Saludos, buenas tardes:
La homenajeada, nuestra querida y curtida militante de múltiples luchas, la compañera Gloria Elizabeth Fontánez, me ha pedido que, como parte de su semblanza, les hable un poco sobre su participación en los trabajos del Proyecto Casa Isabel Rosado Morales Inc. y/o Casa Museo Isabel Rosado.
Gracias, Eli, por la invitación. Para mí es un gran honor. Trataré, como me pediste, de ser breve. Pero antes de hablar de tu trabajo en la Casa Museo, me parece importante trazar cómo llegas a la vida de Isabel, o cómo Isabel llega a ti, ya que no podemos desvincular una cosa de la otra.
Para los años setenta, cuando las luchas sociales, políticas y económicas se encontraban en pleno auge, incluyendo las magisteriales, Elizabeth conoce a Salvador Broida. Ambos eran maestros; ella de la escuela pública, él de la privada, y entrelazan sus vidas. Con el tiempo, Salvador continuó estudios de Derecho y coincidió con Isabelita Rosado en distintas instancias de lucha, como las antirrepresivas y en favor de los perseguidos por cuestiones ideológicas, por lo que estrecharon lazos de amistad.
Elizabeth, a su vez, conocía a Isabel a través de la lucha de Vieques, entre otras causas, pero no es hasta que Salvador enferma que se percata de cuán estrecha era su relación con Isabel. Ellos mantenían contacto, pues Isabelita le consultaba asuntos legales, algo que no es de extrañar. Quienes la conocimos sabemos que nunca dejó de ser trabajadora social ni educadora. En su mochila guerrera cargó siempre todas sus vocaciones para sacarlas y aplicarlas en el momento preciso: ya fuera el Tratado de París, el recluso sentenciado a pena de muerte o la carta enviada a los presos políticos que le había sido devuelta.
Salvador muere, pero antes le encomendó a Elizabeth no dejar sola a Isabel, velar por ella. Algo así como cuando Albizu le encomendó Vieques a Isabel Rosado.
Yo puedo testimoniar lo siguiente: Elizabeth fue uno de los apoyos más importantes que tuvo Isabel cuando más lo necesitó. En esa etapa de la vida en que ya no estaba en capacidad de llevar una vida independiente; cuando la vejez limita la autosuficiencia y la soledad golpea más duro.
Cuando Isabel vivía en el edificio Francisco Colón Gordiani, en Ceiba, junto a su hermana Alejita, Elizabeth, además de visitarla y estar pendiente de sus necesidades, estrechó lazos con el personal del proyecto y les agasajaba con alimentos y bizcochos.
Luego, cuando estuvo en el Hogar Las Sagradas Misiones, bajo la tutela de una de las mejores hijas de corazón de Isabel, Ángeles Rivera, por espacio de siete años (hasta el 2007), para Elizabeth la atención a Isabel se convirtió en una misión. La visitaba regularmente, estaba atenta a sus necesidades y coordinaba visitas de estudiantes y amistades al centro. Y, no siendo suficiente, una vez a la semana preparaba una comida completa para compartir con el resto de los residentes del hogar. Al día de hoy, Elizabeth mantiene esa relación afectiva y de gratitud con Ángeles, y no se olvida de llevarles alimentos y bizcochos en fechas especiales.


Dicho sea de paso, Elizabeth e Isabel tienen muchas cosas en común: la sencillez, la gratitud, el desprendimiento material; esa generosidad que emana de la empatía, la honestidad y la sinceridad; el amor a la educación y a la niñez; la pasión por Vieques y la entrega patriótica, por solo mencionar algunas. Mujeres trabajadoras, briosas, audaces y valientes, que no conocen límites cuando de la patria y del otro y la otra se trata. Patriotas enraizadas en el pueblo.
Isabelita, antes de morir, dejó consignado en su testamento el deseo de que su residencia en Ceiba fuera convertida en museo o institución análoga para fines educativos, culturales y de afirmación puertorriqueña, dejando como albacea de la propiedad a su sobrino nieto, Radamés Rosado Santiago.
