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Se consuma el cierre del Hogar Intermedio de Mujeres en San Juan

El Gobierno dice que el hogar se mudará a otra facilidad frente al Complejo de Rehabilitación de Mujeres de Bayamón. Foto por Gabriel López Albarrán | Centro de Periodismo Investigativo

Por Tatiana Díaz Ramos | Centro de Periodismo Investigativo

Diez mujeres que cumplían sus sentencias en el Hogar Intermedio de Mujeres en San Juan fueron trasladadas la semana pasada a una institución carcelaria en Bayamón como parte del cierre de seis instalaciones del Departamento de Corrección y Rehabilitación (DCR).

La secretaria de Corrección, Ana Escobar Pabón, explicó al Centro de Periodismo Investigativo (CPI) que el Hogar se traslada a lo que una vez fue el Centro de Tratamiento Social y de Clasificación, donde ubicaban a menores de edad hasta el 2019.

Los cierres en el DCR responden a una medida de austeridad requerida por la Junta de Control Fiscal a Corrección para ahorrar $5.1 millones al cierre del año fiscal 2020 y así consta en el Plan Fiscal certificado.

Según Escobar Pabón, la Junta “requirió al Departamento de Corrección y Rehabilitación hacer un análisis de la planta física, las estructuras, los recursos humanos, la misión de cada institución, y cuán efectivo o no ha resultado lo que estábamos haciendo al momento”, y así establecer un plan de optimización.

GRÁFICA 1

El cierre del Hogar Intermedio de Mujeres ubicado en Puerta de Tierra representará un ahorro anual de sólo $70,000, tomando en cuenta los gastos del 2021. Al Hogar no se le asigna presupuesto directamente, sino que se realizan compras a nivel regional y se atienden sus necesidades con los recursos ya existentes en la agencia, dijo al CPI la oficial de comunicaciones del DCR, Yvonne Guadalupe.

Desde 1996 esta institución funciona como hogar de transición para mujeres embarazadas o con hijos menores de tres años de edad que no cuentan con familiares para su cuidado, de modo que los infantes pueden convivir con ellas. Su nivel de custodia es de mínima seguridad, pueden salir a buscar empleo o a trabajar, utilizando   transporte público, y allí reciben servicios integrales de consejería, terapia contra la adicción y el alcoholismo, servicios médicos, psicológicos, educativos y recreativos. Cada una tiene un plan individual de tratamiento que les provee estrategias de reinserción a la comunidad.

Para la fundadora del programa del Hogar Intermedio, Carmen Peña Rivera, con este cierre “no solamente pierden las mujeres, que tienen tan poco, sino la sociedad, que pierde una segunda oportunidad de enseñarle a estas personas cómo se puede vivir en un mundo tan cambiante”.

Escobar Pabón planteó que la agencia analiza sus proyectos y programas ya que su finalidad se ha modificado con el tiempo. “Desde 2018 no tenemos una sola participante en el programa embarazada o con niños menores de tres años. Lo que significa que desde el 2018 hemos estado tratando de modificar el programa para que puedan participar aquellas confinadas que aunque no tienen hijos dentro de esas edades, tienen unas necesidades de tratamiento adicional y pueden compartir en comunidad el proceso de reintegración”, sostuvo.

 Según el Perfil de la Población Confinada en Puerto Rico de 2019, el 8% de las mujeres tenía hijos de 1 a 3 años; un 10% tenía niños de 4 a 5 años; y 26% de las mujeres privadas de la libertad tenían hijos entre 6 a 10 años. De las 10 mujeres residiendo en el Hogar Intermedio de Mujeres, nueve son madres, pero el DCR no pudo precisar las edades de sus hijos.

En cinco años, el promedio anual de mujeres en el Hogar Intermedio se redujo de 29 a 13 mujeres, pero Peña Rivera recalcó que su propósito va más allá de la mujer embarazada y que es responsabilidad de Corrección identificar quiénes pueden beneficiarse de este programa de adaptación.

 

“Si ustedes [DCR] no las traen de la institución, pues no van a haber [más participantes]. Tiene que ver con los servicios para la mujer. En el Hogar Intermedio el propósito es también que la mujer, independientemente de que tuviese el niño allí o fuera, se le enseña a ser una madre nutridora, una mujer con unos valores, y antes de que regrese a la casa, también se le ayuda a que consiga empleo, o si no ha terminado la escuela [se le ayuda a continuar estudios]. Se le ayuda en todas las esferas, es bien amplio. Es un proyecto donde la familia se integra, a los oficiales se les da un adiestramiento para que manejen la situación de una manera más humana”, abundó Peña Rivera.

