Inicio Blog Página 949

Esta semana en la historia

 

24 de marzo de 1976

Asesinan a Santiago «Chagui» Mari PesqueraJoven independentista, hijo de Juan Mari Brás y de la profesora Paquita Pesquera Cantellops, es brutalmente asesinado en Río Piedras, en una conspiración que cuenta con la participación de elementos de la extrema derecha de Puerto Rico, del exilio cubano y del gobierno de los Estados Unidos. Los instigadores de ese asesinato han quedado impunes.

24 de marzo de 1980

Asesinan al monseñor Oscar Arnulfo Romero

A pesar de que había apoyado el golpe de estado que colocó la junta militar en el poder -con el apoyo de la embajada de EUA–, el obispo católico denunció los crímenes que se intensificaron por los golpistas. Por sus denuncias, lo tirotearon mientras oficiaba una misa en la capilla de un hospital, (tras haber participado en un retiro mañanero organizado por el Opus Dei).

25 de marzo de 1908

Aprueban genocidio congoleño

El Congo Belga -hoy República Democrática del Congo- había sido colonia propiedad personal del rey de Bélgica (y luego, en un desarrollo “progresista” europeo, se convirtió en colonia del gobierno belga). Bajo el rey belga, la comisión colonial a cargo del dominio imperial adoptó el “proyecto sobre el Congo”, que desencadenó un genocidio que se contabiliza desde 2 hasta 10 millones de muertes en pleno siglo 20.

25 de marzo de 1911

Incendio criminal mata a 146 trabajadoras y trabajadores

Se incendió la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York. Un total de 123 mujeres y 23 hombres murieron. La mayoría eran jóvenes inmigrantes de entre 14 y 23 años. Según el informe de los bomberos, una colilla mal apagada tirada en un cubo de restos de tela que no se había vaciado en dos meses fue el origen del incendio. Las trabajadoras y sus compañeros no pudieron escapar porque los responsables de la fábrica habían cerrado todas las puertas de escaleras y de las salidas, una práctica habitual entonces para evitar robos.

25 de marzo de 1957

Firma de los Tratados de Roma

La firma produjo la Comunidad Económica Europea, base de la actual Unión Europea. (canalhistoria.es).

26 de marzo de 1843

Rebelión de esclavos en Toa Baja

Un grupo de esclavos bozales de la nación Longobá, dirigido por un negro llamado Cornelio, huyen de una hacienda en Toa Baja y se dirigen a tomar el campanario para avisar a los demás esclavos del comienzo de la rebelión. La misma es dominada por las tropas españolas. Ocho rebeldes son ejecutados públicamente.

27 de marzo de 1886

Nace Juana Colón

Nace en una hacienda cafetalera del barrio Río Hondo de Comerío. Hija de exesclavos, vivió la discriminación. Se ganó la vida como lavandera y planchadora. Nunca pudo asistir a una escuela pero ello no impidió que creara una conciencia de clase que la llevó a defender a los trabajadores comerieños que, al igual que ella, vivían en la pobreza. Luchó junto cientos de trabajadores del tabaco para conseguir salarios más justos y mejores condiciones de trabajo enfrentando, de manera militante, a los grandes emporios tabacaleros norteamericanos radicados en Comerío.

Se destacó en la gran huelga tabacalera ocurrida en abril de 1919. En ese momento se convirtió en una verdadera combatiente y hubo varios intentos para asesinarla. Fue arrestada en varias ocasiones acusada de motín, imponiéndole elevadas multas. Por esa gesta le dieron el apelativo de “la Juana de Arco comerieña”. Por su lucha, se convirtió en una importante líder del Partido Obrero Socialista de Puerto Rico. Desde ese partido defendió los derechos de las mujeres a participar en la vida pública y reclamó el derecho al sufragio de este sector de la población.

28 de marzo de 1942

Muere Miguel Hernández

Había nacido en Orihuela, provincia de Alicante, en el Levante español, y hoy es de España y del mundo, savia vital de su pueblo y de todos los pueblos que luchan por su libertad. Murió en un calabozo fascista, en Madrid, en 1942.

