Especial para CLARIDAD
A partir de su segundo cuatrienio el gobierno de Trump ha arreciado su política hostil hacia los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela entre otros en el mundo dispuestos a defender sus intereses y soberanía y que aspiran a usar sus recursos, en el caso de Venezuela con la reservar mayor de petróleo del mundo, para sacar a sus pueblos de la pobreza y el atraso.
En busca de la continuidad de la Doctrina Monroe de Estados Unidos para que ningún país amenace su hegemonía en el hemisferio occidental, Trump busca agresivamente cambios de régimen en esos países con un aumento militar gigantesco en la región caribeña que en particular amenaza el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela. Además, la movilización militar bautizada Operación Lanza del Sur responde a la adopción de la política de equiparar el narcotráfico al terrorismo.
La retórica reciente incluye acusaciones infundadas y refutadas por el gobierno de Venezuela de un gran narcotráfico por parte de Venezuela liderada por su presidente Nicolás Maduro. Mientras, las fuerzas militares de Venezuela, que incluyen la incorporación masiva del pueblo a la defensa, están en máxima alerta, y Venezuela y Rusia afianzan su alianza estratégica.
Estados Unidos vislumbra que Cuba no lograría sobrevivir sin que perdure su relación de comerció y solidaridad con Venezuela que depende que en ese país haya un gobierno de centroizquierda como los de Hugo Chávez y Maduro. La estrategia imperialista apuesta al “cambio de régimen” en Venezuela y que en un efecto dominó caiga también el gobierno de Cuba, objetivo de los gobiernos de Estados Unidos desde 1959.
La situación reciente ha significado un papel fundamental de Puerto Rico en la preparación militar de la Operación Lanza del Sur. La expresión máxima de la Fase I de la operación es la presencia del buque de guerra Gerald Ford con capacidad de nada menos de 5 mil tropas y 90 aeronaves, e incluye la movilización de 12 barcos adicionales también con aeronaves y más tropas. Sin decirle invasión, según Trump, en la Fase II de la operación se atacarían objetivos de Venezuela en tierra.
En Puerto Rico se ha venido abajo la idea que con la salida de la Marina de Guerra de Estados Unidos de Vieques y el cierre de la base naval Roosevelt Roads en Ceiba, Puerto Rico había perdido su valor militar estratégico para su potencia colonial Estados Unidos. Pero Puerto Rico no ha dejado de ser colonia ni ha dejado de estar situado en un lugar estratégico del Caribe.
La preocupación y objeción a la remilitarización de Puerto Rico, reportada ampliamente en los medios no se ha hecho esperar. Myrna Pagán, dirigente comunitaria de Vieques declaró recientemente la voluntad de resistencia en la Isla Nena, y la organización Colectiva Feminista en Construcción, representante de una nueva generación de luchadoras, logró la transmisión en “prime time” por Telemundo de un mensaje contra el reciente recrudecimiento de la militarización de Puerto Rico. Mientras, la gobernadora colonial de Puerto Rico Jenniffer González ha dicho a la prensa de Puerto Rico que no hay nada nuevo en la reciente presencia militar de Estado Unidos en Puerto Rico y el secretario igualmente colonial de la Autoridad de los Puertos de Puerto Rico indicó a la prensa tener pocos detalles porque las operaciones son discretas.
El asedio actual contra Cuba, Nicaragua y Venezuela, que incluye el papel asignado a Puerto Rico, también viene de la prensa occidental que hace galas de su hostilidad a esos gobiernos. Mayormente ignora el criminal bloqueo contra Cuba, las sanciones contra Nicaragua y que Venezuela también es sujeta a sanciones.
Hace algunas un periódico nacional de Puerto Rico publicó una columna sobre la situación alrededor de la Cumbre de las Américas que habría de celebrarse en la República Dominicana pretendiendo excluir a Cuba, Nicaragua y Venezuela. La columna ataca viciosamente las presidencias de Cuba, Nicaragua y Venezuela y el canciller de Cuba. Arremete contra su trabajo diplomático y su presencia en la Cumbre insinuando que la función de la Cumbre sería dar un respiro a los diplomáticos cubanos con tragos en playas paradisiacas. Solo menciona la situación de Venezuela cuando dice que si Maduro viajaba a la Cumbre quizás era que proyectaba quedarse.
No menciona el recrudecimiento del criminal bloqueo de Estados Unidos contra Cuba y su crisis en varios ámbitos sociales que como producto enfrenta Cuba al presente. Ignora que eventos internacionales como la Cumbre de las Américas son de interés de países como Cuba, Nicaragua y Venezuela para poder defenderse políticamente de las amenazas y agresiones de todo tipo, producir declaraciones que censuren la política de agresión de Estados Unidos y consensuar posiciones sobre los temas importantes para nuestra región que al presente es un barril pólvora.
En un momento como el presente esa columna puede al menos expresar preocupación por la paz en nuestra zona del Caribe, pero será la movilización la que cumpla con la responsabilidad de denunciar el doble asedio de Cuba, Nicaragua y Venezuela.