 

La Secretaria achacó el bajo número de participantes en el Hogar a los requisitos que deben cumplir las confinadas para ser referidas. “El primer requisito es que tiene que tener un nivel de custodia mínima y haber cumplido parte de su sentencia. Nosotros solamente tenemos al día de hoy 230 confinadas, y en custodia mínima no pasan de 75”, precisó.

 

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Otros requisitos incluyen no tener querellas disciplinarias en los últimos dos años, mantener un plan de salida viable, no tener padecimientos de salud que le requieran atención médica constante, haber completado los talleres “Aprendiendo a vivir sin violencia”, y que resten uno a tres años y medio para extinguir sus sentencias.

Las mujeres representan el 3% de la población confinada del país. De esa población, la mitad cumple sentencias de uno a nueve años, y apenas un 30% se ha beneficiado de programas de rehabilitación en comunidad, según se desprende del último Perfil del Confinado.

Mudanza a Bayamón

El Hogar Intermedio de Mujeres fue la Antigua Cárcel Municipal, un edificio construido en 1938 en la avenida Fernández Juncos de Puerta de Tierra. Según dijo la Secretaria de Corrección a El Vocero, mantener estructuras que tienen más de 20 años no es costo-efectivo. El edificio del Hogar pertenece al Municipio de San Juan, que cobraba al DCR un alquiler anual de $53,363.

Escobar Pabón argumentó que el cierre de esta instalación “no significa que se elimina el programa. Lo que estamos haciendo es transfiriendo a otra facilidad (sic) correccional frente al Complejo de Rehabilitación de Mujeres de Bayamón”.   

Peña Rivera coincide con que las condiciones precarias del edificio pudieron motivar el traslado de las 10 mujeres al Complejo Correccional de Bayamón, la única institución que queda en el DCR para mujeres, pero tiene dudas respecto a cómo la agencia va a replicar el programa que tenía el Hogar con cabida para 38 mujeres. Además, destacó tres aspectos en los que se verían afectadas con la mudanza: accesibilidad al transporte colectivo, personal adiestrado para atender a reclusas de mínima seguridad y el proceso de adaptación a la libre comunidad de estas féminas.

“Es importante que tengan acceso a la transportación, quiero que se monten en la guagua de nuevo ellas por su cuenta, que aprendan, para ellas poder conseguir trabajo, ir a las escuelas, ir a hacer todos sus trámites. Que sea urbano, que no sea una institución que esté muy retirada”, dijo Peña Rivera.

Del último Perfil del Confinado se desprende que apenas el 36% de las mujeres encarceladas tenía diploma de escuela superior, pero 8% estaba estudiando antes de ingresar al sistema correccional, y otro 8% trabajaba y estudiaba a la vez. No obstante, un 38% no participaba en la fuerza laboral antes de su ingreso a la cárcel, 18% estaba empleada a tiempo parcial y sólo 27% estaba empleada a tiempo completo.

El coordinador designado para el traslado de la población del Hogar a Bayamón, el inspector Juan Rosario, aseguró que cuentan con transportación para que las participantes puedan salir a trabajar o hacer sus diligencias.

“La idea de la ubicación [en Bayamón] es que tenemos toda una zona industrial donde ellas pueden beneficiarse de buscar empleo. Inclusive los empleos que se otorgan en esta zona son de distintos horarios y jornadas, que es parte de lo que la Secretaria ha estado trabajando en términos de ampliar las posibilidades, que no se concentren en un solo horario, sino que tengan distintas oportunidades para que puedan maximizar sus capacidades y destrezas laborales”, dijo.

Sin embargo, Peña Rivera advirtió que los empleados de la institución en Bayamón deben estar adiestrados “porque no vas a ver con la misma vara una transgresión dentro del Hogar Intermedio que dentro de la institución”, es decir, una mujer en clasificación de mínima seguridad no será amonestada con la misma severidad que una clasificada en máxima. También tuvo reparos con que las mujeres del Hogar regresen a convivir con aquellas de otros niveles de custodia, en un entorno más restrictivo y punitivo.

