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 Hay que mantener la guardia contra el COVID

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CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

No debemos bajar la guardia ante el Covid-19, advirtieron un doctor en bioquímica y una epidemióloga. De acuerdo a los datos del Departamento de Salud (DS) a inicios de esta cuarta semana de marzo la positividad en el país era de 5.3% número que podría aumentar si las personas nos descuidamos en las medidas salubristas, coincidieron en advertir los entrevistados.

El profesor, doctor en Bioquímica, Marcos López Casillas, indicó que en otras partes del mundo la variante prevaleciente es la Ba.1 mientras en Puerto Rico es la Ba.2. Advirtió que hay que seguir este linaje Ba.2 primero porque es un linaje que es mas transmisible que el original (el Ba.1) debido a que es una variante del Ómicron que está un poco más potenciado, es como si viéramos un Ómicron con asteroides.

“A pesar de que en Puerto Rico hemos detectado unos pocos casos de enero para acá era algo que se esperaba porque tal y como es ese sub linaje está y es más transmisible”. Según los datos del DS al momento de nuestra entrevista había unos 17 casos de Ba.1.

López Casillas, quien es el gerente de Investigaciones de Puerto Rico Public Health Trust (PRPHT) expuso sobre la necesidad de vigilancia al hecho de que en países de Europa como en Inglaterra, Alemania, Dinamarca y Suiza y otros, a pesar de que tienen unos repunte de la variante Ómicron 1 y 2 “por alguna razón han tomado la decisión arbitraria de eliminar todas las medias salubristas y pensar que el Ómicron ya ha terminado lo cual entiendo es irresponsable porque cuando tu tienes más de mil casos por cada 100 mil habitantes en tu jurisdicción todavía eso significa que es una amenaza grande”. Añadió que en muchos de estos países han sido muchos los fallecimientos.

La necesidad de mantenernos vigilantes a lo que está pasando en Europa en estos momentos explicó es, porque se puede dar el mismo desarrollo que ocurrió y por el que nos llegó la variante Delta, la cual de la India pasó a Inglaterra y de ahí al resto. Al flexibilizarse las medidas salubristas, la variante Delta original que es la que se secuencia de momento creó una capacidad de mutación de 234 sub linaje. Esta ha sido la variante que más versiones del virus ha creado.

Para el doctor López Casillas la manera arbitraria de creer que ya el Covid no existe y tomar la decisión de prescindir de las medidas salubristas, es evidente que lo hacen porque están apostando a que tienen una alta población vacunada lo que les ofrece un poco de protección. No obstante, apuntó que ya han pasado más de seis meses desde que se empezó a poner el refuerzo de la vacuna y se sabe que la eficacia de las vacunas que se tienen, se pierde después de esos seis meses, por lo cual subrayó que estos países quizás pudieron ser un poco mas prudentes y dejar al menos el uso de la mascarilla al saber que han sido el detonante de otros repuntes que han ocurrido en el mundo.

“En estos momentos lo que está pasando en Europa es preocupante debemos seguirlo, ser prudentes con esta situación. La positividad en Puerto Rico ya está en 5.3% estuvo un poco mas baja hace dos semanas pero ha ido en aumento así que lo que tenemos que hacer es prevenir para que lo que está ocurriendo allá no necesariamente ocurra aquí”.

En ese sentido exhortó a ser precavidos frente a los eventos que se avecinan que podrían exacerbar los contagios como la Semana Santa, el verano, el fin del curso escolar, porque sin duda -indicó- ya en Puerto Rico la positividad está aumentado, un poco, pero está aumentando.

La vacuna

El también director del Laboratorio de Vigilancia Genoma Molecular del Fideicomiso de Salud Pública (FSP) reconoció respecto al tema de la vacunación, que según demostró un estudio de New Ingland es que sin duda la eficacia del refuerzo, la capacidad de neutralizacion ha bajado de manera dramática contra el Delta y contra el Ómicron. Aunque las personas que se han puesto la cuarta vacuna en los estudios clínicos se ha demostrado que su capacidad de neutralización aumenta, algo que dijo no ha visto y que le gustaría que los productores de vacuna mejoraran es que la vacuna esté ahora potenciada contra el Delta y el Ómicron dado a que son las variantes nuevas.

