CLARIDAD
Más de 70 organizaciones respondieron a la convocatoria de la Coalición Defiende Cabo Rojo
La marcha comenzaba el jueves a las 11:00 de la mañana. Desde las 10, miles de personas circulaban por la isleta de San Juan y los predios del Escambrón, en filas de piquetes o buscando un espacio para estacionarse. El sol repartía un calor indiscriminado, y muchos se untaban bloqueador solar, acomodaban gafas y ajustaban sombreros en preparación de la jornada de siete horas.
A las 10:25, 17 motoras y una patrulla de la Policía transitaban por la avenida Constitución. El primer oficial de la fila hizo señas para que todos giraran a la izquierda, en dirección a la playa donde estaban los manifestantes. En las aceras, parejas, grupos y mascotas afluían a las inmediaciones del Coliseo Sixto Escobar.
«Esencialmente, el peor proyecto», leía un muro del parque Luis Muñoz Rivera. Al fondo, de donde mismo soplaba el viento, el gentío y su bullicio. Entre miles de personas pululando, aparecían portavoces y líderes de Taller Salud, la Asociación de Maestros de Puerto Rico, el Partido Independentista Puertorriqueño, las Jornadas se Acabaron las Promesas, la Mesa de Diálogo Martin Luther King y la Federación de Trabajadores de Puerto Rico. Cargaban pancartas, carteles y banderas.
Cada una respondió al llamado de la coalición Defiende Cabo Rojo. Formada hace dos años, la colectividad busca aunar esfuerzos entre la ciudadanía para rechazar el desarrollo multimillonario de Esencia, que pretende asentar casas de lujo, hoteles, un aeropuerto y una escuela sobre 1,549 cuerdas del suroeste del país. Se estima, al cierre de esta edición, que cerca de 50,000 personas se dieron cita.
También, la protesta coincidió con el No Kings Day que realizaron, a través de todos los Estados Unidos, miles de personas que repudian las políticas implementadas por el Gobierno de Donald Trump. Varias pancartas lucían el rostro de Donald Trump, coronas y otras artes que criticaban las políticas al estilo de reyes.
“Esperamos que el Gobierno escuche al pueblo porque el pueblo se está expresando. Nosotros estamos planificando un bosque estatal para esa área. Que la gente pueda disfrutar de todo el uso que se le pueda dar al área. No queremos un turismo exclusivo para millonarios. Ellos (los desarrolladores) dicen que eso va a ser de acceso público, eso es falso. Eso va a estar cerrado, va a ser como Dorado”, expresó el doctor en Ecología Héctor Quintero.
Quintero, integrante de Defiende Cabo Rojo, destacó por igual la precarización del recurso del agua. Hasta el momento, contó, los impulsores de Esencia “identificaron un pozo, ¡un solo pozo!” con el que justifican la aprobación de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA).
“Esa DIA es ilegal porque ellos tienen que aprobar el abasto total. Ahora hay un acuífero que no se sabe el tamaño, que no se sabe cuánta agua hay. Ellos ponen la opción que, si no encuentran suficiente agua, se podrían conectar a la Autoridad de Acueductos, y la Autoridad de Acueductos ya les dijo que no tienen agua”, aseguró.
El profesor compartió estar, junto a sus compañeros de causa, dispuesto “a todo” para detener el desarrollo de Esencia. Entre las personas presentes, figuraba la escritora Magali García Ramis, el salsero Pirulo, el actor René Monclova y líderes como Pedro Cardona Roig. Por encima de todos, los zanqueros de Agua, Sol y Sereno reían y saludaban a cuantos podían.
Al filo del mediodía, miles de ciudadanos dirigidos por banderas inmensas de Cabo Rojo y Puerto Rico se abrían paso por el paseo lineal de Puerta de Tierra. Más atrás, y más pequeñas, cientos de banderas de Palestina, Puerto Rico, la comunidad LGBTT+, macheteras, comunistas, feministas y de toda índole ondeaban bajo el calor sofocante. El gentío desembocó frente al capitolio.