 

29 de marzo de 1904

Don Juan A. Corretjer y Consuelo Lee.

Nace Consuelo Lee Tapia

Fotógrafa, periodista, comunista, conoce a Juan Antonio Corretjer en Nueva York, y desde entonces sería su compañera de muchas luchas. En 1946 regresan a Puerto Rico y se dedican a trabajar por los derechos de las y los trabajadores y por la independencia de Puerto Rico.

Funda junto a Corretjer, en 1964, la Liga Socialista Puertorriqueña. Como muchos dirigentes de esta organización, ambos son arrestados en octubre de 1969 con el cargo de conspiración contra el gobierno de Estados Unidos. En el 1971 es condenada a cinco años de prisión pero se logra que sea excarcelada bajo fianza. En el 1973, año que publica su poemario “Con un hombro menos”, sufre un infarto.

Consuelo participó en la lucha por la excarcelación de los prisioneros políticos y de guerra puertorriqueños. Después de la muerte de Juan Antonio en el 1985, fue miembro fundadora de la Fundación Pro Museo Biblioteca Corretjer.

29 de marzo de 1973

Las últimas tropas estadounidenses abandonan Vietnam.Salen derrotadas las últimas tropas del ejército estadounidense de suelo vietnamita.

 29 de marzo de 1976

Represión contra socialistas

Fueron arrestados y acusados Edwin Meléndez Vélez, Secretario de Asuntos Sindicales del Partido Socialista Puertorriqueño, Luis Medina Mercado, Elías Castro Ramos y Carmen Adelaida Acevedo Vicente. Esto por alegada violación a la Ley de Explosivos y le fijaron a cada uno fianzas de hasta $270,000.

 30 de marzo 1988

Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar

En Bogotá, Colombia, tuvo lugar el primer Congreso de Trabajadoras del Hogar, donde se conformó la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar (CONLATRAHO), y se instituyó el 30 de marzo como Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, como fecha conmemorativa y de reivindicación.

Fuentes utilizadas: https://www.hoyenlahistoria.com/, facebook.com/dariow.ortizseda, Calendario nuestros mártires, 2020; efemerides20.com, telesur.net, historia.nationalgeographic.com; canalhistoria.es/hoy-en-la-historia; Calendario 2022 Latinoamérica y El Caribe; y otros calendarios consultados por José M. Escoda.

 

Mirada al País: Malestar  General

 

Especial para CLARIDAD

La “mirada al país” resulta, en no pocas ocasiones, desalentadora. No es para menos cuando predomina, de manera generalizada, el “malestar” – incomodidad indefinible, angustia, desasosiego, dolor – en los distintos círculos en que se desenvuelve la vida, desde el vecinal hasta el nacional y mundial. Huracanes, sismos, pandemias y guerras, entre otros males, han estado dictando el ritmo de las actividades sociales.

El mesurado optimismo con que cerró el sangriento siglo 20, luego de lo que se presumía era el fin de la Guerra Fría, fue sucedido por un pesado clima de malestar que ha cobijado a todos los años que han transcurrido durante el siglo 21. Si se creyó que la barbaridad de la guerra y de la violencia y crueldad de que son capaces los seres humanos se habían sepultado en el pasado siglo, los acontecimientos al inicio del nuevo siglo se encargaron de hacer patente la fragilidad de tal esperanza.

El siglo 21 comenzó con el ataque terrorista a las Torres Gemelas de Nueva York y continuó con las desafortunadas ocupaciones militares de Irak y Afganistán por parte de Estados Unidos. La violencia, en toda suerte de formas y con distintos protagonistas, no cesa. Abundan – muchos millones – las muertes, los desplazados y refugiados provenientes de países como Afganistán, Irak, Libia, Malí, Nigeria, Túnez, Siria, Yemen… La lista es cruelmente extensa. Ahora es obligado añadir a la misma, en la usual confusión de víctimas y victimarios, a ucranios y rusos.