“En estos momentos la vacuna que estamos obteniendo es la vacuna para la variante original no para las nuevas variantes quizás seria una mejor idea tratar de sacar una nueva versión de la vacuna para que la ciudadanía incluso tenga mas confianza, que decir ahora vamos a sacar una cuarta vacuna”.

Comentó que ha hablado con personas que no son anti vacunas, pero se cuestionan porqué ponerse la misma, por lo que es algo que tenemos que replantearnos. De hecho indicó que en los próximos días la farmacéutica Pfizer le presente a la FDA su vacuna para las personas vulnerables mayores de 60 año y Moderna para todos los adultos. “Vamos a ver lo que dice el panel y los datos que presentaran las farmacéuticas pero el panorama que tenemos es que si seguimos con repunte vamos a necesitar un nuevo refuerzo”.

Coincidió que una cuarta vacuna crea mucha suspicacia, por lo que hay que reformular la vacuna como se hace todos los años con la vacuna de la Influenza. En términos de las medidas salubristas su recomendación es que las personas que no tienen el refuerzo se lo ponga.

Recordó que en el pasado año el país llegamos a tener un repunte de mas de 200 mil casos de Ómicron, eso indica que el 10% de la población se infectó. Durante los 80 días de la ola de Ómicron se detectaron casi 300 mil casos, sobre cuatro mil fueron hospitalizados y 800 fallecieron. “El coronavirus es una de las primeras causas de fallecimiento en Puerto Rico ya así que no debemos bajar la guardia porque hay personas que están llevando la peor parte”.

En entrevista por separado la doctora en Epidemiología, Cruz María Nazario, describió que la situación presente es una relativa comparada con la ola que nos afectó de la variante Ómicron. Recordó que en términos de la inmunidad esa variante estuvo fuertemente asociada a las actividades multitudinarias, que se celebraron en el periodo navideño, algunas en lugares cerrados, donde no se guardó el distanciamiento, ni el uso de la mascarilla.

 

Mientras, los jóvenes son los más propensos a contagiarse, el 85% de los contagiados son los jóvenes a los cuales apenas les da síntomas, son a su vez los portadores de contagio a otras personas de su núcleo familiar, en particular si hay personas con problemas inmunológicos. Más del  75% de las personas que mueren por Covid-19 son personas de más de 65 años, por lo que la severidad de la enfermedad sigue afectando más a la población envejeciente.

La doctora Nazario expresó que a la luz del nivel de contagios y a la eliminación de restricciones su deseo es que no aumente el nivel de positividad, pero como se ven los datos es una posibilidad. Lo que se recomienda como una positividad baja es un de 3%, cifra en la cual se estuvo en un momento en marzo. Aclaró que cuando solo se hacen pruebas a las personas con síntomas aumenta la tasa de positividad. Cuando se le hacen pruebas a la población completa entonces ahí se distribuyen casos positivos y casos negativos porque la prueba se está haciendo independiente de que la persona tenga síntomas o no.

“Aun con la vacuna lo que me protege del contagio en un 75% es el uso de la mascarilla hay que mantener la guardia. Debemos estar alertas hasta que no se termine la pandemia a nivel mundial no podemos estar cantando victoria a nivel de Puerto Rico”.

 

 

 Editorial:  En peligro el Recinto de Ciencias Médicas, arteria principal de la salud del pueblo

 

Imaginemos por un momento qué hubiese ocurrido si durante los pasados dos años, Puerto Rico no hubiese podido contar con la infraestructura de salud pública adecuada para organizar y poner en vigor las medidas de contención y respuesta a la pandemia del Covid- 19, la cual ha sido la más profunda crisis de salud mundial desde la mal llamada gripe española del 1918.  Durante aquella pandemia, en Puerto Rico fallecieron cerca de 11,000 personas a causa de la gripe de una población total de 1.8 millones de personas. El libro de la historiadora y profesora Mayra Rosario Urrutia La epidemia reinante da cuenta de la devastación causada por la pandemia de “la gripe española” en nuestro país.