Rosario indicó que el personal que trabaja en el Hogar “está involucrado en la identificación y movilización [a Bayamón] de este programa y van a continuar trabajando en el programa”.

“Si les voy a enseñar nuevas conductas, nuevos modales, y se van a meter allí dentro, ¿en qué área las van a ubicar? Porque no deben de estar nuevamente en contacto con ese mundo”, insistió Peña Rivera, pues se espera más bien “que empiecen a ver cómo funcionar fuera de esa área tan restrictiva que es la institución cerrada”. El propósito es “regresar a la libertad”, por lo que estas 10 mujeres deben tener “su propia entrada y salida”.

No obstante, Rosario afirmó que el programa es independiente del Complejo de Mujeres, “aislado de la población regular”. Para la Secretaria, “todo sigue igual, lo único es que lo van a hacer ahora desde Bayamón en vez de San Juan”.

¿Fin de la misión de Rehabilitación y Tratamiento?

El Departamento de Corrección y Rehabilitación ha cerrado en los pasados cinco años varias instituciones como el Centro Agrícola de la Montaña, conocido como La Pica, que tenía un programa de rehabilitación y tratamiento para confinados, en Jayuya; y la Institución para Jóvenes Adultos en el Anexo 304 de Ponce. La población fue reubicada en el Complejo de Sabana Hoyos de Arecibo. El mismo destino le espera a cerca de 60 confinados en el Centro de Tratamiento Residencial de Arecibo y el Instituto Educativo Correccional de Bayamón.

De manera parcial, el DCR también ha cerrado las instituciones Guayama 945 y el Anexo 246 de Ponce.

De acuerdo a datos ofrecidos por Corrección, 5,359 confinados se benefician de programas de rehabilitación y tratamiento. Otros 6,320 individuos participan de programas alternos al confinamiento (con o sin supervisión electrónica), programas residenciales y comunitarios, o los servicios con antelación a juicio.

No obstante, Escobar Pabón destacó que “cerca de 20 a 25% de la población, tienen   sentencias de 99 años o más”, por lo que no cualifican para estas alternativas. Además, el Reglamento de Penas Alternas establece varios delitos que excluyen el participar de programas alternativos al confinamiento.

Peña teme que estos cierres sean una antesala al fin de los programas de transición para varones. “Están cerrando el último que quedaba, que era [el Centro Nuevas Oportunidades de] Arecibo, así que no van a tener ningún lugar [para terminar sus sentencias]. Ese es un periodo donde la persona se va adaptando en los últimos años para regresar a la libre comunidad”, dijo.

Corrección tiene dos programas en Arecibo, el Centro de Tratamiento Residencial y Redes. El primero es un programa residencial y provee tratamiento contra la adicción a sustancias a varones adultos en custodia mínima. Una vez cumplen con todas las fases del tratamiento, cualifican para salidas familiares y de gestiones de empleo. Para Escobar Pabón, Redes funciona como un programa de reintegración a la comunidad, y manifestó la intención de desarrollar un programa igual para mujeres.

“Tenemos también contrato para Hogares Crea, Hogar Nueva Vida, Teen Challenge, Upens, que son entidades privadas que le ofrecen servicios de tratamiento a la población”, añadió la Secretaria.

Ninguna de estas entidades se especializa en salud aunque fueron contratadas para brindar “servicios relacionados a la salud”. Las cuatro organizaciones de base religiosa contratadas por Corrección han obtenido casi $19,000,000 desde el 2012.

Organizaciones como estas podrían beneficiarse de la aprobación del Proyecto del Senado 54, de la autoría de Thomas Rivera Schatz, y crearía la “Ley del Programa de Rehabilitación de Comunidades Terapéuticas”.

La medida que se encuentra desde mayo de 2021 ante la consideración de la Comisión de Bienestar Social, Personas con Discapacidad y Adultos Mayores de la Cámara de Representantes, define comunidad terapéutica como un programa de rehabilitación para el tratamiento contra la adicción a drogas que “utiliza la influencia de compañeros y compañeras, mediada a través de una variedad de procesos de grupo para ayudar a cada persona a aprender y asimilar normas sociales y desarrollar habilidades sociales eficaces”.

