En Rojo
En este 2ndo escrito sobre Kenneth Branagh, incluyo 2 filmes donde se distingue en papeles de reparto, Iago en Othello (1996) y Lawrence Olivier en My Week with Marilyn (2011) y All Is True (2018) donde combina su manejo directoral con sus profundas interpretaciones.
Othello (Oliver Parker 1996)
Oliver Parker hace su debut como director al adaptar Othello al cine en lo que él llama una versión modernizada. Esto significa que solo el 30% del texto sale directamente de Shakespeare y que el resto es una adaptación en prosa de Parker. En esta versión no hay necesidad de pintar a los actores ya que se escogió a Lawrence Fishburne para el papel. Las tomas exteriores son en Venecia para dar un sentido de un lugar fuera del escenario teatral.
Críticos de cine que son estudiosos de la literatura como Roger Ebert, criticaron fuertemente esta versión diluida de una obra tan compleja y seria en su exploración de personajes. Coincido en parte con esta opinión, pero me inclino a favorecer esta versión en particular porque sirve de motivación a jóvenes y adultos de leer la obra y encontrar estas complejidades que el cine no puede captar. Es una pena que, dentro de la mentalidad racista de la sociedad norteamericana, no haya espacio para aceptar la relación amorosa y apasionada de un hombre que por casualidad es negro y una mujer que por casualidad es blanca, sin pensar en lujuria, seducción, violación y violencia verbal y física. Me parece que, a pesar de su racismo internalizado, el público que vio el filme en Puerto Rico interpretó la historia como una tragedia de amor sin tonos raciales.
Othello es el magnífico guerrero, celebrado por la realeza que acepta su matrimonio con Desdémona porque a pesar de ser un moro (con el prejuicio europeo implícito) está a la altura de la nobleza. Dentro de un clima de insidias, lo único que parece apartarse es el verdadero amor entre Othello y Desdémona. Pero surgirán los celos y la envidia hacia este “extraño” que parece llegar a la cima con demasiada rapidez. Iago (Kenneth Branagh), su “amigo” y consejero se aprovechará de la inseguridad de Othello ante estos nobles para fomentar la sospecha hacia el punto + vulnerable: su relación con Desdémona. Iago trabajará su plan tan bien que ni Emilia su esposa, ni Rodrigo (Michael Maloney), ni Cassio (Nathaniel Parker) el compañero de armas de Othello sospecharán la extensión de su maldad.
En esta versión cinematográfica (que posiblemente en manos de Branagh hubiera adquirido otras dimensiones), Fishburne tiene una gran presencia en escena, aunque tiende a sentirse algo incómodo con su personaje. Irène Jacob es hermosa como Desdémona y la cámara enfoca en sus gestos para dramatizar su pena y alegría, pero las pocas líneas que tiene no contribuyen al desarrollo de su personaje. Branagh, sin duda, está en pleno control de su papel y de la historia; su Iago es tan insidioso como hipócrita, cínico y malvado. El público tiene siempre su mirada en él y, sin querer, se convierte en el eje de la historia a diferencia de la obra original. El filme comienza con Iago y termina con su muerte. En el papel de Emilia, Anna Patrick, logra impartirle a su personaje una complejidad sorprendente por ser un papel secundario con poca exposición en escena. Pero sus parlamentos son exquisitos por la fuerza y belleza de sus palabras.
My Week with Marilyn (Simon Curtis 2011)
Esta memoria de Colin Clark (Eddie Redmayne) de su encuentro con Marilyn Monroe cuando ésta fue contratada por Lawrence Olivier para filmar con él la comedia The Prince and the Showgirl en el 1957 es una mezcla de realidad y fantasía del mito que ya se tejía alrededor del entonces y ahora símbolo de sexualidad femenina que tanto admiran e imitan mujeres y travestis. Así que desde el momento en que aparece la rubia platinada todos y todas se rinden a sus pies. Su aparente timidez y humildad y su perenne sonrisa conquistan hasta a Olivier. Pero todo esto comienza a cambiar cuando hay que iniciar el ensayo y la filmación. Aquí choca la seriedad y el acercamiento teatral de Olivier con la superficialidad y frivolidad hollywoodense de Marilyn (Michelle Williams).
La privacidad—casi inexistente—de Marilyn es lo más recordado por el joven Colin: su capacidad de llorar por lo más mínimo, su alegría infantil, su consumo de licor para lidiar con su entonces marido, el dramaturgo Arthur Miller, su dependencia casi enfermiza en su tutora actoral y la libertad de movimiento y vestuario de su cuerpo. Por eso esta memoria de Colin nos deja con la imagen de una Marilyn hermosa, frágil, simpática, desubicada en tiempo y lugar, egocéntrica, pero con la capacidad de compartir su ternura con los que la protegen y la quieren bien.
La puesta en escena y la recreación de época son excelentes al igual que todas las actuaciones en lo que sería el espacio restringido del teatro (como lo logró Woody Allen en Bullets Over Broadway), pero tengo que resaltar la interpretación que hace Kenneth Branagh de su gran maestro Lawrence Olivier que es genial—adjetivo que uso en casos excepcionales como éste.
All Is True (Kenneth Branagh 2018)
Este hermoso filme, dirigido y protagonizado por Kenneth Branagh, quien ha dedicado una gran parte de su vida actoral adaptando al cine las obras de William Shakespeare, traza la vida breve de este dramaturgo y actor una vez regresa a su “village” (aldea), Stratford-upon-Avon, después de una exitosa carrera en Londres. Es un retiro forzoso ya que el Globe Theatre, donde la compañía dueña del teatro, Lord Chamberlain’s Men, estrenaba y presentaba funciones de las obras de Shakespeare, se quema y el grupo queda desprovisto de su inversión y lugar de trabajo. Sin duda, su familia ha podido vivir bien gracias al dinero enviado por William, pero el costo ha sido su ausencia por más de 20 años y su desconocimiento de lo que fue la crianza y crecimiento de sus dos hijas, Susannah y Judith y el hijo que muere a temprana edad y a quien añora todo el tiempo. ¿Cómo puede un hombre recuperar el afecto de la familia que apenas conoce, el buen nombre de sus antecesores y descendientes y volver a ser parte del diario vivir a pesar de la vida tan diferente que llevó en Londres?
Una narrativa tan íntima y al parecer insignificante se convierte en una obra de grandes proporciones por la centralidad de la interpretación de Branagh como Shakespeare, de los referentes literarios (los sonetos dedicados a un gran amor masculino; el ensayo de Virginia Woolf “A Room of One’s Own” donde se crea el personaje de la hermana de Shakespeare, Judith; la exaltación del hijo varón por encima de cualquier talento de las hijas no educadas formalmente) y las pausadas y profundas actuaciones de Judi Dench como su esposa Anne Hathaway, Kathryn Wilder como Judith e Ian McKellen como el Conde/Earl de Southampton, el amor secreto del poeta. El encuentro con el Conde es un tour-de-force para ambos actores.








