Especial para En Rojo
Hay que procurar en Puerto Rico un crecimiento y desarrollo económico a través de la diversidad y la sofisticación del conocimiento productivo que la sociedad puertorriqueña es capaz de poner en función. A eso los economistas denominan la teoría de la complejidad económica.
La producción de bienes y servicios requiere en nuestros días no sólo de factores tradicionales (materias primas, mano de obra), sino, esencialmente, del conocimiento y las habilidades técnicas que existen y se distribuyen en las redes de individuos y organizaciones de una sociedad.
Bajo este principio teórico, esa complejidad económica de cada país se mide observando la variedad de bienes que exporta (diversidad) y cuán capaces son otros países de producir esos mismos bienes (ubicuidad, o exclusividad).
Puerto Rico necesita adoptar en su plan de crecimiento y desarrollo económico la teoría de la complejidad económica. Se requiere para ello que la sociedad puertorriqueña tenga la capacidad de mezclar la diversidad del conocimiento de su gente, de sus instituciones y de sus empresas para la producción económica de rublos en particular en los que demuestre más capacidad, ya sean industriales, agrícolas, del conocimiento, la ciencia y la tecnología. Producir bienes y servicios únicos y sofisticados requiere la presencia de capacidades avanzadas de las que Puerto Rico no carece.
Poner en práctica la teoría de la complejidad económica necesita comprender que los agentes económicos del País tienen una dinámica rica, heterogénea que modifican constantemente su quehacer, ajustándose a sus capacidades productivas y al crecimiento endógeno impulsado por el conocimiento acumulado mediante su experiencia particular.
Estudiar los sistemas económicos como redes interconectadas de agentes que se adaptan y se influyen mutuamente conduce al análisis de patrones a nivel macroeconómico, partiendo de interacciones a nivel micro. Tal análisis se enfoca en la heterogeneidad, el desequilibrio y el conocimiento necesario para producir bienes y servicios de rublos que garanticen el éxito.
Utilizar herramientas como el aprendizaje automático y el análisis de redes para medir la complejidad de las economías, predecir su crecimiento y entender la desigualdad es esencial para una productividad económica exitosa.
Las economías deben ser vistas —según la teoría de la complejidad económica— como sistemas con numerosos agentes (individuos, empresas, gobiernos) que interactúan de forma dinámica y no lineal, creando resultados que no pueden predecirse con modelos lineales tradicionales.
Para una economía pequeña y de un país que no posee materias primas significativas como Puerto Rico, la producción de bienes y servicios no debe visualizarse como algo que requiere materias primas exclusivamente, sino que también exige conocimiento necesario para combinar todos los elementos de manera efectiva. La cantidad de conocimiento productivo se refleja en la variedad de organizaciones, ocupaciones e interacciones.
Para entender la teoría de la complejidad económica y su viabilidad en Puerto Rico hay que comprender que los patrones económicos a gran escala (como el crecimiento económico, la desigualdad o la innovación) —como bien plantean sus teóricos— son resultados de las interacciones individuales y no se pueden entender simplemente estudiando los componentes de forma aislada.
La complejidad económica se mide por la intrincación de las redes de interacciones dentro de una economía. Se analizan redes de producción, consumo, exportación, entre otras, para entender las capacidades de una sociedad. Para ello, hay que utilizar métricas para evaluar las capacidades técnicas de un país, la probabilidad de exportar ciertos productos y el potencial de crecimiento.
Necesitamos identificar en suelo boricua el conocimiento productivo que nuestra economía ya posee y dónde puede diversificar sus capacidades para crecer. Proporcionar herramientas para que los responsables de la formulación de políticas identifiquen estrategias para el desarrollo económico.
De lo que se trata es de poner en vigor una ciencia económica empírica en un estilo de gobernanza serio y responsable. Algo que ha sido mutilado en Puerto Rico por la imposición bajo el colonialismo de los designios imperialistas de Estados Unidos.
El autor es periodista.