Para la catedrática de la Escuela Graduada de la Salud Pública del Recinto de Ciencias Médicas, Carmen Albizu García, la comunidad terapéutica es un modelo de servicios residenciales de larga duración cuyo único tratamiento deseable es la abstinencia, “ignorando la importancia de individualizar el tratamiento a las necesidades de la persona luego de una evaluación clínica multidimensional por profesionales de la salud”. Criticó el PS 54 ya que su acercamiento “asume erróneamente que una talla le sirve a todo el mundo”.

Albizu García destacó los altos costos de mantener a alguien en una institución penal en vez de invertir en “tratamiento efectivo en comunidad para evitar que vayan presos”.

“Dado el perfil de la población penal hay personas que necesitan intervenciones más allá de un ambiente terapéutico dentro del penal, de residir en un programa donde estén conviviendo bajo ciertas reglas terapéuticas. Necesitan intervenciones psiquiátricas o psicológicas y médicas, y sobre todo, las personas con trastorno de uso de opioides lo que deben usar son medicamentos para tratar su condición”, detalló.

Corrección no presentó objeción a este proyecto pero destacó ante el Senado que ya ofrece múltiples programas de rehabilitación que, aunque no constituyen exactamente una comunidad terapéutica, van dirigidos a atender los problemas de uso  de sustancias. Por su parte, la Administración de Servicios de Salud y Contra la Adicción (ASSMCA) señaló que la medida no especifica cuál es la entidad reguladora que fiscalizaría el cumplimiento del Programa de Rehabilitación de Comunidades Terapéuticas ni con qué presupuesto funcionará, al tiempo que sugirió que la potestad de seleccionar un programa debe ser del Secretario del DCR, en vez de imponerle un modelo particular.

Hogar Crea, por su parte, recomendó al Senado que sean las organizaciones sin fines de lucro las que brinden los servicios de comunidad terapéutica asignándoles presupuesto y que se aumente el envío de confinados a estos programas.

Aunque ASSMCA es la agencia encargada del licenciamiento y acreditación de servicios y proveedores de salud mental y uso problemático de drogas en Puerto Rico, “dicha supervisión mayormente se limita a procesos burocráticos para revisar que los documentos fiscales y legales de dichas organizaciones estén al día. Aunque se supone que hagan visitas a los proveedores… la mayoría de las veces no ocurren o sólo se hace una inspección superficial”, establece un estudio de 2015 de la organización Intercambios Puerto Rico, que se opone al Proyecto del Senado 54.

Para la entidad, “el Estado no puede continuar financiando programas que no rinden informes sobre los éxitos logrados”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Claro de poesía: La majestad de lo mínimo

 

Para W. H. Auden: “la trascendencia de la poesía, como la de cualquier otro arte, está en su capacidad de decir la verdad, de desencantar y desintoxicar”. Con su descomunal equilibrio entre crudeza y ternura, la obra poética de e. s ortiz-gonzález se propaga en la imaginación lectora con la levedad de las ondas en la superficie del agua, de una precisión que fuerza el pensar en constelaciones o en el prodigio de la infinitud. Contrario a mucha de la poesía que se publica en Puerto Rico, la de ortiz-gonzález no busca conmover con inventarios de desventuras y mucho menos persigue dimensionar las aristas de ninguna causa. Si hubiera que ponerle nombre a la “verdad” que anuncia su poesía, habría que hablar de la verdad desintoxicante del lenguaje al salirse de su cauce normativo y estallar en formas que son extraordinarios hallazgos estéticos. En otras palabras, es una verdad que perdura. ¿Se le puede pedir más a un poeta?

 En esta línea contengo un bosque.

A Ezra Pound

 

Un breve desencuentro

lo ilumina todo,

lo estremece.

Es el instante de lo que acontece.

Oh, y cómo-

cómo-

lo dejamos ir.

Una cabeza de verano

con ojiva

de otoño.

El café

está servido,

espesa estrella

Me conforta

despedirme

de lugares a los que

jamás

habré de conocer.

Afuera

una hoja cae.

Aquí

un centro oscuro

se abre

a lo disperso

Lento, lo devora.

Poema y

muerte son

la misma

palabra

Caligrafía sutil

en el filo.

Hundo los dedos

en el estanque.

Lo que pasa

entre los dedos

es tiempo.

Lo que queda es aquello

para lo que no tengo nombre.

