lucha y la resistencia latinoamericana.

Los 120 días del condominio Sol y Playa

 

CLARIDAD

ccotto@clarridadpuertorico.com

Cuándo empiezan a contar los 120 días del Condominio Sol y Playa en Rincón es la pregunta que hasta ahora nadie puede o quiere contestar. Se supone el Consejo de Titulares del condominio remueva los escombros de su pretendida construcción de una piscina y deje la playa Los Almendros en su estado natural original en ese plazo.

El licenciado José I. Barea Fernández, quien fue la persona que radicó una querella ante la Oficina de Gerencia de Permisos (OGP),  indicó en entrevista que esa es una pregunta en la que puede haber dos versiones.

El 6 de junio, el Tribunal Supremo de Puerto Rico (TS) no acogió el auto de certiorari (solicitud de atención) y ni siquiera entró a examinar los méritos presentados por el Consejo de Titulares para que se revocara al Tribunal Apelativo (TA), que a su vez había confirmado una determinación del juez Abid Quiñones Portalatín, del  Tribunal de Primera Instancia (TPI) de Aguadilla.

El juez determinó que el permiso de construcción era nulo, ordenó la detención de la construcción, la remoción de los escombros y que se devolviera la playa a su estado natural. La determinación del TPI fue emitida en febrero de este año.  “Este es el último turno al bate” le expresó al consejo de Titulares respecto a la insistencia de construir una piscina en terrenos de la zona marítimo-terrestre en la playa Los Almendros.

Barea expuso que aunque se supone que  Sol y Playa tiene 10 días laborables para solicitar una reconsideración, y sabe que recién se presentó, su parecer es que la petición va a ser denegada. Luego, tendría tres días más para una segunda reconsideración. “Hasta ahí llegaría el tema de tratar de impugnar la determinación del juez Quiñones”.

Queda entonces por definir el término de 120 días para cumplir con la orden de demolición, en la cual puede haber dos versiones. Una es que la demanda al amparo del Artículo 14.1 de la ley 161 del 2009, la Ley de Permisos, se supone que es un procedimiento sumario similar al injuction presentado por el demandante. Así que cuando un juez emite una orden al amparo del injuction tradicional,  la orden se tiene que cumplir porque es urgente. De seguir esta analogía con la ley de permiso de carácter sumario, los 120 días pudieron haber comenzado a correr el 14 de febrero porque se supone que hay un daño irreparable,  entiende Barea Fernández.

Ahora, si se espera por el proceso del TS, se pierde la certeza de que se vaya a tener un remedio justo. En ese sentido, pudiera ser que los 120 días ya se hayan cumplido porque hay cuatro circunstancias. Estas son el que la parte demandada presentó un auxilio de jurisdicción, tanto al Apelativo como al Supremo, y ambos casos fueron denegados o que  la parte demandada evadió ser emplazada en múltiples ocasiones y no contestó la demanda, por lo que se le anotó la rebeldía.

“Si se toma la mala fe a todos los intentos de evitar algo, por alguna razón radicaron la orden de auxilio efectiva a 120 días. La otra opción sería que baje la determinación del Supremo y comenzar a contar 120 días. Sería sumo interesante atender como una controversia de derecho, cuándo comienza a contar el término”.

Explicó  que esto está en manos de la Junta de Planificación (JP), que es la que se supone representa los intereses del pueblo de Puerto Rico,  y de los abogados del Municipio de Rincón, que a su vez se supone representa los intereses de los residentes de Rincón y, sobre todo, de los que utilizan las playas para bañistas en Rincón, en especial Los Almendros.

No obstante, resaltó que quien tiene que cumplir muto proprio se supone que sea el ciudadano demandado.  “Eso no ha sucedido y parece que no va a suceder; pero si no cumple, tanto la Junta de Planificación como el Municipio estarían en pleno derecho de presentar una moción solicitando el cumplimiento de la sentencia o, en su defecto, desacato si no se cumple con la sentencia emitida el 14 de febrero del 2022”.

Barea Fernández está confiado en que el Supremo va a denegar otra vez la petición de revisión. Entre tanto, por parte de Sol y Playa no ha habido movimiento y todavía está la presencia del campamento. “Hay que asegurar que quien vaya  a hacer una reparación no ocasione un mayor daño del que ya hay. Siempre dije que la orden de paralización quien la presentó fue el pueblo”.

Mientras, la actual secretaria del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), la licenciada Anais Rodríguez Vega, emitió  una orden declarando nula la certificación del deslinde que  emitió el anterior secretario, Rafael Machargo, e indica que  si alguien quiere otro deslinde tendría que volverlo a solicitar.