En esta ocasión, el costo en vidas ha sido significativamente menor,  y mayor la  robusta y amplia respuesta salubrista y de la población, y las altas tasas de vacunación, factores que han contribuido decisivamente a contener el avance de la epidemia. Poner el foco  sobre el impacto de esta emergencia de salud tan fundamental  en nuestra historia es particularmente pertinente ahora que el Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR) ha sido notificado de que está en riesgo su acreditación por la Middle States Commission on Higher Education, entidad acreditadora de los programas universitarios en Puerto Rico. A la luz de esa realidad, procede que pongamos en foco también la cadena de eventos y personajes que han colocado a la UPR y al RCM en su actual situación de extrema inestabilidad y vulnerabilidad financiera y estructural.

Primero, la ofensiva ideológica de una camarilla de malos puertorriqueños que ven en la UPR un obstáculo para su agenda de convertir a Puerto Rico en un estado de Estados Unidos, y creen que liquidar la universidad puertorriqueña les facilita la faena. Son las y los mismos que se han plegado, tras bastidores o públicamente, a los excesos neoliberales de la Junta de Control Fiscal (JCF), y a los recortes y aumentos indiscriminados que este organismo del gobierno de Estados Unidos ha impuesto en la UPR y sus recintos.

Segundo, la corrupción rampante que es resultado del prolongado dominio bipartidista de la gestión pública, lo cual ha terminado por pudrir a la UPR a sus más altos niveles. Las últimas movidas gerenciales en la UPR y el RCM así lo subrayan. En tiempos recientes, la UPR ha tenido dos presidentes (uno renunció y el otro fue despedido de forma tan irregular que dio paso a un pleito legal en el Tribunal de Distrito Federal que está aún por resolverse). Tras el despido, se nombró a la actual presidenta interina en un proceso atropellado. Tanto, que ella fue la tercera persona nombrada a dicho cargo por la Junta de Gobierno en el lapso de una semana. Por otra parte, en el RCM hubo un rector que renunció, una rectora interina que fue sustituida por la actual rectora, la cual fue nombrada por la Junta de Gobierno  en un proceso controvertido bajo alegaciones de conflictos de interés.

Un tercer factor ha sido la incompetencia, compañera de la decadencia y dejadez en el liderazgo institucional de la UPR y sus recintos. Si los gobiernos y partidos ven a la UPR como una extensión de su dominio político, así también lo hacen los funcionarios en los puestos más altos y de confianza. Por eso, en los altos mandos de la UPR y el RCM, salvaguardar los estándares académicos e institucionales ha pasado a un segundo plano entre sus prioridades. Por ese trastoque, se le ocultó al país por varios días la misiva de la Middle States Commission advirtiendo el riesgo para la acreditación del RCM, y la reacción pública de la rectora fue restarle importancia a las advertencias del organismo acreditador.

Más allá del orgullo y prestigio institucional que representa el RCM para el sistema universitario del país, está su impacto en la salud de nuestro pueblo. Como una arteria principal, el RCM nutre a todos los componentes del sistema de salud pública de Puerto Rico con lo mejor y más excelente en todas las profesiones relacionadas a la salud- médicos, dentistas, farmacéuticos, enfermeros,  científicos e investigadores, y  especialistas en las diversas disciplinas de la salud y el bienestar. Las y los egresados del RCM son un recurso fundamental que tiene Puerto Rico para dispensar los servicios primarios, secundarios y terciarios de salud a la población. Igualmente, son altamente apreciados en el extranjero por sus magníficas cualificaciones y desempeño. El RCM es un centro universitario indispensable para Puerto Rico.  Por eso, no puede permitirse que regentes y administradores incompetentes, politiqueros e intelectualmente corruptos pongan en riesgo su salud financiera y la acreditación de sus programas académicos.

Ciencias Médicas sigue luchando por su acreditación

 

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ccotto@claridadpuertorico.com

La solicitud de la agencia acreditadora Commision on Higher Education al Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico para que presente evidencia de que cumple con el estándar VI de Planificación, Recursos y Mejoramiento Institucional no se refiere solo al presupuesto de este año, sino al presupuesto de los próximos cinco años.

