La actual presidenta de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Zayira Jordán Conde, carece de legitimidad para ocupar el cargo. La Junta de Gobierno de la UPR, todos mayoritariamente activistas del actual gobierno de Jenniffer González y el PNP, usurparon la presidencia y se la entregaron a ella en bandeja de plata, por el solo criterio político partidista.Una y otra vez los auténticos actores universitarios- profesores, estudiantes y empleados no docentes- cuestionaron la capacidad, temperamento y motivaciones de Jordán Conde, y la rechazaron de plano en todas las asambleas de los cuerpos universitarios.
En dichas asambleas fueron avalados mayoritariamente por la comunidad universitaria dos candidatos a la presidencia: la entonces rectora del Recinto de Río Piedras, Dra. Angélica Varela, y el entonces rector del Recinto Universitario de Mayaguez, Dr. Agustín Rullán, quienes se habían hecho disponibles sometiéndose disciplinadamente al proceso de evaluación, en la confianza de que su conocimiento profundo de la UPR, su comprobada preparación académica y capacidad de trabajo, y su destacada trayectoria como universitarios serían suficientes para sobresalir en una competencia en buena lid. Los dos están eminentemente cualificados para el puesto.Habían cultivado sus dotes por largos años, principalmente desde sus respectivas rectorías, a las que llegaron cuando ya la UPR mostraba las señales del desgaste a que ha sido sometida por la Junta de Control Fiscal ( JCF) y los gobiernos coloniales de turno. Por eso, cuando Zayira Jordán asumió la presidencia de nuestra centenaria universidad, la institución gozaba de relativa estabilidad y buena comunicación entre los distintos sectores que la integran. Esto, a pesar de que las medidas de austeridad impuestas por la JCF, que opera en Puerto Rico en representación del Gobierno de Estados Unidos, ya hacían sus estragos. Las medidas impuestas por la JCF a la UPR han representado la pérdida de cientos de millones de dólares del presupuesto universitario, congelación de importantes plazas docentes y no docentes, costos elevados por matrícula y servicios a los estudiantes, y un impacto nefasto en la infraestructura, sobre todo en el campus de Río Piedras, el original y más antiguo. Aún así, Río Piedras y Mayagüez, junto a Ciencias Médicas, siguen siendo la piedra angular que, aún bajo asedio, sostiene a la UPR como la principal institución de educación superior en Puerto Rico, y la que cuenta con la mayor cantidad y calidad de programas graduados y de investigación en ciencias, economía, salud pública y ciencias de la conducta, entre muchas otras.
Además de la JCF, otro veneno mortal para la UPR han sido los cuatro gobiernos consecutivos recientes del Partido Nuevo Progresista ( PNP). Desde siempre, los gobernantes anexionistas han tenido a la UPR en su mira. Consideran que una universidad puertorriqueña, que forme los mejores profesionales puertorriqueños para nuestro país puede ser un freno para su objetivo de que Puerto Rico sea un estado de Estados Unidos. Por eso, intentan a toda costa diluir la prominencia e influencia de la UPR, y debilitarla, dividirla y desestabilizarla. Algunos, con vocación de mercachifles, se plantean la posibilidad de venderla por pedazos, y privar al pueblo puertorriqueño de su única universidad pública.
Por eso, la supuesta competencia para la presidencia nunca fue en buena lid. Los dados estaban cargados de antemano, y Varela y Rullán nunca tuvieron una verdadera oportunidad. Desde la cúpula de este gobierno PNP – el más burdo y descarado de nuestra historia política moderna- ya le habían prometido la presidencia de la UPR a Zayira Jordán Conde. La Junta de Gobierno de la UPR, que responde al PNP y no al interés universitario ni de Puerto Rico, la nombró a la trágala, apresuradamente y por apenas un voto. Es más, algunos en esa Junta de Gobierno ni siquiera la conocían, más allá de un saludo o una entrevista pro forma. Por eso no la nombraron porque fuera la mejor candidata, ni porque sus quilates académicos y trayectoria profesional la elevaran a un nivel tan superior que opacara a sus principales competidores. La nombraron precisamente por lo contrario. Querían quedar bien con el partido y con sus líderes que prefieren en la presidencia de la UPR a una activista de la estadidad, sin vínculos afectivos con la institución, con desconocimiento total de cómo se dirige una universidad real, y una trayectoria académica y profesional débil y confusa, que le permita a la cúpula partidista manejar la UPR como una finca privada. Del propio perfil que se publica sobre Zayira Jordán se desprende que, antes de su incursión en la política, su trayectoria como académica y docente en Puerto Rico apenas despuntaba, con algunos cursos en la Universidad Politécnica y luego como profesora, y eventualmente presidenta, del colegio tecnológico Atlantic College, ahora Atlantic University.
En la política de Puerto Rico debutó en 2020 como candidata a Comisionada Residente por el Movimiento Victoria Ciudadana. Luego de renegar de dicho partido y hacer su ingreso al PNP, intentó competir en la elección de los Cabilderos de la Estadidad, bajo el gobierno de Pedro Pierluisi. No recogió los endosos requeridos y se retiró de la contienda. Reapareció como amiga y asesora de la candidata Jenniffer González en la primaria contra Pierluisi. En la contienda electoral de 2024 posaron juntas en un despliegue de página completa en un periódico corporativo que las describió como «aliadas para traer la estadidad». El resto es historia. Con la victoria de Jenniffer González, Zayira Jordán Conde se convirtió en una virtual línea directa para presidir la UPR, una vez se anunció la renuncia del entonces presidente, Dr.Luis A. Ferrao, quien también había sido rector de Río Piedras.
La presidencia de la UPR bajo Zayira Jordán Conde ha sido un rotundo fracaso. Su liderato es nulo. No tiene un solo logro constatable a su haber, y ninguno de los sectores universitarios la reconoce ni la respeta. Dicen fuentes de CLARIDAD que el verdadero «poder detrás del trono» en la administración central está en manos de la Vicepresidenta, Ilka Ríos, otra activista eterna del PNP en la UPR, la misma que insistió en ser rectora del Recinto de Ciencias Médicas hace unos años, y confrontó la oposición tenaz y una huelga de los estudiantes de medicina, y demás sectores de ese recinto.
Este es el cuadro de la realidad en la UPR en este momento. Un lugar donde impera la política del «todo se vale» con tal de controlar el presupuesto y usurpar los puestos «de confianza» y de paga más jugosa. Por eso fueron removidos de sus rectorías Angélica Varela, Agustín Rullán y tres rectores más que, según Zayira Jordán no estaban «alineados con sus políticas», tales políticas enunciadas como clichés y que, en la práctica, son palabras al viento que no representan nada concreto ni alcanzable.
Una vez más son los estudiantes quienes sacan la cara y dan la batalla por sacar a la UPR de este pantano, y rescatarla de la partida de usurpadores y farsantes que quieren destruirla. Desde los portones, en marchas y protestas, los estudiantes viven cada día la inestabilidad que ha provocado la destitución de los cinco rectores, y buscan revivir la paz, armonía y buena comunicación que se había logrado entre los distintos sectores universitarios, previo a la llegada de Zayira Jordán y su corte de incondicionales.
Solo con la salida de Zayira Jordán Conde de la presidencia y el nombramiento de un nuevo presidente o presidenta de la UPR que los distintos sectores puedan avalar, se sorteará esta nueva crisis y la UPR continuará enfrentando con trabajo y buena voluntad los obstáculos que le colocan quienes gobiernan solo para sí mismos y olvidan que se deben al pueblo puertorriqueño.