La invasión realizada por Rusia ha revivido la vieja tensión entre Occidente y Oriente, encabezada, por un lado, por la alianza militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), cuyo eje central es Estados Unidos, y, por el otro, por la Federación Rusa. En tal fragua se han estado cultivando viejos agravios, temores, prejuicios, odios, desinformación, propaganda… También han resucitado las amenazas de una “tercera guerra mundial” con el consabido uso de armas nucleares, espantoso escenario que nadie en su sano juicio – la sanidad no siempre está presente – puede favorecer.

El malestar social es, en gran medida, una reacción al notorio desprestigio que parece arropar a casi todo. Cada vez se destaca más el rol protagónico de los oligarcas a nivel mundial, la corrupción política, económica y religiosa, la degradación ambiental, el deterioro de la educación, el consumo glotón, el individualismo egoísta, el uso perverso de la tecnología… Nada de esto es novedad. El malestar suele plantar cara al otro lado de la moneda de la prosperidad: desigualdad, pobreza, desarraigo, carencia de proyecto colectivo…

Ante los males sociales se gestan  propuestas políticas sanas y progresistas así como orientaciones políticamente patológicas que con “soluciones” simples conquistan el favor popular. Por este segundo camino se fortalece la demagogia y se debilita la institucionalidad.  Suele acabar mal. Así ocurrió con el fascismo en los años veinte y treinta del siglo pasado.

Puesto que este espacio periodístico se define por la “mirada al país” resulta oportuno desplazarse del círculo más amplio y global al más cercano. En Puerto Rico no se escuchan los tambores de guerras lejanas, pero se sienten algunos de sus efectos. Entre estos sobresale la intensificación de la dinámica inflacionaria, particularmente el incremento en los precios del combustible y de los alimentos. Desafortunadamente, las políticas de este país no suelen responder adecuadamente a los retos que es obligado confrontar.

¿Desde cuándo se ha insistido en la necesidad de transitar de la energía basada en recursos fósiles, como el petróleo y el gas natural, hacia el uso de otras fuentes de energía, sobre todo solar? Hay hasta leyes aprobadas especificando metas con fechas  para cumplir con tan urgente objetivo. Pero el consorcio de LUMA, como se anticipara antes de su contratación, y la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) andan perdidas por otros caminos. En el futuro inmediato se hablará mucho del plan de ajuste de la deuda de la AEE y poco de la imprescindible transición energética.

También se ha insistido durante muchos años en el imperativo de establecer un plan orientado a la seguridad alimentaria. Sin embargo, el gobierno no acaba de derogar el impuesto sobre los inventarios, que tiene el efecto de agudizar la vulnerabilidad debido a que incentiva a mantener bajos los inventarios. Además, se empeña ciegamente en continuar permitiendo construcción en terrenos agrícolas.

Según prevalecen las voces belicistas sobres las de la paz, también se escuchan más las voces de los estrechos intereses del crecimiento depredador que  las voces comunales del desarrollo sostenible. ¿Qué hacer? Continuar trabajando para que esa relación de voces (de fuerzas) se altere. ¿Hay otra?

 

 

 

Presentan recomendaciones para una restructuración justa y sostenible de la AEE

Ante la cancelación reciente del acuerdo de reestructuración de la deuda de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), una cuarentena de organizaciones ambientales, comunitarias, sindicales, sin fines de lucro y a favor de la auditoría de la deuda enviaron  una carta abierta al gobernador Pedro Pierluisi, a los presidentes de Cámara y Senado y a la Junta de Control Fiscal (JCF) con recomendaciones puntuales para lograr lo que consideran una restructuración justa y sostenible de la deuda de la AEE.

Las organizaciones reclamaron que el primer paso ineludible es hacer una auditoría independiente que evite que el pueblo pague deuda ilegal, así como no permitir el pago injusto de bonos no asegurados, conforme al contrato de fideicomiso bajo el cual se emitieron.

“Definitivamente, el gobernador actuó correctamente al cancelar el acuerdo original, y lo celebramos. Ahora tenemos la oportunidad de tomar pasos correctos y evitar que el pueblo pague por una deuda ilegal o no asegurada. La gente no tiene dinero para regalar a los bonistas, y la deuda que se pague debe ser indiscutiblemente legal. Cualquier duda de legalidad debe ser resuelta a favor del pueblo” afirmó la licenciada  Eva Prados, portavoz del Frente Ciudadano para la Auditoría de la Deuda (FCAD).