Así lo aclaró la presidenta del capítulo de la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APPU) de ese recinto, la doctora Ida Orta.  “Es una certificación del Gobierno. Eso quiere decir que la Junta de Control Fiscal  tiene que firmar la carta, el gobernador tiene que firmar esa carta y la Legislatura tiene que aprobar esa carta para que la agencia acreditadora nos crea que sí ese dinero va a venir”. De lo contrario, el recinto se enfrenta a perder su acreditación.

Mientras el RCM por sí solo necesita $116 millones como mínimo para funcionar y cumplir con los requisitos de la Middle States, el presupuesto asignado en el Plan de Ajuste de Deuda para todo el sistema de la UPR es de apenas $500 millones. De los $116 millones que requiere Ciencias Médicas, le recortaron $17 millones. El recorte de fondos ya tuvo como consecuencia la pérdida de la acreditación del Programa de Neurociencia en el 2019. Ese año, los 11 recintos de la UPR fueron advertidos de que podían perder la acreditación por  recursos insuficientes.

La doctora Orta responsabilizó por la situación, tanto de su recinto como el de toda la UPR, a la Junta de Gobierno de la UPR. “La Universidad de Puerto Rico no necesita una capitana, necesita una Junta de Gobierno que debe estar compuesta por personas que tengan unos intereses específicos en común: el desarrollo y mantenimiento de nuestra única y primera institución de educación universitaria”, declaró en clara alusión a la actual presidenta, doctora Ilka Ríos Reyes, y al resto de los miembros de la JG.

Orta denunció que en la presidencia de la UPR no ha habido la cabeza que le dé seguimiento a los señalamientos de la agencia acreditadora ni hay una estructura de seguimiento por la continua contratación de personas que “caen de paracaídas en el recinto y en todos los recintos, que no tienen ninguna idea de lo que es la UPR y llegan  por motivos políticos partidistas”. También censuró tanto la gestión de la actual presidenta de la JG y la de su antecesor, Jorge Haddock, quien en un principio sostenía que los recortes a la UPR eran manejables.

“Nuestra presidenta interina se quedó corta en la energía que tenía que meterle para exigir el presupuesto. Ninguna de las dos se preocupó porque no hay forma de que ese presupuesto se pueda balancear. Aquí la matemática básica de  nuestros legisladores se fue a juste”, expresó Orta en referencia a la presidenta interina de la UPR Mayra Olavarría Cruz y a Ríos Reyes.

La doctora Orta describió la situación tanto de Ciencias Médicas como el de toda la UPR como una muy fuerte, a la cual de manera indirecta se está exprimiendo para beneficio de las universidades privadas. “Aquí el espacio de acceso de la UPR lo han ido haciendo imposible, lo han eliminado como una alternativa viable para asegurarse que las privadas tengan su porción. Creo que es una visión equivocada del Gobierno”.

Aunque hizo la salvedad de que no quería pensar en la pérdida de la acreditación, comentó que en caso de que sucediera, el RCM tendría que garantizar a los estudiantes activos el traslado a otra institución para que terminen su preparación. El Recinto tendría que pagarle la matrícula a ese estudiante al costo de la institución que lo reciba. Trajo como ejemplo que el programa del cual es profesora,  Ciencias de Higiene Industrial, es el único en Puerto Rico y en todo el Caribe y que de perderse la acreditación, el lugar más próximo que ofrece esa especialidad es la universidad pública en Tampa, Florida. Añadió que ahora mismo a los seis residentes del Programa de Neurocirugía,  el RCM tiene que pagarles la matrícula y el salario en cada uno de los hospitales de las universidades en los que fueron admitidos, lo que asciende a tres y cuatro veces que lo que costaba en Puerto Rico.

La profesora Orta no dudó en afirmar que la situación que atraviesa la UPR es una intencional, ya que su presupuesto representa una vía de acceso más fácil para obtener el dinero para pagar a los bonistas.

Por su parte, la APPU también responsabilizó a la JG de la UPR, al Gobierno de Puerto Rico, tanto  la Rama Ejecutiva como la Legislativa, y a la Junta de Control Fiscal de ser  responsables directos de la posible pérdida de acreditación del RCM.