Desde allí, un rumor sordo ocupaba el aire. Frente al edificio, dos patinaban en círculos mientras miles más abarrotaban la entrada de la ‘Casa de las Leyes’. Al centro, una ingente pancarta leía «Schatz, Jenniffer y Johnny: corruptos». Otra pancarta reveló el apoyo de la comunidad Carrasquillo, en Cayey, y su líder don Miguel Rivera Luna. Más abajo, un grupo practicaba un areyto con piezas indígenas, recordando todos los yacimientos arqueológicos que permanecen en donde se quiere construir Esencia.
“Aquí yo veo que Esencia quiere todo o nada, y no puede ser. Esto no es algo que solo afecta a Cabo Rojo, afecta a todo Puerto Rico. Ni mucho menos es algo que solo le compete al alcalde de Cabo Rojo, como dijo el comisionado residente Pablo José Hernández”, comentó la licenciada Rosa Seguí, integrante del Movimiento Victoria Ciudadana (MVC).
Días antes de la marcha, el periódico Metro publicó y retiró una columna de la Lcda. Seguí que denunció los efectos ecológicos, económicos y sociales de Esencia. “Es muy peligroso que nos hayan censurado. La columna era una forma de libertad de expresión y estaba basada en investigaciones del Centro de Periodismo Investigativo, estudios extensos de la tierra, y buscaba exponer la situación con un fundamento científico… Además de que representa una censura para el partido. La única columna censurada pertenecía a una portavoz del Movimiento Victoria Ciudadana”, agregó.
Antes de continuar a La Fortaleza, Defiende a Cabo Rojo conmemoró la figura recién fallecida de Sandra Pagán Gallardo. Reconocieron su legado como activista de la zona oeste del país y como la autora de la frase “¡Esencia no va!”. Por su parte, Beatriz Llenín Figueroa ofreció un marco general de los efectos que traería Esencia.
“El gobierno de la gente, en el futuro, no entregó la dignidad, la libertad y el respeto propio por una vaquita de chavos, ni por unos cuantos contratos, ni por un puestito en edificios como ese. En ese futuro, el gobierno de la gente protegió las 1,549 cuerdas esenciales en Cabo Rojo, interconectada con las Sierra Bermeja, el Bosque Seco de Guánica y más allá. Esa decisión, que es la única posible, la haremos prevalecer cueste lo que cueste”, declaró la escritora en su discurso frente al capitolio.
En ese futuro, continuó Llenín Figueroa, hay sombra de árboles que jamás se cortaron, aguas frescas que jamás se intoxicaron, aire despejado que jamás contaminaron, ríos y playas que se mantuvieron públicas, acuíferos subterráneos que nunca se explotaron, ni campos aplanados en pro de juegos de “bolita y hoyo”.
Los miles de manifestantes se agolparon en la calle Resistencia, donde distintas colectividades continuaron hablando de los riesgos del proyecto y de la oposición popular a su desarrollo. Amigxs del Mar, la Federación de Maestros, Amnistía Internacional, Campamento Pelícano, el Colectivo Ilé y muchos más se unieron a las denuncias de la tarde.
La artista Lizbeth Román interpretó varias de sus piezas conocidas, intercambiando la lírica por las consignas de la tarde. Seguido a la cantante, Les Pleneres de La Goyco. Todas advirtieron sobre el riesgo que supone el Proyecto de la Cámara 25 (PC25), que busca reducir la Zona Marítimo Terrestre de 50 metros a 20 metros del mar. Para oponerse, las organizaciones convocaron a otra manifestación para el 15 de abril, frente al Capitolio.
“Nuestras manos seguirán siendo custodias de la tierra”, afirmó Llenín Figueroa, poco antes de concluirse la manifestación.









