En Rojo
En la excelente serie británica “The Crown” (2016-2023), sus seguidorxs descubrimos a Josh O’Connor en las temporadas 3 y 4 cuando interpretaba al príncipe Charles como un joven intentando encontrar su propia personalidad y significado dentro de su herencia ante la constante vigilancia y presión de la Reina y de “The Crown”. Interpretó al heredero de la corona inglesa con gran sencillez y ternura. Estas dos cualidades son las que O’Connor sigue llevando a todas sus interpretaciones. En 2021, fue parte del elenco del hermoso y doloroso Mothering Sunday (dir. Eva Husson) en compañía de Olivia Colman, Colin Firth, Odessa Young y Glenda Jackson. En 2023 protagonizó la extraña La Chimera (dir. Alice Rohrwacher) y en Lee (dir. Ellen Kuras), sobre la periodista de guerra, Lee Miller (Kate Winslet), se reveló como su fiel amigo en tiempos tan difíciles. 2025 coincidió con el estreno de cuatro de sus filmes: la irónica The Mastermind, la detectivesca Wake Up Dead Man donde comparte el escenario con Daniel Craig y Josh Brolin, Rebuilding y The History of Sound, con Paul Mescal. Este junio 2026, O’Connor protagoniza el filme de Steven Spielberg, Disclosure Day. Incluyo en la 1era parte de este escrito, mis comentarios de Mothering Sunday para luego reseñar dos de los filmes de Josh O’Connor de 2025, uno (The History of Sound) que se presenta como parte del Festival Internacional de Cine LGBTQ que comienza esta semana.
Mothering Sunday
2022; directora: Eva Husson; guionista: Alice Birch; autor: Graham Swift; cinematógrafo: Jamie Ramsey
Este filme es de uno de esos que clasifico como “must see”. Es un drama íntimo donde casi todo sucede en interiores y donde el diálogo es tan parco que encontramos más información en gestos y frases al parecer inconexas. Nos recuerda los contrastes de los silencios y los discursos confusos en The Lost Daughter (dir. Maggie Gyllenhaal, 2021). Pero también nos remite a la estructura social y clasista y la escritura dentro de la escritura de Atonement (dir. Joe Wright, 2007). Es la celebración de las madres y, como día especial, los señores de la casona/estate se reunirán con otras familias amigas para celebrar la próxima boda de dos de sus hijxs. Por eso, la joven Jane Fairchild (Odessa Young), quien es parte de la servidumbre, se prepara para un domingo de hacer lo que ella escoja y donde ella quiera.
Y mientras se da el encuentro entre Jane F y Paul Sherrington (Josh O’Connor), precisamente el joven en vía de casarse con Emma Hobday (Emma D’Arcy), la historia se mueve hacia adelante con una mujer comenzando su vida como escritora que cuestiona cómo expresar el pasado con distancia emocional y otra escritora vieja (Glenda Jackson), ganadora de múltiples premios (como el caso de Doris Lessing al enterarse de recibir el Nobel), que confunde los pasados lejanos y cercanos. Son escenas breves que detienen por unos momentos la intensidad del afecto (de parte de él) y amor (de parte de ella) para que el golpe de la separación no sea tan doloroso. Los amantes se reúnen en una casa vacía pero llena de objetos que sólo tienen significado para Paul y su familia. Entre tiempos, Jane F intenta construir otra relación sin superar la pérdida anterior. Godfrey Niven (Colin Firth) y Clarrie Niven (Olivia Colman) parecen haber olvidado la esencia y alegría de conversar para convertirse en dos seres tan tristes que no logran compartir ni siquiera la pena que llevan dentro. Y sin hacerlo tema de conversación, sentimos el vacío y el dolor que causa la pérdida de hijos que, en este caso, son los de la guerra, esa generación que cayó bajo el gas letal, las armas, las plagas, las trincheras, el frío y la lluvia de esa “gran guerra” del 1914 al 18 que nunca más iba a repetirse.
The History of Sound
Director:Oliver Hermanus; autor:y guionista Ben Shattuck; cinematógrafo: Alexander Dynan
Esta hermosa historia de la apreciación de dos jóvenes por la música oral, esa que inventan y cantan los poblados alejados de las ciudades, es + que nada una historia de amor: por la música, por las raíces desconocidas de esa música y letra, por el amor prohibido y deshumanizado de dos jóvenes con ansias de explorar el mundo a través de la historia oral de esa música. Esto significa adentrarse en lugares muy cerrados poblacional y culturalmente, hablar con extraños que pueden o no compartir su interés, alejarse de la tentación de dar a conocer lo que tanto protegen estas poblaciones. A pesar de sus diferencias de clase y localización, tanto Lionel Worthing (Paul Mescal) de los campos de Kentucky, como David White (Josh O’Connor) del sector privilegiado de Nueva Inglaterra, se conocen en el New England Conservatory por su interés en esa música folklórica que conocen por su oralidad aprendida de abuelos. A pesar de ser extraños, logran casi de inmediato una amistad basada en la confianza y todo lo que los une. La separación por reclutamiento militar de la 1era guerra y por asumir responsabilidades de una familia aislada no parece algo permanente, sino una pausa en sus desarrollos personales. Pero sí son cambios radicales que cerrarán las vías de comunicación que existieron antes. No hay confrontaciones, solo el sentido de pérdida en el presente y la recuperación de un posible sueño hecho realidad basada en la memoria.
Rebuilding
Director y autor: Max Walker-Silverman; cinematógrafo: Alfonso Herrera Salcedo.
El título abarca muy bien todas las etapas de esta historia: reconstruir la tierra, casa, propiedad perdida por fuegos (lo que no pudo hacer Robert Grainier en Train Dreams (dir. Clint Bentley, 2025); recordar y rescatar raíces familiares; crear nuevas relaciones con lxs + cercanos (hija, x esposa, suegra) y extraños que comparten la misma realidad despedazada. Dusty es un hombre buenazo, a pesar del uniforme de vaquero que exigen los alrededores, tiene gran respeto por los antepasados (que no son los originarios) que le legaron un pedazo de tierra, una casa que ha ido trabajando a pesar de los bajones económicos. Cuando contempla el espacio vacío donde una vez existió una casa habitada por seres que cuidaban de los suyos, Dusty rehúsa ver destrucción y cenizas. Para él—y los que lo ayudan—la tierra nunca se pierde, es vida que puede aparentar vacío, pero con dedicación, paciencia y tiempo, se puede revivir. Es con esa resolución que, junto a su pequeña hija, con el apoyo de su ex y suegra y trabajando en conjunto con otras familias que lo han perdido todo, se da la reconstrucción de Dusty y su entorno.