“El empeño abusivo e irrespetuoso en recortar fondos de manera indiscriminada por parte de la Junta de Control Fiscal a la UPR nos ha llevado a esta situación de crisis en nuestro Recinto de Ciencias Médicas. Ante ese ataque de la JCF, el Gobierno central en todas sus ramas no ha tenido la valentía ni el coraje de defender la UPR como servicio esencial en nuestro país. La Junta de Gobierno de la UPR y la alta gerencia de la institución han seguido tratando de insistir en la viabilidad de la Universidad ante una situación presupuestaria que es claramente insostenible” dijo Ángel Rodríguez Rivera, presidente de la APPU.

El presidente indicó que le enviarían una comunicación al Gobernador Pierluisi, a la Legislatura y a la JCF solicitando reuniones para discutir la situación fiscal de la institución y buscar alternativas. “Le dejamos saber a todos los cuerpos rectores que han ido desmantelando la Universidad que necesitamos reunirnos con urgencia. Estamos en toda la disposición de sentarnos a discutir la defensa de nuestro recinto de enseñanza superior y su importancia como servicio esencial. Esperamos su pronta respuesta. La Universidad y el País lo necesita” expresó Rodríguez.

 

 

 

Ucrania ante el espejo afgano

 

CLARIDAD

Cuando la invasión a Ucrania llevaba algunos días escribí este breve texto vía Twitter: “Putin pensaba que la invasión sería como Praga ’68, pero se está pareciendo a Afganistán ‘79”. Ahora, cuando la guerra está a punto de cumplir un mes y todo indica que durará más tiempo, el mensaje del tuit adquiere mayor pertinencia.

¿Por qué las referencias “Praga ‘68” y “Afganistán ’79”? En 1968 las tropas de la Unión Soviética, bajo el manto del Pacto de Varsovia (la alianza militar que conformaban los estados del campo socialista del este de Europa) invadió Checoslovaquia para poner fin a un movimiento político que la prensa occidental había bautizado como la “Primavera de Praga”. Los tanques rodaron por las calles de la capital checa y el gobierno reformista de Alexander Dubcek cayó en cuestión de horas.

La experiencia en Afganistán fue muy distinta. En 1979 el ejército soviético intervino en ese país (entonces fronterizo) para apoyar un gobierno amigo que enfrentaba una fuerte oposición de inspiración islamista, armada y estimulada por Estados Unidos y Europa. El gobierno afgano se mantuvo tras la intervención, pero la oposición no fue derrotada. En cambio, la URSS se sumergió en una guerra de desgaste que duró una década, que es considerada como una de las causas del derrumbe que se concretó en 1991.

Cada experiencia histórica es distinta, pero lo que está sucediendo en Ucrania tiene parecidos a lo que ocurrió en Afganistán. El diseño que los rusos hicieron de su “operación militar” ha resultado muy diferente en la realidad. Tanto ellos como muchos observadores de afuera, esperaban que su superioridad armada se impusiera con rapidez y que en poco tiempo ocuparan en país, imponiendo un cambio de gobierno en Kiev. De ahí en adelante comenzaría un nuevo ciclo de “amistad ruso-ucraniana” que poco a poco sería aceptado por “Occidente”.

En lugar de ese “paseo”, parecido al de los tanques rodando por Praga, lo que se está desarrollando es la típica de guerra de “frentes” y “posiciones”, que avanza con lentitud dejando un costo terrible en vidas humanas, y multiplicando los efectos nocivos sobre la población civil. El ejército ucraniano ha resultado ser mucho más efectivo de lo esperado, desluciendo la superioridad que todos le daban a las fuerzas armadas rusas, y facilitando que la ayuda militar que ha recibido desde el oeste le permita alargar la guerra.