Charlotte Gossett Navarro, directora principal de una de las organizaciones firmantes, Hispanic Federation en Puerto Rico, agregó al respecto que una vez se logre el recorte máximo a la deuda, no se debe imponer un aumento determinado en la tarifa de la luz como parte del acuerdo.

Todas las organizaciones insisten en la importancia de que no se imponga un cargo sobre la autogeneración de energía renovable. “Un nuevo acuerdo de reestructuración no debe recaer en la imposición de un cargo por kilovatio-hora a las nuevas instalaciones de energía renovable en techos. Cualquier medida que desaliente la transición a energía renovable es ilegal y contraria a la Ley de Política Pública Energética de Puerto Rico” expresó la licenciada Ruth Santiago, portavoz del Comité Diálogo Ambiental y miembro del Consejo Asesor de Cambio Climático de la Casa Blanca.

De igual forma, las organizaciones remarcaron la urgencia de proteger las pensiones y convenios colectivos por medio del proceso de negociación. “Es necesario asegurar el financiamiento adecuado al Sistema de Retiro de la AEE, mantener el modelo de beneficio definido y cero recortes a las pensiones. Tienen que respetar la integridad de los convenios colectivos vigentes y los derechos adquiridos y protegidos por la Ley 120-2018. Tienen el retiro y vida de nuestros pensionados en sus manos. Nos tienen que proteger”, reclamó Ángel Figueroa Jaramillo, presidente de la UTIER.

Las organizaciones firmantes solicitaron la mayor de las transparencias en el proceso de evaluación de alternativas y participación ciudadana en la decisión final frente al hecho de que el impacto de este proceso de reestructuración afectará a todos los residentes de nuestra isla y futuras generaciones. “El Gobierno tiene la responsabilidad de explicarle al pueblo cómo lograron el recorte máximo de la deuda y se aseguraron de que el nuevo acuerdo pactado es uno verdaderamente justo, sostenible y beneficioso para el país”.

 

Los catorce de Saba o la búsqueda de la libertad

 

Especial para En Rojo

En abril de 1654, catorce personas negras escaparon de la isla de Saba donde se encontraban sometidas a la esclavitud por los flamencos. Nueve hombres y cinco mujeres tuvieron la valentía de tomarle un lanchón a los flamencos (no sin antes matar a uno y secuestrar a otro) y poner vela hacia la libertad, aun a sabiendas de que podían perecer en el intento o en la travesía en busca de esa tierra donde poder vivir en paz. Entre los catorce cimarrones marítimos había cuatro parejas de casados y un niño que se aventuró a fugarse sin contar con pariente conocido alguno. Todos ellos habían sido capturados por los flamencos en sus lugares de origen: Angola, Gambia, Yagaboa, Cacheo, Cabo Verde, Pernambuco, la bahía de Brasil, etc.

Estos catorce valientes anduvieron en alta mar por dos días, navegando con tan solo unos cuantos maderos de guayacán, dos barriles con agua y una olla de fierro donde se cocinaban frijoles cuando el hambre les apretaba. Luego de varios días a la deriva llegaron a la costa de Coamo, Puerto Rico. Fueron convencidos por varios pescadores españoles de que al ser esta tierra de cristianos católicos romanos aquí encontrarían la tan ansiada libertad que buscaban. Nada más lejos de la verdad. En Puerto Rico continuaría la pesadilla de la que venían huyendo.

En Puerto Rico fueron sometidos a un largo proceso judicial para determinar si eran libres de nacimiento capturados ilegalmente por los flamencos o simples esclavos fugitivos que había que restituir a sus «legítimos dueños». A la postre, los 14 fueron divididos. Unos fueron devueltos a los flamencos que llegaron a la isla reclamándolos, otros fueron puestos a trabajar en las fortificaciones de la isla en San Juan y otras, las más jóvenes, se las quedó el gobernador Novoa para su «satisfacción personal», así dice el muy imbécil.

