Paulo A. Rodríguez Aponte
Especial para En Rojo
A veinte años del inicio de su carrera, el artista Jorge “Rito” Cordero explora su trayecto artístico en una muestra de trabajos que resalta su práctica creativa y rinde homenaje al canon pictórico, político y artístico del país. La misma se encuentra en el Museo de las Américas en el Viejo San Juan.
Jorge “Rito” Cordero (Lares, Puerto Rico, 1982) es escultor, performero y artista multidisciplinario. Formado en la Escuela de Artes Plásticas de Puerto Rico, donde cursó un bachillerato con concentración en Escultura entre 2001 y 2005, se destacó durante sus años de estudiante al obtener el Primer Premio del VI Certamen de Escultura de la institución en 2003 por la obra Crucisentado y el Premio de la Exposición Anual en 2004 por Sirena Centenario a Neruda, además de ser el primer estudiante en culminar el bachillerato en cuatro años. Ese mismo año fue seleccionado para participar en la feria internacional ARCO de Madrid junto a un grupo de jóvenes artistas puertorriqueños. Su obra de graduación, Colecticleta la Habanera (2005), fue posteriormente adquirida por el Museo de Arte de Puerto Rico tras recibir el Premio UBS para artistas emergentes en el 2008. Desde entonces ha participado en más de 20 exhibiciones artísticas.
La muestra de la retrospectiva que reseñamos se desarrolla en una de las salas más amplias del Museo de las Américas, ofreciendo desde el inicio la inmersión en la totalidad de la obra del artista al encontrarse con un video en forma de entrevista que se le realiza desde el inicio de su carrera hasta el presente, con el proyector montado sobre una patineta. A partir de ahí nace un recorrido lineal por las obras realizadas por Rito Cordero durante las pasadas dos décadas, que incluyen mosaicos con objetos encontrados, esculturas adosadas a bicicletas y un sinnúmero de máscaras, personajes populares y homenajes a artistas y líderes independentistas utilizando la madera de patinetas en desuso.
Se destacan las obras de la Cafecleta (2009), pieza que realizó soldando una estructura en aluminio en forma de greca encima de un triciclo, que rondaba la zona de Río Piedras entre eventos estudiantiles y artísticos durante esa época, entregando vasos con café. Según relató el artista en una entrevista, habrá entregado más de 2,500 tazas gratuitas desde que nació la pieza escultórica, merodeando por las calles de la ciudad impactando a diversas personas.
Justo detrás se encuentra la Colecticleta La Habanera (2005), su pieza de tesina para la Escuela de Artes Plásticas y Diseño, la cual fue inspirada en un viaje que hizo a La Habana, Cuba, donde decidió reinterpretar las bicicletas “burras” que atraviesan la ciudad llevando personas y mercancía en una escultura que colectiviza el transporte cotidiano, agregando seis bicicletas y una silla de ruedas.
Al bordear la sala, resaltan las piezas realizadas con patinetas en desuso, el cuerpo de trabajo más emblemático de Rito Cordero. Se denotan tanto las máscaras como El Neotaíno (2020), los homenajes a personas como José Rosa con Festival Mascaras de Hatillo (2014), y El Pan Nuestro (2025), como homenaje al pintor Ramón Frade, en una reinterpretación directa de la pintura del mismo título realizada en 1905. Además, cohabitan en el espacio retratos de Ramón Emeterio Betances y el pintor Elizam Escobar, cerca de varias figuras con forma de cantantes puertorriqueños y la famosa imagen del cartel de la película Los Peloteros (1951) desarrollado por Lorenzo Homar para la División de Educación a la Comunidad (DIVEDCO). Se destaca igualmente el busto del poeta y lider independentista Juan Antonio Corretjer, realizado en mármol recogido en el bosque de mármol en Barranquitas.
El trabajo de Jorge “Rito” Cordero trasciende los estándares históricos de la escultura y el performance al darse la tarea de influir directamente en la perspectiva de la historia nacional y la practicidad del arte. Su idea de emplear el trabajo físico mediante la escultura lo ha llevado a realizar piezas de arte que no solo fomentan una mirada sobre cómo el arte influye en lo cotidiano, sino cómo se adapta “la vida a vivir dentro del arte”, tal cual menciona el artista en en una entrevista en el 2004. No le vale meramente al artista “sacar el arte de espacios tradicionales”, sino que irrumpe con la perspectiva purista de los materiales y sus aplicaciones. A través de una práctica plural retrata a nuestros líderes políticos y reta la accesibilidad y participación ciudadana en los procesos y presentaciones artísticas.
Rito Cordero nos muestra la capacidad de nuestros artistas locales al fomentar una perspectiva de reuso y reafirmación de la identidad a través de las diversas herramientas que existen para la creación artística y nuevos productos culturales. Es a través de los rituales, la mirada histórica y la contingencia con el cotidiano donde Rito hace hincapié en la necesidad de fomentar la siemprepresencia de personas como Juan Antonio Corretjer, Pedro Albizu Campos, Ramón Emeterio Betances, Lolita Lebrón, entre muchos más. Las piezas presentadas en la [p]retrospectiva son una muestra de la “simplicidad de las ideas” y de la consolidación de su ejecución – y a su vez retratan la incansable virtud de un artista en reinventarse, no solo a partir de su propio dominio de la materia, sino la vinculación con el presente, la necesidad de proponer nuevos futuros alternos y de revisar el legado histórico que nos precede.
Esta muestra de trabajos artísticos va más allá de complacer el tiempo y sus hacedores para reflexionar sobre el trabajo que han realizado. Sino que se crea en el museo un espacio donde se logra conjeturar la conciencia de cómo creadores contemporáneos, incluso dentro de la colonia, permanecen firmes ante la necesidad de proponer nuevas ideas a través del arte, ejecutarlas y fomentar su significancia. La retrospectiva de Jorge “Rito” Cordero ofrece una mirada rica en contextos e historias, donde no existe la timidez en romper con los esquemas establecidos, y a la vez se recuerda con ahínco el legado de sus antepasados para poder trabajar con éxito su obra artística.
La [p]retrospectiva del artista fue coordinada por Iliamarie Vázquez Contreras y Adaris García Otero, quien además realizó el diseño y arte gráfico. Cuenta con textos curatoriales por Lydia Platón Lázaro, Humberto Figueroa Torres y el poeta Joserramon ‘Che’ Melendes, con edición y traducción de textos por Cristina Martínez Pedraza, los poetas Roque Raquel Salas Rivera y Kenneth Cumba García. La iluminación del espacio estuvo a cargo de Juan Fernando Morales Nazario y el montaje y mobiliario museográfico fue ejecutado por William Bass Morales, Alejandro Morales Nazario, Linda Núñez Montañéz, Julián Collazo Lopez, Luis M. De Jesús Denis, Carlos Lugo y Sofía Goodman.
La exhibición se inauguró el 26 de marzo y estará disponible para visitas hasta el 1ero de noviembre del 2026. Se puede visitar en el Museo de las Américas, Cuartel de Ballajá, 2do piso, en Viejo San Juan, de martes a viernes, 9:00 a.m. – 12:00 p.m. y 1:00 p.m. – 4:00 p.m., y los sábados y domingos, 11:00 a.m. – 4:00 p.m.