Ese desarrollo apunta hacia un escenario muy problemático para Rusia y también para Europa. En lugar de un proceso poco cruento, tras el cual era menos difícil “reconstruir la amistad”, Rusia se enfrenta a un conflicto costoso en vidas y recursos, tanto para ellos como para los ucranianos. Si eventualmente se impone, lo que seguirá será la típica ocupación militar de un país hostil, con millones de ciudadanos desplazados y una economía en ruinas, administrado por burócratas impuestos por el invasor. Ante ese cuadro, el reputado académico estadounidense Noam Chomsky decía el otro día que, ante una eventual ocupación de Ucrania por parte de Rusia, la experiencia afgana parecería “un picnic en el parque”.

La guerra larga también multiplica los peligros para el mundo. Al volverse más lenta la invasión, otros países Europa cercanos a Ucrania se han sentido obligados a intervenir, mientras la Unión Europea y Estados Unidos incrementan el envío de armamento, internacionalizando aún más el conflicto. Lo mismo hace China en el lado ruso. Desde Ucrania, el presidente Selenski continúa clamando por la intervención directa de las potencias occidentales, creando una “zona de exclusión aérea” que, en efecto, desencadenaría una tercera guerra mundial. Hasta ahora, Estados Unidos y Europa afortunadamente no le han hecho caso.

Mientras tanto, las sanciones económicas contra Rusia se intensifican y todo indica que a mediano plazo, si se mantienen, el efecto sería significativo. Mientras China hace tímidos intentos por auxiliar al amigo ruso (sin arriesgar mucho su mercado con Estados Unidos) otros países se unen a las sanciones. Ahora mismo se anunció que Australia prohibió la exportación de alúmina y otros minerales a Rusia, quitándole poco más de una quinta parte de las importaciones de esta materia prima.

Otras medidas, aparentemente inocuas, también tendrán su efecto. Por ejemplo, el fallo de la Corte Penal Internacional determinando que Rusia conduce una “agresión militar no provocada”, aunque no tiene efectos reales en el campo de batalla, sirve de justificación legal a las sanciones económicas, específicamente a la confiscación de activos rusos en bancos occidentales. Ahora los bancos de Londres y Suiza tienen un marco legal al cual referirse.

La prolongación del conflicto, además, alimenta posibilidades de “victoria” en uno u otro lado, alejando una salida negociada. La posibilidad de llegar a un acuerdo teniendo como centro una Ucrania neutral, al estilo de Austria, aún está sobre la mesa a pesar de que la UE y Estados Unidos, y la propia Ucrania, lo rechazaron previo a que se desatara la invasión. Al menos en este momento, nada indica que se pueda llegar a un acuerdo sobre esas bases.

Volviendo al parecido con Afganistán que apuntaba al inicio, hay, sin embargo, una gran diferencia dictada por la geografía que hace la situación más volátil y peligrosa. Aquella guerra se libró en las fronteras de Asia, mientras que la actual está casi en el centro de Europa. El otro día los misiles rusos sonaron con fuerza en la frontera con Polonia, un país de la UE que ha estado muy activo enviando armas a Ucrania. La posibilidad de una escalada sigue cerca.

«Es necesario un plan social y económico para el futuro, que evidentemente no hay».

 

CLARIDAD

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Para el presidente de la Asociación de Economistas de Puerto Rico (AEPR), José Luis Rivera Rivera, con el inicio del pago de la deuda (PAD) pública, el escenario financiero y social del país no está para celebraciones.

El 15 de marzo entró en vigor el PAD por el cual se tendrá que pagar $7,400 millones durante los próximos 40 años. A esto hay que añadirle el pago de unos $10,200 millones en efectivo que el 15 de marzo emitió el Gobierno a tenedores de bonos del Gobierno central, a deudas de participantes del Sistema de Retiro ($1,491 millones ) y a suplidores ($260 millones).

Rivera Rivera explicó a este semanario que el pago es una decisión que se está tomando; pero no es la solución para el país. Este considera que todavía hay mucho trabajo que queda por hacer. “Ahora es que nos estamos metiendo de lleno”, dijo en referencia a las consecuencias que acarrea.

Sobre el PAD le preocupa el contexto dentro del cual se adoptan las medidas austeras, que afectan  las partidas presupuestarias del Gobierno central para servicios sociales y el desarrollo económico. Este considera que tanto los servicios sociales como el desarrollo económico se van a ver mucho más comprometidos a un pago de una deuda que ya es controvertible.