Valga este día para recordar a los miles de hombres y mujeres negros y negras que sufrieron la maldita esclavitud. Valga este día para rescatar para la historia las vidas y las voces de Manuel, Jácome, Mandú, Domingo, Francisco, Antonio, Pedro, Sebastián, Pedrito, Isabel, Ana, Francisca, Isabelica y Lucrecia, los catorce cimarrones marítimos de Saba que no tuvieron miedo a reclamar su libertad.

Fuente: «Expediente sobre la fuga de los negros de la isla de Saba, 1656-1673”. Cartas y expedientes de los oficiales reales de la isla de Puerto Rico, 1660-1700. Archivo General de Indias de Sevilla, España, Sección Audiencia de Santo Domingo, legajo 167, folios 212-294v.

Lo anterior es una reflexión a partir de varios documentos provenientes del Archivo General de Indias de Sevilla localizados en formato de micropelícula en el Centro de Investigaciones Históricas de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

El autor  es Asociado en Investigaciones y Paléografo en elCentro de Investigaciones Históricas de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

“Expediente sobre la fuga de los negros de la isla de Saba, 1656-1673”. Cartas y expedientes de los oficiales reales de la isla de Puerto Rico, 1660-1700. Archivo General de Indias de Sevilla, España, Sección Audiencia de Santo Domingo, legajo 167, folios 212-294v.

Será Otra Cosa: La señora de la ventanilla

Especial para En Rojo

En la ventana del avión aparece una fila de nubes pequeñas y redondas que, muy disciplinadas, mantienen la distancia reglamentaria. Recuerdo la fila de los desesperados viajeros madrugadores esta mañana: mucho turista, grupos de familias con nenes chiquitos, inexplicables viajeros de martes.

También yo hacía un viaje raro: dos escalas, cuatro días, a una ciudad desconocida. Viajaba en un asiento con ventanilla, más pendiente de lo que ocurría fuera que de las doscientas personas enmascaradas que iban conmigo. Todavía hay mucho contagio e incertidumbre, pero hacía buen tiempo y la decisión estaba hecha. Voy apuntado lo que veo a la ida y a la vuelta, porque en esta mirada hay una historia y esa es la única manera de contarla.

I

Hace un rato, al poco tiempo de salir de San Juan, pasamos sobre otra isla muy verde, varias hileras de montañas pequeñas que parecían espuma terminaban en una enorme grieta coronada de neblina que daba paso a montañas más altas. De vez en cuando aparecía una carretera larga y sinuosa, montones de casitas, a veces organizadas, a veces regadas como si hubieran caído de un salero. Luego fuimos sobre una parte más llana; a lo lejos se veía algo que debía ser una ciudad, por sus dimensiones, y grandes extensiones sin construir a lo largo de la costa.

Ahora todo es mar y nubes. Las nubes están sobre el agua, y sobre el agua se adivinan pequeños chapoteos de espuma, como si tuvieran que ver algo con lo que pasa un poco más arriba.

***

Después de cambiar de aviones, voy de camino a Ciudad México en un asiento de pasillo. El joven narizón que está sentado junto a la ventanilla, se persigna cuando el avión despega y me confiesa que es su primera vez, aunque no le he preguntado. Ha salido de Colombia esta mañana rumbo a Ciudad México vía Panamá y manosea nervioso sus documentos de viaje. Está emocionado y a mí me enternece su emoción. Ahora es él quien mira desde arriba, vuelve a persignarse y besar un medallón que lleva en el pecho. No alcanzo a ver lo que él mira, pero lo imagino.

II

Han pasado cuatro días y voy de regreso, sentada en ventanilla. Al salir de Ciudad México, se veían unas grietas verdosas que salían de un enorme centro también verde, como si una selva líquida hubiese sido lanzada desde el cielo y se hubiera desparramado al caer. Algo suficientemente espeso se derramaba en canales anchos hasta perderse cada vez más lejos del centro de la explosión.