Isabel muere en 2014, y el grupo de quienes habíamos sido parte del Comité de Amigos y Familiares asumimos la responsabilidad de comenzar a organizar los trabajos del proyecto. El 21 de diciembre de 2016, la entidad fue incorporada como Casa Isabel Rosado Morales Inc.
Durante los diez años de permanencia del proyecto, Elizabeth ha sido su columna vertebral. Su consistencia, perseverancia y entrega al trabajo han permitido:
1. Garantizar la preservación y mantenimiento de la propiedad.
2. Coordinar actividades con proyectos educativos comunitarios, como las Escuelas de Trabajo Social de la Universidad Interamericana; el Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad de Puerto Rico, recintos de Río Piedras y Humacao; a nivel municipal, con el Departamento de Educación y con organizaciones patrióticas.
3. Preservar la memoria de Isabel mediante la celebración de su natalicio cada 5 de noviembre o en fechas cercanas.
4. Dar a conocer la vida de Isabel a través de charlas, conferencias, entrevistas radiales y actividades escolares.
A manera de ilustración, quiero leer una reseña sobre Elizabeth, escrita por el profesor Gerardo Arroyo Cruzado, coordinador de Ciencias Biológicas de la Facultad de Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras:
En septiembre de 2022 el Departamento de Ciencias Biológicas de la Facultad de Estudios Generales-UPRRP comenzó, en alianza con la Corporación Isabel Rosado Morales de Ceiba, el proyecto Trabajando junto a las comunidades por una educación integral en artes, ciencias y tecnología para nuestros niños y jóvenes escolares. La profesora Elizabeth Fontánez, representando a la corporación, sirvió de enlace con la Escuela Intermedia Irma Pedraza de Ceiba para lograr transferirle microscopios y materiales para que pudieran realizar experiencias de laboratorio. Además, Eli, como la llamamos cariñosamente, participó activamente en las experiencias prácticas de biología que se llevaron a cabo con los estudiantes en Ceiba y en la visita de estos a los laboratorios de la UPR-Recinto de Río Piedras. En todo momento, Eli comunicó a los estudiantes participantes del proyecto la historia sobre la vida y obra de la Maestra y Patriota Isabel Rosado. A través de los siguientes dos años, Eli colaboró incansablemente con el DCIBI, tomando parte activa en las actividades que realizamos con estudiantes y educadores de diversas escuelas. Nos acompañó a la Escuela Superior Eladio Rivera de Loiza a quienes le llevamos el laboratorio rodante y en la IUPI cuando nos visitaron los estudiantes de la Escuela Superior Jaime Collazo de Morovis. Es importante resaltar la extraordinaria contribución de la profesora Fontánez en la visita a la Escuela Superior Germán Rieckehoff de Vieques. Eli fue quien se encargó en llevar en el Ferry su guagua con los materiales y equipos para que los estudiantes de 11mo grado realizaran un laboratorio de extracción de ADN. Participó como recurso orientando a los estudiantes en los procedimientos y hasta les preparó sándwiches para merendar. Fue a partir de esta experiencia que en el DCIBI la comenzamos a llamar la Mujer Comité. En el 2024, durante la XI Conferencia Ciencia, Ambiente y Sociedad, el DCIBI le hizo un reconocimiento por su compromiso y aportación al proyecto. En la actualidad, continuamos con el proyecto bajo el título STEM más allá de los libros. En éste, ya han participado cerca de 700 estudiantes de unas 25 escuelas de diversos municipios y seguimos, gracias a la visión, la iniciativa y la dedicación con la que nos irradió la Profesora Elizabeth Fontánez.
Para terminar mi participación, quiero expresar lo siguiente:
Eli, Blanca, al igual que Isabel, están aquí entre nosotros y nosotras disfrutando de este día. El amor entre ellas era tan profundo que de las pocas veces que vi llorar a Isabelita fue ante la partida física de su hermana Alejita y la de Blanca. Hoy, con la entrega de la Medalla Blanca Canales, ese círculo se acaba de cerrar.
Felicidades y agradecimientos, camarada.
Palabras leídas por la autora el 28 de febrero de 2026 en la entrega de la Medalla Blanca Canales, en Jayuya, Puerto Rico