Un latido

Hacia lo oscuro,

un árbol que tiende

sus hojas al sol

de la tarde.

Un seco sonido

a cada paso.

Adentro está roto.

Desde lo oscuro, ven:

mira.

Voy de regreso a casa.

Miro al cielo. Tantas estrellas

Mi tiempo es el

de los dioses idos.

Cierro los ojos.

Escucho el bocinazo. Un carro frena.

Abro los ojos.

Estoy en medio de la Ponce de León.

La voz de mi hijo, en un susurro:

Todavía no. Por favor, cruza.

Sálvate.

Sálvame.

Lo escucho. Cruzo.

¿Lo escucharé

mañana?

Dar el corazón

al padre.

Con el abrazo.

Con la luz

hacia lo oscuro.

De Estrategias de combate (ICP, 2017)

 

Nuestros pequeños infiernos: Pequeños monstruos del submundo de Mairym Cruz-Bernal

Especial para En Rojo

“Treinta radios se juntan en el cubo.

Eso que la rueda no es, es lo útil.

Ahuecada,

la arcilla es olla.

Eso que no es la olla

es lo útil».

Tao der Physik

Hablar de esa criatura que es el texto breve y decir que es joven resulta ciertamente inapropiado o, más bien, inexacto. Ella ha existido desde tiempos remotos. Solo que, recién en los últimos 40 años (bueno, en Puerto Rico, mucho más recientemente) se le ha dado nombre (y nombres) y estatus genérico (lo que sea que esto signifique). Buscamos leer buena literatura porque a través de esta llegamos, de alguna manera, a nosotros mismos, a nuestra esencia humana. Un texto narrativo literario crea un mundo de ficción cuya finalidad última es plantear, desde la perspectiva del autor (eso me dijeron siempre), una visión de mundo con la que nos identificamos, ya por afinidad o por discrepancia, con los postulados que expresa la obra. La lectura de cuentos y novelas a la que nos exponen en la escuela tradicional plantea que la lectura “adecuada” es la que logra entrar en los planos profundos del texto y acceder a los mensajes “escondidos” que “plantó” el escritor. Así crecimos convencidos de que cada texto tiene una sola lectura inmanente y un sentido que alcanzamos solo cuando “leemos bien”.  Pero Barthes nos indicó otros caminos, rutas que marcó Julia Kristeva con anterioridad. Lamentablemente, nuestra condición colonial, y de isla ‘aislada’ del mundo, nos mantiene en desventaja con el resto del planeta.

Con la minificción el asunto es un tanto más complejo. Este “nuevo género” apenas se menciona o se estudia en nuestro País. Gretchen López, Ana María Fuster Lavín, Emilio del Carril, Luis Enrique Vázquez, Josué Santiago, Amarilis Vázquez y algunos más conforman el reducido grupo de autores puertorriqueños que han publicado sus historias en forma de libro utilizando microcuentos, microrrelatos, minificciones o relatos breves (No entraré en la discusión acerca de la extensión máxima de lo micro porque no termino).

Mairym Cruz-Bernal se une a este conjunto de escritores y publica sus textos bajo el epígrafe de Pequeños monstruos del submundo, toda una metáfora que recoge el contenido de este tanto en forma como en fondo. En este trabajo literario muy cuidadosamente preparado, Cruz-Bernal juega con la palabra y presenta diversas variantes de lo micro, con historias que se extienden por una o dos páginas, hasta textos tan breves de unas nueve palabras que nos refieren al famoso Dinosaurio de Monterroso, que algunos señalan como el punto de referencia de la minificción contemporánea.

Pero ¿por qué elegir un vehículo de expresión como el texto híperbreve? ¿De qué manera lo poco sustenta la expresión de lo mucho? Esa actividad hermenéutica que se produce entre texto y lector es uno de los aspectos que le proporcionan más valor a la minificción. En estos, lo no dicho lo aporta quien lee, se detiene y medita los silencios.

Cruz-Bernal explora el microrrelato y la minificción. Entre ambos conceptos se recorre una ruta en la que va disminuyendo la narratividad, pero aumentando, desbordando el nivel semántico de las palabras. Este proceso invita, urge, requiere un lector, si no avezado, al menos comprometido con una lectura densa, y con el reto que supone leer lo que no está escrito. No sorprende que Cruz-Bernal sea poeta; lo que sí me llama la atención es el dominio de la palabra que le permite escribir, con éxito, caminando al filo entre la narración y la poesía, con resultados en los que los aciertos superan los escollos.