Poco más tarde, el niño detrás mío se entusiasma y dice: mira mamá, islas. Las miro y pienso que para ese niño una isla es lugar de fantasías, y la verdad es que, desde aquí, se ven misteriosas y solitarias. El agua brilla alrededor. Parece un cielo con nubes negras.

Hace un rato volábamos sobre volcanes y minas de cielo abierto. Al menos reconocí una, las otras no sé lo que eran, pero eran como cráteres oscuros, perfectamente circulares. ¿Volcanes? Casi no hay casas en esas regiones y a lo lejos se ven columnas de humo blanco.

Dice aquí en el mapa de la pantalla que vamos sobre Managua. Estamos cruzando el cinturón del hemisferio por la parte de la tierra, paralelo a nuestro mar, sobrevolamos varios países que nunca he visitado. Los veo desde acá arriba, bajo las nubes, y parecen, quien lo dijera, armoniosos y contenidos, como puestos allí, así como están, por alguna fuerte razón.

Y de momento: agua. Bajo la superficie, se levanta otra cadena de montañas del lecho submarino.

Ahora sí vamos sobre el mar, tan aparentemente homogéneo y monótono. La tierra tenía muchos accidentes: fosas, huecos, quiebres, grietas. El mar, por lo visto, también.

Acabo de ver un aguacero desde arriba. El sol de la tarde lo estaba atravesando. Desde el aire, era una nubecita con muchos flecos grises. Era una nube distinta a las demás, y parecía alegre.

Vamos al verde otra vez. Las nubes se levantan y llega más verde. Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva. ¿La vieja está en la cueva? ¿Cómo era? Escucho al niño que dice: Mamá, mira las nubes. La madre no contesta. El niño y yo volamos juntos.

Al llegar a Panamá, el avión recupera su sombra, y ruge.

***

En otro avión espero el despegue del último tramo aéreo para llegar a San Juan. Atardece, así que no veré mucho por el camino, que además es casi todo sobre el mar. Despegamos. El vuelo, por lo visto, será oscuro y corto.

III

¿Qué es esa cosa roja? ¿Un faro? Parece un globo que flota, pero es más bien alargado. ¿Una parte del avión? Hace un rato no se veía desde aquí mas que el motor. Se redondea la luz poco a poco, me fijo un poco más, y, al rato, la reconozco: es la luna de siempre, pero encendida. Para allá vamos. Nos acercamos y se va poniendo pálida a medida que sube todavía más arriba de nosotros. A mi derecha, hacia atrás, si cubro con mis manos la poca luz de la cabina, puedo ver el cielo estrellado.

Ahora sí, la luna está en lo alto afuera y adentro la cabina está muy oscura, y no quiero encender la luz, lo que escribo se tuerce sobre la página. Me asomo nuevamente y la luna en lo alto ya ilumina sobre las nubes; aparece una blanda geografía: celeste encarnación del continente que he dejado atrás. Aquí no hay habitantes. Tampoco miedo.

Pensé que aquello era la isla misteriosa del inicio del viaje, la isla vecina, pero no, eran más nubes. Acá arriba, la luna ilumina otro suelo.

IV

«¿Este espectáculo es todo para mí?», se dice la señora que mira y escribe.

Imagino que desde el otro lado, desde afuera, deben verse muchas ventanitas, pero en una sola hay una señora asomada.

La luna sigue subiendo, y escapa. No la ve. El suelo-cielo está cada vez más lejos.

La muerte, sin embargo, piensa ella, está cada vez más cerca. ¿Pero no fue así también desde el principio? No, por supuesto, ahora sabe que desde allá lejos, en el origen, la muerte era solo un puntito. No importa. Hoy mira desde arriba el mundo.

El reflejo de su cabeza en el cristal es la cabeza gris de alguien que piensa.

***

Estamos aterrizando. Cerca del suelo, contra toda lógica, en el momento de más riesgo, me siento segura porque veo las cosas de cerca. Están ahí, a la mano, como el momento.

Acabo de ver mi casa desde el avión. El avión toca tierra y la maravilla cesa. Ahora me toca regresar, a mí y a la señora de la ventanilla.