Un verano de Abejas Reinas

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Foto suministrada. Programa Abejas Reinas de Vieques

 

Niñas y jóvenes viequenses ocupan espacios políticos mientras aprovechan el descanso veraniego

 

CLARIDAD

 Ante la necesidad de la niñez viequense para ocupar espacios de formación política, La Colmena Cimarrona organizó, durante las últimas dos semanas de junio, su cuarta edición del programa “Abejas Reinas”, que reúne a 15 niñas y jóvenes de entre 12 y 16 años. La organización agroecológica preparó actividades para las participantes relacionadas con los derechos humanos, la soberanía alimentaria y otros temas de gran impacto comunitario.

De acuerdo con Katherine Martínez Medina, cofundadora y coordinadora de La Colmena, los temas que trabajan las Abejas Reinas les permiten conocer las injusticias y luchas sociales que enfrentan desde Vieques. El programa, sostuvo Martínez Medina, apuesta a la creación de nuevos líderes en la isla-municipio.

“‘Abejas Reinas’ es un programa de chicas donde estamos, por dos semanas de verano, trabajando temas relacionados con el activismo, la educación popular, la formación política y otros temas transversales”, expresó Martínez Medina.

Entre esos temas, las niñas y jóvenes trabajan directamente con la tierra desde La Semillera, la finca oficial de La Colmena Cimarrona. Cerca del mar, el sembradío incluye ajíes soperos, recao, cilantro, albahacas, plátanos, lechugas, piñas y otros frutos que resisten la aridez del clima viequense. Según Eyra Rodríguez, encargada del trabajo agroecológico en La Colmena, muchos de estos cultivos responden a las tendencias de cocina en la isla-municipio.

“Sacamos un ratito durante el proyecto, usualmente en la primera hora de la mañana, después de que llegan. Meriendan algo y entonces vamos afuera a ver qué es lo que hace falta. Deshierbamos, sembramos, de todo un poco. Lo más que sembramos es ají sopero, es lo primordial porque el viequense lo más que busca es el ají para su sofrito”, compartió Rodríguez.

Fuera de La Colmena, las Abejas Reinas compartieron con personas activas de la comunidad viequense, como pescadores y educadores del Fideicomiso y Conservación de la Historia de Vieques. Desde allí, las participantes también conocieron la soberanía alimentaria a través del mar y sus abundantes recursos. En lugares como La Esperanza y el Camp García, aprendieron del pasado azucarero y explotado de Vieques.

“En Vieques hay varias situaciones. Está la situación del agua, que viene directamente de Isla Grande hacia Vieques, igual que la energía eléctrica. Son cosas que ellas no saben, pero que las están aprendiendo y las dejan de ver como normales… Poder darle todas esas primeras experiencias, para mí, es maravilloso”, compartió, por su parte, la coordinadora Elda Guadalupe.

Foto suministrada

Al finalizar el campamento, las Abejas Reinas participan cada año en un vivencial distinto. En años pasados, las niñas y jóvenes han acampado en la finca de La Colmena Cimarrona, explorado las cavernas de Cabachuelas y recorrido el Campamento Tabonuco. De acuerdo con Guadalupe, quien también es maestra, el programa expone a las participantes a espacios que no se ven en Vieques. La coordinadora reparó en el asombro de las muchachas al ver, de camino al vivencial de este año, cascadas despeñándose desde la Cordillera Central.

“En Vieques no hay ríos”, aclaró como quien revela un secreto. En el vivencial de 2025, las Abejas Reinas viajaron el 4 y 5 julio a Casa Pueblo, en Adjuntas, para interactuar directamente con otro espacio de organización comunitaria. “Ellas han podido comparar lo que ven en estos lugares con lo que ven en Vieques. Hoy mismo estábamos viendo el pueblo y sus similitudes. Es un pueblo pequeño, donde todo el mundo se conoce, con calles pequeñas. Y también ven las diferencias”, agregó Guadalupe.

Mientras la colaboradora relataba, con CLARIDAD, estas y otras iniciativas, la niñas y jóvenes pululaban en el mariposario de Casa Pueblo. Al salir, sentadas en una esquina que acumulaba más frío que otras, interrumpían a Guadalupe para compartir su impresión de las actividades que emprendieron. En una de ellas, las muchachas debieron buscar, en dos colmados distintos, ingredientes para un plato particular. El ejercicio, titulado “De compra en Vieques”, se hizo en un mercado de Vieques y otro de la Isla Grande.

“Nosotras trabajamos juntas en un proyecto”, cuenta la Abeja Reina Paola, “y el menú de nosotras era pasta carbonara con bacon y pechuga, palitos de pan, con salsa roja y un volcán. El precio total, con taxes, fue $170.71, en Vieques, y la mitad de las cosas no estaban… Este último, aquí en la Isla Grande, donde lo encontramos todo, el precio fue $70.18”, concluyó la joven.

Del mismo modo, las participantes se expresaron sobre sus derechos al transporte, la comida, la educación y otros recursos como ciudadanas de Vieques. Algunas, con mucho detalle, repasaron cómo han llegado a estudiar, por meses, sin contar con maestros de inglés u otros cursos. Con excursiones a sitios como Casa Pueblo, las Abejas Reinas conocen de redes autosostenibles y solidarias que “tejen otras redes”.

“Este año, vinimos a Adjuntas. Para muchas, es la primera vez que vienen aquí. Es todo una experiencia diferente para ellas. Justamente Casa Pueblo, por la historia que tiene, historia de lucha, historia con Vieques, contra la Marina y a favor del ambiente. Es un poco tejer esas redes entre pueblos hermanos que tienen mucho en común y que estas nuevas generaciones no conocen”, detalló Martínez Medina.

Al terminar su exploración del mariposario, las chicas participantes entraron al Cine Solar de Casa Pueblo para escuchar una presentación de Alexis Massol. El ingeniero civil, con un tono más lúdico y jovial del que acostumbra usar, elaboró sobre la historia de Casa Pueblo; sus fundadores, efemérides, frustraciones y estado actual.

Mantenía un aire enigmático, como un narrador omnisciente. Se refería a él mismo en tercera persona, sin nombrarse, y atribuía todas las hazañas del proyecto a la comunidad y los colaboradores de Casa Pueblo. Entre medio, hablaba de la pareja que impulsaba estas ideas y, al final, vinculó la historia de esta casa con la de Revolución del amor en tres tiempos, libro que recoge cartas extemporáneas entre Tinti Deyá y él.

“Ustedes son el mejor grupo que yo he tenido”, decía Massol al final mientras abrazaba, una a una, a las Abejas Reinas. Encantado con el grupo, comenzó a invitarlas a los bosques aledaños, a su casa y otros lugares que este semanario no pudo atestiguar.

A diferencia de otros campamentos, que pueden fluctuar entre $200 a $350, el programa Abejas Reinas es libre de costo y fomenta la participación comunitaria en sus proyectos. Con maestros, conferenciantes y activistas de la Isla Nena, el proyecto se consolida como uno de los espacios recreativos más accesibles para la comunidad viequense.

 

 

 

 

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