Rivera Rivera trajo a la atención que, junto a la contracción económica en los últimos 15 años y otras situaciones sociales, el país también ha tenido una despoblación que podría agudizarse con las medidas de austeridad. “Nuestra  juventud se sigue yendo, no estamos invirtiendo en ella. Y por otro lado, los adultos mayores que tenían la expectativa de una mejor calidad de vida también están en un contexto no muy favorable para dar esta noticia como victoria. Son medidas que se toman; pero no es solución a largo plazo”. El presidente de la Asociación de Economistas apuntó que es necesario un plan social y económico para el futuro, que evidentemente no hay.

A la pregunta de qué le parecían las declaraciones del gobernador, de que tras entrar en vigor el PAD ahora el país está en una mejor posición que muchos estados y países como Costa Rica, Panamá y República Dominicana, Rivera Rivera comentó que no tenía esos datos a la mano, “pero sí puedo decir que cualquier país o jurisdicción que tuviese que lidiar con el nivel de deuda y quiebre general como está Puerto Rico no está en una situación favorable. No tiene sentido cantar victoria en esta parte del proceso, es una irresponsabilidad de parte nuestra que demuestra la incapacidad de gerencia que tiene el país.  Históricamente, no creo que todavía estemos en una posición para compararnos y reclamar que estemos en situación más favorable que otros lugares”.

El economista afirmó que el PAD es una reacción hacia una situación que el país ha estado confrontado por casi ya de dos décadas, de deuda sobre deuda y mala gerencia en la administración. “Ahora hacia el futuro, qué vamos hacer con nuestros recursos y calidad de vida. Para eso es necesario definir una estrategia clara que vaya en realidad a sacarnos del hoyo social, económico y financiero en que estamos. Para eso hace falta una buena gerencia y buenas políticas sociales dirigidas a mejorar la calidad de vida”, concluyó.

Expresó aun cuando podría sonar retórico, al hablar de desarrollo económico se está buscando mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos en todos los niveles. Para ello hay que tener una dimensión clara de la importancia de la universidad pública del país y tener los recursos necesarios para rendir los servicios médicos a toda la población, así como los otros servicios generales. “Eso, al momento, no lo hay”.

El economista reclama que debe haber un llamado general para un esfuerzo conjunto no sectorial para la elaboración de un plan de desarrollo de país. “No puede ser un esfuerzo solo del Gobierno, de los industriales ni puede ser uno solo del ciudadano individual. Tiene que ser un esfuerzo multisectorial en conjunto”. Para él, siendo el Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC) el pilar que se supone establece la política económica del país, este debe ser el catalizador, la base central para facilitar esos esfuerzos, pero sin duda, se necesita participación ciudadana de diferentes sectores a través de la isla.

A estos efectos, dio a conocer que la Asociación de Economistas se reunió con el secretario del DDEC, Manuel Cidre. Relató que en la reunión hubo un buen diálogo y que de parte del secretario hubo un reconocimiento de que no hay un plan de desarrollo económico, sino que lo que hay son unas  estrategias y prioridades que se han estado estableciendo. La organización fue bastante puntual en exponerle que Puerto Rico tiene una necesidad de visión clara, de que haya un esfuerzo multisectorial —no solo de ciertos sectores—, para que haya una agenda y unos esfuerzos cohesivos que dirijan certeramente el camino que debe emprender el país.

La AEPR además ha presentado memoriales explicativos ante el Senado, en los que han expuesto la necesidad de, como mínimo, reformar las llamadas leyes 20 y 22. También ha sido enfática en mostrar la diferencia entre desarrollo y crecimiento económico. “Son dos conceptos muy distintos. Usted puede tener crecimiento económico sin tocar la calidad de vida, que es muy distinto a tener una estrategia clara entre ambas cosas”.

En torno a los esfuerzos de la Asociación, Rivera Rivera expresó: “Hemos estado en comunicación con distintos sectores económicos del país. Viendo el vacío de un plan de desarrollo económico, tenemos la intención de tomar el asunto en nuestras manos y trabajar desarrollando propuestas para llenar ese espacio”.