Ella, además de con los silencios, trabaja con múltiples recursos: la intertextualidad, lo absurdo, lo fantasmal espectrográfico, en fin, la fractalidad de un texto que se refleja en sí mismo. Uno que, en palabras de la autora, revela un mundo en el que “…todo es baile de máscaras, fanfarria, la entrada al hades”.

En este libro usted evocará y dialogará con Borges y a Cortázar, con Palés, Beckett, Marguerite Yourcenar y tantos otros trabajadores de la palabra. Reconocerá el uso de lo irónico y el recurso metaficcional. Pero, lo más interesante es que la autora nos invita a que, como lectores, tracemos rutas y adjudiquemos significados junto a ella, que vayamos más allá de lo escrito y leamos sus silencios. En ese proceso, autor y lector se vuelven uno, así como los Emaljungas que pueblan estas historias. Monstruos que, mirados con atención, parecen espejos de nuestra humanidad (¿o será de nuestra inhumanidad?). Quizás, en el fondo, la autora nos instiga a que juntos vayamos, al decir del libro, a “preñar las raíces de los árboles”, a ver si la palabra nos redime y escapamos, por un instante, a nuestros pequeños infiernos. Les invito a un café y a leer, reflexionar y disfrutar estos micros. ¡Bienvenida a la minificción, Mairym Cruz-Bernal! ¡Enhorabuena!

El autor es profesor de la UPR de Carolina

Los contrastes de luz en el ocaso de Macbeth: The Tragedy of Macbeth

 

 

Especial para En Rojo

 En julio de 2016, la compañía de teatro The Classical Theatre of Harlem llevó a escena la obra de Macbeth como parte del Uptown Shakespeare in the Park en el parque Marcus Garvey de Harlem. El montaje, dirigido por Carl Cofield, fue al aire libre y comenzó a las ocho de la noche, cuando todavía quedaba mucha luz por los anocheceres tardíos de los veranos en Nueva York. El director demostró una maravillosa combinación de ambientación y trama ya que a medida que fue bajando el sol, los Macbeth emprendieron su descenso gradual a la locura que culminó con el suicidio de Lady Macbeth y la muerte en batalla del protagonista. Había muy poca luz cuando Macbeth asesina a Duncan, el rey de Escocia cuyo trono deseaba. Cuando los asesinos enviados por Macbeth matan a Banquo, su mejor amigo, y cuando las brujas le revelan al protagonista que solo un hombre no nacido de mujer podría matarlo, ya el parque estaba totalmente sumido en sombras. La escena del banquete después del asesinato de Banquo fue aterradora porque Macbeth ve al fantasma de su amigo y pierde el control de sus emociones delante de toda la corte. El efecto del fantasma de Banquo, que solo Macbeth puede ver durante el banquete, fue hecho con proyectores que alteraban la figura de Banquo mientras se movía de manera rara y brusca por las paredes del escenario en una noche perfecta para contar historias de miedo. Un gemido de pavor general se oyó por todo el auditorio, posiblemente llenando de orgullo a los artistas por el horror que el efecto logró evocar en el público. Esta producción teatral enfatizó los elementos de terror de la obra de William Shakespeare demostrando que Macbeth es una historia de miedo donde unas brujas manipulan las ambiciones de poder de un hombre y una mujer transformándolos en monstruos. Siguiendo esta tradición, la nueva película de Joel Coen, The Tragedy of Macbeth, crea un balance perfecto entre el horror creado por elementos teatrales y un uso del blanco y negro que referencia el expresionismo del cine silente alemán y las películas de Shakespeare de Orson Welles.

