Hace apenas unas horas, Andrew Biggs, integrante de la Junta de Control Fiscal ( JCF) desde su origen en 2016, fue notificado por correo electrónico desde Casa Blanca de su despido del ente, corriendo la misma suerte de los otros cinco miembros expulsados la semana pasada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Con esta acción, Trump completa la purga de los nombramientos a la JCF hechos por sus predecesores, Barack Obama y Joe Biden, y abre un nuevo e incierto capítulo en la historia de la quiebra fiscal del Gobierno de Puerto Rico.
Ahora, solo John Nixon, nombrado por Trump durante su primer término presidencial, sobrevive como miembro del ente fiscal creado por el Congreso de Estados Unidos como parte esencial de la Ley PROMESA. Un engendro jurídico especial, legislado por el Congreso para la restructuracion de la deuda pública de un «territorio» de Estados Unidos, en este caso, Puerto Rico.
¿ Qué pasará ahora con PROMESA, la JCF y la reestructuración de la deuda de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE)? Precisamente el impasse en la negociación de esa deuda, cuyo proceso de mediación se ha extendido en cinco ocasiones por el Tribunal de Título lll de la Ley PROMESA, es la excusa que ha usado Trump para dejar sin cabeza, manos y pies a la JCF.
Hay expertos que afirman que los próximos nominados por Donald Trump vendrán con instrucciones precisas de transar la quiebra de AEE a favor de los bonistas «buitres», lo que dispararía la factura de luz a niveles insostenibles para los abonados residenciales, y pequeños y medianos negocios. Otros, que dicen conocer el parecer de Donald Trump sobre la Junta y PROMESA como una burocracia innecesaria y redundante, sugieren que la Junta se reorganizará con nuevos integrantes, otra Directora o Director Ejecutivo, una plantilla muy reducida de oficiales y empleados, y un límite de tiempo fijo para completar su encomienda y finalizar sus funciones. Realmente, no se sabe lo que hará Donald Trump. El actual presidente de Estados Unidos ha demostrado reiteradamente que es impredecible, y su drástica intervención con la JCF en Puerto Rico así lo evidencia.
Pero, como ahora en Puerto Rico están de moda los «zares», ¿quién sabe si Trump – que ha hecho alarde de su inclinación imperial- se autonomine como Zar de la Quiebra de Puerto Rico, y por decreto, establezca los términos de la misma? De todas maneras, bajo Trump, o bajo ningún otro presidente o presidenta de Estados Unidos, Puerto Rico «sacará los pies del plato». No existe imperio con colonias prósperas.