Joel Coen, que esta vez dirige y escribe el libreto sin la colaboración de su hermano, Ethan, nos trae un Macbeth y una Lady Macbeth mayores que han sacrificado demasiado a través de su ascenso en los círculos de poder del reino. El impresionante Macbeth de Denzel Washington tiene la energía de un gran general que ha triunfado en incontables batallas, pero que camina con una lentitud cansada por los años que lleva a cuestas. Su ambición de poder se agrava ya que su vida naturalmente se acorta, detalle que las tres brujas utilizan para tentar a Macbeth. También adquiere una justificación humana la manera en que Lady Macbeth empuja a su esposo hacia el regicidio. Ella ha sacrificado lo suficiente como para sentirse merecedora de la posición de reina de Escocia. Frances McDormand le da vida a una Lady Macbeth que sabe esconder sus más oscuros deseos detrás de una sonrisa cordial encarnando de manera deliciosa su icónica línea: “Look like th’innocent flower/ But be the serpent under’t.” Coen añade el tema de la vejez que usualmente asociamos en Shakespeare con los personajes de Prospero en The Tempest y de Falstaff en Henry IV (ambas partes) y Henry V. Este detalle rompe con una tradición de villanos inhumanos movidos por sus vicios y así retrata dos personajes que cometen actos horrendos porque ya es hora de que puedan ejercer su poder.

Coen retrata la obra de Shakespeare con unos visuales potentes que integran el arte del teatro y el cine. Kathryn Hunter, conocida por sus tremendas actuaciones teatrales en el personaje del mono ilustrado en Kafka’s Monkey (dir. Walter Meierjohann, Baryshnikov Arts Center, 2013) y de Puck en A Midsummer Night’s Dream (dir. Julie Taymor, Polonsky Shakespeare Centre, 2013), actúa las tres brujas y usa su cuerpo de maneras alucinantes. Hunter se aprovecha de su físico inusual para encarnar unos personajes que se contorsionan y se mueven de maneras tan bizarras como cuando la endemoniada Regan baja las escaleras de su casa en The Exorcist (dir. William Friedkin, EEUU, 1973). En The Tragedy of Macbeth, la cámara nos permite ver sin asistencia de efectos especiales cómo Hunter construye a través de su cuerpo unos personajes que no son humanos. Las brujas de la película de Coen son muy diferentes a las del Macbeth fílmico de Orson Welles (EEUU, 1949), donde estas preparan una muñeca de barro a través de la que manipularán a Macbeth y que hace una referencia visual al denominado Voodoo Macbeth que Welles dirigió para el Federal Theatre Project en el 1936. Las brujas en la película de Coen no mueven a Macbeth a través de un muñeco, sino que controlan el ambiente al punto de que el protagonista está literalmente atrapado en el gigante caldero de las tres hermanas.

Además de un elemento teatral, Coen crea un mundo visual donde el ambiente refleja el tormento interior de Macbeth. La Escocia del Macbeth de Coen es un mundo de grises donde la diferencia entre el bien y el mal se ve constantemente amenazada por la ambición de poder de los protagonistas, evocando así el uso del blanco y negro del género del film noir en películas como Touch of Evil (dir. Orson Welles, EEUU, 1958). El director de fotografía, Bruno Delbonnel, con el que Coen ha trabajado antes en Inside Llewyn Davis (2013) y en The Ballad of Buster Scruggs (2018), retrata con contrastes marcados un campo de batalla donde predomina el blanco de la neblina mientras el rey espera el regreso de batalla de Macbeth y las sombras del castillo mientras Lady Macbeth espera con ansias el regreso de su esposo. Al mismo tiempo, Coen utiliza el gigantismo que caracteriza el cine de Orson Welles. En Othello (dir. Orson Welles, Italia/Marruecos/EEUU, 1951), después que el protagonista asesina a Desdemona guiado por sus celos, este trata de suicidarse rodeado de oscuridad mientras los demás lo observan desde una plataforma elevada e iluminada. En el Macbeth de Coen, el protagonista consulta con las tres hermanas, que responden a sus preguntas desde unas vigas altas en el techo. Por un lado, la diferencia de ángulos en el Othello de Welles marca un contraste moral entre el protagonista y los jueces que observan fríamente al atormentado asesino. Por otro lado, en la película de Coen las brujas mantienen el control desde su altura mientras Macbeth y los otros humanos luchan como criaturas hambrientas por el hueso del poder.

A pesar de que The Tragedy of Macbeth concluye de una manera ambigua la cual no estoy convencido si funciona, Coen explora diversas dimensiones que nunca había considerado en el texto original de Shakespeare. Por ejemplo, el director trabaja sutilmente el tema racial en un posible diálogo visual con el trabajo de Welles. En el Othello de Welles, el actor adopta la práctica racista del blackface, muy común en las representaciones del protagonista moro. Cuando asesina a su esposa, la blanca e inocente Desdemona, vemos la repetición de la mentalidad racista que en el cine estadounidense remonta a The Birth of a Nation (dir. D.W. Griffith, EEUU, 1915): la amenaza de la masculinidad negra a la virginal feminidad blanca. En la película de Othello, el personaje ahoga a Desdemona con una tela que le pone alrededor de la cara. Ella no se resiste y Othello la besa a través de la tela robándole su último aliento. Sin embargo, en The Tragedy of Macbeth, el protagonista lleva una sonrisa fría mientras asesina al indefenso Duncan, que Brendan Gleeson interpreta como un padre sabio y tierno. Este momento no requiere una lectura de políticas raciales, un tema que hasta donde yo sé nunca ha sido tocado en Macbeth. Pero es inevitable para nosotros, que provenimos de una colonia, sentir cierto placer al ver a un Macbeth negro que decide rebelarse derrotando al hombre blanco en el poder.

Crucigrama: Antonio Bou

Especial para En Rojo

Horizontales

1. _____ Bou; pintor, periodista, profesor, escritor y poeta puertorriqueño.

6. Eco y _____; dibujo de Bou de 2005.

12. Asó ligeramente algo.

14.Del verbo arder.

15. Río de Alsacia, afluente del río Rin.

16. Las _____ de Gramsci; cuento de Bou.

19. Nombre de la letra n.

20. Hogar.

21. Tercer hijo de Eva y Adán.

22. _____ canciones de Bartolo y Antonio; poemario de Bou de 1972.

23. _____ del 1944; nacimiento en Santurce de Bou, autor de «Crac», «Mi novia trabaja veinticuatro horas», «Viaje a Tierra del Fuego» «Muerte en Lima» y «El aljibe de cuarzo azul».

25. Código _____; cuento de Bou.

26. Plural de la letra q.

27. Altar.

29. Sonreí.

31. Octavio _____; escritor mexicano.

32. En Turquía, persona con un cargo o un mando de importancia, especialmente militar.

33. Ave australiana similar al avestruz.

34. Isla griega en el mar Egeo.

35. Cloruro sódico.

36. La _____ Chiquita; poema de Bou de 1986.

38. Adán y _____; dibujo de Bou de 2005.

40. Antonio _____; autor de «Historias de la isla del encuento» (sic), «Las cenizas de Gramsci», «La última fría» y «Eco y Narciso».

42. Que no cree en dios alguno, fem.

46. Conducto, caño.

49. _____; país suramericano donde vivió y murió Bou.

50. Relativo al rey o a la realeza.

52. _____ Peredo; guerrillero boliviano que luchó con el Che Guevara en Bolivia.

54. Premio Internacional de Poesía Federico García _____; le fue otorgado a Bou en 1994.

58. Cubierta carnosa de ciertas semillas.

61. 8 de _____ del 2008; fallecimiento de Bou en Mendoza.

Verticales

1. De esta manera.

2. Olga _____; escritora puertorriqueña.

3. Podas.

4. Forma de pronombre.

5. _____ Ac; nombre maya de un poblado del municipio de Mérida, México.

7. A nivel.

8. Símbolo del cromo.

9. Concibas una idea.

10. _____; novela de Bou.

11. Me atreví.

13. Atar y asegurar los fardos.

17. Naturales de Éfeso; fem.

18. Apreses, agarres.

23. Viaje a Tierra del _____; novela de Bou.

24. Carlos _____ Padilla; escritor jayuyano.

26. _____; novela de Bou.

28. El aljibe de cuarzo _____; novela de Bou.

30. _____ novia trabaja veinticuatro horas; novela de Bou.

36. _____ en Lima; cuento de Bou.

37. Dios egipcio.

39. El mejor _____; cuento de Bou.

40. Barrio, abrev.

41. La _____ fría; cuento de Bou.

43. Parte posterior del pie humano.

44. Terminación verbal.

45. Símbolo de la plata.

46. Pronombre personal de segunda persona.

47. _____ día domingo; cuento de Bou.

48. Dancé.

51. De vuelta _____ redil; cuento de Bou.​

53. Negación.

55. Decimoséptima letra del alfabeto griego.

56. Ciento cinco en números romanos.

57. Dominio de internet de Anguila.

58. Antes del mediodía.

59. Símbolo del rubidio.

60. Dirigirse.